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sábado, 18 de noviembre de 2017

El papel de los átomos simiente en nuestra evolución (II)






Los átomos simiente son átomos escogidos del más elevado o primer subplano de cada Mundo de donde tienen formado su vehículo las Jerarquías que corresponden a esos mundos, es decir, de donde se encuentra la materia más pura de cada mundo. Como he dicho, están estructurados de tal forma que su afinidad con las otras seis clases de átomos de cada mundo permite que se construyan los vehículos necesarios para esa entidad desde el comienzo hasta el final de la evolución, sean de la clase que sean. Pero también están estructurados de forma que sean capaces de responder a toda clase de impactos y vibraciones para que se pueda desarrollar la conciencia. En realidad los átomos simiente facilitan la conexión entre el propio Espíritu y los vehículos inferiores. El hecho de que los átomos simiente tengan la capacidad de responder a toda clase de vibraciones en su propio mundo hace que el Ego dueño de esos átomos simiente, despierten primero y desarrollen después la conciencia en cada mundo. Como sabemos es en estos átomos simiente donde se graban las experiencias de cada vida para que el Ego extraiga la quintaesencia que le elevará en todos los sentidos.

Los átomos simiente pueden ser de siete tipos primordiales relacionados con los siete Rayos procedentes del propio Mundo de Dios, la procedencia de estos átomos y su adhesión al hilo de vida así como su estímulo, etc., lo efectúan las Jerarquías superiores que nos ayudaron en esos mundos. La atracción del tipo de átomos simiente hace que el Espíritu esté relacionado con el propio rayo en el que se encuentra a través del cual desciende hacia el mundo físico. Ese Rayo-Padre está representado por un Espíritu ante el Trono o Jerarquía Creadora haciendo que su vibración o color sea diferente del de los demás rayos relacionados con la evolución de los otros planetas del sistema solar.

Cuando comenzamos la evolución como humanos, el Espíritu no tenía todavía cuerpos pero según se van desarrollando los poderes del Triple Espíritu y de los átomos simiente, el Espíritu Virginal adquiere poder y hace que el Triple Espíritu tenga mayor influencia sobre sus vehículos en formación. En mi opinión, es lógico que sea así puesto que la vida de Dios en nosotros procede del Espíritu Virginal con el cual hay un contacto por medio del Triple Espíritu que Él forma con sus tres aspectos. Gracias a los átomos de los cuerpos que formarán la personalidad y gracias al desarrollo de los aspectos del Espíritu en su manifestación como Ego, el Espíritu Virginal desarrollará la omniconciencia en su propio mundo al final de nuestro esquema evolutivo. Con esto quiero decir que cada aspecto despertado al comienzo de la involución será quien reciba la quintaesencia de los resultados de las experiencias de los cuerpos y de las almas, aunque después sea el Espíritu Divino quien absorba todo y transforme así el Espíritu Virginal en Dios a imagen y semejanza a su creador.

En realidad, el descenso del hombre o formación del Espíritu Humano no comienza hasta que se obtienen los tres átomos simiente y se despiertan los tres aspectos del Triple Espíritu, sin embargo nuestro nacimiento como yoes es mucho más tarde cuando en el Período Terrestre nos dan el átomo simiente de la mente para reconocernos como individuos pensadores y observadores de los demás cuerpos. Esto sólo se consigue gracias a los vehículos físicos que reciben impactos del exterior y se hacen sensibles a ellos por medio del Espíritu hasta que llega a expresar sensaciones, luego deseos, etc. Si no hubiera átomos simiente y si éstos no despertaran la conciencia y desarrollaran el potencial que tienen “programado” no habría evolución para nosotros.

Como he dicho, el Espíritu Virginal se refleja en los mundos 5º, 4º y 3º enviando un Rayo de cada uno de sus tres aspectos para que se apropie de un átomo simiente en los tres siguientes mundos a partir del suyo. Por tanto, al recibir el átomo simiente de las diferentes Jerarquías comenzamos a poner en vibración la materia de ese mundo y comenzamos a identificarnos con él; en realidad y gracias a las jerarquías, ponemos en comunicación el aspecto de Voluntad del Espíritu Virginal con el aspecto del Espíritu Divino del Triple Espíritu despertado en ese mundo. Evidentemente ocurre lo mismo respecto a los aspectos de Sabiduría y Actividad que se comunican con el átomo simiente de los mundos del Espíritu de Vida y del Pensamiento para que las jerarquías despierten esos aspectos del Triple Espíritu. Aunque los átomos simiente fueron dados en los tres mundos superiores, hay que decir que se asientan en la región abstracta del Mundo del Pensamiento que es la cuna del Ego y donde éste acumulará todos los resultados de los renacimientos para formar la conciencia.

