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domingo, 31 de mayo de 2009

DIETA PURIFICADORA Y REJUVENECEDORA


ARTÍCULO DE LA FRATERNIDAD ROSACRUZ MAX HEINDEL

Un mes de estricta adherencia a la siguiente dieta, eliminará grandes cantidades de desperdicios del cuerpo, rejuvenecerá los tejidos, normalizará la presión de la sangre, mejorará la circulación, agudizará la percepción e inducirá un bienestar notable. Estas instrucciones pueden ser modificadas para ajustarse a las necesidades individuales, pero los resultados estarán de acuerdo al esfuerzo que se haga.
Habrá ocasiones en que el proceso purificador será desagradable, ya que los venenos y desperdicios tiene que ser liberados y al ser eliminados pueden causar dolor de cabeza, mareos y malestar general. Todos estos inconvenientes desaparecerán a medida que aumenten la purificación y renovación. Muchos no experimentan molestias y se liberan de muchas enfermedades desde el principio.
Para comenzar, suspenda la cena durante 10 ó 12 días, reemplazándola con una comida de tomates, utilizando no más de 170 gramos. Durante los próximos diez o doce días, suspenda el desayuno, sustituyéndolo con la misma cantidad de zumo de frutas (misma cantidad) de la clase que usted prefiera. Durante los diez o doce días próximos, sustituya la comida normal por una de frutas, según hizo para el desayuno y la cena. Si no consigue o no le apetecen los tomates, sustitúyalos por otras frutas jugosas tales como naranjas, pomelos, uvas, manzanas, peras o melocotones. Use una clase de fruta y solamente unos 170 gramas en cada comida. Para variar, puede comer lechuga o apio en cada comida no con las frutas, pues son compatibles. Nunca mezcle frutas crudas con productos harinosos. Si desea mezclarlas, hierva las frutas. Deje pasar cuatro horas entre una comida de frutas crudas y productos harinosos. No coma distintas frutas juntas. Deje pasar como dos horas entre una y otra clase de frutas para facilitar la digestión. Las frutas deben comerse despacio, masticándolas bien y saboreándolas.
Si usted ha estado dependiendo del café para el desayuno, puede continuar tomando media taza negro media hora antes del desayuno... no con él.
Si el plan arriba mencionado le suena muy drástico, vuelva gradualmente a sus comidas normales, pues un cambio brusco puede afectarle. Muchas personas que trabajan fuertemente han curado sus dolencias y han continuado trabajando con energía siguiente esta dieta. Han informado sobre resultados beneficiosos en la primera semana. No se deber volver a la vieja dieta de comida fritas, almidones y azúcares, a menos que se desee volver a las viejas condiciones. Después de la purificación, encontrarán posible usar moderadamente sin causar daños ni malestar, los tipos naturales de dulces y productos harinosos.
Un vaso de zumo de f rutas de cualquier clase, sin endulzar, puede tomarse entre comidas (nunca con productos harinosos) y una cuarta comida de frutas puede añadirse si así lo desea, mas debe hacerse de manera que no interrumpa la digestión y dándole al estómago suficiente tiempo para descansar.
Consejos útiles sobre la dieta.
Tómese un vaso de agua f´ria o caliente con un poco de zumo de limón al levantarse.
Desayuno: Frutas frescas de la estación o frutas secas sin azufre. Usese solamente una clase de fruta. Si se desea endulzar, use un poco de miel de abejas. No use azúcar. Cuando se usan frutas secas, déjelas en agua durante 24 horas; no las cocine. En esta forma los elementos químicos se preservan. Las mezclas de diferentes frutas ocasionan problemas estomacales. Cuando se requiera un desayuno más fuerte, use cereal de grano entero o tostadas de pan de trigo entero con mantequilla, un huevo pasado por agua y leche.
Si se incluye zumo de naranja o pomelo con el desayuno, será mejor tomarlo quince o 30 minutos antes del resto del desayuno. Puede usarse también zumo de tomate o de otras frutas. El de tomates mezcla bien con ciruelas y leche. El de naranjas o pomelos combina bien con huevos
y comidas que contengan proteínas. Los zumos de frutas surten el mejor efecto tomados entre comidas. Usese grandes cantidades de agua pura, preferiblemente destilada.
Comidas crudas: Ensaladas de vegetales crudos y frescos en las siguientes combinaciones:
1. Lechuga y tomate 2. Lechuga, cebollas nuevas y perejil 3. Col y berros picados. 4. Apio, manzanas picas y nueces 5. Zanahorias y manzana picadas 6. Escarolas y rábanos. 7. Espinacas crudas picadas, acelga suiza. 8 Piñas, peras o melocotones con requesón. 9 Toronjas, pasas y nueces. 10. Endivias verdes y tiernas, nabos lechugas, espinacas, puerros, escarolas, hojas de mostaza y remolacha mezcladas con algunas nueces. Use mayonesa o salsa suaves hechas con limón, nunca vinagre. 11. Manzanas ralladas, pepino rallado y aguacate. Mezcle con zumo de limón.
Estas ensaladas, plan de trigo con mantequilla y un vaso de leche constituyen una comida equilibrada
Los tomates deben comerse solos para derivar el beneficio de sus sales orgánicas. Coma un plato repleto sin sal o salsa, como medicamento, tres veces por semana. Cuando la digestión es pesada, use solamente un vegetal en la ensalada.
Comidas cocidas: Los vegetales deben ser rallados o finamente picados y puestos en un utensilio sobre fuego lento. Añádasele dos cucharadas de agua para evitar se adhieran a la cacerola y así proporcionar suficiente vapor para extraer los jugos de los vegetales. Estarán listos en unos cuatro a diez minutos, dependiendo esto de la cantidad de vegetales preparados. Es muy importante cocinarlos a fuego lento y moverlos continuamente para logra que los vegetales quede bien cocidos en poco tiempo.
Vegetales sin almidón: Espárragos, espinacas, remolachas, cebollas, puerros, hojas de nabos, hojas de remolacha, coles de Bruselas, col rizada, acelga suiza, habas y guisantes.
Artículos con almidón: Patatas, batatas, maíz, arroz y cebada.
Use muy poca o ninguna sal en la preparación de las comidas y use miel de abejas en lugar de azúcar. Evite los productos hechos con harinas blancas. Cuando el estómago o los riñones estén en mala condiciones, haga una comida de vegetales cocidos y una rebanada de pan de trigo entero con mantequilla. Esto es de fácil digestión. Puede añadirse un vaso de leche. Tómelo a sorbos lentos.
Substitutos proteicos para las carnes: Por regla general, una dieta bien equilibrada debe contener una buena cantidad de frutas y vegetales y poca proteína. La cantidad de proteínas puede variarse se acuerdo con la ocupación y hábitos de la persona en cuestión. Los mejores vegetales y otros sustitutos proteicos para las carnes son. 1. las nueces y almendras mejor molidas para una mejor digestión. 2. Requesón y queso fresco 3. Habichuelas de soja. 4. Yema de huevo sin la clara. 5. Aguacates maduros.
La yema de huevo puede tomarse cruda batiéndola bien dentro de un vaso con zumo fresco de naranjas o pomelos. Tomado en esta forma es un cóctel nutritivo y restablecedor. Casi todas las frutas y vegetales, contienen proteínas en pequeñas cantidades.

SOBRE LA ALIMENTACIÓN CARNÍVORA

ARTÍCULO DE LA FRATERNIDAD ROSACRUZ MAX HEINDEL


Pregunta: ¿Por que los Rosacruces se oponen a la dieta a base de carne y se obtienen realmente perniciosos efectos físicos o espirituales como resultado de esta práctica?. Conozco mucha gente realmente buena quienes comen carne y piensan que es perfectamente correcto para ellos hacerlo así. Es sabido que la mayoría de la humanidad consume carne como alimento básico. Ruego me informen definidamente al respecto.

Respuesta: Los Rosacruces no enseñan que se deba ser vegetariano de golpe. Lo que enseñan realmente es que la dieta vegetariana genera una abundante energía, mucho mayor que la dieta de carne. Esta energía no es solamente física sino espiritual de forma tal que si una persona lleva una vida sedentaria y es de disposición materialista y metido, tal vez, en alguna actividad sórdida o similarmente mundana, la energía espiritual no encuentra vía de salida natural, causando por lo tanto un problema al sistema. Sólo aquellos que hacen vida al aire libre y despliegan gran actividad física, en lugares en que la gran energía puede fluir libremente, o quienes la transmutan en desarrollo espiritual, son realmente aptos para ser vegetarianos.
Por otra parte, los Rosacruces reconocen el hecho de que el devenir de las generaciones, ha hecho al ser humano en parte carnívoro, de manera que en el caso de mucha gente, el cambio de la dieta mixta a la exclusivamente vegetariana debe realizarse en forma gradual. Por el mismo motivo, no existen reglas rígidas que puedan ser aplicables a todos por igual. De acuerdo con esto, todo lo referente a la alimentación individual, como así lo conectado a la personalidad, debe ser determinado por el propio individuo. Los Rosacruces no tratan de convertir a nadie al vegetarianismo. Ellos solamente se limitan a indicar los hechos para que la gente los tome en propia consideración y obre luego de acuerdo a su propia decisión.Los Rosacruces saben que toda la Creación va evolucionando lentamente hacia Dios. Ellos saben también que en nuestra Tierra, en la presente época, hay cuatro oleadas de vida separadas y distintas: los minerales, los vegetales, los animales y la humanidad, todos los cuales se encuentran realizando su evolución por medio de la “forma”; y saben que en nuestro sistema solar no hay otra vida que la vida de Dios mismo que envuelve y anima a todo lo que es. Por lo antedicho, deducimos que si quitamos la vida de cualquier criatura, destruimos la forma construida por Dios para Su propia manifestación. Los animales son espíritus evolucionantes y poseen sensibilidad. Es
el deseo de obtener experiencias lo que les mueve a construir formas físicas para su expresión. Cuando les destruimos la forma, les privamos también de la oportunidad de obtener experiencias, causándoles un daño en su evolución en lugar de ayudarles.
La carne fue agregada a la dieta del ser humano para disminuir sus vibraciones y densificar su cuerpo físco hasta el estado en que pudiera funcionar en el mundo físico. También le ayudó a desarrollar energía y coraje. Cuando la carne fue añadida a la dieta humana (en la época Atlante), los animales carecían aún del grado de consciencia de la vida en el plano físico como lo están ahora, y por ende, la pérdida de sus formas físicas no les afectaba mayormente como hoy en día ocurre. Más aún, el pasional vehículo de deseos animal estaba mucho menos desarrollado que el actual y su cuerpo físico poseía una constitución muy diferente. Es natural que nosotros deseemos lo mejor para nuestra alimentación, pero todos los animales en la actualidad poseen los venenos de la carroña. La sangre venosa está repleta de bióxido de carbono y otros residuos nocivos que circulan hacia los riñones y los poros de la piel para ser expelidos como orina y transpiración. Estas sustancias pútridas están en cualquier parte de la carne animal y cuando ingerimos tal “alimento” llenamos nuestro propio organismo con los tóxicos de esos venenos. La mayoría de nuestras enfermedades de hoy son causadas por la ingestión de carne.
La Tierra ha alcanzado el nadir de la densidad física y su futura evolución depende ahora de su eterización. El ser humano también ha llegado al pináculo de su densidad física y mucho de su futura evolución depende de la elevación de las vibraciones de su vehículo físico para poder separar de éste los éteres luminosos y reflectores y unificarlos en un nuevo vehículo denominado “el cuerpo alma”, en que los seres humanos funcionarán cuando la Tierra se eterice y el vehículo físico sea descartado. La alimentación carnívora obstruye este proceso debido a que genera bajos deseos, egoísmo, ferocidad y depravación y además reduce las vibraciones con el agregado de que la energía obtenida de este alimento se consume casi toda en el proceso digestivo. En otras palabras, la dieta de carne no acompaña más a la evolución de los pioneros quienes están a la cabeza por su desarrollo; pero, para aquellos que no están preparados para dar este paso en el sendero, es aún permisible.
Tiempo vendrá no obstante, en que todos deberemos abandonar esta práctica alimenticia, de lo contrario retrocederemos en nuestra evolución, lo que ciertamente es un asunto muy serio.




