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miércoles, 1 de julio de 2009

¿QUÉ ES EL AURA?





El aura tiene su origen en los cuerpos superiores al igual que los cuerpos tienen su origen en la materia de los mundos a los que pertenecen. Los cuerpos los adquirimos en el pasado de una manera inconsciente gracias al descenso a través de los mundos, en lo que conocemos en la filosofía oculta como Períodos, Revoluciones y Épocas. Pero es a partir del Período Terrestre cuando adquirimos la individualización como Egos separados de los demás y nos vimos obligados a evolucionar bajo las leyes de Renacimiento y Consecuencia.
Desde entonces, el Ego atrae en cada renacimiento la materia necesaria de los diferentes mundos para formar sus vehículos individuales. La materia para formar los cuerpos individuales la adquirimos en cada renacimiento en el mundo físico, pero el aura se va definiendo a través de los años a partir del nacimiento, esto es, cada siete años. Por otro lado, los cuerpos están compenetrados unos con otros como ocurre con los mundos, pero como no son del mismo tamaño ni su estructura y densidad de materia es la misma, por eso se diferencian y se dice que tenemos varias auras. Las auras se diferencian entre ellas no solamente por la densidad de su materia, -invisible a nuestros ojos- sino que también lo hacen por lo que se manifiesta en su interior.
No es solo el hombre quien tiene aura, también el reino vegetal lo tiene gracias al cuerpo vital y los animales también la tienen gracias al cuerpo vital y de deseos. El hombre, sin embargo, se diferencia de ellos porque tiene un cuerpo mental, -la mente- que bien se puede considerar otra aura, aunque bastante más difícil de apreciar incluso para un discípulo.
Se llama aura a la visión clarividente que una persona tiene de la parte que sobresale de los cuerpos energéticos invisibles respecto al físico, siendo cada uno de ellos más sutil que el otro. Se puede decir que el aura es el fluido que emana de los cuerpos superiores del ser humano, del animal y del vegetal, es la parte del campo energético planetario que utiliza el ser humano de forma individual. Cada aura compenetra a las demás según su grado de vibración.
En realidad, el aura es la manifestación del Ego o Yo superior en los mundos invisibles, las auras ocupan un mismo espacio y se diferencian por los diferentes grados de vibración de su materia. El ser humano tiene 3 cuerpos además del físico y cada uno de ellos tiene una función determinada, a saber: Cuerpo etérico: Mantiene el cuerpo físico vivo y en buen estado de salud, con sus sentidos, memoria, etc. Cuerpo de deseos: Es el aliciente para que nos movamos por medio de los sentimientos, deseos y emociones. Cuerpo mental: Nos facilita los medios para razonar y para que la voluntad pueda manifestarse y dominar esos vehículos. Estos cuerpos sobresalen del cuerpo físico en mayor grado respectivamente y están compenetrados entre sí como lo puede estar la tierra por el líquido y el aire.
Los cuerpos o auras se van formando cada 7 años hasta que a los 28 se termina de formar la mente, pero toman la materia cuando desciende el Ego para renacer, por eso el Aura de un niño en el vientre de la madre es muy grande, sobre todo por los átomos prismáticos. Los cuerpos se forman teniendo como núcleo vibratorio unos átomos simiente que graban el fruto de cada vida y muestran su evolución en cada nuevo renacimiento según su karma.
El aura, como una especie de campo magnético que es, atrae y repele según sea su naturaleza: Por ejemplo, el aura del cuerpo de deseos y el mental atraen lo similar y repelen lo que no es de su misma naturaleza; aunque esto, como es lógico, depende de la fortaleza de la voluntad y del control de la mente. El aura etérica atrae el fluido vital del Sol y repele los virus y bacterias cuando está en un buen estado de vitalidad. Sin embargo todas se pueden ver debilitadas por otras influencias externas de sus respectivos mundos.
Para ver el aura hay que ser clarividente, y dependiendo del grado de clarividencia así será la capacidad de ver un aura u otra. Sin embargo, eso no significa que el que pueda ver las auras del cuerpo de deseos y mental también vea el aura etérica. La clarividencia más simple es la denominada rayos X y sólo alcanza al cuerpo etérico.


