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miércoles, 24 de febrero de 2010

EL ASPIRANTE ESPIRITUAL Y EL PROBLEMA DEL SEXO (IV)

EL ASPIRANTE ESPIRITUAL Y EL PROBLEMA DEL SEXO (IV)


Ya hemos dicho en otro párrafo los medios que el hombre tiene para dirigir la energía creadora o sexual hacia arriba y cómo esos medios evitan el despertar de esa energía prematuramente, lo que, a su vez, hace que el hombre se olvide de esa práctica. En definitiva se trata de elevar la energía del chacra sacro al chacra laríngeo por medio de una acción o expresión creadora del hombre relacionada con:

1º. Actividad, creadora o inventiva como resultado de la meditación o el discernimiento en motivos elevados u abstractos.
2º. Desarrollo y elevación de sentimientos morales, humanos, fraternales y espirituales por medio de la concentración de la mente y ejercicios espirituales y oraciones.
3º. Actividades físicas o deportivas para evitar momentos de ocio que pudieran suponer tentaciones y para el mantenimiento de la salud.

Solo cuando haya una verdadera unión entre las energías superiores y las inferiores podemos esperar el beneficio o resultados de las Leyes Superiores y una elevación y mejoramiento en los hijos que nazcan lo que, a su vez, enriquecerá al mundo y a la sociedad. Si hoy la mayoría de las personas están centradas en los chacras situados por debajo del diafragma y dirigiendo su energía egoístamente hacia el mundo físico, en un futuro, esas energías deberán ser transmutadas y purificadas para poder ser expresadas a través del corazón, de la garganta y de la cabeza. Este ascenso de lo inferior a lo superior representa el Santo Matrimonio cuya función sexual es pura y casta. Sin embargo, hay otra unión más importante aun que bien podríamos calificar de unión mística, esta es, lo que hay entre Dios y el hombre o del Yo superior con el inferior.
Dicha unión es la que se consigue entre la glándula pineal y el cuerpo pituitario. La glándula pineal representa el aspecto masculino o positivo y entra en actividad por medio de la meditación, la oración, la concentración, el altruismo, el amor y las aspiraciones e ideales elevados llevados a la práctica. El cuerpo pituitario representa el aspecto femenino o negativo, este chacra fusiona los cinco tipos de energía que le llegan de los chacras que hay por debajo de él. Estas dos glándulas son representativas de los órganos sexuales masculino y femenino creadores de las formas, y cuando el aspirante lleva a cabo su trabajo esotérico y espiritual, hace que estos chacras se unan y sean creadores en los mundos espirituales. O lo que es lo mismo, el desarrollo espiritual y la elevación de la energía creadora desde la zona sacra hasta la cabeza hace que unos campos magnéticos vibratorios hagan contacto entre sí para que nazca el Cristo interno en el aspirante. De ahí que Cristo dijera: “A no ser que el hombre vuelva a nacer no podrá ver el reino de Dios.” Este trabajo tiene como resultado la obtención de la clarividencia voluntaria, lo que significa que el espacio y la densidad de la materia ya no serán un obstáculo para cuando el aspirante desee observar cualquier región del Mundo de Deseos. Es cierto que la energía creadora está siendo pervertida a diario de una forma egoísta, para fines ambiciosos personales, y para satisfacción propia, pero también lo es que cada día hay más personas interesadas en este conocimiento oculto y en otros aspectos elevadas de la sociedad que le permitirán utilizar este poder creador en sentido artístico, religioso, científico e incluso político.
El desarrollo espiritual y perfección espiritual de la humanidad está relacionado y depende del desarrollo oculto que se ha de producir en el cuerpo etérico por medio de su conexión con las siete glándulas endógenas y los siete Espíritus ante el Trono (Planetarios) de Mercurio, Venus, Marte, Tierra, Júpiter, Saturno y Urano. Este desarrollo va creciendo según el hombre manifiesta internamente las virtudes planetarias cuyos espíritus se encargan de despertar la nota-clave de cada glándula, lo que hace que el Ego desarrolle las fuerzas específicas de dichos Espíritus Planetarios. Pero hay tres planetas que tienen una relación muy directa con el desarrollo espiritual de los aspirantes ahora y en los próximos siglos que nos llevarán a la Época de Acuario, estos son: Saturno, Mercurio y Venus. Saturno es el que hará consciente a la humanidad más adelantada de que hay un camino opcional que, aunque más sacrificado, traerá mayor desarrollo interno; Mercurio como representante del segundo decanato de Acuario traerá luz, verdad e iluminación mental y espiritual para comprender lo que nos llegue de las Jerarquías Planetarias, de los Hermanos Mayores y de los Maestros; Venus regente del tercer decanato despertará el sentimiento de hermandad, el altruismo, la colaboración y el amor razonado que acabará con la enemistad y la separatividad. Pero también Saturno y Mercurio ayudarán a elevar la energía creadora desde los chacras inferiores a los superiores y a que se cree el puente entre los chacras de la cabeza. Naturalmente que esto traerá un gran cambio en las relaciones sexuales y en el matrimonio a la vez que un creciente interés por las ciencias ocultas.
En estos próximos 500 años que faltan aproximadamente para entrar en la Era de acuario por la precesión de los equinoccios, tiene que haber grandes cambios en la humanidad y, por tanto, respecto al sexo. Por eso mismo el aspirante al sendero de santidad debe mentalizarse y comenzar ya a trabajar respecto a:

1º.- Considerar el matrimonio como una relación de profunda amistad, amor y respeto, de la cual debe haber unos resultados que beneficien a la sociedad. Esto significa que debe haber una elevación y transmutación de energía creadora para dar oportunidad de renacer a Egos adelantados; así como que el trabajo de los padres y de dichos Egos repercuta positivamente en la humanidad.
2º.- Trabajar muy especialmente el cuerpo mental por medio de la concentración, la meditación, la observación y el discernimiento, que son los ejercicios que ayudarán a desarrollar el poder interno.
3º.- Olvidar todo lo relacionado con el sexo físico para expresar la energía creadora con los chacras del corazón (devoción), de la laringe (palabra) y de la cabeza (pensamiento creador)
4º.- Erradicar el deseo de placer egoísta así como la satisfacción por medio del instinto animal respecto al sexo en el matrimonio para utilizar la energía creadora de ambos solo para la procreación.

Todo en el universo es vida, en todo hay una energía o fuerza dinámica fecundante y otra pasiva lista para ser fecundada, desde el mismo Ser Supremo hasta el hombre pasando por nuestro propio Dios comparten o contienen en sí mismo esta energía creadora cuya acción y reacción llamamos sexo. El Ser Supremo representa el aspecto positivo o masculino y la Substancia Raíz Cósmica donde va a crear el femenino, lo mismo ocurre con nuestro Dios cuando elige una porción del espacio para fecundarle y manifestar un sistema solar compuesto de siete mundos, y eso mismo ocurre con el Sol y los planetas o con el átomo. Pero dependiendo de la “forma” objetiva o subjetiva donde esta energía actúe, así deberá cumplir una función creadora; así ocurrió en la época Lemúrica donde, con la ayuda de las jerarquías, el hombre utilizó la mitad (un polo) de la energía creadora para construir el cerebro (imprescindible para que haya pensamiento) y la laringe para su expresión como palabra creadora futura.
De hecho, el ser humano es creador de todo lo que le rodea gracias a su cerebro y a su laringe. Así es que, los cuerpos masculino y femenino así como la unión sexual entre ambos es necesaria para procrear porque cada uno tiene un polo activo y otro pasivo y latente contrario, pero lo que no estaba previsto era que el hombre en su “caída” abusara y derrochara esta energía creadora para satisfacer su instinto animal. Podemos deducir, por tanto, que somos resultado de un acto sexual de Dios sobre la materia; que somos creadores físicos y de formas físicas gracias a la acción de nuestro Yo superior sobre el cerebro y la laringe; y que también somos creadores (como resultado del acto sexual) de cuerpos físicos. Esta utilización es correcta y no implica pecado como tampoco lo implicaba el acto sexual antes de la individualización y la adquisición de la mente. Se considera pecado cuando esta energía se utiliza para la gratificación de los sentidos y no para los aspectos creadores mencionados, lo que viene sucediendo desde que los Ángeles Luciferes estimularon nuestro cuerpo de deseos, lo que nos llevó a experimentar y desear cada vez más este “placer”. La salvación vendrá cuando encontremos el equilibrio o el uso de la doble polaridad de esta energía en los mundos superiores, pero mientras sigamos utilizándola físicamente para satisfacer el deseo de placer estaremos pecando contra el Espíritu Santo, Jehová.
