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viernes, 25 de noviembre de 2016

PREGUNTA Y RESPUESTA Y ARTÍCULO





¿Cuál es la diferencia entre un médium de trance, un médium materializador, el clarividente educado y la persona ordinaria?

Respuesta: Hablando en términos generales, puede decirse que la humanidad actual está dividida en dos clases: los que tienen la conexión entre el cuerpo vital y el denso muy fuerte y los que la tienen muy débil. La primera clase la forman las personas ordinarias, que están preocupadas en sus empresas materiales y no tienen contacto alguno con los mundos espirituales. La última clase la forman los llamados sensitivos, clase que a su vez puede dividirse en otras dos. Una de ellas es Cuando la voluntad actúa interiormente, y, por lo tanto, son personas positivas. A esta clase pertenecen los clarividentes educados y los Auxiliares Invisibles. La otra clase es negativa y es dirigida por la voluntad de los demás. A esta clase pertenecen los médium.

Cuando la conexión entre el cuerpo vital y el denso de un hombre es un tanto débil será sensible a las vibraciones espirituales, y si es positivo podrá por su propia voluntad desarrollar sus facultades espirituales, vivir una vida espiritual y recibir a su debido tiempo las enseñanzas necesarias para convertirse en un clarividente educado, dueño de su facultad en cualquier momento, libre de ejercitarla o no, como quiera.

Si una persona tiene dicha conexión del cuerpo vital con el denso débil y es de temperamento negativo, puede ser presa de los espíritus desencarnados, como un médium.

Cuando la conexión entre el cuerpo vital y el denso es muy débil, de manera que puedan separarse, y si el hombre es positivo, puede convertirse en un Auxiliar Invisible, capaz de retirar los dos éteres superiores de su cuerpo denso a voluntad, y emplearlos como vehículos de percepción y memoria. Entonces puede funcionar conscientemente en el Mundo Espiritual y conservar el recuerdo de todo lo que haya hecho allí; así que, por ejemplo cuando deja su cuerpo por la noche se lleva consigo la vida al mundo invisible de una manera consciente por completo, con tanta conciencia como la que nosotros tenemos en este mundo durante el día, mientras estamos despiertos.

Cuando una persona tiene una conexión débil entre el cuerpo vital y el denso y es de temperamento negativo, los espíritus que andan errabundos y que desean manifestarse aquí, pueden extraer su cuerpo vital del bazo y emplear temporalmente el éter del que está compuesto para materializar formas espiritas, devolviendo el éter al médium cuando la sesión ha terminado.



CRISTO EN EL HOMBRE

“Yo soy la resurrección y la Vida el que cree en mí, aunque esté muerto vivirá.”

            Cristo no es solamente el fundador del cristianismo, es también el objeto de las religiones Cristianas. Solamente con y a través de Cristo (el Cristo interno) el hombre puede conquistar su naturaleza inferior y entrar en unión con Dios en la evolución humana, de la cual es el escalón que todo hombre está destinado a imitar, es la perfección de la divinidad. “Sé tan perfecto como tu Padre lo es en el cielo” fue la admonición de Cristo-Jesús. Los primeros pasos hacia la perfección humana fueron dados al hombre a través de la guía de los Espíritus de la Raza cuando la humanidad estaba bajo la dirección de Jehová. La Ley, los Diez Mandamientos y sus corolarios establecidos de una forma clara para la acción correcta, fueron diseñados para ayudar al hombre a controlar su indomable cuerpo de deseos o emocional. La religión de Jehová era de temor, pero sin este elemento es probable que los seres humanos no hubieran sido inducidos a obedecer la Ley, la cual estaba tan en contra de sus poderosas voluntades.

            El siguiente paso hacia la perfección humana fue dado bajo la religión cristina que reemplazó el terror de Jehová por el amor de Cristo y colocó al altruismo como guía, el cual, si era observado constantemente podría poner al hombre sobre la Ley y declarar a la anterior Ley obsoleta. Habiendo aprendido (habiendo sido forzados a aprender) al menos una pequeña porción de los mandatos y leyes de Jehová, la raza humana ahora debe aprender a pensar correctamente y lograr con ello purificar al cuerpo vital o etérico, bajo la guía de Cristo. Aún el pensamiento correcto, esto es, el pensamiento motivado y dirigido en un contexto espiritual a través del amor inegoísta y compasivo, no requerirá la guía de la Ley.

