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martes, 22 de diciembre de 2009

JESÚS-CRISTO Y SU INFLUENCIA SOBRE LA HUMANIDAD


Antes de leer esta conferencia sería conveniente ver MI DIAGRAMA o cualquier diagrama donde se aprecien los mundos y sus regiones y recordar los siguientes datos:

1º.- Que el esquema del universo donde el ser humano se sitúa, está compuesto de siete mundos pero que su evolución solo se realiza en cinco de ellos, siendo el inferior y más denso el mundo físico.
2º.- Que el siguiente está compuesto de materia etérica y de forma similar a las ondas y otras fuerzas eléctricas y electromagnéticas es invisible a nuestros ojos pero, sin embargo y por esa misma razón, compenetra nuestro mundo físico o materia física.
3º.- El siguiente mundo por “encima”, o mejor dicho, de materia más sutil y por tanto compenetrando los dos mundos anteriores, se llama mundo de deseos. Éste se divide en dos grandes regiones llamadas “purgatorio” y “cielo” y es aquí donde vamos después de abandonar el cuerpo físico para extraer el beneficio de la vida pasada tanto por el mal cometido (por medio de sufrimiento) como por el bien.
4º.- A continuación viene el mundo del pensamiento, también compuesto de dos grandes regiones llamadas: Región concreta y región abstracta. Evidentemente es de materia más sutil aun que los anteriores y los compenetra igualmente.
5º.- Lo mismo que nosotros vivimos en el mundo físico con un cuerpo físico, en los superiores evolucionan otras jerarquías cuyos cuerpos están compuestos de esa misma materia de su mundo. Inmediatamente por encima de nuestro mundo y en la región etérica se encuentran los Ángeles; en el mundo de deseos evolucionan los Arcángeles; en el mundo del pensamiento evolucionan los Señores de la Mente (Principados en la iglesia católica) y más arriba en los otros restantes: Las Potencias, Virtudes, Dominaciones, etc.
6º.- Nosotros tenemos: Un cuerpo físico con unos sentidos que nos permiten ser conscientes en el mundo físico; un cuerpo etérico que es la vida del físico y se relaciona con el mantenimiento, con el calor de la sangre, con los sentidos, con la procreación y otros aspectos más entre los que están ciertos poderes del Alma; un cuerpo de deseos donde radican los deseos, sentimientos y emociones, el cual debemos purificar para que el Yo superior pueda manifestarse a través de la mente; y un cuerpo mental dividido en dos aspectos llamados mente concreta (con la que razonamos) y mente abstracta más relacionada con los aspectos y poderes superiores de la mente. Por encima de estos cuerpos y representado por la voluntad, la intuición y la inspiración está el Ego o Yo superior, que es el que intenta guiar a la personalidad compuesta por dichos cuerpos.


ANTES DE LA VENIDA CRISTO

En los primeros tiempos del ser humano cuando comenzaba a utilizar su mente, el hombre estuvo influenciado y regido por las leyes de Jehová que eran las más apropiadas para su evolución e ignorancia dado su poco desarrollo espiritual y mental. Este era un Dios que reverenciaban, que era fuerte, temible y con poder sobre la naturaleza. Entonces la humanidad no estaba preparada para comprender al Dios del Amor, ya que era sumamente egoísta y se dejaba llevar por su cuerpo de deseos pasional y más animal que humano; por eso y porque tenían que desarrollar la mente y la voluntad, las religiones de raza inculcaban el miedo. En esta fase el hombre fue inducido al desinterés obligándoles a sacrificar parte de sus bienes, esto fue por medio de un Dios de raza o tribu que exigía sometimiento, reverencia y sacrifico de unos bienes que el hombre valoraba mucho. Pero este Dios a la vez era amigo y los ayudaba a ganar batallas y a alimentarles.
La humanidad era egoísta y no pensaba en los “tesoros celestiales” esto cristalizaba los cuerpos y había peligro de quedarse rezagados en la evolución como ocurrió con los Ángeles respecto a la Luna. Antes de tomar el cuerpo físico, Cristo trabajó desde afuera del planeta para preparar la atmósfera en sentido moral y elevar la vibración, ya que su misión era cambiar la máxima de “Ojo por ojo y diente por diente” por “Amad a vuestros enemigos” por esto Cristo como mensajero del Amor infundió en la atmósfera las altruistas vibraciones de hermandad y fraternidad antes de comenzar su misión.

