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viernes, 24 de marzo de 2017

H.P. BLAVATSKY Y LA DOCTRINA SECRETA. ( II )






La Doctrina Secreta por Max Heindel:
Capítulo 1
La doctrina secreta es una de los libros más sobresalientes en el mundo. Me doy
cuenta cuán superiores a mis débiles poderes es la tarea de llevar a cabo una adecuada idea
de las enseñanzas contenidas en sus cubiertas. Contiene una historia, sin embargo, una
historia peculiarmente interesante para el estudiante quien de su tienda busca desgranar la
sabiduría en la cual, como el apóstol dijo, es como alimento adecuado solo para el fuerte.
Cómo llegó esto a ser escrito, y bajo qué circunstancias fue escrito, es el tema de este libro.
Debo esforzarme por utilizar un lenguaje simple y comprensible tanto como sea posible,
realizando un esquema del plan sobre el cual el trabajo fue construido y las enseñanzas que
revela. La naturaleza de la tarea es tal que estoy forzado a citar libremente la literatura
Teosófica, especialmente “Hojas de un antiguo diario” del Coronel Olcott,
“Reminiscencias” de la Condesa Wachmeister, “La Doctrina Secreta” en sí misma, y otros
trabajos.
Primeramente es necesario para nosotros hacer notar que Madame Blavatsky, o
como a ella le gustaba ser llamada, H.P.B., fue, como ella misma lo expresaba a menudo,
solo la compiladora del trabajo. Detrás de ella estaban los verdaderos Maestros, los
Guardianes de la Sabiduría Secreta de las eras, quienes le enseñaron todo el gran cúmulo de
conocimiento oculto que ella transmitió en sus escritos. Ella tenía una habilidad tripartita
que eminentemente la calificó para el trabajo. Primero, ella era capaz de asimilar el
conocimiento trascendental que venía a ella. Segundo, ella era un mensajero que se merecía
el respeto. Tercero, ella tenía una aptitud maravillosa para traducir pensamientos
metafísicos del Este abstractos en una forma inteligible para las mentes del Oeste, y para
verificar y comparar la Sabiduría del Este con la ciencia del Oeste. Ella también merecía el
gran crédito por su alto coraje moral para presentar al mundo pensamientos y teorías
completos en diferencia con la ciencia materialista. Muchas de estas enseñanzas han sido
verificadas por la ciencia desde entonces.
Capítulo 2
La raza humana siempre ha perseguido, torturado y matado a aquellos quienes en
pensamiento han sido más avanzados a su época. Witness Copernicus, de quien solo una
muerte natural lo salvó de un destino similar al que medio siglo después tomó a Bruno.
Galileo tuvo tormentos persistentes toda su vida, y finalmente cuando estaba viejo y
fatigado en su cuerpo y espíritu por el abuso del clérigo, fue forzado a retractarse sobre sus
rodillas de todas sus enseñanzas que fueron diferentes con los puntos de vista comúnmente
aceptados en su tiempo. El mismo destino fue compartido por muchos más. Sin embargo, la
semilla que estos hombres sembraron no solo fue indestructible, sino que creció y creció
hasta que un día el mundo despertó para encontrar que una vez más lo que se denunciaba
como una herejía había venido a ser la opinión comúnmente expresada. Entonces vino el
epílogo del drama, cuando un Thorwaldsen inmortalizado en marfil, el mismo Nicolás
Copernicus quien, una vez fue perseguido, fue orgullosamente aclamado como su hijo por
Rusia, o cuando en el medio de los aplausos de sus compatriotas fue levantada la estatua de
Giordano Bruno en el mismo lugar donde los monjes fanáticos habían danzado alrededor de
su pira funeral y quemaron al genio en el nombre de Dios.
Hubo un tiempo en la historia del Oeste, que los hombres fueron afligidos por el
interés de la religión Cristiana. Cuando la Cristiandad se hizo fuerte, intentaron suprimir la
ciencia, que era entonces inexperta. Sin embargo, la ciencia se fortaleció cada vez más,
gradualmente forzando a la Iglesia en su presente actitud llena de excusas. Entonces el
mundo lentamente se deprimió en un estado de ateísmo. Nada que no pudiera ser pesado o
medido era aceptado. Cualquiera que tuviera el coraje de declarar la existencia de algo
suprafísico era de una vez por todas catalogado como un impostor. La ciencia y la religión
competían entre sí en sus esfuerzos por colmar en lenguaje abusivo e infame a tales
individuos.
Con estos antecedentes en mente, podemos apreciar mejor el gran coraje moral de
H. P. B., y ver por qué ese coraje constituyó una de sus calificaciones como una de las
mensajeras de los Maestros.
En la misma actitud materialista del mundo de esos días se encuentra también la
razón de hacer uso del fenómeno. Muchas personas reflexivas han lamentado sinceramente
que esta parte del tema haya sido tomada por la Sociedad, pero H. P. B. siempre mantuvo
que en los primeros días de su trabajo estos procedimientos fueron absolutamente
necesarios. Esta opinión fue cambiada en los últimos años cuando el Maestro mismo le dijo
que el fenómeno ha sido un impedimento más que una ayuda a “La Doctrina Secreta” en
Europa y habría sido mejor si solo la filosofía se hubiera dado.
En 1884, era común el pensamiento entre los líderes de la Sociedad Teosófica, que
el tiempo había llegado para una revisión y una amplificación del primer libro de Madame
Blavatsky “Isis Develada”, y que ella iba a rescribirlo, con T. Subba Row como su coeditor.
Durante todo el año ellos recolectaron material. Entonces el Coronel Olcott y el Sr.