            Los pasos sucesivos hacia la perfección humana serán dados bajo la religión del Padre, una vez que nosotros conquistemos los principios cristianos y los hagamos parte nuestra. Lo sublime y puro de estas Enseñanzas del Padre están lejos de la presente comprensión humana, no seremos capaces de recibirlas hasta que estemos preparados absorbiendo y radiando la esencia de amor universal. Lo mismo que los principios de Jehová eran destinados a purificar el cuerpo emocional, y los principios cristianos al cuerpo etérico o vital, así también los principios de la Religión del Padre guiarán la espiritualización del cuerpo físico. De ese modo, observando la evolución pasada del hombre, su constitución y el desarrollo futuro unidos en avenida de progreso para lo cual estamos destinados, nos preparamos para el advenimiento de Cristo aprendiendo un comportamiento moral a través de la conciencia racial, lo cual limitó el contacto amistoso humano pero nos dio en cierta medida el control sobre los deseos mundanos. Obviamente estamos lejos de controlar plenamente nuestra naturaleza de deseos, aún es notoriamente imperfecta, pero el refinamiento en esta consideración vendrá a través del inegoísmo que es parte de la ética Cristiana.

            Cristo-Jesús enfatizó que Él no venía a destruir la Ley, sino a cumplirla. La humanidad aún necesita la Ley, porque nosotros no hemos desarrollado aún suficientemente el pensamiento correcto. Con Cristo la Ley de Jehová no es abolida pero, en un sentido, es elevada a un plano superior. En lugar de obedecer la Ley porque tememos no hacerlo, debemos conscientemente obedecer la Ley porque es lo correcto de hacerse, porque el altruismo demanda que hagamos lo correcto con todos nuestros semejantes. A través del altruismo, la Ley es suprimida por el amor, el egoísmo por desinterés y la acción correcta se hace porque el altruismo así lo dicta. Cuando hayamos absorbido estos principios cristianos, no solamente en nuestras cabezas, sino aún más indeleblemente en nuestros corazones, haremos lo justo porque es lo correcto, por la misma naturaleza del hecho, por el hecho mismo y los sentimientos personales de toda clase serán excluidos.

            Lo que nosotros, como individuos, queremos, ya no interesará, ni nuestras acciones, ni los pensamientos que las dirigen tocarán el criterio personal. Cuando nosotros, automática y completamente podamos posponer nuestro ser personal, estaremos listos para lo aún más éticamente sublime de la Religión del Padre. En el presente, nuestra concentración debe centrarse en emular el ejemplo dado por Cristo, quien es nuestro Indicador o Luz del Camino, en este estado corriente de desarrollo humano. En el Sermón de la Montaña están contenidos los ideales, preceptos y reglas del cristianismo práctico. El Cristianismo práctico, opuesto al cristianismo teocrático, por supuesto, indica el esfuerzo de aplicar los principios cristianos en la vida diaria, vivir las enseñanzas y predicar el Evangelio por medio del ejemplo. La práctica del Sermón de la Montaña por cada individuo en su vida diaria es más importante de lo que son todos los magistrales sermones de la erudición cristiana siempre dados. Solamente con y a través del Cristo (el Cristo interno) el hombre conquista su naturaleza inferior y entra en unión con Dios, en la forma de su ser superior.

            Trabajar con el Cristo Interno, es conducirnos como lo hizo Cristo-Jesús cuando caminó entre nosotros. No nos puede ir mal en momentos de perplejidad, si nos preguntamos que habría hecho Él en situación semejante. Nuestra aspiración debería ser seguir Su curso de acción lo mejor que podamos definirlo, sin importarnos los posibles efectos inmediatos de tal acción sobre nosotros. Para seguirlo efectivamente en este camino, debemos usar nuestra fuerza de voluntad para cambiar patrones y hábitos de pensamiento negativos y destructores. Debemos abandonar dudas, temor, preocupaciones, y la propensión a criticar a otros, recordando Sus palabras: “¿Y a ti qué?, Sígueme.” Debemos fortalecer el lado flaco del corazón de nuestras naturalezas para que fácilmente respondamos a la divina esencia dentro de todos nuestros hermanos, sin importarnos lo poco atractivo del exterior que ellos presenten al mundo.

