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viernes, 5 de enero de 2018

EL PAPEL DE LOS ÁTOMOS SIMIENTE EN NUESTRA EVOLUCIÓN (y IV)






LOS ÁTOMOS EN EL RENACIMIENTO

            En el Tercer Cielo, el Triple Espíritu solo tiene las fuerzas de los cuatro átomos simiente que servirán como núcleo para la formación de los nuevos cuerpos. Cuando llega el momento de volver a renacer porque hay necesidad de experiencias, la vida del propio Ego despierta el átomo simiente de la mente y comienza a desplegarse la tela o hilo de vida que atraerá la materia del Mundo del Pensamiento que esté en sintonía o que contenga la misma potencia vibratoria que el átomo. Una vez elegidos los detalles de los acontecimientos principales de la próxima vida que se han presentado y una vez fortalecido el Ego, éste comienza a descender. El Espíritu Virginal en su propio mundo no puede ejercer casi ninguna influencia sobre los átomos de los cuerpos inferiores, sin embargo, sí la tiene sobre el Triple Espíritu que es quien le representa. Con la materia afín de las cuatro regiones inferiores del Mundo del Pensamiento el Ego formará una especie de campana donde el átomo simiente mental quedará en la cúspide. Después ocurrirá lo mismo respecto al átomo simiente del cuerpo de deseos pero en este caso el átomo simiente quedará dentro de la campana para atraer la materia que le corresponda de los planos de acuerdo a su desarrollo o nota-clave. Una vez en la región etérica del mundo físico ocurre lo mismo respecto a la atracción de la materia que formará el cuerpo etérico, pero la construcción del mismo y su destino futuro es cosa de los Ángeles Ellos imprimen el Éter Reflector de tal manera que la vida futura se pueda reflejar en ellos para formar la película que nos llevamos después de la muerte. Aunque la base del cuerpo vital está en el átomo simiente son los habitantes del Segundo Cielo y los elementales los que construyen el arquetipo, el molde etérico y, de una forma muy especial, el cerebro. Pero también el Ego incorpora la quintaesencia de los cuerpos vitales del pasado y hace unos arreglos para que durante su vida pueda crear nuevas causas y expresar cierta originalidad y lo mismo en el cuerpo físico. En este hecho se demuestra la epigénesis, cada vida hacemos trabajos originales que quedan grabados en el átomo simiente donde también constará la maestría con la materia física.

            Es el átomo simiente del cuerpo vital el que atrae y acumula los éteres inferiores de los que luego se formará el cuerpo vital, a los éteres superiores podríamos denominarlos inmortales puesto que, como en el caso de los átomos simiente, se los lleva el Ego después de la muerte. Pero también podríamos decir que el Ego está representado en cada átomo simiente por medio de las fuerzas que hay en ellos, fuerzas que son: primero el desarrollo adquirido y segundo las que están en forma de posibilidades y que se dinamizarán. Todos los átomos del cuerpo físico se renuevan a lo largo de la vida excepto el átomo simiente que contiene la quintaesencia de las experiencias de las vidas pasadas, es decir, las fuerzas espirituales. Y son estas fuerzas junto al karma de los diferentes cuerpos las que sirven como base para que los Ángeles del Destino preparen el molde etérico y la nueva vida, por tanto, son los átomos los que condicionan la construcción de los futuros cuerpos y el destino de cada Ego.

El átomo simiente del cuerpo físico determina la cantidad y calidad de la materia del cuerpo físico pero si no hay un cuerpo vital o molde sobre el que se construya el cuerpo físico, órgano por órgano, no se podrá construir nada. La fuerza que mueve el corazón es la que está en el átomo simiente, que es la vida indiferenciada de Dios, la que conserva vivo el cuerpo físico porque está en todos los átomos. El átomo simiente físico se fue modificando por las Jerarquías Creadoras en cada Período hasta llegar al Mundo Físico y es este átomo simiente que va en el espermatozoide el que comunica a los genes y al ADN las cualidades y calidad de la materia a partir de su unión con el óvulo y respecto al átomo simiente del cuerpo vital, puesto que el molde etérico se forma a partir del átomo simiente del cuerpo vital.

