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viernes, 10 de julio de 2009

EL KARMA,LA SALUD Y LA ENFERMEDAD




Como muchos estudiantes de ocultismo saben, la enfermedad es un fuego invisible que trata de desintegrar las cristalizaciones que hemos formado en el cuerpo; es como un sistema de alerta que advierte de que algo anda mal porque hemos alterado el equilibrio en los diferentes vehículos del Espíritu. La fiebre es un ejemplo de ello pero, en realidad, todas las enfermedades tratan de purificar el cuerpo de las condiciones anormales que hemos creado en él cada vez que hemos violado las leyes divinas. Tanto en ocultismo como incluso científicamente, está demostrado que los pensamientos, los sentimientos y las emociones afectan al cuerpo físico y, quien ha profundizado en las enseñanzas esotéricas, sabe que toda nuestra vida y nuestras actitudes tienen su base en los cuerpos de deseos y mental que son el origen de todo eso. Todas nuestras acciones tienen su origen en la mente, bien como pensamientos originales, bien como respuesta a lo que en cada momento vemos u oímos, o bien como respuesta al cuerpo de deseos donde radican los sentimientos, deseos, emociones, etc. Luego entonces, nosotros somos los únicos responsables de lo que nos pasa y, como no, de la salud de nuestro cuerpo.
La enfermedad es la manifestación de los actos ignorantes que cometemos, de echo la ignorancia es el mayor enemigo de la humanidad, por tanto, la “curación” es el resultado de aplicar el “conocimiento de las leyes divinas” –principalmente la de Consecuencia-, conocimiento que, una vez trasformado en sabiduría será el que algún día nos traiga la salvación como fin a la “caída” de la humanidad. La ignorancia en la tierra es un grave impedimento para progresar en todos los sentidos, pues así mismo, la ignorancia del conocimiento oculto sobre cómo funcionan esas leyes divinas según nos dejemos llevar o no por el cuerpo de deseos, por los hábitos del cuerpo etérico y según seamos dueños de nuestra mente, también nos trae enfermedades, problemas y tristezas en cada vida. ¿Y esto por qué? Pues porque el Espíritu reencarnante, en su ciclo evolutivo, tiene que gobernar sus diferentes vehículos para poder desarrollar sus poderes latentes hasta que por fin no necesite renacer más en un cuerpo físico. Según vamos controlando los vehículos menos actuamos en contra de las leyes divinas y, por tanto, menos tendremos que sufrir sus efectos.
El antiguo testamento dice que el ser humano fue expulsado del Jardín del Edén después de ser tentado por la “falsa luz” –Lucifer- y que a partir de ahí sufrimos toda clase de enfermedades y dolores del mundo. Esto es el efecto del mal uso del poder creador, del abuso y derroche de la energía creadora divina después de tomar conciencia del mundo y del cuerpo físico y actuar por nuestra cuenta sin razonamiento alguno, por eso se dice que éste es el único pecado que no tiene perdón. Por tanto, el origen de las enfermedades actuales y de la acción de la ley de consecuencia está en la “caída en el pecado original” hace millones de años y, el único fin que tiene es enseñarnos a dominar las pasiones y purificarnos de todo egoísmo personal. La “caída” no fue otra cosa que la pérdida de la conciencia de los mundos superiores invisibles para enfocarla en el mundo físico, si no hubiera sido así no hubiéramos podido evolucionar hasta adquirir nuestra propia “auto-conciencia” y, por tanto ser individuos separados de los demás; es decir, hubiéramos tenido una conciencia grupal similar a la que tienen cada especie animal. De esta forma despertamos la conciencia en el mundo físico y poco a poco nos dimos cuenta que éramos individuos y comenzamos a actuar por nuestra cuenta y riesgo. Desde aquella época hasta nuestros días hemos creado un mundo como el que tenemos con todas las tecnologías y adelantos incluyendo por supuesto la medicina. Pero también hemos adquirido, entre otras cosas, responsabilidad, sentido del deber, más moral y cultura, y el conocimiento de que hay que cuidar el cuerpo físico. En un futuro, cuando todo el mundo comprenda las enseñanzas esotéricas, actuaremos más a favor del Espíritu e intentaremos controlar nuestros vehículos de tal manera que nuestra vida sea más saludable y placentera.