            Lo principal: “Debemos cultivar mansedumbre y humildad de espíritu”. La humildad espiritual que desecha deseos personales siendo ésos vistos a la luz de la mayor necesidad del todo, y que culmina con el lavatorio de pies. En las palabras de Samuel Taylos Coleridge: “La cristiandad personal no es una creencia, al menos ortodoxa; no es un ritualismo, sin embargo, es Bíblico; no es una profesión, sin embargo en apariencia es consistente; no es un servicio, sin embargo es aparentemente útil; ella es Cristo en el hombre”.

miércoles, 26 de octubre de 2016

ANÉCDOTAS ASTROLÓGICAS (Sobre Max Heindel)







DESDE EL ESCÉPTICO BURLÓN AL ARDIENTE DEFENSOR

            Es sorprendente como mucha gente desdeña aquello que no entiende. El escritor mismo no fue una excepción a esa regla respecto a la astrología, cuando ese tema fue presentado por primera vez a él hace ya algunos años mientras se encontraba todavía en la creencia ortodoxa y no tenía conocimiento de ninguna clase de ocultismo. Un amigo, quien vivía en la misma casa que el escritor, leyó un anuncio de un astrólogo, X así llamado, quien ofrecía decir la fortuna a quien lo quisiera por la magnífica suma de diez centavos. Nadie más elocuente en la denuncia de esta fraudulenta, supersticiosa y tonta predicción llamada astrología, que el que esto escribe. Porque era absurdo pensar que las estrellas tuvieran nada que ver con nosotros. Aún así, nuestro amigo mandó un dólar con diez nombres de personas, quienes estaban entonces presentes, y en el tiempo adecuado los así llamados horóscopos llegaron. Todavía recordamos el curioso sentimiento con el que abrimos el paquete y empezamos a leer el místico pergamino. Medio desafiantes, medio temerosos, pero seguros, muy seguros de que todo esto era una farsa y de que al leer ese horóscopo se confirmarían nuestras seguras afirmaciones. Pero entonces, dato tras dato, vimos que en ese bosquejo había verdad, y gradualmente, toda la sangre de nuestro cuerpo parecía que nos subía a la cabeza. ¿Podría haber algo realmente en toda esa tontería? Estábamos perplejos, y de alguna manera asustados de este pensamiento.

            Más tarde el resto de los amigos regresaron y cada uno tomó su horóscopo, algunos admitieron que había verdad en cierto grado, otros decían que no, pero ninguno pareció  profundamente impresionado. Luego, alguien preguntó al que había escrito: ¿Bueno, cómo resultó el tuyo? Y esto fue la peor parte de todo: el tener que admitir que después de toda nuestra burla, todo coincidía. Todos tenían curiosidad y deseaban saber las cosas, así que se las mostramos con cierta reticencia. Entonces alguien dijo:”pues esto no es tuyo del todo, porque pertenece a ése y a ése…” (Quienes no habían llegado aún) ¿Qué? Nuestro alivio fue realmente indescriptible; el otro horóscopo, así llamado, tratado por nosotros, fue producido y no encajaba del todo. Y naturalmente, volvimos a hablar más fuerte que antes acerca de esta  falacia, supersticiosa y tonta de la tal llamada ciencia astrológica. Habiendo atravesado por esta experiencia nosotros mismos, no nos admirábamos de que otros fueran escépticos cuando fueron confrontados con la idea de la influencia estelar, más aún cuando hay tanto charlatán y quienes desacreditan la sagrada ciencia por dinero, haciendo que la astrología tenga mala reputación.

EL USO Y EL ABUSO DE LA ASTROLOGÍA

            La astrología genética, es la ciencia de enjuiciantes eventos en la vida de una persona por la figura de los cielos erigida para la hora del nacimiento, es muchas veces degradada cuando es hecha sobre las bases de adivinar la fortuna. La astrología Horaria, que juzga la llegada de ciertos asuntos sobre una figura erigida cuando el tiempo del evento está maduro, o cuando una pregunta definitiva fue hecha a pesar de su anuncio, está muy cerca de la degradación de la sagrada ciencia; y uno que estudia y guía su vida de acuerdo a las horas planetarias, como lo hacen algunas personas, está ciertamente llevando las estrellas hacia los arroyos. Es una especie de crimen contra sí mismo consultar el horóscopo cada día, o hacer una figura horaria para cada movimiento que hacemos, o buscar la hora planetaria favorable en cada ocasión que lo deseemos. Hay veces, aún así, que es correcto usar la “lógica de las estrellas” para acertar la llegada de un evento. Cada uno deberá usar su propio juicio en el asunto, pues el abuso de la sagrada ciencia, traerá retribución como contravención de cualquier otra ley de la naturaleza. Veamos los siguientes casos, en que el escritor tiene y ha tenido algunos desaciertos, y es por esto que desea prevenir a otras personas no hacerlo únicamente porque “el Sr. Heindel lo hizo”.