RELACIÓN DE LOS ÁTOMOS CON LA GENÉTICA

El renacimiento parte del Triple Espíritu y en particular del aspecto de Voluntad. El Hilo de Vida parte del segundo aspecto en el Mundo del Espíritu de Vida, y el Ego se representa en el subplano superior del Mundo del Pensamiento como Espíritu Humano pero, como sabemos, el Ego en realidad tampoco desciende a los mundos inferiores sino que está conectado a los átomos simiente y toma conciencia gracias a la mente, al cerebro y al sistema nervioso. Por tanto, es el Triple Espíritu quien pone en actividad ese Hilo de Vida que conecta los átomos simiente para que, según su capacidad vibratoria y el desarrollo que hayan tenido sus facultades latentes, atraigan la materia de cada mundo y la estructuren para formar los vehículos o cuerpos. De esta forma el Ego puede actuar, sentir y pensar en el mundo físico.

Pero veamos lo que ocurre en el mundo físico. El átomo simiente físico va en el espermatozoide que fecunda al óvulo, por tanto tiene una relación directa con todo lo que ocurre a partir de ese momento incluyendo la genética. A partir de la unión de las dos células surgen los cromosomas con sus genes, éstos se dividen y terminan por multiplicar las células con sus correspondientes cromosomas cada una según sea el sexo que haya sido determinado por los Ángeles del Destino. Los cromosomas contienen los genes que se combinan para formar el cuerpo con las características que le corresponda según sea su karma y su destino. Esto significa que la herencia genética del cuerpo físico tiene una relación directa con el átomo simiente y su función respecto a las dos células originales. Sin embargo ese trabajo es efectuado estrictamente por los Ángeles y sus colaboradores elementales y espíritus de la naturaleza entre otros. La herencia física de un nuevo ser procede de los genes del cromosoma y esto es tenido en cuenta por los Ángeles a la hora de construir el molde etérico del cuerpo físico, pero el aspecto moral y espiritual, como resultado de los anteriores renacimientos, procede del átomo simiente con sus correspondientes éteres superiores y más especialmente en el reflector.

Está demostrado que las neuronas se van renovando en cierta medida a lo largo de la vida dependiendo del cuidado del cuerpo y de todo lo positivo que se pueda hacer respecto al cuerpo de deseos y a la mente, es decir, de elevar los deseos y sentimientos y de desarrollar la mente por medio de nuevos conocimientos y de ejercicios como la concentración, la meditación y la auto-observación, etc. Cuando cambiamos nuestras expresiones, nuestros hábitos y nuestra manera de ver a las personas y al mundo, las sustancias químicas llamadas hormonas y neuropéptidos, afectan al sistema neuronal y a los receptores celulares para que se instaure y queden vigentes nuestros cambios, comenzando así la formación de un nuevo carácter en la personalidad. La repetición de hechos positivos y la persistencia en hacer una nueva y más elevada personalidad hace que se desarrolle la voluntad y la conciencia, lo que, a su vez, hace que la persona utilice cada vez más el poder de su mente que no suele pasar de un 10% de su mente consciente. Cuanto más estemos plenamente atentos a lo que hacemos y expresamos y a lo que ocurre a nuestro alrededor, mejor se grabará en el átomo simiente, y cuando más optimismo, paz, felicidad, etc. tengamos, más se activan los neurotransmisores del cerebro que reactivan los neuropéptidos para hacernos más felices. Los cambios personales envían señales químicas a las células y éstas producen diferentes proteínas que crean miles de variaciones en un mismo gen. Si esto se hiciera siempre, las grabaciones del átomo simiente serían muy diferentes, la vida sería más placentera y elevada, los resultados en el Purgatorio y en el Cielo serían más positivos y, como consecuencia, el arquetipo del Mundo del Pensamiento y el molde etérico serían la base de un ADN y de unos genes que nos favorecerían respecto a la eliminación del karma negativo y en todo lo relacionado con el aspecto físico y con el destino futuro. Como los genes y las neuronas cambian según cambiamos nosotros en todos los sentidos, significa (tal y como lo enseña el esoterismo y la Ley de Consecuencia) que cuanto más nos esforcemos en espiritualizar nuestro carácter y en ayudar al mundo y al prójimo, mejor destino estaremos creando.

Este es el motivo principal por el que las escuelas de ocultismo en particular insisten en que el aspirante a la vida superior lleve a la práctica una serie de ejercicios e intente hacerse un imitador de la vida de Cristo y un servidor de la humanidad. Los ejercicios como la concentración, la meditación, la oración, la observación, etc. más el empeño en desarrollar nuevos y elevados ideales son los que producen que se desarrolle el poder interno que nos hará personas virtuosas desde el punto de vista moral y espiritual. Los átomos contienen en sí mismos el poder o desarrollo que se puede alcanzar en el mundo al que pertenecen, por eso cada vibración o impacto que les llega despierta algo de lo que internamente contiene y representa, y esto, a su vez, se expresa en los futuros cuerpos en forma de ADN y de una más elevada conciencia. Lo mismo que todos los átomos de los seis subplanos inferiores de cada mundo tiene una relación directa con la nota clave del átomo simiente de ese mundo, así los átomos de nuestro cuerpo físico también la tiene con el ADN y la genética, con la diferencia de que el ADN se relaciona con lo físico y el átomo simiente con el desarrollo del Espíritu. Está claro, pues, que los átomos simiente tienen un papel importante en el desarrollo futuro de los poderes del Espíritu.