NACIMIENTO DE JESÚS Y PREPARACIÓN DE LA MISIÓN

Los padres de Jesús eran unos seres extraordinariamente puros y por lo tanto “Iniciados”, renacieron con la misión especial de dar la semilla fertilizante para suministrar el cuerpo del Maestro Jesús. Así se obtuvo el cuerpo más evolucionado y puro, gracias a que, tanto María como José, eran Egos que no habían sucumbido a la tentación de Lucifer, es decir a utilizar el acto sexual malgastando la energía creadora por simple gozo; eran puros e inmaculados en el doble sentido. Éstos realizaron el acto de la procreación como un sacrificio ya que habían superado la naturaleza animal y humana y su desarrollo estaba muy por encima de la humanidad. Así se creo el eslabón y vehículo que necesitaba Cristo para su misión, de una Virgen y por medio de la inmaculada concepción.
El nacimiento en el pesebre representa el nacimiento de Cristo en el ser humano. La estrella de Belén era el cuerpo radiante del Arcángel Cristo (con su cuerpo perteneciente al Mundo del Espíritu de Vida o mundo del Amor) derramando su bendición sobre el cuerpo de Jesús que después sería suyo. Cualquier iniciado puede ver el planeta Tierra transparente en esa noche santa por ser la noche más espiritual del año, y por eso mismo puede ver el Sol espiritual que es la verdadera estrella de Cristo o de Belén.
La pureza de María la había llevado a desarrollar los poderes espirituales y a recibir las iniciaciones suficientes como para ver los mundos invisibles y los seres que lo habitan, pero sobre todo estaba muy en contacto con los Ángeles. Cuando la humanidad alcance ese grado tendrá tal poder espiritual que ya no habrá enfermedades ni dolor y seremos conscientes en los mundos superiores.
En el nacimiento, los Reyes representan las tres razas: blanca, amarilla y negra, y los regalos son: el oro que representa el espíritu; el incienso, que es el Alma; y la mirra que simboliza el cuerpo físico.
Jesús es un Ego perteneciente a nuestra oleada de vida, pero antes de nacer ya había utilizado cuerpos muy desarrollados espiritualmente y más bien como preparación para la misión de Cristo. El espíritu de Jesús era consciente de su misión y sabía que sólo iba a utilizar ese cuerpo durante 30 años, por lo tanto, debía de mantenerlo puro y prepararlo lo mejor posible. En su infancia obtuvo y despertó gran conocimiento por medio de los Esenios y su biblioteca.
Mucho antes del descenso de Cristo ya estuvo trabajando sobre la atmósfera, junto a Él trabajaron otros seres para adecuarla espiritualmente, como por ejemplo el Arcángel Miguel y sus huestes.
Los acontecimientos de la vida de Cristo son etapas que en su momento tendremos que trabajar y superar en el sendero de iniciación, al final tenemos que sacrificar nuestra vida para cumplir lo que Él dijo: “Aquel que no tome su cruz y me siga no es digno de Mí”. Los 12 Apóstoles eran iniciados que tenían desarrollados los poderes suficientes como para investigar en la memoria de la naturaleza.

