Entradas populares

domingo, 27 de septiembre de 2009

EL SENDERO HACIA CRISTO


El Arcángel Cristo pertenece a la Jerarquía Creadora de Capricornio, su hogar está en la parte espiritual e invisible del Sol físico y desde ahí fecunda con sus rayos todo el sistema solar, por lo tanto es el más elevado iniciado de los Arcángeles y representa al Sol dador de vida y de Luz. En todos los tiempos, las escuelas y religiones han hablado de un Dios Solar. Los Arcángeles son la segunda Jerarquía que está evolucionando por encima del hombre y son los más expertos en manejar la materia del Mundo del Deseo o astral.
Cuando Cristo tomó contacto espiritual con la tierra estaba dominada por la pasión, esto fue en la época Lemúrica y Atlante, pero en la época Aria comienza a preparar su descenso e influencia espiritual mediante un trabajo progresivo, es aquí cuando Dios pone por testigo el Arco Iris bíblico.
La humanidad hundida en sus pasiones, odios y rencores necesitaba un ser que la pudiera salvar limpiando el planeta y para ello no podía ser otro que un Arcángel que eran especialistas en el manejo de esta materia y, dentro de ellos, debía ser el más elevado en sentido espiritual. Como no había tenido contacto con el mundo físico, no tenía posibilidad de formar un cuerpo y por lo tanto necesitaba que se lo facilitaran. Para ello debía ser también el ser más elevado de la humanidad y por eso se ofreció Jesús y se preparó durante varias vidas antes.
Jesús no había caído en la tentación de los Ángeles Luciféricos, desde la infancia fue educado e iniciado por los Esenios que se les conocía como “sanadores del alma."
Cristo se hizo cargo del cuerpo de Jesús en el bautismo que se practicaba sumergiendo a la persona bajo el agua porque pensaban que un efluvio divino pasaba a través de la mano de Juan y del agua. El bautismo de Jesús fue más largo de lo normal, y fue en ese momento cuando Cristo descendió desde el mundo del Espíritu de Vida para unir todos los cuerpos. Lo mismo que perdemos la conciencia cuando no tenemos aire para respirar y nos vemos forzados a salir del cuerpo físico, así mismo Jesús se vio forzado a dejar el cuerpo a Cristo. Si entonces el aura de Jesús era inigualable, cuando salió del agua era infinitamente superior puesto que había descendido una gran Luz sobre Él, Luz que simbolizaba la Paloma o Espíritu Santo de lo eterno.
Es la única vez que ha descendido un Arcángel representando el Segundo Aspecto de Dios (amor) gracias a ello, la humanidad está saliendo de la obscuridad y está recibiendo la influencia de Cristo año tras año para que nadie se pierda y podamos llegar todos a la perfección. Cristo influye en el Mundo de Deseos y del Pensamiento como una fuente inagotable de Amor dispuesta a que todos nos acerquemos a su vibración y así mismo lo hizo con sus apóstoles durante tres años.
Lo mismo que nosotros tenemos que hacer frente al Guardián del umbral antes de poder funcionar conscientemente en los mundos espirituales, así mismo Cristo tuvo que vencer el Guardián del umbral de la tierra para poder trabajar y cumplir su misión, esto comenzó con las tentaciones.
Cristo es el Iniciado más elevado de la humanidad de los Arcángeles como lo es Jesús respecto a la humanidad, por eso no podía ser otro el que se sacrificara por la humanidad. Antes de la venida de Cristo eran muy pocos los que obtenían la iniciación y los que lo conseguían era porque eran elegidos por haberse preparado inconscientemente para ello; eran los guías de la humanidad.
Con la venida de Cristo se purificó el cuerpo astral y mental del planeta, elevó la vibración de los mismos y así abrió la puerta a la iniciación para toda la humanidad. Actualmente y a partir de ese hecho está abierto el sendero hacia la iniciación para toda la humanidad, o sea, a partir de que Cristo dio sus enseñanzas, todo el que quiera puede esforzarse por desarrollar su luz interior para atraer la mirada de un Maestro que le enseñará lo que necesita para su desarrollo y a utilizar los poderes latentes en favor de la humanidad.