LOS ÁTOMOS EN LOS MUNDOS INFERIORES

Una vez alcanzada la individualización y ya habiendo obtenido la vida evolucionante el átomo simiente en el Mundo del Pensamiento,(donde se desarrollará el Cuerpo Causal o vehículo del Espíritu Humano) un hilo de vida divina relacionado con el Triple Espíritu desciende hacia el Mundo de Deseos para apropiarse de la materia necesaria para formar el cuerpo de deseos. Cuando el hilo de vida procedente del Triple Espíritu llega a la región etérica del mundo físico ocurre lo mismo respecto a los átomos del cuerpo etérico y físico. Alrededor de este átomo simiente se formarán formas o cuerpos de acuerdo a la evolución de la vida que lo necesite y según su estado evolutivo de esa vida o Ego. Los átomos simiente son cada vez más capaces de responder a más estímulos de los mundos y en el caso del Mundo de Deseos, comenzó por expresar sensaciones hasta convertirse en la base de nuestros deseos, sentimientos, emociones, pasiones, etc. Dicho hilo de vida (Hilo que conecta al Triple Espíritu con los átomos simiente de los cuerpos inferiores) procedente del Mundo del Espíritu de Vida es lo que en el lenguaje oriental llaman el Sutratma.

Por consiguiente, la vida que anima cada uno de nuestros vehículos y que parte de cada uno de los átomos simiente unidos al Sutratma también es vida perteneciente al Mundo del Espíritu de Vida. Este hilo de vida que envuelve y forma el cuerpo etérico para vivificar el cuerpo físico se relaciona con la vitalidad que adquirimos durante el día por medio del chacra del plexo solar. En el momento del colapso del corazón, cuando se rompe la concha del átomo simiente físico, esta vida ramificada por el cuerpo vital se retira hacia el corazón alrededor del átomo simiente para luego salir con el Ego y sus cuerpos superiores por el nervio pneumogástrico que va hasta el cerebro y que los orientales llaman Sushuma, terminando todas las fuerzas en el cuerpo causal en forma de núcleo. En realidad lo que el Ego se lleva son las fuerzas que le enriquecerán en su evolución quedando los átomos en una especie de vida latente.

Los átomos simiente sirven para conservar, en forma de potencias, los resultados de las experiencias por las que pasaron dado que están íntimamente relacionados con la vida y la clase de materia que conforma cada cuerpo, pero también en ellos están las posibilidades latentes que le dieron las Jerarquías de donde fuero diferenciados. Es decir, lo mismo que nosotros desarrollamos la conciencia y una serie de virtudes a lo largo de la vida según las experiencias que tengamos, así el átomo simiente se desarrolla según lo que le llega por medio de los átomos que le rodean en forma de vehículo. De aquí que el átomo simiente del cuerpo físico sea imprescindible para evolucionar y respecto al karma de cada vida y a la estancia en el Purgatorio y en el Cielo. Sin el átomo simiente físico no puede ser fecundado el óvulo y sin la ayuda de las jerarquías colaboradoras de Dios no habría desarrollo puesto que ellas se relacionan con los átomos simiente de los cuerpos superiores y tienen que hacer los trabajos necesarios para que cada cuerpo esté formado con la materia más adaptada a las vibraciones de cada átomo simiente y a sus necesidades kármicas.

La materia que cada átomo simiente atrae de cada mundo debe ser capaz de expresar todo lo relacionado con el destino de la persona en cuestión, sea bueno o sea menos bueno como por ejemplo una enfermedad crónica. Es el arquetipo existente en el Mundo del Pensamiento y las líneas generales de la vida elegida allí antes de descender lo que marca en cierto modo la vibración de los átomos; es el karma general dado por los Ángeles del Destino ya en el mundo físico lo que marca la clase de materia que, en sintonía con el átomo simiente físico debe formar el cuerpo físico; y es el átomo simiente físico el que da la nota-clave del cuerpo físico y la del Rayo Personal que se relaciona con el signo del Ascendente puesto que hay una relación directa de la posición de la Luna en el momento de la concepción con la del momento del nacimiento.

