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martes, 27 de octubre de 2009

EL MUNDO DE DESEOS O EMOCIONAL

(Para una mejor comprensión ver diagrama adjunto)


Como sabemos, el Mundo de Deseos está compuesto como cualquier otro mundo, es decir, de siete subplanos de diferente vibración y densidad de materia estando la más sutil y de vibración más elevada en contacto con el Mundo del Pensamiento y la más densa y de vibración más lenta en contacto con la región etérica del mundo físico. La mayoría de las personas suelen tener materia de casi todos los subplanos en su cuerpo de deseos, lo que crea el incentivo para la acción en cualquier sentido por medio de los deseos, sentimientos y emociones. La diferencia de una persona con cierto grado de espiritualidad a otra que apenas se ha desarrollado, es que el primero no tendrá materia correspondiente a la región inferior del Mundo de Deseos (cuya vibración se relaciona con los peores deseos y sentimientos) y el segundo tampoco tendrá de la más elevada que corresponde a los más elevados sentimientos y deseos. Así es que la materia del Mundo de Deseos en nuestro cuerpo de deseos actúa como sentidos que permiten expresar nuestros sentimientos, deseos, etc. Excepto cuando una persona que, si ha superado perfectamente (por ejemplo) la ira, sería incapaz de manifestarla porque no tendría materia de esa vibración en su cuerpo.
No hay que imaginar que los planos o mundos del universo estén situados a modo de zonas concéntricas de manera que el final de un mundo sea donde comience el otro. Los mundos se penetran mutuamente y están separados solamente por la diferencia que tiene su materia de forma similar como aquí se diferencia el agua del aire. Por tanto, el Mundo de Deseos está “sobre”, “debajo” y “en” nosotros porque compenetra nuestro cuerpo físico como compenetra toda la materia física; nos diferenciamos del él por la presión del cuerpo y porque sus vibraciones no afectan a la materia densa. Este mundo está compuesto, en gran parte, por las mismas formas del mundo físico pero sus objetos se pueden ver desde todos los aspectos a la misma vez. También sorprende porque cambia constantemente las formas, sobre todo sus contornos, es más, el hombre mismo puede cambiarlas y crear formas a su antojo.
Cuando abandonamos el cuerpo físico y el etérico después de la muerte, el cuerpo de deseos, que durante la vida tiene forma de ovoide, se convierte en una réplica del cuerpo físico con la diferencia de que su materia se va estructurando en capas de mayor a menos densidad y desde el exterior hacia el interior. Las capas externas estarán compuestas de la materia más grosera representando así a los deseos, sentimientos y emociones más negativos, y las internas representarán los más elevados y espirituales. Esta transformación del cuerpo de deseos es la que nos hace situarnos con nuestra conciencia en el nivel que nos corresponde para empezar a vivir y sentir el mal que hicimos, por eso se suele considerar al subplano inferior como el Infierno y a los dos siguientes el Purgatorio. Naturalmente no son tal y como nos lo han pintado algunas iglesias y, aunque allí se sufre intensamente el mal que hemos hecho, no se puede creer que un Dios de amor castigue eternamente a Sus hijos que están evolucionando (aprendiendo a ser buenos)

CIELOS: Todos sabemos que una cosa es la simpatía y otra el amor y la fraternidad entre las personas, y es eso lo que marca la diferencia entre la tierra y los Cielos superiores. El amor, la devoción y otros sentimientos elevados pertenecen al Mundo del Pensamiento, digamos que están más directamente unidos al Ego de quien son manifestados que a la personalidad terrestre, de ahí que cuando una persona ha pasado al Segundo Cielo sienta mucha más intensidad en su disfrute celestial que en el Primer Cielo del Mundo de Deseos, y también que haya una más íntima comunión entre los Egos que se aman. La duración y la cantidad y grado del disfrute celestial están marcados por los hechos terrenales, pero el lazo de unión y la comunicación entre dos Egos será siempre el resultado de la positiva que haya sido la relación en la Tierra puesto que aquí no existe la discordia, el resentimiento ni ningún mal sentimiento ni pensamiento.
Para que un sentimiento, un pensamiento o incluso una aspiración tenga su efecto en el Cielo, éstos deben ser altruistas, es decir, una persona devota o un buen amigo tendrán su recompensa celestial siempre que no haya pasión, egoísmo ni exigencia de unos hacia otros. Veámoslo de otra forma, una persona que ama esperando algo a cambio o por egoísmo (lo que puede llevar a los celos) o el que da algo esperando recoger más, o el que pide a Dios egoístamente, no puede aumentar su desarrollo en el Cielo porque esos hechos no pasarán de las regiones inferiores del Mundo del Deseo donde se encuentra el Purgatorio. Sin embargo, el altruista sincero que actúa de corazón y con amor, sí lo hará porque las vibraciones de esos hechos, no se pueden retener en esas regiones sino que alcanzarán al Mundo del Pensamiento o Segundo Cielo.
Nada podemos recibir en el cielo que no sea el resultado de lo que hayamos hecho con nuestros diferentes cuerpos aquí en la tierra. Con esto no me refiero solamente a los buenos o malos pensamientos y sentimientos, me refiero a que también a través de la cultura y el ocio, entre otros, podemos obtener adelanto en el cielo. La persona que estudia estas enseñanzas verá (o se encontrará) más cerca de la Verdad en el Cielo; el pintor que intenta expresar sus sentimientos y lo que le sugiere su mente superior, verá la realidad en esos planos; el músico que desea expresar armonía, devoción y otros buenos sentimientos, vivirá internamente lo que es la música en su aspecto más elevado y espiritual. Todo lo que sea positivo y que desarrollemos aquí en la tierra, nos elevará la conciencia y el poder mental en los cielos; las aspiraciones se convertirán en facultades y la experiencia en sabiduría.

INFIERNO, PURGATORIO Y CIELO. Cuando una persona tiene grandes problemas y preocupaciones que le hacen sufrir se dice que está pasado un infierno, así mismo, cuando alguien se siente feliz porque todo le va bien, en su conciencia, se puede sentir como en el cielo. Algo similar es lo que experimentamos en nuestra conciencia después de abandonar el cuerpo y entrar en el Mundo de Deseos, puesto que en realidad son estados de conciencia y no lugares concretos. Cuando se entra en el Mundo de Deseos, se hace con la conciencia que se tenía en el mundo físico y es deber de la persona permanecer inalterable y en un estado equilibrado. Después vendrán los recuerdos de las experiencias vividas para sentir sus efectos y liberarnos de todo lo que nos ata a la vida física, pero eso también repercute solamente en la conciencia. Sin embargo, lo que no se puede negar es que el purgatorio y el Cielo se están fraguando aquí en la tierra según sean nuestros sentimientos, deseos, pensamientos y acciones. Los subplanos del Mundo de Deseos son una especie de filtros que permiten elevarse al hombre hasta alcanzar el más elevado cielo, pero según asciende desde los subplanos inferiores debe experimentar y sentir lo que experimentó en la tierra. De esta forma se entiende que, cuando alcanza el nivel más elevado que le corresponde, se encuentre en ese estado de conciencia que los orientales llaman el “devachan”; un cielo donde se pueden desarrollar todos los ideales elevados y donde el corazón se siente reconfortado y lleno de dicha y bienaventuranza.
Recordemos que ya hemos explicado que Dios no castiga sino que es el hombre quien lo hace según sus obras en la vida física, es la muy justa Ley de Consecuencia la que da a cada uno lo que se merece como efecto de sus actos. Cuando una persona abandona su cuerpo etérico y físico significa que ya ha grabado la película de su vida en el átomo simiente del cuerpo de deseos, esto debe ser así porque sin esa película no puede extraerse ningún beneficio en el Purgatorio ni en el Cielo. Una vez situado en la región que corresponda, siendo atraída la persona hacia esa región o subplano por la vibración más grosera o lenta que contenga su cuerpo de deseos, comienza a vivir las experiencias donde ella causó dolor a otros. Hasta que no termina este proceso no acaba el dolor; para ascender a otro subplano y purgar el mal que esa persona lleve y que corresponda a dicho subplano, la fuerza de repulsión de esas regiones tienen que expulsar el mal del cuerpo de deseos, y eso no puede ocurrir si no se sufre el mal que representa.