Como experto en el manejo de la materia astral e iniciado más elevado de la Jerarquía de los Arcángeles que era, su obra consistió en compenetrar con su grandioso cuerpo Astral, Mental y de Vida todo el planeta para purificar toda clase de partículas de esos mundos.
Hay siete Escuelas Iniciáticas o de Misterios Menores donde se dan las nueve iniciaciones o expansiones de conciencia y, cinco de Misterios Mayores que están el plano etérico donde se dan las cuatro iniciaciones mayores; las siete menores tienen o tendrán una representación física -según necesiten las personas de esa zona del planeta- Estas escuelas están formadas para las personas que necesitan dar un paso más en su evolución y, por lo tanto, están listos para asimilarlas.
La Iniciación no es un ritual previo para entrar a una secta previo pago de dinero, por donaciones o por llevar mucho tiempo en ella, es el resultado de un largo y sacrificado trabajo que hace que nuestros cuerpos invisibles brillen y atraigan la mirada de un maestro que será el que nos la de en los mundos invisibles que es donde Él está. La iniciación es la culminación de la vida de discípulo y es el resultado inevitable del mérito obtenido a través de las últimas vidas. La iniciación es una expansión de conciencia en un mundo superior y la preparación para el desarrollo de los poderes internos. No es fácil adquirir la primera iniciación en una sola vida.
Las imágenes que mejor representan a la Escuela de Misterios Menores para los cristianos son las de Cristo con sus doce discípulos, pero todas las escuelas de Misterios están formadas sobre líneas cósmicas, como son los números 7 + 5 + 1 = 13. Pero también las escuelas Menores (7) y las Mayores (5) están bajo la dirección de una gran inteligencia que, a su vez y como cabeza de la orden, representan los 12 que ocultan al decimotercero, normalmente conocido como “El Liberador”. El cristiano místico y los verdaderos ocultistas, además de aceptar y comprender el significado de la Biblia, saben que José y María fueron grandes iniciados y Maestros de las Escuelas de Misterios, y que Jesús era el Ego más evolucionado de los humanos. De la unión espiritual, a modo de sacrificio, que hicieron José y María se formó el cuerpo más perfecto que debía ser utilizado por el Arcángel Cristo para cumplir su misión de “salvar a la humanidad.” Por consiguiente, el verdadero ocultista y cristiano místico sabe que el hombre es un Dios en formación pero que para llegar a Su Padre lo tiene que hacer por medio de Cristo. El Sendero de Iniciación y de Santidad es el que confirmará al hombre aquello que dijo Cristo de que: “Las cosas que yo hago las haréis y mayores aún.”
Dijo Jesús a Nicodemus: “En verdad, en verdad te digo, si uno no nace de nuevo, no puede ver el reino de Dios.” El aspirante espiritual debe comenzar por espiritualizar su carácter y por cumplir unas normas y ejercicios que le son dados en la escuela que pertenezca o en la vida misma, esto es el probacionismo. Cuando lo merezca porque haya acumulado suficiente poder, tendrá contacto con algún Maestro, el cual le instruirá como discípulo y, a partir de ahí y particularmente en occidente, comenzará el Sendero de Iniciación cristiano. Este Sendero está relacionado con el despertar del Fuego Sagrado, el Fuego del Espíritu que duerme en el plexo sacro y que se depositará en los centros o vórtices (chacras) según va ascendiendo hacia la cabeza. Este Fuego Sagrado es el poder del Amor de Cristo en el hombre. Este proceso alquímico (regeneración) es el que une la personalidad con su Yo superior, como dijo Hermes: “Separa lo sutil de lo tosco, atrae el fuego interno desde las más bajas profundidades de Saturno (plexo sacro) y elévalo hasta la Casa de Aries (cabeza). Deja que Mercurio (razón) sea el intermediario y que las palomas de Diana (Venus o amor) sean tu presentación.” Naturalmente que para conseguir esto debemos alimentar ese Fuego espiritual con nuestras obras, y por eso mismo se dice que Cristo es la Piedra Filosofal. Cristo es el Camino, la Verdad y la Vida y si queremos conseguir la iluminación y la liberación del renacimiento, le debemos imitar en todo y seguir sus pasos.