Francisco Nieto

martes, 26 de mayo de 2009

EN MOMENTOS DE MEDITACIÓN




Todas las lecturas litúrgicas tienen un efecto positivo y espiritual sobre los cuerpos del ser humano, pero es que, si una persona que está presente se pone en sintonía por medio de la meditación y la oración, el beneficio de sus efectos se triplicará. Cuando una persona entra a una iglesia con elevados sentimientos de devoción, atrae hacia sí mismo los sentimientos, deseos y emociones de idéntica vibración que otras personas han dejado, pero si el individuo entra con un sentimiento de indiferencia o con la sola intención de curiosear el interior del templo, por supuesto que no obtendrá ningún beneficio.
Cuando Max Heindel fundó The Rosicrucian Fellowship en California lo hizo por muchos motivos y todos con la única intención de beneficiar al mundo, pero hay uno muy especial del cual se puede sacar el mismo provecho que saca cualquier devoto de una iglesia, éste es el “Servicio del Templo”. Como en todas las Órdenes, escuelas y religiones, hay unos servicios devocionales que son muy útiles para el desarrollo espiritual, sobre todo si se repiten. La repetición crea un hábito, los hábitos forman el carácter y según sea el carácter, así será el destino futuro en la próxima vida.
Vamos a analizar unas frases del “Servicio del Templo” para ver su maravilloso contenido espiritual. Es muy beneficioso para el Alma meditar sobre estas frases en los momentos de tranquilidad y relajación, y yo puedo afirmar que la meditación sobre estos párrafos por las noches, es de un gran valor en la vida cotidiana.
“”El servicio amoroso y desinteresado que hacemos a los demás es el camino más corto, más seguro y más gozoso hacia Dios”. Si alguien ser pregunta,¿Qué tengo que hacer para acelerar mi desarrollo espiritual? no cabe duda que la respuesta es: SERVIR AL PRÓJIMO CON AMOR. En verdad es un camino de aceleración, si nos levantáramos todos los días con ese sentimiento y con la firme proposición de servir con amor, nuestra vida sería muy diferente. Naturalmente, no se trata de decirlo sino de sentirlo, está bien que antes de levantarnos -en un ejercicio de visualización- nos veamos sirviendo en todas las oportunidades que se presenten, pero lo importante es tener ese propósito y sentimiento durante todo el día. Para ello, (aunque ese sentimiento no es fácil de explicar) deberíamos manifestar o exteriorizar en forma de radiaciones, todo nuestro amor hacia las personas que nos rodean, de esta forma, a la hora de poder hacer algo por ellas, lo haremos dando lo mejor que tenemos dentro. Pero con eso no basta, sino que el servicio debe ser hecho sin el menor deseo de obtener algo a cambio, el servicio debe salir del corazón como sale de la madre hacia su hijo recién nacido. Cuando actuamos así es cuando sentimos el gozo de haber cumplido con lo que Dios desea y de haber satisfecho a nuestro Yo superior.
“El conocimiento de la unidad fundamental de cada uno con todos, la fraternidad espiritual, es la realización de Dios” . ¿Qué es el “conocimiento de la unidad fundamental de cada uno con todos”?, significa que todos debemos llevar dentro de nosotros y siempre presente, el hecho de que todos somos hijos de Dios, y por lo tanto, hermanos en espíritu. Todo lo que somos es el resultado de nuestras anteriores vidas, pero aunque así sea, somos el resultado de nuestras experiencias y relaciones con los demás; todo lo que tenemos es obra de otras personas, todo lo que comemos, leemos, de lo que disfrutamos, etc. es gracias a la labor de nuestros hermanos. Incluso el adelanto espiritual que obtenemos gracias a lo que aprendemos cuando nos hacen mal es digno de alabanza, por consiguiente, ¿No deberíamos tenerlo siempre presente para poder sentirnos más hermanos? Si de verdad queremos realizarnos en Dios, debemos tener siempre presente que todos debemos ayudarnos mutuamente y que el que más pueda hacerlo es porque le han dado esa oportunidad en esta vida. La fraternidad espiritual es saber que mientras otros estén por detrás de nosotros, no debemos preocuparnos tanto de nuestras cosas, sino que tenemos la obligación de preocuparnos por los que más nos necesitan.
“Para alcanzar esta realización procuremos olvidar cada día el aspecto frecuentemente poco atrayente de nuestro prójimo e intentemos servir a la Divina Esencia en él escondida; eso constituye la base de la Fraternidad”. Hasta aquí todo lo mencionado es bastante fácil de hacer, lo malo y difícil es cuando tenemos problemas con alguien, entonces, nuestros malos sentimientos se hacen fuertes y vencen a nuestros mejores deseos. Cada persona es un mundo, su desarrollo lo ha obtenido de diferente forma a la nuestra, su infancia, su educación, costumbres, manera de pensar y de ver la vida, sus ideales y deseos, y su carácter y temperamento son diferentes a los nuestros; sin embargo el fin de la humanidad es llegar a entenderse y amarse como hermanos.
Al principio del camino, cuando el aspirante a la vida superior se pone a trabajar seriamente para superar sus defectos, le es fácil quitarse los vicios y malas costumbres, pero después de un tiempo se debilita su fuerza ante las pruebas y tentaciones y su vida suele volver casi a lo que era antes, pero lo aprendido le servirá para levantarse otra vez y luchar por el desarrollo espiritual. Así va evolucionando el aspirante espiritual, pero para que una persona pueda decir que ha superado algo, debe afrontarlo y vencerlo muchas veces, si no es así, terminará cayendo en alguna de las pruebas que le pone la vida. A mayor conocimiento, mayor responsabilidad; a mayor elevación espiritual, mayores pruebas; cuanto mayor poder, más pruebas para ver si actuamos justamente; a mayor riqueza, más posibilidades de ayudar para que aprendamos a compartir.
Con todo esto quiero explicar la lucha que hay entre nuestro cuerpo de deseos y nuestros deseos elevados y aspiraciones para ser mejores, la vida y las personas nos tientan y nos hacen caer porque nos dejamos llevar por sutiles pruebas que aparentemente no tienen importancia pero que, sin embargo, nos pueden llevar a cometer graves daños a los demás. Cuanto más alto estamos, más daño nos podemos hacer al caer; cuanto más elevados espiritualmente, más sutilmente somos puestos a prueba para ver como actuamos con nuestros hermanos. Nos fijamos en los defectos de los demás y ya no admitimos ni queremos ver sus cualidades; si nos hace algo malo intentamos evitarle para no convivir ni relacionarnos con él; entre nosotros puede haber envidias, rencores, odios, o sólo malentendidos, pero lo cierto es que nos cuesta mucho “olvidar cada día el aspecto frecuentemente poco atrayente de nuestro prójimo”.
Me gustaría poder (ya que lo intento y no puedo) imaginar el mundo así, olvidándonos del mal que vemos en los demás, admitiendo a los que no queremos en nuestra vida, amando a los que nos caen mal, y “sirviendo a la Divina esencia en él escondida”, porque esa es la base y el único medio de formar la Fraternidad Universal. Alguien dirá que esto no se puede conseguir en nuestros días, pero yo digo que si no comenzamos a intentarlo en cualquier ocasión que se nos presente, no lo alcanzaremos nunca.
¡ Que Dios fortalezca nuestra conciencia para que su voz sea más fuerte y llegue a nuestros oídos tantas veces sordos!


Francisco Nieto

¿POR QUÉ NO RECORDAMOS LO QUE HICIMOS EN OTRA VIDA?


Son varias las respuestas inmediatas que se pueden dar, por ejemplo, ¿Cómo voy a recordar cosas que yo no hice sino que fue otra personalidad? o, si no recordamos muchas cosas que han ocurrido no hace mucho tiempo y menos aún las de la infancia ¿Cómo vamos a recordar lo que hicimos hace más de mil años? Pero hay hechos curiosos que demuestran que hemos vivido en otras épocas. Uno de ellos fue el caso de un mendigo muy mayor que en un momento de delirium habló una lengua que desconocía; otro fue una niña que, yendo con sus padres se fijó en otro hombre y dijo que era su padre (se comprobó que esa niña había muerto como niña no hacía muchos años siendo su padre el que ella decía) En estos casos los niños renacen utilizando sus anteriores cuerpos de deseos y mental y por eso tienen más fácil recordar. Otro caso sería el de una persona puesta en trance que también habló un idioma antiguo de los países del Este. Sin embargo, hay un hecho en el cual no muchas personas se ponen a pensar y es que, como ya dijimos, renacemos con una serie de habilidades (como muchos genios lo han demostrado a través de la historia) que, aunque no recordamos cuando las adquirimos, lo cierto es que están ahí y no son de la vida presente.
Tenemos varias clases de memoria, la memoria normal a la que tenemos acceso y la memoria subconsciente donde están guardados muchos hechos y pensamientos que creamos, que nos vienen o que captamos por afinidad, y todo lo que se va grabando en el átomo-simiente en forma de película. Estas dos clases de memoria (consciente y subconsciente) están relacionadas con las experiencias de esta misma vida. Pero hay una tercera memoria llamada supra-conciencia que es donde están guardadas todas las facultades y conocimientos adquiridos en las vidas anteriores. Esta supra-conciencia está en los mundos del Espíritu y a veces se manifiesta en forma de intuición, conciencia, carácter interno que se muestra en los pensamientos, e incluso como aliciente o impulso del Espíritu para actuar en determinada línea.
En realidad y aunque no recordemos el pasado, todo está guardado, es más, en muchas ocasiones nos vienen hechos a la cabeza que no reconocemos o tenemos vislumbres de otras cosas que, aún sin saber de dónde proceden, sabemos que es algo relacionado con nosotros. Lo mismo que en un momento dado no recordamos algo de nuestra propia vida y en otro momento de relajación mental o sensibilidad cerebral si lo hacemos, también ocurre que las personas que son muy mayores y han llevado una vida pura pueden percibir hechos de otras vidas en esos mundos espirituales. No olvidemos que el Yo ha estado presente en todas esas vidas y esa memoria del pasado está a su alcance, el problema es que no puede hacernos conscientes, entre otras cosas porque nuestros vehículos no son los mismos ni pueden responder a tan altas vibraciones. Es decir, si no estamos lo suficientemente desarrollados como para ver los mundos invisibles. ¿Cómo vamos a estarlo para percibir lo que hay en el propio Mundo del Espíritu? Solo cuando a través del renacimiento hayamos purificado o elevado nuestros cuerpos estaremos preparados para recibir las impresiones que el Espíritu nos pueda enviar.
Por otro lado, las neuronas y moléculas cerebrales están relacionadas con la memoria consciente de los hechos que nos rodean y con la conexión de la personalidad (yo inferior) con el Ego; ni existían antes de nacer ni existirán una vez que se desintegre el cuerpo. La memoria está íntimamente unida al hombre pero el eslabón que une la memoria o el cerebro de una vida con otra es el Yo superior, el pensador que conecta con la personalidad para informarla e iluminarla. Como consecuencia, se entiende que si no se eleva la personalidad hacia su verdadero Yo, no puede haber conexiones entre las memorias de las diferentes vidas. El día que la propia purificación del hombre elimine las barreras, existentes entre el yo inferior y el superior, ya no habrá separación entre las memorias. Mientras tanto y sabiendo que el cerebro de hoy no es el que utilizarán las otras personalidades en el futuro, tendremos que conformarnos con trabajar para el desarrollo espiritual hasta que comencemos a percibir en nuestra conciencia algún vislumbre de las vidas pasadas como efecto de nuestro propio esfuerzo y desarrollo. La razón, el discernimiento, la memoria, las ideas elevadas, la intuición y la voluntad son aspectos del rayo que el Ego envía al cerebro y que, haciendo vibrar las moléculas de las celdas nerviosas, se modifican según su capacidad de transmisión y sus condiciones físicas.
De cualquier forma y aunque se quieran dar muchas explicaciones o se quieran poner muchos ejemplos como el de un campesino que sin estudiar y sin haber viajado hablaba hebreo cuando estaba sonámbulo, de nada servirá ante el incrédulo y materialista. ¿Es que por el hecho de no recordar lo que hicimos en los primeros meses o años de nuestra vida no los vivimos? Si los escépticos materialistas no creen ni en la existencia del Alma ni en la de los otros mundos ¿Cómo van a creer que nosotros, después de pasar por el Purgatorio y el Cielo, eliminamos la memoria de la vida pasada y solo recogemos la esencia de las experiencias?
Claro que más de una persona irá más lejos y se preguntará que por qué tenemos que sufrir por algo que “presuntamente” hicimos. Lo cierto es que las Leyes de Dios son sabias y actúan como tal porque si recordáramos lo que hicimos hace, por ejemplo, ocho o diez vidas, y las cosas que hicimos entonces, no nos beneficiaría nada como tampoco lo haría saber que determinadas personas de nuestro entorno nos hicieron otras que no nos gustaría saber. No recordaremos las vidas pasadas hasta que no estemos en un grado tal de desarrollo espiritual que no nos pueda afectar por muy duras que sean las imágenes de lo que hicimos o fuimos. Esas deudas del pasado se van liquidando poco a poco como karma maduro y es preferible ser ignorantes de ellas, es más, si supiéramos cuáles fueron nuestras horribles actuaciones sabríamos cuando las deberíamos pagar y, al ver el castigo que nos viene encima, nos hundiríamos y no seríamos capaces de hacerlas frente.
Si no recordamos ni conocemos lo que ocurrió en el pasado tampoco podemos saber lo que queda por venir, es decir, no sabemos lo que hemos aprendido en el pasado ni tampoco lo que nos queda por aprender en los futuros renacimientos. Sin embargo, si tenemos un medio en que basarnos para actuar en el futuro pensando a su vez en el pasado y así intuir lo que hemos podido hacer, éste es la conciencia. La conciencia, la Voz del Espíritu nos advierte para que no cometamos errores en el futuro, nos aconseja a la hora de tomar decisiones, nos amonesta cuando hemos hecho algo malo, etc., y todo basándose en lo que este Espíritu sabe que hemos hecho en el pasado. Cuando una persona conecta con un verdadero Maestro o Hermanos Mayor y lleva a cabo los ejercicios encomendados por ellos, despertará la clarividencia y el poder de salir conscientemente del cuerpo físico para leer en el éter reflector solo, aproximadamente, hasta la vida anterior. Pues bien, a partir de ahí se puede preparar para leer en la “Memoria de la Naturaleza” que se encuentra en la región arquetípica del Mundo del Pensamiento.