EL PAPEL DEL ESPÍRITU GRUPO

            Cuando un nuevo ser nace tiene una conciencia interna que es como decir que no tiene conciencia del mundo físico. Según pasan los meses y los años va tomando conciencia de los objetos que le rodean, de la distancia, del sonido, del placer y del dolor, etc., hasta que gracias a los años se convierte en un adulto que ha desarrollado todas sus cualidades y ha obtenido tal conocimiento que se hace un maestro en su profesión e incluso un sabio en las cosas de la vida. Cuando un Espíritu es diferenciado por Dios es omniconsciente en su propio mundo como su propio Padre, pero no lo es como individuo porque tiene la conciencia interna de los mundos superiores y porque ni siquiera ha comenzado a descender hacia el mundo físico de forma parecida al niño antes de nacer. Ese Espíritu se va envolviendo de las diferentes clases de materia de los cinco mundos por los que va a evolucionar gracias al despertar de sus poderes y a los átomos simiente, y cuando ya ha alcanzado el mundo físico comienza a utilizar cuerpos físicos para que, a través de los impactos externos, vibraciones, transformaciones, etc. su conciencia interna preste atención a todo ello y se exteriorice. Una vez que la conciencia se exterioriza gracias al desarrollo también de la mente, ese Espíritu se da cuenta de que lo que le afecta desde fuera no es él y entonces comprende que es un Yo individual diferenciado de todo lo que le rodea. Ese es el momento o toma de conciencia del mundo físico, o sea, el nacimiento del Yo o Ego en el mundo.

            Nosotros antes de nuestra individualización éramos vidas evolucionantes dependientes de un Espíritu Grupo, y esas vidas no son otra cosas que los átomos simiente, los átomos adheridos al hilo de vida que procede del Triple Espíritu y que están bajo la dirección y guía de un Arcángel. En los tres reinos de naturaleza actuales el primer trabajo que se hace para comenzar la evolución trata de que los átomos simiente despierten algún grado de conciencia gracias a su estado mineral en contacto con el frío, el calor, gracias a las transformaciones que sufren, etc. Así continuará hasta que adquiere la particularidad de “responder”, o sea, de tomar conciencia en ese estado mineral. Y eso mismo ocurre cuando los átomos se encuentran en el reino vegetal y animal, con la diferencia de que van adquiriendo más experiencias que les hacen más independientes.

Según va evolucionando la vida en el átomo simiente gracias a las combinaciones químicas de la forma, a la adaptabilidad y a la capacidad de responder a todo lo que le llega y afecta desde el exterior, los átomos se desarrollan y atraen materia de los diferentes mundos. Por ejemplo, mientras evoluciona la vida en la forma mineral y después en la vegetal, ya comienza a condensarse cierta cantidad de materia de deseos en el átomo simiente del cuerpo de deseos, comenzando a desarrollar desde entonces cierta sensibilidad. El desarrollo y evolución harán que cuando esa vida ocupe formas animales ya comiencen a mostrar emociones, sentimientos, deseos, afinidad, etc. y que se familiarice con la materia mental que utilizamos los humanos. De hecho, los animales domésticos no tienen mente o átomo simiente mental pero están muy familiarizados con nuestros pensamientos.

Francisco Nieto

domingo, 22 de octubre de 2017

EL PAPEL DE LOS ÁTOMOS SIMIENTE EN NUESTRA EVOLUCIÓN ( I )







LOS ÁTOMOS EN LOS MUNDOS SUPERIORES

-CONFERENCIA PARA ESTUDIANTES DE OCULTISMO AVANZADOS-

Los estudiantes de filosofía oculta sabemos que nuestro sistema solar fue creado por Dios y que en su aspecto interno e invisible consta de 7 mundos incluyendo el propio Mundo de Dios. Durante mucho tiempo se ha dicho que lo manifestado tiene su origen en el inmanifestado o invisible espacio que los materialistas llaman “nada”, pero nosotros sabemos que esa “nada” es la materia virgen, oscura o antimateria que representa el polo negativo del Espíritu Universal y que cuando un Ser como nuestro Dios la compenetra con su aura y con su conciencia que representa el aspecto positivo, se produce una actividad interna donde, gracias a los tres aspectos o poderes del Dios Triuno, termina manifestándose un esquema de 7 Mundos cuya expresión física es el sistema solar con sus 7 planetas. Por tanto, este esquema evolutivo servirá para que diferentes oleadas o enjambres de Espíritus con todos los poderes y posibilidades latentes de Dios, desciendan a través de los mundos y adquieran los diferentes cuerpos necesarios para adquirir la conciencia de sí mismo. Una vez adquirida dicha conciencia comienza la evolución propiamente dicha para que cada Espíritu individual se convierta en Dios a imagen y semejanza de su Creador.