CALLANDO A UN BURLÓN

            Una vez fuimos invitados a un paseo campestre, donde hubo una considerable discusión sobre asuntos de ocultismo, y desde luego el tema de la astrología no podría faltar. Un cierto Sr. X quien era director de una escuela de ocultismo, fue particularmente vehemente en su denuncia de la astrología, aunque él mismo admitía no conocer nada de ella, ni haber nunca estudiado nada sobre la materia. Esto nos sorprendió bastante, pues su actitud debía ser de amplio criterio, en virtud de su posición, estábamos en presencia de varias personas, intentando demostrarle que su posición era completamente indefendible, y sin efecto; él continuó burlándose. Unas cuantas semanas después, el que esto escribe, tuvo que ir a sus oficinas y fue recibido con una pregunta sarcástica pidiendo información acerca de unos bonos mineros en los cuales el Sr. X había invertido. ¿Ganadería o perdería?

            Varias personas estaban presentes y nos enfadó esta manera de interrogarnos, de modo que contestamos: “bueno Sr. X es como si tiráramos las estrellas al arroyo, cuando hacemos esta clase de preguntas, pero el fin justifica los medios. Su posición puede hacer mucha mala influencia a un considerable número de personas, y será de mucho beneficio dejar que usted sepa lo que dicen las estrellas. Así que tomando parte de nuestro tiempo asentamos que le dejaríamos saber los resultados de nuestra investigación en unos cuantos días. Habiendo realizado el horóscopo, encontramos que el dinero se iba a través de las manos de los directores de una manera tan rápida y también era manifiesto que no habría regreso, lo que hicimos constatar en un pequeño trozo de papel que enviamos al Sr. X, una semana después. Cuando ese señor hubo leído nuestro mensaje se rió a carcajadas, y dijo: “Sr. Heindel, usted no sabe nada acerca de este asunto, ni tampoco las estrellas. Yo tengo otro oráculo, y me dice que estos bonos son extremadamente buenos, que esto ha sido una buena inversión, y que puedo venderlos ahora por una gran ganancias, más de lo que pague por ellos”. Agregamos la declaración de que debía hacerlo por su propio interés cuando antes, pues su valor no sería por mucho tiempo, porque su desenvolvimiento probaría el acierto de las estrellas.

            Había otras personas presentes en esa ocasión, quienes habían invertido también en lo mismo, una dama había invertido todo lo que tenía, se asustó y vendió todos sus bonos, sacando una gran ganancia de ellos, pero el Sr. X los retuvo, diciendo que él no seria engañado con ese asunto de las estrellas. Una o dos semanas después, el escritor tuvo ocasión de visitar al Sr. X, nuevamente, quien lo recibió con una cara muy seria, diciendo que “hay indicaciones de que usted tenía razón Sr. Heindel”. Le dijimos que sabíamos que las estrellas decían la verdad, y que eventualmente nuestro juicio seria reivindicado. Unas pocas semanas después “la bomba explotó” y el Sr. X admitió: “parece como si las estrellas tuvieran razón, pero esto tal vez sea una coincidencia.” Esto es siempre la reacción del burlón, o del escéptico. Cuando algo sucede que no pueden explicarse, es cómodo tener la palabra “coincidencia” a la mano, para poder justificarse.