Por esto es aconsejable ser conscientes de todo lo que hacemos, pensamos, hablamos y sentimos por medio de la auto-observación, porque si todo lo que hacemos está hecho con buena voluntad y además practicamos la oración, la meditación, la adoración, etc., estaremos creando la película que nos traerá un futuro karma (vida) lleno de felicidad y de posibilidades de progreso. ¿Cuál es la relación más directa que tenemos ahora con los átomos? La grabación que estamos haciendo en cada momento, en cada aquí y ahora, y dependiendo de lo que grabemos en ellos así será nuestra estancia en el Purgatorio y en los Cielos.

Puesto que en la etapa actual tenemos la conciencia en el mundo físico cabe preguntarnos ¿Cuál es el papel del átomo simiente físico? Ya sabemos que sin él no puede haber cuerpo físico y que tampoco habría desarrollo post-morten puesto que en él va la película de la vida pasada para que el Ego extraiga su quintaesencia, pero hay otro hecho importante que suele pasar desapercibido, veamos cuál es. Si sólo utilizamos un mínimo del potencial mental, si las neuronas se regeneran de acuerdo a los cambios de la personalidad, si los neurotransmisores reactivan a los neuropéptidos y éstos afectan al sistema neuronal y a los receptores celulares para que se graben los nuevos ideales o hábitos, si ciertos ejercicios desarrollan la voluntad y la conciencia y si, a fin de cuentas, los genes cambian de acuerdo a los cambios internos que hacemos nosotros, está claro que:
Si practicáramos regularmente los ejercicios mencionados; si observáramos cómo piensa la mente, qué deseos y sentimientos tenemos, que hablamos y en qué nos dejamos dominar por los impulsos y los instintos con tal de corregirnos; y si tuviéramos unos ideales elevados como meta para practicar a diario; entonces, no solo estaríamos reprogramando nuestra personalidad y nuestro destino, sino que también las grabaciones en el átomo simiente físico serían tan beneficiosas que nuestra estancia en el Purgatorio sería corta y nuestro futuro destino estaría mucho más libre de karma negativo y maduro. Y TODO GRACIAS A LOS ÁTOMOS SIMIENTE.      


                                               Francisco Nieto

sábado, 9 de diciembre de 2017

EL PAPEL DE LOS ÁTOMOS SIMIENTE EN NUESTRA EVOLUCIÓN III








Los reinos de la naturaleza son el mejor campo actual para la evolución de los átomos simiente de los reinos que nos siguen lo mismo que ocurrió con nosotros para que el Triple Espíritu comenzara a manifestarse en los mundos inferiores, por tanto, según vayan formándose y desarrollándose los átomos y los cuerpos así irá manifestándose cada vez más hasta el momento de la individualización; al principio como un Alma grupal y después como un Ego individual. Gracias a las jerarquías hay átomos despertando o desarrollándose en todas las clases de minerales, piedras preciosas, metales, etc., unos con alto grado de temperatura, otros con menos y así sucesivamente en cualquier parte del mundo físico. También habrá átomos simiente relacionados con todas las clases de plantas pero los más desarrollados estarán en árboles centenarios, en plantas muy delicadas o en plantas muy elaboradas por los humanos donde aprendan a responder a las vibraciones que les llega de su alrededor ambiente. En el reino animal hay un trabajo muy complejo porque ya se ha formado el cuerpo de deseos pero la vida sigue estando en el Espíritu Grupo y allí estará hasta que esté preparada para su individualización como humano, cambiándose entonces el Espíritu Grupo por el Cuerpo Causal. En nuestro caso, el Espíritu Grupo siguió influyendo en nosotros después de la división que se hizo del cuerpo de deseos con tal de hacernos humanos, pero lo es más, sobre las vidas y cuerpos que no han obtenido todavía la mente como, por ejemplo, los antropoides.