Para encontrar respuesta al porqué de la enfermedad no hay que buscarla solamente en esta vida sino que también hay que buscarla en otras del pasado.
Hoy los médicos combaten a los microbios porque creen que son los causantes de la enfermedad pero, aunque en parte es cierto, esa no es la verdadera razón sino que lo que hay que buscar es la causa del porqué esos microbios están en el cuerpo. La verdadera enfermedad radica en el Cuerpo Etérico –cuerpo donde se crean los hábitos por medio de la repetición- y en el de Deseos –donde radican los sentimientos y deseos negativos que nos dominan para nuestro propio mal- que son los afectados como fruto de nuestra ignorancia, irresponsabilidad y negligencias, pero su efecto se aprecia en el cuerpo físico en forma de enfermedad.
El cuerpo físico es materia física y el etérico es la vitalidad que le compenetra, anima y procura que se conserve en buen estado de salud, por tanto, es lógico pensar que esa vitalidad puede estar equilibrada o no según nuestro uso o abuso del cuerpo físico, pero tampoco nos podemos conformar con eso porque, si está débil o desequilibrada es porque hay causas que lo producen. Entonces es cuando debemos observar el Cuerpo de Deseos, el que nos tienta y pone a prueba ante nuestras debilidades, el que debilita el Cuerpo Etérico, por tanto es quien nos lleva a actuar de manera incorrecta. Un ejemplo muy simple aunque importante sería el del drogadicto que se deja llevar por el “deseo” de consumir droga, es decir, se deja dominar por el cuerpo deseos; pero cuando esa persona, por diferentes motivos, comienza a razonar y comprende como puede terminar su vida, lo que está haciendo es imponer su mente sobre el cuerpo de deseos hasta que, poco a poco, vence el hábito y purifica su cuerpo físico. Si esta misma persona terminara obteniendo una salud radiante, diríamos que a vencido una enfermedad que ella misma se creó y que lo ha hecho gracias al cumplimiento de las leyes divinas que son las que hacen que se manifieste determinada enfermedad cuando no se cuida y además se maltrata el cuerpo físico.
El Cuerpo Etérico es el que desarrolla el crecimiento y intenta mantener el cuerpo sano pero el Cuerpo de Deseos está siempre desgastando su vitalidad por medio de su egoísmo, pasiones y actividades, por lo tanto siempre están en lucha, uno por la vida y otro por la muerte. El cuerpo etérico hace que brote una nueva rama donde se ha cortado otra, que en los cangrejos nazcan nuevas patas, o que en la lagartija surja un nuevo rabo, sin embargo en los animales más desarrollados y en el hombre no actúa así porque nosotros tenemos un cuerpo etérico –vital- individual y no grupal como en los animales. Como es una herramienta individual lo podemos mantener en buen estado o no, dependiendo del dominio que tengamos sobre el Cuerpo de Deseos y la mente.
El ser humano se considera tal por haber adquirido su individualización y, por tanto, según sean sus sentimientos, sus pensamientos y su actividad, así se reflejará en su Cuerpo Etérico y así será su salud.
Como sabemos, después de la muerte nos llevamos las grabaciones de la vida que tenemos en el Cuerpo Etérico para extraer el beneficio de las experiencias de la vida pasad. Si nuestra vitalidad ha sido mal utilizada y si hemos sido débiles ante las pasiones y malos hábitos, queda todo grabado en esa película para que en el purgatorio podamos extraer la enseñanza correspondiente, de tal forma que cuando volvemos a formar un nuevo cuerpo etérico para renacer llevará esa debilidad consigo. No tiene otra forma de ser, lo mismo que un santo no se hace santo si no hace méritos para ello, la materia que nos corresponde y que debemos utilizar para formar el nuevo Cuerpo Etérico tiene que estar relacionada con las debilidades de la vida pasada para que su efecto –la enfermedad- sea una prueba a superar por nosotros.