EL PURGATORIO O INFIERNO. Cuando uno ha vivido dominado por las pasiones más bajas y los deseos más animales, se verá aprisionado en la región inferior del Mundo de Deseos, ya que la muerte no cambia en nada el carácter y la forma de pensar del hombre. Esta región es (en un grado muy alto) deprimente, pesada, triste y todo lo que se considere contrario a lo que normalmente llamamos “bien” o “bueno”. Todo lo peor que el hombre practica en la tierra se encuentra allí, lo que hace que sea una región repugnante. El malvado no puede, aunque quiera, disimular su maldad porque su imagen muestra lo que verdaderamente es y ha sido en la tierra. Sin embargo, según algunas personas con más medios que yo para constatar esto, parece ser que excepto el suicida y algún caso similar, estos seres desgraciados no son del todo conscientes de todo lo que les rodea. Así es como el Ego aprende las lecciones de lo que no se debe hacer, sin embargo, aunque el resultado de ese sufrimiento queda grabado en la conciencia para advertirnos en la próxima vida, muchas veces volvemos a caer en los mismos errores porque nuestra voluntad flojea ante las tentaciones; unas tentaciones que se nos presentan para que demostremos que aprendimos la lección del Purgatorio y que hemos fortalecido la voluntad. Esa es la labor del átomo simiente donde se graba la película de nuestra vida, mostrarnos lo que hicimos, lo que sentimos, y lo que sufrieron y sintieron otros cuando les causamos cualquier mal. El resultado o síntesis del sufrimiento quedará también grabado en el átomo junto al recuero de lo que fue la vida pasada para servir como base para la formación del nuevo cuerpo de deseos y para que cumpla su función respecto al karma y al destino próximo.
Veamos esto de una forma más clara con algún ejemplo: Una persona que haya caído en la droga, lo que significa que desde que las probó y después cada vez que las consumió, aumento las vibraciones que representan ese deseo tan bajo que le ata al egoísmo y la pasión del Purgatorio. Cuando esta persona pasa al Mundo de Deseos, esas vibraciones le atan a la subdivisión o subplano purgatorial correspondiente donde, además de no tener cuerpo físico, comprueba que se siente solo y sin apoyo de nadie pero tan apegado a la tierra que el deseo por la droga es muy intenso. Entonces, la fuerza de repulsión de estas regiones trabaja para expulsar esas vibraciones de su cuerpo de deseos a la vez que revive y siente el deseo por el consumo de droga, lo que hace que, al no poder consumirla, sufra mucho más que cuando carecía de ellas en la tierra puesto que ahora no tiene cuerpo físico (que actúa como amortiguador en vida) y porque la estancia en el Purgatorio suele durar un tercio de la vida, es decir, se vive más intensamente.
Lo mismo ocurre con el maltratador de quien fue su esposa e hijos y en todos los demás casos donde se hace mal a otro. En esos subplanos y en los momentos de purgación estamos solos ante las leyes divinas y éstas son imparciales cuando hacen su labor respecto a lo que hay grabado en el átomo simiente. El mal trato o dolor causado a otro se presenta ante nosotros porque nuestro mismo cuerpo de deseos atrae esas vivencias guardadas en el átomo simiente y hasta que no queda ninguna y hayamos sentido lo que sintieron las personas afectadas no podremos liberarnos de las ataduras. Si alguien piensa que el toxicómano, el alcohólico y todos los que están dominados por un vicio, se pueden consolar allí por el hecho de que el Mundo de Deseos sea igual a este (pero de materia mucho más sutil) está equivocado, porque al no tener cuerpo físico con sus correspondientes sentidos no solo no puede manipular las cosas físicas sino que, aunque pudiera, sin cuerpo físico no obtendría placer. Sin embargo, como el alcohol, la droga y todo lo demás no sirven de nada en ese mundo porque son de materia de deseos, estas personas buscan, compenetran y estimulan a los vivos para que consuman para así obtener cierto placer. Así es que estos muertos (aunque más vivos que antes) compenetran los cuerpos físicos y de los que aquí en la tierra tienen sus mismos vicios y pasiones e incluso les sugieren, dentro de sus posibilidades, que sigan consumiendo o haciendo lo que ellos hacían para así consolarse. El gran beneficio de esta enseñanza está en que este conocimiento queda grabado en la persona que lea este artículo o cualquier otro similar y a partir de ahí puede recordarlo cada vez que cometa un error y, aunque a mayor conocimiento mayor responsabilidad ante la Ley de Consecuencia, siempre podremos obtener una gran ayuda si pensáramos más en el funcionamiento de estas leyes.
Se está tratando aquí en España un tema de gran actualidad que, aunque tiene el apoyo de los progresistas, pienso que tiene más personas en su contra que a favor. Para muchas personas el progreso está unido a la libertad para que cada uno pueda hacer lo que quiera “con su cuerpo”, como es la prostitución, el consumo de droga o el aborto. Todo eso tiene su sufrimiento en el Purgatorio y sus efectos negativos físicos y mentales para la próxima vida, pero respecto al aborto hay que destacar algunos hechos. Ante las Leyes Divinas son tan culpables el que aborta como el que lo permite y lo practica de forma similar a cuando, ante un delito, hay un autor, un cómplice o un encubridor. No olvidemos que un nacimiento en determinada familia lleva un proceso que comienza en el Mundo del Pensamiento cuando se acepta el futuro destino, continua con la obra de los Ángeles colocando el átomo simiente y el molde etérico en los correspondientes padres elegidos, y termina con el nacimiento de ese niño de unos padres que, por lo general, han aceptado (su Yo superior) a ese Ego para continuar la relación kármica que existe entre ellos desde otra vidas. En mi opinión, y creo entender que desde el punto de vista del Código Penal así como ante la Ley de Dios, el aborto es un asesinato. Primero porque es un ser vivo al que se le quita la vida, y segundo porque se hace con premeditación, fuerza y sin posibilidad de que ese ser se defienda. En este caso no solo se corta la vida con su correspondiente destino, sino que también se aborta todo un Plan que han desarrollado los seres superiores y que debía servir para que ese Ego saldara ciertas deudas y terminara su vida con un aumento en su desarrollo espiritual. Para no profundizar más en este tema solo diré que esto explica que algunos padres desean tener hijos y no pueden o que algunos Egos renacen con padres que les pueden despreciar y otros hechos similares.

