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jueves, 13 de julio de 2006

LOS ESPÍRITUS DE LA NATURALEZA


Antes de poder hablar de esta clase de espíritus y para poder comprender mejor su línea de desarrollo, debemos explicar los diferentes mundos donde el hombre –como Ego- evoluciona a través de sus diferentes cuerpos. Para comprenderlo mejor es necesario imaginarse que la materia física está compenetrada por otras más sutiles lo mismo que nuestro cuerpo tiene materia sólida, líquida, gaseosa y, descomponiendo la materia, moléculas, células, átomos, protones, neutrones, etc.
La humanidad actual está evolucionando en el esquema diseñado por Dios por medio de cuatro diferentes vehículos o cuerpos, estos son:

1º. Un cuerpo físico construido con materia física en cada nueva encarnación para que el Ego pueda adquirir experiencias; es el cuerpo más desarrollado y en el que tenemos enfocada la conciencia.

2º. Un cuerpo vital o etérico que se encarga de vitalizar y mantener vivo y en buen estado de salud al cuerpo físico; este cuerpo es de materia etérica y es el que algunas personas pueden ver después de haberse separado del cuerpo físico en el momento de la muerte. Este cuerpo tiene su origen en la materia etérica de la tierra de donde también los espíritus de la naturaleza forman sus cuerpos.

3º. Un cuerpo emocional o de deseos que es el incentivo para la acción y donde tienen origen nuestros deseos, emociones, sentimientos, pasiones, etc.; sin este cuerpo que nos impulsa a la acción no progresaríamos debidamente. La materia de este cuerpo pertenece al Mundo de Deseos, donde vamos después de la muerte para analizar nuestra vida, purgar el mal que hemos cometido y asimilar todo lo bueno de la vida anterior.

