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miércoles, 22 de julio de 2009

MÉTODO ROSACRUZ PARA EL CUIDADO DE LOS MUERTOS


Artículo de la Fraternidad Rosacruz Max Heindel
Durante la vida en el mundo físico, el Ego humano trabaja por medio de sus cuatro vehículos: el cuerpo físico, vital, de deseos y la mente, los cuales están todos conectados entre sí por el cordón etérico plateado. Durante la noche , el Ego se retira a los mundos internos llevando consigo el cuerpo mental y el de deseos y dejando el cuerpo físico junto con el cuerpo vital acostados en la cama. En primer lugar, el Ego produce un ritmo armonioso sobre la mente y el cuerpo de deseos. Estos cuerpos trabajan sobre el cuerpo vital, y entonces este último comienza a restaurar la salud y la vitalidad de los cansados y desgastados átomos físicos.
Esta restauración sólo pude ser hecha durante el tiempo en que el cuerpo de deseos y la mente están retirados, porque el uso de ellos agota la energía física durante el día. Para que el cuerpo vital pueda estar libre a fin de reconstruir este vehículo físico exhausto, el Ego y los dos vehículos superiores (el cuerpo de deseos y la mente) se separan de los dos vehículos inferiores, permaneciendo sin embargo ligados por el cordón etérico plateado. Al ocurrir la muerte, cuando el cuerpo físico ya no pude sujetarse a sus vehículos superiores, cuando tiene que sobrevenir la desintegración, el Ego o Yo superior es forzado a desocupar su casa, hecha de arcilla, que ha construido y usado por un tiempo concreto, y en el cual ha aprendido muchas lecciones provechosas. Ha alcanzado ahora un período en el sendero de la evolución cuando el Ego debe tomar un período de tiempo para la asimilación de las lecciones que fueron aprendidas mientras funcionaba en el mundo de la materia. La muerte es para el Yo lo que el sueño es para el cuerpo físico; un tiempo de descanso y de recuperación para que el espíritu pueda extraer de esas experiencias un mayor poder anímico.
Al ocurrir la muerte, el Ego abandona el cuerpo físico a través de la comisura de los huesos parietal y occipital, pero en vez de quedarse el cuerpo vital con el cuerpo físico, como es el caso durante el sueño, éste también deja el cuerpo físico junto con el cuerpo de deseos y la mente, porque el trabajo del espíritu en el cuerpo físico ha terminado para esta vida terrenal. El cuerpo vital tiene ahora que hacer un trabajo diferente; ya no se le pide mantener la salud a los átomos físicos.
En el momento de la muerte se puede ver al cuerpo vital, de deseos y a la mente abandonar al cuerpo físico a través de la cabeza. El espíritu, que está dejando su prisión terrenal para que se desintegre, lleva consigo su pertenencia más querida, el átomo simiente, (donde está grabada nuestra vida y de donde debemos sacar el fruto de las experiencias) la única parte física que no puede morir y la que trae de regreso a cada vida terrestre. Durante la vida terrestre, hay un diminuto átomo en el ápice del ventrículo izquierdo del corazón que es llamado el átomo-simiente permanente. Este átomo-simiente del vehículo físico ha sido usado como un núcleo para el cuerpo físico desde que el espíritu tuvo un vehículo físico. Cuando hablamos de un átomo-simiente permanente, no queremos decir que se usa el átomo físico, sino las fuerzas que fluyen a través de él. Estas fuerzas permanecen con el Ego a través de un renacimiento tras otro, o hasta que este espíritu en particular haya terminado su evolución en el mundo físico. Entonces esas fuerzas serán transferidas al átomo-simiente del cuerpo vital, que se convertirá en el átomo-simiente del próximo período.
Volviendo a nuestra discusión sobre el Ego, cuando deja el cuerpo físico a lo que llamamos la muerte, encontramos que el espíritu está pasando a través de un período vital y extremadamente importante. Amigos y parientes deberían poner mucho cuidado a fin de que el ser querido esté exento de perturbación, aflicción y disturbios de toda clase. El cuerpo no debería ser mutilado y no se deberían usar fluidos de embalsamiento hasta 72 horas después de que el Espíritu haya cesado de funcionar en el cuerpo. La razón para esto es como sigue: Al suceder la muerte, ocurre la rotura del cordón plateado, del cual habla la Biblia en el capítulo 12 de Eclesiastés. Este cordón mantiene unido a los vehículos superiores e inferiores y, a la muerte, la rotura sobreviene en el corazón, lo que causa que este órgano deje de latir. Cuando esto ocurre, el clarividente puede ver al Ego con sus tres cuerpos, a saber, el vital, el de deseos y la mente, flotar por encima de la cabeza del cuerpo físico durante un máximo de tres días y medio. Durante este período, el espíritu está ocupado examinando las escenas de su vida pasada que han sido impresas en el átomo-simiente permanente en el corazón. Esta grabación se ha producido en el átomo-simiente por la sangre. La Biblia también nos enseña que el espíritu está en la sangre. La sangre es el vehículo directo del Espíritu.
El corazón y los pulmones son los únicos órganos por los que pasa toda la sangre en el cuerpo del ser humano en cada ciclo, y el corazón es el baluarte del Ego Humano. Mientras la sangre corre a través del corazón, las escenas de cada momento que pasa son llevadas en la sangre y grabadas en el diminuto átomo-simiente. Este átomo también está impregnado con las experiencias de todas las vidas pasadas, y de esto llegan muchas impresiones al ser humano. Estas le enseñan la diferencia entre el bien y el mal, y de esta manera llegan a convertirse en su consciencia.
La razón por la cual es necesario que reine la quietud alrededor del fallecido es porque el cuerpo vital es el vehículo usado inmediatamente después de la muerte para transferir las impresiones del átomo-simiente en el corazón al átomo-simiente del cuerpo de deseos, que es el cuerpo con el cual vamos a funcionar durante unos años hasta extraer el fruto de nuestra pasada vida. Durante este trabajo, el cordón plateado se quiebra, pero no se rompe. El Ego, hasta cierto punto, sigue consciente de sus vehículos, de sus sentimientos y sufrimientos, como en el caso cuando el cuerpo es mutilado. Si el cuerpo físico es perturbado durante esta transferencia, las imágenes quedan vagamente grabadas y el espíritu, al renacer en la próxima encarnación, no traerá consigo un sentido de consciencia tan agudo como habría sido el caso si la grabación hubiera sido bien clara. En el Mundo del Deseo, el Ego no pudo sentir remordimiento por los errores, ni gozar por las buenas acciones tan profundamente como lo habría hecho si no se le hubiera molestado, ya que no pudo grabar la película de la vida correctamente por haberle interrumpido.
Cuando el panorama está completamente grabado en el cuerpo de deseos, el cordón plateado se rompe y el Ego está libre de su casa terrenal. Entonces el cuerpo debería ser quemado ya que así se libera al espíritu rápidamente. Además ofrece un método más limpio para la eliminación del cuerpo muerto.
Confiemos que la humanidad pronto despierte y aprenda a cuidar apropiadamente de sus muertos, y que tengamos una ciencia de la muerte así como tenemos una ciencia del nacimiento que es la Neonatología.
Es importante que la persona consciente del daño resultante por el manejo inadecuado del cuerpo en el caso de muerte, tenga instrucciones escritas de cómo desea que se lleve a cabo este cuidado para ella misma.

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