Si los Aspecto despertados superiores son importantes para el Espíritu no lo son menos los átomos simiente porque sin ellos no podrá experimentar en el mundo físico ni extraer el fruto de sus experiencias. Pero, como sabemos, los átomos simiente tienen unos poderes latentes relacionados con su mundo que tienen que ser activados y desarrollados, por eso hay un proceso en el que el Espíritu no interviene activamente pero que le llevará a la individualización. Podríamos comparar este proceso al que tiene el embrión dentro de la madre para que a los nueve meses nazca como un individuo. El proceso comienza con la adjudicación de los átomos simiente de deseos, vital y físico que serán agrupados como una tríada inferior a modo de un Espíritu Grupo o entidades jerárquicas protectoras y guías para que esos átomos se desarrollen y puedan facilitar la conexión con el Espíritu. Los átomos simiente físicos ligados a las jerarquías como el embrión a la vida de la madre, no tiene cuerpo físico individual sino que unos estarán aprendiendo a responder en los fondos marinos, otros en las montañas más altas, otros en volcanes y así sucesivamente y de forma global en cada clase de mineral. Cuando terminan su especialización en el mineral porque su desarrollo ya ha llegado a responder a toda clase de vibraciones, los átomos físicos vuelven al seno grupal para comenzar su nuevo ciclo con materia más sutil de las regiones y con el átomo simiente vital para expresarse en formas más complejas vegetales. Por último, y ya experimentado todo lo posible en el reino vegetal, hará lo mismo y tomará cuerpo de animal gracias al átomo simiente de deseos. Las formas animales pueden comenzar incluso por formas de células que aprenden a dividirse, pasar a formas como la ameba (animal unicelular), medusas con sistema nervioso y muscular y así otras formas donde se formen sentidos, columna vertebral, cerebro, etc.

El Espíritu Virginal está conectado a sus vehículos en los mundos inferiores por medio del hilo de vida que le une al Triple Espíritu y que después desciende desde el Mundo del Espíritu de Vida hasta el físico para conectar también los cuatro átomos simiente del cuaternario inferior o personalidad (3 cuerpos y una mente) Según va evolucionando la vida gracias a las jerarquías y al Espíritu Grupo el hilo del Triple Espíritu se va haciendo más fuerte y brillante y va tomando la forma de un embudo a modo de preparación para la formación del Cuerpo Causal (vehículo del Ego) a partir de su tercer aspecto situado en el subplano superior del Mundo del Pensamiento. Según algunos ocultistas, cuando llega el momento en que el flujo descendente del Espíritu produce cierta respuesta en el átomo simiente mental, comienzan a arremolinarse cierta cantidad de materia de las tres regiones superiores del Mundo del Pensamiento para formarse así el Cuerpo Causal que indica que esa vida está a punto de independizarse del Espíritu Grupo. Este Cuerpo Causal podría ser también llamado el vehículo del Espíritu Humano desde donde el Ego recién nacido comenzará a dirigir sus vehículos inferiores.

            Un Espíritu-Grupo toma a su cargo cierta cantidad de Vidas procedentes del Triple Espíritu y las facilita los vehículos necesarios gracias a los átomos simiente inferiores que, en el caso del reino animal, sería el cuerpo de una misma especie para todos ellos, supongamos el leopardo. El Espíritu Grupo guía a toda la especie por diferentes ambientes pero por igual para que tengan diferentes experiencias y para que aprendan. Según mueren sus cuerpos depositan el fruto de las experiencias en el Espíritu-Grupo para que también sirvan a sus hermanos de especie como medio de evolución. Según aprenden y evolucionan renacen en otras especies menos salvajes y en muy diversos sitios del planeta para que las experiencias sean muy variadas. Y así llega un momento en que aquella vida salvaje renace en un gato doméstico y cariñoso que va a acelerar más su evolución gracias a las influencias que le llegan del exterior como es el cariño, las buenas costumbres o los buenos pensamientos humanos. Solo cuando se ha pasado por esas etapas es cuando un animal doméstico actual muy desarrollado está listo para utilizar un cuerpo humano y para comenzar a desarrollar la mente. Entonces tomará conciencia del mundo externo gracias a la experiencia y al conocimiento hasta que, progresivamente, se identifique como un Yo separado de todo lo que le rodea y de los otros yoes.