Cooper-Oakley formularon un plan, anunciando que el trabajo sería publicado en veinte
partes de aproximadamente setenta y siete páginas cada uno. Pero el 8 de enero de 1885, el
Maestro de H. P. B. le comunicó el esquema de “La Doctrina Secreta”, y como resultado,
los planes originales fueron abandonados.
Sin embargo, pronto el problema de corazón que sufría Madame Blavatsky se
convirtió muy serió que su doctor, el Dr. Mary Scharlich, insistió sobre su salida de India si
quería salvar su vida. Actuando acerca de este consejo, H. P. B. dejó Adyar, el lugar que
ella más amaba en la tierra, en la primavera de 1885. Entonces la encontramos instalada en
un pequeño hotel económico en la pendiente septentrional de Vesubio. El cuarto está casi
desamueblado, el piso es de piedra. A través de las grietas en las ventanas y el piso se
colaba el viento frío que agravaba el reumatismo de la pobre “vieja dama” mientras se
encontraba sentada escribiendo en su destartalada mesa vieja lejos de sus amigos, sola en
un país extranjero con un lenguaje extraño, enferma, y desgastada bajo la injusticia hecha a
ella por esos a quienes había ofrecido su amistad. Así, en circunstancias tan adversas, se
realizaba el primer trabajo sobre “La Doctrina Secreta”.
En el otoño de 1885, ella fue al fabuloso pueblo antiguo alemán de Wurzburg. Para
que asociaciones este nombre rememora los pensamientos de Martín Lutero, el decidido y
valiente reformador quien juró contra los sacerdotes romanos aunque los tejados de la
ciudad estuvieran cubiertos con demonios.
Él no fue más fuerte y valiente que esta nueva reformadora, quien con persistencia
tenaz, despecho de enfermedad y críticas adversas, se fatigó en su escritorio de día en día
cuando ella debería haber estado mejor y más confortable.
Capítulo 3
Algún tiempo después que Madame Blavatsky llegó a Wurzburg ella estaba
acompañada por la Condesa Wachmeister, quien lealmente y amorosamente le ayudaba en
su gran trabajo. El número de visitantes ocasionó que H. P. B. escribiera en una carta a un
amigo que la ciudad se había convertido en una Medina filosófica. Continuando, ella
escribió: “Estoy solo en la mitad de la parte uno, pero debo enviarte en un mes las primeras
seis secciones. Tomo de ISIS solo partes, dejando fuera todo en la forma de la disertación,
ataques sobre Cristianidad y Ciencia, todo lo que no es útil, y todo aquello que ha perdido
su interés. Solo mitos, símbolos y dogmas, explicados desde el punto de vista esotérico.
Esto es de hecho nuevo completamente. Los ciclos son explicados desde el punto oculto.”
Su penetración en los problemas de filosofía, orígenes raciales, bases fundamentales
de las religiones, y claves de los antiguos símbolos eran fenomenales; sin embargo esto no
era el resultado del estudio, nunca fue una estudiante más excéntrica y sin descanso. Ella no
tenía facultad literaria estudiada. Ella escribió bajo inspiración; los pensamientos llegaban a
su mente a través de su cerebro como meteoros. Escenas a menudo se dibujaban en su
visión mental y morían cuando solo había captado la mitad. Debido a su excesivo uso de
paréntesis, muchas sentencias eran extraordinariamente largas. Como Shakespeare y otros
genios, ella tomaría material donde ella lo encontrara, y lo trabajaría dentro del mosaico
acerca del cual ella ponía la estampa de su propia individualidad, y alrededor del cual ella
tejió la dorada telaraña de sus propios poderes elevados.
En una de sus cartas ella anunció que el enorme volumen de la unidad introductoria,
el primer capítulo sobre el Período Arcáico y Cosmogonía, estaba listo. “Pero ahora”, ella
continua, “¿cómo enviarlos a Adyar?. ¡Imagina si se pierden!. ¡No recuerdo una palabra,
una palabra acerca de estos y como se escribiría de nuevo!. Bueno, los he leído dos veces y
he comenzado a hacerlo por tercera ocasión. Él no ha encontrado una parte para ser
corregida en el inglés, y dice que es increíble cómo la gigantesca erudición y el trabajo bien
hecho de esto, muestra el esoterismo de la Biblia y sus incesantes paralelos con los Veda y
Brahamanas. Este es un poco más maravilloso que ISIS, que corregiste y Wilder sugirió.
Ahora, estoy absolutamente sola con mi silla y tintero y sin libros de referencia. En cerca de
cuatro horas escribí una sección completa y la introducción de una unidad completa (cerca
de 40 páginas) sin libros alrededor mío. Simplemente escuchando, poniendo atención”.
¿Podemos darnos cuenta de lo que esto significa?. Ella era solo una escritora a la
que se le transmitía a través de la clarividencia, como el Coronel Olcott y otros lo han
constatado día a día. En vista de esto, está la respuesta a los traductores quienes la han
acusado de plagio. Yo estoy satisfecho de que nunca en una instancia ha sido ella culpable
de haberse apropiado de manera conciente de los escritos de otro. Sin embargo, ella pudo
haberlo hecho de manera espiritual, o haberlos recibido de segunda mano de ese gran
almacén de productos mentales y pensamientos humanos, la Akash, donde, como gotas
están mezclados en el océano, engendros de pensamientos personales están perdidos en la
Mente infinita, guardados para aquellas inteligencias más avanzadas quienes pueden contar
los granos de la arena o las gotas en el océano y entresacan los átomos en sus vórtices.

