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martes, 27 de octubre de 2009

EL MUNDO DE DESEOS O EMOCIONAL

(Para una mejor comprensión ver diagrama adjunto)


Como sabemos, el Mundo de Deseos está compuesto como cualquier otro mundo, es decir, de siete subplanos de diferente vibración y densidad de materia estando la más sutil y de vibración más elevada en contacto con el Mundo del Pensamiento y la más densa y de vibración más lenta en contacto con la región etérica del mundo físico. La mayoría de las personas suelen tener materia de casi todos los subplanos en su cuerpo de deseos, lo que crea el incentivo para la acción en cualquier sentido por medio de los deseos, sentimientos y emociones. La diferencia de una persona con cierto grado de espiritualidad a otra que apenas se ha desarrollado, es que el primero no tendrá materia correspondiente a la región inferior del Mundo de Deseos (cuya vibración se relaciona con los peores deseos y sentimientos) y el segundo tampoco tendrá de la más elevada que corresponde a los más elevados sentimientos y deseos. Así es que la materia del Mundo de Deseos en nuestro cuerpo de deseos actúa como sentidos que permiten expresar nuestros sentimientos, deseos, etc. Excepto cuando una persona que, si ha superado perfectamente (por ejemplo) la ira, sería incapaz de manifestarla porque no tendría materia de esa vibración en su cuerpo.
No hay que imaginar que los planos o mundos del universo estén situados a modo de zonas concéntricas de manera que el final de un mundo sea donde comience el otro. Los mundos se penetran mutuamente y están separados solamente por la diferencia que tiene su materia de forma similar como aquí se diferencia el agua del aire. Por tanto, el Mundo de Deseos está “sobre”, “debajo” y “en” nosotros porque compenetra nuestro cuerpo físico como compenetra toda la materia física; nos diferenciamos del él por la presión del cuerpo y porque sus vibraciones no afectan a la materia densa. Este mundo está compuesto, en gran parte, por las mismas formas del mundo físico pero sus objetos se pueden ver desde todos los aspectos a la misma vez. También sorprende porque cambia constantemente las formas, sobre todo sus contornos, es más, el hombre mismo puede cambiarlas y crear formas a su antojo.
Cuando abandonamos el cuerpo físico y el etérico después de la muerte, el cuerpo de deseos, que durante la vida tiene forma de ovoide, se convierte en una réplica del cuerpo físico con la diferencia de que su materia se va estructurando en capas de mayor a menos densidad y desde el exterior hacia el interior. Las capas externas estarán compuestas de la materia más grosera representando así a los deseos, sentimientos y emociones más negativos, y las internas representarán los más elevados y espirituales. Esta transformación del cuerpo de deseos es la que nos hace situarnos con nuestra conciencia en el nivel que nos corresponde para empezar a vivir y sentir el mal que hicimos, por eso se suele considerar al subplano inferior como el Infierno y a los dos siguientes el Purgatorio. Naturalmente no son tal y como nos lo han pintado algunas iglesias y, aunque allí se sufre intensamente el mal que hemos hecho, no se puede creer que un Dios de amor castigue eternamente a Sus hijos que están evolucionando (aprendiendo a ser buenos)

CIELOS: Todos sabemos que una cosa es la simpatía y otra el amor y la fraternidad entre las personas, y es eso lo que marca la diferencia entre la tierra y los Cielos superiores. El amor, la devoción y otros sentimientos elevados pertenecen al Mundo del Pensamiento, digamos que están más directamente unidos al Ego de quien son manifestados que a la personalidad terrestre, de ahí que cuando una persona ha pasado al Segundo Cielo sienta mucha más intensidad en su disfrute celestial que en el Primer Cielo del Mundo de Deseos, y también que haya una más íntima comunión entre los Egos que se aman. La duración y la cantidad y grado del disfrute celestial están marcados por los hechos terrenales, pero el lazo de unión y la comunicación entre dos Egos será siempre el resultado de la positiva que haya sido la relación en la Tierra puesto que aquí no existe la discordia, el resentimiento ni ningún mal sentimiento ni pensamiento.
