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miércoles, 11 de octubre de 2006

EL CUERPO FÍSICO SEGÚN EL OCULTISMO


Este cuerpo es el más denso y visible de los cuatro que utiliza el Ego y es el resultado de la involución del Espíritu a través de la materia más la evolución alcanzada hasta ahora. Es el más perfeccionado y antiguo porque (según la filosofía rosacruz) tiene su origen en el Período de Saturno y ha pasado por unos estados de conciencia similares a lo que conocemos como mineral, vegetal, animal y humano. Nosotros los humanos somos los únicos que tenemos todos estos cuerpos, el físico está en su cuarto grado de desarrollo, el vital o etérico en el tercero, el de deseos (también llamado astral) en el segundo y la mente en su primer grado.
El cuerpo físico es el inferior de los diez aspectos o vehículos que componen el verdadero Ser espiritual (físico, vital, deseos, mental, el triple espíritu y el triple alma) Por lo tanto es el más denso e imprescindible para que se manifiesten y obtengan beneficio los demás cuerpos y para que podamos sacar provecho de las experiencias por medio de sus sentidos y así, vida tras vida, formar lo que llamamos “Conciencia”.
Está compuesto de materia sólida, líquida y gaseosa pero está relacionado con los átomos de todos los mundos a través de los vehículos y aspectos mencionados. Si no fuera por él no podríamos evolucionar ni llegar a la perfección. Es el cuerpo donde tenemos la conciencia de vigilia aquí en el mundo físico aunque mientras dormimos también la podamos tener en otro.
Es la manifestación del Arquetipo creado con la ayuda de otros seres en la primera región del Mundo del Pensamiento, el cual tiene una vibración que mantiene unidos sus átomos hasta que llega el momento de la muerte previsto y aceptado por el propio Ego antes de renacer.
Lo mismo que nosotros evolucionamos en el Universo que es el Cuerpo Físico Macrocósmico de Dios, así nuestro cuerpo físico sirve como campo de evolución a millones y millones de células y otros microorganismos. Así ellos están en su dios (que somos nosotros) y evolucionan gracias a nuestra vida y conciencia como nosotros hacemos lo mismo respecto a Dios nuestro creador. Está escrito que: “En Dios vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser” y “Dios está más cerca de nosotros que nuestras propias manos”.
Visto desde este punto de vista podríamos decir que cuanto más sano y puro sea nuestro cuerpo mejor medio de evolución tienen los microorganismos y todo lo demás que está evolucionando en él y, en cierto modo, les ayudamos en su desarrollo. Por consiguiente, también nosotros, cuanto más evolucionamos y purificamos nuestra naturaleza interna también ayudamos a Dios a evolucionar y a purificar sus mundos donde otros (tanto más adelantados como más atrasados) evolucionan.
El cuerpo físico se forma gracias a un átomo-simiente que es donde vamos grabando la vida segundo tras segundo desde el nacimiento hasta la muerte. En este átomo guardamos (para después asimilar) la quintaesencia de cada vida y, por lo tanto y en cada nacimiento, cuando descendemos para formar nuestro nuevo y futuro cuerpo físico, su vibración es más elevada, lo que nos permite atraer materia más pura para así crear un cuerpo más perfecto.
El mundo físico tiene siete grados o planos de densidad de materia: sólido, líquido, gaseoso y cuatro etéricos que forman su contraparte etérea; estos cuatro éteres forman una imagen exactamente igual al cuerpo físico pero de materia etérica. Para que se pueda formar el cuerpo físico debe hacer dos cosas imprescindibles desde el punto de vista oculto: Un molde etérico sobre el cual se debe formar, y un átomo simiente que atraiga la materia que necesita pero de acuerdo a la vibración del átomo simiente.
Para que se produzca la concepción o embarazo el molde etérico es colocado por los Ángeles del Destino en la matriz de la madre y el átomo-simiente en la cabeza de un espermatozoide, cuando estos se unen en la concepción comienza a formarse el cuerpo físico.
Este cuerpo etérico es la vida que mantiene vivo al cuerpo físico, por eso, cuando el etérico se retira del físico a la hora de la muerte, la materia (ya muerta) se descompone y vuelve a su origen etérico para servir a otros de la misma vibración para la construcción de sus cuerpos. Por eso nuestro esfuerzo por estar sanos y puros también beneficia a otros.
El Espíritu fue perdiendo la conciencia de los mundos espirituales en su descenso desde los mundos superiores e invisibles hasta el físico, hasta que por medio del cerebro y la mente nos hicimos conscientes de este mundo. Así mismo, cuando renace el Ego en este mundo aún tiene conciencia de los otros donde ha estado durante varios siglos hasta que, poco a poco, su conciencia despierte totalmente y se haga cargo de su cuerpo físico para experimentar y evolucionar a lo largo de otra vida.
Los medios que tenemos para gobernar y dirigir el cuerpo físico son varios. Nosotros somos un Triple Espíritu o Ego y, como tal, estamos en la cuarta región del Mundo del Pensamiento, desde allí y por medio de la conciencia que penetra en la región Concreta del Pensamiento creamos los pensamientos formas, los cuales atraen el sentimiento, deseo o emoción que corresponda del cuerpo de deseos para así pasar al cerebro etérico que es el que imprime el pensamiento en el cuerpo físico para a continuación expresarnos por medio de la acción o de la palabra.