CONVENCIDO

            Algún tiempo más tarde tuvimos ocasión de visitar al Sr. X en su lugar de negocios. El entonces dijo: “Sr. Heindel, estoy muy ansioso respecto a cierto asunto. He sido ejecutor de una gran propiedad, y he sido administrador de la misma por ocho años. Durante ese tiempo he vendido un número de valiosas parcelas de tierra a gente privada, bancos e instituciones. Ahora se presenta un reclamante y deseo saber que hay detrás de él, y si ha hecho demanda. ¿Cómo saldrá todo esto? Aunque con repugnancia a degradar nuevamente la sagrada ciencia de las estrellas, sentimos que si este caballero pudiera ser convertido, haría un gran bien a la astrología debido a su posición, mirando nuestro reloj, nos fijamos en la hora, y le dijimos que más tarde le haríamos saber. Después de, por lo menos una semana, fuimos a su negocio con una carta diciendo que no había nada detrás de ese demandante en el presente momento, que ese caso sería inmediatamente sacado de la corte pero que sería de su interés arbitrar, pues era un hecho que había parcelas para ser reclamadas. Después podría esto salir al exterior y causar problemas y el juicio sería a la inversa en otra corte.

            Al llegar al lugar del Sr. X lo encontramos cerrado, pero sabiendo que raramente solía tardar, esperamos y llegó después de un rato. Entonces le tendimos la carta, la cual leyó, y luego dijo: Sr. Heindel, usted ha acertado, hasta donde yo sé. Yo fui llamado por la corte, debido a que esta demanda alcanza como cincuenta valiosos títulos y el juez quiere arreglarlos inmediatamente. Cuando llegué a la corte encontré que los abogados del demandante no tenían todavía apropiada autoridad y la corte por el momento no procesó el caso.

EL OTRO EXTREMO

            Unos cuantos meses más tarde entramos a la tienda del Sr. X, una noche de sábado y nos dijo las siguientes palabras: “He estado telefoneándole toda la tarde, el demandante ha vuelto y deseo saber cómo saldrán las cosas.” Inmediatamente revisamos nuestro reloj y le dijimos que se lo haríamos saber, pues vimos que la ocasión se ponía al rojo vivo y había oportunidad de lograr convertir al escéptico completamente. Preparando el horóscopo salió a la luz el hecho de que si el escritor hubiera entrado a la tienda a una hora antes de la que lo hizo, una cierta predicción, (vista desde la posición de la luna) podría no haber sido hecha. Este es uno de los más admirables hechos acerca de la Astrología Horaria. Este método de adivinación, tomando el tiempo que marca el reloj cuando una pregunta es hecha, cuando la pregunta alcanza su destino, el astrologo marca el tiempo en que las estrellas están listas para contestar. Hemos tenido cartas que llegan a nosotros retardadas por semanas y marcadas por las manchas de agua, habiendo sido sumergidas, o en accidentes de ferrocarril, etc. Algunas veces han sido detenidas y después enviadas, después de que el escritor había cambiado de domicilio, y aún así el escritor nunca ha fallado al tomar la hora cuando lee la pregunta para dar una contestación correcta, demostrando esto que aunque cualquier demora haya habido, ciertamente está la llegada del designio. Así también en ese caso, cuando entramos por la puerta del Sr. X el hecho revelado por la posición de la Luna en ese momento fue que la parte demandante había tenido conversaciones para un acuerdo con el Sr. X y sus consejeros, cuales habían rehusado.

            Esto lo admitió, entonces le dijimos que las estrellas del demandante estaban en el ascendente, que sus estrellas estaban en el descendente, y que este caso iría de un juez que les era favorable, a otro juez quien invertiría el juicio y le quitaría las propiedades, dándoselas al demandante. Algunos años pasaron y nosotros habíamos olvidado el caso, habíamos viajado a Alemania, escrito el Concepto Rosacruz del Cosmos, etc., pero cuando regresamos a la ciudad donde vivía el Sr. X algunos amigos mutuos nos dijeron que dicho Sr. X juraba que la astrología era una verdad absoluta en todos sus aspectos cuando era correctamente interpretada, y que sabía que el Sr. Heindel podía decir la verdad, y aseveraba que si el Sr. Heindel le decía que su casa sería destruida por un terremoto al siguiente día, se comprometía a venderla aunque solo obtuviera diez dólares por ella, porque sabía que tal suceso ocurriría.

            Así el cínico se convirtió en el más sincero seguidor de la astrología, y está ahora tan ansioso de convencer a la gente de la verdad de la misma como antes estuvo en desbaratarla cuando no la conocía.

