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viernes, 13 de noviembre de 2009

APUNTES SOBRE EL EGO Y EL MECANISMO DE LA MENTE



PRIMERA PARTE
(Para una mejor comprensión ver diagrama adjunto)



El Ego es algo así como el representante del verdadero Espíritu o Chispa Divina diferenciada EN y POR Dios; es el Alma como resultado de las experiencias de la Vida Divina en los mundos inferiores; es el que recoge la quintaesencia de cada vida o renacimiento gracias a lo cual el hombre tomará conciencia de Él a la vez que Él (el Ego) se identifica cada vez más con el Espíritu. Por tanto, es un ser divino en su esencia pero pendiente del desarrollo necesario que le haga tan puro y perfecto como para identificarse con Dios. Su desarrollo depende de las experiencias que obtenga en sus cuerpos físicos y superiores a través de los mundos donde experimenta y desarrolla sus poderes latentes pero, normalmente, se le identifica como pensamiento individual o como el pensador. Sin embargo, su situación está por encima de la mente concreta con la que razonamos, el Ego está en las regiones superiores o abstractas del Mundo del Pensamiento y por eso, el hombre, la personalidad razonadora, anhela la unión con algo superior que, además de con nuestro Padre, también lo es con nuestro Ego. Según se desarrollan los poderes del Espíritu más se vive la vida interna y más se anhela la verdadera unión espiritual, de ahí la oración y la aspiración del hombre que ya ha tenido algún vislumbre de lo que es la vida superior. La unión con Dios en cada uno de nosotros (con nuestro Ego o Yo superior) es similar a la unión que debe conseguir el Ego respecto al Espíritu, pero nada de eso se conseguirá sin el esfuerzo, sacrificio y buena voluntad por parte nuestra.
Lo que nosotros creemos que somos como verdaderos Egos es una pequeñísima parte de lo que en realidad es el Ego en su propio plano, lo que ocurre es que aún no hemos desarrollado su conciencia en nosotros. Por eso no deberíamos pensar en elevarnos hacia Él sino de abrirnos a su influencia puesto que somos Él. Deberíamos actuar como Egos sabiendo que, cuando tengamos plena conciencia de él, será como haber desarrollado el Cristo en nosotros; deberíamos actuar como que nuestra vida es su vida y como que, lo que entendemos por conciencia, es su conciencia y voluntad. La meditación, la oración, la contemplación y la adoración entre otros ejercicios hacen que la conciencia del Ego se manifieste en el cerebro. Es una tarea muy larga, de varias vidas, pero progresivamente, se va percibiendo su influencia porque con dichos ejercicios se va abriendo cada vez más el canal de comunicación y transferencia.
El hombre basa sus acciones en su experiencia y en sus pensamientos, por eso se identifica plenamente con su forma de pensar y con sus deseos, sentimientos y emociones después de morir su cuerpo. Sin embargo, cuando alcanza las regiones superiores del Mundo del Pensamiento, ya no es ese hombre o personalidad sino la reencarnación del Ego, el cual, en los más atrasados, no comprende aún el sentido de la evolución ni de su ser.
En sentido general, se dice que la voluntad representa al Ego porque es una cualidad suya, es la energía que el Ego (como pensador) manifiesta hacia el exterior o mundo físico creyendo, a veces, el hombre que es él mismo. Esta voluntad está determinada o condicionada por la razón, por las experiencias pasadas, por conclusiones, etc., pero no hay que confundirla con los deseos, los que están condicionados desde fuera y dependen de los cuerpos inferiores. El deseo, es la energía del Ego (también como pensador) dirigida hacia afuera pero condicionado por los objetos, por eso, cuanto más atrás en la evolución de la humanidad, el deseo dominaba a la razón y el Ego apenas podía manifestarse. Actualmente hay una lucha en los que comenzamos a ver el verdadero sentido de la vida y deseamos terminar cuanto antes con los renacimientos; en el futuro el Ego impondrá su voluntad sobre el cuerpo de deseos y solo “deseará” lo que sabe que necesita para acelerar la unión con el Espíritu.
Para que algo exista ha debido ser creado y debe tener un origen, así, todo lo creado por el hombre ha tenido su origen en su mente; el verdadero Yo, el Ego, crea la idea que se manifiesta como una forma de pensamiento, la cual formamos después con materia física. Pero, en realidad, el Ego, como resultado de la evolución de la vida a través de la forma, no es normalmente un creador en el sentido que comúnmente entendemos. El creador de los Mundos donde evolucionamos (Dios) también tiene Su Mente y es de esta Mente de donde surge el Mundo del Pensamiento, de donde, en realidad, nuestro Ego capta las ideas o arquetipos existentes en las regiones superiores. Todo el Plan de Dios se encuentra en esos arquetipos creados por las Jerarquías superiores que colaboran con Él (los Siete Espíritus ante el Trono) por tanto, todo el desarrollo pasado y futuro de la humanidad y todas sus creaciones tienen su origen en la mente Creadora de Dios. Por consiguiente, aunque el Ego envíe un sinfín de vibraciones mentales desde estas regiones arquetípicas o abstractas del Mundo del Pensamiento, el cerebro solo puede o suele reproducir una pequeña cantidad para luego darles forma con la mente concreta y crear las formas físicas. Por lo general, solo los cerebros muy activos y receptivos suelen captar mayor número de “ideas” dando así muestras de poder mental y genialidad. Así es que, las facultades mentales de cada persona representan el grado de sensibilidad que tiene su cerebro respecto a las vibraciones mentales que su Ego envía. Podríamos decir que las palabras representan los símbolos de las imágenes mentales que forma el cerebro bajo la acción de la mente concreta, sin embargo, la mente abstracta, es decir, lo que expresa el Ego desde las regiones superiores del Mundo del Pensamiento, pertenece a la razón pura, y eso no se puede expresar con palabras.

