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domingo, 27 de septiembre de 2009

EL SENDERO HACIA CRISTO


El Arcángel Cristo pertenece a la Jerarquía Creadora de Capricornio, su hogar está en la parte espiritual e invisible del Sol físico y desde ahí fecunda con sus rayos todo el sistema solar, por lo tanto es el más elevado iniciado de los Arcángeles y representa al Sol dador de vida y de Luz. En todos los tiempos, las escuelas y religiones han hablado de un Dios Solar. Los Arcángeles son la segunda Jerarquía que está evolucionando por encima del hombre y son los más expertos en manejar la materia del Mundo del Deseo o astral.
Cuando Cristo tomó contacto espiritual con la tierra estaba dominada por la pasión, esto fue en la época Lemúrica y Atlante, pero en la época Aria comienza a preparar su descenso e influencia espiritual mediante un trabajo progresivo, es aquí cuando Dios pone por testigo el Arco Iris bíblico.
La humanidad hundida en sus pasiones, odios y rencores necesitaba un ser que la pudiera salvar limpiando el planeta y para ello no podía ser otro que un Arcángel que eran especialistas en el manejo de esta materia y, dentro de ellos, debía ser el más elevado en sentido espiritual. Como no había tenido contacto con el mundo físico, no tenía posibilidad de formar un cuerpo y por lo tanto necesitaba que se lo facilitaran. Para ello debía ser también el ser más elevado de la humanidad y por eso se ofreció Jesús y se preparó durante varias vidas antes.
Jesús no había caído en la tentación de los Ángeles Luciféricos, desde la infancia fue educado e iniciado por los Esenios que se les conocía como “sanadores del alma."
Cristo se hizo cargo del cuerpo de Jesús en el bautismo que se practicaba sumergiendo a la persona bajo el agua porque pensaban que un efluvio divino pasaba a través de la mano de Juan y del agua. El bautismo de Jesús fue más largo de lo normal, y fue en ese momento cuando Cristo descendió desde el mundo del Espíritu de Vida para unir todos los cuerpos. Lo mismo que perdemos la conciencia cuando no tenemos aire para respirar y nos vemos forzados a salir del cuerpo físico, así mismo Jesús se vio forzado a dejar el cuerpo a Cristo. Si entonces el aura de Jesús era inigualable, cuando salió del agua era infinitamente superior puesto que había descendido una gran Luz sobre Él, Luz que simbolizaba la Paloma o Espíritu Santo de lo eterno.
Es la única vez que ha descendido un Arcángel representando el Segundo Aspecto de Dios (amor) gracias a ello, la humanidad está saliendo de la obscuridad y está recibiendo la influencia de Cristo año tras año para que nadie se pierda y podamos llegar todos a la perfección. Cristo influye en el Mundo de Deseos y del Pensamiento como una fuente inagotable de Amor dispuesta a que todos nos acerquemos a su vibración y así mismo lo hizo con sus apóstoles durante tres años.
Lo mismo que nosotros tenemos que hacer frente al Guardián del umbral antes de poder funcionar conscientemente en los mundos espirituales, así mismo Cristo tuvo que vencer el Guardián del umbral de la tierra para poder trabajar y cumplir su misión, esto comenzó con las tentaciones.
Cristo es el Iniciado más elevado de la humanidad de los Arcángeles como lo es Jesús respecto a la humanidad, por eso no podía ser otro el que se sacrificara por la humanidad. Antes de la venida de Cristo eran muy pocos los que obtenían la iniciación y los que lo conseguían era porque eran elegidos por haberse preparado inconscientemente para ello; eran los guías de la humanidad.
Con la venida de Cristo se purificó el cuerpo astral y mental del planeta, elevó la vibración de los mismos y así abrió la puerta a la iniciación para toda la humanidad. Actualmente y a partir de ese hecho está abierto el sendero hacia la iniciación para toda la humanidad, o sea, a partir de que Cristo dio sus enseñanzas, todo el que quiera puede esforzarse por desarrollar su luz interior para atraer la mirada de un Maestro que le enseñará lo que necesita para su desarrollo y a utilizar los poderes latentes en favor de la humanidad.
Como experto en el manejo de la materia astral e iniciado más elevado de la Jerarquía de los Arcángeles que era, su obra consistió en compenetrar con su grandioso cuerpo Astral, Mental y de Vida todo el planeta para purificar toda clase de partículas de esos mundos.
Hay siete Escuelas Iniciáticas o de Misterios Menores donde se dan las nueve iniciaciones o expansiones de conciencia y, cinco de Misterios Mayores que están el plano etérico donde se dan las cuatro iniciaciones mayores; las siete menores tienen o tendrán una representación física -según necesiten las personas de esa zona del planeta- Estas escuelas están formadas para las personas que necesitan dar un paso más en su evolución y, por lo tanto, están listos para asimilarlas.
La Iniciación no es un ritual previo para entrar a una secta previo pago de dinero, por donaciones o por llevar mucho tiempo en ella, es el resultado de un largo y sacrificado trabajo que hace que nuestros cuerpos invisibles brillen y atraigan la mirada de un maestro que será el que nos la de en los mundos invisibles que es donde Él está. La iniciación es la culminación de la vida de discípulo y es el resultado inevitable del mérito obtenido a través de las últimas vidas. La iniciación es una expansión de conciencia en un mundo superior y la preparación para el desarrollo de los poderes internos. No es fácil adquirir la primera iniciación en una sola vida.
Las imágenes que mejor representan a la Escuela de Misterios Menores para los cristianos son las de Cristo con sus doce discípulos, pero todas las escuelas de Misterios están formadas sobre líneas cósmicas, como son los números 7 + 5 + 1 = 13. Pero también las escuelas Menores (7) y las Mayores (5) están bajo la dirección de una gran inteligencia que, a su vez y como cabeza de la orden, representan los 12 que ocultan al decimotercero, normalmente conocido como “El Liberador”. El cristiano místico y los verdaderos ocultistas, además de aceptar y comprender el significado de la Biblia, saben que José y María fueron grandes iniciados y Maestros de las Escuelas de Misterios, y que Jesús era el Ego más evolucionado de los humanos. De la unión espiritual, a modo de sacrificio, que hicieron José y María se formó el cuerpo más perfecto que debía ser utilizado por el Arcángel Cristo para cumplir su misión de “salvar a la humanidad.” Por consiguiente, el verdadero ocultista y cristiano místico sabe que el hombre es un Dios en formación pero que para llegar a Su Padre lo tiene que hacer por medio de Cristo. El Sendero de Iniciación y de Santidad es el que confirmará al hombre aquello que dijo Cristo de que: “Las cosas que yo hago las haréis y mayores aún.”
Dijo Jesús a Nicodemus: “En verdad, en verdad te digo, si uno no nace de nuevo, no puede ver el reino de Dios.” El aspirante espiritual debe comenzar por espiritualizar su carácter y por cumplir unas normas y ejercicios que le son dados en la escuela que pertenezca o en la vida misma, esto es el probacionismo. Cuando lo merezca porque haya acumulado suficiente poder, tendrá contacto con algún Maestro, el cual le instruirá como discípulo y, a partir de ahí y particularmente en occidente, comenzará el Sendero de Iniciación cristiano. Este Sendero está relacionado con el despertar del Fuego Sagrado, el Fuego del Espíritu que duerme en el plexo sacro y que se depositará en los centros o vórtices (chacras) según va ascendiendo hacia la cabeza. Este Fuego Sagrado es el poder del Amor de Cristo en el hombre. Este proceso alquímico (regeneración) es el que une la personalidad con su Yo superior, como dijo Hermes: “Separa lo sutil de lo tosco, atrae el fuego interno desde las más bajas profundidades de Saturno (plexo sacro) y elévalo hasta la Casa de Aries (cabeza). Deja que Mercurio (razón) sea el intermediario y que las palomas de Diana (Venus o amor) sean tu presentación.” Naturalmente que para conseguir esto debemos alimentar ese Fuego espiritual con nuestras obras, y por eso mismo se dice que Cristo es la Piedra Filosofal. Cristo es el Camino, la Verdad y la Vida y si queremos conseguir la iluminación y la liberación del renacimiento, le debemos imitar en todo y seguir sus pasos.