Para que un sentimiento, un pensamiento o incluso una aspiración tenga su efecto en el Cielo, éstos deben ser altruistas, es decir, una persona devota o un buen amigo tendrán su recompensa celestial siempre que no haya pasión, egoísmo ni exigencia de unos hacia otros. Veámoslo de otra forma, una persona que ama esperando algo a cambio o por egoísmo (lo que puede llevar a los celos) o el que da algo esperando recoger más, o el que pide a Dios egoístamente, no puede aumentar su desarrollo en el Cielo porque esos hechos no pasarán de las regiones inferiores del Mundo del Deseo donde se encuentra el Purgatorio. Sin embargo, el altruista sincero que actúa de corazón y con amor, sí lo hará porque las vibraciones de esos hechos, no se pueden retener en esas regiones sino que alcanzarán al Mundo del Pensamiento o Segundo Cielo.
Nada podemos recibir en el cielo que no sea el resultado de lo que hayamos hecho con nuestros diferentes cuerpos aquí en la tierra. Con esto no me refiero solamente a los buenos o malos pensamientos y sentimientos, me refiero a que también a través de la cultura y el ocio, entre otros, podemos obtener adelanto en el cielo. La persona que estudia estas enseñanzas verá (o se encontrará) más cerca de la Verdad en el Cielo; el pintor que intenta expresar sus sentimientos y lo que le sugiere su mente superior, verá la realidad en esos planos; el músico que desea expresar armonía, devoción y otros buenos sentimientos, vivirá internamente lo que es la música en su aspecto más elevado y espiritual. Todo lo que sea positivo y que desarrollemos aquí en la tierra, nos elevará la conciencia y el poder mental en los cielos; las aspiraciones se convertirán en facultades y la experiencia en sabiduría.

INFIERNO, PURGATORIO Y CIELO. Cuando una persona tiene grandes problemas y preocupaciones que le hacen sufrir se dice que está pasado un infierno, así mismo, cuando alguien se siente feliz porque todo le va bien, en su conciencia, se puede sentir como en el cielo. Algo similar es lo que experimentamos en nuestra conciencia después de abandonar el cuerpo y entrar en el Mundo de Deseos, puesto que en realidad son estados de conciencia y no lugares concretos. Cuando se entra en el Mundo de Deseos, se hace con la conciencia que se tenía en el mundo físico y es deber de la persona permanecer inalterable y en un estado equilibrado. Después vendrán los recuerdos de las experiencias vividas para sentir sus efectos y liberarnos de todo lo que nos ata a la vida física, pero eso también repercute solamente en la conciencia. Sin embargo, lo que no se puede negar es que el purgatorio y el Cielo se están fraguando aquí en la tierra según sean nuestros sentimientos, deseos, pensamientos y acciones. Los subplanos del Mundo de Deseos son una especie de filtros que permiten elevarse al hombre hasta alcanzar el más elevado cielo, pero según asciende desde los subplanos inferiores debe experimentar y sentir lo que experimentó en la tierra. De esta forma se entiende que, cuando alcanza el nivel más elevado que le corresponde, se encuentre en ese estado de conciencia que los orientales llaman el “devachan”; un cielo donde se pueden desarrollar todos los ideales elevados y donde el corazón se siente reconfortado y lleno de dicha y bienaventuranza.
Recordemos que ya hemos explicado que Dios no castiga sino que es el hombre quien lo hace según sus obras en la vida física, es la muy justa Ley de Consecuencia la que da a cada uno lo que se merece como efecto de sus actos. Cuando una persona abandona su cuerpo etérico y físico significa que ya ha grabado la película de su vida en el átomo simiente del cuerpo de deseos, esto debe ser así porque sin esa película no puede extraerse ningún beneficio en el Purgatorio ni en el Cielo. Una vez situado en la región que corresponda, siendo atraída la persona hacia esa región o subplano por la vibración más grosera o lenta que contenga su cuerpo de deseos, comienza a vivir las experiencias donde ella causó dolor a otros. Hasta que no termina este proceso no acaba el dolor; para ascender a otro subplano y purgar el mal que esa persona lleve y que corresponda a dicho subplano, la fuerza de repulsión de esas regiones tienen que expulsar el mal del cuerpo de deseos, y eso no puede ocurrir si no se sufre el mal que representa.