Francisco Nieto

EL DESTINO Y EL LIBRE ALBEDRÍO


Antes de que el Ego, el Yo que utiliza el cuerpo mental para manifestarse a través del cerebro y del sistema nervioso, comenzara a utilizar su mente para lo que, actualmente llamamos razonar, solo respondía a las vibraciones más lentas del mundo físico. Su falta de sensibilidad le impedía percibir algo de lo que hoy conocemos como moral, ideales elevados, intelectualidad, etc., por tanto solo actuaba de acuerdo a sus intereses más bajos, aunque naturales entonces. Pero más tarde, este pensador comenzó a darse cuenta, a través del uso de la mente, de que había algo superior que le inclinaba a actuar de una manera diferente y más positiva. Entonces se inició la lucha del Ego para poder gobernar a la personalidad y no fue de otra forma que utilizando la voluntad y el libre albedrío. Desde entonces, el cerebro, el sistema nervioso y, en definitiva, el hombre, trabaja con vibraciones más elevadas a través del pensamiento; es decir, se está haciendo un instrumento del Alma.
La voluntad y el pensamiento son los medios más poderosos que tiene actualmente el hombre para evolucionar y por tanto para crearse un buen o mal destino futuro. La voluntad y el libre albedrío siempre nos permiten elegir entre hacer el bien o el mal pero, como la voluntad se manifiesta a través de los diferentes cuerpos, hay varias opciones que tienen diferentes resultados. Ya sabemos que nuestro verdadero Yo, el Ego, funciona en las regiones superiores del Mundo del Pensamiento, o dicho de otra forma, está conectado a sus cuerpos desde una porción de materia de ese mundo que ha especializado en la periferia de su cuerpo mental. Allí recibe las impresiones del mundo externo gracias a los sentidos físicos que están íntimamente unidos al cuerpo etérico, a los que se unen los sentimientos y emociones que como respuesta emite el cuerpo de deseos y que, por último, se refleja todo en la mente.
La respuesta del Ego ante un impacto que procede del exterior es crear una conclusión o idea respecto al tema que corresponda. Esta idea se rodea de materia de la región concreta del Mundo del Pensamiento y, ya como un pensamiento forma, se manifiesta como sigue: Se comunica con el cuerpo de deseos para que emita un sentimiento como respuesta; a su vez, éste puede despertar interés en la persona, el cual puede ser de atracción o de rechazo. Cuando el sentimiento que ha despertado el interés es de atracción el pensamiento se envuelve con la materia del cuerpo de deseos que corresponda (según sea el sentimiento y el interés) y actúa sobre el cerebro etérico para activar los impulsos correspondientes sobre los centros cerebrales, el sistema nervioso y los músculos; así se ejecuta la acción como respuesta y queda grabada la imagen en el éter del cuerpo etérico.
Supongamos que el impacto que llega al Ego es la imagen de un animal herido que necesita ayuda, y supongamos también que el sentimiento, en este caso, despierta una actitud de repulsión. Los hechos suelen ser los siguientes: La voluntad unida al pensamiento lucha contra el cuerpo de deseos por no estar en sintonía, es decir, la conciencia o naturaleza superior lucha contra la inferior intentando cada una por su lado vencer a la otra. Si la voluntad y el pensamiento son fuertes llegarán a los centros cerebrales como en el caso de la atracción y se consumará la acción que la voluntad (el Ego) quería quedando grabada la lucha también en el éter reflector del cuerpo etérico uniéndose así a lo que llamamos memoria subconsciente. Si gana el cuerpo de deseos porque consigue agotar la vitalidad puesta en el pensamiento, entonces ganará la repulsión y la persona se marchará sin ayudar al animal herido. Naturalmente que este hecho también queda grabado como todo puesto que todas estas imágenes son necesarias para extraer la esencia de la vida en el estado post-morten.
Como podemos ver, cuando la voluntad se alía con la razón (mente) o lo que es lo mismo, cuando el Ego utiliza el discernimiento con la voluntad de progresar en Espíritu, terminan imponiéndose sobre el cuerpo de deseos que representa la naturaleza inferior del hombre. Cuando la mente no se deja dominar por los deseos y sentimientos negativos de este cuerpo, está facilitando la comunicación del Ego con la personalidad, está manifestando su propia naturaleza, y está haciendo que los impulsos del Espíritu sean oídos por el hombre. Está claro que la voluntad y el libre albedrío deben ser una sola herramienta y trabajar junto a la mente para vencer al cuerpo de deseos que es el que nos ata y no nos deja ser libres como deberíamos serlo. Es la única manera de que el hombre sea libre y sepa actuar con sabiduría en su vida cotidiana para que su próxima vida sea más prometedora. Cuando se actúa así vida tras vida nos deshacemos del aspecto inferior del cuerpo de deseos y nos unimos a nuestro verdadero Yo en su propio mundo.
No es muy común pero es necesario mencionarlo, si algo hay parecido a la aniquilación del Espíritu es precisamente cuando ocurre lo contrario de lo que se debería hacer tal y como se ha dicho en el párrafo anterior. Cuando la personalidad, el hombre, se deja dominar durante una o varias vidas por el, cada vez, más poderoso aspecto inferior del cuerpo de deseos, es decir, se va haciendo cada vez más “animal”, entonces puede llegar hasta el punto de perder su Alma. Esto es algo así como que el hombre actúa dominado por la lujuria, la pasión, y por los más bajos sentimientos y deseos, hasta que llega un punto en que la razón, apenas existente, se desconecta del Yo superior. Estos seres, aún dominados por el egoísmo más puro, por el deseo de poder, astutos y perversos, pueden reencarnar y hacer mucho mal hasta que se desintegran como personalidades.
Como podemos ver, es importante que el hombre se esfuerce en progresar en cada vida y para ello tiene la voluntad de esfuerzo y la razón que son las herramientas a utilizar cuando su libre albedrío cree oportuno. El hecho de aprender a utilizar el cuerpo como instrumento (trabajo, manualidades, etc.); la mente para estudiar e interesarse por la cultura y practicar el discernimiento; y el desarrollo de sentimientos de amor, fraternidad, compasión, altruismo, etc., son medios a nuestro alcance que favorecen el desarrollo del Alma y nos conceden cada vez más libertad. No olvidemos que cada persona renace con una serie de cualidades y defectos de los cuales debe utilizar las virtudes para crearse otras nuevas y, a la vez, eliminar los defectos aunque solo sea por inanición; es ahí donde mayor importancia tiene el libre albedrío y la voluntad.
Lo mismo que renacemos con toda una serie de virtudes y defectos, también lo hacemos con los aspectos negativos que nos pueden traer sufrimientos y disgustos y, por otro lado, con los medios que nos facilitarán cierto grado de gozo y felicidad. Pero ¿Cómo podemos utilizar la voluntad y el libre albedrío para obtener cada vez más felicidad y menos sufrimiento? Sabiendo que tenemos tres principales cuerpos para experimentar y evolucionar en la Tierra, debemos tener muy en consideración lo siguiente: Los efectos de los trabajos realizados por los diferentes cuerpos tienen unos efectos que progresan geométricamente según van desde el cuerpo físico hasta los ideales elevados de las regiones donde se encuentra el propio Ego. Esto quiere decir que un acto físico realizado con buena intención y más aún si sus efectos benefician al prójimo, tendrá un beneficio material en la próxima vida. Pero si una persona trae ideales elevados e inspiraciones, no solo puede progresar en sentido material sino que también tendrá éxitos y medios para solucionar los problemas más una serie de oportunidades para el desarrollo espiritual.
En el grado evolutivo en que se encuentra actualmente la humanidad trae más karma malo que bueno, es decir, más disgustos, problemas o limitaciones, que alegría, trabajos cómodos y libertad de acción. Esto procede del “Banco Universal” donde cada uno de nosotros tiene una cuenta con su correspondiente “debe” y “haber”. Las actuaciones positivas de nuestros cuerpos, más las aspiraciones, ideales, etc. etc. aumentan nuestro saldo, mientras que lo contrario lo disminuye y nos trae problemas, disgustos y toda una serie de fuerzas que harán que estemos en determinadas circunstancias y con determinadas personas que no nos pondrán las cosas fáciles.
Cuando utilizamos el discernimiento antes de tomar decisiones; cuando nuestro egoísmo no perjudica a los demás como por lo general ocurre; cuando tenemos aspiraciones e ideas espirituales, devocionales y fraternales; y cuando controlamos la mente con la voluntad para no crear mal a nadie, estamos eliminando parte de esas deudas kármicas que tenemos en el Banco Universal como “debe”. Cuando nacemos no lo hacemos con todas esas fuerzas buenas y malas activas, siempre nacemos con algunas más virtudes o fuerzas positivas que negativas para que podamos aumentar nuestro saldo y porque, si fuera al contrario, las fuerzas o karma negativo nos podría vencer y llevarnos al desastre. Así es que, los Señores del Karma nos favorecen para que nuestra vida no sea tan dura y nos dan la oportunidad de mejorar por medio de nuevas oportunidades (causas) que, si sabemos utilizar la voluntad y el libre albedrío, nos facilitarán un mejor destino.
De todo lo anterior podemos deducir que si del karma total negativo traemos un 25% y del positivo un 30% más las oportunidades que nos ofrecen los Ángeles del Destino de mejorar nuestro desarrollo y aumentar el buen karma, tendremos muchas posibilidades de ir saldando nuestras deudas y aumentando nuestro saldo. Pero no hay que centrarse solamente en las posibilidades u oportunidades. Si cada sufrimiento, problema o limitación la convertimos en resignación, humildad, simpatías, etc. gracias a la rectificación de nuestro carácter por medio de la fuerza de voluntad y el sacrificio, engrandeceremos nuestro buen karma. Pero si hacemos lo contrario, no sólo aumentaremos el malo sino que agotaremos el bueno, lo que en la próxima vida se traducirá en sufrimiento y dolor. ¿No es ésta razón suficiente para conocernos a nosotros mismos, cambiar nuestro carácter y procurar no hacer mal a nadie en pensamiento, palabra y obra?
Por lo general y particularmente en occidente, no hay grandes variaciones en los resultados del karma de una vida respecto a otra, se suele mejorar algún grado pero siempre hay altibajos hasta que la persona encuentra el sendero de aceleración por medio de la devoción o del conocimiento oculto. Cuando el hombre comienza a intuir o conocer el Plan de Dios es cuando de verdad acelera su desarrollo espiritual gracias a su fuerza de voluntad y a su libre albedrío. Esta es la explicación al porqué hay un destino para cada persona, la cantidad de karma bueno o malo puesto por los Ángeles del Destino según sus deudas pendientes y según sus necesidades de desarrollo. Sus padres, hijos, profesión, sus amigos, las circunstancias, todo está previsto para que el resultado de la vida sea bueno y, sin embargo, nada de ello va a obligar a una persona a responder de determinada forma. Siempre somos libres y podremos elegir entre hacer el bien o hacer el mal, entre aumentar el karma bueno o saldo o aumentar el malo y crearnos más deudas. Por muy duro que sea el destino siempre tendremos a nuestro Ego intentando aconsejarnos para que desarrollemos nuevas virtudes y para que podamos crearnos un mejor destino.
El hombre no debe estar dominado por las personas ni por las circunstancias, pero tampoco debe dejar de utilizar su mente y su voluntad con la mejor intención. Aunque dos personas tengan un destino duro y similar siempre pueden ocurrir dos cosas: Primera, que uno de ellos decida luchar con fuerza, optimismo y sabiendo que él mismo puede cambiar muchos aspectos de su vida y, Segunda, que, el otro, desde el primer momento se rinda y piense que no merece la pena luchar porque así está escrito en sus destino. Dos mismos barcos pueden competir en una regata con las mismas ventajas y el mismo viento a favor pero llegará primero quien sea más hábil y tenga más experiencia. Luego entonces no podemos admitir que el hombre se vea manipulado y dirigido de allá para acá aún en contra de su voluntad, sino que es el hombre mismo quien, con su voluntad y libre albedrío puede cambiar su destino en muchos aspectos. Todos tenemos un Poder Interno que, bien utilizado, nos ayudará a cambiar muchas circunstancias de esta vida y otras muchas en la próxima, ese poder es la Voluntad trabajando sobre los ideales elevados y con la intención de espiritualizar el carácter.
Nuestro origen, como seres humanos, podría compararse a un diamante en bruto el cual, si se le aplica una pasada tras otra en la piedra de esmeril hasta permitir que la luz penetre en su interior, veremos el diamante en todo su esplendor y belleza. Si comprendemos que cada aplicación a la piedra es una vida en la que nos esforzamos en desarrollar la voluntad para colaborar en ese Esquema que Dios ha creado cuyo fin es hacernos a imagen y semejanza Suya, admitiremos que en cada vida estamos desarrollando nuevos aspectos que nos acercan a Él en conciencia y en espiritualidad. Si en cada vida nos esforzamos solo un poco y actuamos y tomamos las decisiones correctas, cada vez mostraremos y tendremos más posibilidades de forjarnos un destino donde, además de obtener bienestar y felicidad, obtendremos mayor dominio propio, más libertad de acción y mayor volumen en la Voz de la conciencia. Recordemos que:

1º.- Las aspiraciones, anhelos e ideales elevados de una vida se convierten en facultades y
habilidades en la próxima.

2º.- La voluntad se convierte en capacidad y poder.

3º.- La repetición de pensamiento en determinada línea o aspecto se convierte en tendencias
para la mente creadora.

4º.- La experiencia se convierte en conocimiento y éste en sabiduría.

5º.- Las ayudas materiales y el servicio a los demás serán nuevas oportunidades de seguir
haciéndolo en la próxima vida.

6º.- El servicio y ayuda de forma oral, literaria, moral, etc., traen mayor desarrollo intelectual y
espiritual.

7º.- Las oportunidades no aprovechadas y el no cumplir con nuestros deberes y
responsabilidades traerán problemas, limitaciones y aspiraciones frustradas.

Es aconsejable tener siempre presente que:

1º.- Nuestros hechos, respecto a los diferentes cuerpos son la base de nuestro futuro destino.

2º.- Que en lo que pensamos en eso nos convertimos.

3º.- Que los pensamientos son como semillas y se unen y refuerzan para hacer bien o mal en el
mundo.

4º.- Que podemos cambiar nuestra vida, carácter y destino cambiando nuestra forma de pensar,
sentir y actuar.

5º.- Que somos nosotros mismos quienes creamos nuestro mal destino cuando nos encerramos
y obsesionamos con lo negativo.

6º.- Que cuando actuamos consciente y voluntariamente para hacer el bien y la voluntad de
Dios estamos trabajando por nuestra propia liberación del renacimiento.

Así es que: “Solo nuestros propios hechos pueden entorpecer nuestra evolución y solo nuestra propia voluntad y libre albedrío puede atarnos al renacimiento.”


Francisco Nieto

¿POR QUÉ, CÓMO Y CUÁNDO RENACEMOS?