La misión de Cristo consistía en:
1º.- Purificar el planeta
2º.- Dar una enseñanza que necesitaba parte de la humanidad
3º.- Quedarse como Espíritu Planetario para purificar el planeta y dar su vida cada año
hasta que la humanidad sea capaz de elevarse sobre el mal.

Nuestra misión consiste en:
1º.- Tomar conciencia del bien y del mal
2º.- Buscar la Verdad que nos llevará hacia lo elevado
3º.- Adquirir la conciencia de Cristo para poder actuar como Él y predicar su evangelio
en pensamiento, palabra y obra.

¿Cómo podemos adelantar por medio de Cristo? Cada año purifica el planeta y nos deja una vibración más elevada en el mundo astral y el mental para que todo aquel que se esfuerce pueda aumentar su espiritualidad y, así, elevarse a Su Reino. Por tanto, los medios los tenemos, solo nos falta la voluntad y la persistencia, una vez dispuestos deberemos pasar por una serie de etapas que normalmente se conocen como “El Sendero hacia Cristo”

LAS SIETE ETAPAS INICIÁTICAS

NACIMIENTO: El pesebre donde nació Jesús está representado en el hombre por el cuerpo de deseos, el cuerpo que representa todo lo malo y más sucio que el hombre ha experimentado. Lo mismo que la Biblia dice que en Belén no había sitio para los padres de Jesús tampoco hay en el cuerpo de deseos sitio para el Yo superior ni para el verdadero Espíritu, por tanto, si queremos que nazca Cristo en nosotros debemos comenzar por purificar nuestro cuerpo de deseos. Para que el nacimiento ocurra debe haber una unión entre el corazón (representado por María) y la mente o corriente masulina (representada por José) Este nacimiento del Poder de la Voluntad Creadora, hace que el hombre se convierta en superhombre y que los Ángeles canten “Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombre de buena voluntad”, por el nacimiento de una nuevo y amoroso Servidor de la humanidad.
¡Aunque Cristo naciese mil veces en Belén, si no nace dentro de ti, tu alma estará perdida! Este es el Cristo que debe nacer en el hombre y para ello el aspirante debe dedicarse a este ideal de una manera seria y sincera hasta ser un verdadero imitador de Cristo en pensamiento, palabra y obra. Con este nacimiento se desarrolla un nuevo poder mental y un nuevo y gran sentimiento de Amor sale del corazón; los valores humanos se elevan y los intereses se hacen subjetivos para comprender que lo que vemos es temporal y que lo interno es lo que verdaderamente es eterno. Es la consagración al servicio del Templo o dedicación al servicio humanitario.

BAUTISMO: Aquí comienza una nueva vida dejando a la personalidad como aspecto secundario y así nos hacemos auxiliares invisibles conscientes, es el ascenso de la fuerza al corazón, el nacimiento del Ego sobre la personalidad. En este rito se unen los centros de los sistemas nerviosos simpático y cerebro-espinal gracias a ciertas energías psíquicas, lo que, a la larga hace que los vórtices giren de izquierda a derecha para que el aspirante sea clarividente y recuerde lo que hace por las noches fuera de su cuerpo físico. De este trabajo resulta también la unión del cuerpo pituitario y la glándula pineal, es decir la liberación de la conciencia del cuerpo físico, siendo así siempre consciente tanto de día como de noche. El resultado del trabajo realizado en este paso trae consigo el equilibrio entre la fuerza negativa y positiva, es decir, la capacidad de pensar con el corazón y sentir con la mente; además, el aspirante tiene la capacidad de contactar con los habitantes de los mundos superiores. Este desarrollo es el resultado de todo lo mencionado hasta aquí.

LA TENTACIÓN: Ya hemos visto que para desarrollar la clarividencia y otros poderes por medio de la elevación del Fuego Sagrado o serpentino, es necesario seguir los pasos de Cristo y purificar los cuerpos y el carácter. Si no se hace así no puede haber una clarividencia positiva y voluntaria, lo que implica responsabilidad y madurez en el desarrollo espiritual. Es lógico, por tanto, que después del bautismo (adquisición de poderes) venga la “Tentación” donde el aspirante será probado (como Cristo) para ver si usa o no los poderes para beneficio propio, para vengarse, curiosear, satisfacer deseos negativos, etc. Las tentaciones o pruebas suelen estar relacionadas con el cuerpo físico, de deseos y mental pero el aspirante que está preparado dirá como dijo Cristo: “Yo no puedo hacer nada por mí.” Los poderes siempre deben ser usados para ayudar a la humanidad y nunca en ningún otro sentido, por eso está escrito que “Estrecha es la puerta y angosto el camino.” Esta tentación debe asegurar que el nuevo ser se dedicará a la perfección y redención de la humanidad.