AURA ETÉRICA
El aura etérica es de la que más se puede hablar puesto que es la más compleja, dinámica y física por encima del cuerpo material. Esta aura magnética compenetra los átomos físicos y mantiene las moléculas del cuerpo en sus moldes orgánicos, pero cuando el clarividente mira con detalle las líneas de energía que salen del cuerpo físico y que proceden del etérico, ve toda una gama de diminutas formas geométricas. Ésta sobresale –por lo general- unos 3 o 4 centímetros aproximadamente del cuerpo físico, y digo aproximadamente porque estas auras se hacen más grandes según se alcanza el desarrollo espiritual y las iniciaciones.
Cuando sus energías circulan toman un color rosa gracias al átomo simiente que se encuentra en el plexo solar y, si está muy cargada de vitalidad, esta energía sale hacia el exterior en líneas rectas arrastrando toda clase de bacterias y virus, lo que en realidad sería el aura.
Está compuesta de 4 éteres que son los que mantienen el cuerpo vivo, en buen estado de salud y que se relacionan con las siguientes funciones: 1º. Éter Químico: Se relaciona con los huesos, la asimilación y la excreción de los alimentos. 2º. Éter de Vida: Tiene que ver con los jugos del cuerpo, la fertilización y la gestación de un nuevo ser. 3º. Éter Luminoso: Que proporciona el calor de la sangre, y se relaciona con el sistema nervioso, con los sentidos y el color de los cuerpos animal y humano. 4º. Éter Reflector: Este Éter interviene en la formación de la memoria subconsciente, de la mente, y es el medio por el cual se imprime el pensamiento en el cerebro.
El aura etérico está compuesto, principalmente, por los éteres superiores del cuerpo vital, el Luminoso y Reflector que, a su vez, son una especie de aura alrededor de los éteres inferiores y que, a través del desarrollo espiritual individual, se transforman en el luminoso Cuerpo Alma. En realidad, el aura etérico tiene su origen en la energía solar que especializamos en nuestro cuerpo vital y que, al pasar por el bazo y después al chacra del plexo solar, se vuelve de color rosa. Este fluido vital que recorre el sistema nervioso y que hace que el hombre pueda moverse en el mundo físico, es el que ve el clarividente salir del cuerpo físico en forma de líneas luminosas y sobre el que trabajan los acupuntores. Pero otras veces esas líneas luminosas se transforman en remolinos y no son capaces de exteriorizarse, esto ocurre cuando la persona está enferma, o lo que es lo mismo, cuando en determinada parte del aura se aprecia una mancha oscura donde una clase de elemental aumenta la afección a ese órgano. Sobre esta clase de materia es donde trata la sanación.
El aura puede tomar muchas formas y colores pero también puede exteriorizar algunas otras, como son las formas geométricas del cuerpo vital, que son las que detectan los perros con su olfato. El aura etérica individual con su color rosado, se puede apreciar a partir de los siete años, que es cuando se ha formado el cordón plateado etérico. La verdad es que muchas veces se ha fotografiado, incluso saliendo del cuerpo de un médium en forma de nube.
Esta aura es la matriz energética sobre la que se acumula la materia del cuerpo físico. En ella se aprecian chacras, líneas energéticas y infinidad de puntos entre los que están los de la acupuntura. Como vemos, esta aura es sumamente interesante para su estudio, tiene aspectos curiosos que explican el porqué de nuestra vida física, la procreación, la muerte, etc. Por ejemplo, a partir del acto de procrear intervienen sobre ella –más concretamente sobre el éter químico- las hadas, los elfos, Ángeles, Arcángeles y incluso humanos en su aprendizaje del manejo de esa materia.
Hay otros aspectos más curiosos aún, por ejemplo: Si no fuera por la presión atmosférica este cuerpo-aura saldría del cuerpo físico y nos causaría la muerte como le pasa a una persona que cae al vacío desde mucha altura. Es decir, tanto en una caída a gran distancia como si pasara algún objeto grande cerca de nosotros a la velocidad de una bala, nos arrastraría el aura o parte de ella y nos haría perder la conciencia, o incluso podría producir la muerte del cuerpo físico. Esto me lleva a pensar en el posible paso de un meteorito o cometa muy cerca de la Tierra, eso podría causar millones de muertos y pérdidas de conciencia que, a su vez, verían el famoso “túnel” que no es tal.
Dice el axioma hermético que como es arriba es abajo y al contrario, o sea, lo que es en una escala mayor se repite en otra inferior, lo que ocurre en el macrocosmos ocurre en el microcosmos que somos nosotros. Pues bien, nuestra aura etérica tiene que ver con la procreación, el crecimiento y el mantenimiento de la forma física, así como con su evolución en general. Sin embargo, esta aura tiene una relación directa con dos fuentes, que son: el Sol de donde toma la vitalidad para mantener el cuerpo físico, y la luna de donde proceden las fuerzas para la procreación de nuevos seres. De aquí podemos sacar la conclusión del porqué la tierra tiene un satélite al cual abarca con su aura terrestre, y porqué la Tierra está a determinada distancia del Sol; de otra forma no seríamos lo que somos, ni hubiéramos llegado donde hemos llegado.