Max Heindel

viernes, 24 de febrero de 2017

H.P: BLAVATSKY Y LA DOCTRINA SECRETA ( I )



H.P: BLAVATSKY Y LA DOCTRINA SECRETA - MAX HEINDEL

Introducción por Manly P. Hall

Habría una gran pérdida para los estudiantes del misticismo y la metafísica si este
pequeño ensayo acerca de H. P. Blavatsky y “La Doctrina Secreta” no hubiera tenido la
oportunidad de ser impreso.

Max Heindel, el místico Cristiano, hace homenaje a Madame Blavatsky, la ocultista
Oriental. Él mira sobre las pequeñas diferencias que dividen el Oeste y el Este y los
reconcilia en la gran sabiduría que ha fluido desde Asia, fertilizando las llanuras del mundo
del pensamiento. Grande es la mente que se regocija en la grandeza de otras mentes. El
tributo de Max Heindel a la memoria y trabajo de Blavatsky y sus Maestros es un gesto de
extrema belleza en un mundo egoísta a ese tipo de impulsos nobles.

Vivimos un código de crítica y condenación con muy poca apreciación de los
trabajos de otros. Las sectas y creencias construyen paredes a su alrededor, y solo las almas
heroicas en quienes las percepciones espirituales están verdaderamente despiertas pueden
escalar sobre estas limitaciones imaginarias.

Rememora los libros que has leído y recuerda cuán sabio es que un escritor hable
bien de un colega. Cada hombre, atrapado en sus propias opiniones, da escasa relevancia a
las opiniones de los demás. Hay muchos maestros en este mundo que instruyen con
palabras pero solo unos pocos instruyen con el ejemplo noble de la hazaña de la
generosidad.

En el libro de texto de la metafísica Cristiana, “El Concepto Rosacruz del Cosmos”,
Max Heindel se refiere a Madame Blavatsky como “una estudiante fiel de los Maestros
Orientales” y en el mismo párrafo él habla de su gran libro “La Doctrina Secreta” como un
“excepcional trabajo”. Con su profunda apreciación de los valores espirituales Max Heindel
fue eminentemente calificado para reconocer el mérito del trabajo fundamental de Madame
Blavatsky.