Por consiguiente, Dios cualifica, estructura y vitaliza el espacio elegido para su manifestación gracias a sus tres Aspectos o Poderes. Una vez estructurada y puesta en movimiento la materia de los mundos superiores es Su segundo aspecto de Sabiduría el que vivifica las diferentes clases de materia en los subplanos pero haciendo un trabajo especial en el primero y más elevado que es de donde se elegirán los átomos simiente para adherirlos al Triple Espíritu gracias a las Jerarquías. Este trabajo especial trata, entre otras cosas, de facilitar en forma latente todo lo necesario para que las entidades o vidas que reciban esos átomos sean capaces de desarrollar todas sus posibilidades de acuerdo al Plan y al Esquema evolutivo que Dios ha creado. El trabajo sobre la materia del resto de los subplanos trata de que esa materia pueda ser usada por los Espíritus en evolución hasta adquirir su perfección. Naturalmente que todo esto se produce gracias a la colaboración de las diferentes Jerarquías que despiertan a la existencia para colaborar con Dios. Así cuando despiertan el Primer Aspecto del Triple Espíritu en el Mundo del Espíritu Divino le adjudican un átomo simiente para que, en su momento, pueda formar el vehículo correspondiente al Mundo Físico. Eso mismo ocurre respecto a los otros dos Aspectos y a los átomos simiente de los dos siguientes mundos que se crearon en sentido descendente. No nos olvidemos que esos átomos son en realidad “ideas” o “arquetipos” diseñados por las jerarquías correspondientes en los que están latentes todo lo que el ser humano puede desarrollar con ellos de acuerdo a la idea que dicha jerarquía tiene sobre nuestra evolución en dichos cuerpos.

            El Espíritu Virginal no puede obtener su conciencia individual ni desarrollar sus posibilidades latentes sin unos vehículos de conciencia que le permitan estar en contacto con los mundos más densos que el suyo, por eso las jerarquías le facilitan los átomos simiente de la Tríada Superior para que él pueda estar representado con sus tres aspectos en los mundos inferiores. Los átomos no son un vehículo de conciencia pero contienen un gran poder latente que le facilitará los vehículos necesarios y el desarrollo de sus facultades latentes. Si un átomo físico es poderoso para el hombre, lo es más el átomo simiente para el ocultista porque gracias a ellos y a sus aspectos divinos sabe que puede convertirse en Dios.

En el principio o primer Período de Saturno, el espacio elegido por Dios para crear el sistema solar era obscuro y caliente porque antes de ser brillante una nebulosa debe ser obscura y porque para que haya calor debe haber movimiento como lo había gracias a la oleada o enjambre de Espíritus creados y diferenciados por Dios dentro de Él Mismo, y gracias a la actividad de sus jerarquías colaboradoras. Nosotros allí hacíamos el papel que hacen aquí los minerales pero siendo la materia que utilizábamos como vehículo inmensamente más sutil y no física. Allí la jerarquías llamada Señores de la Llama (la iglesia les lama Tronos) nos despertaron uno de los tres aspectos o poderes que tenemos y nos adhirieron un átomo simiente para que en un futuro desarrolláramos el cuerpo físico. Este átomo se relaciona con la subdivisión más elevada y pura del mundo del Espíritu Divino y fue diferenciado de los vehículos que la jerarquía mencionada utilizaba. Nuestro estado de conciencia era como la del sueño profundo sin ensueños, es decir, algo así como el que tiene la vida mineral. Por consiguiente, En el Período de Saturno las jerarquías despertaron el primer aspecto de Voluntad del Espíritu que desciende como una especie de rayo con sus poderes latentes para situarse en el Mundo del Espíritu Divino, y ahí le adjuntaron un átomo simiente para que en un futuro se guardara la esencia de las experiencias de donde se formaría el Alma Consciente. 