La misión de Cristo consistía en:
1º.- Purificar el planeta
2º.- Dar una enseñanza que necesitaba parte de la humanidad
3º.- Quedarse como Espíritu Planetario para purificar el planeta y dar su vida cada año
hasta que la humanidad sea capaz de elevarse sobre el mal.

Nuestra misión consiste en:
1º.- Tomar conciencia del bien y del mal
2º.- Buscar la Verdad que nos llevará hacia lo elevado
3º.- Adquirir la conciencia de Cristo para poder actuar como Él y predicar su evangelio
en pensamiento, palabra y obra.

¿Cómo podemos adelantar por medio de Cristo? Cada año purifica el planeta y nos deja una vibración más elevada en el mundo astral y el mental para que todo aquel que se esfuerce pueda aumentar su espiritualidad y, así, elevarse a Su Reino. Por tanto, los medios los tenemos, solo nos falta la voluntad y la persistencia, una vez dispuestos deberemos pasar por una serie de etapas que normalmente se conocen como “El Sendero hacia Cristo”

LAS SIETE ETAPAS INICIÁTICAS

NACIMIENTO: El pesebre donde nació Jesús está representado en el hombre por el cuerpo de deseos, el cuerpo que representa todo lo malo y más sucio que el hombre ha experimentado. Lo mismo que la Biblia dice que en Belén no había sitio para los padres de Jesús tampoco hay en el cuerpo de deseos sitio para el Yo superior ni para el verdadero Espíritu, por tanto, si queremos que nazca Cristo en nosotros debemos comenzar por purificar nuestro cuerpo de deseos. Para que el nacimiento ocurra debe haber una unión entre el corazón (representado por María) y la mente o corriente masulina (representada por José) Este nacimiento del Poder de la Voluntad Creadora, hace que el hombre se convierta en superhombre y que los Ángeles canten “Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombre de buena voluntad”, por el nacimiento de una nuevo y amoroso Servidor de la humanidad.
¡Aunque Cristo naciese mil veces en Belén, si no nace dentro de ti, tu alma estará perdida! Este es el Cristo que debe nacer en el hombre y para ello el aspirante debe dedicarse a este ideal de una manera seria y sincera hasta ser un verdadero imitador de Cristo en pensamiento, palabra y obra. Con este nacimiento se desarrolla un nuevo poder mental y un nuevo y gran sentimiento de Amor sale del corazón; los valores humanos se elevan y los intereses se hacen subjetivos para comprender que lo que vemos es temporal y que lo interno es lo que verdaderamente es eterno. Es la consagración al servicio del Templo o dedicación al servicio humanitario.

BAUTISMO: Aquí comienza una nueva vida dejando a la personalidad como aspecto secundario y así nos hacemos auxiliares invisibles conscientes, es el ascenso de la fuerza al corazón, el nacimiento del Ego sobre la personalidad. En este rito se unen los centros de los sistemas nerviosos simpático y cerebro-espinal gracias a ciertas energías psíquicas, lo que, a la larga hace que los vórtices giren de izquierda a derecha para que el aspirante sea clarividente y recuerde lo que hace por las noches fuera de su cuerpo físico. De este trabajo resulta también la unión del cuerpo pituitario y la glándula pineal, es decir la liberación de la conciencia del cuerpo físico, siendo así siempre consciente tanto de día como de noche. El resultado del trabajo realizado en este paso trae consigo el equilibrio entre la fuerza negativa y positiva, es decir, la capacidad de pensar con el corazón y sentir con la mente; además, el aspirante tiene la capacidad de contactar con los habitantes de los mundos superiores. Este desarrollo es el resultado de todo lo mencionado hasta aquí.

LA TENTACIÓN: Ya hemos visto que para desarrollar la clarividencia y otros poderes por medio de la elevación del Fuego Sagrado o serpentino, es necesario seguir los pasos de Cristo y purificar los cuerpos y el carácter. Si no se hace así no puede haber una clarividencia positiva y voluntaria, lo que implica responsabilidad y madurez en el desarrollo espiritual. Es lógico, por tanto, que después del bautismo (adquisición de poderes) venga la “Tentación” donde el aspirante será probado (como Cristo) para ver si usa o no los poderes para beneficio propio, para vengarse, curiosear, satisfacer deseos negativos, etc. Las tentaciones o pruebas suelen estar relacionadas con el cuerpo físico, de deseos y mental pero el aspirante que está preparado dirá como dijo Cristo: “Yo no puedo hacer nada por mí.” Los poderes siempre deben ser usados para ayudar a la humanidad y nunca en ningún otro sentido, por eso está escrito que “Estrecha es la puerta y angosto el camino.” Esta tentación debe asegurar que el nuevo ser se dedicará a la perfección y redención de la humanidad.