El misticismo Cristiano está aquí revelado como un sincero estudiante del ocultismo
Oriental. Su resumen de La Doctrina Secreta en la segunda parte de este libro revela un
entendimiento extraordinario de los principios sobresalientes del monumento de las
tradiciones espirituales de Asia. En un resumen conciso y palabras simples el señor
Heindel recapitula Cosmogénesis, la creación del mundo, y Antropogénesis, la creación del
hombre. Tanto los Rosacruces y Teosofistas, que son de hecho estudiantes sinceros de las
ciencias ocultas, se verán beneficiados al estudiar este resumen.

El manuscrito de este libro puede considerarse como el primer esfuerzo literario de
Max Heindel. Es el comienzo de una literatura metafísica considerable dedicada a la
aplicación de un idealismo místico en los problemas que ha diario vive y afligen a la raza
humana. Ha sido escrito que “el primero será el último”. Este pequeño libro trae a
impresión el único manuscrito no publicado de Max Heindel. El manuscrito original
consistía de las notas de dos lecturas liberadas ante de la Sociedad Teosófica en Los
Ángeles. En los años que siguieron a la preparación de estas lecturas, Max Heindel
incrementó grandemente su conocimiento místico y fue reconocido como el primer
Cristiano Místico de América. Sin embargo, su reverencia y respeto por Madame Blavatsky
no fue alterado, y hasta el día de su muerte siempre se refirió a ella en términos de
admiración suprema. Fue a través de las escrituras de Blavatsky que Max Heindel recibió
en su vida sus primeros conocimientos de las ciencias ocultas. Reconoció que la primera
ley del ocultismo es la gratitud, y su alma pura preservó hasta el final un hermoso espíritu
de gratitud por la inspiración y la instrucción que obtuvo de La Doctrina Secreta.
Ambos, Madame Blavatsky y el señor Heindel, dedicaron sus vidas al servicio de la
humanidad. Cada cual fue devoto a la diseminación del conocimiento espiritual. Ambos
recibieron a cambio mayormente ingratitud, persecución y mal entendimiento. Ambos
sufrieron de la hipocresía de los amigos y aprendieron cuán cruel el mundo puede ser para
aquellos que buscan educar y mejorar. Solo el líder de un movimiento espiritual puede
saber cuán pesada es la responsabilidad de liderazgo. Madame Blavatsky había pasado ya al
mundo espiritual antes que Max Heindel comenzara su ministerio. Ellos nunca se
encontraron sobre el plano físico. Aunque negó conocerse personalmente con la gran
ocultista Oriental, Max Heindel llegó a entender a Blavatsky a través de años de servicio a
los mismos elevados ideales. Él llegó a entenderla solo como un místico puede llegar a
hacerlo, y su apreciación de su lealtad y su paciencia fueron profundizadas por las
adversidades que él mismo padeció.

Ambos, H. P. Blavatsky y Max Heindel dedicaron su vida a un servicio hermoso a
las necesidades espirituales de la raza. Ambos fueron alcanzados, tuvieron el momento de
su transición en edad temprana, quebrantados por las responsabilidades y las persecuciones.
Ambos han dejado un legado a las generaciones por venir de una literatura metafísica que
sobrevivirá las vicisitudes del tiempo.

El verdadero propósito del misticismo, es perpetuar, interpretar y aplicar el
idealismo de la raza. Los hombres van tras la religión por necesidad de tener una guía,
inspiración y consuelo en sus vidas. Queremos que la religión permanezca tras nosotros
cuando tratamos de vivir honestamente nuestras vidas. Queremos saber que existe en algún
lugar del mundo un cuerpo de gente unida que sostienen los valores espirituales en un
mundo de manifestaciones materialistas desquebrajadas. Nosotros buscamos inspiración.
Queremos ideales. Queremos un propósito respetable para unirnos en acción. Nosotros
deseamos establecer en este valle de lágrimas una estructura espiritual que se elevará sobre
la monotonía. Queremos salir a la vida reconociendo nuestras instituciones como oasis en el
desierto del materialismo.