En el siguiente estado de ese espacio en manifestación y cristalización llamado Período Solar, la esfera ya era luminosa y en forma de gas pero ya con cierto grado de sensibilidad hacia todo lo que se ponía en contacto con ella. Como en el anterior período, los átomos simiente fueron dados “de” y “por” las jerarquías creadoras a modo de pensamiento germinal que llevaba incluido todas las posibilidades de desarrollo de sus correspondientes cuerpos. En este estado los espíritus se expresaban en formas o “cuerpos” gaseosos ígneos y allí los Señores de la Sabiduría les dieron el átomo simiente del cuerpo vital. En cada período las jerarquías mejoran los futuros vehículos que se van formando gracias a los átomos simiente haciendo que se puedan compenetrar mutuamente en el futuro (Período Terrestre) y que puedan desarrollar todos los órganos que conocemos y todo lo que representan los vehículos o cuerpos superiores. Aquí alcanzó nuestra oleada de Espíritus el Mundo del Espíritu de Vida y el estado de conciencia de sueño con ensueños. En el Período Solar las jerarquías despertaron el segundo aspecto del Espíritu llamado “Sabiduría” para que desarrollara sus poderes con las experiencias y para que asimilara la quintaesencia del cuerpo vital que se trasformará en el Alma Intelectual.

En esta etapa llamada Período Lunar los Espíritus descendieron hasta la región superior del Mundo del Pensamiento y alcanzaron un estado de conciencia de sueño con ensueños que es la que tienen los animales actuales. La esfera era húmeda como resultado del contacto del núcleo ígneo con el espacio frío, este vapor que ascendía y una vez frío descendía en forma de agua fue el paso previo para que hubiera vida y para que se fuera cristalizando parte de esa esfera. Allí los Señores de la Individualidad despertaron el tercer aspecto o poder del Espíritu (Actividad) y le adjudicaron el átomo simiente de donde se formaría el futuro cuerpo de deseos. Naturalmente, las jerarquías mejoraron y reestructuraron los átomos y vehículos e hicieron los trabajos necesarios para que esos cuerpos pudieran compenetrarse mutuamente a la vez que estaban relacionados con los tres aspectos del Triple Espíritu. Hasta aquí los Espíritus Virginales habían velado su conciencia divina con la materia de cinco mundos pero ya habían conseguido formar unos cuerpos deformes de materia todavía sutil con sus órganos embrionarios incluyendo los sentidos.

Las Jerarquías más elevadas que nos facilitaron los átomos simiente se retiraron para que fueran las relacionadas con los mundos donde ahora estamos evolucionando las que continuaran ayudándonos con la perfección de nuestros cuerpos y con la manera de extraer el beneficio de cada renacimiento. Los Señores de la Forma, los de la Mente, los Arcángeles y los Ángeles son expertos en la manipulación de la materia que forman nuestros cuerpos físico, vital, de deseos y de la mente. Ahora renacemos en el mundo físico pero después hacemos diferentes trabajos en la región etérica de los Ángeles, en el Mundo de Deseos de los Arcángeles y en el Mundo del Pensamiento de los Señores de la Mente. Todavía siguen ayudándonos estas jerarquías así como los Señores de Mercurio y de Venus y todo para que podamos crear los futuros vehículos o Almas que nos permitirán llevarnos el fruto de todos los renacimientos y de la evolución que tenemos que hacer en esos mundos superiores.

Así, en el más próximo Período futuro llamado de Júpiter, los poderes resultantes de la evolución del cuerpo físico se incorporarán al cuerpo vital; en el Período de Venus, los poderes del cuerpo vital y físico se incorporarán al ya perfeccionado cuerpo de deseos; y en el Período de Vulcano los poderes del cuerpo físico, vital y de deseos se agregarán al cuerpo mental ya perfecto. Es decir, el Alma Consciente resultado de la evolución del átomo simiente del cuerpo físico será absorbida por el Espíritu Divino en el Período de Júpiter; el Alma Intelectual, resultado del desarrollo del átomo simiente del cuerpo vital, será absorbida por el Espíritu de Vida en el Período de Venus; El Alma Emocional, resultado del desarrollo y experiencia del átomo simiente del cuerpo de Deseos, será absorbida por el Espíritu Humano en el Período de Vulcano.