EL PRIMER CIELO. No es necesario decir mucho más de lo que se ha dicho sobre las regiones superiores del Mundo de Deseos, llamadas en la filosofía rosacruz el Primer Cielo. En él no solo no cabe el mal sino que es un lugar donde se recibe todo lo bueno que hemos hecho y que merecemos, es un lugar bello donde todo es felicidad y bienestar. En cada una de sus tres regiones habitan los que dejaron su cuerpo físico junto a otros seres superiores e incluso algunos animales y los seres que les guían. Allí se aprenden infinidad de cosas según seamos internamente y según nuestros deseos y anhelos, pero cada uno está (como ocurre en las regiones purgatoriales) en la región que le corresponde.
Se suele considerar Primer Cielo a la quinta, sexta y séptima región del Mundo de Deseos, siendo cada una de ellas y en ese orden más sutil que la anterior. Aunque puede que algún habitante aún se interese por algún hecho terrestre de su vida pasada, por lo general están centrados en ese nuevo mundo maravilloso que bien se puede considerar el Cielo que cada creyente, sea de la religión que sea, cree que existe. Aquí se recibe todo el bien que se ha hecho y la felicidad que hemos sentido en la tierra pero también se obtienen muchas y grandes satisfacciones gracias a la posibilidad de crear grandes obras altruistas pensando en los demás. Aquí se puede alcanzar el éxito en cualquier materia que desee alguien que lo haya deseado en la tierra y no lo pudo conseguir (intelectuales, artistas, devotos…) ya que su pensamiento modela la materia luminosa de estas regiones. Cuando los Egos han experimentado y vivido todas sus experiencias terrestres y han asimilado la quintaesencia de las mismas, y cuando ya no tienen materia de deseos relacionada con ninguna región de ese Mundo, abandonan su cuerpo de deseos convirtiéndose así éste en un cascarón astral.

EL SEGUNDO CIELO. Cuando hemos experimentado todo lo que debíamos experimentar en el Primer Cielo, centramos nuestra conciencia en el cuerpo mental para elevarnos al Mundo del Pensamiento donde nos sentimos parte del universo y donde vivimos su armonía espiritual. Aquí no todas las personas son conscientes a la hora de extraer el beneficio del uso que han hecho de su cuerpo mental, algunos son inconscientes y obtienen poco beneficio precisamente por no haber sabido utilizar su mente para discernir y ser consciente de los hechos de su vida pasada. Dicho de otra forma, si no se razona, si no se sabe utilizar la mente para extraer beneficio de las experiencias, y si no se es apenas consciente de lo que se hace porque se deja dominar por el instinto, los deseos, las emociones, etc., no se eleva la vibración del cuerpo mental lo suficiente como para ser conscientes en esas regiones mentales. Aquí aprendemos también de nuestros errores en la forma de pensar y se asimilan los resultados o quintaesencia de los cuerpos que hemos abandonado para unirlos a todos los de las anteriores vidas. Esto aumenta el desarrollo del Alma y el poder de la conciencia para la próxima vida. También aquí colaboramos con otras Jerarquías en la creación de los arquetipos de la naturaleza con tal de que el planeta sea diferente en nuestra próxima encarnación y con tal de que haya progreso y se cumpla el karma de la humanidad. Lo mismo ocurre con los arquetipos de los que serán nuestros cuerpos futuros y respecto a los cuales los Ángeles crearán el molde etérico que nos corresponda antes de renacer.
Aquí el hombre sigue condicionado por el cuerpo mental y estará en estas cuatro subdivisiones hasta que asimile el fruto de las experiencias de la vida pasada. La duración dependerá en gran parte de la cantidad, clase y calidad de los pensamientos creados, los esfuerzos intelectuales y morales de las aspiraciones y anhelos espirituales, y de las ideas elevadas y aspiraciones que, en definitiva, puedan ayudar en el desarrollo espiritual personal y de la humanidad. El resultado y asimilación de la quintaesencia de todos estos aspectos mentales dará paso a las regiones superiores del Mundo del Pensamiento donde, ya sin cuerpo mental, se descansa y disfruta principalmente.
Por muy elevadas que sean nuestras creencias sobre lo que es el Cielo, no es nada comparable con el Mundo del Pensamiento porque allí estamos ya solo con el cuerpo mental y, por tanto, más cerca de la realidad; una realidad que nos permite crear todo lo que seamos capaces de pensar. Aún las personas que llamamos “malas” tienen aquí también su cielo como resultado de sus buenos sentimientos y pensamientos y de sus ideales o imaginaciones positivas más, por supuesto, si han hecho alguna buena obra. Estos se ven limitados por ellos mismos según su manera de pensar en su vida pasada. El amor entre las personas es más real y más vivo, pudiendo crear la imagen del ser amado y de las personas con las que nos identificamos moral y espiritualmente en la tierra; al fin y al cabo es la verdadera comunión de las Almas donde solo caben los sentimientos y pensamientos elevados. Allí se pierde el contacto con todo lo que sea corazón y inteligencia pero somos recibidos y ayudados por nuestros hermanos mayores y por seres de otras jerarquías superiores. Podríamos decir que las relaciones y, por tanto, las limitaciones, vienen dadas por el grado en que pensamos con el corazón y sentimos con la mente.
Cuando fallece un chico joven que, a su vez, ama mucho a su madre, el mismo amor le ayudará a crear una madre más viva, poderosa y profunda en el Cielo. Si, al mismo tiempo, la madre recuerda constantemente a su hijo, también colaborará en la obra celestial. Hay que tener en cuenta que esa Alma está siendo ayudada a vivir su cielo desde dos aspectos diferentes pero ambos compenetrados por el amor: Primero, por el procedente de la tierra y, segundo, por el de su propio Espíritu que lo hace a través de la mente. Lo mismo que los sueños parecen (y son) reales para nuestra conciencia, también es real para la conciencia del Alma las creaciones que hacemos en el Cielo; por eso se dice que el estado post-morten es otro estado de conciencia. Pero el resultado, después de ese reposo y de felicidad y dicha inefable, es la asimilación del verdadero valor de las que fueron las experiencias como pensadores en la vida pasada, ya que estas experiencias se transforman en facultades morales y mentales que nos servirán de gran ayuda en la próxima vida. Esta es la explicación de la existencia del genio, el resultado de un esfuerzo sobre determinada materia traerá consigo una facultad que, si hay oportunidad en la próxima vida, se continuará demostrando así dicha facultad.
Todo lo que ha pensado el hombre tiene su respuesta o efecto para la próxima vida. Las aspiraciones e ideales elevados se convertirán en poder y posibilidades en las regiones inferiores del Mundo del Pensamiento, los esfuerzos, fructíferos o no en la tierra, tendrán su recompensa como facultades y aptitudes; incluso las luchas y los sufrimientos o errores se pueden convertir en voluntad y sabiduría para vencer y para actuar con justicia. Este es el efecto que tendrá en el Segundo Cielo una persona que ha intentado ser bueno en la tierra y que ha mantenido en su corazón toda una serie de ideales y aspiraciones elevadas. De esta forma se crea un mejor destino gracias a la asimilación de estos resultados como conciencia y como poderes del Espíritu. Después de esta asimilación el Ego se deshace del cuerpo mental y se queda desnudo pero con su más preciado tesoro, la quintaesencia de todas sus vidas pasadas convertidas en Voluntad, Sabiduría y Amor; los aspectos que el Espíritu intentará expresar en la próxima vida a través de los limitadores cuerpos terrestres.
Por lo general, el hombre pasa a un estado de sueño o descanso profundo salvo en los casos de personas muy desarrolladas que son conscientes de cuanto les rodea antes de comenzar su descenso hacia un nuevo renacimiento. Estas personas estudian las causas que en la vida pasada produjeron ciertos efectos y con la ayuda de las jerarquías superiores pueden ver otras vidas pasadas y recibir enseñanzas que para otros sería imposible. En cada vida y estancia aquí se familiariza cada vez más con las Leyes Divinas que rigen el desarrollo y la evolución del ser humano. Cada vida celestial es más rica y se adquiere más sabiduría y más poder; así hasta que siente la necesidad de adquirir más experiencias a través del renacimiento, lo que le lleva a atraer la materia que le corresponde (según el karma y el destino previsto) para crear su futuro cuerpo mental.
Desde la región inferior del Mundo del Pensamiento y según haya sido la vida interna y el uso que haya hecho una persona de su mente puede ir a alguna de las siguientes subdivisiones:
1ª.- La más inferior de este mundo, donde van el común de la humanidad porque en la mayoría de los casos siempre hay un amor sincero hacia alguna persona o bien han mantenido sentimientos y deseos de conseguir alguna mejora moral e intelectual.
2ª.- Donde están las personas devotas de todas las religiones que han creído y han actuado de acuerdo al concepto que tuvieron de Dios en el mejor de los sentidos; la aspiración y su actitud para manifestar el amor de Dios les lleva a esas regiones.
3ª.- Aquí se encuentran las personas de buena voluntad, nobles, sinceros, generosos y altruistas porque así creen que deben actuar según desea Dios.
Y así sucesivamente se sitúan en las regiones superiores los maestros y genios de las artes, las letras, la música, etc., donde pudieron manifestar los poderes del Alma y crearon armonía en sus manifestaciones y creaciones. Estos seres serán grandes sabios en la próxima vida pero también se encuentran en esas regiones los maestros espirituales y de las enseñanzas ocultas donde, junto a otros aspirantes, adquieren grandes enseñanzas. Por otro lado y como es lógico, aquí se encuentran las Almas desapegadas de lo terrenal que dedicaron su vida a trabajar por una vida superior para ellos mismos y para la humanidad. En lo más elevado del Mundo del Pensamiento se encuentran los grandes iniciados, es de ahí de donde proceden los impulsos morales, intelectuales y espirituales que debe desarrollar la humanidad.