TRANSFIGURACIÓN: La trasfiguración de Cristo ocurrió ante sus más avanzados discípulos (iniciados) mostrando así su gloria y esplendor como el Arcángel más elevado que era. En el aspirante espiritual, también ocurre en determinado momento del sendero iniciático, exactamente cuando la glándula pineal y el cuerpo pituitario alcanzan el máximo desarrollo espiritual. Entonces, en el punto de unión de ambas, se crea un centro de luz que, progresivamente, termina rodeando el cuerpo del discípulo. Este es el resultado de la alquimia espiritual que desarrolla el aspirante al imitar a Cristo en su vida cotidiana, tanto en sentido físico como interno. Esta luz interna comienza por rodear la cabeza y termina por hacer lo mismo respecto al cuerpo físico. Evidentemente, la unión de estas glándulas es la culminación del Fuego Espiritual que se eleva hasta la cabeza por el cordón espinal poniendo en actividad positiva cada uno de los vórtices implicados en este proceso. Esto puede llevar varias vidas pero cuando se alcanza se puede afirmar que esa alma ya no es de este mundo porque su conciencia se eleva hasta los mundos superiores donde puede contactar con las jerarquías y los habitantes que allí evolucionan.
Después de todo el trabajo anterior, el fuego creador llega a la garganta donde nos da el poder de la palabra creadora y el de sanar, para luego continuar hasta la cabeza haciéndonos seres del mundo espiritual. Esta es la definitiva entrada a la vida superior porque ya pensamos con el corazón y amamos con la mente. Es la asimilación de todo visto con los ojos del verdadero Espíritu.

GETSEMANÍ: Cuanto más atrás en la historia, vemos que el hombre ha sido una especie de animal que ha hecho grandes atrocidades y pecados en contra de las Leyes Divinas. Hoy hemos desarrollado la razón, lo que nos permite ver más claramente lo que es el mal y, por tanto, no actuar dejándonos llevar por el cuerpo de deseos como en el pasado. Sin embargo, el mal acumulado de ese pasado no se ha eliminado nada más que en una mínima parte y por eso, tenemos que hacerle frente. Esto se resume en una especie de Espíritu al cual tendremos que vencer con las armas de nuestro Espíritu Divino y con el poder alcanzado hasta el momento en que esto ocurre. Naturalmente que antes de eso, el hombre ha de ser un habitante terrestre pero no pertenecer (en conciencia) a este mundo, es decir, no debe estar dominado por el cuerpo de deseos animal ni sentirse atraído por nada material. Debido a esto, esta etapa se representa como un sacrificio, el cual debe ir siempre acompañado de la frase: “Que no se haga mi voluntad sino la Tuya.” Las pruebas internas y externas que le surgen al candidato deben ser afrontadas como un verdadero Cristo para que dejen huella en el Alma. De aquí que el aspirante intente sentir lo que tuvo que sentir Cristo cuando veía tanto mal, tantas necesidades y tanto sufrimiento en el mundo. Este paso representa la identificación con el sufrimiento de la humanidad, es la gran y última prueba que nos lleva a Cristo.

CRUCIFIXIÓN: “Si quieres ser mi discípulo, toma tu cruz y sígueme”, estas palabras dichas por Cristo representan esta etapa. Ya no se trata solamente de renunciación, sino también de sufrir con humildad y responder con amor a todo lo que nos puedan hacer y decir por nuestra actitud ante el mundo. Actuar de acuerdo a la Voluntad de Dios no es fácil en nuestros tiempos debido al egoísmo y al materialismo existente, pero, si queremos conseguirlo, lo tenemos que hacer por medio de Cristo, es decir, renunciando a todo lo que nos atraiga en la tierra (placeres, fortuna, amigos, fama…) sufriendo todo lo que nos digan y ocurra por actuar así, y devolviendo amor a quien nos critique, difame o perjudique. Este trabajo concluye el desarrollo espiritual y los efectos de la conexión del cuerpo pituitario y la glándula pineal, así el Gólgota (lugar de la cabeza) aumenta mil veces su luz (crucifixión) consumándose así el matrimonio alquímico, la unión de las dos polaridades representadas por el Sol y la Luna. El Fuego de Neptuno ilumina el séptimo centro y el iniciado puede decir: “Dios mío cómo me has glorificado.”

RESURRECCIÓN: En esta etapa alcanza el iniciado la gloria y el sentimiento del verdadero amor, ese amor que todo lo abarca y que nos hace brillar con la Luz del Espíritu inmortal. Esto significa que jamás se pierde la conciencia, ni en vida ni tras la muerte, por tanto, se cumplen las palabras de Cristo: “Yo soy la resurrección y la vida”; es el triunfo sobre la muerte. Esta unión con Cristo significa que ya no se necesita renacer salvo que sea con la misión de ayudar a la humanidad.
Para que el ser humano pueda unirse a la conciencia de Cristo y, por lo tanto, estar listo para recibirle en su segunda venida (en el aire) debe desarrollar el cuerpo-alma por medio de adquirir los átomos luminoso y reflector (azul y oro) por medio del servicio desinteresado y amoroso a los demás. Para conseguir esto, Cristo trae todos los años un aumento de los átomos superiores necesarios para la construcción de ese cuerpo-alma y, como resultado de esto, Cristo está construyendo la “Nueva Jerusalén” en los mundos invisibles, y quien alcanza su conciencia le verá en la parte etérica del mundo físico donde Él realizará su segunda venida.