4º. Un cuerpo mental que es el menos desarrollado, por lo que tenemos menos control sobre él pero que, sinembargo, es el que tenemos que desarrollar cuanto antes para poder controlar los bajos deseos y sentimientos que nos llevan a cometer el mal. Su materia pertenece al mundo del pensamiento y su poder es el resultado –como el cuerpo anterior- de todas las vidas anteriores. De esta forma tenemos lo que, comúnmente, llamamos “el hombre” pero, si lo analizamos, podemos comprender que por encima de todo eso está la “voluntad” que, cuanto más poderosa sea, más dominio tiene sobre los otros cuerpos; esa voluntad es la manifestación del Ego, del verdadero Yo.
Lo cierto es que en cada mundo y sus sub-mundos o divisiones hay diferentes clases de seres, unos muy por encima de los hombres como son los Ángeles o Arcángeles, y otros en un grado de inteligencia inferior a nosotros como son los espíritus de la naturaleza. Todos hacen una labor y evolucionan y todos tienen relación con la humanidad y con el planeta tierra, de modo que, lo mismo que nosotros evolucionamos gracias al mineral, vegetal y animal, los Ángeles evolucionan gracias a nosotros y a la tierra –porque uno de sus trabajos tiene relación con nuestros cuerpos y nuestro karma-, gracias a los diferentes reinos que nos siguen, y gracias también a los espíritus de la naturaleza a los que dirigen como una especie inferior en su trabajo relacionado con el planeta. Por tanto, todos estamos en el planeta tierra, pero cada uno con un cuerpo de diferente grado de densidad de materia perteneciente a diferentes mundos y sub-mundos y con diferente desarrollo de conciencia.
No podemos hablar de los espíritus de la naturaleza como de los seres humanos porque tienen una evolución diferente a nosotros, nosotros tenemos 4 cuerpos, pero el más visible y donde tenemos la conciencia de vigilia es el físico, sin embargo, ellos no tienen cuerpo físico –aunque algunos de ellos casi lo son- pero, como es natural llegarán también a ser humanos en lo que se refiere a la conciencia.
En su línea de evolución, lo que nosotros llamamos “estado humano” ellos llegarán a ser Ángeles pero ahora están en una situación similar a la de los animales respecto a nosotros. Y lo mismo que nosotros hemos sido prehistóricos y estamos pasando por la época actual antes de llegar a la perfección programada, ellos pasan por diferentes cuerpos o especies que nosotros conocemos como gnomos, hadas, ondinas, sílfides, etc. Aunque se les suele tratar de elementales, es más propio tratarles como animales de otra línea de evolución porque no han alcanzado aún el estado de conciencia de los Ángeles ni el nuestro. El término elemental no es propio de ellos porque los elementales son muy inferiores a ellos y no se les podría catalogar como semi-inteligentes, lo que los espíritus de la naturaleza sí lo son. Los espíritus de la naturaleza son un reino entre otros pero equivale a los animales que conocemos.
Se subdividen en siete órdenes que habitan en los correspondientes estados de materia del mundo físico aunque sus cuerpos estén formados de la materia etérica de las cuatro regiones superiores de dicho mundo. Si alguien se pregunta que cómo pueden vivir en lo más sólido de la materia física diremos que es lógico porque sus cuerpos son etéricos, se podrían comparar a los átomos de nuestro cuerpo físico. Su inteligencia depende de la especie y del grado de desarrollo que tengan, puesto que se dividen en razas y subrazas y cada uno tienen su propio grado de desarrollo como todo en el universo.
Se les conoce por muy diversos nombres, como por ejemplo: Hadas, sátiros, faunos, elfos, duendes, nereidas, trasgos y otros muchos. Sus cuerpos son muy variados, pero en general son bajos, con un aspecto similar al nuestro (aunque pueden cambiar a voluntad) y con la posibilidad de materializarse hasta cierto grado.
Se dividen en razas de forma parecida a nosotros y según el grado de inteligencia y otras disposiciones, pero en general, suelen rechazar al ser humano porque detestan las bajas vibraciones que exteriorizan. En algunos casos de las veces que se ponen en contacto con el ser humano, lo hacen de manera indiferente, disgustados o con intención de engañar o de reírse de nosotros.
Hay casos en que hacen cosas como cuando un niño desea hacerse notar, otras sin embargo, muestran su capacidad de hechizo haciendo que la persona presente, sólo vea y oiga lo que ellos quieren; naturalmente, esto no lo pueden hacer nada más que con quien tiene una mente y una voluntad débil, o con quien está aterrorizado por el miedo –además de los clarividentes y los niños hasta cierta edad-
Estos espíritus no son individualidades reencarnantes como nosotros, les queda mucho aún para alcanzar este estado. De hecho, no renacen cono nosotros porque ellos no están unidos a la ley de consecuencia que administra el karma ni tampoco dejan el cuerpo como nosotros para extraer el beneficio de la vida pasada para luego prepararse otra nueva vida más elevada.
A estos espíritus se les puede utilizar para determinados servicios pero el hombre de buena voluntad no suele ni debe hacerlo; por el contrario, los magos negros y los Yoguis de la India, si lo hacen por medio de ofrecerles algo a cambio o por procedimientos siniestros que les obliguen a obedecer. Son más bien dados a jugar y a gastar bromas, pero cuando los humanos les molestan, y dada su desconfianza, se pueden mostrar con cierta maldad, sobre todo cuando estamos en el plano etérico porque pueden tomar aspectos terroríficos.
La obra de estos espíritus contribuye al desarrollo y evolución del planeta y de la humanidad, ellos están bajo la dirección de otros seres, como por ejemplo los Ángeles y Arcángeles. Cuando la humanidad aún tenía cierto grado de clarividencia los veía trabajando con la clorofila de las plantas o pintando las flores con su gran cantidad de matices. Sin embargo y como ejemplo, pocos son los que saben que la dirección del viento, así como éste mismo, son los espíritus llamados Sílfides.
Hay que tener en cuenta que los espíritus están evolucionando hacia un estado de conciencia similar al humano y que lo están haciendo a través de la guía de otros seres superiores a nosotros, pero que también están evolucionando a través de la perfección de especies en los diferentes reinos. Los espíritus de la naturaleza son íntimos colaboradores nuestros y ellos nos ayudan a hacer “magia” en lo que llamamos física y, química y con las leyes de la naturaleza (por ejemplo con la presión del vapor). Los magos blancos o iniciados, así como los Ángeles les utilizan para el mantenimiento del planeta de una forma ordenada y para llevar a buen fin el esquema creado por Dios.
Entre ellos hay guías, estos obedecen a los Ángeles encargados de ellos y estos últimos cumplen su trabajo de acuerdo a la conciencia del Ser encargado de la evolución del Mundo Físico –Arcángel- Este Arcángel es el que cumple su trabajo de acuerdo a los arquetipos que se hacen en el Mundo del Pensamiento. Cada sub-plano o división está regida por un Ángel que es el encargado de “condensar” los éteres en sus diferentes grados de densidad para que sirva como arquetipo de la forma física. Los espíritus de la naturaleza están en toda clase de materia sólida, líquida y gaseosa de la naturaleza, gracias a su labor en los cuatro elementos podemos vivir, pero es que además, y dada su labor con la energía vital y magnética, también nos ayudan a curarnos de las enfermedades gracias a su trabajo sobre la materia etérica.
Estos espíritus alcanzan su estado individual o humano cuando llegan al nivel de los Ángeles, como los animales lo alcanzarán cuando su conciencia esté próxima a ser similar a lo que fue la nuestra hace millones de años. Sus formas son muy variadas y los hay desde los más bellos, hasta otros que causan asco y que evolucionan a través de las vibraciones más bajas, u otros que lo hacen por medio de las emociones de baja frecuencia vibratoria; éstos, que están en la escala más inferior de su línea de desarrollo sí se les podría considerar similares a los elementales.
La función general de los espíritus de la naturaleza está relacionada con el manejo y distribución de las energías que proceden de los mundos superiores y del centro de la Tierra a la vez que ayudan en el desarrollo de los reinos que habitan en el planeta. Además, algunos intervienen en fenómenos espiritistas y en los poltergeist, también tienen muchas veces que ver con apariciones de ovnis y marianas. En las “casas encantadas” donde ocurren ciertos hechos, y en otras apariciones fantasmales de personas que han muerto, también tienen su intervención algunas veces por medio de utilizar los cascarones astrales.
Entre su alimento está la quintaesencia etérea de las resinas y los perfumes que absorben por sus cuerpos (algo similar a lo que ocurre con el feto) pero también es cierto que algunos de ellos comen cosas más sólidas.
Todo lo creado físicamente tiene su origen en el Mundo del Pensamiento, aquí es donde se crean los arquetipos, que son una especie de sonido o vibración que, según su grado, atrae la materia de las diferentes sub-divisiones hasta formar la forma física que nosotros vemos manifestada. El ser humano está en este mundo entre una vida y otra, y parte de ese tiempo está aprendiendo a trabajar con estos arquetipos, aprendiendo a ser creador. Aquí prepara la apariencia de la Tierra para su próxima vida –mar, tierra, flora y fauna- y está dirigido por las Jerarquías superiores para que su trabajo tenga relación con el futuro karma de su vida; luego los espíritus se encargarán de crear las formas etéricas y físicas. Ellos nos enseñan a construir incluso el arquetipo de nuestro futuro cuerpo, en esta obra nos veremos ayudados por los espíritus de la naturaleza e incluso por otros “muertos”, pero si comete un error se verá obligado a utilizar ese cuerpo y aprenderá la lección para la próxima vez.
En el solsticio de verano o Noche de San Juan, es cuando culminan las actividades físicas de la naturaleza, esa noche es el “festival de las hadas” y de los espíritus de la naturaleza. Después de trabajar produciendo alimento para nosotros así como para los animales, ellos celebran su fiesta, corren por los bosques y prados y comen sus alimentos etéreos.
Esta gran obra comienza en la noche de Navidad, en el solsticio de invierno, cuando asciende el signo de Virgo que representa a la Virgen Inmaculada. Aquí comienza un nuevo año que nos salvará de morir de frío y hambre, en esos momentos es cuando es Espíritu de Cristo nace en la Tierra dejando Su Vida para que las semillas sean fertilizadas y los animales procreen; dos trabajos de los más importantes de esta clase de espíritus.
Se puede decir que la conciencia de los espíritus de la naturaleza es cuadrimensional, porque, además de alto, largo y ancho, tienen la capacidad de compenetrar las formas físicas, pero entre ellos hay muchas variaciones de conciencia. Tienen cierto grado de conciencia de sí mismo y saben lo que es la vida y la muerte de su cuerpo cada muchos años, pero están compenetrados por la conciencia de unas Jerarquías Divinas, lo que hace que su muerte no sea como la nuestra en sentido de que no pierden la conciencia de un mundo para ir a otro.
A veces intentan actuar libremente y como no tienen suficiente sentido para guiarse por sí mismos, producen daños en la naturaleza (como cuando el hombre empezó a actuar bajo su responsabilidad al obtener su libre albedrío) Los gnomos tienen la conciencia más baja de las cuatro principales clases de espíritus de la naturaleza que habitan entre nosotros.
Las oleadas de vida de nuestro planeta llegan todas a un estado similar al mineral, pero después se diferencian en evoluciones diferentes aunque paralelas. En el caso de los espíritus de la naturaleza también son diferenciados por Dios, pero a partir del mineral usan cuerpos constituidos de éter para evolucionar a través de los éteres superiores del Mundo Físico.
Al principio, en las profundidades de la Tierra y después en la superficie y en el aire, ellos alcanzan un estado humano en sentido de autoconciencia.