Si leemos estas enseñanzas con una mente abierta y discernimos sobre lo explicado hasta ahora en este blog, podemos llegar fácilmente a la conclusión de que la clave del desarrollo humano, de la evolución y, cómo no, y como medio para vencer definitivamente el miedo a la muerte, es admitir la creencia en el Renacimiento y en la Ley de Causa y Efecto. Estas leyes forman parte del proceso que llamaos “evolución” el cual permite un desenvolvimiento progresivo del hombre desde las formas físicas más groseras e irracionales hasta la propia perfección y desarrollo de los poderes latentes en dinámicos, o lo que es lo mismo, ser un dios creador a imagen y semejanza de nuestro Padre. La Ley de Renacimiento explica las diferencias entre los hombres y el porqué de las circunstancias y actitudes de los mismos. Actúa desde el Mundo del Pensamiento con una relación directa con el Ego (y sus renacimientos en diversas formas humanas) y con su voluntad, puesto que la mente y la voluntad tienen relación directa con el karma y es el Mundo del Pensamiento el hogar del Triple Espíritu donde ha de volver cuando se libere del renacimiento.
Cuando el Ego siente la necesidad de tener y vivir nuevas experiencias porque el fruto de la anterior vida ha sido asimilado y los trabajos pensando en la próxima se han efectuado, despierta del sueño en el que se encuentra. Pero hay que aclarar que cuanto mayor grado de espiritualidad se haya alcanzado en la vida pasada, más larga será la estancia en estas regiones puras y espirituales del Mundo del Pensamiento. La estancia allí suele variar entre nueve y catorce siglos y en ese tiempo puede desarrollar nuevas facultades relacionadas con el arte y con todo lo abstracto. Es por este motivo por el que el Ego renace con la sabiduría o esencia de todas sus anteriores vidas más lo que haya adquirido en el Cielo siempre y cuando lo haya deseado. El Ego renace con esas facultades o esencia pero, como ya se ha mencionado, tiene que hacer frente a su destino y a toda una serie de pruebas y tentaciones que tienen relación con su vida pasada; por tanto, estas pruebas y tentaciones del mal, despiertan (como las semillas en primavera) al paso del Ego para adherirse a su cuerpo de deseos. Junto con esta parte del mal también están todas las cualidades materiales, tendencias, facultades mentales, etc. que el Ego necesitará para expresar su nueva personalidad.
En el capítulo anterior pudimos ver cómo, a partir de que el Ego graba o se lleva la película de su vida pasada para extraer el beneficio o quintaesencia de la misma gracias al Purgatorio y al Cielo, termina descansando hasta sentir una nueva llamada que le lleve al renacimiento. Una vez almacenada dicha quintaesencia extraída de los diferentes cuerpos para ser usada como simiente de los cuerpos mental y de deseos futuros y para uso como conciencia y voluntad en la próxima vida, el Ego está listo para comenzar un nuevo día de actividad. Es decir, una vez hecho el contacto con el Yo superior, Triple Espíritu o Ego después de haber abandonado los cuerpos inferiores y después de haber permanecido en ese estado de descanso, por lo general inconscientes, comienza el proceso de descenso donde el Ego:
1º. Despierta las fuerzas de los átomos-simiente de los futuros cuerpos para que atraigan la materia cuya vibración estén sintonía con el propio desarrollo del individuo y en relación con su futuro destino kármico.
2º. Reúne la materia que va a necesitar una vez que ha emitido su propia nota-clave vibracional y prepara la materia con sus características y cualidades para que se vallan formando los cuerpos principalmente a partir del nacimiento del cuerpo físico.
3º. Organiza la materia etérica para que los vórtices puedan cumplir con su misión respecto a la vitalidad y a las conexiones con el cuerpo físico.
4º. Elije, dentro de lo posible, a los futuros padres de acuerdo a las líneas generales programadas y según el karma respecto a la herencia física y a las relaciones con las personas que serán su futura familia.
5º. Como en algunos puntos anteriores, los Señores del Destino o Ángeles Archiveros le facilitan el trabajo del cuerpo etérico con la ayuda de otros seres inferiores a nosotros y una clase de elemental constructor que permanecerá unido al cuerpo físico hasta el momento de la futura muerte; un elemental que intenta retener (como cuando está vivo) al cuerpo físico y el etérico aún después de la muerte.
El trabajo para el nuevo renacimiento comienza por vivificar el átomo-simiente de la mente con la intención de despertar sus fuerzas latentes para que atraigan la materia mental que necesita y con la que tenga afinidad según su propio desarrollo espiritual. Así es que el cuerpo mental expresará las facultades que obtuvo en su última vida menos el mal que purgó, más la quintaesencia del bien; por tanto no hay imágenes del pasado porque se borraron pero sí el efecto o poderes resultantes. Como la región concreta del Mundo del Pensamiento tiene varias regiones, podemos imaginar este proceso de la siguiente manera: Imaginemos que echamos (lentamente para que no se mezclen) en un recipiente cuatro líquidos de diferente densidad y peso, éstos quedarán superpuestos uno sobre otro quedando el más denso y pesado en el fondo. Si imaginamos que esos líquidos son la materia mental de diferente graduación y que el Ego se sumerge y va descendiendo cogiendo el material que le corresponde de cada líquido o región, entenderemos cómo se forma el cuerpo mental. Por tanto el Ego atrae de cada región la materia que formará parte de esa mente según el resultado de su última vida y de acuerdo a cómo será la próxima respecto a su karma.
Este mismo proceso se lleva a cabo en el Mundo de Deseos. El Ego desciende, se sumerge cada vez más en los grados más densos de las diferentes regiones atrayendo la materia que esté en sintonía con las cualidades desarrolladas en la última vida. Pero también atraerá la materia relacionada con sus debilidades y negatividades porque, entre otras cosas, tendrá que ser tentado. Sin embargo, como el cuerpo vital tiene forma, o mejor dicho, es el molde del cuerpo físico, el proceso para su formación no es el mismo. Lo único parecido con los otros cuerpos es que su átomo-simiente se pone en actividad para atraer la materia etérica (en cantidad y calidad) que formará parte del cuerpo vital. Como ya dijimos, este cuerpo lo construyen las personas que están en el Cielo bajo la dirección de los Ángeles y con la ayuda de los espíritus de la naturaleza. Lo mismo que en el átomo-simiente del cuerpo físico en el corazón guarda las imágenes de la vida según se van sucediendo, también en el cuarto éter de este cuerpo están impresas las escenas de la vida futura, pero es el Ego quien incorpora la quintaesencia de todos sus anteriores cuerpos vitales y hace un aporte original para que su vida no esté basada solamente en sus acciones pasadas. Este trabajo individual del Ego es la base para que haya nuevas y originales causas a lo largo de la vida y para que así pueda manifestar su libre albedrío que rompe con la repetición monótona de la Ley de Causa y efecto, esto es “Evolución”.
El Ego, como sabemos, gravita alrededor de los padres que le van a facilitar el material que necesita para su cuerpo físico, el cual tiene relación solamente como herencia física y no anímica. Pero también, este Ego busca la manera en que esa herencia física le pueda ayudar a manifestar determinadas cualidades. Es decir, si ya trabajó en otra vida en determinada carrera y profesión y se especializó en desarrollar nuevos conocimientos, en esta vida buscará a los padres que le favorezcan con esa materia física y que le puedan facilitar la continuación de esas investigaciones y trabajos. Esta es la base de lo que llamamos “genio”, o sea, la identificación de que esa Alma es avanzada después de un largo y gran trabajo en varias vidas; como ejemplo tenemos a Mozart y a otras familias de grandes compositores de la música clásica. Estos casos de genialidad no se pueden aplicar a la herencia de la materia física porque si fuera así esa genialidad iría pasando de padres a hijos. La materia de los padres debe servir para que se manifieste el genio pero no es el genio, un hijo puede nacer de un genio y, sin embargo, no sigue ni le atrae el trabajo de su padre, lo que demuestra que el genio no se hereda con el cuerpo físico.
Respecto al renacimiento dentro de una familia o círculo, hay que tener presente que en una vida nos relacionamos con muchas personas, con algunas de ellas habrá sido para bien y con otras para mal, lo que implica que tenemos toda una serie de deudas en muy diferentes sentidos (amor, odio, injurias…) Como la Ley de Consecuencia es muy exacta y justa no permite que por el hecho de ser otra vida se olviden dichas deudas, por tanto, las personas que se odiaron se volverán a unir para que las circunstancias les úna y terminen (de una forma u otra) amándose fraternalmente. Las personas renacemos para conquistar el mundo, para superar y gobernar al yo inferior o personalidad y a para conquistarnos a nosotros mismos, pero también para conocer y superar el mal desarrollando el bien. Para que lo anterior se cumpla los Ángeles del Destino tienen en cuenta que:
1º. Si surge una oportunidad para que un Ego renazca y cumpla con el destino deseado y necesario y para ello tienen que adelantar varios siglos un nacimiento, lo harán sin dudarlo; el tiempo de descanso que no pueda disfrutar se le dará en otra vida y si no encuentra dónde renacer y está más tiempo de lo debido en el Cielo, en otra vida se lo descontarán.
2º. El Ego renace cuando las estrellas lo favorecen por sus posiciones que, por cierto, deben estar de acuerdo con el destino de ese Ego.
Estando ya en el nivel que estamos, es muy posible que más de un lector se haya hecho la siguiente pregunta ¿Por qué tenemos que renacer? Lo primero que debemos tener claro es que el motivo principal es la “experiencia” y no el disfrute de los placeres o la felicidad terrenal. El disfrute de los placeres no enseña nada, es pasajero y al final terminamos cansados de ellos; por otro lado, es imposible hallar una satisfacción permanente para todos nuestros deseos y lo que es peor, los placeres no satisfacen al Alma sino que terminan creando adicciones y malos hábitos. Como consecuencia, estos placeres terrenales nos causan dolor y sufrimiento, sin embargo son nuestros mejores maestros. Cuando por el uso irresponsable de un instrumento u objeto nos herimos, estamos aprendiendo a ser más responsables y a utilizar ese instrumento de manera que no nos perjudique; y cuando ofendemos moralmente a otro, la conciencia nos está enseñando a través del remordimiento y del dolor; cuando no hacemos caso a estas enseñanzas y repetimos el error, el efecto será más duro y así continuará hasta que cambiemos la forma de actuar. Nosotros no podemos aprender desde los mundos superiores, debemos experimentar físicamente, como tampoco un niño puede obtener el título universitario por ir unos pocos días al colegio y el resto quedarse en casa jugando. No recordamos las experiencias de cómo aprendimos a ser responsables o a tener determinadas habilidades pero cada uno renacemos con ellas y así deberá ser hasta que hayamos aprendido todas. La Ley de Renacimiento trabaja para el desarrollo del bien, primero en nosotros y, como efecto, en los demás y en el mundo. Si no hubiera renacimiento ¿de qué nos serviría ser buenos si no lo podemos utilizar para beneficiar a otros y en el Cielo no nos hace falta?
No podemos dejar de renacer mientras no hayamos alcanzado la perfección, la espiritualización del hombre o, dicho de otra forma, hasta que el Yo superior pueda manifestarse plenamente en el yo inferior o personalidad. Naturalmente que tampoco dejaremos de renacer mientras tengamos el deseo de hacerlo porque haya algo que nos atraiga; esto es, falta de perfección. El Ego, en su propio mundo, sabe cuál es el Plan de Dios y de ahí surge la voluntad para renacer y continuar el desarrollo espiritual y, aunque sabemos que uno de los motivos principales para renacer es la perfección, he de decir que, junto a esa perfección de la personalidad, va unido el deseo de sacrificarse y de llevar a la práctica el servicio amoroso y desinteresado a todo ser viviente que venga detrás de nosotros.
Hay una esencia oculta más allá de lo comprensible y relacionada con el origen de nuestro esquema evolutivo, que se manifiesta como Ley de Periodicidad. Aunque no es fácil de comprender su razón de ser, sin embargo está relacionada con aspectos como el día y la noche, la vida y la muerte física y cualquier otro aspecto relacionado con la doble polaridad. Por consiguiente, el renacimiento está relacionado con esta Ley como lo está el flujo y el reflujo, el sístole y el diástole del corazón e incluso la manifestación y reabsorción del Universo. Eso nos lleva a pensar que aunque renacemos por la voluntad y con el deseo de perfección y servicio amoroso, hay algo por encima de todo eso que nos lleva a crear. Este impulso, presión o deseo espiritualizado es el que tuvo que tener nuestro Dios antes de crear su esquema evolutivo donde nosotros estamos evolucionando. Algo similar debemos sentir nosotros para que surja ese deseo y esa voluntad de renacer para ser creativos en los diferentes mundos como lo hizo Dios con su esquema septenario. Es cierto que en los primeros pasos en el sendero como humanos el deseo de renacer procede del aspecto inferior del cuerpo de deseos, pero progresivamente se transforma en deseo de perfección y, por último, será deseo de servir y ayudar a la humanidad. Cuando lleguemos a la perfección prevista por nuestro creador, entonces ese impulso-deseo espiritualizado hará que podamos crear un esquema similar al creado por nuestro Dios.
Pero, el deseo, desde el punto de vista terrenal tiene un papel importante en el porqué del renacimiento. El deseo encadena pero también ayuda a evolucionar dependiendo de la naturaleza que tenga. Con el deseo (además de la voluntad) trabajamos y sembramos durante la vida pero, después de la muerte y una vez cosechada la esencia espiritual de la vida, ese deseo debe desaparecer para que no ate a la personalidad y solo tenga esa esencia como medio de trabajar en la próxima vida. Sin embargo, mientras haya falta de experiencias y por tanto, no hayamos alcanzado la perfección, nuevos y elevados deseos nacerán en cada vida para que los podemos trabajar y experimentar. Pero por encima de todo eso y pensando en el propio desarrollo espiritual, cada persona debe ir desechando los deseos materiales y más bajos en sentido personal (placeres, éxitos, dinero…) y continuar en esa línea hasta que incluso no desee ni siquiera ayuda para su desarrollo personal sino para la humanidad.
Algunas personas mayores se sienten tan defraudadas de la vida que casi desean abandonar este mundo cuanto antes. Bien por lo que han hecho y cómo lo han hecho o bien por lo que pudieron hacer y no aprovecharon la oportunidad sino todo lo contrario, lo cierto es que, en esos momentos, sus deseos y aspiraciones no son terrenales y, por tanto, no encuentran satisfacción en la vida. Pero otras muchas personas también anhelan irse y se sienten defraudadas porque quisieron construir y vivir en un mundo de dicha y felicidad y no lo consiguieron. Estos aspectos de la personalidad que tienen su origen en el mismo destino y en sus libre albedrío tendrán su respuesta y solución después de la muerte pero también, y esto es lo importante, serán motivos para renacer. Cuando el Alma desea y ansía determinadas cosas de la vida terrestre con seguridad que esos deseos serán motivo para el renacimiento. Es cierto que algunos deseos se pueden ver con repugnancia en el estado post-morten y por eso precisamente mueren de inanición, pero mientras el hombre se sienta atraído por determinados objetos o circunstancias de la vida terrestre, tendrá que renacer para satisfacerlos si no es capaz de reprimirlos.
Nuestra actitud debe ser como cuando nos acostamos disgustados con nosotros mismos porque hemos actuado mal ante algunas personas y nos proponemos enmendarnos y esforzarnos para no caer más en ello. En el estado post-morten tenemos la oportunidad de enfocar y desarrollar estos deseos y anhelos terrenales desde un estado de conciencia que puede hacer que eliminemos esos deseos que nos hacen renacer. Cuando hablamos de deseo por alguna cosa, persona o circunstancia terrestre, estamos diciendo que ese Ego se sentirá atraído para renacer sin hacer distinciones entre si el deseo es por algo bueno o malo. Hay personas que aun renacen por deseos buenos de ayudar a la humanidad pero, aunque sea así, están dando motivos para que se sientan atraídos hacia la tierra. Aun el amor, que es un aspecto más elevado del deseo, puede atraernos para renacer. Llegamos por tanto a la conclusión de que, respecto al deseo y pensando en evitar el renacimiento cuanto antes, el Alma no debe sentir el más mínimo deseo de renacer por anda existente en el mundo físico. Esta es una manera de hacer que el karma actué en los mundos superiores respecto a nosotros y no en lo terrenal.
Pero el motivo del renacimiento va más allá y lo podemos generalizar desde un punto de visa más amplio. Si bajo la Ley de Causa y Efecto cada causa tiene su efecto como cada efecto deber tener su causa, quiere decir que cada causa que el hombre realiza en el mundo y con su cuerpo físico, debe tener su efecto en ese mismo mundo físico. Si de todas las causas que cometemos a lo largo de la vida no tienen una reacción correcta y adecuada y, como es lógico, tampoco podemos cosechar lo que corresponda en esa misma encarnación, debemos admitir que ese es otro motivo por el cual debemos renacer, es decir, la Ley de Renacimiento es necesaria para nuestra propia evolución pero que algún día deberemos superar. Como dijo el místico alemán Goethe: “De todas las fuerzas que encadenan al mundo, el hombre se libera cuando consigue dominio propio.” De una forma general, el hombre renace: Según las exigencias que haya respecto a las deudas kármicas; por la atracción que siente de lo que él inició en su vida terrestre; por un sentido de responsabilidad para cumplir con sus deberes según las deudas que tenga por sus relaciones sociales; y por la necesidad de cumplir las obligaciones instintivas por las Leyes Divinas que rigen en los tres mundos donde actualmente evoluciona.
Está claro que no es fácil que el Ego tenga un destino donde todo lo que haga y con quien se relacione esté controlado por la Ley de Causa y Efecto o por el karma. Casi siempre se renace en una familia con la que tenemos alguna deuda o algo en común, y lo mismo ocurre respecto a algunas otras personas con las que tendremos relaciones a lo largo de nuestra vida, bien como vecinos, amigos o compañeros de trabajo, etc.; pero con la gran mayoría de las personas con las que nos relacionamos no tienen nada o no tenemos nada pendiente con ellos. Estas personas, así como ciertos lugares y hechos de nuestras vidas, están ahí para favorecernos con nuevas relaciones, circunstancias y oportunidades de desarrollo. El motivo, entre otros, es que no todas las personas con las que tenemos deudas de nuestra última vida han renacido en el mismo lugar que vamos a renacer ni en los mismos años. Así es que el Ego es llevado por los Ángeles del Destino a renacer en determinada familia pero ofreciéndole la posibilidad (en algunas ocasiones) de elegir entre varios destinos aunque, eso sí, una vez hecha la elección ya no se puede dar marcha atrás y, por tanto, el individuo será controlado para que cumpla irremediablemente sus compromisos.
Esto es algo parecido a un laberinto, si el ratón tiene que llegar al queso y elude el camino más corto para perderse por el laberinto (la vida contraria al desarrollo) le cerrarán el que haya elegido para obligarle a elegir otro hasta que por fin y obligatoriamente llegue a la meta prevista. Esta es la clave que determina la Ley de Causa y Efecto y el libre albedrio. El destino suele ser escogido libremente, pero es que, en la propia vida, siempre tenemos opción de elegir entre hacer el bien o el mal o actuar de una manera u otra. Si elegimos el camino correcto progresaremos y nos facilitarán más oportunidades pero si hacemos lo contrario nos irán cerrando puertas o poniendo impedimentos para que elijamos otro camino. El karma maduro o deudas pendientes no las podemos eludir ni retrasar porque nos comprometimos a saldarlas pero, respecto al futuro, somos libre de actuar como queramos aunque, eso sí, si actuamos mal estaremos creándonos nuevas deudas, o lo que lo mismo, más problemas y limitaciones. ¿Qué significa esto? Que cuando el hombre haya evolucionado hasta el punto de dominar su cuerpo de deseos y de controlar su mente, estará preparado para liberarse de las ataduras que le retienen en la Tierra.
Para que haya un nacimiento en una familia son necesarias dos cosas: Primera que el átomo-simiente del cuerpo físico sea colocado en la cabeza de un espermatozoide del padre, y segundo que el cuerpo vital que ha sido modelado por los Ángeles sea también colocado en la matriz de la futura madre. De esta forma el átomo-simiente atraerá la cantidad y calidad de materia física, la cual se irá uniendo al molde etérico para formar el cuerpo físico. Sin embargo, aunque en los demás cuerpos no lo podemos hacer, en este caso, es el mismo Ego que va a renacer el que incorporará la quintaesencia extraída de sus cuerpos físico del pasado dejando el resto al aspecto “herencia” de los padres; aspecto físico que, por cierto, él no puede utilizar aunque sí elegir como elige a los padres. Lo cierto es que aún no tenemos la suficiente experiencia y desarrollo como para construir nuestro cuerpo, por tanto, nuestra intervención es mínima pero sí lo suficiente como para que nuestro cuerpo tenga algo de nuestra propia expresión como Espíritus.
Pero ¿qué es lo que hace que el Ego renazca en determinado lugar y familia? Sin duda que la Ley del karma. Esta Ley, a través de la cual trabajan los Ángeles del Destino, es la que facilita el cuerpo de raza y las características generales de su medio ambiente. Esto según las circunstancias sociales para la próxima vida, según las facultades del individuo y su necesidad de experiencias, y según su karma maduro, pero de cualquier forma, tendrá que saldar sus deudas en forma de castigo y recibir sus premios en forma de casualidades y suerte.
Además de lo que llamamos facultades o poderes de la mente alcanzados, están las tendencias o inclinaciones dominantes que se desarrollaron en la última vida y que bien podríamos llamar “cualidades”. Son estas cualidades las que hacen a un individuo un buen carpintero o un buen matemático pues son el resultado de trabajos pasados, de ideales y aspiraciones, y del trabajo realizado en el Segundo Cielo. De aquí la necesidad de tener ideales y aspiraciones elevadas, practicar el altruismo y ser humildes entre otras cosas porque eso nos llevará a las regiones donde podamos desarrollar el Espíritu. También es aconsejable pensar en nuestra vida cotidiana respecto a nuestras relaciones y actitudes porque son los lazos y deudas con otros los que nos crean el nuevo destino, cabría preguntarse ¿Creamos armonía o desarmonía? ¿Intentamos vencer a lo más bajo de nuestro cuerpo de deseos o nos complacemos en los placeres y vicios terrenales? ¿Intentamos controlar la mente para hacer el bien o la dejamos desbocada para caer en lo peor? Estos aspectos tendrán su manifestación y efecto en el futuro cuerpo mental y de deseos, en el sistema nervioso, en la sensibilidad, etc. No nos olvidemos que los Ángeles del karma tienen el archivo de lo que cada uno de nosotros hace en pensamiento, palabra y obra, sin embargo, según el destino, no renacemos con las posibilidades suficientes como para poder utilizar todas nuestras “cualidades”.