EL PURGATORIO O INFIERNO. Cuando uno ha vivido dominado por las pasiones más bajas y los deseos más animales, se verá aprisionado en la región inferior del Mundo de Deseos, ya que la muerte no cambia en nada el carácter y la forma de pensar del hombre. Esta región es (en un grado muy alto) deprimente, pesada, triste y todo lo que se considere contrario a lo que normalmente llamamos “bien” o “bueno”. Todo lo peor que el hombre practica en la tierra se encuentra allí, lo que hace que sea una región repugnante. El malvado no puede, aunque quiera, disimular su maldad porque su imagen muestra lo que verdaderamente es y ha sido en la tierra. Sin embargo, según algunas personas con más medios que yo para constatar esto, parece ser que excepto el suicida y algún caso similar, estos seres desgraciados no son del todo conscientes de todo lo que les rodea. Así es como el Ego aprende las lecciones de lo que no se debe hacer, sin embargo, aunque el resultado de ese sufrimiento queda grabado en la conciencia para advertirnos en la próxima vida, muchas veces volvemos a caer en los mismos errores porque nuestra voluntad flojea ante las tentaciones; unas tentaciones que se nos presentan para que demostremos que aprendimos la lección del Purgatorio y que hemos fortalecido la voluntad. Esa es la labor del átomo simiente donde se graba la película de nuestra vida, mostrarnos lo que hicimos, lo que sentimos, y lo que sufrieron y sintieron otros cuando les causamos cualquier mal. El resultado o síntesis del sufrimiento quedará también grabado en el átomo junto al recuero de lo que fue la vida pasada para servir como base para la formación del nuevo cuerpo de deseos y para que cumpla su función respecto al karma y al destino próximo.
Veamos esto de una forma más clara con algún ejemplo: Una persona que haya caído en la droga, lo que significa que desde que las probó y después cada vez que las consumió, aumento las vibraciones que representan ese deseo tan bajo que le ata al egoísmo y la pasión del Purgatorio. Cuando esta persona pasa al Mundo de Deseos, esas vibraciones le atan a la subdivisión o subplano purgatorial correspondiente donde, además de no tener cuerpo físico, comprueba que se siente solo y sin apoyo de nadie pero tan apegado a la tierra que el deseo por la droga es muy intenso. Entonces, la fuerza de repulsión de estas regiones trabaja para expulsar esas vibraciones de su cuerpo de deseos a la vez que revive y siente el deseo por el consumo de droga, lo que hace que, al no poder consumirla, sufra mucho más que cuando carecía de ellas en la tierra puesto que ahora no tiene cuerpo físico (que actúa como amortiguador en vida) y porque la estancia en el Purgatorio suele durar un tercio de la vida, es decir, se vive más intensamente.
Lo mismo ocurre con el maltratador de quien fue su esposa e hijos y en todos los demás casos donde se hace mal a otro. En esos subplanos y en los momentos de purgación estamos solos ante las leyes divinas y éstas son imparciales cuando hacen su labor respecto a lo que hay grabado en el átomo simiente. El mal trato o dolor causado a otro se presenta ante nosotros porque nuestro mismo cuerpo de deseos atrae esas vivencias guardadas en el átomo simiente y hasta que no queda ninguna y hayamos sentido lo que sintieron las personas afectadas no podremos liberarnos de las ataduras. Si alguien piensa que el toxicómano, el alcohólico y todos los que están dominados por un vicio, se pueden consolar allí por el hecho de que el Mundo de Deseos sea igual a este (pero de materia mucho más sutil) está equivocado, porque al no tener cuerpo físico con sus correspondientes sentidos no solo no puede manipular las cosas físicas sino que, aunque pudiera, sin cuerpo físico no obtendría placer. Sin embargo, como el alcohol, la droga y todo lo demás no sirven de nada en ese mundo porque son de materia de deseos, estas personas buscan, compenetran y estimulan a los vivos para que consuman para así obtener cierto placer. Así es que estos muertos (aunque más vivos que antes) compenetran los cuerpos físicos y de los que aquí en la tierra tienen sus mismos vicios y pasiones e incluso les sugieren, dentro de sus posibilidades, que sigan consumiendo o haciendo lo que ellos hacían para así consolarse. El gran beneficio de esta enseñanza está en que este conocimiento queda grabado en la persona que lea este artículo o cualquier otro similar y a partir de ahí puede recordarlo cada vez que cometa un error y, aunque a mayor conocimiento mayor responsabilidad ante la Ley de Consecuencia, siempre podremos obtener una gran ayuda si pensáramos más en el funcionamiento de estas leyes.