LOS GNOMOS
Son espíritus de la tierra, y en la mitología se les conoce como: Duendes, hadas, elfos, etc., poseen cierto grado de inteligencia pero se guían más por la intuición. La materia física es su atmósfera vital como el aire es la nuestra, los más evolucionados suelen salir de vez cuando al exterior de la Tierra.
Los gnomos están vinculados al mineral pero las hadas, sin embargo, estando más evolucionadas, son más libres y están vinculadas al vegetal y al animal. Hay espíritus que pasan por un estado de conciencia similar a lo que conocemos como vegetal y animal (algas, corales, cefalópodos) hasta terminar en espíritus acuáticos como son las ondinas.
Las hadas son vidas que proceden de los gnomos y de otra línea de evolución que pasa por hongos, bacterias, insectos, reptiles, abejas y espíritus del aire (silfos) teniendo un cuerpo de materia de deseos en vez de uno etérico.
Lo mismo que el animal evoluciona y depende del hombre para su individualización, así el espíritu de la naturaleza depende del Ángel y colabora con Él hasta hacerse como ellos son. Después de alcanzar el gnomo cierto grado de desarrollo, pasan al siguiente en su evolución que es el de las hadas. Sus cuerpos están formados por los éteres químicos y vital de la región etérica del Mundo físico. No vuelan, porque su elemento de desarrollo es la tierra, son vulnerables al fuego y suelen vivir –entre otros sitios- en castillos o mansiones abandonadas donde hacen crecer el vegetal allá donde pueden.
No todos viven en la superficie, algunos viven en las profundidades donde canalizan la lava de los volcanes y otros viven en cavernas donde construyen las estalactitas o trabajan con otros minerales. Algunos ocultistas aseguran que incluso trabajan en el endurecimiento de los huesos y en soldarlos cuando se rompen.
Están en el límite de nuestro grado de visibilidad y por eso hay personas que les pueden ver, pero si hay alguien con más facilidad para verlos son los niños, porque estos son clarividentes hasta varios años después de nacer. Muchas veces interfieren positivamente en los sueños de los niños y les hacen soñar cosas bellas, otras veces incluso juegan con ellos.
Tienen un buen olfato y lo utilizan para reconocer a los humanos. El proceso de envejecimiento es similar al nuestro pero ellos viven varios siglos. Los gnomos están bajo la dirección de los Ángeles y su trabajo está basado en los arquetipos etéricos que hacen los Ángeles, éstos trabajan con el reino vegetal, y entre otras cosas, proporcionan los pigmentos y modelan la gran diversidad de formas.
Respecto al mineral: dan forma a los cristales, elaboran las piedras preciosas, agrupan las partículas que forman los minerales como el hierro, oro, plata y otros metales. Aunque son algo avaros, son trabajadores fieles y desempeñan un papel en la naturaleza que beneficia mucho a los humanos. No son tan inteligentes como el ser humano pero si lo son más que los animales y que algunas personas, tienen más libertad que el animal pero aún siguen influenciados y guiados por los Ángeles.
Hay espíritus poco evolucionados que tienen aspecto de monstruos, reptiles, larvas, etc. y estos suelen vivir y alimentarse de la parte etérica de la sangre, de la carne y el pescado podrido, e incluso del alcohol; estos espíritus no se ponen en contacto con el hombre nada más que cuando el hombre les da vía libre de alguna manera. Otros están con nosotros porque les atraemos por medio de la cólera, el odio, los celos, la pasión del sexo, etc. a su vez, incitan a practicar más, sin embargo algún día terminarán siendo hadas como el salvaje humano terminará siendo similar a los Ángeles.
Los gnomos manejan los diferentes grados de fuerzas etéreas del reino mineral, construyen toda clase de minerales, desde las piedras o minerales radiactivos hasta las piedras preciosas. Mantienen la cohesión del reino mineral. Algunos de no muy agradable aspecto están en las profundidades y trabajan en las simas y abismos subterráneos del planeta haciendo una labor que permite la ventilación de la Tierra. Su actividad tiene que ver con los terremotos y maremotos, aludes, etc. lo que significa que son colaboradores de las Jerarquías superiores que dirigen el karma de la humanidad. Ellos trabajan en grandes grupos para que puedan ocurrir los cambios necesarios en el planeta. Otros trabajan con las ondinas “creando” la savia de las plantas y árboles.