LO QUE HACEMOS EN EL MUNDO ABSTRACTO DESPUÉS DE MUERTO:
Al igual que abandonamos el cuerpo de deseos después de haber extraído el beneficio o quintaesencia de los resultados de nuestra manera de sentir, de nuestras emociones, deseos, etc., cuando vamos a pasar a las regiones superiores del Mundo del Pensamiento, también abandonamos el cuerpo mental. Una vez asimilada la esencia de las experiencias de la vida física y de deseos ahora toca llevarse también el resumen de lo que expresamos por medio de la mente. Y es en estas regiones abstractas del Mundo del Pensamiento donde, junto a los átomos simiente de los diferentes cuerpos y con la “mente” del Ego, permanece éste en estado latente hasta que llegue la hora de renacer de nuevo. Esta esencia de la vida anterior queda guardada en el cuerpo causal, (el cuerpo que utiliza el Ego en esas regiones) para que pueda, o mejor dicho, intente el Ego expresar en la personalidad los grados de desarrollo que ha adquirido. Es entonces cuando los humanos más o menos desarrollados perciben cierta influencia de la conciencia del Ego.
Como podemos ver, el único ser que existe después de cada vida es el Ego, el pensador que en cada renacimiento crea una nueva personalidad como un árbol en cada primavera hace brotar hojas nuevas. Así el hombre es, en cada vida, un nuevo actor que renace con cierta comunicación con la esencia de las vidas pasadas guardadas en la “memoria” del Ego, lo que se convierte en la conciencia del yo terrenal que en infinidad de ocasiones no escucha a su Yo superior y actúa en contra de su voluntad. El error por parte del hombre en cada renacimiento es identificarse con la personalidad (cuerpo físico, cuerpo de deseos y mente) y cuando esta personalidad en fuerte y tiene sus gustos, hábitos, deseos materiales, etc., el hombre actúa como tal y no como la herramienta del verdadero Yo superior. De ahí que el hombre prefiera buscar una vida llena de lujos, de disfrute de los placeres o, aunque sea, de goce de los bienes materiales antes que la humildad, la fraternidad y que todas las virtudes que el Ego desea desarrollar.
No se suele comprender ni siquiera entre los aspirantes de ocultismo, que lo que el Ego trata de conseguir a través de la personalidad es desarrollar sus poderes latentes, lo que, a su vez, permite que, éste, manifieste una personalidad y una vida cada vez más elevada y placentera. Por el contrario, algunos, no solo comprenden esto sino que, además, intentan cumplir los “deseos” de su Yo superior porque saben que están acelerando su desarrollo espiritual y sentando las bases de la futura vida. Evidentemente, esto lleva consigo una actitud altruista, amorosa y fraternal respecto al prójimo a la vez que el individuo se olvida de sí mismo. Que nadie piense que el Ego es malo porque el mal no le puede afectar, puesto que, como sabemos, no pasa de las regiones inferiores del Mundo del Deseo o Purgatorio. Es cierto que esas regiones se reflejan en las inferiores del Mundo del Pensamiento en sentido mental pero, aún así, no alcanzan al Ego que está por encima de esas regiones. A la inversa, como todo lo positivo que hay en las regiones superiores del Mundo del Deseo (Primer Cielo) se refleja en las superiores del Mundo del Pensamiento, lo único que le afecta de cada personalidad es lo bueno. Cuando en una vida se han desarrollado de una forma clara y definida una serie de cualidades, el Ego intentará manifestarlas en la próxima personalidad. En sentido contrario, cuando hay varios renacimientos donde no se ha progresado casi nada se produce cierta incapacidad por parte de la personalidad para percibir lo que proceda del Yo superior. Esto significa que cuando el Ego ha adquirido cierta cualidad, podrá influenciar o llamar la atención del hombre para que no caiga en el vicio o maldad contraria, mientras que si el hombre puede caer en un vicio y nunca ha desarrollado la virtud con la que debe vencerle, lo más fácil es que caiga en él.