Se está tratando aquí en España un tema de gran actualidad que, aunque tiene el apoyo de los progresistas, pienso que tiene más personas en su contra que a favor. Para muchas personas el progreso está unido a la libertad para que cada uno pueda hacer lo que quiera “con su cuerpo”, como es la prostitución, el consumo de droga o el aborto. Todo eso tiene su sufrimiento en el Purgatorio y sus efectos negativos físicos y mentales para la próxima vida, pero respecto al aborto hay que destacar algunos hechos. Ante las Leyes Divinas son tan culpables el que aborta como el que lo permite y lo practica de forma similar a cuando, ante un delito, hay un autor, un cómplice o un encubridor. No olvidemos que un nacimiento en determinada familia lleva un proceso que comienza en el Mundo del Pensamiento cuando se acepta el futuro destino, continua con la obra de los Ángeles colocando el átomo simiente y el molde etérico en los correspondientes padres elegidos, y termina con el nacimiento de ese niño de unos padres que, por lo general, han aceptado (su Yo superior) a ese Ego para continuar la relación kármica que existe entre ellos desde otra vidas. En mi opinión, y creo entender que desde el punto de vista del Código Penal así como ante la Ley de Dios, el aborto es un asesinato. Primero porque es un ser vivo al que se le quita la vida, y segundo porque se hace con premeditación, fuerza y sin posibilidad de que ese ser se defienda. En este caso no solo se corta la vida con su correspondiente destino, sino que también se aborta todo un Plan que han desarrollado los seres superiores y que debía servir para que ese Ego saldara ciertas deudas y terminara su vida con un aumento en su desarrollo espiritual. Para no profundizar más en este tema solo diré que esto explica que algunos padres desean tener hijos y no pueden o que algunos Egos renacen con padres que les pueden despreciar y otros hechos similares.

EL PRIMER CIELO. No es necesario decir mucho más de lo que se ha dicho sobre las regiones superiores del Mundo de Deseos, llamadas en la filosofía rosacruz el Primer Cielo. En él no solo no cabe el mal sino que es un lugar donde se recibe todo lo bueno que hemos hecho y que merecemos, es un lugar bello donde todo es felicidad y bienestar. En cada una de sus tres regiones habitan los que dejaron su cuerpo físico junto a otros seres superiores e incluso algunos animales y los seres que les guían. Allí se aprenden infinidad de cosas según seamos internamente y según nuestros deseos y anhelos, pero cada uno está (como ocurre en las regiones purgatoriales) en la región que le corresponde.
Se suele considerar Primer Cielo a la quinta, sexta y séptima región del Mundo de Deseos, siendo cada una de ellas y en ese orden más sutil que la anterior. Aunque puede que algún habitante aún se interese por algún hecho terrestre de su vida pasada, por lo general están centrados en ese nuevo mundo maravilloso que bien se puede considerar el Cielo que cada creyente, sea de la religión que sea, cree que existe. Aquí se recibe todo el bien que se ha hecho y la felicidad que hemos sentido en la tierra pero también se obtienen muchas y grandes satisfacciones gracias a la posibilidad de crear grandes obras altruistas pensando en los demás. Aquí se puede alcanzar el éxito en cualquier materia que desee alguien que lo haya deseado en la tierra y no lo pudo conseguir (intelectuales, artistas, devotos…) ya que su pensamiento modela la materia luminosa de estas regiones. Cuando los Egos han experimentado y vivido todas sus experiencias terrestres y han asimilado la quintaesencia de las mismas, y cuando ya no tienen materia de deseos relacionada con ninguna región de ese Mundo, abandonan su cuerpo de deseos convirtiéndose así éste en un cascarón astral.

EL SEGUNDO CIELO. Cuando hemos experimentado todo lo que debíamos experimentar en el Primer Cielo, centramos nuestra conciencia en el cuerpo mental para elevarnos al Mundo del Pensamiento donde nos sentimos parte del universo y donde vivimos su armonía espiritual. Aquí no todas las personas son conscientes a la hora de extraer el beneficio del uso que han hecho de su cuerpo mental, algunos son inconscientes y obtienen poco beneficio precisamente por no haber sabido utilizar su mente para discernir y ser consciente de los hechos de su vida pasada. Dicho de otra forma, si no se razona, si no se sabe utilizar la mente para extraer beneficio de las experiencias, y si no se es apenas consciente de lo que se hace porque se deja dominar por el instinto, los deseos, las emociones, etc., no se eleva la vibración del cuerpo mental lo suficiente como para ser conscientes en esas regiones mentales. Aquí aprendemos también de nuestros errores en la forma de pensar y se asimilan los resultados o quintaesencia de los cuerpos que hemos abandonado para unirlos a todos los de las anteriores vidas. Esto aumenta el desarrollo del Alma y el poder de la conciencia para la próxima vida. También aquí colaboramos con otras Jerarquías en la creación de los arquetipos de la naturaleza con tal de que el planeta sea diferente en nuestra próxima encarnación y con tal de que haya progreso y se cumpla el karma de la humanidad. Lo mismo ocurre con los arquetipos de los que serán nuestros cuerpos futuros y respecto a los cuales los Ángeles crearán el molde etérico que nos corresponda antes de renacer.