Como, a su vez, el Cuerpo Etérico es el molde sobre el cual se forma el cuerpo físico, podemos comprender que ya traemos toda una serie de tendencias, debilidades o defectos que se mostraran a lo largo de la vida como “karma” basado en las actuaciones ignorantes o debilidades ante las tentaciones y pruebas del cuerpo de deseos. Y son estas debilidades y pruebas basadas en anteriores vidas las que fortalecen y desarrollan al Ego, como se fortalece una persona que padece cáncer a lo largo de los años, o como se fortalece el coraje por medio de la desesperación.
La energía creadora es la que utilizamos para actuar, procrear, hablar y pensar, y todo mal uso que hagamos de ella tendrá su respuesta por parte de la Ley de Consecuencia. Así, una persona que abusa o derrocha sin control la energía sexual, se puede ver afectada en el habla o en su mente por el mal uso de esa energía creadora. Esos medios son los que tenemos para poder evolucionar en la vida: la palabra, el pensamiento y los cuerpos físicos que creamos gracias a la procreación, por consiguiente, todo mal uso nos traerá un efecto que debe servir para enseñarnos que esa energía debe utilizarse sólo para nuestro propio progreso y para facilitar nuevos cuerpos a otros espíritus reencarnantes.
Sabemos que en el purgatorio sufrimos el mal que hemos causado a otros, y ese sufrimiento deja su marca en nosotros en forma de “conciencia” para que en la próxima vida nos hable antes de que lo volvamos a cometer el mismo error. Pues también el dolor, el sufrimiento y los errores que han causado enfermedad en el cuerpo, dejan su marca en nosotros de tal forma que –como efecto- nos ayudan a tener una mejor salud basada en unos más elevados sentimientos y pensamientos. Así, la persona elevada moral y espiritualmente, tendrá mejor salud que la que fue egoísta y que renacerá con su organismo débil, o que el mentiroso que renacerá con cierto desequilibrio en sus órganos internos porque, todos estos aspectos negativos tienen un efecto desequilibrador en el cuerpo vital. De esta forma vemos que es solamente en el ser humano –y no en los otros reinos- donde se muestra el karma individual por tener un “Yo” evolucionante que necesita aprender de sus errores.
Hasta que no comprendamos y vivamos las enseñanzas de Cristo no estaremos libres de la enfermedad y de la ley kármica porque, Cristo, el Salvador de la humanidad, está influyendo con sus más elevadas vibraciones para que nosotros nos podamos servir de ellas para adquirir la perfección. El enfermo es en realidad: “ Un violador de las leyes divinas recibiendo su castigo”. Todo el mal de la humanidad radica en su “egoísmo” y, mientras el hombre no transforme su egoísmo en altruismo, su ignorancia en sabiduría y su odio en amor, no obtendrá una buena salud y un buen destino kármico.
Si no fuera por la Ley de Consecuencia que nos trae dolor y sufrimiento, no aprenderíamos las lecciones y pasaríamos de un cuerpo a otro engrandeciendo cada vez más nuestro egoísmo y maldad. Pero como la Ley de Consecuencia hace que renazcamos con las debilidades correspondientes basadas en el último cuerpo que utilizamos, eso hace que el Ego se esfuerce por superar sus errores y desarrollar sus poderes, por fortalecerse interiormente para luchar contra la enfermedad.
De esta forma vemos que, una persona dominada por la pasión y el sexo que ha arruinado su cuerpo en una vida, puede nacer con las conexiones entres sus cuerpos mal hechas para que no pueda tener un completo control sobre el mismo. En este caso diríamos que la fuerza del deseo en una vida ha sido desperdiciada y ahora no puede dominar su cerebro para enviar impulsos a través de los nervios.