LAS HADAS
Normalmente viven en la superficie de la Tierra, aunque pueden atravesarla, poseen diferentes formas de cuerpos pero suelen ser más bien como la del humano, aunque esto no quita que puedan transformarse.
Entre dos vidas pasan por el Mundo del Deseo, desde donde renacen perteneciendo a un alma grupal como ocurre con los animales, sin embargo, no conocen el nacimiento ni la muerte según nosotros la conocemos sino que es algo así como un agotamiento de la vida para después volver a recargar. Cuando “renacen” lo hacen completamente formadas, viven la vida sin dar muestras de cansancio ni de vejez, pero cuando su energía se agota, se vuelven más trasparentes hasta pasar al Mundo del Deseo donde conviven con los silfos durante un tiempo.
Después renacen dependiendo de un espíritu grupo. Según su desarrollo podrán tener alguna consciencia de su vida en el Mundo de Deseos y, a través del deseo de separación y manifestación hacia el exterior, forman un cuerpo que podrá expresar sus necesidades de desarrollo. Su vida es dichosa e irresponsable, no conocen la tristeza ni el temor, no tienen deseos ni padecen enfermedades; sus afectos son profundos y, aunque puedan mostrar enfado, no suelen durar mucho tiempo.
Disfrutan mucho de la luz del Sol, de la tierra, las plantas, la lluvia y la nieve. Les gusta flotar y son felices interesándose y trabajando en los procesos de la naturaleza –la savia, los brotes, la caída de hojas-. También atienden a la vida de los insectos, de las aves y la empolladura de sus huevos, las crisálidas, y el cuidado de muchos animales. Tampoco tienen lucha interna como nosotros a causa del cuerpo de deseos, ellas simplemente “sienten emocionalmente”, por lo general son afectivas. Algunos de sus trabajos tratan de dar color a las flores, hacer circular la clorofila, preparar las variedades de plantas, y la supervisión del desarrollo de los insectos y otros animales. Entre todos sus trabajos destaca el de dar sabor a los frutos de la tierra y su actividad en los templos donde se realizan oficios litúrgicos.
Su alimentación consiste en la absorción del éter que les rodea, ellas le asimilan y lo expulsan cuando se ha gastado la energía vital, sin embargo, el aroma de las flores les “alimenta” de forma similar y tanto como a nosotros el saborear algo que nos guste mucho. Su sensibilidad es muy superior a la nuestra respecto a los olores. Normalmente no les afecta el frío ni el calor, ni otras cosas que puedan dañar a su cuerpo (heridas), puesto que éste es de éter. Una de las cosas que sí les afecta es las bajas vibraciones causadas por el hombre, no les gusta tampoco el mal trato que se hace con la naturaleza, y huyen de las sustancias dañinas como el tabaco y el alcohol.
Dentro de las diferentes especies de espíritus de la naturaleza, hay algunos muy bajos que pueden incluso hacer daño, las hadas no son malintencionadas pero sí producen efectos que engañan a los sentidos del ser humano –espejismos, alucinaciones o imágenes terroríficas- Algunas veces intervienen en la oui-ja y en los fenómenos poltergeist.
Ha habido casos en los que han hecho amistad con alguna persona, pero con los que más disfrutan es con los niños que tienen mucha imaginación, cuando juegan con ellos crean fantásticos cuentos cuyos personajes toman vida en la materia etérica. También admiran y aprenden de los humanos más espirituales y, cuando perciben las vibraciones elevadas de una persona que está en el sendero de santidad, suelen acercarse a él.
Normalmente evitan al hombre porque matan a las criaturas que ellas cuidan, porque arrasan toda la naturaleza, porque contamina el aire, porque emite vibraciones bajas que las molesta mucho; para ellas el hombre es un huracán porque afecta a sus elevados sentimientos. Ante estos hechos pueden, excepcionalmente, mostrar malicia, pero lo que normalmente hacen es gastar bromas confundiendo o haciendo ver cosas que no son reales; no hipnotizan pero sí alucinan a los sentidos del hombre. Los yoguis de la India que han obtenido poder sobre ellas las utilizan para hacer sus increíbles trucos alucinando al público, es decir, crear una imagen mental y mandarla a la mente del alucinado.
Parece ser que algunas hadas se han materializado para tener relaciones con los humanos, como lo hacen otros espíritus subhumanos llamados: faunos, sátiros, íncubus y súcubos.

