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lunes, 25 de enero de 2010

INFLUENCIA PLANETARIA EN LA EVOLUCIÓN DE LA HUMANIDAD (II)


SOBRE LA FORMACIÓN DEL CUERPO Y EL NACIMIENTO. Cuando se va a renacer, cuando el átomo permanente físico hace posible la fertilización y la utilización de materia para formar el cuerpo según el karma previsto por los ángeles, la fecha de nacimiento ya está elegida. El nuevo ser debe nacer en un determinado momento para que los astros sean favorables y para que lo haga bajo la influencia de determinados astros que influirán de forma muy notable en su destino, pero no son los astros los que imponen el momento del nacimiento sino que son los Ángeles los que, mucho antes, estudian el movimiento del cielo para elegir el momento para que la progresión de los astros esté de acuerdo con el destino de ese nuevo ser.
La Luna y Saturno trabajan al unísono en la formación del cuerpo de un niño, la Luna con el cuerpo etérico que es el molde y Saturno creando y endureciendo el cuerpo físico. El momento de la concepción no tiene porqué ser el de la unión de los padres sino que es cuando el átomo permanente que va en la cabeza del espermatozoide fecunda al óvulo y éste queda unido al molde etérico depositado por los Ángeles en el vientre de la madre. Pero en este hecho intervienen cuatro planetas: La Luna interviene en la formación del molde etérico, Saturno con el átomo físico permanente, Marte con el espermatozoide y el elemento deseo, y Júpiter con el óvulo y la influencia preservadora hasta que Saturno vuelva a interferir en la aniquilación de la forma. Así es que Saturno representa al Ego a punto de renacer; Júpiter a la materia viviente, y Marte al deseo de vivir para tener experiencias y poder evolucionar; sin embargo, es Saturno quien, cuando no se pueda extraer más conocimiento por medio del cuerpo, causa la muerte para unir los resultados a todos los resultados de anteriores vidas, es decir, a la conciencia.
SOBRE LOS PLANETAS Y LA MENTE. Como cualquier estudiante de astrología sabe, Saturno limita, contrae u obstaculiza y aunque esto, desde el punto de vista kármico, parece negativo es un medio que el hombre tiene para contrarrestar la influencia del impulsivo y apasionado Marte, es decir, para obtener autocontrol. Por consiguiente, Saturno oponiéndose a Marte es benévolo y ayuda mentalmente para desarrollar la concentración, la meditación y la contemplación. La Luna, como mente instintiva e imaginativa, y Mercurio, como razón pero muy cambiante e inestable, representan la mente concreta o personal, por tanto, es Saturno quien hace que la mente se centre en una sola cosa y que sea determinada; es más, Saturno está estrechamente unido al poder de la voluntad del Ego mismo. Mercurio, la razón, también ayuda mucho en el desarrollo del hombre porque la razón vence al deseo incontrolado y a la impulsividad, es más, puede actuar de forma indiferente, lo que también es un dominio sobre Marte, un control de la mente, y un aliado de Saturno. Saturno y Mercurio intervienen en la meditación cuando hay concentración y voluntad para discernir entre lo real y lo falso, pero es Saturno el que, después del proceso discriminativo, rechaza lo falso y guarda lo que es correcto, bueno y verdadero. De esta forma Saturno también combate la influencia de Marte, desarrolla sentimientos elevados, y conduce a la meditación, pero, además, la voluntad, la concentración mental y determinación de Saturno llevan a la liberación.