En la primera revolución del Período Terrestre los Sres. de la Forma reconstruyeron el cuerpo físico facilitándole un cerebro para que se conectara en el futuro con el átomo simiente de la mente. En la segunda revolución los Sres. de la Forma y los Ángeles reconstruyeron el cuerpo vital adaptándole al cuerpo físico. En la tercera revolución los Sres. de la Forma y los Arcángeles reconstruyeron el cuerpo de deseos y hicieron la división para que los más desarrollados admitieran el Espíritu Interno; los Sres. de la Mente se hicieron cargo de la parte superior del cuerpo de deseos, le dieron el átomo simiente de la mente y nació el Ego en su cuerpo causal. Los Arcángeles, como Espíritus Grupo, fueron los que también prepararon el cuerpo de deseos para que recibiera la mente. Fue en este Período donde la vida había evolucionado tanto que el átomo simiente de deseos ya había formado su cuerpo de deseos. Aquí se produjo una gran división, en los “humanos” en cuyo cuerpo de deseos se podía hacer ésta, la parte superior era conectada con el Triple Espíritu por medio del átomo simiente de la mente que nos acababan de dar y así se unió el Espíritu con sus cuerpos inferiores. Es decir, así se formó el cuerpo Causal y nació el Ego. Cuando el cuerpo de deseos no se podía dividir y, por tanto, no podía tener Espíritu Interno, entonces seguía dependiendo del Espíritu Grupo para que le guiará desde fuera convirtiéndose así en un animal similar a los antropoides. El encuentro del Triple Espíritu con el triple cuerpo marca el nacimiento del individuo gracias a la mente y a la guía y protección del Espíritu Grupo.

LOS ÁTOMOS EN EL ESTADO POST-MORTEN

Hay que diferenciar el hecho de que las Jerarquías despertaron los principios espirituales de lo que después sería el Triple Espíritu situado en el subplano más elevado de cada mundo, del hecho de que el germen de la mente concreta está situado en el cuarto subplano del Mundo del Pensamiento. El Triple Espíritu es la representación de los tres aspectos divinos de Dios y del Espíritu Virginal, pero los átomos simiente son los que se desarrollan para formar los vehículos inferiores. El subplano más elevado de la región abstracta del Mundo del Pensamiento es el lugar del Espíritu Humano y en las tres superiores es donde se encuentra el Ego en su vehículo o Cuerpo Causal, sin embargo, en el cuarto subplano de ese mismo Mundo está el átomo simiente de la mente que actualmente estamos utilizando como medio de expresión y para conectarnos como Egos con el cerebro y con los sentidos.

El átomo simiente físico situado en el corazón, dado en Período de Saturno, tiene una naturaleza muy elevada y tiene algo muy especial, es el átomo simiente que más éter reflector contiene, y junto al éter luminoso forman el “libro de los recuerdos de Dios” o libro de los Ángeles del Destino. Cada átomo simiente del corazón es el que da la nota-clave para atraer los átomos que deben formar el cuerpo físico. Este átomo simiente físico contiene los cuatro éteres del cuerpo etérico o vital, aunque en mayor grado el luminoso y más aún el reflector. También contiene todos los registros de todos los ciclos anteriores desde el principio de su existencia en el Período de Saturno.

Después de la muerte y de haber pasado por el Purgatorio y el Cielo, el hilo o tela de vida en el cuerpo de deseos envuelve el átomo simiente de este cuerpo para adormecerlo en una especie de sueño hasta un nuevo descenso del Ego hacia un nuevo renacimiento. Eso es lo que ocurre con los demás átomos simiente una vez extraída la quintaesencia de ellos, a partir de ese momento la materia de sus cuerpos se desintegrará para que pueda formar parte de otros vehículos para el uso de otros Egos. Esto significa que las fuerzas extraídas son llevadas por el Ego para aumentar así su conciencia, para aumentar sus poderes y para que sirvan como base respecto a la formación del futuro destino y de los futuros vehículos; pero en realidad los átomos simiente están todos en sus propios mundos. Esto no se comprenderá si nuestro esquema de los mundos en nuestra mente está imaginado de forma que unos mundos estén sobre otros; pero si, como sabemos, los imaginamos compenetrándose unos a otros en un mismo espacio, entonces comprenderemos que sí pueden estar juntos en el cuerpo causal del Ego a la vez que están en sus mundos.

Los átomos simiente son todos movibles excepto el aspecto físico del que está en el corazón, que es la concha que se rompe en el momento de la muerte. Tal y como yo lo entiendo, ésta debe estar compuesta de los dos éteres inferiores puesto que los superiores que contiene el átomo simiente se llevan hasta el Mundo del Pensamiento que es donde se registran todos los frutos de los renacimientos después de formar la imagen del cuerpo vital fuera del físico mientras se ve la película de la vida pasada. Aunque el Ego sale del cuerpo físico cuando se rompe la concha protectora del átomo y se para el corazón para formar la imagen etérica del cuerpo físico fallecido, los éteres superiores todavía están como “fuerzas” en el átomo simiente del corazón ya que la vida pasada se debe grabar en el cuerpo de deseos. A partir del Primer Cielo ya va desapareciendo la personalidad de tal forma que en el Segundo Cielo ya desaparece incluso el cordón plateado mental (la cabeza) quedándose solo los átomos simiente con la esencia de la vida y el aspecto más espiritualizado de los éteres superiores. Una vez en el Tercer Cielo y una vez deshecha la cubierta mental (cuerpo mental) el Ego retiene los átomos simiente hasta que, al cabo de unos mil años, surge la necesidad de renacer para adquirir nuevas experiencias.