LAS ONDINAS
Las ondinas (también llamadas ninfas y sirenas) se relacionan con los líquidos y fuerzas vitales del cuerpo humano, son los espíritus del agua y ellos están en cualquier lugar donde haya cierta cantidad de este líquido. Tienen su jefe jerárquico pero todas reverencian al Principio Divino que nosotros llamamos Dios. Son alegres, emocionalmente vivas y tienen un grado muy elevado de sensibilidad hacia todo lo que contenga belleza.
Sus cuerpos están compuestos del segundo éter de las regiones etéricas del planeta – llamado comúnmente vital- y parte del tercero o luminoso, suelen vivir más de un millar de años y están sujetas a la muerte. Su tamaño suele ser más grande que los gnomos y suelen ir vestidas –aparentemente- con algo transparente similar a las burbujas del agua en movimiento; su cuerpo es muy bello y brillante como el efecto del Sol sobre el agua.
Una de sus responsabilidades es mantener el grado suficiente de humedad en la tierra para refrescar el calor que procede de las entrañas de la Tierra y que podríamos denominar como Fuego de kundalini planetario, a su vez, este Fuego encargado de mantener vivos los cuerpos del planeta y de mantener el calor central, es el resultado de la obra de las Salamandras que son los espíritus del Fuego. Tienen un papel muy importante con las criaturas del mar porque supervisan su desarrollo, y con las lluvias porque forman las nubes. También tienen un trabajo que hacer con las plantas y las flores, donde actúan por medio del cuerpo etérico o vital.
Hay mucha variedad según el mar, río o clase de agua donde se encuentren, de hecho las del mar pueden llegar a se como nosotros de grandes (Sirenas) Sin embargo, éstos grandes espíritus del mar no suelen imitarnos con la ropa como lo hacen las hadas. Pueden volar por cortos espacios de tiempo y se introducen bajo el agua, pero normalmente lo hacen hasta donde alcanzan los rayos del Sol. Otras prefieren las cataratas o cualquier movimiento del agua, pero si es posible y si es un ambiente cálido o templado mejor, porque así disfrutan más de la naturaleza. Hay otras que viven en las nubes teniendo también un cuerpo etérico y no astral como los Silfos, estas son las que suben las gotas de agua hacia el cielo en forma de vapor y se entretienen creando muy variadas formas de nubes.
Las Ondinas son mucho más numerosas que las hadas y hay más variedad, si las hadas son pequeñas, las ondinas o nereidas pueden tener una estatura como la humana, pueden cambiar su forma y tamaño, pero cuanto más grande quieran aparentar mayor esfuerzo y menos tiempo podrán mantener ese tamaño. Suelen jugar con la espuma y con las olas. Las de agua dulce prefieren estar lejos de las ciudades donde haya movimiento de agua, algunas no les gusta el hielo, otras no les gusta el agua salada y otras están en las nubes porque son una evolución intermedia entre la Ondina terrestre y el Silfo aéreo. También cooperan con el reino vegetal construyendo formas (plantas, frutos, etc.) su habitáculo es la savia de los vegetales.