Aquí el hombre sigue condicionado por el cuerpo mental y estará en estas cuatro subdivisiones hasta que asimile el fruto de las experiencias de la vida pasada. La duración dependerá en gran parte de la cantidad, clase y calidad de los pensamientos creados, los esfuerzos intelectuales y morales de las aspiraciones y anhelos espirituales, y de las ideas elevadas y aspiraciones que, en definitiva, puedan ayudar en el desarrollo espiritual personal y de la humanidad. El resultado y asimilación de la quintaesencia de todos estos aspectos mentales dará paso a las regiones superiores del Mundo del Pensamiento donde, ya sin cuerpo mental, se descansa y disfruta principalmente.
Por muy elevadas que sean nuestras creencias sobre lo que es el Cielo, no es nada comparable con el Mundo del Pensamiento porque allí estamos ya solo con el cuerpo mental y, por tanto, más cerca de la realidad; una realidad que nos permite crear todo lo que seamos capaces de pensar. Aún las personas que llamamos “malas” tienen aquí también su cielo como resultado de sus buenos sentimientos y pensamientos y de sus ideales o imaginaciones positivas más, por supuesto, si han hecho alguna buena obra. Estos se ven limitados por ellos mismos según su manera de pensar en su vida pasada. El amor entre las personas es más real y más vivo, pudiendo crear la imagen del ser amado y de las personas con las que nos identificamos moral y espiritualmente en la tierra; al fin y al cabo es la verdadera comunión de las Almas donde solo caben los sentimientos y pensamientos elevados. Allí se pierde el contacto con todo lo que sea corazón y inteligencia pero somos recibidos y ayudados por nuestros hermanos mayores y por seres de otras jerarquías superiores. Podríamos decir que las relaciones y, por tanto, las limitaciones, vienen dadas por el grado en que pensamos con el corazón y sentimos con la mente.
Cuando fallece un chico joven que, a su vez, ama mucho a su madre, el mismo amor le ayudará a crear una madre más viva, poderosa y profunda en el Cielo. Si, al mismo tiempo, la madre recuerda constantemente a su hijo, también colaborará en la obra celestial. Hay que tener en cuenta que esa Alma está siendo ayudada a vivir su cielo desde dos aspectos diferentes pero ambos compenetrados por el amor: Primero, por el procedente de la tierra y, segundo, por el de su propio Espíritu que lo hace a través de la mente. Lo mismo que los sueños parecen (y son) reales para nuestra conciencia, también es real para la conciencia del Alma las creaciones que hacemos en el Cielo; por eso se dice que el estado post-morten es otro estado de conciencia. Pero el resultado, después de ese reposo y de felicidad y dicha inefable, es la asimilación del verdadero valor de las que fueron las experiencias como pensadores en la vida pasada, ya que estas experiencias se transforman en facultades morales y mentales que nos servirán de gran ayuda en la próxima vida. Esta es la explicación de la existencia del genio, el resultado de un esfuerzo sobre determinada materia traerá consigo una facultad que, si hay oportunidad en la próxima vida, se continuará demostrando así dicha facultad.
Todo lo que ha pensado el hombre tiene su respuesta o efecto para la próxima vida. Las aspiraciones e ideales elevados se convertirán en poder y posibilidades en las regiones inferiores del Mundo del Pensamiento, los esfuerzos, fructíferos o no en la tierra, tendrán su recompensa como facultades y aptitudes; incluso las luchas y los sufrimientos o errores se pueden convertir en voluntad y sabiduría para vencer y para actuar con justicia. Este es el efecto que tendrá en el Segundo Cielo una persona que ha intentado ser bueno en la tierra y que ha mantenido en su corazón toda una serie de ideales y aspiraciones elevadas. De esta forma se crea un mejor destino gracias a la asimilación de estos resultados como conciencia y como poderes del Espíritu. Después de esta asimilación el Ego se deshace del cuerpo mental y se queda desnudo pero con su más preciado tesoro, la quintaesencia de todas sus vidas pasadas convertidas en Voluntad, Sabiduría y Amor; los aspectos que el Espíritu intentará expresar en la próxima vida a través de los limitadores cuerpos terrestres.