Lo que normalmente llamamos sexo, respecto a la relación de pareja, es una “fuerza vital” cuya actividad es vibratoria radiante y magnetizante, con cierto parecido a la electricidad, y capaz de ejercer presión. Esta energía que opera en los siete mundos y que en el físico llamamos sexo, tiene su origen en la propia manifestación de Dios y es utilizada o expresada por todos los cuerpos que utiliza el propio Espíritu en cada uno de los mundos. Por eso, cuanto más denso el cuerpo más dificultad de expresarse tiene como “fuerza creadora y divina” y más transformaciones sufre a la vez que se adapta a las Leyes que gobiernan el plano de expresión; pero, aun así, debe ser considerada como una energía divina que nos permite vivir, evolucionar y regenerarnos. La necesidad de crear nuevos cuerpos aquí en el mundo físico ha hecho que funcione como una dualidad o doble polaridad, lo que exotéricamente conceptuamos como relacione sexuales.
Según el ocultismo, hay muchos chacras en el cuerpo etérico pero son siete los más conocidos e importantes para el desarrollo interno y el de ciertos poderes, pero como el desarrollo interno está relacionado con el uso de la energía creadora que se eleva desde los órganos sexuales hasta el cerebro, tenemos que hablar sobre dichos centros. Los tres centros inferiores registran tres tipos de energía relacionada con los tres Aspectos de Dios (Padre, Hijo y Espíritu Santo) siendo el centro sacro el que está relacionado con el tercer Aspecto o Espíritu Santo creador de cuerpos y dador de vida. Pero lo cierto es que estos tres centros solo hacen que reflejar los centros superiores del corazón, de la laringe y el llamado coronario relacionado con la glándula pineal. En las personas poco desarrolladas y, por tanto, más centradas en el triángulo de chacras inferiores prevalecen el centro sacro y el del plexo solar mientras que el cuaternario superior permanece casi pasivo. Estas personas suelen tener una notable percepción psíquica como nosotros la tuvimos hace millones de años puesto que el centro sacro estimula la acción en la vida y en el mundo físico, mientras que el sacro lo hace sobre la naturaleza psíquica. Esto quiere decir que estos chacras despiertan la conciencia en el mundo de deseos y, por tanto, hacen que se viva la vida sexual desde el punto de vista de las emociones, sentimientos y deseos pero no de la mente. Sin embargo, el centro del plexo solar tiene relación con el centro coronario y con el cerebro, lo que indica que es parte del desarrollo del hombre; pero son las energías sexuales y creadoras del centro sacro las que, cuando sean sublimadas y reorientadas hacia el chacra de la laringe las que harán del aspirante un ser consciente y creador en los mundos invisibles.

Francisco Nieto

miércoles, 17 de febrero de 2010

EL ASPIRANTE ESPIRITUAL Y EL PROBLEMA DEL SEXO (III)