LAS SILFIDES
Son los espíritus del Aire, tienen su morada en el aire, en las nubes y en las cimas de las montañas; ejercen un papel muy importante en lo relacionado con los tifones, huracanes, tornados, etc. Son alegres, excéntricas, inconstantes y su labor con el ser humano está relacionada con los pensamientos y con los gases del cuerpo.
Sus cuerpos similares a las nubes constituyen la atmósfera del planeta, su color transparente hace que se les confunda con el azul del cielo, también están hechos de éter vital y luminoso (pero se adaptan al Mundo de Deseos) y también viven miles de años y mueren; pueden aparecer y desaparecer a voluntad.
Las ondinas separan las partículas de agua en la superficie y las hacen tan sutiles, que las Sílfides las elevan (junto con las Ondinas) para formar las nubes. Las Sílfides sostienen las nubes hasta que las ondinas consiguen que las liberen en forma de lluvia. Las Ondinas y las Sílfides forman batallas que, a nuestra vista, llamamos tormentas. Junto a las Salamandras producen las tormentas, los incendios que son karmas de la humanidad, los relámpagos y los truenos; también forman las corrientes de aire en las cuevas.
Con sus diferentes grados jerárquicos, controlan el aire respecto al mantenimiento de la vida en el planeta, desde una simple brisa hasta el tornado, desde el aire puro hasta el más nocivo. Ellas producen algunos fenómenos atmosféricos como la electricidad y son las fuerzas que actúan cuando algún mago les invoca para crear algún efecto visual en el espacio.
En su desarrollo pasan por un estado entre las Hadas y los Ángeles, llegan a manejar la materia astral y crean imágenes según sus deseos. Su inteligencia es similar a la nuestra (pero no están individualizadas) y por eso son utilizadas en el cumplimiento del karma de la humanidad, pero también pueden ser utilizados en contra de su voluntad por los magos negros y en estos casos pueden causar pánico por los efectos que causan.
Suelen estar en la superficie de la Tierra y no son partidarias de la amistad con las personas, sin embargo sí colaboran en la imaginación creadora de los artistas. Uno de los trabajos más bonitos que hacen es ayudar, enseñar y entretener a los niños que mueren.
También acuden a las sesiones de espiritismo donde se hacen pasar por personas conocidas para ayudar moralmente y entretener sin maldad, si son más evolucionados suelen guiar por buenos caminos a las personas que haya, sobre todo porque pueden leer los pensamientos. Además, les gusta la devoción o admiración que les tienen los presentes al confundirles con Ángeles o Santos, otras veces están con las personas que desencarnan apareciendo como Seres de Luz.
Hay una colaboración muy estrecha entre las Sílfides y los Ángeles dado que llevan la misma línea de evolución, éstas colaboran en las labores de los Ángeles, incluida la ejecución del karma. Las que son de menor grado de desarrollo se divierten animando las formas de pensamientos y haciendo jugarretas; no conocen el miedo (como el resto de los espíritus de la naturaleza) y no se dan cuenta de que lo producen y asustan incluso a los niños.
Una clase de Sílfides colabora en la coloración de las flores y en dar sabor a los frutos, y otras, intervienen en las ondas que hay en la atmósfera.