Las enfermedades mentales son, en muchos casos, el efecto del abuso de las funciones creadoras, pero en otros, estos abusos también pueden traer enfermedades físicas. Decimos en la filosofía rosacruz que “Una mentira es a la vez asesina y suicida en el Mundo del Deseo”. Cuando ocurre un echo formamos un pensamiento forma sobre él en los mundos invisibles y, si volvemos a contar ese echo tal y como ha sido otra vez, se unirá al pensamiento anterior. Pero si lo contamos de diferente forma o mentimos se atraerán por ser el mismo echo, pero se enfrentarán hasta destruirse por ser de diferente vibración. Si el pensamiento bueno es suficientemente fuerte vencerá al falso, de esta forma vemos como somos sembradores de armonía o de discordia. Si actuáramos siempre con verdad y en armonía con las leyes divinas, estaríamos sentando las bases para la formación del arquetipo de la futura vida con un perfecto estado de salud, lo que se reflejaría en el Cuerpo de Deseos y en el Etérico también como buena salud. Por el contrario, los que fomentan la mentira, el egoísmo, el error, etc. no podrán crear un arquetipo que represente la verdad y la justicia, o lo que es lo mismo: la buena salud. De esta forma vemos como nuestra salud y nuestro destino dependen de lo que hacemos con nuestra voluntad respecto a nuestro Cuerpo Mental y a nuestro Cuerpo de Deseos.
Hasta ahora he hablado más bien en sentido causa y efecto de una vida sobre la otra, pero esto no es una regla fija puesto que la ley de consecuencia también actúa en la misma vida. Lo mismo que la ley de la gravedad hace que vuelva a caer una piedra que lancemos al aire, así mismo hay causas que hacen que su efecto se manifieste al poco tiempo. Otras se pueden manifestar a lo largo de los años, y otras incluso se corrigen y no se manifiestan porque hemos enderezado nuestra vida. Una persona que en su juventud tiene un comportamiento incorrecto con los demás, que no respeta nada porque quiere hacer lo que le apetece y que incluso crea conflictos con los demás estaría creando unas causas que en esta misma vida le pueden traer unos resultados similares hacia él por parte de otros; de esta forma aprendería lo que se siente cuando le hacen lo que él ha hecho. Pero, si esa persona se pone en contacto con una religión o escuela filosófica espiritual y aprende todas estas verdades y se pone a practicarlas a lo largo de su vida, no cabe la menor duda que los Ángeles del Destino sabrán ayudarle y beneficiarle aplicando las leyes divinas. Es más, él mismo transformaría su aura en positivo, cambiaría su carácter y se haría mucho mejor persona, lo que atraería las simpatías y la ayuda de los demás.
Cuanto más atrás en la historia menos se ha practicado la moral y más normal ha sido vivir con el egoísmo, la mentira, la desconsideración y la ignorancia. Lo que era moral en la edad media hoy es inmoral, por eso había muchas más enfermedades, epidemias y peor destino. Se han efectuado algunas investigaciones de vidas pasadas que han demostrado que los obsesos sexuales han nacido con problemas mentales y, otros que además de este vicio tenían un buen grado de maldad, han nacido con epilepsia, histerismo, cuerpos deformes o incluso con cáncer. Otros que cometieron serias crueldades en vidas pasadas se ven afectados a la vista –aunque en algunos de esos casos es el efecto de la densidad que está adquiriendo el éter que rodea la tierra, por el enrarecimiento del aire como paso previo a la siguiente etapa de la humanidad-
En general pero con excepciones, las enfermedades agudas y de poca importancia tienen su origen en la misma vida y, las crónicas y más graves o duraderas, la tienen en vidas pasadas. Por otro lado, nos podemos preguntar por qué unas enfermedades se curan y otras no, o dicho de otro modo, por qué el resultado del purgatorio nos ayuda a vencer algunas enfermedades y en otros casos no. Esto depende del resultado del purgatorio, si la grabación en la conciencia es fuerte daremos al Cuerpo Etérico la fortaleza suficiente para resistir ante la enfermedad -como ocurre con las personas que trabajan con enfermos contagiosos y no les pasa nada- Eso a su vez, se refleja en el Cuerpo de Deseos para llevar una vida más elevada, de tal forma que el odio o la pasión de una vida pasada ya no volverán a ser causa de enfermedad en la siguiente. Naturalmente que las actitudes negativas persistentes de una vida o la acumulación de otros hechos similares, da como resultado un karma maduro frente al cual nos sentiremos impotentes.