AURA DE DESEOS

El aura de deseos en su origen es un pensamiento-forma, y actualmente es un ovoide sin ninguna forma o estructura interna definida excepto en sus vórtices o chacras que en un futuro utilizaremos en los mundos invisibles como utilizamos los sentidos hoy en el físico.
En ese aura compuesto de un gran conglomerado de colores en movimiento es donde el clarividente experto ve el estado sentimental y emocional del individuo. Sin embargo y dado que gran parte de la humanidad está empezando a utilizar su mente conscientemente para dominar su cuerpo de deseos, en general, parece como una luz con diversos matices de colores más o menos armónicos y bellos que demuestran sus buenos sentimientos y deseos. De hecho, este aura puede cambiar muchísimo en una misma vida cuando el individuo se esfuerza por alcanzar cierto desarrollo espiritual; esto es, se deshace de la materia de más baja vibración y atrae la más elevada del mundo del deseo.
También se puede considerar aura a las formas que se manifiestan y que pueden ser muy variadas –según el estado emocional y los pensamientos del individuo- algunas de estas formas se quedan con la persona, pero otras sin embargo, son lanzadas al exterior afectando así a otras personas.
Nosotros tomamos la materia para su formación del cuerpo de deseos del planeta, y la individualizamos como hace el planeta respecto al Sistema Solar, o sea, nuestra aura está compuesta de materia de sus respectivos mundos, lo que indica que nosotros afectamos a esos mundos en bien o en mal. Según evoluciona el Ego a través del renacimiento, repercute positivamente en el aura del planeta y éste a su vez sobre el mundo correspondiente dentro del sistema solar. De hecho, algún día, el sistema solar, así como el planeta y nosotros mismos, brillaremos con la más elevada luz espiritual.
El aura de deseos sobresale entre 20 y 40 centímetros. Tiene gran variedad de colores según el desarrollo espiritual de la persona y su materia se mueve constantemente a la velocidad de la luz. Esta materia fluye hacia el exterior desde el chacra que está a la altura del hígado físico y vuelve a penetrar por los otros chacras completando así una especie de circuito. Estos vórtices o chacras –principalmente son siete- suelen verse más en personas que han desarrollado ciertos poderes como la clarividencia, ya que, en la mayoría apenas se notan; cuando alcanzan su desarrollo permiten a la persona ser consciente y funcionar en los mundos invisibles.
Ya desde el nacimiento traemos dos colores básicos en nuestra aura, uno que se relaciona con el Rayo al que pertenecemos como espíritu, y otro con el regente del Ascendente astrológico; pero además, hay otro color muy notable en el aura, éste es el del continente o raza, en el caso de los occidentales es el naranja. Como se llama aura a lo que sobresale de materia de deseos más allá del cuerpo físico y, por tanto, muestra la naturaleza de nuestros deseos, sentimientos y emociones, según sea el desarrollo y cambio de los mismos así serán sus colores; así es que un clarividente puede ver los siguientes colores entre otros muchos intermedios: ROJO: normalmente representa el odio, la ira o la cólera. ROJO OSCURO: la venganza y la avaricia. GRIS un poco azulado: la depresión y el miedo. ROSA: el afecto. AMARILLO: el intelecto. AZUL CLARO: Esperanza, optimismo, altruismo, religiosidad. AZUL OSCURO: preocupaciones y disgustos (la preocupación y la angustia también se muestran por los remolinos que se forman en el aura) VIOLETA: facultades psíquicas, espiritualidad. NEGRO: la desesperación por alguna desgracia súbita. DORADO Y AZUL: devoción emocional intensa. RESPLANDOR Y RADIACIÓN EN EL AURA: Gozo y felicidad en general.
Estos colores son más definidos y bellos en el hombre que en el animal, pues éste sólo tiene materia de las regiones inferiores del mundo del deseo. De hecho, precisamente esa materia superior en el ser humano es lo que le ha ayudado a progresar y a crear un mundo como el actual. Si de verdad queremos llevar un aura de luz y de bellos colores, debemos purificarla venciendo a los bajos deseos y pasiones y elevándonos por medio de los sentimientos más fraternales y amorosos.
El aura de deseos atrae materia elevada cuando se vive la vida espiritual y repele la materia que nos tienta a través de los deseos y emociones; pero cuando se cae en cualquier clase de vicio de los que dominan a la persona, atrae toda clase de vibraciones negativas del mundo que nos rodea. Esta diferencia de deseos, sentimientos y emociones son los que hacen que al ponernos en contacto con otras personas, nos sintamos cómodos o incómodos con ellos. Normalmente, todas las personas llevamos toda una serie de espíritus elementales en nuestra aura, la diferencia de una persona a otra está en la forma en que los ha atraído. Es decir, la persona dominada por el alcohol, la droga o simplemente la maldad, llevará en su aura toda una serie de entidades que le influyen para hacerle más débil moral y espiritualmente a la vez que le afectarán al sistema nervioso y a la mente por el apego que tienen esos elementales al éter vital del individuo.