Una vez comprendido todo lo anteriormente expuesto y viendo la importancia que tiene la energía creadora, cabe preguntarse ¿Debe hacer el voto de castidad el aspirante espiritual? Algunas de las claves o soluciones para el aspirante es comprender la pureza del acto sexual tal y como se produce en todas las cosas y mundos; ver al sexo contrario como hermano/a, como madre y como padre; ver la belleza de la procreación y de las formas o cuerpos como tal; utilizar la energía creadora elevándola al cerebro para pensar en cosas elevadas y abstractas; utilizar la energía en sentido devocional en forma de oración, ejercicios devocionales y meditaciones; en servir, en amar, en hacer ejercicios físico; en la invención en todos los sentidos; y en hacer los ejercicios que aconseje la escuela iniciática o el Maestro cuando se tiene contacto consciente con Él. Pero de una forma u otra el aspirante debe estar en armonía con las Leyes Divinas ya que si no lo hace solo encontrará limitaciones, enfermedades y defectos mentales o físicos. La energía creadora que se utiliza para crear cuerpos actúa como tal y de acuerdo a las Leyes de Jehová, pero la que se derrocha en el placer acorta la vida e impide el crecimiento espiritual puesto que aumenta los éteres químico y vital del cuerpo etérico haciendo lo contrario respecto al Cuerpo Alma. Cuando el aspirante lleva a cabo el mandato del Apóstol de “conservar la semilla dentro de uno mismo” y cumple los consejos dados anteriormente, está espiritualizando sus cuerpos y su carácter, alargando la vida, desarrollando la mente superior y fortaleciendo la voluntad.
El sexo también es un problema para las personas casadas y más aun para el aspirante espiritual. Podríamos definir el matrimonio como el acuerdo entre dos Almas que deciden unirse en una vida para saldar ciertas deudas y para convivir de manera que se ayuden mutuamente en su desarrollo moral, intelectual y espiritual. Pero además de eso, también se unen para cumplir el mandamiento divino de “creced y multiplicaos”; para lo que tendrán que hacer el acto sexual puesto que la unión de los cuerpos es circunstancial y complementaria a la vez. Por tanto y aunque algunos piensen lo contrario, el matrimonio es una institución de y para el Alma aunque haya que perfeccionar algunos de los componentes y aspectos. Siempre ha habido personas que han querido mantener el celibato y por eso han rechazado el matrimonio, como ejemplo de ello, los que se retiran a los monasterios o se aíslan del mundo, pero no todos lo hacen por rechazar el matrimonio y el sexo, algunos lo hacen por miedo a ser dominados por el deseo carnal o por dejarse llevar por las tentaciones del mundo. Sin embargo, muchos, aún aislados, cayeron en el deseo y se dieron cuenta de que todo radica en los resultados de la lucha existente entre los deseos más bajos y la mente, es decir, en si el hombre es capaz de controlar su mente para que no piense en nada relacionado con el sexo y, por el contrario, lo haga en las cosas del Espíritu.
Hay personas que interpretan incorrectamente eso de ser célibes ya que lo hacen desde un punto de vista egoísta, pensando solamente en su desarrollo espiritual. Esas personas no tienen en cuenta la Ley del Sacrificio por la cual deberían pensar en sus hermanos que esperan renacer. Hay parejas de un elevado desarrollo espiritual que no hacen sexo ni siquiera para tener hijos sin darse cuenta que podrían traer a muy evolucionados espíritus. Jesús fue concebido así, como un sacrificio, por unos padres muy evolucionados y de la forma más pura porque no hubo deseo ni atracción carnal y sí un pensamiento centrado en los mundos de los Divino. Esa es la gran diferencia entre lo puro y lo impuro, ya que esto último se basa en el concepto de lujuria, de inmoralidad, de degradación de la mente y de satisfacción de la pasión de los sentidos; es decir en el hombre-animal.
También hay estudiantes de ocultismo que, aunque con buena intención pero por ignorancia, opinan o creen que para ser discípulo de un Maestro o por el simple hecho de obtener una iniciación, no deben casarse porque las relaciones sexuales entorpecerían su desarrollo espiritual. Aunque esta opinión puede estar basada en culturas de ciertos países o en reglas de algunas iglesias y, por supuesto, de los monasterios y conventos, lo cierto es que ni es así ni hay que confundir una cosa con otra. Dios ordenó que hombre y mujer vivieran juntos y que, como matrimonio procrearan, por tanto, es falso y anormal que una persona evite el matrimonio al igual que pensar que el celibato acelera el desarrollo espiritual. De hecho y como ocurre con el resto de tentaciones del mundo, el casado desarrolla y fortalece más su voluntad y puede elevar antes la energía del chacra sacro que otro cualquiera porque por cada tentación superada más poder desarrollado. El hombre ya fue dominado (aunque de forma instintiva) por el sexo por medio de la actividad del centro sacro hace millones de años pero, actualmente y para acelerar su desarrollo, debe trabajar con el corazón y más aún con la mente. La relación sexual debe existir:
1º.- Para procrear cuerpos que necesitan nuestros hermanos de Espíritu para descender y continuar su evolución.
2º.- Para ir acabando con el aspecto animal de las parejas que hace que conciban en momentos de lujuria y pasión; de esta manera se crearán cuerpos mucho más perfectos y se irá acentuando la relación entre hombres y Jerarquías superiores.