Este es el trabajo del verdadero alquimista, transmutar los metales (personalidad) en oro (Espíritu) y eso solo se puede conseguir en el taller que nos ata a la tierra, el cuerpo físico. La purificación se debe conseguir por medio del “Agua de Vida” que Cristo dio a sus discípulos y seguidores, una Agua de Vida que, cuando se bebe, hace del cuerpo un cuerpo de Luz Espiritual. Este es el Cuerpo-Alma, el vestido de boda nupcial que, según la parábola, quien no lo tenga no podrá estar presente en el banquete y será arrojado a la oscuridad.
Son muchos los trabajos que se deben hace sobre los diferentes cuerpos para desarrollar ese Cuerpo-Alma, veamos algunos:

Desarrollo del cuerpo físico. La transformación de este vehículo implica la asimilación de alimentos puros (no animales) y sanos y una correcta higiene y vida sana. Se trata de eliminar los malos hábitos, la materia más grosera de nuestro cuerpo por medio de alimentarse con productos sanos y naturales a la vez que se desechan los vicios perjudiciales como el tabaco, el alcohol y todo aquello que perjudique y que domine al cuerpo y a la mente. Refinar y elevar las vibraciones del cuerpo físico implica facilitar la transmisión y el conocimiento de los Maestros.

Desarrollo del cuerpo etérico. Como cuerpo de la vitalidad que es, debe proveer de vitalidad al cuerpo físico, por tanto es necesario cuidar la salud y no hacer derroches de energía innecesarios, aunque sí algo de ejercicio y de vida al aire libre. Como, por otro lado, en este cuerpo se forman los hábitos por medio de la repetición, es conveniente persistir en los ejercicios y técnicas de desarrollo para crear buenos hábitos a la vez que mueren los malos por inanición.

Desarrollo del cuerpo de deseos. Este cuerpo está influenciado constantemente por las emociones, sentimientos, deseos y pensamientos de las personas y del medio ambiente en que cada persona se mueve. Por tanto, lo primero y más importante que hay que hacer es procurar enfocar la conciencia y la atención en las cosas o hechos que estén relacionados con el Yo superior, con el Alma. Se trata de procurar no emitir deseos ni sentimientos negativos para eliminar su materia más baja (perteneciente al Purgatorio) y, por el contrario, crear sentimientos y deseos que le purifiquen (los que causan la felicidad en el Cielo) Esta polarización atraerá todo lo positivo y, como un aura protectora, rechazará lo negativo y, cuando se trabaje de esta forma durante bastantes años, será un fiel reflejo de lo que transmite el Alma. Así es que no se debe dejar dominar ni llevar de un lado para otro sino que debe estar sereno, imperturbable y limpio de manera que solo refleje los deseos, sentimientos y aspiraciones más elevadas. Cuando se está vigilante de los propios deseos y sentimientos; cuando uno lleva una vida en busca de la unión con su Yo superior; cuando se llevan a cabo los ejercicios y oraciones recomendados por los Maestros y Hermanos Mayores; cuando uno aquieta la mente para, a través de la meditación, apaciguar la naturaleza de deseos y emocional; cuando la persona lucha contra sus deseos más bajos y se esfuerza por desarrollar los más elevados; entonces esa persona está elevándose hacia las regiones superiores del Mundo de Deseos para que, después de la muerte, no sea atraído por el Purgatorio. Con el trabajo sobre este cuerpo se desarrollan nuevas facultades y se aprende a afrontar los peligros del Mundo de Deseos.

Desarrollo de la mente. El fin o meta del cuerpo mental es unirse al Ego, es decir, ser usada por éste tan directamente que no permita que sea dominada por el cuerpo de deseos ni que actué por su propia cuenta basándose en hábitos de pensamientos ni por la influencia de otras mentes. Normalmente se necesita seguir las directrices de un Maestro para vivificarlo hasta cierto grado y de forma independiente, es decir, para que sirva como vehículo para el Yo superior. Controlar la mente de una manera consciente y voluntaria es colaborar para la manifestación del Ego pero si, además, practicamos el discernimiento, la observación y la meditación sobre asuntos elevados, aceleraremos ese proceso. También es importante que el discernimiento y la meditación traten sobre temas abstractos (filosofía oculta, simbolismo arcaico, matemáticas, cosmogénesis y antropogénesis, etc.) pues el propio Ego se encuentra en estas regiones del Mundo del Pensamiento y por tanto, servirá para acercarnos a Él. Si queremos transformar el cuerpo mental, como ocurre respecto a los demás cuerpos, debemos persistir en el esfuerzo con voluntad y sin ninguna pereza mental. La construcción de formas de pensamiento positivas; el desarrollo de ideales relacionados con el progreso espiritual; el hecho de comprender y actuar sabiendo que los cuerpos son instrumentos y que deben ser usados correctamente, el hecho de actuar como el pensador y observar la naturaleza de sus cuerpos con la intención de transformarlos; los cambios en la manera de pensar de manera que se puedan crear proyectos e ideas que desarrollen la intuición y el acercamiento a Dios; y vivir la vida interna de forma meditativa y espiritual las 24 horas del día lleva consigo una nueva visión del mundo, una visión que debería ser similar a la expresada por Cristo. Cuando estos dos últimos cuerpos son trabajados de forma correcta comienzan a recibir algunas señales o pequeñas visiones de los mundos invisibles, sin embargo, no por eso son fiables, sino que más bien llevan al engaño y por eso se necesita la guía de un Maestro. Pero cuando se hace bajo la dirección de un Maestro, además de conocer y saber actuar sobre las imágenes que se presentan ante la visión interna, se despiertan aspectos que nos hacen ser más sensibles ante el sufrimiento humano y más serenos y sabios en nuestra vida.

Sin embargo, todo desarrollo espiritual, sea cual sea, debe tener como base la conservación de la “Fuerza de la Vida”, la energía creadora que utilizamos para pensar, hablar y procrear y que, sin embargo, derrochamos a través del acto sexual con la única intención de satisfacer nuestros deseos más bajos. Esta energía creadora es el Elixir de Vida de los alquimistas y el trabajo simbolizado por éstos no era otro que la ascensión de esa energía desde la base de la espina dorsal hasta la cabeza. Por tanto, para que esta energía de vida ascienda vivificando los vórtices y recorriendo todo el círculo, debe haber una pureza total en pensamiento, palabra y obra. Todos los vehículos deben ser instrumentos del Cristo Interno y trabajar para la voluntad de Dios, y esto lo tendremos que alcanzar todos algún día y en alguna vida, porque: “Muchas maravillas viven y se mueven, pero la más maravillosa de todas es el hombre.”