            En la muerte no es el átomo simiente del corazón lo que nos llevamos sino las fuerzas que se manifiestan a través de él, o sea, el Alma de las experiencias guardadas de todos los anteriores renacimientos, y nos las llevamos para ser empleadas como núcleo o germen del futuro cuerpo en otra vida. Después del Purgatorio se graba en el átomo simiente la cualidad de la “rectitud” obtenida del cuerpo de deseos; lo mismo ocurre con la “conciencia” que se obtiene en el Cielo y, por tanto, se graba como impulso para hacer el bien. Cuando llegamos al Segundo Cielo llevamos el cuerpo mental con los tres átomos simiente o quintaesencia de los cuerpos abandonados más la esencia de los éteres superiores. En este Segundo Cielo se integran la quintaesencia de los tres átomos y la de la mente en el Triple Espíritu, es decir: los resultados en esencia de las experiencias en el cuerpo físico se integran en el primer aspecto del Triple Espíritu, el Espíritu Divino; las del cuerpo vital lo hacen en el segundo o Espíritu de Vida; y las del cuerpo de deseos lo hacen en el tercero o Espíritu Humano.


Francisco Nieto

sábado, 18 de noviembre de 2017

El papel de los átomos simiente en nuestra evolución (II)






Los átomos simiente son átomos escogidos del más elevado o primer subplano de cada Mundo de donde tienen formado su vehículo las Jerarquías que corresponden a esos mundos, es decir, de donde se encuentra la materia más pura de cada mundo. Como he dicho, están estructurados de tal forma que su afinidad con las otras seis clases de átomos de cada mundo permite que se construyan los vehículos necesarios para esa entidad desde el comienzo hasta el final de la evolución, sean de la clase que sean. Pero también están estructurados de forma que sean capaces de responder a toda clase de impactos y vibraciones para que se pueda desarrollar la conciencia. En realidad los átomos simiente facilitan la conexión entre el propio Espíritu y los vehículos inferiores. El hecho de que los átomos simiente tengan la capacidad de responder a toda clase de vibraciones en su propio mundo hace que el Ego dueño de esos átomos simiente, despierten primero y desarrollen después la conciencia en cada mundo. Como sabemos es en estos átomos simiente donde se graban las experiencias de cada vida para que el Ego extraiga la quintaesencia que le elevará en todos los sentidos.

Los átomos simiente pueden ser de siete tipos primordiales relacionados con los siete Rayos procedentes del propio Mundo de Dios, la procedencia de estos átomos y su adhesión al hilo de vida así como su estímulo, etc., lo efectúan las Jerarquías superiores que nos ayudaron en esos mundos. La atracción del tipo de átomos simiente hace que el Espíritu esté relacionado con el propio rayo en el que se encuentra a través del cual desciende hacia el mundo físico. Ese Rayo-Padre está representado por un Espíritu ante el Trono o Jerarquía Creadora haciendo que su vibración o color sea diferente del de los demás rayos relacionados con la evolución de los otros planetas del sistema solar.

Cuando comenzamos la evolución como humanos, el Espíritu no tenía todavía cuerpos pero según se van desarrollando los poderes del Triple Espíritu y de los átomos simiente, el Espíritu Virginal adquiere poder y hace que el Triple Espíritu tenga mayor influencia sobre sus vehículos en formación. En mi opinión, es lógico que sea así puesto que la vida de Dios en nosotros procede del Espíritu Virginal con el cual hay un contacto por medio del Triple Espíritu que Él forma con sus tres aspectos. Gracias a los átomos de los cuerpos que formarán la personalidad y gracias al desarrollo de los aspectos del Espíritu en su manifestación como Ego, el Espíritu Virginal desarrollará la omniconciencia en su propio mundo al final de nuestro esquema evolutivo. Con esto quiero decir que cada aspecto despertado al comienzo de la involución será quien reciba la quintaesencia de los resultados de las experiencias de los cuerpos y de las almas, aunque después sea el Espíritu Divino quien absorba todo y transforme así el Espíritu Virginal en Dios a imagen y semejanza a su creador.