Desde el punto de vista espiritual y respecto a nuestro desarrollo, sexo es la relación existente entre el Yo superior y la naturaleza inferior o personalidad. La naturaleza inferior, cuyo dominio es casi principalmente del cuerpo de deseos, lleva millones de años practicando el sexo físico más por instinto animal que por amor, pero cuando esta relación sea elevada a los mundos espirituales, la relación “matrimonial” será pura tanto en sentido físico como del verdadero amor. El sexo físico es la representación inferior de la doble polaridad interna que algún día deberemos convertir en unidad por medio del desarrollo espiritual y de la conciencia. La energía creadora o sexual procede de los mundos superiores y, aunque en el mundo físico se muestra como atracción física sexual, en realidad es una energía cuya fuerza hace que al Espíritu atraiga a la personalidad inferior, es decir, es el trabajo y esfuerzo que hace el Ego para espiritualizar al hombre. El hombre cayó en el pecado del uso y abuso de la energía creadora cuando se le agregó el cuerpo de deseos o emocional y fue el descubrimiento del placer que ese acto le causaba el que le hizo caer cada vez más, pero hoy, gracias a la mente, el hombre debe trabajar con fuerza de voluntad y persistencia para buscar una solución que le libere de sus ataduras sexuales. Al igual que la religión y los místicos, el hombre debería trabajar con la Ley de Atracción desde la posición del Yo superior para fecundar a la personalidad o polo negativo.
Una solución, entre otras, viene dada por la nueva actitud consciente y voluntaria que deben tomar los intelectuales y aspirantes para minimizar la influencia emocional del cuerpo de deseos. No será fácil dada la perversión de la mente imaginativa, la prostitución, la homosexualidad y todos los vicios que hay hoy al respecto, pero la conciencia espiritual comunitaria y planetaria, la acción de los jueces y la respuesta moral e intelectual de otros muchos, traerán la solución a este problema que tanto perjudica en sentido kármico a la humanidad. Estamos en un momento crucial para los que comienzan a descubrir que hay un mundo superior, estamos entre el salvaje que practica sexo ignorante de ciertas leyes y por tanto no culpable como el animal, y el que lleva vidas en el sendero de santidad y controla el deseo y el instinto para no hacer un mal uso de la energía creadora. Pero si el aspirante desea verdaderamente alcanzar el nivel del autentico “homosexual”, el hermafrodita o andrógino divino que todos debemos desarrollar, no sólo debe eliminar la naturaleza animal de sus vidas sino que también debe trabajar como un Yo superior para atraer a lo inferior y contraer el matrimonio puro y casto que se debe formar para que nazca el hijo Cristo.
Desde el punto de vista físico, la unión sexual no solo es lo contrario a lo que debe ser según el Plan de Dios, sino que también es un caos. Lo más parecido a la verdadera unión que deben hacer un hombre y una mujer debería ser la unión armónica, equilibrada y más elevada en sentido espiritual de los tres cuerpos (físico, de deseos y mental) relacionados con sus respectivos mundos. Sin embargo y por lo general, las uniones suelen ser de lo más variado, uniones puramente físicas, frías, desinteresadas o forzadas, emocionales pero no mentales o lo contrario, etc. Esto es importante, como ya digo en otro párrafo, porque la unión voluntaria y consciente de los tres cuerpos es una puerta abierta para que renazcan otros Egos de manera más adecuada, con mejores planes para su desarrollo e incluso más elevados.
Está claro que si queremos adelantarnos a nuestro tiempo y poner nuestra voluntad al servicio del Espíritu para dominar el deseo de sexo carnal, tenemos que posicionarnos en el lado de los conocimientos ocultos. Amor y sexo representan lo mismo y expresan el significado de la Ley de Atracción, es decir, representan la relación e interacción de lo superior sobre lo inferior (Dios y su universo, el Yo superior y la personalidad, el Espíritu y el Ego, etc.) En el hombre, las energías superiores también actúan sobre las inferiores, cierto tipo de energías superiores le impulsan a la actividad por medio de los siete principales chacras etéricos, los cuales se dividen en dos grandes grupos: Los que están por debajo del diafragma y los que están por encima. Todos los verdaderos ocultistas saben y aconsejan no hacer ninguna actividad ni ejercicio de ningún tipo respecto a la energía de los dos chacras inferiores porque traería muy malas consecuencias sobre la salud física y mental del practicante. Pero también coinciden en que esa energía está relacionada con la actividad sexual y en que se puede transmutar y elevar hacia arriba, por tanto, esto es lo que debe interesar a los buscadores de la Verdad y a los aspirantes espirituales.