VENIDA DE CRISTO

Cristo es el Iniciado más elevado y puro de la oleada de vida de los Arcángeles. Los Arcángeles utilizan como vehículo inferior el cuerpo de deseos pero Cristo utiliza el vehículo del Espíritu de Vida conscientemente como nosotros aquí utilizamos el cuerpo físico. En el Mundo del Espíritu de Vida (Mundo del Amor) es donde acaba la diferenciación y empieza la unidad de nuestro sistema solar, por eso vino Cristo desde allí, para la “unificación”, porque hasta entonces estábamos bajo la influencia de las religiones separatistas de raza, bajo la dirección de Jehová, cuyo vehículo era en su origen un cuerpo etérico pero utilizaba el de Espíritu Humano.
Cristo tuvo que entrar en un cuerpo humano para trabajar como los humanos y superar todos los impedimentos. Cristo era como un hombre en el cuerpo de Jesús, por eso fue motivo de tentación para convertir las piedras en pan entre otras, Cristo aprendió por medio de las limitaciones del cuerpo de Jesús a tener compasión y esto no lo hubiera conseguido desde fuera del cuerpo.
Entre los vehículos de Jesús y los de Cristo tenía la cadena perfecta de cuerpos desde el mundo del Espíritu de Vida hasta el Mundo físico, esto fue gracias a que Jesús había alcanzado las vibraciones o desarrollo espiritual del mundo del Espíritu de Vida.
Cristo es un Arcángel perteneciente a la Jerarquía de Capricornio y actúa desde la esfera del Sol Espiritual -aura de Luz del Sol-. A través de un proceso cósmico se fue acercando a la tierra y en el bautismo encarnó en el cuerpo físico de Jesús para cumplir Su misión durante 3 años; desde entonces Cristo es la “Fuerza espiritual de la Tierra” Él es el único que ha tenido todos los vehículos que se pueden obtener en este esquema evolutivo.
Con la venida de Cristo se dio la oportunidad de acelerar el proceso evolutivo a los más adelantados puesto que estaban casi paralizados y estorbados por la gran mayoría de rezagados. De esta forma se abrió la nueva etapa (se rasgó el velo) ya no se pedía que se sacrificaran bienes sino que se sacrificara el hombre dando su propia vida por los demás, y para eso, quien quiera adelantar su desarrollo espiritual, debe sacrificarse, esforzarse y servir desde la mañana hasta la noche. A cambio de esto no se ofrecen ganancias materiales sino solamente la “felicidad futura”.
Por eso, el sacrificio del calvario se convirtió en el áncora (amparo de un peligro) de la esperanza para las almas. La influencia de Cristo es unificadora, la Ley de Jehová era “Ojo por ojo y diente por diente” y la de Cristo es “Ama a tu prójimo como a ti mismo” Las leyes de “Renacimiento y Consecuencia” sirven para el desarrollo de la oleada de vida pero en aquella época y para los rezagados no era así, estos necesitaban una ayuda extra y principalmente para ellos vino Cristo, o sea, para salvar a los pecadores y para traer Paz y buena voluntad a todos.
Cuando íbamos al purgatorio después de la muerte no podíamos elevarnos porque no había materia más elevada y pura y por lo tanto no podíamos borrar nuestros pecados. Es conveniente recordar que los evangelios son fórmulas iniciáticas de 4 Escuelas de Misterio

EL BAUTISMO

En el momento del bautismo y por medio de lo que llamamos asfixia, Jesús abandonó su cuerpo físico y vital para que lo habitara el Iniciado más elevado de los Arcángeles. El cuerpo no murió sino que hubo un acto en el cual intervinieron: El Espíritu Santo, Juan el Bautista (iniciado) los Ángeles, y los Arcángeles, ellos hicieron las conexiones adecuadas para que Jesús dejara el cuerpo vital a Cristo para así poder cumplir su misión. Esta consistía en purificar la materia de deseos del planeta para que el ser humano pudiera continuar su evolución. Esto tuvo que ser así porque Cristo no podía crear un cuerpo físico, ya que no había tenido esa experiencia ni había creado esos arquetipos como lo hacemos nosotros; además era necesario nacer y pasar una infancia y no se podía perder el tiempo en eso. Por eso les fue concedido ese privilegio a José y María, quienes cuidaron e instruyeron junto a los Esenios a Jesús y más concretamente su cuerpo físico y vital.