Francisco Nieto

miércoles, 16 de septiembre de 2009

HACER LO QUE QUEREMOS


Todos hemos pasado, pasamos actualmente, y pasaremos en el futuro por etapas de poco entendimiento de los misterios de la vida y del ser, sobre todo cuando tenemos problemas y queremos solucionarlos de la mejor manera. Por ello, muchas veces nos preguntamos por qué nos ocurren ciertas cosas o por qué cuando queremos hacer el bien nos sale todo mal.
San Pablo dijo: “Porque no entiendo lo que hago, ni hago lo que quiero, sino que lo que aborrezco, aquello hago. Porque no hago el bien que quiero, más el mal que no quiero eso hago. Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: Que el mal está en mi, porque según es el hombre interior, así me deleito en la Ley de Dios”.
Pablo nos habla de esa lucha por hacer el bien y de su desviación hacia el mal por dejarse llevar por las tentaciones. Nos habla de la lucha del Espíritu contra la personalidad, la lucha de la voluntad por controlar la mente para utilizarla en el gobierno de los deseos y sentimientos bajos del cuerpo de deseos.
Según evoluciona el ser humano y supera, por medio de la experiencia, las pruebas de la vida, o mejor dicho, las pruebas que él mismo ha creado en su pasado, así se va dando cuenta que surgen otras nuevas.
Algunas personas se preguntan ¿Por qué? La respuesta sería: Porque si no fuera por estas pruebas y tentaciones que nos trae la “escuela” de la vida, no evolucionaríamos. Está claro, que si en una vida llegamos a un determinado grado de desarrollo por medio de las experiencias y pruebas del destino, nuestra conciencia es más elevada y amplia, por consiguiente, si tenemos que evolucionar como todo en la naturaleza evoluciona, tendremos que experimentar y ser probados en la siguiente vida.
Pero ¿Qué son esas pruebas o experiencias que hacen que evolucionemos? Son el efecto de las causas cometidas en las vidas pasadas, que nos llevan a vivir en un determinado lugar y a convivir con determinadas personas con las cuales tenemos algunas deudas. El hecho es el siguiente: Según evolucionamos, la materia de nuestros cuerpos (mental y astral) se va purificando (por eso, las pruebas son cada vez más sutiles y elevadas) y nuestros cuerpos son más débiles ante las tentaciones, al menos al principio del sendero espiritual.
A través de la vida, estamos atrayendo materia astral y mental hacia nuestros cuerpos que se corresponden con esos mundos, y según sean nuestros pensamientos y sentimientos, así de pura será esa materia. Esto es el resultado de muchas vidas y según nos esforcemos en ser mejores, esa materia responderá mejor a las influencias externas. Eso significa que cuando a un hombre le afecta algo negativamente, es porque ese algo ya lo conoce y a estado en la materia que componen sus cuerpos.
Cuando vemos que una persona hace algo que no nos gusta, es porque nosotros ya lo hemos hecho y experimentado antes, ya lo hemos sido, y aquí surge la tentación de responder o actuar bien o mal por medio de un sentimiento o un pensamiento. “Queremos hacer el bien pero hacemos el mal” porque nuestra voluntad es débil, las pruebas superadas en otra vida deben ser confirmadas y por eso tenemos materia de ese grado en nuestros cuerpos. Si nuestra voluntad es fuerte y concentrada, las venceremos y eliminaremos poco a poco, y si no las superamos y “hacemos el mal que no queremos”, entonces aumentaremos esa materia y, a su vez, éstas atraerán más cuando volvamos a cometer esos mismos errores. Si seguimos esa regla no nos quedará más remedio que sufrir las consecuencias en el purgatorio después de la muerte, pero ¿Por qué no empezar a actuar ya en esta vida?
El desarrollo espiritual es la “elevación y ampliación de la conciencia”, el tomar conciencia de las cosas es sabiduría, si practicamos positivamente ese “tomar conciencia” en todo lo que hacemos, pensamos y decimos, nuestras experiencias irán dirigidas siempre hacia lo elevado y humanitario de la vida. Así nos rodearíamos de material astral y mental más elevada y pura, eso es, al fin y al cabo, “concentración”.
Si una persona concentra su mente, será dueño de todo lo que piense, diga o haga, pero además, si la utiliza para crear pensamientos elevados y sentimientos humanitarios y altruistas, estará atrayendo voluntaria y conscientemente la materia necesaria para que sus cuerpos sean más puros. Si por medio de la persistencia, la paciencia y la clara voluntad de acción, la persona es creadora de sentimientos y pensamientos espirituales, estará venciendo las tentaciones y pruebas del destino, y estará haciendo “el bien que desea hacer” pero que antes no podía.
Hasta ahora la humanidad se ha dejado llevar normalmente por sus deseos, sentimientos y emociones, no ha sabido utilizar la mente para dominarlos y cambiarlos, o lo que es lo mismo, ha evolucionado gracias al sufrimiento en la vida física y en el purgatorio que pasamos después de la muerte por no ser dueño de sus propios vehículos.
Cuando tomamos conciencia de que estamos por encima de nuestro cuerpo de deseos (astral) y de nuestra mente, estamos en posesión de una gran verdad que nos hará libres. Entonces buscamos la experiencia y las pruebas de la vida para superarlas y para elevarnos hacia un plano superior, así creamos voluntaria y conscientemente pensamientos y sentimientos de ayuda para la humanidad. Entonces descubrimos que por encima de las preocupaciones y los problemas está el Yo superior, el Ego, al que nada de eso le afecta y el que sólo busca la unión con Dios.
Si nos conocemos a nosotros mismos, conoceremos nuestras virtudes y defectos, nuestras debilidades y fortalezas. Si meditamos nuestras actuaciones diarias, encontraremos la clave de por qué somos de determinada manera, y si analizamos nuestros pensamientos y sentimientos, veremos el motivo de nuestras acciones.
Resumiendo, “Así como un hombre piensa, será él en su corazón”, “Según sean sus ideales, así será su línea de actuación en la vida”, “Según sea el poder de su voluntad y de concentración, así podrá conseguir elevarse por encima de lo material”.