La civilización está sufriendo un dolor convulsivo al encontrarse en un período de
gran reconstrucción. Como nunca antes en los registros de la historia, el hombre está
buscando soluciones a problemas inminentes y eminentes. Las similitudes entre la Iglesia y
el Estado están quedando fuera de alcance para sostenerse de algo que es seguro, algo a qué
adherirse cuando el mundo que ellos han conocido pase al olvido. En todas las partes del
mundo civilizado hay hombres y mujeres devotos a las interpretaciones místicas de la vida.
Estos hombres y mujeres están dedicados a un código de ética espiritual que tiene como
fundamento dos grandes principios: La Paternidad de Dios, y la Hermandad del Hombre.
Estos estudiantes están en la mayoría de las partes organizados en varios grupos grandes y
pequeños por la expresión del propósito del perfeccionamiento propio y el mejoramiento
social. Estos grupos pueden ser clasificados en dos categorías: Primero, aquellos cuya
inspiración es fundamentalmente Cristiana y aquellos esencialmente Orientales. Mientras
estos grupos son divididos, por énfasis, los propósitos fundamentales que buscan alcanzar
son idénticos. Todos los movimientos religiosos iluminados tienen como su principal meta
y propósito la regeneración del hombre, de manera individual y colectiva.

Max Heindel fue pionero en el Misticismo Cristiano y Madame Blavatsky fue
pionera en el Ocultismo Oriental. Ambos establecieron sistemas de pensamiento que se
esparcieron rápidamente a través de las almas hambrientas de la humanidad. No solo
salieron de organizaciones por iniciativa propia, pero las semillas que habían plantado en el
corazón de los hombres habían germinado y dio fruto en muchas partes del mundo, donde
otras organizaciones se habían establecido sobre líneas similares. Por lo tanto, hay una
considerable cantidad de místicos y ocultistas en América y su número es incrementado
cada día por diligentes hombres y mujeres cuyos corazones y mentes están exigiendo a
gritos una explicación razonable para los cambios que están sucediendo en la sociedad.
Casi todos los estudiantes ocultistas de América conocen el trabajo que Madame
Blavatsky y Max Heindel han completado. La vida de estos dos religiosos fundadores es un
constante cambio a un mayor esfuerzo espiritual y más devoción altruista. Si admiramos a
estos grandes líderes, desearemos promover su trabajo por la perpetuación inteligente a
través de la palabra y la acción.

Durante el período de la Segunda Guerra Mundial la metafísica perdió una gran
oportunidad de hacer una contribución permanente a la raza al permitirle que se
desquebrajara a sí misma en disputas y controversias internas. Las organizaciones que
debieron estar dedicadas al servicio altruista de la humanidad, desperdiciaron su energía en
vanos argumentos sobre asuntos personales de poca importancia, si es que alguna
importancia tenían.

Nuestra crisis presente es mucho mayor que la de la Segunda Guerra Mundial. La
totalidad de la civilización actual está luchando contra el egoísmo y la corrupción. Una
nueva y gran oportunidad está en nuestras manos para la aplicación de soluciones
espirituales a los problemas materiales. Es la obligación moral de todo individuo
espiritualmente iluminado, olvidar todas las diferencias, sacrificar todas las ambiciones
personales, y comprometerse nuevamente a dedicar todos sus esfuerzos a los grandes
ideales que vieron la luz gracias a varias sociedades y órdenes.

Durante el gran período del “boom”, inmediatamente precedido por la presente
crisis económica, las sociedades místicas fueron infectadas por el bacilo de la abundancia,
ambición personal y explotación. Las personalidades eclipsaron principios, y los individuos
y las organizaciones se alejaron de esas simples verdades que son la esencia de la vida
inteligente. Entonces vino el colapso. Los valores materiales cayeron cual plomada en una
insondable profundidad. Las ambiciones fueron arrastradas por los vientos y la raza fue
confrontada con problemas que solo podían ser resueltos a través de la restitución de los
valores espirituales y un nuevo compromiso por parte del hombre y las organizaciones a los
principios de verdad e iluminación espiritual.