                                                           Max Heindel

martes, 27 de septiembre de 2016

LA ACTUALIDAD DE LA EDAD ACUARIANA






PREGUNTA: Un corresponsal nos envía un recorte de periódico en el cual alguien pregunta al editor qué es realmente la Edad de Acuario, y la pregunta es contestada como sigue: “No hay tal Edad Acuariana, esta patraña fue inventada por embaucadores profesionales que enseñan que el sistema solar entró recientemente en Acuario. Nadie dice cuándo, y me escriben preguntándome la verdadera fecha. El sistema solar está alejándose directamente de Acuario a la velocidad de doce y media millas por segundo. El sistema solar nunca ha estado y nunca puede estar en algún lugar cerca de Acuario. Sin embargo, folletos y periódicos mensuales están editando continuamente artículos diciendo la misma cosa de siempre, que el sistema solar acaba de entrar en Acuario y que grandes cambios vienen para esta raza humana, todo lo cual es totalmente falso”.

RESPUESTA: Nuestro corresponsal desea conocer nuestras ideas sobre el asunto, puesto que nosotros creemos en la Edad de Acuario y defendemos la opinión de que dicha Edad está cerca. Por consiguiente, nosotros también estamos entre la clase de publicistas denunciada por este editor como “embaucadores”, pero no tenemos inconveniente en acceder a la petición de nuestro  corresponsal en el sentido de arrojar más luz sobre el tema de la Edad Acuariana, por ese motivo. No nos sentimos molestos por el ataque cuando consideramos su fuente de origen.

            La pregunta, en una de sus fases, depende del punto de vista. Es cierto, como él dice, que el sistema solar nunca ha estado en Acuario y nunca lo estará. De hecho está alejándose de la constelación de Acuario. También es cierto que el Sol nuca sale, y nunca saldrá; sin embargo nosotros no acusamos de embaucador al hombre que haga uso de esta expresión. Entendemos que desde el punto de vista de un observador que esté sobre la tierra, parece que el Sol sale, y el ocultista quiere decir algo similar cuando dice que estamos entrando en Acuario por precesión del equinoccio. No nos detenemos a decir que por la rotación de la tierra alrededor de su eje el Sol se vio a las siete de la mañana. Decimos simplemente que el Sol salió a las siete. Por razones parecidas no decimos que “debido a la precesión de los equinoccios aparece ahora como si el Sol, visto desde la Tierra, está acercándose a la constelación de Acuario al tiempo en que cruza el ecuador en el equinoccio vernal”. Si lo dijéramos todos los astrónomos estarán de acuerdo con nosotros con relación al fenómeno visto en los cielos, aunque no estarán de acuerdo con nosotros en cuanto a nuestros argumentos de que esto tiene influencia sobre los asuntos de la humanidad. En lugar de usar esta larga explicación simplemente decimos que “el Sol está entrando en Acuario”, y la gente simplemente tiene que mantenerse criticando hasta que haya aprendido a comprender lo que queremos dar a entender con esta expresión, exactamente lo mismo que cuando comprende lo que queremos decir cuando decimos que el Sol sale.

            En el intervalo, los estudiantes de las filosofías ocultas debieran familiarizase con los hechos astronómicos con el objeto de que puedan dar una razón inteligente para sus creencias. No puede ser negado que cuando los estudiantes que han estudiado la más alta filosofía y han adquirido así un conocimiento de los hechos suprafísicos, careciendo del conocimiento de los hechos más inmediatos, tales como los que da la astronomía y la fisiología, no impresionarán muy bien a sus oyentes. Cuando halamos tan eruditamente acerca de los vehículos más sutiles del hombre, deberíamos también saber por lo menos los hechos principales en relación con el cuerpo denso que todos vemos, y cuando  hablamos de la influencia de las estrellas deberíamos también conocer algo de los hechos relativos a los movimientos mecánicos de los cielos tal como los astrónomos los comprenden y conocen. Con el fin, pues, de que los estudiantes que no están familiarizados con estas cosas puedan obtener una comprensión del asunto, las explicaremos brevemente. Para una más completa explicación, el estudiante es remitido a nuestra obra “Astrología Científica Simplificada”. Allí el asunto es tratado en la Enciclopedia Filosófica bajo el título de “El Zodíaco Intelectual”, y en otras partes del mismo libro.