Francisco Nieto Vidal

domingo, 6 de septiembre de 2009

EL BENEFICIO DE UTILIZAR CONSCIENTE Y POSITIVAMENTE LA MENTE


El cuerpo mental es el vehículo o cuerpo por medio del cual el Ego se manifiesta como mente concreta (razón, memoria, imaginación…) esta mente es la que, a través del desarrollo evolutivo, se convierte en un vehículo de conciencia independiente por medio del cual se manifiesta el Ego en sus cuerpos de deseos, etérico y físico. Pero el cuerpo mental también se manifiesta como un segundo aspecto comúnmente llamado mente abstracta, si, por ejemplo, la mente concreta trata con las “formas” de pensamiento (aritmética, los objetos, etc.) la mente abstracta trata con las matemáticas puras, la algebra, ideas o símbolos abstractos, etc.) El aspecto superior de la mente irradia o crea originalmente ondas mentales mientras que el inferior reproduce y crea formas de pensamiento que cualquier iniciado puede ver.
El cuerpo mental tiene casi la misma forma ovoide del cuerpo de deseos con la diferencia de que los buenos pensamientos hacen vibrar la materia mental más espiritualizada que suele estar en la zona de la cabeza, mientras que los maléficos y egoístas gravitan en la parte inferior del ovoide. Por tanto, podemos ver como la mente no es el Ego sino su aspecto cognoscitivo, lo que le hace pensador y conocedor en sus renacimientos; es simplemente la conciencia individual y personal.
Cuando el hombre piensa pone en vibración el cuerpo mental, esta vibración se manifiesta en un grado inferior, es decir, en el cuerpo astral o de deseos, desde éste pasa a los éteres del cerebro etérico del cuerpo etérico para, por último, poner en acción la materia gris del cuerpo físico. Sabiendo que el cuerpo de deseos está relacionado con el sistema nervioso simpático y que el sistema cerebroespinal está bajo el control del Ego, éste piensa emitiendo sus vibraciones originales en base a experiencias pasadas, a través de los canales abiertos o no del cuerpo de deseos para terminar encontrando el conducto más apropiado y las partículas capaces de expresar lo que el Ego desea. Esto explica, en cierto modo el que a unas personas les guste las matemáticas y a otros no o que unos comprendan y expresen perfectamente algunos hechos más bien abstractos y otros sean incapaces de ello.
Si analizamos esto en sentido contrario, lo que podría ser el resultado de una experiencia o conocimiento, sería algo así: la experiencia en el cuerpo físico (hecho, oído, visión…) asciende al cuerpo de deseos donde se convierte en sensación, lo que, en el cuerpo mental se transforma en percepción, conceptos o ideales, lo que será una base para las respuestas futuras y una manera de abrir nuevos canales para que se manifieste el Ego. Esta es la manera también de que se forme la memoria pero como no todo es causa y efecto ni el resultado de experiencias pasadas, el Ego tiene en cada vida la posibilidad de crear “ideas” nuevas y originales cuando, de vez en cuando y en determinadas circunstancias, recibe luz del propio espíritu y del Mundo del Pensamiento. Cuando la respuesta del Ego alcanza el cerebro se producen una serie de acciones en forma de descargas eléctricas y de corrientes magnéticas, las cuales abren un nuevo canal nervioso. Si esto se repite se facilita la misma expresión o se crean ideas asociadas.
Evidentemente y como ocurre con el cuerpo físico, el ejercicio aumenta su poder mientras que lo contrario lo atrofia y lo destruye. Con cada nueva vibración transformamos o expulsamos materia mental de este cuerpo según la capacidad que tenga de responder a nuestras ideas y pensamientos; así reemplazamos la materia que no responde a nuestras intenciones. De aquí la necesidad y conveniencia de crear y mantener pensamientos e ideales positivos. Cuando el hombre intenta vivir la vida superior, es decir, actuar como lo haría nuestro verdadero Yo superior, elimina la materia mental grosera y atrae la positiva y espiritualizada de las regiones superiores del Mundo del Pensamiento; así nos unimos más a nuestro verdadero Yo el cual se expresará cada día más. Como es lógico, esto hará que el cuerpo de deseos responda con sentimientos y deseos más elevados. Normalmente el ser humano actúa basándose en su aspecto mental inferior o concreto el cual está unido a su cuerpo de deseos, son pocas las veces que el hombre piensa como debiera, es decir, sin deseos; y de eso se trata, de razonar para no estar dominado por los deseos ni por los sentimientos y para que, a través de lo positivo y elevado, demos pie a que el aspecto inferior de la mente se una a la superior, o lo que es lo mismo, el hombre se una a su verdadero ser.
Veamos porque en esoterismo se dice que hay que vencer el deseo personal. El aspecto inferior de la mente, (la mente concreta) está tan unida al cuerpo de deseos que reaccionan el uno sobre el otro, es decir, la mente se ve impulsada por el deseo y, a su vez, busca placer a través de éste. La mente intenta crear imágenes de placer a la vez que rechaza crear lo que del cuerpo de deseos reconocemos como dolor o malestar, por tanto, lo que ocurre es que la mente aumenta las pasiones animales con sus impresiones grabadas y valiéndose de la memoria y la imaginación.
Razonando el párrafo anterior podemos comprender por qué el hombre actúa muchas veces peor que los animales, esto es, el cuerpo mental estimula al cuerpo de deseos despertando así deseos y pasiones que en el animal no están activos. Por esta misma razón el hombre poco evolucionado se deja dominar por el aspecto inferior del cuerpo de deseos, o sea, por los sentidos, la astucia, la lujuria, la crueldad, etc. Por este motivo, cuando el aspecto mental se pone al servicio de los sentidos, del materialismo y de los peores deseos y sentimientos, el hombre pasa mucho tiempo en el purgatorio después de muerto. Sin embargo, no debemos olvidar que la libertad y el poder de elevarnos y unirnos al Yo superior, está en la mente puesto que a través de ella podemos conseguir el autocontrol, solo es necesario que la conciencia se identifique con la mente pero no con los deseos inferiores.