Hace pocos siglos, la duración media de vida era de 40 años, actualmente, sin embargo, es de 70. Este resultado se ha obtenido gracias a que, en cada vida, intensificamos los esfuerzos para dominar el Cuerpo de Deseos y para no dejarnos llevar por los vicios, pasiones, odios, etc., y gracias a que, también como resultado del purgatorio, nos proponemos investigar en todos los campos científicos. Por consiguiente, cada vez creamos mejor destino kármico y colaboramos más con la Ley de Causa y Efecto.
No podemos considerar a la enfermedad como un mal sino más bien como un auxilio para nuestro desarrollo, hace el mismo papel que un castigo que puede corregir un mal hábito a un niño, o el suspenso en los estudios que hace que el estudiante se esfuerce más en estudiar y en aprobar.
Cuando una persona lleva una vida superficial, como si fuera un espectador de su destino y no se esfuerza por imponer su voluntad – su Yo- sobre sus cuerpos de deseos y mental, debilita su cuerpo etérico –vehículo de la memoria- y, por lo tanto, su salud. Cuando esta persona llega al purgatorio se da cuenta de su error y comprende que debe esforzarse para imponer su voluntad y para que su organismo responda y se fortalezca; además, la actuación del karma le llevará a contagiarse o a contraer una enfermedad grave para que así sea.
Pero también hay casos contrarios, cuando una persona ha sido precipitada por falta de razonamiento, ha sido egoísta o demasiado confiada en sí misma, etc., también puede ser víctima de una epidemia en la que él no pueda hacer nada para curarse y para que comprenda que debe fortalecer sus vehículos.
De una forma u otra, la enfermedad fuerza al Yo a cambiar su actitud y a controlar su Cuerpo de Deseos y su mente. Sin embargo no hay que olvidar que la mayoría de estas enfermedades han sido aprobadas en el Mundo del Pensamiento, antes de renacer, con la única intención de fortalecer al Yo. Pongamos un ejemplo: Un fumador se ve dominado por el Cuerpo de Deseos, éste debilita su voluntad hasta el punto de que el “Yo” no puede vencer el mal hábito. Esto, a su vez, debilita el Cuerpo Etérico quedando grabada esta debilidad para ver el resultado después de la muerte.
Es en ese estado, cuando la conciencia del Yo comprende que esa debilidad crea una enfermedad y se propone hacerla frente por medio del fortalecimiento interno mientras la sufre.
Por consiguiente, la ley kármica nos favorece a través de la enfermedad y nos previene para futuras tentaciones o pruebas. De esta forma aprendemos a utilizar de manera constructiva las energías que derrochamos al dejarnos llevar por los deseos y pasiones.
Como ya hemos visto, la enfermedad es el efecto de dejarnos llevar por el Cuerpo de Deseos, el gran tentador. También sabemos que la ley kármica actúa sobre nosotros a raíz de la intervención de las fuerzas luciféricas en forma de tentaciones y pruebas, las que no tienen otro fin que el de hacernos “individuos auto-conscientes” de nuestras obras de una forma voluntaria. Esto nos obliga a tener en cuenta el principio de polaridad que hace que, según actuemos, consciente o inconscientemente, atraigamos otros elementos afines. Quiero decir que lo mismo que un perfume estimula al Cuerpo de Deseos hacia la sensualidad, también otros aspectos de la vida nos pueden estimular hacia una vida más moral y espiritual. En resumidas cuentas, debería obligarnos a estar pendientes de todo lo que hacemos, sentimos y pensamos si queremos lograr una mejor salud y un mejor destino.