Francisco Nieto

¿EXISTE EL PURGATORIO? ¿QUÉ OCURRE ALLÍ?


Una vez hecha, en otros artículos, una pequeña síntesis de lo que es el Mundo de Deseos analizaremos este mundo desde un punto de vista más concreto y más concretamente sobre las dos divisiones en que se dividen sus regiones, es decir, el Purgatorio y el Cielo. El Purgatorio se sitúa en las tres primeras o inferiores regiones, sin embargo y aunque en ocultismo no se suele considerar, podríamos decir que, de tener que situar al infierno, lo haríamos en la primera o más inferior de dichas regiones. Podríamos definir el infierno como el lugar donde van las personas poco desarrolladas, terroristas y personas que han causado mucho sufrimiento. Es un lugar donde reina la tristeza y el sufrimiento en vez de la belleza y la luz. En realidad, el infierno lo crean las personas mismas con sus malas y multiplicadas obras, mientras que la intención de las Leyes Divinas es enseñar el camino más corto y recto para la purificación de los defectos y debilidades y para la adquisición de un nuevo estado de conciencia. Estas regiones, como todo lo existente por encima del plano físico, son subjetivas para nosotros pero tan reales y objetivas para los que están allí como para nosotros lo es el mundo físico.
Antes de entrar el hombre en el Mundo de Deseos o Purgatorio se reconforta por haber abandonado el cuerpo físico y por medio de esa especie de sueño que le lleva del mundo físico al Mundo del Deseo. Este “sueño del Alma” es similar al que tiene el niño en el vientre de su madre y antes de nacer. Lo mismo que está protegido el niño en el vientre de la madre, así está protegido el Ego; y lo mismo que la madre siente y vela con amor y por el futuro hijo, así velan y cuidan los Ángeles al recién fallecido.
En el Purgatorio se despiertan confusamente los recién muertos para tener una vida similar a la nuestra (aunque sin obligaciones laborales, familiares, etc.) pero con mucha más libertad de acción sobre la materia de ese mundo, sobre los lugares que se pueden visitar, o sobre los entretenimientos y aprendizajes que se quieran hacer. Aquí se suele estar hasta que se agotan todas las pasiones y todos los aspectos más bajos que dominan al hombre, dicho de otro modo, hasta que hemos sufrido todo el mal que hicimos consciente o inconscientemente a los demás y hasta que no nos sentimos libres del dominio de vicios y deseos materiales.
El Purgatorio es el Hades de los griegos y el limbo o Purgatorio de los católico-romanos. Allí revisamos la película de nuestra vida por segunda vez pero, en ese caso, viviendo y sintiendo el mal que hicimos. Por ejemplo, si hicimos una ofensa a una persona en Madrid nos sentiremos en ese lugar y momento pero como si fuéramos la otra persona; y si a continuación tenemos que hacer frente a otra deuda kármica en Francia porque tuvimos un conflicto con alguien y le causamos algún dolor, sentiremos como nos expandimos hasta Francia para sentirlo y así aprender lo que se siente cuando causamos dolor a otro. Pero lo mismo que en el Purgatorio se vive tres veces más rápido que aquí, también podemos decir que se sufre tres veces más intensamente que aquí sobre todo porque no tenemos cuerpo físico que, en cierto modo, amortigua el dolor.
Cuando se entra en el Purgatorio el mal que llevamos para purgar se va acumulando en capas concéntricas alrededor del cuerpo de deseos para que la fuerza de repulsión que existe en estas regiones lo expulse según se va sufriendo y purgando por ello. Con cada deuda superada o dolor sufrido vamos eliminando esa materia hasta que incluso va desapareciendo la forma del cuerpo que había tomado el cuerpo de deseos. En el Mundo de Deseos es donde el hombre se deshace de los peores defectos y debilidades de la personalidad y donde se alcanzan los más elevados anhelos y aspiraciones que el hombre tenga; es el “Hospital del Alma” donde aprendemos el valor de la virtud y de la rectitud y desde donde renaceremos con unos sentimientos nuevos y profundos de querer rectificar hacia una vida superior libre ya de malos hábitos.
Pero no todas las personas, como sabemos, comienzan a purgar sus males desde la primera región. Recordemos que la personalidad, aún siendo muy imperfecta aún, se esfuerza cada vez más (precisamente por sus estancias en el Purgatorio y en el Cielo) por ser mejor, por no causar mal a la humanidad y por dominar y vencer al aspecto animal del cuerpo de deseos. Por tanto, hay personas que pasan directamente a la tercera o cuarta región donde están muy poco tiempo y desde donde siguen ascendiendo a los diferentes cielos. La intención no solo es vivir y sentir el mal que hemos hecho para grabarlo en la conciencia como algo que no debemos hacer, sino también, deshacernos de la materia de deseos de este cuerpo relacionada con esas regiones inferiores, ya que, si no nos quitamos ese lastre del cuerpo de deseos no podremos ascender a lo superior. Diré que es más fácil deshacerse de los males menores causados a otros que liberarse de los vicios que actualmente dominan al hombre (alcohol, tabaco, drogas, sexo, juego, etc.)
Según se va purgando el mal también se va eliminado en sus formas de sentimientos, deseos, etc., por tanto el hombre se queda solamente con los sentimientos y deseos positivos como, por ejemplo, el amor y la felicidad. Esto quiere decir que en estas primeras regiones e incluso en parte, en el Cielo, se olvida el mal pero no nuestra vida en la tierra, o sea que, una madre que fallece y deja niños en la tierra irá olvidando el mal de su vida pero no olvidará que tiene unos niños a los que ama y desea lo mejor. Las personas van sufriendo progresivamente sus deudas pero no olvidan los momentos vividos de felicidad ni a sus seres queridos porque eso aún se tiene que ver en el Cielo. Tampoco, en mi opinión, tienen fácil ver (porque están haciendo lo que deben en el Purgatorio) lo que pasa con sus seres queridos y mucho menos lo negativo, sería absurdo que una persona joven que está purgando ciertos errores, también sufriera por ver los problemas y enfrentamientos de su familia. Al contrario, esa persona vive su vida purgatorial o de felicidad en el Cielo de tal manera que si manifiesta amor por su familia, ese amor se podría manifestar a esos seres, pero esa persona no puede ver, sentir ni enviar malos sentimientos a la tierra.
Es aconsejable tener siempre presente que mientras la persona fallecida tenga deseos relacionados con la vida terrestre, deberá estar en su cuerpo de deseos porque se sentirá retenido por alguna de las regiones inferiores según de qué clase sea el mismo. Como el fin del Purgatorio es eliminar los malos deseos y sentimientos a través del sufrimiento para unir a la conciencia (como algo que no se debe hacer) los resultados, la persona deberá estar en esas regiones hasta que supere ese defecto o debilidad y se olvide de ello. Mientras el avaro siga deseando desde allí mantener y acumular dinero y siga pendiente del que dejó aquí en la tierra, no podrá ascender a las regiones superiores ni dejará de sufrir por no poder manejarlo o por ver que otros lo hacen; cuando comprenda que el dinero, tal y como él lo ve, es un mal, se liberará del Purgatorio. De lo que se trata en el Purgatorio es de que una persona abandone un vicio o se olvide de un mal que ha practicado por medio del sufrimiento que sentirá allí, y de la comprensión de que ese hecho no es bueno y que no debe permitir que sea dominado por esos aspectos de la personalidad y de la vida terrenal. Cuando el fumador, o el que consuma droga o alcohol, pase al Purgatorio y sienta la necesidad de consumir y no pueda, sufrirá incluso más que aquí en la vida física, así es que esa falta de oportunidad para satisfacer los deseos es el medio principal para vencer ese deseo negativo.
Como podemos comprender, estas regiones purgatoriales, e incluso el infierno, no están hechas por un Dios malo para castigar ni para vengarse por el mal cometido sino todo lo contrario, es el hombre quien se auto castiga y crea sus sufrimientos por ser ignorante de las leyes o por no querer oír a su conciencia. Lo cierto es que si no fuera por estas leyes, el hombre no evolucionaría o incluso podría perder su Alma para siempre por caer en el mal y no saber salir. Un suicida cree que quitándose la vida va a arreglar sus problemas o va a huir de sus responsabilidades, pero cuando siga viendo esos mismos problemas más el sufrimiento de sus allegados por lo que ha hecho, más ese intenso sentimiento de vacuidad que tiene porque su cuerpo de deseos no ocupa el lugar que debe en el aura, entonces, comprenderá la gran tontería que ha hecho y seguramente que en la próxima vida tenga pánico a la muerte.
Las leyes divinas dan a cada uno lo que se merece. Un toxicómano sufrirá por no poder consumir droga o incluso por no tener dinero para comprarla pero seguramente que no sufrirá por querer comer y no poder porque eso no le preocupaba en la tierra. Un alcohólico compenetrará los estómagos de los que aún viven y consumen mucho alcohol e incluso de los depósitos donde fermentan el vino o el whisky, pero seguirá sufriendo con intensidad mientras que, quizás, ni se acuerde de la familia porque en la tierra ya no le daba importancia. Cada persona sufre como efecto de su debilidad en su cuerpo de deseos y lo hará en la intensidad y en el tiempo necesario según sea el deseo o mal que le domine. Es la Ley de Causa y Efecto la que restablece el equilibrio cuando una persona se ve dominada por algo malo o sus deseos le polarizan en el mal; ésa es una Ley impersonal que no lleva consigo recompensa o castigo sino que corrige las debilidades y vicios para restablecer el equilibrio por medio de los propios efectos. La única excepción es que si en vida ha llegado a dominar o purificar un determinado vicio o si, por otro lado, se arrepiente o ha pedido perdón por el mal causado, ha sido la persona misma la que ha encontrado el equilibrio y no tendrá que sufrir por ello en el Purgatorio.
Cuando la persona entra en el Purgatorio es la misma que era cuando vivía en la tierra, con sus mismos gustos, aspiraciones, vicios y virtudes. Pero cuando termina su paso por el mismo es un hombre nuevo en todos los sentidos por haber vencido todas sus debilidades y males y por haber adquirido nuevas virtudes que le traerán un mejor destino en la próxima vida. Sin embargo, este trabajo o purgación no ha sido hecho por un Dios con rencor ni ánimo de venganza, ni tampoco por un demonio que con su tridente ha mantenido a la persona entre llamas del infierno. En el Purgatorio actúa principalmente la Ley de Causa y Efecto que da a cada uno la cosecha de lo que sembró. La fuerza de una piedra que golpea el suelo cuando cae después de ser lanza al aire es igual a la energía utilizada cuando se ha lanzado; eso es lo que ocurre en el Purgatorio pero con la diferencia de que el Amor de Dios está presente en esas Leyes y porque, en su misericordia, nos ha facilitado los medios para evitar el sufrimiento, es decir, el arrepentimiento y el perdón.
Es muy posible que el lector se imagine que en el Purgatorio todo es sufrimiento, nada más lejos. Lo mismo que aquí no nos pasamos toda la vida haciendo el mal, tampoco allí se está purgando o sufriendo constantemente hasta agotar ese mal. Es cierto que se sufre con mayor intensidad que en la tierra porque se vive un tercio de los años vividos aquí y porque no se tiene cuerpo físico, pero el dolor agudo lo sentirán más exacta y justamente quienes más profundamente hayan causado mal a otros. Así es que el dolor es proporcional, según la intensidad del dolor causado así será la agudeza del dolor que se sentirá. Pero volviendo al principio del párrafo, no se sufre continuamente porque de hacerlo así no se extraería tanto beneficio. Es decir, si sufriéramos continuamente todo el mal causado, nos acostumbraríamos al dolor (como un niño se puede acostumbrar a los castigos) y éste no tendría el mismo efecto ni resultado beneficioso para nosotros. Por tanto, se sufre de forma similar e intermitente a como se hizo el mal en la tierra, mientras que en esos intervalos se lleva una vida productiva en aprendizaje por otro medios. Esta Ley o tiene nada de vengativa sino todo lo contrario, su intención es ayudar a que la persona extraiga el mayor beneficio de la vida, aprovechando así sus experiencias y obteniendo como resultado nuevas virtudes.
Otro hecho curioso del Mundo de Deseos y del Purgatorio es que, por lo general, los “muertos” siguen allí vestidos como normalmente lo estaban aquí o, al menos, como ellos piensan y desean. La materia de deseos se maneja a voluntad y obedece al pensamiento, por tanto, uno se puede reconstruir un miembro dañado o vestirse como quiera por el solo hecho de pensarlo. Es más, cada persona puede cambiar sus facciones o hacerse más delgada o lo que desee, con la diferencia de que estos cambios no suelen durar mucho porque lo que ha sido durante muchos años vuelve a manifestarse al cabo de un tiempo y se necesita otro esfuerzo de voluntad y mental para reformarlo.
Viendo lo que ocurre en el Mundo de Deseos y en el Purgatorio, es de suma importancia que se comprenda por qué hay que dejar al recién fallecido en paz y en silencio para que se concentre en el panorama de la vida que acaba de dejar. Cuanto mejor (con más atención y concentración) grabe la película mayor sufrimiento tendrá en el Purgatorio (si es que hizo mal) pero mucho mayor será el beneficio que extraiga de la misma. El sufrimiento y las experiencias se olvidarán pero el sentimiento de rectitud subsistirá para siempre y hablará claro cada vez que surja la tentación. Esa voz de la conciencia o sentimiento de rectitud será más fuerte cuanto más clara e intensamente fuera grabada la película de la vida. En el Purgatorio se sufre lo que se ha hecho sufrir a otros pero no más, y en él se borran los malos hábitos por medio de no poder satisfacerlos, pero el resultado es la toma de conciencia de una virtudes que llevarán al individuo a actuar de manera, benévola, cariñosa y honesta.
Como es lógico pensar, cuando se renace se está libre de esos malos hábitos porque, si se vuelve a caer en ellos en la siguiente vida siempre será dentro del libre albedrío de la persona. También es cierto que surgirán tentaciones para comprobar hasta qué punto hemos vencido el mal hábito, pero si la grabación fue correcta y el sentimiento fuertemente asentado en la conciencia, no habrá problemas para volver a vencerlo y que no vuelva en forma de tentación porque no será necesario.