En realidad, el descenso del hombre o formación del Espíritu Humano no comienza hasta que se obtienen los tres átomos simiente y se despiertan los tres aspectos del Triple Espíritu, sin embargo nuestro nacimiento como yoes es mucho más tarde cuando en el Período Terrestre nos dan el átomo simiente de la mente para reconocernos como individuos pensadores y observadores de los demás cuerpos. Esto sólo se consigue gracias a los vehículos físicos que reciben impactos del exterior y se hacen sensibles a ellos por medio del Espíritu hasta que llega a expresar sensaciones, luego deseos, etc. Si no hubiera átomos simiente y si éstos no despertaran la conciencia y desarrollaran el potencial que tienen “programado” no habría evolución para nosotros.

Como he dicho, el Espíritu Virginal se refleja en los mundos 5º, 4º y 3º enviando un Rayo de cada uno de sus tres aspectos para que se apropie de un átomo simiente en los tres siguientes mundos a partir del suyo. Por tanto, al recibir el átomo simiente de las diferentes Jerarquías comenzamos a poner en vibración la materia de ese mundo y comenzamos a identificarnos con él; en realidad y gracias a las jerarquías, ponemos en comunicación el aspecto de Voluntad del Espíritu Virginal con el aspecto del Espíritu Divino del Triple Espíritu despertado en ese mundo. Evidentemente ocurre lo mismo respecto a los aspectos de Sabiduría y Actividad que se comunican con el átomo simiente de los mundos del Espíritu de Vida y del Pensamiento para que las jerarquías despierten esos aspectos del Triple Espíritu. Aunque los átomos simiente fueron dados en los tres mundos superiores, hay que decir que se asientan en la región abstracta del Mundo del Pensamiento que es la cuna del Ego y donde éste acumulará todos los resultados de los renacimientos para formar la conciencia.

LOS ÁTOMOS EN LOS MUNDOS INFERIORES

Una vez alcanzada la individualización y ya habiendo obtenido la vida evolucionante el átomo simiente en el Mundo del Pensamiento,(donde se desarrollará el Cuerpo Causal o vehículo del Espíritu Humano) un hilo de vida divina relacionado con el Triple Espíritu desciende hacia el Mundo de Deseos para apropiarse de la materia necesaria para formar el cuerpo de deseos. Cuando el hilo de vida procedente del Triple Espíritu llega a la región etérica del mundo físico ocurre lo mismo respecto a los átomos del cuerpo etérico y físico. Alrededor de este átomo simiente se formarán formas o cuerpos de acuerdo a la evolución de la vida que lo necesite y según su estado evolutivo de esa vida o Ego. Los átomos simiente son cada vez más capaces de responder a más estímulos de los mundos y en el caso del Mundo de Deseos, comenzó por expresar sensaciones hasta convertirse en la base de nuestros deseos, sentimientos, emociones, pasiones, etc. Dicho hilo de vida (Hilo que conecta al Triple Espíritu con los átomos simiente de los cuerpos inferiores) procedente del Mundo del Espíritu de Vida es lo que en el lenguaje oriental llaman el Sutratma.

Por consiguiente, la vida que anima cada uno de nuestros vehículos y que parte de cada uno de los átomos simiente unidos al Sutratma también es vida perteneciente al Mundo del Espíritu de Vida. Este hilo de vida que envuelve y forma el cuerpo etérico para vivificar el cuerpo físico se relaciona con la vitalidad que adquirimos durante el día por medio del chacra del plexo solar. En el momento del colapso del corazón, cuando se rompe la concha del átomo simiente físico, esta vida ramificada por el cuerpo vital se retira hacia el corazón alrededor del átomo simiente para luego salir con el Ego y sus cuerpos superiores por el nervio pneumogástrico que va hasta el cerebro y que los orientales llaman Sushuma, terminando todas las fuerzas en el cuerpo causal en forma de núcleo. En realidad lo que el Ego se lleva son las fuerzas que le enriquecerán en su evolución quedando los átomos en una especie de vida latente.