EL MUNDO DEL PENSAMIENTO. Como su nombre indica, es el mundo de la inteligencia y de la mente, el cual está representado en nosotros como “razón”. Pero, como es obvio, el hombre no puede percibir todas las vibraciones de este mundo puesto que está limitado por el cerebro. El cerebro responde simpáticamente al Mundo del Pensamiento pero no puede responder nada más que a determinadas vibraciones por la densidad de la materia y según el karma que lo conforme. Así es que, el Yo superior puede intentar comunicar al cerebro determinados hechos pero el cerebro no puede percibir nada más que una pequeña parte de esas ideas y pensamientos. De ahí que haya cerebros de diversos grados de capacidad de respuesta como son el genio, el intelectual, el poco desarrollado o el idiota o totalmente inculto.
Este mundo está compuesto de siete subdivisiones como todos los demás, a su vez, se divide en dos grandes regiones, llamándose la superior “abstracta” y la inferior “concreta”. Aquí trabaja el Ego respondiendo a las impresiones del mundo físico sobre el cerebro y creando ideas que se convierten en pensamientos forma cuando se rodean de materia mental de las regiones inferiores o concretas. De hecho, podríamos considerar a la palabra como la manera de representar o expresar lo que para nosotros serían los símbolos o arquetipos del Mundo del Pensamiento. Digamos, como otra forma de expresarlo, que Dios tiene ideas o crea arquetipos mentales (en las regiones superiores o abstractas) para el ser humano y para el planeta tierra y les da forma con materia mental inferior para que tomen forma en las regiones etéricas y físicas de nuestro mundo. De igual manera, una persona tiene una idea, (percibe en su cerebro un arquetipo del Mundo del Pensamiento) le da forma creando un pensamiento imagen, y cuando tiene claro el esquema de lo que desea lo crea materialmente y decimos que lo ha inventado. Esto es lo que ocurre cuando después de la muerte llegamos a esas regiones, el hecho de pensar es crear mentalmente, por eso se dice que allí el propósito y el hecho es lo mismo. Pero, como es natural, la humanidad está aún muy limitada en su acción creadora en ese mundo y lo que hacemos allí después de la muerte es gracias a la ayuda y dirección de las varias jerarquías que allí habitan y trabajan para ayudarnos. Aquí, al estar rodeados de nuestra propia aura mental, todo lo que nos llega se tiñe de la naturaleza que sea, transformando así muchas veces pensamientos forma que nos serían muy útiles.
Cuando decimos que una persona está más desarrollada nos referimos al hecho de que está más capacitada para recibir y responder a las impresiones que proceden de ese mundo y de los seres que vibran en ese nivel. Recordemos que nosotros estamos rodeados y compenetrados por los mundos, por tanto, lo único que nos separa de esas regiones mentales es que nuestra vibración mental no alcanza esos niveles, lo que hace que no podamos percibir esos pensamientos forma e ideas elevadas. Según nos esforcemos y desarrollemos nuestra mente y espíritu seremos capaces de identificarnos con esas regiones y atraer materia de las mismas hacia nuestro cuerpo mental. Cuando llegue ese momento, el Yo superior, el pensador, será capaz de ser consciente de lo que hay allí y ver incluso sus vidas pasadas así como algunos planes de futuro para la humanidad. Nuestro cuerpo mental está constituido por la materia mental de las cuatro regiones inferiores del Mundo del Pensamiento pero solo tendrá la materia que le corresponda según la vibración o nota-clave del átomo simiente mental, la cual es el resultado de sus anteriores vidas y del karma previsto para la presente. Digamos que el hombre no podrá manejar nada más que la materia mental que le corresponda según su esfuerzo y si su karma se lo permite.

Francisco Nieto

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