Francisco Nieto

FENÓMENOS RELACIONADOS CON EL MÁS ALLÁ




Puesto que en otros artículos hemos hablado de contactos con personas que están en los otros mundos y hemos dicho que no se deberían practicar determinados aspectos o métodos que a lo largo de la historia se han demostrado que sirven para contactar con los muertos creo conveniente explicar detenidamente dichos aspectos así como los peligros que puede haber en el mundo del ocultismo psíquico.
En general, el hecho de no ser clarividentes ni sensitivos nos protege porque, si no fuera así, nuestra condición actual llevaría a muchos a meterse ignorantemente en muchos peligros e incluso a ser atacado por dichas fuerzas. Las fuerzas invisibles de los planos inferiores solo responden o atacan cuando personas sin escrúpulos o de forma egoísta han actuado en su medio. Algunas personas dudarán de que existan otros mundos invisibles pero siempre ha habido casos de manifestaciones de lo invisible y otros que, para la mayoría de las personas, no han tenido ni tienen explicación. Veamos algunos de ellos.
Además de que en mi propia familia tengo un miembro que es sensitivo y más de una vez le ha ocurrido, hay personas que mientras duermen han percibido la manifestación de alguna fuerza en forma de opresión en el pecho e incluso de que alguien se desliza desde los pies hacia la cabeza. Éstos hechos causan miedo y, por lo general, la persona se siente inmóvil porque, aunque está dormida su conciencia está dentro del cerebro. Naturalmente que los sensitivos y clarividentes desarrollados saben qué hacer pero los demás pueden llegar a sentir pánico cuando no suele ser nada peligroso y con una simple invocación de Cristo o de Dios suele acabarse; en el caso de ser un elemental artificial bastará con una orden autoritaria para que se vaya. Estos casos suelen ser más bien concentraciones de ectoplasma o como mucho elementales que suelen estar en todas las casas y en las auras de las personas pero que, al no ser sensitivos, no se dan cuenta de ello.
Tampoco es muy común que alguien reciba un ataque astral si su vida está basada en lo positivo en todos los sentidos y menos aún si es una persona cristianamente devota pero si ocurre puede ser de muy diversas formas y más bien en personas que se meten en los negativo del ocultismo (magia negra, espiritismo, invocaciones, rituales, etc.) o que es mentalmente débil y se deja dominar pro vicios y malos hábitos o que incluso le sugestionen fácilmente. Se suele decir en ocultismo que tenemos siempre a nuestro lado un Ángel Guardián, esto no es exactamente así, aunque los Ángeles colaboran muy estrechamente con la humanidad, un Ángel no puede “perder el tiempo” estando siempre con nosotros. Sin embargo sí tenemos siempre en nosotros al “Ángel” o Yo Superior benefactor y al inferior o tentador que algún ocultista llama el “Guardián del Umbral”. El Yo Superior inspira e intenta ayudarnos y guiarnos por medio de la conciencia y de la intuición; el yo inferior nos tienta para satisfacer los deseos terrenales y las pasiones. Pero claro, esto último ocurre cuando dejamos a un lado o no colaboramos con el Yo Superior, es decir, no se puede estar a la vez con Dios y con el diablo.
Somos libres y según sea nuestro libre albedrío así estaremos con Dios o con el diablo. Cuando estamos con Dios (vida espiritual, de oración y enfocada a lo elevado) es difícil dejarnos llevar por el yo inferior pero también, cuando estamos con el yo inferior (dominados por los bajos deseos, sentimientos y pasiones) es difícil que escuchemos al Yo Superior si no ponemos voluntad y razonamos. Pero el yo inferior puede elevarse en momentos de crisis espiritual lo mismo que el Yo Superior puede caer en una tentación y luego dejarse llevar por otros males. Así es que si queremos estar libre de influencias astrales o etéricas negativas debemos tener siempre algún motivo elevado o espiritual en la mente, o lo que es lo mismo, estar con nuestra conciencia siempre puesta en lo elevado y espiritual pues esto crea una especie de coraza o aura protectora.
El clarividente desarrollado sabe que la mente no solo es creadora sino que también crea los pensamientos-forma que pueden ser utilizados para muy diversas cosas, buenas o malas, por ejemplo, para curar a distancia o para hacer un ataque psíquico a otra persona. Uno de los casos o fenómenos que desde los mundos invisibles, y aunque relacionado con nosotros, ocurre a diario es la formación de esos pensamientos-forma que según se repitan y se fortalezcan pueden tener una existencia más o menos larga. Esto es así porque estas formas de pensamientos son utilizadas por unas criaturas inferiores a modo de vehículo para poder evolucionar.
Si un hombre piensa, o por estar dominado por el alcohol, está constantemente pensando en él, está creando pensamientos-forma que utilizarán dichas criaturas de varias maneras: Primera, para estimularle a él para que siga creando esa clase de pensamientos ya que a ellas les beneficia y, Segundo, para influenciar a otros de la misma manera y con la misma intención en cualquier sitio donde se consuma alcohol. Así es que, cuando alguien quiere hacer bien a otra persona solo tiene que concentrar su mente en lo que desea visualizando a la otra recibiendo su influencia positiva (amor, comprensión, vitalidad, etc.) El pensamiento-forma debe tener (crear con nuestra imaginación) algo nuestro, es decir, debemos crear algo así como un mensajero a imagen y semejanza nuestra, como es lógico cuando más se repita ese proceso más vida tendrá el pensamiento gracias a nuestra energía creadora mental que será utilizada por ese espíritu artificial. Es de suponer que según sea la naturaleza del pensamiento así será el elemental de bueno o malo (más o menos evolucionado)
Estos espíritus elementales no son inteligentes como nosotros sino que tienen más parecido con los animales, sin embargo, utilizar un pensamiento es para ellos verse obligados a cumplir la misión encomendada a modo de “medio evolutivo”. Por consiguiente nosotros podemos crear Ángeles benefactores para otras personas de la misma manera que los magos negros crean sus demonios para hacer mal o atacar a otros. Debe quedar claro que el hombre no puede utilizar objetos físicos con la mente sino que utiliza la mente para crear estas formas etéricas que serán el medio por el cual determinadas fuerzas cumplirán lo que se les ordene.
El mundo invisible es una gran incógnita a la vez que peligroso. En un futuro aún muy lejano ser nuestro mundo de forma similar a como es hoy el mundo físico, pero hasta entonces tenemos que depender de los conocimientos que nos llegan de aquellos que han tenido experiencias de los clarividentes voluntarios y de los Maestros y Adeptos que nos “preparan” a través del conocimiento. Todo lo que existe físicamente tiene su origen en las fuerzas invisibles como lo tiene la concha del caracol en la baba cristalizada, muchas son las cosas a las que estamos acostumbrados y sin embargo, somos ignorantes de su origen. Un lugar donde asiduamente se haya practicado espiritismo, se hayan hecho invocaciones y rituales mágicos estará lleno de elementales de diferentes clases esperando influenciar a otros o incluso moviendo objetos y otras manifestaciones; un lugar donde, por el motivo que sea, las personas se ponen nerviosas, afectará a otros que por naturaleza no lo son; un lugar donde viva una persona triste, depresiva y poco sociable manifestará esa atmósfera y afectará a cualquiera que entre; un monasterio o iglesia que se abandona porque no hay monjas que lo puedan habitar, mantendrá una atmósfera o espíritu (a veces llamado “encantamiento”) que también lo percibirán las personas devotas y sensitivas que entren en ese lugar. Espíritus artificiales, elementales inferiores o espíritus de la naturaleza son algunas de las respuestas a estos hechos en los cuales normalmente no nos paramos a pensar.
Desde siempre se ha oído hablar de hadas, gnomos, duendes, ondinas, etc., estos espíritus de la naturaleza son etéricos pero su grado de materia corporal está casi en el grado de la materia física. Como he dicho, estamos tan acostumbrados a ver todo tan normal que no nos preguntamos algunas cosas como ¿Quién o cómo se forman los frutos y las flores y les da color y las maduran? ¿Quién forma tanto a los animales como a los seres humanos en los vientres hasta que nacen? Nosotros vemos los resultados físicos pero la magia de las fuerzas etéricas radica en la obra de esos espíritus de la naturaleza que trabajan bajo la dirección de los Ángeles. El mundo invisible se manifiesta incluso en nosotros, nosotros mostramos en gran medida cómo somos por medio de nuestra aura al ponerse en contacto con el aura de otros; nosotros podemos dar amor abrazando a un árbol o creando belleza y armonía donde se encuentre una planta; un animal no nos ve tal como somos físicamente sino que ve más bien nuestros cuerpos invisibles y nuestra aura, por tanto percibe si somos amistosos, enemigos o tenemos miedo a través de ella ¿Y todo esto por qué causa? Porque con cada pensamiento, sentimiento y acción se manifiesta una serie de vibraciones a través del aura. Nuestros cuerpos invisibles irradian energía o materia, pero esa energía está impregnada o lleva la marca de lo que somos y, quien tiene la capacidad de percibirlo o es un clarividente que sabe interpretar las auras, podrá decir y muchas cosas al respecto.
Esta aura o vibraciones magnéticas también impregnan lo que tocamos, de ahí que (por ejemplo) muchas personas perciban claramente el estado de ánimo de la persona que escribió la carta que lee. Pero este mismo hecho aplicado a un objeto antiguo que ha sido parte de un ritual ya es algo más serio porque ese objeto magnetizado por tantos rituales tiene su propia aura que influye y atrae todo lo que sea de su misma naturaleza. Esto explica ciertos maleficios relacionados con determinados objetos pero también cómo se puede hacer un amuleto siempre que los objetos estén relacionados con el individuo. No es lo mismo comprar algo usado para llevarlo con nosotros y que lo haya llevado o utilizado alguien a menudo que comprar algo nuevo, porque si es usado estaremos siendo influenciados por la naturaleza de la otra persona durante un tiempo más o menos largo. Algo similar ocurre si vamos a vivir a una casa donde ha vivido otra persona muchos años y ha hecho algo relacionado con el ocultismo o la magia, esas prácticas han creado y atraído a elementales que, dependiendo de si las practicas han sido buenas o malas, pueden influir positiva o negativamente a los nuevos habitantes a través de sus cuerpos invisibles.
Quien es un asiduo practicante cristiano y va mucho a la iglesia con verdadera devoción, estará elevando las vibraciones de sus cuerpos invisibles y creará un aura radiante y de colores bellos que atraerá elementales de esa misma naturaleza que solo harán que beneficiar a dicha persona; pero también, quien pertenezca a sectas o logias negras cuyas intenciones sean solamente las de obtener poder y dinero se verá dominado por sus vibraciones y no le será fácil abandonarla porque su cuerpo de deseos y su mente estará en esa línea de acción. En general, no solo nos vemos atraídos por lo que somos internamente (fruto de las vidas pasadas) si no que también lo somos por la naturaleza o carácter que hayamos desarrollado en la vida presente. Las fuerzas y vibraciones están en todas partes, unas estelares y otras pertenecientes a la propia humanidad y a todos los seres que habitan en los mundos superiores, por este motivo es bueno, como costumbre, tener la mente en cosas positivas y elevadas que atraigan todo lo que es bueno de cuanto nos rodea.
Las fuerzas cósmicas están influyendo constantemente a la humanidad y lo mismo ocurre con las influencias benefactoras de las Jerarquías que nos ayudan, pero si nosotros no hemos alcanzado cierto grado de desarrollo sobre esas cualidades divinas, no nos ayudarán en nada. Hay que trabajar objetiva y voluntariamente con lo que sabemos que es bueno para desarrollar el Cristo Niño que atraiga las bendiciones del cielo. Si el devoto ora y habla con Cristo, Dios o cualquier personaje místico, obtendrá satisfacción interna y aunque sea pobre o tenga mala salud será feliz, pero el que actúa imitando y como si fuera Cristo mismo, no cabe duda que recibirá más desarrollo espiritual y hará más bien al mundo a la vez que se verá protegido de todas las influencias visibles o invisibles que le rodean.
Como podemos ver, aunque lo mencionado es insignificante comparado con lo existente en los mundos invisibles, estamos rodeados de fuerzas y seres invisibles. Aunque por lo general las personas normales no suelen verse afectadas por las fuerzas maléficas (sean seres, pensamientos-formas o elementales) es conveniente saber que lo mismo que hay centros de fuerzas espirituales en la tierra (Lourdes, Fátima, edificios antiguos donde se hayan hecho y se hagan rituales religiosos, o una simple capilla de un monasterio donde se hacen oraciones) también nosotros lo podemos hacer en nuestra casa y con nuestra propia aura para sentirnos protegidos. El agua bendecida, la señal de la cruz, el incienso de la iglesia, la oración, la invocación o llamada de auxilio para elevar las vibraciones de las auras y para crear un pequeño centro espiritual en algún sitio aislado de nuestra casa son elementos muy importantes para construir nuestro refugio espiritual.
Cuanto más estemos centrados en las cosas espirituales y elevadas, más rechazaremos y expulsaremos de nuestros cuerpos invisibles los éteres inferiores que impiden que desarrollemos la sensibilidad y los poderes ocultos. Por el contrario, cuando más devotos, fraternales y altruistas seamos, más atraeremos los éteres superiores que harán brillar nuestra aura y que algún Maestro venga a guiarnos y a enseñarnos todo lo relacionado con esos mundos.