TRANSFIGURACIÓN: La trasfiguración de Cristo ocurrió ante sus más avanzados discípulos (iniciados) mostrando así su gloria y esplendor como el Arcángel más elevado que era. En el aspirante espiritual, también ocurre en determinado momento del sendero iniciático, exactamente cuando la glándula pineal y el cuerpo pituitario alcanzan el máximo desarrollo espiritual. Entonces, en el punto de unión de ambas, se crea un centro de luz que, progresivamente, termina rodeando el cuerpo del discípulo. Este es el resultado de la alquimia espiritual que desarrolla el aspirante al imitar a Cristo en su vida cotidiana, tanto en sentido físico como interno. Esta luz interna comienza por rodear la cabeza y termina por hacer lo mismo respecto al cuerpo físico. Evidentemente, la unión de estas glándulas es la culminación del Fuego Espiritual que se eleva hasta la cabeza por el cordón espinal poniendo en actividad positiva cada uno de los vórtices implicados en este proceso. Esto puede llevar varias vidas pero cuando se alcanza se puede afirmar que esa alma ya no es de este mundo porque su conciencia se eleva hasta los mundos superiores donde puede contactar con las jerarquías y los habitantes que allí evolucionan.
Después de todo el trabajo anterior, el fuego creador llega a la garganta donde nos da el poder de la palabra creadora y el de sanar, para luego continuar hasta la cabeza haciéndonos seres del mundo espiritual. Esta es la definitiva entrada a la vida superior porque ya pensamos con el corazón y amamos con la mente. Es la asimilación de todo visto con los ojos del verdadero Espíritu.

GETSEMANÍ: Cuanto más atrás en la historia, vemos que el hombre ha sido una especie de animal que ha hecho grandes atrocidades y pecados en contra de las Leyes Divinas. Hoy hemos desarrollado la razón, lo que nos permite ver más claramente lo que es el mal y, por tanto, no actuar dejándonos llevar por el cuerpo de deseos como en el pasado. Sin embargo, el mal acumulado de ese pasado no se ha eliminado nada más que en una mínima parte y por eso, tenemos que hacerle frente. Esto se resume en una especie de Espíritu al cual tendremos que vencer con las armas de nuestro Espíritu Divino y con el poder alcanzado hasta el momento en que esto ocurre. Naturalmente que antes de eso, el hombre ha de ser un habitante terrestre pero no pertenecer (en conciencia) a este mundo, es decir, no debe estar dominado por el cuerpo de deseos animal ni sentirse atraído por nada material. Debido a esto, esta etapa se representa como un sacrificio, el cual debe ir siempre acompañado de la frase: “Que no se haga mi voluntad sino la Tuya.” Las pruebas internas y externas que le surgen al candidato deben ser afrontadas como un verdadero Cristo para que dejen huella en el Alma. De aquí que el aspirante intente sentir lo que tuvo que sentir Cristo cuando veía tanto mal, tantas necesidades y tanto sufrimiento en el mundo. Este paso representa la identificación con el sufrimiento de la humanidad, es la gran y última prueba que nos lleva a Cristo.

CRUCIFIXIÓN: “Si quieres ser mi discípulo, toma tu cruz y sígueme”, estas palabras dichas por Cristo representan esta etapa. Ya no se trata solamente de renunciación, sino también de sufrir con humildad y responder con amor a todo lo que nos puedan hacer y decir por nuestra actitud ante el mundo. Actuar de acuerdo a la Voluntad de Dios no es fácil en nuestros tiempos debido al egoísmo y al materialismo existente, pero, si queremos conseguirlo, lo tenemos que hacer por medio de Cristo, es decir, renunciando a todo lo que nos atraiga en la tierra (placeres, fortuna, amigos, fama…) sufriendo todo lo que nos digan y ocurra por actuar así, y devolviendo amor a quien nos critique, difame o perjudique. Este trabajo concluye el desarrollo espiritual y los efectos de la conexión del cuerpo pituitario y la glándula pineal, así el Gólgota (lugar de la cabeza) aumenta mil veces su luz (crucifixión) consumándose así el matrimonio alquímico, la unión de las dos polaridades representadas por el Sol y la Luna. El Fuego de Neptuno ilumina el séptimo centro y el iniciado puede decir: “Dios mío cómo me has glorificado.”