Supón que justo hoy H. P. Blavatsky, la leona de la Sociedad Teosófica, tuviera que
regresar del Amenti de la sabiduría, y debiera demandar cuentas de los miembros de la
sociedad que ella fundó. Quién podría permanecer en pie frente a ella y decirle: “Mi amada
Maestra, hemos hecho lo mejor que ha estado a nuestro alcance, hemos permanecido fieles
a ti y a los Maestros de los que hablaste”. Cuántos podrían decir: “Hemos sido honestos,
amables, justos e imparciales; hemos cortado con hacha la verdad que nos diste; hemos
diseminado tu mensaje; hemos leído tus libros; la mayoría de nosotros permanece
absolutamente libres, como tú declaraste, de todas las alianzas y enredos desastrosos”.
Cuántos podrían decir: “Aquí está tu Sociedad, tan limpia y pura como cuando tú nos la
diste”. ¿Podrían los Teosofistas hacer esto o quedarían avergonzados e incapaces de mirar a
los ojos, cargados de una gran tristeza, a la primera y más grande Teosofista?. ¿Podría
Madame Blavatsky caminar por los corredores de Adyar y mirar a aquellos que la
representan en el siglo veinte y decirles, “bien hecho, fieles servidores”?. Si ella no pudiera
decir esto, ¿por qué no podría?. ¿Será acaso porque ellos han recordado el nombre de ella,
pero han olvidado su trabajo?. ¿Será acaso por la debilidad de hombres y mujeres
insignificantes que han olvidado el mayor de todos los bienes elevándose a sí mismos sobre
los ideales que han derrumbado?. Los Teosofistas del mundo, comprométanse nuevamente
a sí mismos, con el noble espíritu que estuvo entre ustedes, cuya labor es vuestro bienestar,
cuyos ideales son vuestros propósitos, y su sacrificio altruista es la piedra angular de
vuestra organización.

Supongamos, en el mismo espíritu, que Max Heindel regresara a los campos de sus
labores terrenales, y en su simple gabardina caminara entre sus seguidores, preguntándoles:
“Hermanos y hermanas, ¿se han amado los unos a los otros?. Yo planté un jardín de rosas
de virtudes; ¿lo han atendido cuidadosamente?. Mi nombre está en sus labios, ¿pero está mi
trabajo en sus corazones?. ¿Han sido sinceros los unos con los otros?. ¿Han realizado sus
labores de manera impersonal y altruista?. ¿Han amado con tan grande amor a nuestro
Padre Celestial que han amado a todos los hombres también?”. ¿Cómo le contestarían Los
Rosacruces?. Podrían decir, “Amado Hermano, nuestra constante inspiración, hemos
cumplido nuestra promesa realizando tus trabajos con humildad y gentileza. No ha habido
orgullo entre nosotros, ni egoísmo o trabajo personal, ni pequeñas ambiciones a un gran
costo. Aquí está la Fraternidad que nos diste en custodia. Podemos regresarla tan hermosa,
tan limpia, tan unida en un propósito santo como tú intentaste que fuera. No hay cosas
pequeñas como tomar en cuenta los títulos aquí; no estamos unidos en cosas
insignificantes, sino en grandes cosas. En los quince años desde que tú pasaste a una vida
grandiosa hemos buscado de hacer tu trabajo. Somos como intentaste que fuéramos –
hombres y mujeres en quienes no se encuentra la mala fe.

¿Podrían estas palabras ser ciertas?. Si no, ¿por qué no serían ciertas?. ¿Es el
hombre demasiado débil para llevar a cabo un buen trabajo?. ¿Son sus pequeñeces muy
grandes y sus grandezas muy pequeñas?.

Si tuviéramos que sentirnos avergonzados si nuestros líderes tuvieran que regresar a
nosotros otra vez y supiéramos que les hemos fallado, nos comprometeríamos de nuevo a
nosotros mismos con ellos. Permitamos que el espíritu de H. P. Blavatsky renazca en el
corazón de cada Teosofista y el espíritu de Max Heindel viva otra vez en el corazón de cada
Rosacruz. Cuando este tiempo llegue, y llegará, los místicos y los ocultistas del mundo
puedan unir sus manos a través del golfo de sus diferencias y, unificarse en propósito, ser
una armada de reconstrucción espiritual marchando como los profetas de antaño en la
vanguardia del progreso.
Manly P. Hall, mayo 1933

miércoles, 25 de enero de 2017

LOS CENTROS DE PERCEPCIÓN DEL CUERPO DE DESEOS.





El Cuerpo de Deseos es el vehículo de los sentimientos y las emociones, los cuales están siempre cambiando de un momento a otro, irradiando todos los colores y matices que conocemos y muchos otros imposible de describir. Estos colores difieren en cada individuo de acuerdo a sus características y temperamento, pero existe un color básico que depende del planeta regente en el momento de su nacimiento.

            La persona que en su horóscopo es predominante el planeta Marte, tiene generalmente un color rojizo en su aura, si, por ejemplo, es Júpiter el planeta más fuerte, entonces el color predominante es el azulado, y así pasa con los demás planetas de nuestro sistema.