Francisco Nieto

jueves, 11 de febrero de 2010

EL ASPIRANTE ESPIRITUAL Y EL PROBLEMA DEL SEXO (II)


Según las enseñanzas ocultas, hace millones de años, en la Época Lemúrica, estaban activos los chacras situados por debajo del diafragma y que están relacionados con la conservación y la procreación de la especie, hoy, una gran mayoría, todavía sigue estimulándolos por medio de los sentimientos, deseos y pensamientos relacionados con el sexo. Estas tendencias fueron dadas hace millones de años, cuando nos dieron lo que hoy conocemos como mente, la cual apenas necesitaba energía para funcionar y por tanto se utilizaba más con la intención de crear cuerpos físicos fuertes. Pero hoy, sobre todo en los más adelantados, la fuerza vital debería ser dirigida y utilizada por el cerebro (que es el órgano de la mente) y en el cuerpo etérico para que haya una buena salud, vida larga y una búsqueda constante de la vida espiritual. Está demostrado que los que se dejan llevar por el sexo y dirigen la energía hacia los órganos de generación para satisfacer su instinto animal, terminan por desarrollar algún grado de idiotez, con problemas mentales y en el sistema nervioso, u obsesionados e influenciados por habitantes de los planos más bajos del Mundo de Deseos. Por el contrario, los que han desarrollado hasta cierto punto su Espíritu, cuyo impulso sexual es casi nulo, llegan a subyugar su naturaleza inferior hasta tal grado que son capaces de transmutar la energía creadora y decidir de una forma voluntaria qué hacer con ella. Esto no es supresión ni represión sino una manera de reorientar la energía para que no descienda a los chacras inferiores sino que activen los chacras del corazón y de la cabeza, o sea, dirigir y utilizar la energía en actividades de arte, ciencia, devocionales, abstractas, creadoras, altruistas y en todos los ideales relacionados con la espiritualidad.
Desde la última parte de la Época Lemúrica y los dos primeros tercios de la Atlante, el hombre, ya autoconsciente, ha estado utilizando parte de la energía sexual en la construcción del cerebro para poder extraer el beneficio de las experiencias y, a su vez, ser creador. La fuerza que se manifiesta con el propósito de crear otro nuevo ser es el Amor, pero el hombre, a diferencia de los Ángeles que manifiestan todo su Amor, solo exterioriza una pequeña parte de su amor puesto que lo demás lo utiliza para construir sus órganos internos (mejorarse a sí mismo) de aquí que ame interesadamente a otro para obtener su colaboración en la procreación a la vez que utiliza su mente para beneficio propio. La función sexual tiene como único objeto crear cuerpos para la supervivencia de la especie pero nunca la gratificación de los sentidos ni los deseos sexuales. Parte de la fuerza creadora en el ser humano, en su función de procrear cuerpos, está relacionada con Jehová y sus Ángeles que, con las fuerzas cristalizantes de la Luna, nos facilitan la formación y nacimiento de los niños; la otra parte de la energía creadora se relaciona con la actividad de los Ángeles Luciferes respecto al trabajo cerebral, ellos nos incitan para que pensemos con tal de evolucionar a través de nuestra experiencia, pero ahí está el peligro porque por ellos cayó el hombre en el pecado de “comer del Árbol del Conocimiento”.
Lo cierto es que en la actualidad, el sexo, tal y como lo entienden la mayoría de la humanidad, no se puede considerar una fuerza espiritualizadora porque, entre otras cosas, no hay muchas personas que sepan verdaderamente el significado de esa palabra como ya veremos después. El sexo esclaviza y crea enfermedad y muerte, pero también en su correcta interpretación y práctica, el sexo trae la libertad y el desarrollo espiritual; así es que no se trata de huir del problema sino de enfrentarse y resolverlo. Dios es creador, nosotros somos creadores y todo es creación pero “creación” es sexo en cualquier mundo o plano. Nada tiene que hacer como aspirante espiritual