De aquí que nos debamos esforzar en transformar los sentimientos egoístas y personales en sentimientos altruistas y desinteresados, en utilizar la mente para discernir correctamente entre lo verdadero y lo falso. Las enfermedades radican en el Cuerpo de Deseos, el día que consigamos imponer nuestra voluntad sobre la mente y seamos creadores de pensamientos positivos, optimistas, de felicidad y de bienestar, comenzaremos a dominarle y anularemos nuestro karma sobre la enfermedad. Esto es, al fin y al cabo, el resultado del “impulso interno de perfeccionamiento”.
Una de las explicaciones a la muerte prematura es cuando una persona lucha contra una enfermedad grave durante un tiempo para después morir. Entonces se está fortaleciendo sobre esa debilidad del Cuerpo Etérico según los planes previstos para su fortalecimiento antes de renacer. Cuando llega el momento de la muerte es porque ya no tiene a qué oponerse ni nada que vencer, así recoge el fruto de su lucha y prepara una nueva vida más fortalecida para afrontar nuevos karmas y nuevas debilidades.
Podríamos decir que, para que el Yo se fortalezca, en muchos casos, éste trae al renacer el germen de la enfermedad, sin embargo, también suele traer consigo los medios para vencerla, -lo mismo que ante cualquier otro karma- Con las fuerzas resultantes del éxito, vencerá otros obstáculos o karmas a lo largo de la vida y si no es así, utilizará esa fuerza en el estado post-morten.
Sabiendo que la enfermedad es el resultado de malas acciones, cabe preguntarse que si podemos evitarlas por medio de un desarrollo espiritual voluntario. La respuesta es que sí. De hecho la mayoría de nosotros estamos luchando contra la enfermedad y otras manifestaciones kármicas, mientras que el que no se esfuerza en desarrollar su Yo y en discernir los actos de su vida, está facilitando la manifestación de la enfermedad o creando causas para lo mismo en otra vida.
Por consiguiente, el que pone en práctica los conocimientos esotéricos está venciendo las enfermedades y creándose un buen karma futuro. La filosofía oculta es una energía que inunda y fortalece el alma facilitándole su desarrollo en todos los sentidos. El resultado de aplicar el conocimiento que llamamos Filosofía Oculta a nuestra vida cotidiana, es adquirir mejor salud y mejor destino porque, gracias a este conocimiento sabemos quiénes somos, por qué estamos aquí y qué medios tenemos para elevar nuestro Yo Superior.
Es cierto que, como efecto del karma, algunas enfermedades se declaran cuando el organismo está en cierto grado de debilidad, pero también es cierto que el karma actúa en las enfermedades externas –fracturas, intoxicaciones, etc.- como efecto de otras causas del pasado. Naturalmente que esto, para muchas personas, es casualidad, sin embargo, no deja de ser el efecto de nuestras propias acciones ignorantes e irresponsables. Según desarrollamos las cualidades del Espíritu y somos más responsables y conscientes de nuestros actos voluntarios, evitaremos todo lo que normalmente llamamos “mal destino.” No hay que olvidar que la “responsabilidad” es una cualidad más que se va adquiriendo a través del renacimiento, por tanto, si la unimos al “conocimiento” de la Verdad podremos decir que “a mayor responsabilidad y conocimiento mejor salud y mejor destino.”