EL TERCER CIELO. Cuando se ha desarrollado todo lo anterior y algunas otras cosas en las que no quiero entrar en detalle, sentimos la necesidad y el deseo de obtener nuevas experiencias en la tierra, lo que viene dado por una especie de fuera que origina el progreso y la evolución; es decir la que nos lleva a crear, a investigar, a inventar y la que también hace que una semilla dé un árbol o que el hombre desee procrear para mantener la especie. Entonces es cuando nos ofrecen las líneas generales de la que puede ser nuestra próxima vida y la que, ya en la región etérica, complementaremos con algunas elecciones personales para, por último, afrontarla según nuestro libre albedrío. Así deber ser si, como está previsto, debemos ser dioses creadores como nuestro Padre que está en los cielos. Debemos renacer para experimentar y desarrollar los poderes del Espíritu lo que, si nos quedáramos allí, sería imposible.
Para alcanzar esa meta debemos experimentar con el cuerpo físico pero también con el de deseos y la mente para ver donde fallamos y cometemos errores. El mal uso de la mente y la creación de malos sentimientos y deseos nos traen problemas y sufrimiento, y esas deudas hay que afrontarlas aquí en la tierra cuando estamos como Egos dentro de nuestros cuerpos como tuvo que hacer Cristo para actuar y sufrir como los hombres. La experiencia vence la ignorancia y nos trae conocimiento, sabiduría y desarrollo de la mente y de la voluntad pero, además, gracias a eso y entre todos, tenemos que construir un mundo donde reine la paz, la armonía y el amor.
En el Mundo del Pensamiento, donde se encuentran el Segundo y Tercer Cielo, no solo no se pierden los sentimientos y aspiraciones elevadas que causan felicidad, sino que allí se experimenta todo eso en el grado que sea capaz cada persona. Allí consumamos nuestros mejores deseos, revivimos y gozamos con el amor hacia otras personas sean familia o amigos, es más, si alguien nos odia pero nosotros le consideramos como a un hermano, allí nos encontraremos como tal. Por estos motivos hay quien actúa y considera la vida física como una preparación o siembra para después disfrutarla en el estado post-morten. Nosotros somos hijos del Cielo y no de la tierra, por eso debemos considerar la vida como una escuela donde aprendemos a través de la experiencia; si actuáramos así y, por tanto, con buena voluntad, la vida post-morten sería totalmente celestial. Las experiencias deben servir para desarrollar la mente, la voluntad y un carácter espiritual, eso se transforma en poder después de cada muerte.
Aunque el TERCER CIELO es un estado de conciencia, el hecho de pertenecer al Mundo del Pensamiento permite al hombre hacer realidad o “vivir” cualquier deseo, anhelo, pensamiento e idea que tuvo en la tierra pero que no pudo hacer realidad; por tal motivo y entre otras cosas, el hombre debe intentar vivir y pensar en lo elevado y espiritual. En este Cielo ya no afecta el karma, no es necesario hacer esfuerzos por nada y la vida es, en cierto sentido, parecida a la de los Ángeles porque es lo más elevado y lo más cercano que normalmente está la humanidad respecto a Dios. Para el ser humano es como una esfera de diferentes colores pero luminosa donde un punto más luminoso aún representa al yo superior con todo su poder. La vida allí es intensa como lo son los sentimientos y todo lo que manifiesta el hombre durante su estancia; la actividad liberadora procedente de la mente del hombre allí situado tiene también unos resultados purificadores.
Cuando decimos que la vida en el Tercer Cielo es intensa y liberadora nos referimos a que el hombre vive intensamente lo que intentó vivir o realizar en la tierra pero que no lo consiguió; esta es la manera de liberar la energía de sus anhelos, esperanzas y sueños; y lo que hace que en la próxima vida tenga otros anhelos y sueños más elevados y diferentes. Pongamos un ejemplo: Una persona que vive alejada de las ciudades, sin apenas medios económicos, con gran inquietud e interés por desarrollarse espiritualmente, y que ha leído libros y ha visto en la televisión algunos documentales sobre la sabiduría de oriente y sobre los antiguos templos donde se guardan verdaderas joyas literarias y espirituales. Si esta persona se imaginara y deseara durante su vida la posibilidad de acceder a esos lugares así como de contactar con maestros espirituales y, por tanto, adquirir gran desarrollo espiritual, con certeza que en este cielo lo vivirá intensamente tal y como lo deseo en vida. En el cielo se podría ver vestido como quisiera, en un templo lo más maravilloso que se pudiera imaginar, con maestros de gran sabiduría y, por supuesto, adquiriendo mucho conocimiento oculto y desarrollo espiritual. Obviamente, la creación de un cielo en este mundo y plano estará basado en el propio desarrollo adquirido y en las experiencias de su última vida.
Así es que el escultor que aquí no consigue hacer las esculturas que desearía o el arquitecto que, aún deseando hacer un edificio envidiable, no consigue hacer más que cualquier otro, en el Tercer Cielo conseguirán sus objetivos y lo vivirán feliz e internamente. No es necesario decir que una persona que lleva a la práctica éstos y otros conocimientos similares, obtendrá paz, armonía y recogimiento en el Tercer Cielo y que sus deseos se transformarán en poderosa voluntad al respecto en la próxima vida. Nuestros deseos aquí en la tierra tienen un papel fundamental en el Tercer Cielo puesto que el deseo es un aspecto de la voluntad del Espíritu, es más, el deseo es lo que atrae a los aspectos de la vida superior que queremos conquistar aunque aún no estemos preparados para ellos. El deseo, como el sueño, solo se puede alcanzar plenamente en este cielo ya que, aunque algunos se consigan realizar aquí, la vivencia no es tan intensa ni real como allí. Es en ese Cielo donde obtenemos respuesta a todos nuestros deseos e imaginaciones en forma de satisfacciones y delicias.