MISIÓN DE CRISTO

En su descenso Cristo tuvo que sumergir Su conciencia en las bajas y materiales condiciones terrestres y esto implica una muerte temporal en los planos espirituales, por eso Cristo “murió para salvarnos” y es el mediador entre la humanidad y el Padre.
Con Su muerte en el Gólgota se hizo cargo de la humanidad transformando la materia de deseos que era inservible para nuestra evolución, así penetró en el corazón de la Tierra y Su Luz brilló en todo el planeta de tal manera que se dice que se quedó a oscuras. Desde entonces y cada año, Cristo incrementa los átomos espirituales superiores por medio de Su vida y amor para que los humanos puedan desarrollar el cuerpo-alma y alcanzar la iniciación. La maldad de nuestros cuerpos de deseos habían dañado seriamente el Cuerpo de Deseos del planeta y por eso se dice en el Credo que “Cristo bajó a los infiernos” para purificarlo.
El perdón de los pecados lo conseguimos gracias al impulso espiritual crístico que procede del centro de la Tierra y que nosotros absorbemos, gracias a Él tenemos la suficiente fuerza como para hacer un verdadero arrepentimiento, el cual borrará nuestras malas acciones del átomo simiente.
La sangre es el vehículo del Ego dentro del cuerpo físico, en ella está la vida, mediante la muerte del cuerpo de Jesús y el fluir de la sangre, el Espíritu de Cristo “puro e inmaculado” se difundió por el planeta y en los mundos internos para purificarlos. La obscuridad no fue tal sino que deslumbró, cuando la luz se absorbió en el planeta todo volvió a la normalidad excepto que las vibraciones de maldad del mundo del deseo se habían purificado y ordenado rítmicamente. Esto dio un impulso espiritual a los vehículos del Espíritu Planetario y así fue como “borró los pecados del mundo”.
Cristo lavó los pecados del mundo pero no borró los nuestros como individuos ya que por medio del mal también aprendemos grandes lecciones, a la vez, también nos facilitó la iniciación terminando con las limitaciones que había entonces para conseguirla. Antiguamente, la iniciación se daba en estado de trance, el Maestro Iniciador extraía los vehículos superiores del físico y despertaba los centros del cuerpo de deseos que, a su vez, sensibilizaban los del cuerpo vital para despertar físicamente los poderes latentes; esto se hacía durante 3 y medio días. Cristo lo cambió con la “resurrección” de Lázaro y desde entonces se hace en estado de vigilia sin ser necesario ser elegido y preparado, sino que lo hacemos conscientemente.
Esta influencia está obrando todavía y persistirá influyendo en el cuerpo de deseos de la humanidad hasta que el altruismo y la benevolencia superen el mal que practica la humanidad y se forme la “Fraternidad Universal”. Por lo tanto, cada día está dando Su vida por la humanidad a través de la purificación del sufrimiento del mal que nosotros hacemos.
Con la muerte física Cristo no terminó su sacrificio sino que comenzó, porque desde entonces está limitado y constreñido en la tierra sufriendo de una manera inimaginable todo el mal que hacemos, por eso, nuestro deber es no crear mal. Gracias a Él en cada vida tomamos materia de deseos cada vez más pura pero, además, está haciendo más etérea la Tierra y nuestros cuerpos etéricos. También acelera la vibración y la va sintonizando con Su propia nota clave y esto hace que se desarrolle el servicio desinteresado y amoroso en la humanidad. También nos ayuda a separar los átomos superiores del cuerpo etérico para formar el Cuerpo-Alma.
Desde aquel momento, Cristo se hizo el Espíritu de la Tierra, por eso los alimentos son Su “Cuerpo y sangre”, sin embargo Él está en el Sol y lo mismo que los planetas y constelaciones nos influyen, también nos influye Él, pero a través de la Luna –Jehová- porque, lo mismo que no podemos mirar al Sol, tampoco aguantaríamos su radiación espiritual. Algo parecido hace el hombre en su renacimiento, el Ego se ata temporalmente al cuerpo y a la vida física y algo similar ocurre por las noches y durante el día.
La influencia anual de Cristo nos da vida, alimento y desarrollo espiritual por medio de la compenetración de Su conciencia, y eso gracias al gran sacrificio de incorporarse a esta gran masa muerta impregnada de mucha maldad. El sacrificio del Cristo Cósmico es necesario para nuestra evolución, por eso cada año se renueva el amor y la vida de nuestro Padre por medio de Cristo, encendiendo en nuestros corazones las aspiraciones espirituales (seamos conscientes o no) que hacen que cada año podamos elevarnos más en nuestro sendero evolutivo. Cristo está construyendo la “Nueva Jerusalén” por medio del aumento de los éteres superiores donde no habrá enfermedad, vejez, ni muerte.