Lo mismo que un genio tiene que buscar a unos padres que le faciliten un cerebro y los medios necesarios -como herencia- para desarrollar esa genialidad, así mismo cuando una persona tiene como karma una determinada enfermedad, busca en su renacimiento a las personas con las que esté unido kármicamente y que tengan el germen de esa futura enfermedad en su ADN. Así vemos que, además del parecido físico, también podemos heredar una enfermedad u otras cualidades. En esto tienen mucho que ver los Ángeles del Destino que son los administradores del karma y relacionan a unas personas con otras según las necesidades de cada uno para saldar sus deudas y para hacer un desarrollo espiritual más rápido. Ellos son los que modelan el Cuerpo Etérico según su destino kármico y lo depositan en la matriz de la futura madre para que se forme el cuerpo físico.
El Cuerpo Etérico es el asiento de la memoria y su principio es la “repetición.” Cuando una persona se deja llevar por el Cuerpo de Deseos y actúa con egoísmo, vanidad, pasión, etc. está formando la base de una futura enfermedad, la cual hará que el Ego se esfuerce en desarrollar su voluntad sobre sus cuerpos pero, naturalmente, esto se puede combatir con una nueva educación del carácter a través del discernimiento y de una moral más elevada. Cuando se persiste en ser negligente e irresponsable en nuestras actitudes, estas debilidades quedan grabadas en el cuerpo etérico hasta que la enfermedad se manifiesta para que, también por medio de la repetición, encaucemos de nuevo nuestro carácter y actitud en la vida. Vemos así como, no sólo es obligatorio practicar el bien en pensamiento, palabra y obra para el bien de nuestro desarrollo espiritual, sino que también lo es para obtener una buena salud.
Cuando alguien practica estas verdades y las lleva consigo como parte de su alma, no sólo obtiene buena salud, sino que se hace una persona tolerante y distinta, su aspecto es sereno, se mantiene más joven y irradia unas vibraciones que se diferencian de la mayoría de las personas.
No se puede ir por la vida asegurando que ciertos hechos sean un “castigo” o un “premio” como efecto de determinados actos que hemos hecho en otras vidas, eso sólo puede asegurarlo los verdaderos y pocos clarividentes que existen. Además, en todo este tema que estamos tratando en general, la filosofía oculta enseña que además de estas leyes kármicas, hay otro aspecto que nos permite crear causas nuevas a modo de mostrar cuáles son nuestros ideales y desarrollo interno, esto es lo que se llama “Epigénesis”. En esto radica una de nuestras obligaciones, en que nuestras creaciones originales sean buenas para la humanidad.
Por lo tanto, siempre tenemos la posibilidad de transformar nuestro carácter y crear nuevas causas que modifiquen nuestro karma y por consiguiente nuestras enfermedades. Es cierto que dentro de esas causas nuevas podemos cometer errores o tener accidentes por falta de responsabilidad y razonamiento, pero eso se mostrará como karma en la próxima vida, aunque su efecto a veces lo veamos en el mismo momento de los hechos. Si alguien duda de esto no necesita nada más que examinar la historia para ver que está llena de nuevas acciones, inventos y cambios muy importantes como efecto de los actos individuales de ciertos espíritus reencarnados.
Examinando el karma grupal, podemos ver que hay casos en que cierto grupo de personas muere o quedan inválidos para toda la vida en una catástrofe porque en alguna vida anterior hicieron alguna cosa en común, -guerra, terrorismo, etc.- ese es el efecto de la ley kármica pero, no siempre es así. A veces, personas sumamente materialistas, o incluso todo lo contrario, pueden morir en un “accidente” sin tener relación alguna anterior, sino que los Ángeles del Destino lo han hecho así con el único fin de que en otra vida –ya que están unidos por esta causa o “accidente” kármico- se unan para hacer una nueva obra en común que les enseñe la lección que necesitan y que, de alguna forma, beneficien a la humanidad.