Quien fortalece su voluntad y persiste una y otra vez trabaja desde el interior y lo elevado y no dejándose dominar por lo externo y por los sentidos, el de fuerte voluntad domina las circunstancias externas poniendo en actividad las fuerzas adecuadas según sean sus experiencias acumuladas. Según se progresa en este sentido, se libera cada vez más del cuerpo de deseos y se aumenta el poder de la mente superior sobre la inferior manifestando así genialidad, desarrollo espiritual, inspiración y profecía. Lo mismo que la mayoría de nosotros hemos vencido y transmutado la parte inferior y más animal del cuerpo de deseos, así debemos seguir utilizando la razón para centrar la conciencia en el aspecto superior de la mente (ideales elevados, espiritualidad, conceptos abstractos, etc.) y no en este cuerpo. Este desarrollo no solo nos hace más libres por no depender tanto del cuerpo de deseos, sino que además nos favorecerá el abandono de los cuerpos y de la tierra después de la muerte del cuerpo físico.
Cuando pensamos emitimos una vibración que afecta al cuerpo mental lo mismo que cuando estamos deseando algo estamos afectando al cuerpo de deseos, sin embargo, un pensamiento afecta de dos diferentes formas entre otras, estas son: Primera, a nuestro cuerpo mental transformándolo y creando hábitos de pensamientos; y segunda, al Mundo del Pensamiento y a las mentes de las personas para intentar reproducir el pensamiento u otro similar de acuerdo al cuerpo mental de la otra persona. Esto puede tener éxito o no dependiendo de la energía (vida) que el pensamiento tenga y esto, a su vez, dependerá de la voluntad o fuerza con que se haya creado y de la claridad del pensamiento. Así es que, cuando una persona centra su voluntad y concentra su mente, estos pensamientos llegarán más lejos y cumplirán su misión si es que la tienen. De esta forma podemos comprender que la mayoría de los pensamientos que creamos constantemente se debilitan y son absorbidos por todos los de los demás existentes en nuestra sociedad y en el Mundo del Pensamiento. Por el contrario, los pensamientos concentrados y creados voluntariamente con cierta intención, serán más fuertes y llegarán a su destino cumpliendo así su misión sin nada que se interponga en su camino. Esto nos lleva a tener una idea más clara del efecto de la concentración, de la oración, del estudio concentrado e incluso del hecho de mantener la mente todo el día en cualquier tema abstracto o espiritualmente elevado.
Como sabemos los ocultistas, cuando una persona se obsesiona con algo pero aún no ha tomado la decisión de hacer lo que desea, puede ser impulsada a ese acto tan deseado simplemente porque le afecte un pensamiento de la misma naturaleza de otra persona. Así es, esto no significa que un pensamiento de amor y de fraternidad pueda hacer buena persona al que siempre está pensando en hacer mal, pero algún efecto tiene. Lo mismo que cuando un estudiante ha aprendido lo que se imparte en un curso y, por tanto, necesita pasar a otro, también cuando un pensamiento elevado llega al cuerpo mental de otro despierta esa misma vibración, lo que puede convertirse en la base de una nueva forma de pensar. Por esta razón hay cada día más empeño en formar círculos o grupos con ideas altruistas y fraternales, por no decir del efecto positivo que causan las frases y pensamientos tan bellos que nos enviamos algunos por correo electrónico. La persona que sea tan egoísta que esté todo el día pensando de qué manera puede beneficiarse no tendrá fácil la admisión de los pensamientos elevados, pero cualquier otra de nuestra sociedad sí. Por tanto, es obligación de todos (y más del que tiene este conocimiento) ser una fuente de pensamientos que ayuden y eleven la conciencia de la sociedad así como mandar pensamientos de ayuda, en cualquier sentido cuando sabemos que alguien los necesita. Naturalmente que los lugares donde se practique la oración, la meditación o concentración sobre temas elevados, o simplemente, cualquier agrupación que trabaje con ideales elevados, ya hacen una gran labor en la sociedad.
No olvidemos que cualquier pensamiento que consigue despertar una vibración simpática en otro cuerpo mental será absorbida por éste aumentando así esa vibración o fuerza en él. Pero, por desgracia, el hombre es todavía muy egoísta y la mayoría de sus pensamientos se quedan con él creando una atmósfera que repercute sobre sí mismo; es decir, hacen que el pensador siga creando pensamientos de esa misma naturaleza. Así se producen las autosugestiones, las obsesiones y las tentaciones que, aún en momentos de descanso no dejan en paz al creador de esos pensamientos. Así, una persona que se obsesiona con matar (como vemos casi a diario en nuestra sociedad) a su compañera por medio de repetir ese pensamiento, termina matándola o el niño que consigue creerse que es superman porque lleva pensando en ello mucho tiempo, se puede lanzar al vacío pensando que puede volar.
Así es que llegamos a la conclusión de que mientras el hombre no domine su mente, y con su voluntad y discernimiento la mantenga limpia y despejada, no podrá ver con claridad lo que es real como lo ve el verdadero Yo superior. Esto es así porque, una vez analizados nuestros hábitos mentales, podemos asegurar que nuestro cuerpo mental junto al cuerpo de deseos nos engañan y dominan sutilmente haciendo que nos centremos en hábitos vulgares y antiguas formas de pensar en vez de ayudarnos a elevar la vibración o elevarnos de plano. Por tanto, aquí podemos aplicar ese dicho de que las cosas se ven según el color del cristal con que se miren. Es necesario, por este motivo, que el hombre sea consciente de lo que piensa y que acompañe sus pensamientos con sentimientos y deseos elevados en vez de pasarse el día creando pensamientos absurdos y sin sentimientos o de naturaleza maléfica. Cuando no se haga así, al menos, debería estar la mente concentrada en lo que el hombre esté haciendo en sus labores cotidianas. De esta forma no permitirá que otros pensamientos indeseables le penetren y se conviertan en tentación ya que, como sabemos, estos pensamientos penetran en nuestro cuerpo mental a la mínima posibilidad que tienen. Claro que, ¿qué mejor protección contra esas influencias que andar pensando en estos conocimientos y estar con la mente en los aspectos más elevados de la vida y del espíritu?
Para responder simpáticamente a otro pensamiento debemos tener en nosotros mismos algo de esa misma naturaleza, por tanto y si queremos que esto no ocurra, no debemos pensar en nada negativo y sí en lo positivo; de esta forma los pensamientos indeseables revotarán en nuestra aura y no nos influirán. Debemos tener siempre presente que allá donde estemos llevamos con nosotros todo nuestro mundo de pensamientos y que vamos sembrando la atmósfera influyendo a los demás. La gran diferencia entre un hombre poco evolucionado y otro que sí lo está, es que el primero no controla apenas su mente y se deja influenciar por la atmósfera mental de donde se encuentre y que el segundo utiliza su mente voluntaria y conscientemente para crear pensamientos que le ayuden a él mismo y a la humanidad. Trabajando de esta forma no solo estamos protegidos, armónicos y siempre positivos, sino que, a la vez, estamos evolucionando porque cada vez utilizamos materia más elevada del Mundo del Pensamiento.
