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domingo, 31 de mayo de 2009

SOBRE LA ALIMENTACIÓN CARNÍVORA

ARTÍCULO DE LA FRATERNIDAD ROSACRUZ MAX HEINDEL


Pregunta: ¿Por que los Rosacruces se oponen a la dieta a base de carne y se obtienen realmente perniciosos efectos físicos o espirituales como resultado de esta práctica?. Conozco mucha gente realmente buena quienes comen carne y piensan que es perfectamente correcto para ellos hacerlo así. Es sabido que la mayoría de la humanidad consume carne como alimento básico. Ruego me informen definidamente al respecto.

Respuesta: Los Rosacruces no enseñan que se deba ser vegetariano de golpe. Lo que enseñan realmente es que la dieta vegetariana genera una abundante energía, mucho mayor que la dieta de carne. Esta energía no es solamente física sino espiritual de forma tal que si una persona lleva una vida sedentaria y es de disposición materialista y metido, tal vez, en alguna actividad sórdida o similarmente mundana, la energía espiritual no encuentra vía de salida natural, causando por lo tanto un problema al sistema. Sólo aquellos que hacen vida al aire libre y despliegan gran actividad física, en lugares en que la gran energía puede fluir libremente, o quienes la transmutan en desarrollo espiritual, son realmente aptos para ser vegetarianos.
Por otra parte, los Rosacruces reconocen el hecho de que el devenir de las generaciones, ha hecho al ser humano en parte carnívoro, de manera que en el caso de mucha gente, el cambio de la dieta mixta a la exclusivamente vegetariana debe realizarse en forma gradual. Por el mismo motivo, no existen reglas rígidas que puedan ser aplicables a todos por igual. De acuerdo con esto, todo lo referente a la alimentación individual, como así lo conectado a la personalidad, debe ser determinado por el propio individuo. Los Rosacruces no tratan de convertir a nadie al vegetarianismo. Ellos solamente se limitan a indicar los hechos para que la gente los tome en propia consideración y obre luego de acuerdo a su propia decisión.Los Rosacruces saben que toda la Creación va evolucionando lentamente hacia Dios. Ellos saben también que en nuestra Tierra, en la presente época, hay cuatro oleadas de vida separadas y distintas: los minerales, los vegetales, los animales y la humanidad, todos los cuales se encuentran realizando su evolución por medio de la “forma”; y saben que en nuestro sistema solar no hay otra vida que la vida de Dios mismo que envuelve y anima a todo lo que es. Por lo antedicho, deducimos que si quitamos la vida de cualquier criatura, destruimos la forma construida por Dios para Su propia manifestación. Los animales son espíritus evolucionantes y poseen sensibilidad. Es
el deseo de obtener experiencias lo que les mueve a construir formas físicas para su expresión. Cuando les destruimos la forma, les privamos también de la oportunidad de obtener experiencias, causándoles un daño en su evolución en lugar de ayudarles.
La carne fue agregada a la dieta del ser humano para disminuir sus vibraciones y densificar su cuerpo físco hasta el estado en que pudiera funcionar en el mundo físico. También le ayudó a desarrollar energía y coraje. Cuando la carne fue añadida a la dieta humana (en la época Atlante), los animales carecían aún del grado de consciencia de la vida en el plano físico como lo están ahora, y por ende, la pérdida de sus formas físicas no les afectaba mayormente como hoy en día ocurre. Más aún, el pasional vehículo de deseos animal estaba mucho menos desarrollado que el actual y su cuerpo físico poseía una constitución muy diferente. Es natural que nosotros deseemos lo mejor para nuestra alimentación, pero todos los animales en la actualidad poseen los venenos de la carroña. La sangre venosa está repleta de bióxido de carbono y otros residuos nocivos que circulan hacia los riñones y los poros de la piel para ser expelidos como orina y transpiración. Estas sustancias pútridas están en cualquier parte de la carne animal y cuando ingerimos tal “alimento” llenamos nuestro propio organismo con los tóxicos de esos venenos. La mayoría de nuestras enfermedades de hoy son causadas por la ingestión de carne.
La Tierra ha alcanzado el nadir de la densidad física y su futura evolución depende ahora de su eterización. El ser humano también ha llegado al pináculo de su densidad física y mucho de su futura evolución depende de la elevación de las vibraciones de su vehículo físico para poder separar de éste los éteres luminosos y reflectores y unificarlos en un nuevo vehículo denominado “el cuerpo alma”, en que los seres humanos funcionarán cuando la Tierra se eterice y el vehículo físico sea descartado. La alimentación carnívora obstruye este proceso debido a que genera bajos deseos, egoísmo, ferocidad y depravación y además reduce las vibraciones con el agregado de que la energía obtenida de este alimento se consume casi toda en el proceso digestivo. En otras palabras, la dieta de carne no acompaña más a la evolución de los pioneros quienes están a la cabeza por su desarrollo; pero, para aquellos que no están preparados para dar este paso en el sendero, es aún permisible.
Tiempo vendrá no obstante, en que todos deberemos abandonar esta práctica alimenticia, de lo contrario retrocederemos en nuestra evolución, lo que ciertamente es un asunto muy serio.




Francisco Nieto

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