aquel que es dominado por el sexo físico y no siente el deseo de superarlo y salir de esa etapa pero, al contrario, aquel que lo comprende en su esencia y ve la pureza de una relación con la intención de procrear, está en el sendero del conocimiento y la rectitud. Cualquiera que sea la actitud que se tome frente al sexo implicará progreso o degeneración y el aspirante debe trabajar por lo primero a través de las artes, las ciencias, la devoción, las actividades mentales abstractas y los ejercicios espirituales o esotéricos. De esta manera se orientan y utilizan las energías generadoras para así ascender en la escala.
El hombre que derrocha su energía sexual termina con problemas mentales pero el intelectual, el pensador que utiliza su fuerza en crear pensamientos, en inventar y en meditar temas abstractos y el que eleva la energía al cerebro, no suele ser practicante del sexo. El niño utiliza su fuerza creadora para sí mismo, por eso tiene un gran crecimiento en los primeros años pero cuando, con la pubertad, se despierta el deseo y la pasión ya está preparado para crear otros cuerpos, sin embargo, el hombre considera que la unión de ambos sexos les autoriza al desenfreno en la gratificación de los sentidos. Por tanto, tanto en el caso del soltero como en el del casado, es necesario saber tomar una decisión correcta y actuar con precaución al respecto. Para la mayoría de las personas que andamos en el mundo del ocultismo no son buenas las prisas para obtener un control total del acto sexual puesto que eso puede traer peores consecuencias, como dijo san Pablo, “Es mejor casarse que quemarse”. De hecho, el voto de castidad solo se debe hacer a partir de que se tienen casi todas las iniciaciones menores, por tanto es preferible avanzar lenta y progresivamente que no llevar una vida ascética cuya represión puede terminar con un descontrol de la energía que le llevaría al interesado hacia el lado contrario de lo que desea conseguir.
La represión del deseo no es buena ni lo más correcto porque cuanto más se piensa en la manera de controlar el deseo carnal más fortalecemos ese deseo, los instintos sexuales se pueden acallar por algún tiempo pero si el trabajo no es el correcto, resurgirán como un vendaval o como un deseo irrefrenable y poderoso difícil de controlar. La solución es darles otra dirección para ser empleados también de forma creadora como hemos dicho anteriormente, no es fácil y hay que tener tanta paciencia como persistencia. El matrimonio y el sexo es un problema para los aspirantes espirituales y para los que quieren ser célibes, por eso y para comenzar a orientar la energía creadora hacia el lado generador y regenerador, debemos estar las 24 horas en oración, con la mente centrada en lo espiritual y elevado, y no permitir dejarnos llevar por todo aquello que pueda suponer una tentación a través de imágenes, amigos, hechos y circunstancias que, por otro lado, pueden ser una prueba. Sin embargo, a pesar de todas las pruebas y tentaciones que puedan surgir, el matrimonio es una bendición.
Son muchos los estudiantes de las escuelas de ocultismo los que piden consejo o se encuentran en un mar de dudas a causa de la relación sexual en la pareja o matrimonio, y una de las mejores respuestas que se suelen dar es que vaya olvidándose lenta pero progresivamente de la práctica para que, no pensando en el sexo no haya deseo y, por tanto, haya cada vez menos práctica. Pero, en el matrimonio, la mejor consejera es la experiencia razonada porque razonando la práctica que se haga del sexo es como se puede extraer una buena decisión. Tan perjudicial puede ser la satisfacción total como la represión porque ambos perjudican al que más deseo de sexo tenga al igual que al aspirante espiritual, pero respecto a este último pueden producirse dos cosas: En el caso de la represión total, el aspirante puede verse traicionado o dominado en el mundo del deseo; y en el caso de satisfacción plena producirá una falta de energía vital que entorpecerá el trabajo oculto y por tanto el progreso de la creación del cuerpo-alma. Lo ideal es que la pareja sea estudiantes de ocultismo y aspirantes espirituales porque de esa manera habrá comprensión y cooperación para alcanzar el objetivo, de esta manera y sabiendo el verdadero y oculto significado del sexo conseguirán mantener la energía creadora dentro al menos durante gran parte de su vida.