El desarrollo que tiene el cuerpo físico antes de nacer pasa por diferentes clases de formas y conciencia que se relacionan con los Períodos que ha pasado la humanidad desde que comenzó su involución hacia la materia hasta ahora. Ha sido en esos Períodos donde hemos adquirido los cuerpos y el germen de los sentidos y del cerebro que actualmente tenemos, así que lo mismo que la luz ha construido los ojos, el pensamiento ha hecho lo mismo respecto al cerebro.
La expresión de nuestro cuerpo físico es el resultado de los otros cuerpos internos pero también lo que hacemos aquí afecta a esos mismos cuerpos. Si nos dejamos llevar por un vicio se asienta en el cuerpo etérico como hábito y nos tienta desde el cuerpo de deseos para que continuemos practicando ese vicio. Pero una vez que no tenemos cuerpo físico, ese vicio y deseo persiste y al no tener cuerpo para poder consumir el producto que sea, entonces sufrimos incluso más de lo que podría sufrir aquí un toxicómano que no tiene droga para tomar. Por esto es conveniente pensar bien lo que hacemos y los cuidados que damos a nuestro cuerpo aquí en la tierra. El deseo (el cuerpo de deseos) normalmente domina a la razón y si no fortalecemos la voluntad para discernir ese hecho, terminará haciéndose una costumbre que nos dominará y sufriremos para vencerla.
¿Por qué renacemos en un cuerpo físico? 1º. Porque, al contrario que los niños, cuyos cuerpos son flexibles, a partir de cierta edad, el cuerpo se va cristalizando y haciéndose rígido hasta que llega el momento en que no nos sirve. 2º. Porque debemos experimentar aquí en la tierra como el inventor debe crear su invento físicamente y ponerle a prueba para poder perfeccionarlo. 3º. Porque necesitamos desarrollar la mente y la voluntad y espiritualizar nuestro carácter. 4º. Porque si no experimentamos con la materia y con las personas aquí no podremos evolucionar.
¿Cómo podemos sacar provecho de la experiencia? Por medio de tomar conciencia de nuestro cuerpo y nuestros actos. Debemos observar cómo actuamos, nuestros impulsos, nuestro instinto, nuestras palabras y nuestros pensamientos para después meditar sobre todo ello y corregir nuestras actitudes.
La sangre es el medio por el cual el Ego se expresa y gobierna el cuerpo físico, por eso el frío o el calor hacen que el Ego tenga que salir de su cuerpo cuando decimos que perdemos la conciencia. Cuando el hombre tiene miedo, el Ego se refugia en el centro del cuerpo, en el abdomen, paralizando así su acción en la cabeza y por tanto, anulando casi su actividad mental mientras que sus dientes tiemblan y sus pies se quedan fríos. Cuando se ruboriza el Ego lleva la sangre a la cabeza y nos ponemos rojos, el calor de la fiebre tiende a expulsarnos del cuerpo y por eso tenemos delirios y, en las comidas pesadas el Ego se concentra en el estómago y no podemos pensar bien con la mente porque nos causa sueño.
El Ego crea su propia sangre a partir de los 14 años (comienza su independencia) y por eso la persona cambia de tono de voz, le sale vello, se interesa por cosas de más adulto y empieza a separarse de los padres; a los 21 años adquiere la temperatura ideal y decimos que es la mayoría de edad (nace la mente y se manifiesta como individuo) ;a los 28 comienza la vida seria; a los 35 estamos en la flor de la vida; a los 42 hay un cambio de vida; a los 49 obtenemos el más elevado intelecto.
El cuerpo físico es imprescindible para la manifestación del Ego en el mundo físico y por eso deberíamos de cuidarle más respecto a su alimentación, higiene, desgaste de energía, etc. De esta forma llegaremos a los años previstos o quizás más pero si no lo hacemos así, acortaremos la vida. Deberíamos tener siempre presente que este cuerpo es el Templo del Espíritu o de Dios.
Por si alguien se pregunta que qué ocurre con los suicidas, le diré lo siguiente: El arquetipo que tenemos en el Mundo del Pensamiento tiene una determinada vibración que se relaciona con los átomos simiente de los demás cuerpos sobre los que se agrupan los átomos. El átomo simiente del cuerpo físico mantiene la materia del cuerpo físico unida y cuando se causa la muerte del cuerpo, este átomo sigue vibrando hasta el que debería de ser el momento de la muerte, pero como no hay cuerpo físico, se siente una sensación de “estar vacío” o de tener un hambre irresistible que causa un gran sufrimiento hasta la fecha prevista de la muerte.
Las drogas afectan al sistema nervioso y cerebro-espinal, como éstos son la base de la actividad, quiere decir que las enfermedades causadas por la droga imposibilitan el uso del cuerpo. Estas actuaciones son las que en otra vida se manifiestan como enfermedades psíquicas y físicas y como karmas maduros. De aquí la gran necesidad de cuidar el cuerpo en sentido de alimentación, higiene, ejercicio y equilibrio mental y emocional. Cuanto mejor lo cuidemos más provecho extraeremos de él, más viviremos y más evolucionaremos.
Francisco Nieto