SOBRE EL CARÁCTER. Aunque hoy estamos influenciados por los rayos de casi todos los planetas en sentido moral, intelectual, y emocional, el desarrollo espiritual se obtiene como resultado de nuestro libre albedrío, de nuestra voluntad, del razonamiento que hagamos y, como es lógico, de las experiencias de la vida. Lo mismo que Marte y Saturno fueron imprescindibles para la obtención y desarrollo de la mente, hoy siguen teniendo un papel importante en nuestro estado evolutivo puesto que el hombre sigue dejándose dominar por el cuerpo de deseos (Marte) Aunque tengamos un horóscopo individual y un reparto equilibrado de los planetas, de donde podemos intuir cuál es nuestro desarrollo actual, Marte sigue haciendo que el hombre sea impulsivo, guerrero, apasionado, violento… Así es que, mientras no sepamos utilizar la razón de una forma sostenida y concentrada, nos veremos dominados por los sentimientos y los deseos y evolucionaremos más lentamente. Es aquí donde también debemos utilizar la ayuda de los otros planetas para purificar los sentimientos y deseos inferiores de Marte, pero esto, sin un motivo, no se puede conseguir porque el motivo está detrás de la voluntad y de la acción. Esto es Saturno, un sentido de justicia dentro de lo bueno y lo moral que se mueve de acuerdo a la conciencia y no dependiendo de los deseos y los sentimientos.
Esto no significa que el temperamento de Marte sea menos importante que el de Saturno, las personas de carácter marciano conseguirán más objetivos por la devoción o el coraje que por el carácter calmado o la justicia fría de Saturno, sin embargo, en otra persona, Saturno le hará alcanzar otras metas más importantes. Saturno lleva a hacer más buenas acciones que Marte, un marciano puede ser un héroe por su valentía y audacia pero un saturnino puede hacerse un mártir por su falta de audacia y su razonamiento frío y calculador. El héroe lo es por dar la vida por un impulso irrazonado o por una emoción procedente de un propósito pero el mártir se hace por medio de una causa elevada y justa o por un principio. Marte se exterioriza en la personalidad y Saturno se interioriza, el héroe se hace casi sin pensarlo y con rapidez pero el mártir se hace lentamente y actuando en conciencia desde el interior. El marciano es valiente y fuerte en su expresión pero dejándose llevar por los deseos y los sentimientos; el saturnino se interioriza y es tímido pero cuando el destino le golpea saca fuerzas de la flaqueza y se muestra audaz en sus determinaciones razonadas.
SOBRE LA EVOLUCIÓN. Podríamos resumir el desarrollo que hemos de alcanzar desde nuestro origen como hombres hasta la perfección con tres palabras: Deseo, auto-control y equilibrio, y estas palabras representan unos principios que, a su vez, se relacionan con Marte, Saturno y Júpiter; es decir, Marte como energetizador, Saturno como regenerador y Júpiter como preservador. Marte manifiesta sus cualidades latentes a través de su energía y de su acción, Saturno forma el karma y el destino respecto al Yo y a su medio ambiente, Júpiter organiza la vida del individuo para que sea la mejor expresión perfecta del Espíritu. Marte se expresa de una forma activa y estimulante para la formación del temperamento teniendo como base el deseo y el impulso; Saturno crea el temperamento partiendo de la relación y experiencias del Ego con su medio ambiente actuando como una fuerza humanizadora; y Júpiter expande y aumenta la conciencia del Ego hasta que quede separada del hombre y se una a la de Dios.
Por otro lado, se sabe que la influencia marciana se puede transmutar en la naturaleza de Venus pero actuando por medio Saturno (purificador) para que termine siendo una naturaleza de Neptuno (Marte: amor egoísta, Venus: amor impersonal, Neptuno: amor universal) La naturaleza de Saturno se puede transmutar en la de Urano, una vez purificado el carácter. Haciendo diferentes combinaciones, según las naturalezas afines, vemos en cada uno de nosotros dónde nos encontramos y qué desarrollo tenemos. Pero es conveniente también analizar nuestro carácter para ver qué grado de conciencia tenemos respecto a cada planeta. Cualquier astrólogo, por principiante que sea, sabe qué representa cada planeta y, por tanto, haría bien en analizarse, por ejemplo: el Sol representa la expansión, la individualidad, la voluntad, la nobleza, etc. La Luna representa la fecundación, la interiorización, la personalidad, la imaginación, la mente instintiva… Mercurio simboliza las facultades mentales conscientes y objetivas y la propia expresión, la asimilación de conocimiento, la habilidad en la interpretación, el ingenio… Venus representa la atracción, el encanto, la belleza, el amor personal, el talento artístico… Marte es impulso, acción, audacia, conquista, deseo, construcción…. Júpiter es prosperidad, expansión, moralidad, filosofía elevada, orden, organización, religión… Saturno es concentración, reflexión, precaución, método, paciencia, contracción… Urano es genio, altruismo, intuición, progreso, independencia, la investigación… Neptuno es el contacto con los mundos y seres superiores, lo oculto, la inspiración, el misticismo, la espiritualidad, clarividencia… Plutón es poder, destrucción para poder regenerar, justicia oculta y divina, misterio, evolución del Ego.