AURA MENTAL

El aura mental está muy poco formada y es más pequeña que las otras porque es la última adquisición del Ego, se sitúa en las personas desde la cintura hasta la cabeza y tiene la forma de una nube más bien amarillenta que compenetra las otras auras. Destaca en personas intelectuales y es el vehículo de los Adeptos o Iniciados.
Tiene que ir perfeccionándose y aumentando a la vez que el cuerpo de deseos, puesto que aún queda mucho por trabajar sobre ellos, en realidad, nosotros como Egos, debemos utilizar la mente para razonar y vencer al cuerpo de deseos, lo que a su vez se reflejará en todas las auras. De esta forma, a la hora de renacer, el átomo-simiente atraerá materia más pura y así obtendremos un aura brillante y en cierto modo purificada.
Cuando desarrollamos la mente y vivimos una vida espiritual, su vibración y brillo aumenta. Como en el cuerpo de deseos, cuando pensamos repetidamente en una cosa, se muestra como un hábito y, de esta forma, cada vez atraemos más materia de ese tipo; de ahí la necesidad de pensar siempre positivamente.
El aura mental actúa de forma similar respecto a los sentimientos, con la diferencia de que en esa aura podemos ver como penetran o salen pensamientos y formas que incluso pueden ser dirigidas a otros. En los niños es muy sensible a las influencias externas porque no nace hasta los 21 años
Hay que tener en cuenta que la materia de estos mundos son manifestaciones de Dios que, a la vez, son parte de Él (como nuestra aura es parte nuestra); luego entonces según purificamos la materia de los mundos a través de nuestra evolución y desarrollo, estamos ayudando a evolucionar a Dios.
El aura de un Adepto (6 iniciaciones) puede ser tan grande como una casa por eso, el aura de la Tierra abarca más allá de la Luna, por tanto, el aura de Dios abarca todo el Sistema Solar.
Nosotros llevamos en nuestra aura toda una serie de partículas en movimiento que están evolucionando en nosotros, puesto que las auras son parte nuestra, como ocurre con las células del cuerpo físico. El aura de deseos y mental se van haciendo más grandes, bellos y brillantes según evolucionamos, pero el aura etérica se divide en dos, o dicho de otra forma, de los 4 éteres que la componen, 2 de ellos y más elevados se van haciendo más numerosos y grandes mientras que los otros disminuyen. Entonces es cuando el aura, toma un color azul y oro, hasta formar el cuerpo-alma que es el vehículo del futuro de la humanidad, con el que recibiremos a Cristo a su vuelta, y con el que pasaremos a la siguiente etapa de la humanidad en cuya atmósfera planetaria no podrá sobrevivir el ser humano actual.
En definitiva, el conjunto de cuerpos es un aura de Luz coloreada con distintos matices de colores que muestran el temperamento y el carácter del individuo, a esa Luz tuvo que referirse Cristo cuando dijo: “Que brille vuestra luz” Y es que, según nos esforzamos por acelerar nuestro desarrollo espiritual, los vehículos superiores se hacen más grandes y luminosos.
Es muy importante y deberíamos tener siempre presente que nosotros vemos el mundo y al prójimo a través de nuestras auras, es decir, de nuestros deseos, emociones, sentimientos y forma de pensar. Si somos mal pensados, irascibles, pasionales, etc. pensaremos que la mayoría de las personas son así y nos encontraremos más cómodamente en nuestras relaciones con personas similares a nosotros –según la ley de atracción- Cuando tratamos con personas de buena voluntad nos costará adaptarnos a su forma de ver el mundo y desconfiaremos de sus palabras, o les tomaremos por lo que no son. De ahí que tengamos la obligación de tener buenos sentimientos y pensamientos el mayor tiempo posible para cumplir el mandato de Cristo.
Cristo nos está ayudando a purificar nuestras auras desde que hace 2000 años vino a “lavar los pecados del mundo”, por eso es nuestro deber ayudarle en su obra transformando la materia de deseos de nuestra aura para que repercuta en el mundo del deseo y del planeta Tierra.