RESURRECCIÓN: En esta etapa alcanza el iniciado la gloria y el sentimiento del verdadero amor, ese amor que todo lo abarca y que nos hace brillar con la Luz del Espíritu inmortal. Esto significa que jamás se pierde la conciencia, ni en vida ni tras la muerte, por tanto, se cumplen las palabras de Cristo: “Yo soy la resurrección y la vida”; es el triunfo sobre la muerte. Esta unión con Cristo significa que ya no se necesita renacer salvo que sea con la misión de ayudar a la humanidad.
Para que el ser humano pueda unirse a la conciencia de Cristo y, por lo tanto, estar listo para recibirle en su segunda venida (en el aire) debe desarrollar el cuerpo-alma por medio de adquirir los átomos luminoso y reflector (azul y oro) por medio del servicio desinteresado y amoroso a los demás. Para conseguir esto, Cristo trae todos los años un aumento de los átomos superiores necesarios para la construcción de ese cuerpo-alma y, como resultado de esto, Cristo está construyendo la “Nueva Jerusalén” en los mundos invisibles, y quien alcanza su conciencia le verá en la parte etérica del mundo físico donde Él realizará su segunda venida.

Este es el trabajo del verdadero alquimista, transmutar los metales (personalidad) en oro (Espíritu) y eso solo se puede conseguir en el taller que nos ata a la tierra, el cuerpo físico. La purificación se debe conseguir por medio del “Agua de Vida” que Cristo dio a sus discípulos y seguidores, una Agua de Vida que, cuando se bebe, hace del cuerpo un cuerpo de Luz Espiritual. Este es el Cuerpo-Alma, el vestido de boda nupcial que, según la parábola, quien no lo tenga no podrá estar presente en el banquete y será arrojado a la oscuridad.
Son muchos los trabajos que se deben hace sobre los diferentes cuerpos para desarrollar ese Cuerpo-Alma, veamos algunos:

Desarrollo del cuerpo físico. La transformación de este vehículo implica la asimilación de alimentos puros (no animales) y sanos y una correcta higiene y vida sana. Se trata de eliminar los malos hábitos, la materia más grosera de nuestro cuerpo por medio de alimentarse con productos sanos y naturales a la vez que se desechan los vicios perjudiciales como el tabaco, el alcohol y todo aquello que perjudique y que domine al cuerpo y a la mente. Refinar y elevar las vibraciones del cuerpo físico implica facilitar la transmisión y el conocimiento de los Maestros.

Desarrollo del cuerpo etérico. Como cuerpo de la vitalidad que es, debe proveer de vitalidad al cuerpo físico, por tanto es necesario cuidar la salud y no hacer derroches de energía innecesarios, aunque sí algo de ejercicio y de vida al aire libre. Como, por otro lado, en este cuerpo se forman los hábitos por medio de la repetición, es conveniente persistir en los ejercicios y técnicas de desarrollo para crear buenos hábitos a la vez que mueren los malos por inanición.

Desarrollo del cuerpo de deseos. Este cuerpo está influenciado constantemente por las emociones, sentimientos, deseos y pensamientos de las personas y del medio ambiente en que cada persona se mueve. Por tanto, lo primero y más importante que hay que hacer es procurar enfocar la conciencia y la atención en las cosas o hechos que estén relacionados con el Yo superior, con el Alma. Se trata de procurar no emitir deseos ni sentimientos negativos para eliminar su materia más baja (perteneciente al Purgatorio) y, por el contrario, crear sentimientos y deseos que le purifiquen (los que causan la felicidad en el Cielo) Esta polarización atraerá todo lo positivo y, como un aura protectora, rechazará lo negativo y, cuando se trabaje de esta forma durante bastantes años, será un fiel reflejo de lo que transmite el Alma. Así es que no se debe dejar dominar ni llevar de un lado para otro sino que debe estar sereno, imperturbable y limpio de manera que solo refleje los deseos, sentimientos y aspiraciones más elevadas. Cuando se está vigilante de los propios deseos y sentimientos; cuando uno lleva una vida en busca de la unión con su Yo superior; cuando se llevan a cabo los ejercicios y oraciones recomendados por los Maestros y Hermanos Mayores; cuando uno aquieta la mente para, a través de la meditación, apaciguar la naturaleza de deseos y emocional; cuando la persona lucha contra sus deseos más bajos y se esfuerza por desarrollar los más elevados; entonces esa persona está elevándose hacia las regiones superiores del Mundo de Deseos para que, después de la muerte, no sea atraído por el Purgatorio. Con el trabajo sobre este cuerpo se desarrollan nuevas facultades y se aprende a afrontar los peligros del Mundo de Deseos.