Francisco Nieto

martes, 13 de octubre de 2009

EL ESPÍRITU,EL EGO Y LA PERSONALIDAD


Tanto en este blog como en los otros dos con los que está enlazado, se están utilizando muy a menudo los términos de “Ego”, “Yo superior” y “Alma” que vienen a significar lo mismo puesto que representan al verdadero hombre en evolución. También se utiliza el término “hombre” o “personalidad” para dar a entender que es lo que la mayoría de la humanidad piensa que somos, es decir, un cuerpo físico que siente, piensa y tiene voluntad. Pero en menor grado se menciona la palabra “Espíritu” ya que hsta ahora no he hecho ningún artículo sobre el mismo, por tanto voy a tratar de aclarar esos tres conceptos para que el lector tenga un poco más claras estas enseñanzas.

El ESPÍRITU. Nosotros somos a imagen y semejanza de Dios en muchos aspectos, tanto en sentido espiritual como en sentido creador y respecto a la manifestación física. Nosotros hemos pasado por etapas evolutivas que nos han hecho “creadores” de todo lo que nos rodea, transformamos la materia hasta tal punto que nos podemos considerar maestros en su manejo y utilización pero aun nos queda mucho por investigar y que aprender del mundo físico. Sin embargo y a la vez, gracias a la materia y a las experiencias, hemos alcanzado el actual grado de desarrollo físico, moral, mental y espiritual. En un futuro aun muy lejano, haremos lo mismo con la vida que anima las formas materiales y entonces seremos creadores de formas de vida similar a las formas de vida que hoy llamamos reinos. Aplicado esto al renacimiento diremos que el hombre ha evolucionado desde la prehistoria hasta nuestros días y ha alcanzado el grado de desarrollo actual gracias al renacimiento y a las experiencias adquiridas a través de sus cuerpos. Por tanto, el renacimiento del Ego es el que crea la personalidad de cada vida y, sin embargo, gracias al renacimiento de un Rayo de Vida en muy variadas formas, es como se llega a formar ese Ego o Alma. La pregunta inmediata, por consiguiente, es ¿de dónde procede ese Rayo de Vida que se convierte en Ego? La respuesta es: Del Espíritu.
Pero, ¿Qué es y de dónde procede el Espíritu? Procede y es creado por Dios, por tanto, en esencia somos sus hijos y en Él vivimos, nos movemos y tenemos nuestros ser. Dios, nuestro creador, tiene Sus “días” de actividad o manifestación y Sus “noches” de asimilación y descanso, es decir, crea una serie de mundos (total siete) y unas oleadas o enjambres de Espíritus que, aunque tienen todo el potencial de su padre, necesitan de esos mundos para poder desarrollarse como vidas independientes. Este Espíritu o Mónada es consciente de Dios puesto que es parte de Él pero no es autoconsciente como individuo porque no ha desarrollado el Ego del que tanto hablamos. Así es que Dios, en Su día de actividad crea un universo de siete mundos donde Sus hijos han de convertirse en Dioses como Él, y para ello hemos de pensar que Dios, al igual que nosotros antes de renacer para manifestarnos como hombres, “siente” o “tiene” la necesidad de obtener nuevas experiencias a través de Su creación como nosotros las tenemos y obtenemos experiencias gracias a la creación de nuestros cuerpos en cada vida. En la noche de asimilación o descanso, al igual que nosotros, Dios hace que toda la manifestación o creación vuelva al Caos quedándose Él como conciencia asimilando el fruto de Su manifestación y de las conciencias de Sus hijos, lo que le hará más Omnipotente y Omnisciente ante nuestra capacidad de comprensión.
Como todas las religiones y la filosofía oculta afirman, Dios es triuno (Padre, Hijo y Espíritu Santo; Voluntad, Amor y Sabiduría y así sucesivamente en todas las culturas o razas) En filosofía oculta rosacruz se dice que los tres aspectos o poderes de Dios son: Voluntad, Sabiduría y Actividad, y es gracias a estos aspectos como Dios crea Su universo para que Sus hijos se desarrollen y conviertan sus poderes espirituales latentes en dinámicos. El primer mundo es el de Dios mismo; el segundo es donde están los Espíritus diferenciados “de” y “por” Él mismo y se llama de los Espíritus Virginales o Mónadas; el tercero es el Mundo del Espíritu Divino donde se asienta el Primer Aspecto de nuestros Espíritu; el cuarto es el Mundo del Espíritu de Vida donde se asienta el Segundo Aspecto de nuestro espíritu; el quinto es el Mundo del Pensamiento dividido en dos grandes regiones, asentándose el tercer aspecto de nuestros Espíritu en las regiones superiores; el sexto es el Mundo del Deseo; y el séptimo es el Físico.
Nuestro Espíritu, como hijo de Dios, también es triuno y se refleja en los mundos 3º, 4º y 5º. Sin embargo el Espíritu, la Chispa Divina o Mónada, permanece siempre en el Seno del Padre y, lo mismo que hace Su Padre, se manifiesta desde su propio mundo como tres aspectos divinos o un Triple Espíritu. Este Triple Espíritu es el que se apropia de los átomos permanentes cuando llega el momento para, así, crear en cada vida los cuerpos necesarios para poder evolucionar aquí en la tierra a través de la experiencia. Como este no es un artículo de cosmogénesis ni antropogénesis, pasaré por alto las enseñanzas que tratan sobre la formación de los mundos, los subplanos, los rayos, las Jerarquías colaboradoras de Dios y todo el proceso que ha seguido el hombre hasta alcanzar el desarrollo actual.
Bien, ya sabemos por tanto, que nuestro origen es nuestro propio Espíritu, el cual se manifiesta (con ayuda de las Jerarquías Creadoras) como tres aspectos de conciencia y como una vida que en su momento se hará independiente adquiriendo así la autoconciencia del “Yo”. Pero para que esto ocurra, esa vida ha de pasar por infinidad de formas hasta terminar en una cuya conciencia sea similar a la de los animales domésticos actuales; entonces estará lista para renacer en un cuerpo humano donde obtendrá la mente y desarrollará la voluntad. Esta etapa es la que bien podríamos llamar el nacimiento del Ego, Alma o Yo superior. Así es que con esto ya tenemos un Espíritu manifestado en tres mundos como tres aspectos o poderes pero disminuidos por estar velados por la materia de esos mundos, y un Ego o Alma que se manifiesta en cada vida como el pensador encerrado en sus cuerpos mental, de deseos, etérico y físico. El Espíritu, aunque en “silencio” y en la “oscuridad” vive, trabaja y se desarrolla gracias a los átomos permanentes de su Triple Espíritu que, a su vez, reciben la esencia de lo que desarrolla el Ego a través de los renacimientos y del trabajo entre una vida y otra. Este Triple Espíritu llegará a tener conciencia del mundo físico gracias a los impactos externos sobre los vehículos o cuerpos del Ego y será capaz de manifestarse a través del mismo a lo largo de la evolución.