Estas son algunas de las líneas que debemos seguir o las cualidades que debemos desarrollar pero siempre nos podremos valer de unos para transformar otros. Un saturnino puede ser antipático o solitario al principio y hasta que equilibra su mente y controla sus emociones, pero su amor a la justicia y a la verdad y su perseverancia hará que ame la verdad, la pureza y lo más noble. Eso ocurre con los demás planetas y cuando estudiamos nuestro horóscopo vemos como los buenos aspectos pueden ayudar a superar otros malos, es decir, cómo podemos transformar nuestro carácter según las posiciones y aspectos. Cuando el hombre comenzó a evolucionar como tal la influencia planetaria era muy similar puesto que sus principios espirituales no podían ser comprendidos, todos inclinaban a hacernos individuos, es decir egoístas o egocéntricos. Cumplíamos los mandamientos divinos porque egoístamente teníamos miedo al castigo, después éramos capaces de cualquier cosa con tal de defender a nuestra familia y nuestras propiedades, hasta que, actualmente y sobre todo en occidente, se está trabajando con otros principios planetarios espirituales como son el altruismo, la compasión, la fraternidad y el amor.
Hace mucho tiempo el hombre centraba su atención en el exterior porque necesitaba evolucionar por medio del mundo material y de las experiencias, de ahí que se dejara dominar por Marte (cuerpo de deseos) sin embargo, hoy estamos tan centrados en lo interno que nos parece un mundo mucho más pleno y profundo. Vivimos cada vez más en el mundo del pensamiento, de ciertos sentimientos hacemos ideales, y nuestra actividad en el mundo físico está cada vez más dirigida por la voluntad y por el deseo de construir un mundo mejor para todos. Todo esto se ha conseguido gracias a la capacidad de captación, adaptación, esfuerzo y desarrollo del hombre sobre las influencias astrológicas pero Marte y Saturno siempre han tenido mayor influencia en el desarrollo personal; y cuando digo mayor no lo digo solo por lo que respecta a los principios espirituales de los planetas, sino porque gracias a ellos se superan los vicios y las pruebas. Es cierto que los principios planetarios son importantes pero lo son más cuando hacemos de ellos nuestro camino, nuestra verdad y nuestra vida.
Es cierto que el hombre tiene que hacer uso personal de las fuerzas procedentes de Marte y Saturno para evolucionar, pero tarde o temprano se toma conciencia de la obligación, de la responsabilidad y de lo que es serio para, a partir de ahí, contemplar el mundo desde otra perspectiva más elevada y menos egoísta. Este es el camino que todos andamos: Ignorancia de las Leyes Divinas donde casi todo era sufrimiento; Aprendizaje, donde el uso de la mente (en sus principios) nos facilitaba resultados que nos hacían buscar lo bueno y la Verdad; y Sabiduría que es el siguiente paso para la mayoría de los occidentales como resultado de sus renacimientos y de su esfuerzo por elevar sus sentimientos, deseos y pensamientos. Estos pasos relacionados con la Luna, Marte y Saturno, como humanidad nos llevan a trabajar con Júpiter que representa al Maestro y, a partir de ahí, con todos los principios espirituales planetarios pero pensando ya más en la humanidad que en nosotros.

Francisco Nieto

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