Desarrollo de la mente. El fin o meta del cuerpo mental es unirse al Ego, es decir, ser usada por éste tan directamente que no permita que sea dominada por el cuerpo de deseos ni que actué por su propia cuenta basándose en hábitos de pensamientos ni por la influencia de otras mentes. Normalmente se necesita seguir las directrices de un Maestro para vivificarlo hasta cierto grado y de forma independiente, es decir, para que sirva como vehículo para el Yo superior. Controlar la mente de una manera consciente y voluntaria es colaborar para la manifestación del Ego pero si, además, practicamos el discernimiento, la observación y la meditación sobre asuntos elevados, aceleraremos ese proceso. También es importante que el discernimiento y la meditación traten sobre temas abstractos (filosofía oculta, simbolismo arcaico, matemáticas, cosmogénesis y antropogénesis, etc.) pues el propio Ego se encuentra en estas regiones del Mundo del Pensamiento y por tanto, servirá para acercarnos a Él. Si queremos transformar el cuerpo mental, como ocurre respecto a los demás cuerpos, debemos persistir en el esfuerzo con voluntad y sin ninguna pereza mental. La construcción de formas de pensamiento positivas; el desarrollo de ideales relacionados con el progreso espiritual; el hecho de comprender y actuar sabiendo que los cuerpos son instrumentos y que deben ser usados correctamente, el hecho de actuar como el pensador y observar la naturaleza de sus cuerpos con la intención de transformarlos; los cambios en la manera de pensar de manera que se puedan crear proyectos e ideas que desarrollen la intuición y el acercamiento a Dios; y vivir la vida interna de forma meditativa y espiritual las 24 horas del día lleva consigo una nueva visión del mundo, una visión que debería ser similar a la expresada por Cristo. Cuando estos dos últimos cuerpos son trabajados de forma correcta comienzan a recibir algunas señales o pequeñas visiones de los mundos invisibles, sin embargo, no por eso son fiables, sino que más bien llevan al engaño y por eso se necesita la guía de un Maestro. Pero cuando se hace bajo la dirección de un Maestro, además de conocer y saber actuar sobre las imágenes que se presentan ante la visión interna, se despiertan aspectos que nos hacen ser más sensibles ante el sufrimiento humano y más serenos y sabios en nuestra vida.

Sin embargo, todo desarrollo espiritual, sea cual sea, debe tener como base la conservación de la “Fuerza de la Vida”, la energía creadora que utilizamos para pensar, hablar y procrear y que, sin embargo, derrochamos a través del acto sexual con la única intención de satisfacer nuestros deseos más bajos. Esta energía creadora es el Elixir de Vida de los alquimistas y el trabajo simbolizado por éstos no era otro que la ascensión de esa energía desde la base de la espina dorsal hasta la cabeza. Por tanto, para que esta energía de vida ascienda vivificando los vórtices y recorriendo todo el círculo, debe haber una pureza total en pensamiento, palabra y obra. Todos los vehículos deben ser instrumentos del Cristo Interno y trabajar para la voluntad de Dios, y esto lo tendremos que alcanzar todos algún día y en alguna vida, porque: “Muchas maravillas viven y se mueven, pero la más maravillosa de todas es el hombre.”

Francisco Nieto

1 comentario:

Ser Camino de Luz dijo...

Muy completo tu escrito, es importante resaltar que nuestro cuerpo vital se fortalece como bien dices por la repetición, es decir por el camino de la oración sincera de nuestro corazón, de la meditación y de los ejercicios de retrospección y concentración; con cada uno de estos métodos y con una vida de servicio, entrega y amor por el projimo...lograremos despertar este cristo interno que cada uno lleva dentro.

Y esas oraciones que vengan de los dioses que somos, es decir que no sean para pedir, sino para dar... solo pedir ser un instrumento en las manos de Dios, ser coayudantes de su reino.

Alejarnos de la noche oscura del alma que muchos ocultistas pasan, cuando sus oraciones están basados en sus deseos y satisfaciones personales, en vez del bien de la humanidad en general.

También aclaro una duda que me plantearon al leerte, el camino de la abstinencia solo lo llevan los adeptos (Maestro de Sabiduría, es decir personas que ya han alcanzado varias iniciaciones), estos tienen un nivel de vibración muy alto y no están dominados por las limitaciones de un cuerpo fisico y de deseos como muchos de nosotros, que aún requerimos adquirir experiencias en este cuerpo antes de llegar a la renuncia total, y esto puede llevarnos varias vidas.


Con amor...Luz.