EL EGO. Es el Triple Espíritu (Espíritu Divino, Espíritu de Vida y Espíritu Humano) el que se manifiesta como un descendente Rayo o Hilo de Vida para que comience su involución hacia el Mundo físico, para que obtenga la conciencia del Yo y para que vuelva con los poderes del Espíritu desarrollados. Es en ese Rayo de Vida donde se insertarán los átomos simiente de los cuerpos que, a su vez, guardarán el desarrollo adquirido. Los átomos simiente son despertados gradualmente desde el mundo físico manifestando cada vez más vibraciones que, en su momento, se convertirán en sentidos, sensaciones, sentimientos, pensamientos y, por último, voluntad. El Espíritu no puede actuar sobre los átomos-permanentes y, por tanto, tampoco sobre la personalidad, pero sí lo hace sobre el Triple Espíritu. Cuando el hombre haya evolucionado tanto que ya sea un iniciado elevado y su Triple Espíritu esté muy desarrollado, entonces podrá sentir la influencia del Espíritu a través de los átomos-permanentes.
Todos los cuerpos del hombre deben considerarse como vehículos o cuerpos del Ego y como herramientas para que éste pueda actuar y experimentar en los diferentes planos y mundos. Estos cuerpos son transitorios y siempre son usados por el Ego esté donde esté, pero también son renovados cuando ya no le sirven para su desenvolvimiento. Para que el Ego pueda funcionar en su propio plano también necesita un cuerpo, y para ello tiene el que es llamado “Cuerpo Causal”, el cual es un receptáculo de todo lo elevado y duradero (pensamientos nobles, emociones puras, sentimientos elevados, etc.) que se extrae de los mundos inferiores En el cuerpo causal se encuentran todas las causas que se manifiestan como efecto en los mundos y planos inferiores, ya que son, como resultado de las experiencias acumuladas en este cuerpo, las que dan origen a lo que somos en cada vida. El cuerpo Causal es el vehículo del Ego como pensador pero también es el depósito de la quintaesencia de todas las experiencias de las vidas pasadas; aquí están todas las cualidades y sabiduría obtenida de donde saldrá el nuevo hombre o renacimiento mostrando el desenvolvimiento obtenido hasta la última vida.
No puede haber autoconciencia o individualización como ser si no se ha creado el cuerpo causal. Este cuerpo perdurará todo lo que dure la evolución humana puesto que es un verdadero registro del desarrollo obtenido, es la base para el desenvolvimiento y, más importante aún, es el órgano del pensamiento abstracto. En realidad, el hombre tiene dos cuerpos mentales, el cuerpo mental o mente concreta y la mente abstracta que se relaciona con la intuición, la voluntad, la inspiración y las ideas originales o geniales; es decir, es sabiduría. La mente concreta asimila, elabora y saca conclusiones concretas sobre el mundo físico de las formas, pero la mente abstracta discierne, distribuye los resultados de las experiencias, manifiesta ideas puras, etc. Esta mente abstracta es la pura inteligencia, la más clara visión, el poder creador de la meditación, es fuerza moldeadora y, en un futuro, manifestará el poder de la Mente Universal o de Dios.

EL EGO EN SU PROPIO MUNDO. Aunque a la mayoría de los estudiantes de filosofía oculta no les interesa o no comprender fácilmente muchos conceptos de estas enseñanzas, mi intención, aun sin profundizar tampoco demasiado en ciertos cosas, es la de intentar demostrar que esta filosofía tiene mucho más de lógica y razonable que lo que muchos piensan. Por ese motivo quiero dejar claro el mecanismo por el cual el Ego gobierna sus cuerpos a través de su mente.
La mente obtiene su conocimiento a través de los sentidos y, gracias a los impactos del exterior y a las experiencias, trabaja sobre estas percepciones para así formar los conceptos. La mente concreta trabaja razonando, con la imaginación, con la memoria y con la atención, pero el pensamiento abstracto tiene su origen en el cuerpo causal donde el hombre está representado como intelecto. Según la clase de pensamientos que una persona emita así alcanzarán a la personalidad o al Ego, ya que, los pensamientos y sentimientos elevados que pertenecen a las regiones superiores del Mundo del Deseo, están conectados con las regiones superiores del Mundo del Pensamiento; por el contrario, los deseos y sentimientos groseros y malévolos solo pueden alcanzar a la mente concreta situada en las regiones inferiores del Mundo del Pensamiento. La mente abstracta en su cuerpo causal, trabaja con las ideas originales y con la esencia de las cosas, mientras que la mente concreta solo se ocupa de los detalles. Digamos que cuando el Ego ha aprendido a discernir fijándose en determinados aspectos de los objetos, empieza a agruparlos de acuerdo a dichos aspectos creando un vínculo entre ellos. Así comienza a identificar el uno entre los muchos, comienza a sintetizar, a analizar, a construir, y a crear imágenes superiores al objeto analizado siendo éstas existentes solamente en estas regiones superiores del Mundo del Pensamiento desde donde el Ego trabaja.
Así es como el Ego se desarrolla en su cuerpo causal y como conecta con el mundo físico a través de sus cuerpos. La personalidad, el hombre, solo puede llegar a conectar con estas regiones y con el Ego a través de la mente concreta, es decir, de la razón y la meditación en lo abstracto y en los asuntos elevados y espirituales. Cuando una persona dedica su vida a estos asuntos y desarrolla el poder de razonar en sentido abstracto y espiritual, deja de interesarse por lo externo y se concentra internamente en las causas y en los aspectos más elevados de la vida y del pensamiento, entonces sus pensamientos no toman forma con la materia de las regiones inferiores del Mundo del Pensamiento y con la del Mundo de Deseos, sino que lo hacen solamente con la materia más sutil de estas regiones mentales concretas. El pensador, el Yo en su cuerpo causal es el origen de innumerables clases de energías y vibraciones, las más elevadas las exterioriza por medio de la materia del cuerpo causal y las conocemos como “razón pura” o “ideas abstractas”, y la mejor manera de comprenderlas es por medio de la intuición. Evidentemente, las vibraciones menos sutiles o elevadas se manifiestan a través de la materia de las regiones inferiores del Mundo del Pensamiento, con lo que llamamos mente concreta o razón. Pero a medida que el Ego se desarrolla y obtiene poder, la intuición se impone sobre la razón; por tanto, la intuición procede de la razón.