El hombre debe hacer que brille la Luz en su aura a través de la imitación de Cristo, y de esta forma hará ascender la fuerza creadora que actualmente desarrolla en la gratificación de las pasiones, por la triple médula espinal para encender el Fuego del Espíritu regenerado. Cuando se haya sacrificado lo suficiente, este Fuego despertará el Centro o chacra de la frente, el cual está conectado con los centros de las manos y los pies –formando así una estrella de cinco puntas- En ese momento se despertarán sus poderes y como un cristiano crucificado se hará un fiel colaborador de Cristo.
Además del aura formada por la materia de los cuerpos superiores que sobresalen del cuerpo físico, podríamos decir que hay otras dos más, una que en su momento se formará en la toda la humanidad y otra que la podemos hacer por medio de nuestra voluntad.
La primera es el Cuerpo Alma que está formada por los dos éteres superiores –que a su vez son el aura de los éteres prismáticos- pero que en este caso toman los colores del azul y el oro. Menciono esta aura como independiente del cuerpo etérico porque éste, por naturaleza, no trae desarrollados los éteres superiores hasta el punto de que puedan considerarse el Cuerpo Alma. Solamente cuando se vive la vida espiritual durante –posiblemente- varias vidas, se adquiere el Cuerpo Alma. Por tanto el Cuerpo Alma como aura se ve de color azul y oro y es un vehículo de conciencia que a su vez protege de las influencias psíquicas, de los pensamientos negativos que puedan o intenten penetrar, y de todo el mal que nos pueda rodear porque es un vehículo de nuestra propia creación. Esta aura la obtendrá la mayoría de la humanidad en la Era de acuario, pero para conseguirlo tendremos que hacernos los más fieles servidores e imitadores de Cristo y persistir repetitivamente en sus obras. Entonces y si hay suficiente número de personas con el Cuerpo Alma desarrollado, estaremos capacitados para recibir a Cristo y para hacernos cargo del desarrollo del Planeta.
Por otro lado, sabiendo que nuestra mente es creadora y que cada pensamiento toma una forma que es habitada y utilizada como vehículo de experiencia por un espíritu elemental, hay que admitir también como aura, los pensamientos protectores que una persona puede mandar a otra. Cuando una persona desea sinceramente ayudar de forma amorosa a otra, y sabe que lo puede hacer por medio de su mente, fortalece y concentra su voluntad para imaginarse a la otra persona rodeada con sus más elevados pensamientos y sentimientos; lo que se convierte también en un aura protectora. Los pensamientos elevados dirigidos a una persona con la intención de protegerla de entidades maléficas, o simplemente como estímulo de vibraciones elevadas en sus cuerpos superiores, cumplirán la misión encomendada junto a esa persona de acuerdo a cual haya sido la fuerza de voluntad, la fortaleza de sentimientos y la persistencia o frecuencia con que se hayan mandado. Pero a fin de cuentas es un aura que cualquier clarividente puede perfectamente ver. También con esta aura nos podemos proteger nosotros mismos de: 1º. De las vibraciones negativas –pensamientos, sentimientos, etc.- enviadas por otra persona. 2º. Protegernos de las que flotan en nuestro alrededor. 3º. Protegernos de entidades mientras meditamos y dormimos.
Lo que hoy llamamos “auras” dejarán de serlo en un futuro aún muy lejano para pasar a ser vehículos perfectos e independientes para la manifestación del Triple Espíritu. Según la filosofía rosacruz de Max Heindel, en el período de Júpiter el cuerpo vital alcanzará su perfección y asimilará los poderes obtenidos por el cuerpo físico en el Período Terrestre. En el Período de Venus será el cuerpo de deseos el que se perfeccione después de asimilar los poderes del cuerpo físico y vital. En el Período de Vulcano será el cuerpo mental el que asimile los poderes de los otros cuerpos y se convertirá en la más elevada expresión de todos los cuerpos utilizados por el Triple Espíritu a través de millones de años. En el transcurso de estos períodos iremos aumentando el poder creador de esos cuerpos hasta que, cuando finalicemos el Período de Vulcano, seamos dioses creadores como nuestro Padre.

Francisco Nieto

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