            Los centros de percepción del Cuerpo de Deseos, son los medios por los cuales el clarividente voluntario, debidamente desarrollado, puede ver e investigar en el Mundo del Deseo. Estos centros se hallan localizados de la siguiente forma: Uno en la glándula pineal; otro en el cuerpo pituitario; otro en la laringe; el mas grande en el hígado (vórtice central); en los órganos sexuales y en las rodillas.

            En el clarividente voluntario o positivo, los vórtices giran de izquierda a derecha, en la misma dirección de las manecillas de un reloj; mientras que en el clarividente negativo, estos vórtices giran de derecha a izquierda. Esto es, cuando se mira uno mismo su propio Cuerpo de Deseos. En este último,  son como espejos que reflejan lo que pasa ante él.

            El estudio del presente caso es en un estado pasivo, en la más completa relajación; como no hay ningún sentimiento o emoción, notamos que el movimiento de los vórtices de los centros de percepción del Cuerpo de Deseos es lento y no presenta otro color que no sea el blanco (como nubes ligeras); este color varía de gris a gris oscuro, de acuerdo con la vida del individuo.

            Como Max Heindel nos dice que la lógica es el mejor maestro en todos los mundos, deducimos que son nuestros sentimientos y emociones los que generan la intensidad vibratoria en la materia de deseos, y a su vez, esta intensidad vibratoria genera el color correspondiente de acuerdo al tipo de sentimiento. Teniendo en cuenta, como antes dije, el planeta predominante o regente en el momento de su nacimiento.

            Cuando por nuestro desarrollo espiritual podamos mantener en estado de vigilia, la misma intensidad vibratoria que presentan los vórtices en estado de relajación, podremos mantener la juventud de nuestro cuerpo físico por muchos años, a la vez que habremos alcanzado un alto grado de evolución. Así es como los Adeptos mantienen su cuerpo en buen estado por tantos años, además, ellos han creado una doble médula espinal, controlando así ambos hemisferios cerebrales, lo que les permite un doble campo de acción y proyección de la consciencia en el plano físico.

            Antes de la caída del hombre, las corrientes del Cuerpo de Deseos se dirigían hacia adentro, entonces estabamos más despiertos en el Mundo del Deseo que en el físico. Después, a medida que las corrientes fueron cambiando su dirección hacia fuera, empezamos a percibir el Mundo Físico, pero al mismo tiempo fuimos perdiendo contacto con el Mundo del Deseo.  A medida que vamos viviendo vidas de pureza y de servicio, vamos haciendo más pura la materia de nuestro Cuerpo de Deseos, y este vehículo se va ensanchando de tal manera, que el de un santo es un ovoide radiante  glorioso.

            Es un hecho real, que nosotros vivimos con fe casi en todos los momentos de nuestras vidas y que vemos todavía las cosas a través de un cristal empañado en este sentido, aceptamos las cosas que estudiamos en la Filosofía Rosacruz hasta que podamos tener ojos para “ver” y comprobar su verdad. Pero cuando en el curso de nuestro desarrollo espiritual, logramos ver nuestro Cuerpo de Deseos, con sus vórtices girando y fluyendo hacia fuera, entonces  estamos pasando de la fe al conocimiento. Ya no creemos porque lo hemos leído o nos lo han descrito, sino porque hemos visto.

            Cuando dirigimos nuestros pensamientos hacia un centro o un punto, aumentamos su poder, así como el poder de los rayos solares se aumentan cuando se enfocan en un punto por medio de una lupa. Hay persona que pueden quedarse tan absortas en un libro que no tienen consciencia de nada más, y el aspirante a la visión espiritual debe adquirir la facultad de absorberse en la idea sobre la que está concentrado, de manera que puede impedir la entrada del mundo de los sentidos en su consciencia y prestar toda su atención al mundo espiritual. Cuando aprende a hacerlo así, verá el lado espiritual de un objeto o idea  iluminado por la luz espiritual y, de esta manera, obtendrá el conocimiento de la naturaleza de las cosas, conocimiento con el que no ha soñado el hombre de mundo. 

            Cuando ha llegado a este punto, los centros de los sentidos del Cuerpo de Deseos comienzan a girar lentamente dentro del cuerpo Físico y, poco a poco, se irán haciendo sitio por sí mismos. Esto se irá haciendo, con el tiempo, más y más definido y se necesitarán cada vez menos esfuerzos para producir tal estado. Nótese que el girar de los centros de los sentidos del Cuerpo de Deseos y “hacerse sitio” es una parte del proceso para lograr las condiciones más apropiadas para trabajar en una sola dirección; no quiere decir que el lograr “acomodar” o “hacerse sitio” a los centros, se logra el cambio de dirección de estos.