EL EGO Y SU PROPIO CUERPO. El desarrollo del cuerpo causal, como vehículo de expresión directa del Ego, es muy lento pero una vez desarrollado por muy malos pensamientos y sentimientos que tenga un hombre, no podrán anularle ni transformarle. El mal del hombre retrasa el desenvolvimiento y el desarrollo de las virtudes en el Ego o sea, cuantos más defectos y maldades menos virtudes desarrolladas, pero el Ego nunca puede ser malo. El Ego manifiesta sus cualidades a través de sus personalidades y, por tanto, es muy difícil que la personalidad tenga defectos contrarios a dichas cualidades o virtudes; a lo sumo y cuando la personalidad se desvía de su destino, las cualidades pueden quedar latentes durante un tiempo. Pero, también, cuando el Ego no ha desarrollado determinada virtud, no significa que el hombre tenga el defecto contrario, aunque sí es cierto que es más fácil que lo desarrolle puesto que el Ego no ha obtenido la virtud necesaria para evitarlo. Está claro que cuanto más relaciones con personas de poca moral y cultura, más posibilidades de crear malos hábitos tenemos, y que, cuanto más se repitan esos hábitos, más difícil será vencerlos y transformarlos en virtudes para el Ego. Por este motivo persisto en aconsejar en todas mis obras hacer el bien, crearse hábitos que ayuden al desarrollo espiritual (oraciones, meditaciones, lecturas y estudios elevados, etc.) y procurar tener una vida social que sea positiva moral, mental y espiritualmente. Si creamos hábitos buenos estamos llenando los vacíos del Ego y estamos formando un cuerpo causal lleno de virtudes que engrandecerán la expresión del Ego y su canal de comunicación con el Espíritu. No es que el mal pueda afectar o instalarse en el cuerpo causal pero sí puede impedir en cierto grado la expresión de las virtudes; es más, cuando se viven varias vidas centradas en el mal, el cuerpo causal se hace insensible para captar las impresiones positivas contrarias a ese mal.
Sabiendo que el bien acumulado en forma de virtudes en el cuerpo causal no se pierde por el hecho de renacer sino que, al contrario, se manifiestan en el carácter del hombre, lo lógico es que cada uno se proponga cambiar de hábitos. El Ego es el verdadero hombre, el autentico Yo superior y lo que hayamos incorporado de bien en el cuerpo causal le pertenece y será lo que, cuando llegue a cierto grado, le facilite la iniciación. Es importante que los lectores comprendan lo que en estas líneas estamos tratando porque, si lo razonan profundamente, su propio Ego les invitará a que planifiquen una serie de oraciones, ejercicios y actividades para que aumenten su poder. Pero, a la vez, también es necesario que se olviden del egoísmo, del materialismo, del mal hablar, de la crítica, de los vicios y placeres que les dominan, etc., etc., etc. Es la única manera de acelerar el desarrollo espiritual y de actuar de acuerdo a la voluntad de Dios, lo que, a su vez, traerá como resultado la inmortalidad de la conciencia, el poder del Espíritu y la aniquilación del mal para siempre. El aspirante espiritual puede estar seguro de que nada del bien acumulado se pierde y que, tarde o temprano, la luz que está acumulando con su nueva vida atraerá la atención de un Maestro para ayudarle a despertar y a utilizar ciertos poderes.
Lo mismo que el mal no se puede asentar en el Ego, tampoco lo puede hacer en las regiones superiores del Mundo del Pensamiento, sin embargo, sí lo hace en los mundos inferiores y, por tanto, en los átomos-simiente de los cuerpos inferiores. Como una de las responsabilidades de los Ángeles del Destino es administrar el karma de cada persona, son ellos los que hacen que nos tengamos que enfrentar una y otra vez con ese mal hasta que cambiemos de actitud. Por tanto, el mal que cometemos va con nosotros de una vida a otra para que lo transformemos en bien con los mismos cuerpos que creamos el mal pero éste no radica en el Ego. Así es que, la buena voluntad y el trabajo positivo con la mente (pensamientos) y con el cuerpo de deseos (deseos, sentimientos, pasiones y emociones) crean buenos hábitos en el cuerpo etérico y buenas acciones físicas. Esto a su vez, repercute en el cuerpo causal y hace que el Ego pueda ayudarnos cada vez que nos esforcemos en adquirir desarrollo espiritual. Como podemos ver, el bien y el mal están en los mundos inferiores pero en los superiores solo está el bien, el cual, cuando lo buscamos, viene en nuestra ayuda para combatir el mal y, cuando el resultado de la batalla es positivo, aumentamos nuestro poder espiritual.
La razón es la herramienta más poderosa del hombre, la que le hace superior a los otros reinos pero, si esa fue una gran conquista en el pasado, más importante aun es el desarrollo de la conciencia superior que nos queda por alcanzar porque nos puede guiar en este mundo irreal y hacer discernir entre lo malo y lo bueno y lo justo e injusto. Cuando se domina la naturaleza inferior a través del discernimiento y la voluntad, tomamos decisiones que proceden de la conciencia y no de la razón. El Espíritu es sabio y no necesita de los sentidos ni de la razón (cerebro) para dictar a través de la conciencia, pero el hombree debe servirse de la intuición para conocer la verdad. Es la intuición, como resultado de los trabajos positivos de la mente, la que nos traerá la iluminación, la inspiración y otros poderes del Espíritu. El Ego no puede facilitarnos nada si nosotros, como hombres, no abrimos la puerta; cuando trabajamos para el bien en pensamiento, palabra y obra es cuando el Ego se manifiesta como “genio”. No nos engañemos, el Ego de cualquier genio que haya pasado a la historia es exactamente igual que el nuestro, lo que le diferencia es el trabajo previo que esa persona haya hecho en sus anteriores vidas. Así, cuando una persona desarrolla habilidades en alguna profesión o trabajo y desarrolla su cerebro en esa misma línea durante varias vidas, su cuerpo y su cerebro facilitarán la expresión del Ego como genio. Nuestro Ego es sabio pero si no tiene un cerebro, una mente y nos sentidos adecuados, no podrá expresar su sabiduría.
Las experiencias, lo que los sentidos captan procedente del exterior, se convierten en vibraciones que alcanzan el cerebro en forma de impresiones, y son estas impresiones las que, después de analizarlas, clasificarlas y ordenarlas, le dan sabiduría al Ego. Esto es, el Ego discierne a través de la mente y actúa sobre las impresiones que llegan al cerebro. Esto es lo que actualmente ocurre en la gran mayoría de los humanos pero, en un futuro, este trabajo debe dar más resultados que harán que se unan el Ego y la personalidad y, aunque el Ego estará aprisionado aun en un cuerpo, la personalidad ya no existirá. Entonces ya no actuaremos solamente en la quinta región del Mundo del Pensamiento sino que nuestro cuerpo causal y nuestro Ego expresarán y actuarán de acuerdo al desarrollo de las regiones sexta y séptima. Evidentemente, cuando el aspirante a la iniciación contacta con un Maestro, el Maestro mismo le ayuda en su desarrollo actuando sobre el cuerpo causal del discípulo.