Por lo general, el hombre pasa a un estado de sueño o descanso profundo salvo en los casos de personas muy desarrolladas que son conscientes de cuanto les rodea antes de comenzar su descenso hacia un nuevo renacimiento. Estas personas estudian las causas que en la vida pasada produjeron ciertos efectos y con la ayuda de las jerarquías superiores pueden ver otras vidas pasadas y recibir enseñanzas que para otros sería imposible. En cada vida y estancia aquí se familiariza cada vez más con las Leyes Divinas que rigen el desarrollo y la evolución del ser humano. Cada vida celestial es más rica y se adquiere más sabiduría y más poder; así hasta que siente la necesidad de adquirir más experiencias a través del renacimiento, lo que le lleva a atraer la materia que le corresponde (según el karma y el destino previsto) para crear su futuro cuerpo mental.
Desde la región inferior del Mundo del Pensamiento y según haya sido la vida interna y el uso que haya hecho una persona de su mente puede ir a alguna de las siguientes subdivisiones:
1ª.- La más inferior de este mundo, donde van el común de la humanidad porque en la mayoría de los casos siempre hay un amor sincero hacia alguna persona o bien han mantenido sentimientos y deseos de conseguir alguna mejora moral e intelectual.
2ª.- Donde están las personas devotas de todas las religiones que han creído y han actuado de acuerdo al concepto que tuvieron de Dios en el mejor de los sentidos; la aspiración y su actitud para manifestar el amor de Dios les lleva a esas regiones.
3ª.- Aquí se encuentran las personas de buena voluntad, nobles, sinceros, generosos y altruistas porque así creen que deben actuar según desea Dios.
Y así sucesivamente se sitúan en las regiones superiores los maestros y genios de las artes, las letras, la música, etc., donde pudieron manifestar los poderes del Alma y crearon armonía en sus manifestaciones y creaciones. Estos seres serán grandes sabios en la próxima vida pero también se encuentran en esas regiones los maestros espirituales y de las enseñanzas ocultas donde, junto a otros aspirantes, adquieren grandes enseñanzas. Por otro lado y como es lógico, aquí se encuentran las Almas desapegadas de lo terrenal que dedicaron su vida a trabajar por una vida superior para ellos mismos y para la humanidad. En lo más elevado del Mundo del Pensamiento se encuentran los grandes iniciados, es de ahí de donde proceden los impulsos morales, intelectuales y espirituales que debe desarrollar la humanidad.

EL TERCER CIELO. Cuando se ha desarrollado todo lo anterior y algunas otras cosas en las que no quiero entrar en detalle, sentimos la necesidad y el deseo de obtener nuevas experiencias en la tierra, lo que viene dado por una especie de fuera que origina el progreso y la evolución; es decir la que nos lleva a crear, a investigar, a inventar y la que también hace que una semilla dé un árbol o que el hombre desee procrear para mantener la especie. Entonces es cuando nos ofrecen las líneas generales de la que puede ser nuestra próxima vida y la que, ya en la región etérica, complementaremos con algunas elecciones personales para, por último, afrontarla según nuestro libre albedrío. Así deber ser si, como está previsto, debemos ser dioses creadores como nuestro Padre que está en los cielos. Debemos renacer para experimentar y desarrollar los poderes del Espíritu lo que, si nos quedáramos allí, sería imposible.
Para alcanzar esa meta debemos experimentar con el cuerpo físico pero también con el de deseos y la mente para ver donde fallamos y cometemos errores. El mal uso de la mente y la creación de malos sentimientos y deseos nos traen problemas y sufrimiento, y esas deudas hay que afrontarlas aquí en la tierra cuando estamos como Egos dentro de nuestros cuerpos como tuvo que hacer Cristo para actuar y sufrir como los hombres. La experiencia vence la ignorancia y nos trae conocimiento, sabiduría y desarrollo de la mente y de la voluntad pero, además, gracias a eso y entre todos, tenemos que construir un mundo donde reine la paz, la armonía y el amor.