            Cuando la Tierra se mueve en su órbita anual alrededor del Sol, parece, cuando se ve desde la tierra, que el Sol viaja a través de los cielos a lo largo de una estrecha faja que consta de doce constelaciones o grupos de estrellas a las cuales se ha dado ciertos nombre: Aries, Tauro, Géminis, etc. Si el eje de la Tierra fuese estacionario como el de una rueda, el Sol siempre se hallaría en el mismo lugar de la constelación donde estaba el mismo día del año anterior, pero el eje de la tierra tiene un movimiento giratorio, alrededor de sí mismo, parecido algo al de un trompo dando vueltas y cuyo impulso estuviera casi agotándose. Este movimiento cambia la posición aparente del Sol al ser visto desde la Tierra de tal manera que parece llegar a una posición dada un poquito antes. Entonces decimos que precede, y por lo tanto, los astrónomos hablan de la “precesión de los equinoccios”. Es decir, el Sol parece cruzar el ecuador en el equinoccio vernal cada años a corta distancia antes de llegar al punto en donde lo cruzó el año anterior. Así es que si en un año lo cruzó en el primer grado de Aries, al año siguiente lo cruzaría ligeramente dentro de los límites de la constelación de Piscis, y al año siguiente estaría todavía más adentrado en Piscis, más alejado del primer grado de Aries, y así sucesivamente. Ese movimiento retrógrado, sin embargo, es tan lento, que el recorrer hacia atrás los doce signos lleva casi veintiséis mil años, o dos mil cien años el pasar por un signo, o setenta años el recorrer un grado.

            Los astrónomos usualmente hablan de “grados de ascensión recta”, por medio de lo cual dividen el cálculo ecuatorial de los cielos en el número usual de trescientos sesenta grados, comenzando con el punto en que el Sol cruza el ecuador en el equinoccio vernal próximo anterior. Pero ellos también llaman Aries a los primeros treinta grados a partir de ese punto, Tauro a los siguientes treinta grados, etc.; lo mismo que el astrólogo. Así es que existe un zodíaco natural compuesto de las doce constelaciones o grupos reales de estrellas de los cielos, los cuales cambian tan poco que cualquier cambio es imperceptible en lo que dura una vida, o aun en varios cientos de años; y también existe un zodíaco intelectual que comienza en el punto del equinoccio vernal de cualquier año dado.

            Viendo que el Sol por precesión marcha hacia atrás entre los signos del zodíaco, se comprenderá que debe venir un tiempo en que el equinoccio vernal ocurra en el primer punto de Aries de modo que en ese año coincidan los zodíacos intelectual y natural. Esto ocurrió la última vez alrededor del año 500 d. C. y como el Sol ha estado viajando hacia atrás a su acostumbrada velocidad de un grado en alrededor de setenta y dos años, es evidente que en la actualidad el equinoccio vernal ocurra cerca de los diez grados de Piscis. Por lo tanto, será hasta cerca del año 2600 d. C., o sea dentro de setecientos años, que el Sol entrará realmente en la constelación de Acuario, o, para alinearnos con los hechos científicos, digamos antes de que parezca, visto desde la Tierra, como si el Sol cruzase el ecuador en la constelación de Acuario. Durante los dos mil cien años que pasen desde ese momento, parecerá como si el Sol estuviese en la constelación de Acuario cada año al tiempo de cruzar el equinoccio vernal. Así es que puede decirse que la Edad Acuariana comprende dichos dos mil cien años contando a partir del año 2600 de nuestra era, durante los cuales el Sol por precesión parece estar en la constelación de Acuario al tiempo de cruzar el ecuador en el equinoccio vernal.

            ¿Alguna vez se ha sentado el lector quietamente absorbido en un libro o tal vez escribiendo o haciendo alguna otra tarea, y entonces de repente se da cuenta de que alguien estaba parado detrás de sí, y que la aproximación de la misma no había sido notada debido a la absorción en el libro o en otros asuntos? Si es así, usted recordará que aunque la persona no habló ni se movió, la presencia se sintió más y más agudamente hasta que le hizo volverse. Seguramente esta experiencia es tan común que todos han pasado por ella, ¿Pero cuál es la explicación? Es simplemente ésta: además del cuerpo físico que todos vemos, el hombre tiene ciertos vehículos que son invisibles a la vista ordinaria. Estas sutiles envolturas se extienden más alá del cuerpo físico, de tal modo que cuando estamos cerca de otra persona los cuerpos etéreos se entremezclan, y a veces, cuando estamos muy quietos y calmados estas sutiles influencias se sienten más fácilmente que otras veces, aunque existen y son factores poderosos en nuestras vidas en todo tiempo.