            Cuando alcanzamos el estado de relajación apropiado para enfocar nuestros sentidos espirituales en los centros de percepción del Cuerpo de Deseos, notaremos primeramente el fluir de la materia de deseos a través de los distintos vórtices, con un sonido espiritual parecido al que produce una pequeña tubería cuando tiene un escape de vapor, o una especie de zumbido.

            Como nuestra cabeza es el asiento de nuestra conciencia, percibimos más claramente los vórtices de la parte superior de nuestro cuerpo, en especial el gran vórtice del hígado; los dos de la cabeza (glándula pineal y cuerpo pituitario) y el de la laringe, los de los órganos sexuales y las rodillas no son bien percibidos en la posición indicada, por el motivo antes mencionado y salvo algunas excepciones.

            Notamos que los vórtices giran con un movimiento hacia nuestro lado izquierdo (cuando nos miramos nuestros propio Cuerpo de Deseos) puesto que estamos ahora tratando de dominar este vehículo. Observamos que al aplicar una mínima fuerza mental, presionando los vórtices hacia nuestro lado derecho, automáticamente estos tornan hacia esa dirección, como en el clarividente positivo, pero cuando esa pequeña fuerza mental decae, los vórtices vuelven a girar de nuevo hacia el lado izquierdo. 

            ¿Cuál es el proceso para que podamos hacer girar permanentemente estos centros de percepción hacia la derecha y convertirnos así en clarividentes positivos? Todo depende de tres factores muy importantes: 1º. De nuestra aplicación y persistencia; 2º. Del estado evolutivo; 3º. Del destino maduro.

            Avanzamos a paso seguro en el sendero espiritual a medida que vamos purificando nuestras vidas  sirviendo a nuestros hermanos en sus necesidades. Recordemos las palabras de Cristo: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida; nadie viene al Padre, sino es por Mí.” Cristo debe ser, en todo momento, nuestro más elevado ideal. Cuando de esta forma, nos esforzamos en el estudio e investigación en las enseñanzas Rosacruces, nos desarrollaremos a través de poderosas líneas de fuerza vibratoria, custodiados por verdaderos instructores compasivos, quienes cuidan en todo momento de nosotros.

            Mientras más pesado es un objeto, más difícil se hace levantarlo del suelo o dominarlo; así también para hacer girar o dominar los vórtices del Cuerpo de Deseos, es necesario sutilizar o refinar la materia de deseos, a través de una vida pura, alcanzando de esta manera un control aceptable sobre nuestro Cuerpo de Deseos. Con el tiempo, el Cuerpo-Alma, o sea los éteres Luminoso y Reflector se han estado desarrollando, tomando fuerza espiritual junto al Cuerpo de Deseos, su compañero radiante de vuelo. El individuo entonces ha conseguido desarrollar una poderosa Fuerza – Voluntad espiritual, la cual se esparce como un torrente por todos los vehículos, quedando cada átomo de la materia de deseos bajo su control. Como esta es una fuerza positiva, todo lo que está bajo su control debe vibrar o girar en una forma positiva y, como los centros de percepción no son una excepción, los vórtices que brotan de ellos giran positivamente, o sea hacia el lado derecho, convirtiéndose el individuo en un clarividente positivo.

            Muchas veces, al leer estas cosas lanzamos un suspiro de impotencia, esto se debe a que estamos todavía considerando las cosas desde el punto de vista de nuestra vida en el plano físico. En este sentido, es necesario que nos demos cuenta de que estamos trabajando y construyendo los cimientos para nuestra próxima vida. Y digo que es necesario que nos demos cuenta, porque hay una diferencia entre como son las leyes de la Naturaleza, y como nos parecen ser, debido a nuestro limitado estado de conciencia. Debemos tener siempre presente que los dones espirituales no se dan a nadie, sino que son el producto del mérito, aquí no hay privilegios, sino que los resultados son el producto de nuestros esfuerzos en el desarrollo espiritual.

            Procuremos ser cada día más sinceros en nuestros esfuerzos por purificar nuestras vidas, sirviendo con nuestra habilidad de imitar a Cristo en todos nuestros actos y teniendo siempre presente sus palabras: “Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a dios.” Max Heindel escribió: “No nos burlemos de las lamparas pequeñas, pues no todos podemos ser estrellas, cumplamos con nuestra obligación brillando precisamente donde nos encontremos.”

                                                                       Un Amigo