LAS SALAMANDRAS
Las Salamandras son los espíritus del Fuego y se llaman así por su aspecto llameante y enorme poder, están en todos sitios porque sin ellos no se puede encender fuego. Ellos también participan en las batallas de las Sílfides y las Ondinas creando fuego, el cual nosotros llamamos relámpago; además, colaboran con los Silfos en los incendios y en la gran concentración que provoca la erupción de un volcán.
Sus cuerpos están formados con la cuarta clase de éteres llamados “reflectores” y suelen vivir muchos miles de años. Se relacionan con las fuertes emociones, ardientes pasiones y el calor de la sangre en el hombre. Hay una clase de Salamandras superiores que trabajan en el control de la energía de kundalini del discípulo.
Tienen que ver con los ruidos internos del planeta y el fuego y la lava de los diferentes estratos y volcanes. También se relacionan con el fuego de kundalini del planeta que se exterioriza desde el centro, por lo tanto, tienen que ver con el desarrollo de las simientes, el crecimiento del vegetal y la energía vital que tienen todos los seres. Colaboran en el desarrollo de las naciones y actúan en momentos de necesidad bajo la dirección de Ángeles y Arcángeles (las visiones de Juana de Arco pudo ser un caso de ellos)
Las Salamandras son las más dinámicas de los espíritus de la naturaleza, han sido considerados dioses, han sido confundidos con los Luciferes y, aunque peligrosos por su poder, influyen y estimulan a las personas de mucho temperamento.

Como hemos podido comprender, nosotros no podemos evolucionar sin los reinos que nos siguen y que, en su momento, alcanzarán una conciencia similar a la actual nuestra. También los Ángeles no pueden evolucionar sin la labor de los espíritus de la naturaleza los que, tarde o temprano, alcanzarán su misma conciencia, sin embargo, todos nos necesitamos y todos estamos obligados a ayudarnos mutuamente.

Francisco Nieto