            “Como es arriba es abajo” y viceversa. Esta es la ley de analogía, llave maestra de los misterios. El hombre es el microcosmos y los astros son el macrocosmos. Por consiguiente podemos concluir que estas grandes estrellas que se mueven en los cielos y son los cuerpos de Espíritus, tienen vehículos sutiles similares a la atmósfera áurica de nuestra tierra. De ahí que la proximidad del Sol a la constelación de Acuario al tiempo del equinoccio vernal transmitirá estas influencias a la Tierra junto con los rayos solares, y como la primavera es el tiempo particular en que todo lo que existe sobre la Tierra está impregnado de vida, podemos también deducir que el Rayo de Acuario así transmitido se hará sentir entre la gente de la Tierra, sin tomar en cuenta si la gente cree en él o no. Así es que si podemos averiguar cuál es la influencia de Acuario, podemos contestar la pregunta de ¿Qué es la Edad de Acuario? Desde otro punto de vista, la astrología nos da esta información basada en la experiencia y la observación.

            Acuario tiene una influencia intelectual que es original, inventiva, mística, científica, altruista y religiosa. Si aplicamos la máxima Bíblica: “Por sus frutos los conoceréis” a este problema, observaremos que la Edad Acuariana se presenta con esfuerzos originales sobre todo de lineamientos conectados con la ciencia, la religión, el misticismo y el altruismo. Ahora podemos echar una mirada retrospectiva al período de alrededor de setena años en el cual el Sol por precesión ha caminado un grado en su órbita hacia Acuario. Durante ese tiempo encontramos que ha habido un cambio muy marcado en todas las actividades del pensamiento y de la acción, diferente del que registra la historia a través de los dos últimos milenios. Casi todas las invenciones que hacen de nuestra vida de hoy lo que es, han sido hechas durante ese tiempo. El telégrafo, el teléfono, el uso de la electricidad, la conquista del espacio y del vapor, y otras invenciones demasiado numerosas para mencionarlas, están marcando el progreso acuariano en el mundo físico.

            También notamos la rápida velocidad a la cual todos los movimientos del pensamiento liberal en asuntos religiosos están suplantando las condiciones sujetas a los antiguos credos y el número creciente de los que han desarrollado la visión espiritual y están investigando la dirección general de la evolución en los planos superiores. Note usted la rapidez con la cual la ciencia de la astrología está ganando terreno, y a este respecto podemos mencionar que una firma comercial que vende efemérides astrológicas usadas sólo para cálculos astrológicos, se dice que vende alrededor de medio millón al año.

            Todas estas cosas demuestran, o dan un indicio de lo que se puede esperar que suceda durante la Edad Acuariana. Cuando tales grandes pasos han sido dados durante los setenta años, el Sol está justamente comenzando a transmitir la influencia desde los límites de Acuario, ¿Qué podemos esperar cuando entre al signo mismo? Tanto las posibilidades como las probabilidades están mucho más allá del alcance de la imaginación más fantástica, y esto se aplica tanto al lado físico como al lado psíquico de la vida. Es opinión del que escribe que por lo menos la visión etérica estará entonces desarrollada en la gran mayoría de la humanidad, si es que no en toda, de modo que el aguijón de la muerte será eliminado por lo menos en parte por la familiaridad que existirá con los amigos y parientes que han muerto. Entonces continuaremos viéndolos por un tiempo y tendremos tiempo de acostumbrarnos al hecho de que van a reinos superiores. No nos afligiremos absolutamente por los niños que mueran, porque ellos retienen sus cuerpos vitales y probablemente permanezcan con sus padres hasta que les llegue el tiempo de renacer. Esto a menudo ocurre en la misma familia. En tales casos no habría absolutamente ningún sentimiento de pérdida.

            Cuando la humanidad haya llegado a este punto de su evolución, estará tanto más adelantada que evitará muchas de las trampas mortales que la afligen hoy día, y eso por lo tanto favorece una existencia mucho más feliz que lo que ha sido la regla hasta el presente día. El intelecto espiritualizado nos ayudará a resolver los problemas sociales de tal manera que habrá justicia para todos, y el uso de maquinarias continuamente mejoradas emancipará a la humanidad del trabajo físico en gran extensión y dejará más tiempo para el mejoramiento intelectual y espiritual.

NOTA: Artículo escrito por Max Heindel a principios del siglo XX