LOS CUERPOS O PERSONALIDAD. Las formas de los cuerpos son todas similares con ciertas excepciones, el cuerpo etérico es un doble exacto del cuerpo físico; el cuerpo de deseos es un ovoide unos centímetros más grande que el físico al cual rodea; sin embargo, después de la mente toma la forma del físico; el cuerpo mental rodea, en principio, la cabeza y según se desarrolla también toma la forma de un ovoide; y, por último, el cuerpo causal, también termina formando un ovoide que sobresale unos pocos centímetros del cuerpo físico. La materia de la que están formados los cuerpos también guarda unas leyes para poder formar parte de los mismos, es decir; el cuerpo físico está compuesto de materia de las tres regiones inferiores del mundo físico (sólido, líquido y gaseoso); el cuerpo etérico está compuesto de los cuatro éteres de diferente grado de densidad pertenecientes a las cuatro regiones superiores del mundo físico; el cuerpo de deseos está compuesto de materia de deseos de las siete regiones del Mundo del Deseo, aunque con más de las superiores o de las inferiores según el desarrollo de cada individuo; igualmente ocurre con el cuerpo mental pero éste está formado con la materia de las cuatro regiones inferiores del Mundo del Pensamiento; el cuerpo Causal, en la mayoría de los humanos, está compuesto solamente con la materia de la quinta región de la Región Abstracta del Mundo del Pensamiento hasta que, según van adquiriendo las iniciaciones, entran en actividad las dos restantes regiones. Aunque, en principio, el cuerpo Causal es una especie de película incolora, como ocurre con los cuerpos de deseos y mental, según evoluciona y según el estado mental, emocional y sentimental de cada persona, este cuerpo se convierte en una esfera de bellos y delicados colores imposibles de describir. Este último cuerpo es el que hace que, según se va desarrollando espiritualmente, vaya ensanchándose el canal que le une al Espíritu para que a través de él, descienda un mayor flujo de luz. A partir de ahí, la relación del Ego se va estrechando con lo divino, o sea, a mayor concentración de la personalidad en lo noble y elevado más inspiración e intuición tiene el Ego, por lo cual, más poder del Espíritu recibe.


Francisco Nieto









domingo, 4 de octubre de 2009

ENFRENTÁNDONOS AL DOLOR


Sabemos, como estudiantes de la Filosofía Rosacruz, que deberemos enfrentarnos al dolor en numerosas ocasiones. Sabemos también, que ésa es la mejor manera de liquidar nuestras anteriores deudas, de aprender nuestras lecciones y de avanzar más rápidamente en el camino de retorno al Padre. Sin embargo, pienso que no debemos enfrentar ése dolor dejándonos llevar por él, ni intentado obtener la compasión de los demás, sino de una forma positiva e intentando ver todo el beneficio que nos aporta, con lo cual, en vez de dolernos, nos va a satisfacer.
Max Heindel, nos dice que dos pensamientos no pueden ocupar la mente al mismo tiempo, y nos da un método para sacar nuestros malos pensamientos de la mente, simplemente substituyéndolos por otros buenos. Yo he pensado que lo mismo podemos hacer con nuestros sentimientos y con todo cuando nos produce dolor. Se trata simplemente de buscar lo positivo de nuestro dolor y automáticamente ése se trasmutará en alegría. Será entonces cuando, verdaderamente, como Cristo podremos decir !Padre, como me glorificas¡
Paso ahora a contaros algunas de las maneras en que yo he conseguido hacer que el dolor se transformase en alegría y satisfacción personal. Lo hago así, porque la manera en que aprendo yo mejor, es a través de mis experiencias, y porque la teoría sola puede llevar a interpretaciones erróneas, mientras que los ejemplos vivos, no dejan lugar a dudas.
El primer ejemplo, es muy sencillo: A mí me gusta mucho comer, y recuerdo una ocasión en que, estando invitada a una comida y sin poder hacer nada más que esperar para comer, mi hambre iba aumentando cada vez más... hasta que cogí un periódico que había allí; me abstraí tanto en su lectura, que mi sensación de hambre desapareció hasta el punto de que cuando nos llamaron para comer, casi prefería seguir leyendo.
En mis relaciones con los hombres, me he llevado más de un chasco, así que, en vez de dejarme arrastrar por el dolor, en una de esas ocasiones, se me ocurrió la idea de que, dejándome llevar por la amargura y la tristeza, estaba dejando pasar una maravillosa oportunidad, para aprender como debería comportarme yo, como hombre, en mi siguiente encarnación. Así lo hice, viéndome en la obligación de tener que ponerme en el sitio del hombre que me había dañado, para poder imaginarme cómo lo debería de hacer yo, en mi próxima existencia. No cabe la menor duda, de que yo estaba en una situación mucho más ventajosa que el hombre en cuestión a la hora de encontrar dicha solución, ya que como mujer sé y siento como tal. Así que, forzosamente, habría de serme infinitamente más fácil hallar dicha solución. ¿Me creeréis si os digo que, hasta ahora, aún no he sabido encontrar la manera idónea de afrontar dicha situación, cuando en mi existencia venidera, me halle en el sitio en que está colocado ahora, el hombre? Y es que, las mujeres, somos muy difíciles de comprender y de satisfacer (entiéndase esto en el buen sentido de la palabra, por favor). La solución, espero hallarla, más tarde o más temprano, pero lo más importante de la cuestión es que, mientras tanto, mi dolor a desaparecido, tampoco le mando malos sentimientos, ni pensamientos a ése hombre, sino que, por el contrario, le comprendo y estimo.
No creáis que siempre he reaccionado así a la primera. Las primeras veces mis reacciones eran fatales, mandando malos sentimientos y pensamientos por doquier, despotricando y quejándome... Por favor, debemos aprender a controlar esos primeros impulsos, pues cuanto hagamos y digamos será nefasto para nosotros y los que nos rodean. Para eliminar y transmutar esos primeros impulsos negativos, también he hallado algunas tácticas que a mi me valen. Son éstas: en cuanto empiezo a notar el pinchazo del dolor o amargura, en seguida me apresuro a ponerme en contacto con Dios diciéndole que use ése dolor para limpiarme toda por dentro, así empiezo a imaginarme como la amargura penetra por cada rincón de mi cuerpo y me limpia. ¡Os aseguro que funciona! ¡Probadlo! Otras veces, me fuerzo a pensar: ¡Que bien, una nueva oportunidad de quemar karma! Otras veces, tal y como dice el poema de Antonio Machado que os transcribo más adelante, me imagino como, las abejas, trasformarán la amargura que ahora me aqueja, en esa dulce miel que me deleitará con su sabor.
Por último, ya sólo deseo deciros que, tal y como dijo Cristo, Su Reino no es de este mundo. Es decir, Él no va a transformar las circunstancias que, por karma, nos toca vivir; es más, como caminantes voluntarios del sendero, seguro que se nos añadirán más circunstancias adversas que a la normalidad de la humanidad; ya que como sabemos, es la mejor manera de acelerar nuestra marcha en el camino de retorno al Padre, convirtiéndonos así, en seres más aptos para el servicio a la humanidad. Pero si que va a transformar nuestra manera de sentir, de pensar, de afrontar, de comprender, de amar.. El Reino de Cristo es interno, no externo y, como tal, debemos buscarlo en nuestro interior, para que nos ayude a afrontar alegremente todas y cada una de nuestras pruebas. Entonces, las piedras que hacen tropezar a la mayoría de la humanidad, se convertirán para nosotros en agarraderos para escalar la montaña de la Iniciación. Y, al igual que Cristo, ante la mirada atónita del resto de la humanidad, diremos: ¡Señor, cómo me glorificas!

ANOCHE CUANDO DORMIA (de Antonio Machado)

Anoche cuando dormía, soñé, ¡bendita ilusión!,
que una fontana fluía dentro de mi corazón.
Di, ¿Por qué acequia escondida, agua, vienes hasta mí,
manantial de nueva vida en donde nunca bebí

Anoche, cuando dormía, soñé, ¡bendita ilusión!,
que un ardiente sol lucía dentro de mi corazón.
Era ardiente porque daba calores de rojo hogar,
y era sol porque alumbraba y porque hacía llorar..

Anoche cuando dormía, soñé, ¡bendita ilusión!
que era Dios lo que tenía dentro de mi corazón.


De una buena Amiga anónima