Francisco Nieto

LA REENCARNACIÓN Y LA EVOLUCIÓN DEL SER HUMANO




Cada cierta cantidad de años surge entre la humanidad una nueva enseñanza o idea que indica el comienzo de una nueva era para el progreso de la misma. Hace poco más de un siglo nació el concepto de la “Evolución” unido a la cual y a continuación surgió el de la “Reencarnación”. Reencarnación significa el sucesivo renacimiento de la vida en formas (cuerpos) más capacitadas para sentir y pensar, y Evolución significa el sucesivo ascenso de esa vida a través de formas cada vez más complejas en su estructura. Aunque esta obra solo trata del renacimiento del hombre, hay que dejar claro que estos dos principios están siempre unidos y también se relacionan con los tres reinos que nos siguen. La diferencia, como ya hemos dicho, es que la vida que anima una planta pertenece a un espíritu grupal que evoluciona a través de esa especie de planta pero la vida de esa planta no evoluciona de forma individual sino que evoluciona a través de las especies. Lo mismo ocurre con los animales, la vida de un animal salvaje evolucionará a través de las diferentes especies o razas hasta alcanzar una que conviva con el hombre donde la propia afinidad le lleve a las puertas de la individualización como ser humano.
El ser humano que en su momento tuvo un estado de conciencia (no un cuerpo) similar al del animal, evoluciona a través de los cuerpos de las diferentes razas renaciendo cada, aproximadamente, mil cien años cuando la Tierra ha cambiado lo suficiente como para poder experimentar en otro ambiente. Pero el ser humano no viene por primera y última vez de un estado espiritual ni renace en cuerpos de plantas o animales como algunos afirman, pues esto sería un atraso en su evolución. El objeto del renacimiento es facilitar al Alma las experiencias y los medios necesarios para que progrese en conocimiento y en espiritualidad, lo que le hará sabio y creador gracias al desarrollo dinámico de sus poderes latentes.
Si, como dijo Cristo, debemos ser perfectos como nuestro Padre en los cielos es perfecto, está claro que la única manera de conseguirlo es a través del renacimiento y la evolución. Nosotros no mandamos a un hijo un día a primarias, otro al instituto y otro a la universidad para que obtenga una carrera, al igual, la humanidad se sirve de lo aprendido en una vida para progresar un poco más en la siguiente hasta que alcance la perfección espiritual. Lo mismo que no recordamos detalladamente como aprendimos muchas cosas en la infancia, tampoco el hombre que renace recuerda como desarrollo determinadas facultades que él tiene desde que nació.
Si bien hay millones de orientales que viven en la creencia de un más allá y en que el Alma renace aún sin tener “pruebas” de ello, a la vez que otros muchos no creen en determinados descubrimientos científicos, en occidente, creemos en la gravedad, en el magnetismo, en fuerzas invisibles e hipótesis que no podemos ver, oír ni tocar y sin embargo no creemos en la reencarnación. La mayoría de los occidentales prefieren creer que todo es fruto de la casualidad, de la nada o de la naturaleza que ha creado el Universo pero, si desde el átomo hasta un sistema solar todo está dentro de un orden (no de un caos) y unas leyes ¿Quién ha creado ese orden y para qué?
Como el fin de la existencia del hombre es la perfección a través de la evolución y esta perfección no se puede alcanzar en una sola vida, no queda otra explicación más lógica que creer en el renacimiento. Una vez que se cree en el renacimiento y antes de creer en un Dios personal que pone a cada hijo suyo en cualquier lugar incluso como si no tuviera sentimientos, es mejor creer en la Ley de Consecuencia o de Causa y Efecto. Una vez aclarado esto, lo que hay que tener claro es que es el Yo superior el que, en forma de vida individual, se manifiesta a través de los cuerpos que necesita para poder experimentar y evolucionar en la Tierra. Después de la vida física, esa “vida individual” va abandonando los cuerpos que ya no necesita (como el niño abandona los libros según pasa de curso) previa extracción del desarrollo obtenido con cada uno de ellos, el cual va guardando y acrecentando el Yo superior. De esta forma se puede ver el renacimiento, la vida individual se puede manifestar con mil profesiones, caracteres, etc. pero esas personalidades mueren y la vida que las animó subsiste y las enlaza sirviéndose de las anteriores para progresar en las siguientes. El origen de esa vida son los mundos espirituales a los que en un futuro volveremos, pero mientras tanto el Alma va ensartando el resultado de las experiencias de sus personalidades como si se tratara de un rosario; de esta forma volveremos al lugar de donde procedemos pero con nuestro “título” obtenido.
Hay quien opina que la vida en el más allá (la muerte) es como un sueño, y en cierto modo tienen razón porque vamos al lugar que nos corresponde de acuerdo a nuestras creencias, fe y carácter. De esta forma el malvado se encontrará entre malvados, el materialista que no ha hecho mal pero tampoco se ha esforzado en hacer el bien se encontrará con una vida post-morten monótona entre sus negocios, y el incrédulo que no tiene fe en la inmortalidad del Alma ni en otra vida se encontrará en una especie de vacío. Pero eso no es todo, como la Ley del Karma es justa y como, aunque los cuerpos se desintegren, ciertos éteres que los componían tienen relación con nuestra vida pasada, éstos volverán a formar parte de nuestro destino y cuerpos (similarmente al estado post-morten) para formar parte del destino que nos corresponde. El Yo superior es inmortal y por tanto solo asimila la “esencia espiritual” de cada vida rechazando lo contrario. Por consiguiente, quien rechaza la idea de la inmortalidad del Alma y el renacimiento está retrasando su progreso como el niño que suspende y no quiere estudiar para intentar aprobar en una segunda oportunidad.
En la vida de cualquier persona hay un tiempo de adaptación al medio, otro de aprendizaje en el manejo de los objetos físicos y, cuando se es adulto y profesional, hay otro tiempo en el que se esfuerza por progresar (para no quedarse atrás) a la vez que en sus horas de descanso asimila cada nuevo conocimiento que obtiene. Así mismo, el Yo espiritual, el peregrino o pensador, se adapta en sus primeros renacimientos como tal, experimenta y llega a dominar la materia física, y asimila lo aprendido después de cada muerte para así ser más “profesional” en la siguiente vida. Así es que, las vidas aquí en la tierra son el medio de experimentación y aprendizaje, mientras que la vida después de la muerte es la manera en que el Yo superior asimila la esencia espiritual de las experiencias para poder evolucionar y desarrollar su poderes latentes. Sin embargo, tanto una vida como la otra son una especie de ilusión y sueño donde el actor (el hombre) actúa y cuya experiencia y maestría repercuten en el guionista, (el Yo superior) lo que le servirá a este último para crear otra obra de mayor calidad.
Si nosotros fuésemos incapaces de ver y estudiar lo que ocurre bajo la tierra cuando se planta una semilla estaríamos en el mismo caso de los animales que son ignorantes de todo ello. Diríamos que, en ese caso, veríamos la planta pero ignoraríamos que el origen está en lo invisible, es decir, en la semilla y en las fuerzas de la naturaleza. El hombre es la planta, el Yo superior es la semilla y la fuerza o vida es el propio Espíritu creado por Dios. Y lo mismo que nosotros plantamos la semilla y la cuidamos y regamos para que dé fruto, así mismo hace Dios con nosotros; de ahí la parábola del sembrador.
El renacimiento debe existir hasta que el hombre (la vida reencarnante) sea capaz de expresar perfectamente la conciencia del Yo superior, pero mientras tanto renace de acuerdo al deseo de experiencia como base de la evolución. Los renacimientos nunca son independientes, lo mismo que nosotros pertenecemos a una familia también el hombre que renace lo hace unido a otras Almas pertenecientes al mismo grupo con los cuales tiene alguna relación kármica. El hombre renace sin apremio y de acuerdo al karma grupal e individual, pero también lo hace por responsabilidad y para cumplir sus obligaciones y hacer frente a las deudas cuanto antes. Cuanto más evolucionado antes vuelve para cumplir con esos requisitos y más disfruta con sus cualidades espirituales en la vida, incluso ayudando a los que van tras de él.
La Ley de Renacimiento fue necesaria desde el mismo momento en que obtuvimos la autoconciencia y comenzamos a ser responsables de nuestros actos, por eso va unida a la de Causa y Efecto. Pero esta ley no ha sido comprendida en Occidente y ha sido mal interpretada en Oriente porque ha hecho que se dediquen a la vida interna y no a experimentar y crear en el mundo físico como base necesaria para el progreso material y, en definitiva y como fruto de las experiencias, espiritual. Sin embargo, la humanidad no tiene otro camino que admitir, comprender y actuar en consecuencia de acuerdo a estas dos Leyes Divinas. No en balde dijo Cristo a los hombres que podían ser salvados por el Alma y por el Cristo que llevan dentro y que el que no vuelva a nacer no podrá ver el Reino de Dios.
Si la humanidad tuviera este conocimiento más interiorizado y más presente respecto a lo humanitario, religioso, político, etc. su comportamiento sería muy diferente y su progreso espiritual mucho más rápido. La Ley de Renacimiento enseña que hay una recapitulación de experiencias pasadas; que hay que volver a hacerse responsable de antiguas obligaciones; que se vuelve a tratar con las mismas Almas de otras vidas; que se tiene que hacer frente a determinadas experiencias que son necesarias para el progreso; que se tiene que saldar las deudas del pasado, y que el principal motivo es afrontar el destino y actuar de manera positiva con la intención de terminar las relaciones con los demás en paz y en armonía. Este conocimiento hará que el hombre sea más libre y que tenga mejores intenciones en la vida en general y su efecto será iluminador para que termine superando las pruebas más fácilmente que hasta ahora. Se dice que mientras el hombre no alcance la perfección sentirá el impulso de renacer para continuar el proceso voluntariamente, pero es el conocimiento del Plan por parte de Yo superior el principal motivo. Sin embargo, en el fondo, el mayor motivo es alcanzar la perfección para sacrificarse por los demás.
Renacimiento es progreso y desarrollo del carácter, progreso porque, aunque una persona se haga “mala” hasta cierto grado en una vida, el resultado del purgatorio siempre aporta beneficio; y carácter porque es el resultado de las experiencias de todos los renacimientos, Pongamos algún ejemplo: Una persona poco evolucionada que solo piensa en sí mismo, es egoísta, y está dominada por los deseos, vicios y pasiones, siempre estará creando pensamientos de esa índole. Esos mismos pensamientos (como ocurre con el obseso) siempre estarán con él a la vez que le incitan a crear más pensamientos de la misma naturaleza e incluso a actuar según los mismos. Si no existiera el purgatorio, cuando esta persona volviera a renacer lo haría con las mismas tendencias y tendría que formar su molde etérico (y especialmente el cerebro) con los éteres cuya vibración se correspondería con los hechos de su última vida. Renacería de unos padres cuya genética estaría relacionada con las limitaciones que la Ley de Consecuencia le traería en esa vida y, por tanto, su Alma poco podría ayudarle. Pero el efecto del purgatorio, así como el del cielo, se graba en la conciencia y, aunque nazca con un karma duro que afrontaren su destino, el Alma siempre podría hablar y, en el caso de no ser así porque su karma le afecte a la mente, el resultado de esa otra vida siempre sería importante para su progreso. De esta forma vemos como es el pasado quien crea en mayor medida el futuro pero siempre se pueden dar pasos a favor del desarrollo espiritual personal.
Por el contrario, si una persona es altruista, fraternal y siempre está planeando o trabajando para ayudar a los demás, sus pensamientos aumentarán esos hechos. Cuando muera no pasará por el purgatorio sino que irá directamente al cielo donde grabará en su conciencia el resultado de toda esa felicidad quedando así como tendencia para el carácter de la próxima vida. El cuerpo etérico se formará con materia de una más elevada vibración y renacerá en el seno de una familia donde encuentre oportunidades para desarrollar más esas tendencias, formando así un carácter más elevado. El carácter benévolo de su anterior vida le facilitará un cuerpo y un cerebro que le permita poder hacer buenas obras y poder escuchar más claramente la voz de su conciencia lo que, en definitiva, es progreso. De esta forma, vida tras vida y victoria tras victoria se va formando el carácter que puede diferenciar a una persona benevolente de otra malévola, es más, puede diferenciar a un cuerpo donde la persona sufre de otro de gran belleza, moralidad e intelectualidad.