Si, como hemos dicho, con nuestros pensamientos creamos nuestro propio mundo, el cual llevamos a todos los sitios a la vez que influenciamos al resto del mundo, al considerar a los demás igual que a nosotros mismos comprenderemos que entre todos creamos una atmósfera mental nacional, la cual puede ser más o menos racial, patriótica, democrática, solidaria, etc. Y lo mismo que somos responsables por los pensamientos que creamos y su efecto sobre las personas que nos rodean, también somos responsables, kármicamente hablando, por el efecto de nuestros pensamientos a nivel nacional. Esto entra dentro de lo que llamamos karma colectivo, por ejemplo el nazi que además de hacer mal y dar órdenes contra los judíos, estaba pensando cómo hacer más mal o a más personas. La naturaleza de los pensamientos de un país afectan a todos (patriotismo, opinión pública, costumbres culturales, etc.) y muy especialmente a los niños puesto que afectan más en la educación. El pensamiento afecta a los cuerpo de deseos de otros y éstos estimulan al cuerpo mental para que cree pensamientos de la naturaleza que sea, así es que, tanto dormidos como despiertos, todos somos receptivos a los pensamientos de los demás.
Por este motivo deberíamos tener más cuidado con lo que pensamos individualmente. Si yo doy una conferencia, mis pensamientos y mis palabras alcanzarán a la mente de todos y, aunque será más afectado quien preste más atención, los pensamientos intentarán estimular las vibraciones correspondientes de los cuerpos de deseos de los asistentes durante un tiempo al igual que a su mente. Ahora interpretemos este conocimiento a través de una persona que haya hecho algo malo y que la gente lo critica cada vez más ¿qué ocurre? Pues que las que critican, además de crearse un mal karma futuro, están aumentando ese mal en el Mundo del Pensamiento afectando a todo el mundo y muy en particular a esa persona que critican. Es más, cuando alguien comete un mal por culpa de un pensamiento nuestro, tenemos parte de culpa en el karma de esa persona.
El hombre actual centra su actividad mental en las cuatro regiones inferiores del Mundo del Pensamiento, son pocos los que suelen pensar en cosas relacionadas con los planos superiores pero, aún así, en esas regiones hay infinidad de gradaciones o vibraciones que hacen que los pensamientos de la misma naturaleza se asocien y fortalezcan. Esto nos lleva a asegurar que una persona devota, rosacruz, o simplemente que mantenga una línea de pensamientos nobles y espirituales, se verán atraídos hacia esas regiones y agrupaciones incluso cuando duermen. Durante el día estamos conectados con esas zonas del Mundo Mental según nuestras creaciones mentales, pero hay quien acelera su desarrollo y aumenta sus conocimientos por las noches. Pongamos un ejemplo de todo esto, cuando un estudiante de ocultismo estudia por primera vez algunos diagramas representativos de lo que llamaos cosmogénesis, le será tan difícil entenderlos como a un niño respecto a las matemáticas. Pero cuando, día tras día, persistimos concentrando la mente, estamos abriendo un camino o canal por medio del cual nos será cada día más fácil caminar, es decir, entenderlo y asimilarlo. A partir de esa centralización y concentración de la mente en el tema y región que corresponda, es cuando podemos extraer mayor provecho intelectual.
Si de verdad queremos mantener una mente lúcida y desarrollarla espiritualmente a través del ocultismo y la devoción para que sea capaz de captar lo más elevado del mundo mental, debemos adquirir el hábito de pensar recta y noblemente. Estas palabras escritas afectarán al cuerpo mental del lector, y lo mismo ocurre con los pensamientos de los profesores, conferenciantes, etc., pero el que nos afecten o no y el grado en que lo hagan dependerá siempre de nosotros mismos. Si yo escucho una conferencia que creo que me puede perjudicar por las cosas que enseña, lo primero que debo hacer es no hacer nada de lo escuchado, olvidarlo todo, y no pensar en ello; de esta forma, lo poco que me haya afectado se atrofiará o morirá por inanición. Somos nosotros quienes marcamos el grado vibración de nuestra mente según la naturaleza de lo que pensamos, así es que, quien piensa en ser altruista es difícil que le afecten los pensamientos egoístas, y quien de verdad viva la vida devocional es difícil que se pierda por el mundo de la diversión y del vicio. Sin embargo, es necesario recordar que las mentes desocupadas y ociosas son más débiles ante la tentación.
Por esta razón debemos “conocernos a nosotros mismos” y, una vez analizados los defectos y las virtudes, fortalecer la voluntad para controlar nuestra manera de pensar y para no permitir que nos penetren otros pensamientos indeseables; esta es otra manera de que el cuerpo de deseos no se convierta en el tentador que nos termine llevando a caer en algún vicio o mal hábito. A más de una persona le parecerá una tontería pero cuando no hay un esfuerzo por controlar la mente, se comienza por una pequeña crítica, se continua por consumir o hacer cosas que perjudican a la mente (alcohol, películas pornográficas, conversaciones donde se muestra el odio hacia alguien, racismo, el tabaco y otras drogas, etc.) y se termina cayendo en algún vicio o mal hábito que nos aparte de nuestra práctica espiritual diaria y de nuestros elevados ideales. Es muy aconsejable para el aspirante espiritual que entrene deliberadamente su mente y que utilice su discernimiento y la concentración para aumentar el poder mental. Estamos construyendo nuestro cuerpo mental a cada momento, con cada pensamiento que creamos y con todos los que nos influyen; incluso dormidos atraemos materia mental mientras vamos expulsando otra que ya no nos sirve. Por eso debemos estar siempre elevados para que no penetren los pensamientos vulgares y egoístas de los demás. Recordemos que todo buen pensamiento y sentimiento aquí se convierten en poderes y facultades después de la muerte y en la próxima vida.

Francisco Nieto