Otras veces es la persona misma quien inconscientemente corta su vida. Cuando uno nace con la tendencia a ser probado en forma de tentación en la droga, alcohol, etc. para probar su fortaleza adquirida después de su anterior muerte en el purgatorio y con el suficiente poder de dominarlo, pero falla porque se ve dominado de nuevo por su Cuerpo de Deseos, los Ángeles del Destino pueden cortar su vida en un acto amoroso para que no se cree más deudas con las personas que le rodean y para prepararle un destino “duro” donde no le quedará más remedio que enfrentarse a la enfermedad para fortalecer su Yo e imponer su voluntad y sacrificio sobre su Cuerpo de Deseos.
Hay otros casos también de personas de gran desarrollo espiritual que vienen para dar un ejemplo de vida, fundar una asociación espiritual o hechos similares, y tienen una vida de enfermedad y sufrimiento para luego morir siendo joven. Esto también puede ocurrir porque ese espíritu ha elegido quitarse cuanto antes el karma de la enfermedad, desarrollar ciertas cualidades espirituales que necesita, o pagar una deuda que tenga con la humanidad pero, sea cual sea la causa, estará de acuerdo a su desarrollo espiritual.
También, sabiendo que cada uno de nosotros podemos acortar o alargar la vida, a veces llega el momento en que hemos cumplido positivamente con nuestro destino y nuestra actitud en la vida es tan benefactora para la sociedad que se nos permite vivir algunos años más.
Aunque parezca mentira, cuando una persona debe verse implicada en una epidemia o en una catástrofe, su karma le llevará al lugar preciso para que se cumpla lo que él mismo eligió antes de renacer, porque sin ello no conseguiría el mismo desarrollo en el futuro.
Tampoco se descubrirá el remedio contra el cáncer hasta que las personas que lo deben padecer cumplan con su karma del pasado y, por esa misma regla, irán apareciendo nuevas enfermedades o volverán otras ya erradicadas hasta que la humanidad adquiera el poder interno necesario para no caer en esos mismos errores. Las leyes kármicas no permiten que la humanidad descubra nuevos métodos y fármacos hasta que no esté preparada para hacer un uso correcto después de haber aprendido de su equivocaciones. Y es eso mismo lo que guía a determinados espíritus a investigar, como deuda kármica, y a utilizar los descubrimientos para beneficio de los enfermos.
Cuando el Ego ha aprendido toda una serie de lecciones y tiene cierto control sobre sus cuerpos, comienza a tener una vida más placentera incluso en sentido materialista, pero no debemos bajar la guardia, porque eso no deja de ser otra prueba más. Actualmente se disfruta mucho de la vida material y de los placeres y, en muchos casos, el alma cada vez está más vacía por la falta de trabajo espiritual. También aquí interviene el karma creando angustias, estrés y otras enfermedades similares para que el Yo busque algo nuevo que satisfaga su hambre de desarrollo. De esta forma y tarde o temprano, llegamos todos a interesarnos en algún momento por las enseñanzas ocultas y espirituales.
Como podemos ver, todas las conferencias terminan en la misma invitación hacia los asistentes, QUE DEBEMOS ESFORZARNOS EN SER MÁS ALTRUISTAS, SERVICIALES Y AMOROSOS CON LOS DEMÁS Y QUE DEBEMOS OBTENER UN MAYOR CONTROL SOBRE NUESTROS CUERPOS para obtener felicidad, mejor destino y mejor salud. La filosofía oculta es una gran ayuda porque nos da el conocimiento necesario para ello, un conocimiento que, llevado a la práctica, se convierte en sabiduría.
Los que se interesan por primera vez por esta filosofía lo pueden entender como un descubrimiento sensacional donde dejar volar su imaginación y sus fantasías como un niño con un juguete nuevo, pero los que ya han estado antes en contacto con estas verdades y no encuentran satisfacción en la vida material, son los que trabajan en silencio y con paciencia para que estas verdades sean la luz que alumbre su destino. Intentemos alumbrar humildemente el camino de los demás allá donde nos encontremos y así desarrollaremos antes el Cristo Interno.

Francisco Nieto

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