Los átomos simiente sirven para conservar, en forma de potencias, los resultados de las experiencias por las que pasaron dado que están íntimamente relacionados con la vida y la clase de materia que conforma cada cuerpo, pero también en ellos están las posibilidades latentes que le dieron las Jerarquías de donde fuero diferenciados. Es decir, lo mismo que nosotros desarrollamos la conciencia y una serie de virtudes a lo largo de la vida según las experiencias que tengamos, así el átomo simiente se desarrolla según lo que le llega por medio de los átomos que le rodean en forma de vehículo. De aquí que el átomo simiente del cuerpo físico sea imprescindible para evolucionar y respecto al karma de cada vida y a la estancia en el Purgatorio y en el Cielo. Sin el átomo simiente físico no puede ser fecundado el óvulo y sin la ayuda de las jerarquías colaboradoras de Dios no habría desarrollo puesto que ellas se relacionan con los átomos simiente de los cuerpos superiores y tienen que hacer los trabajos necesarios para que cada cuerpo esté formado con la materia más adaptada a las vibraciones de cada átomo simiente y a sus necesidades kármicas.

La materia que cada átomo simiente atrae de cada mundo debe ser capaz de expresar todo lo relacionado con el destino de la persona en cuestión, sea bueno o sea menos bueno como por ejemplo una enfermedad crónica. Es el arquetipo existente en el Mundo del Pensamiento y las líneas generales de la vida elegida allí antes de descender lo que marca en cierto modo la vibración de los átomos; es el karma general dado por los Ángeles del Destino ya en el mundo físico lo que marca la clase de materia que, en sintonía con el átomo simiente físico debe formar el cuerpo físico; y es el átomo simiente físico el que da la nota-clave del cuerpo físico y la del Rayo Personal que se relaciona con el signo del Ascendente puesto que hay una relación directa de la posición de la Luna en el momento de la concepción con la del momento del nacimiento.

EL PAPEL DEL ESPÍRITU GRUPO

            Cuando un nuevo ser nace tiene una conciencia interna que es como decir que no tiene conciencia del mundo físico. Según pasan los meses y los años va tomando conciencia de los objetos que le rodean, de la distancia, del sonido, del placer y del dolor, etc., hasta que gracias a los años se convierte en un adulto que ha desarrollado todas sus cualidades y ha obtenido tal conocimiento que se hace un maestro en su profesión e incluso un sabio en las cosas de la vida. Cuando un Espíritu es diferenciado por Dios es omniconsciente en su propio mundo como su propio Padre, pero no lo es como individuo porque tiene la conciencia interna de los mundos superiores y porque ni siquiera ha comenzado a descender hacia el mundo físico de forma parecida al niño antes de nacer. Ese Espíritu se va envolviendo de las diferentes clases de materia de los cinco mundos por los que va a evolucionar gracias al despertar de sus poderes y a los átomos simiente, y cuando ya ha alcanzado el mundo físico comienza a utilizar cuerpos físicos para que, a través de los impactos externos, vibraciones, transformaciones, etc. su conciencia interna preste atención a todo ello y se exteriorice. Una vez que la conciencia se exterioriza gracias al desarrollo también de la mente, ese Espíritu se da cuenta de que lo que le afecta desde fuera no es él y entonces comprende que es un Yo individual diferenciado de todo lo que le rodea. Ese es el momento o toma de conciencia del mundo físico, o sea, el nacimiento del Yo o Ego en el mundo.

            Nosotros antes de nuestra individualización éramos vidas evolucionantes dependientes de un Espíritu Grupo, y esas vidas no son otra cosas que los átomos simiente, los átomos adheridos al hilo de vida que procede del Triple Espíritu y que están bajo la dirección y guía de un Arcángel. En los tres reinos de naturaleza actuales el primer trabajo que se hace para comenzar la evolución trata de que los átomos simiente despierten algún grado de conciencia gracias a su estado mineral en contacto con el frío, el calor, gracias a las transformaciones que sufren, etc. Así continuará hasta que adquiere la particularidad de “responder”, o sea, de tomar conciencia en ese estado mineral. Y eso mismo ocurre cuando los átomos se encuentran en el reino vegetal y animal, con la diferencia de que van adquiriendo más experiencias que les hacen más independientes.

Según va evolucionando la vida en el átomo simiente gracias a las combinaciones químicas de la forma, a la adaptabilidad y a la capacidad de responder a todo lo que le llega y afecta desde el exterior, los átomos se desarrollan y atraen materia de los diferentes mundos. Por ejemplo, mientras evoluciona la vida en la forma mineral y después en la vegetal, ya comienza a condensarse cierta cantidad de materia de deseos en el átomo simiente del cuerpo de deseos, comenzando a desarrollar desde entonces cierta sensibilidad. El desarrollo y evolución harán que cuando esa vida ocupe formas animales ya comiencen a mostrar emociones, sentimientos, deseos, afinidad, etc. y que se familiarice con la materia mental que utilizamos los humanos. De hecho, los animales domésticos no tienen mente o átomo simiente mental pero están muy familiarizados con nuestros pensamientos.

Francisco Nieto