En el Mundo del Pensamiento, donde se encuentran el Segundo y Tercer Cielo, no solo no se pierden los sentimientos y aspiraciones elevadas que causan felicidad, sino que allí se experimenta todo eso en el grado que sea capaz cada persona. Allí consumamos nuestros mejores deseos, revivimos y gozamos con el amor hacia otras personas sean familia o amigos, es más, si alguien nos odia pero nosotros le consideramos como a un hermano, allí nos encontraremos como tal. Por estos motivos hay quien actúa y considera la vida física como una preparación o siembra para después disfrutarla en el estado post-morten. Nosotros somos hijos del Cielo y no de la tierra, por eso debemos considerar la vida como una escuela donde aprendemos a través de la experiencia; si actuáramos así y, por tanto, con buena voluntad, la vida post-morten sería totalmente celestial. Las experiencias deben servir para desarrollar la mente, la voluntad y un carácter espiritual, eso se transforma en poder después de cada muerte.
Aunque el TERCER CIELO es un estado de conciencia, el hecho de pertenecer al Mundo del Pensamiento permite al hombre hacer realidad o “vivir” cualquier deseo, anhelo, pensamiento e idea que tuvo en la tierra pero que no pudo hacer realidad; por tal motivo y entre otras cosas, el hombre debe intentar vivir y pensar en lo elevado y espiritual. En este Cielo ya no afecta el karma, no es necesario hacer esfuerzos por nada y la vida es, en cierto sentido, parecida a la de los Ángeles porque es lo más elevado y lo más cercano que normalmente está la humanidad respecto a Dios. Para el ser humano es como una esfera de diferentes colores pero luminosa donde un punto más luminoso aún representa al yo superior con todo su poder. La vida allí es intensa como lo son los sentimientos y todo lo que manifiesta el hombre durante su estancia; la actividad liberadora procedente de la mente del hombre allí situado tiene también unos resultados purificadores.
Cuando decimos que la vida en el Tercer Cielo es intensa y liberadora nos referimos a que el hombre vive intensamente lo que intentó vivir o realizar en la tierra pero que no lo consiguió; esta es la manera de liberar la energía de sus anhelos, esperanzas y sueños; y lo que hace que en la próxima vida tenga otros anhelos y sueños más elevados y diferentes. Pongamos un ejemplo: Una persona que vive alejada de las ciudades, sin apenas medios económicos, con gran inquietud e interés por desarrollarse espiritualmente, y que ha leído libros y ha visto en la televisión algunos documentales sobre la sabiduría de oriente y sobre los antiguos templos donde se guardan verdaderas joyas literarias y espirituales. Si esta persona se imaginara y deseara durante su vida la posibilidad de acceder a esos lugares así como de contactar con maestros espirituales y, por tanto, adquirir gran desarrollo espiritual, con certeza que en este cielo lo vivirá intensamente tal y como lo deseo en vida. En el cielo se podría ver vestido como quisiera, en un templo lo más maravilloso que se pudiera imaginar, con maestros de gran sabiduría y, por supuesto, adquiriendo mucho conocimiento oculto y desarrollo espiritual. Obviamente, la creación de un cielo en este mundo y plano estará basado en el propio desarrollo adquirido y en las experiencias de su última vida.
Así es que el escultor que aquí no consigue hacer las esculturas que desearía o el arquitecto que, aún deseando hacer un edificio envidiable, no consigue hacer más que cualquier otro, en el Tercer Cielo conseguirán sus objetivos y lo vivirán feliz e internamente. No es necesario decir que una persona que lleva a la práctica éstos y otros conocimientos similares, obtendrá paz, armonía y recogimiento en el Tercer Cielo y que sus deseos se transformarán en poderosa voluntad al respecto en la próxima vida. Nuestros deseos aquí en la tierra tienen un papel fundamental en el Tercer Cielo puesto que el deseo es un aspecto de la voluntad del Espíritu, es más, el deseo es lo que atrae a los aspectos de la vida superior que queremos conquistar aunque aún no estemos preparados para ellos. El deseo, como el sueño, solo se puede alcanzar plenamente en este cielo ya que, aunque algunos se consigan realizar aquí, la vivencia no es tan intensa ni real como allí. Es en ese Cielo donde obtenemos respuesta a todos nuestros deseos e imaginaciones en forma de satisfacciones y delicias.

Francisco Nieto

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