En el período de Saturno o primera esfera fue trabajado y desarrollado en parte el primer aspecto o Espíritu Divino y un estado embrionario del futuro cuerpo físico, habiendo descendido entonces hasta las regiones superiores del Mundo del Pensamiento. En el Período Solar descendimos hasta el Mundo de Deseos después de haber recibido la ayuda de las jerarquías respecto al cuerpo vital y al segundo Poder o Aspecto del Espíritu. En el Período Lunar se desarrolló y se trabajo el Tercer Aspecto del Espíritu y el cuerpo de deseos, y descendimos hasta la región etérica del Mundo físico que es el Mundo de los Ángeles. Y en el Período Terrestre donde obtuvimos el cuerpo físico y se formaron las primeras razas descendimos hasta la región química del mundo físico. En el futuro terminaremos siendo maestros en el manejo de la materia física para luego pasar al Período de Júpiter donde haremos lo mismo con la materia etérica y siendo ya capaces de dar vida a las formas físicas. En el Período de Venus nos haremos maestros creadores con la materia de Deseos y seremos capaces de dar cuerpo de deseos (deseos y emociones) a las formas vivientes anteriores. Y en el Período de Vulcano, habiendo perfeccionado la mente al máximo, seremos capaces de dar una mente a las formas vivientes y emocionales creadas anteriormente. Por último, al final del Período de Júpiter el Espíritu Humano será absorbido por el Espíritu Divino; al final del Período de Venus el Espíritu de Vida será absorbido por el Espíritu Divino; y al final del Período de Vulcano la mente será absorbida por el Espíritu Divino.

 Francisco Nieto

martes, 10 de octubre de 2017

PREGUNTAS Y RESPUESTAS






¿Es cierto que en las sesiones espiritistas manos invisibles transportan a las personas de un lugar a otro, que vienen flores a través de las ventanas y puertas cerradas? ¿Cómo puede hacerse eso?

Respuesta: Sí, esos fenómenos son perfectamente ciertos y se han producido en ciertos lugares bajo circunstancias tales que todo fraude era imposible. En cuanto a los movimientos de objetos, eso lo pueden realizar los espíritus, a cuyo cargo está la sesión de varias maneras.
Pueden materializarse manos que son visibles o invisibles, y éstas pueden levantar objetos o personas y llevarlas de un lugar a otro, o además los objetos pueden elevarse mediante una suspensión momentánea de las leyes de la gravedad, por lo menos en lo que al objeto concierne.
En cuanto al pasaje de flores al través de un muro, ventanas cerradas o cualquier otro objeto material, debemos recordar que esos objetos no son realmente tan sólidos como creemos generalmente. La ciencia reconoce el hecho de que ni dos átomos de cualquier sustancia se tocan uno a otro, pues cada átomo está sumergido y vibra en diverso grado de intensidad en un mar de éter, el que compenetra toda materia. Es un hecho bien conocido que todas las sustancias pueden ser reducidas a gases. Comprendiendo esto, llegaremos fácilmente a concebir que así como esas sustancias se reducen a estados gaseosos, pudiéndolas volver de nuevo a su estado primitivo con bastante facilidad, así también una flor puede ser fácilmente convertida en éter, haciéndola pasar a través de los átomos de un muro, y después resuelta nuevamente en flor. Y esto es lo que ocurre realmente.
Pero el preguntante podría decir: “Sí, está bien; pero si toma usted un dólar de plata, lo funde en una retorta y lo convierte en gas, ya no tomará la forma de un dólar de plata cuando vuelva nuevamente al estado metálico, sino que será simplemente un lingote de metal”. Esto es así cuando la operación la realiza el hombre ordinario, el que es incapaz de separar el material denso de su contraparte etérica durante el proceso de la fusión, pero las entidades espirituales que realizan los fenómenos que nos ocupan pueden separar la parte etérica de la flor del material denso. Y esta parte etérica es la que retiene su forma y constituye la matriz o molde que da forma al material de la flor cuando entra en el cuarto después de haber pasado a través del muro.



Las almas que han pasado por el Purgatorio y por el Primero, Segundo y Tercer Cielos ¿vuelven a renacer aquí, o van a otras esferas?

Respuesta: Vuelven aquí una y otra vez hasta que han aprendido todas las lecciones que aquí pueden aprenderse. Esencialmente es el mismo principio según el cual enviamos un niño a la escuela. No lo enviamos a la escuela primaria un día, a la escuela superior el segundo y a la universidad el tercero, sino que lo enviamos a la escuela primaria un día y otro, durante largo tiempo, hasta que haya aprendido todas las lecciones que tiene que aprender allí. El conocimiento que adquiera en la escuela primaria es la base de los que tiene que aprender en la escuela superior, cuyas lecciones son a su vez la base de los conocimientos de la universidad. Siguiendo un proceso semejante hemos aprendido nosotros bajo diferentes condiciones en el pasado algunas lecciones, y en el futuro, cuando hayamos aprendido todo lo que debe aprenderse actualmente, encontraremos que nos espera una evolución más elevada.
Así ante nosotros un progreso sin fin, porque nosotros somos divinos como nuestro Padre, que está en los cielos, y las limitaciones son imposibles.