LA SANGRE PURIFICADORA

Cristo fue herido en 5 sitios (los cuatro miembros y el bazo además de la corona que produjo un flujo en el sexto centro), cuando la sangre fluyó de estos centros, Él difundió Su Cuerpo de Deseos por todo el planeta, lo que le permitió desde entonces trabajar desde el centro de la misma. La rápida vibración e intensa Luz purificaron el planeta de todas las malas influencias anteriores, bajó a los infiernos y lo purificó ayudando así a las almas desencarnadas e incluso a los Ángeles luciferes. Cristo vino para salvar a los que estaban “perdidos” y “limpió los pecados del mundo” si no hubiera sido por eso, parte de la humanidad se hubiera perdido. Desde entonces la materia de deseos es cada vez más pura y gracias a esto también evolucionamos más rápidamente.
Aunque el cuerpo de Jesús era el más puro de la humanidad no podía estar mucho tiempo sin que fuera restaurado de los daños causados por tan elevadas vibraciones, por eso Cristo necesitaba ir de vez en cuando a los Esenios para que restablecieran el equilibrio físico, de no hacerlo así el cuerpo de Jesús se hubiera desintegrado mucho antes. (La electricidad alta pasa a través del cuerpo pero la baja quema y mata, la alta vibración es benéfica para el cuerpo pero cuando pasa a través de una lente y se reduce quema y destruye) Eso mismo hubiera ocurrido con el cuerpo de Jesús, al entrar y reducir la vibración del Espíritu Solar Cristo se hubiera desintegrado porque el fuego espiritual no quema sino que desintegra la materia y la devuelve a su estado primordial. Los Esenios mantenían los átomos unidos porque dada la fuerza vibratoria de Cristo tendían a acelerarse y a desintegrarse, como los átomos estaban muy sensibilizados y vitalizados era imposible mantenerlos juntos por mucho tiempo.
Después de la muerte la fuerza vibratoria dispersó los átomos para que volvieran a su origen y el cuerpo se desintegró porque los Esenios dejaron de intervenir ya que su misión había terminado. Los átomos simiente fueron devueltos a Jesús y el cuerpo vital –éteres superiores- está guardado por los Hermanos Mayores y los Ángeles hasta Su vuelta.
Jesús había hecho su retrospección antes de entregar el cuerpo, después de la muerte del cuerpo físico, recibió los átomos simiente con el registro correspondiente pero el Cuerpo-Alma (incluyendo la misión de Cristo) no se le devolvió a Jesús porque lo necesita Cristo para su vuelta. Jesús se construyó un cuerpo de éter y es el que ha utilizado como vehículo, desde entonces no se ha materializado pero tiene los átomos simiente. Con la vuela de Cristo el crecimiento anímico de Éste se le unirá a Jesús por el principio de atracción y entonces Jesús será el más elevado Iniciado del Período Terrestre; después de Jesús parece ser que irá Cristian Rosacruz.

RECORRIDO ANUAL DEL SOL

El 21 de junio (solsticio de verano) cuando el Sol entra en el signo fecundo de Cáncer, Cristo comienza su descenso anual hacia la tierra. En la noche del 21 de septiembre (equinoccio de otoño) la fuerza germinadora comienza su internamiento y fecundación en la atmósfera en el signo de Virgo, que es la Virgen Celestial Reina de los Cielos, por lo tanto, nace de una “Virgen” y es inmaculadamente concebido. El 24 de diciembre, la noche más santa del año (solsticio de invierno) llega al centro de la tierra. En marzo, (equinoccio de primavera o pascua) en el signo de Aries, el cordero muere para el mundo al cruzar el ecuador y nace en los mundos espirituales; Él se libera en semana santa cuando culmina su sacrificio y dice “Consummatum est”. Desde pascua hasta el solsticio de verano pasa por los mundos superiores y llega al mundo del espíritu Divino (el Trono del Padre) el 21 de junio, durante julio y agosto Él está reconstruyendo Su Espíritu de Vida que es el vehículo con el que rejuvenece la tierra y sus reinos. Cristo está en la Tierra desde el equinoccio de otoño hasta el solsticio de invierno, en ese tiempo realiza la magia de la fecundación y en pascua se libera de la cruz de la materia dejando al planeta revitalizado y listo para las actividades del verano.
Gracias a esa infusión de vida y energías divinas que provienen del Padre y que libera Cristo, se renueva el crecimiento y la actividad; cuando abandona la tierra, Cristo se ha dado a Sí Mismo para que las semillas broten y las especies se reproduzcan. A los ojos de un clarividente ese día se ve Su ascenso acompañado por las huestes angélicas y coros celestiales cantando alegres “Hossanas” al Señor resucitado. Cuando Cristo penetra en el centro de la Tierra, irradia Vida, Luz y Amor, y esta Luz suprema alcanza a cada ser de la Tierra y hace que la vibración atómica del planeta cambie para hacernos más sensibles a los ritmos vibratorios celestiales. Unos perciben estas vibraciones más que otros, estos son los que están desarrollando el Cristo interno, por eso alguien dijo: “Aunque Cristo nazca mil veces en Belén, si no nace dentro de ti, tu alma estará extraviada” Todos los salvadores e iniciados del mundo nacen en la noche santa, cuando el Sol está más cerca de la tierra, en el solsticio de invierno el impulso espiritual es intenso y las fuerzas espirituales están en su flujo superior. Cristo es la Luz del Mundo y cuando nació en la noche más larga y oscura, iluminó las tinieblas y si no fuera por Él, la humanidad se extinguiría por el frío y el hambre, por esto se le llama “El Salvador del Mundo”, porque nos trae el Pan de Vida y el fruto que da la tierra gracias a Su Vida. Cuando desciende cada año, también lo hace para incrementar los éteres superiores del planeta para que el ser humano pueda construir su Cuerpo-Alma con el que, en un futuro, le recibirá en el plano etérico, en el aire.