Ha habido casos en que una persona ha recordado hechos de su vida pasada, sobre todo en el caso de los niños. Hay otros en que una persona en estado de trance o sonambulismo ha hablado una lengua de la que no sabía nada en su vida presente, otros de personas que recuerdan (y se ha comprobado) donde vivieron y murieron en otra vida, en definitiva, que recuerdan algo que nada tiene que ver con su vida actual. Por lo general, la mayoría de las personas no recuerdan nada de sus anteriores vidas por las razones que más adelante explicaremos pero cuando el desarrollo espiritual es elevado ocurre exactamente igual que nos ocurre a todos cuando son despertamos, es decir, que no hemos olvidado lo que hicimos ayer. La noche entre dos días es lo mismo que el tiempo entre la asimilación de las experiencias de la vida pasada y la preparación de la futura, pero cuando la persona de elevado desarrollo tiene continuidad de conciencia, se acuerda perfectamente de su anterior vida.
Esa es el motivo que marca la diferencia entre la naturaleza animal y la humana, un animal vive con las mismas características de su especie, con los mismos instintos y hábitos, sin desarrollar una vida social como lo hace la humanidad. Su herencia es solo física y no acumulan internamente la experiencia como lo hace el hombre a través del renacimiento y respecto a lo social, moral e intelectual. El hombre ha creado el mundo en que vivimos gracias al desarrollo obtenido en sus anteriores vidas, pero el animal no ha podido crear nada de eso porque su progreso sólo se aplica al paso de una especie o raza a otra. Mientras que el animal acumula las impresiones recibidas del exterior en una raza porque esa vida aún no se ha individualizado y no tiene autoconciencia, el hombre acumula la esencia espiritual de sus experiencias en cada nuevo renacimiento. Un animal no puede responder a las sugestiones morales e intelectuales pero un individuo sí gracias a su Yo superior. Pero, como sabemos, eso solo ocurre a partir de cierta cantidad de renacimientos ya que, en sus comienzos, el ser humano era similar a los animales.
¿Qué puede dar explicación, sino el renacimiento, al hecho de que una gran Alma renazca en una familia de baja moral e intelectualidad? Esa gran Alma puede tener un enorme parecido a sus padres o hermanos como efecto de la genética pero el aspecto o carácter interno es sólo suyo como fruto de su pasado y nada tiene que ver con las Almas que hacen de padres o hermanos. ¿Qué hace que una persona se convierta en un genio viniendo de padres humildes y de poco desarrollo intelectual? ¿Qué hizo que Mozart compusiera e interpretara esas sinfonías y esa música delicada y melodiosa sino las experiencias en ese mismo campo en sus vidas pasadas? Mozart nació de padres músicos porque necesitaba unos genes que le facilitaran determinadas cualidades físicas como son los dedos y el oído, pero Mozart expresó y demostró conocimientos y habilidades instintivas que nadie le había enseñado. Un niño puede ser educado y puede asistir al colegio como otros muchos, pero no todos pueden ser genios porque pocas son las Almas que han progresado tanto en ciertas materias y en cierta cantidad de vidas. No todas las personas valen para ser monjas y no todas las monjas son capaces de hacer obras como han hecho algunas que han pasado a la historia ¿Qué es eso sino el fruto de varias vidas dedicadas a ayudar a los demás y al deseo de hacer mayores obras amorosas, altruistas y fraternales?
Es fácil encontrar a personas muy inteligentes y morales en las religiones así como en el mundo del ocultismo, sin embargo y aunque muy similares en lo intelectual y en lo moral, el religioso rechazará la filosofía oculta y muchos ocultistas rechazarán las enseñanzas de las iglesias. Unos abrazan la religión por la fe y porque se guían por el corazón y otros buscarán en la filosofía oculta porque se guían por la mente y buscan respuestas convincentes y no fe. ¿Y todo por qué? Porque lo que para uno es familiar por haber estado en contacto con esa materia en otra vida, para otro es extraño y prefiere buscar por otros caminos. Así el que en otra vida ha estado en contacto con alguna filosofía como esta, se sentirá inclinado irremediablemente a estudiar todos estos temas, pero el que en su desarrollo pasado no ha alcanzado aún este nivel, lo rechazará y preferirá creer en su religión aunque no comprenda ciertas cosas ni nadie sea capaz de explicárselo. La intuición es el reconocimiento de unos hechos practicados en otras vidas y, por tanto, es la expresión del Yo superior, así es que, la persona que intuitivamente percibe estas verdades, debe aprovechar esta vida para progresar aún más en su desarrollo intelectual y espiritual. Y el que no “reconoce” estas verdades hará bien en olvidarse de otras teorías y dogmas y en abrir su mente a este conocimiento que le puede hacer mucho bien tanto durante la vida como después de la muerte.
Un ejemplo más para explicar lo que es la reencarnación y creer en ellas es cuando vemos que un niño nace de padres delincuentes, que viven en la pobreza, que están dominados por las pasiones animales y que apenas tienen moral ni discernimiento y otro niño que es todo lo contrario. El primero estaría condenado a delinquir por la propia genética, por la “educación” y por el ambiente donde se desarrolla; el segundo, de padres puros e inteligentes, tendría una educación que le traería una vida de placer y encaminada hacia el bien. Bien, si sólo hay una vida como afirman los que no creen en el renacimiento ¿Qué Dios puede hacer o permitir esto? Y si esto es, como dicen otros, el resultado de las fuerzas ciegas de la naturaleza ¿Con qué pruebas y causas se puede encontrar el hombre en cualquier momento de su vida? Es más, en el caso de los dos niños, el desvalido y condenado a esa vida de pobreza y sufrimiento, lo único que hará será crear odio y resentimiento hacia todo lo que le rodea y todo sin tener culpa de nada. Sin embargo, aunque el Renacimiento y la Ley de Consecuencia pueden llevar a alguien a ese mismo destino, la Justicia Divina siempre actúa como tal y siempre facilita medios para salir y tomar el camino del bien. Las posibilidades bien aprovechadas se convierten en poderes y elevadas tendencias en la próxima vida y esas tendencias bien trabajadas se convertirán en mayor desarrollo y nuevas posibilidades en la siguiente.
También los que creen en un Dios personal tienen muchos motivos para meditar sobre esa absurda teoría, por ejemplo: Si Dios crea un espíritu nuevo para cada nacimiento quiere decir que ese Dios debe estar pendiente de toda la humanidad cada vez que practica el sexo para hacer que nazca un niño. Ese mismo Dios en el ejemplo anterior de los niños sería verdaderamente malvado. ¿Y para qué crearía ese Dios un mundo como este si cuando nace por su voluntad un genio y muere al cabo de unos años no permite que renazca para que su genio sea de gran ayuda a la humanidad?
El renacimiento es lo que hizo que se crearan razas para que las Almas pudieran manifestarse en cuerpos cada vez más flexibles y adaptados al progresivo desarrollo interno. Cuando un Alma ha renacido cierta cantidad de veces en diferente sexo y época y ya no puede extraer más beneficio de esos cuerpos de raza, entonces renace en otra nueva. Esta es la explicación de porqué, (como en las especies animales) aunque la humanidad quiera impedirlo, una raza deja de ser fértil y termina por no poder tener niños.
Si los cuerpos no se cristalizasen y, por tanto, fuésemos capaces de mantenerlos jóvenes y flexibles durante toda una eternidad no necesitaríamos renacer para aprender las lecciones que necesitamos y para desarrollar los poderes del Espíritu. Pensar que no existe el renacimiento es como pensar que construimos colegios, instituto y universidades para que los niños asistan un solo día a cada uno de ellos. Así pues, después de cada vida el hombre asimila lo aprendido y descansa a la vez que se prepara para continuar su aprendizaje en la vida siguiente como lo hacen los niños en el colegio día tras día. La sabiduría, el verdadero Amor fraterno y los poderes espirituales no se pueden desarrollar en una sola vida. Un inventor puede crear con su imaginación la máquina más perfecta pero si no la construye y la pone en funcionamiento para ver sus fallos y corregirlos de nada sirve. Así mismo ocurre con el hombre, en su esencia espiritual es perfecto pero esa perfección está latente y debe ser manifestada y desarrollada aquí en la Tierra por medio del renacimiento en cuerpos físicos. Una persona puede planear la creación de una gran empresa y ver cómo funciona perfectamente en su mente pero cuando la lleve a cabo es posible que encuentre fallos y errores que le pueden llevar a la quiebra, de ahí que la humanidad deba aprender también a ser perfecto en sus creaciones mentales.
Como está escrito en el libro sagrado, Cristo alimentaba (enseñaba) a las multitudes con leche (parábolas) y a sus discípulos con carne (verdades ocultas) En todas las religiones ha habido una enseñanza exotérica para la multitud y otra más profunda para los estudiantes más avanzados que ya en otra vida se habían acercado a esas verdades, de ahí la frase de Cristo a sus discípulos: “A vosotros os he dado a conocer los misterios del reino de Dios; más a los otros por parábolas.” Entre esos misterios estaba el del renacimiento tal y como podemos ver en la siguiente conversación donde Cristo pregunta ¿Quién dicen los hombres que es el hijo del hombre?” Los discípulos responden “Algunos dicen que es Juan el Bautista; y otros Elías, y otros Jeremías o algún otro de los profetas.” Si esta respuesta hubiera extrañado a Cristo puesto que todos estaban muertos, se hubiera sorprendido y les hubiera corregido, sin embargo, su respuesta fue “Y vosotros, ¿Quién decís que soy?
Otro ejemplo claro de la enseñanza del renacimiento por parte de Cristo es cuando refiriéndose a Juan el Bautista dice: “Éste es Elías.” O también esta otra: “Y si queréis recibirle él es aquel Elías que había de venir.” Luego entonces, Cristo está afirmando que el Espíritu que habitó en el cuerpo de Elías en ese momento lo hacía en el cuerpo de Juan el Bautista, frase que reitero en el Monte de la Transfiguración cuando dijo “Ya vino Elías e hicieron de él todo lo que quisieron; y los discípulos entendieron que les estaba hablando de Juan el Bautista.” Pero la Biblia no solo muestra esta teoría en las palabras de Cristo y sus discípulos sino que también los sacerdotes judíos tenían este conocimiento, de no ser así no hubieran preguntado a Juan el Bautista “¿Eres tú Elías?” Por otro lado vemos en la Biblia que hay personajes que incluso antes de nacer ya tienen una misión encomendada y, si esto es así, es porque esas Almas están preparadas para llevarla a cabo, lo que sería imposible si solo hubiera una sola vida porque ¿Dónde y cómo se han preparado y han aprendido esas cualidades que tienen que poner en práctica en esa determinada misión? Por ejemplo: Un Ángel predijo el nacimiento de Sansón y la misión que tenía de derrotar a los Filisteos; El Señor dijo al profeta Jeremías “Antes de que salieras del seno de tu madre yo te santifiqué y te ordene profeta de las naciones”; incluso a Jesús y a Juan se les asigna su misión antes de nacer.
Desde el nacimiento del hombre como tal hace millones de años hasta nuestros días, el mundo físico ha sido transformado de materia bruta o virgen a ser utilizado de mil maneras según el hombre ha ido desarrollando su mente y su voluntad. Ese mismo desarrollo que ha transformado al hombre prehistórico en lo que hoy somos ha hecho que cada individuo sea un mundo respecto a su carácter, sentimientos, forma de pensar y a que cada uno tenga cierto grado de desarrollo espiritual. Cualquiera que quiera interpretarlo con una mente abierta tendrá que admitir que esto no hubiera sido posible si no existiera el renacimiento y la evolución del Espíritu en los cuerpos, si no fuera así cabe preguntarse ¿para qué serviría lo aprendido en la Tierra en una sola vida si en el cielo no le es necesario?
Como en cada vida evolucionamos en todos los sentidos y después en el purgatorio grabamos el resultado de nuestros errores y en el cielo hacemos lo mismo respecto a las virtudes, el resultado es que en cada vida rechazamos más el mal y sentimos el impulso de hacer el bien y de investigar y trabajar la materia física para un mayor progreso de la humanidad. De esta forma razonamos más, utilizamos la voluntad para que haya más paz y fraternidad entre los hombres y, por tanto, damos paso al Espíritu para que manifieste sus poderes en nuestro destino. Cada vez somos más responsables, más conscientes de lo que hacemos y nos dejamos aconsejar más por ese impulso espiritual interno. Si cada Alma que renace comenzara desde cero y al finalizar su vida ya no volviera a renacer, todo esto no sería posible. El propósito de la vida no es obtener felicidad y acumular riqueza sino experimentar para desarrollar cualidades cada vez más elevadas hasta conseguir identificarnos con nuestro verdadero Yo superior. La experiencia es el conocimiento de las causas que producen los actos y esto, junto al desarrollo de la mente y de la voluntad, son los motivos principales para que exista el renacimiento. Si no existiera el renacimiento ¿Qué utilidad tendría la vida? ¿Para qué luchar por nada? ¿Por qué una vida de felicidad en un cielo eterno debería ser la recompensa de una buena vida? ¿Qué beneficio podría producir una buena vida en un cielo donde todo el mundo es ya feliz?


Francisco Nieto