EL CRISTO MÍSTICO Y EL CAMINO A SEGUIR

Tenemos que sacrificar nuestra naturaleza inferior en favor del Yo superior (el niño Cristo) para alimentarle. “Yo estaba hambriento y me disteis de comer y estaba sediento y me disteis de beber”. Debemos ser uno con Cristo porque de esta forma cambia nuestra vida, tenemos momentos de exaltación, cambiamos el concepto de la muerte, podemos afrontar el dolor de muy diferente forma y, podemos superar mejor las tentaciones y los defectos. Cuando nos damos a nosotros mismos atraemos éteres purificados por Cristo para crear el Cuerpo-Alma. Cristo dijo que no venía a traer paz sino espada, y esto significa que el hombre debe enfrentarse y luchar para vencer a su naturaleza inferior (Para hacer limpieza general y orden hay que empezar por poner la casa patas arriba) Nada se pierde ni nada nos dan gratis, por eso la ayuda y salvación que nos da Cristo por medio de Su Vida, la tenemos que devolver en forma de servicio prestado al prójimo y a los reinos que nos siguen. A todos nos incumbe no perjudicar ni hacer sufrir a Cristo.

¿POR QUÉ TIENE QUE VOLVER CRISTO CON ESE CUERPO?

Los espíritus entran y salen en el cuerpo por determinado sitio, el hombre lo hace por la cabeza, los magos negros lo hacen por la zona de los órganos sexuales, o sea, como Lucifer en la opera de “Fausto” que no puede salir por donde ha entrado por encontrarse la estrella de cinco puntas de frente. Así mismo Cristo está atado a la Tierra desde que entró por medio del cuerpo vital de Jesús, este cuerpo está guardado porque si se destruyera, Cristo quedaría preso en este planeta hasta que se disuelva en el caos. Cuando Jesús reciba el cuerpo asimilará el trabajo de sus 30 años pero, además, estará tan espiritualizado que será el más maravilloso de los cuerpos terrestres. Jesús recibió un registro de sus experiencias con los átomos simientes, pero como toda su vida (pura) se quedó grabada en el cuerpo alma, no lo recibirá hasta que le devuelva este cuerpo.

CUANDO SERÁ SU VUELTA

Cristo volverá cuando haya un número suficientes de personas semejantes a Él y hayan alcanzado el principio crístico, es decir, cuando el Cristo nazca en ellos. El ser humano debe sacrificarse entre los dos ladrones: Cuerpo de deseos y mental inferior. Tarde o temprano la humanidad debe alcanzar los grados de iniciación espiritual, el “Gran Iniciador” es Cristo y por eso dijo “Si quieres ser mi discípulo, toma tu cruz y sígueme”, el único agarradero es la Cruz y para ello debemos despojarnos de muchas personas y cosas terrenales hasta comprender el verdadero significado de la oración de San Francisco de Asís. Cuando Cristo lavó a Pedro los pies y él se negaba, le dijo Cristo a Pedro: “Si no te lavo no tendrás parte de mí” y es que la humildad y el olvido de uno mismo son imprescindible para caminar por el sendero de santidad. La corona de espinas representa el sufrimiento de Cristo anual para purificar con su sufrimiento todas las maldades humanas.

¿CÓMO SE BORRAN LOS PECADOS?

El átomo simiente a partir de donde se forma el cuerpo físico y donde se graba la película de nuestra vida de donde extraemos su beneficio en el purgatorio y en el cielo, está en el ventrículo izquierdo del corazón, desde allí se reflejan las imágenes en el éter reflector del cuerpo vital. El arrepentimiento sincero y la confesión para algunas personas borran las imágenes que por su negatividad son inservibles, y si no es así se borrarán con el sufrimiento del purgatorio. En caso de confesarnos entre nosotros debe ser como cuando un niño le confiesa una travesura a su padre porque siente esa necesidad o remordimiento y el padre le tranquiliza. En una confesión tiene que haber arrepentimiento de corazón, remordimiento y intención de no volver a cometerlo más, si lo hacemos con alguien, debe ser con quien sintamos un profundo respeto y amor.

Francisco Nieto

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