Sabemos que el cuerpo físico es, actualmente, el más perfecto y valioso instrumento para la experiencia y que gracias a él se evoluciona, se forma el Cuerpo-Alma en el cuerpo etérico y se purifica el cuerpo de deseos cuando hacemos un correcto uso de la mente. Por tanto, es deber del aspirante cuidar del cuerpo físico, no derrochar la energía vital del cuerpo etérico y desarrollar deseos y sentimientos que tengan relación con las regiones superiores del mundo del deseo, pero todo ello por medio del control de la mente y su aplicación a los ejercicios espirituales y a la práctica de los ideales más elevados que se pueden tener. Pero, claro, de nada serviría todo esto si a lo largo del día o de vez en cuando, el aspirante cae en los deseos sexuales y se deja dominar para satisfacer su apetito sexual. Cuando se cede una vez se ha entorpecido el trabajo y el esfuerzo de todo lo logrado. Pero de los errores también se aprende y, si cuando se cede ante el deseo de sexo hay, a continuación, verdadero arrepentimiento, proposición de superación, pesar y dolor, también se obtiene purificación y crecimiento anímico. Aunque sabemos que el pecado contra el Espíritu Santo no tiene perdón y nos trae enfermedades crónicas, mentales, degenerativas e impedimentos para el correcto uso del cuerpo físico, también sabemos que después de la vida se imprimirán los resultados en la conciencia para que, en el futuro, su voz sea más poderosa. Esta grabación junto a la del átomo-simiente del cuerpo físico, son los que, aun después de fracasar, dan un impulso para poder seguir esforzándose y luchando por alcanzar la perfección.
Cuando el aspirante espiritual llega a una edad madura y se ha esforzado por purificar sus cuerpos y por acelerar el proceso que le llevará a la iniciación, es decir, cuando ha tenido una vida regenerada y se encuentra casi en la vejez, entonces es cuando más valora su pasado y se hace propuestas a sí mismo para seguir luchando por la vida superior. La fuerza del arrepentimiento por sus errores del pasado hace que en esta última etapa consiga más éxitos e incluso (al contrario de lo que normalmente ocurre) que alargue su vida, entonces y si ha controlado para bien la energía creadora, conseguirá sus objetivos y habrá acumulado muchos tesoros en el cielo y muchas posibilidades de hacerse un iniciado en la próxima vida. La regeneración engrandece el Yo superior, manifiesta sutilidad mental, simpatía, jovialidad, amor, comprensión, atracción, etc. Pero, también, el hombre regenerado no se ve tentado por el deseo de relaciones sexuales, no se interesa por ver nada relacionado con el sexo y no permite que su mente piense en nada que le pueda despertar o tentar respecto al sexo. Este hombre descansa sobre su lucha del pasado, siente la verdadera naturaleza del amor y de la devoción, responde como un verdadero hermano fraternal ante los demás y acelera su búsqueda de lo divino pero, aún así, no está libre de peligros. Peligros que pueden confundir el amor fraternal con el personal, que pueden traer tentaciones por medio de otras personas o pareja, pruebas que convierten el esfuerzo de regeneración en expresiones de naturaleza inferior e incluso el descubrimiento de que el amor que tenía hacia su pareja era amor carnal. Cuando el hombre regenerado se ha liberado de las pasiones y deseos inferiores del cuerpo de deseos, es cuando la mente gobierna bajo la dirección de la voluntad del Alma, entonces se puede decir que está caminando por el sendero de iniciación y de Dios.

Francisco Nieto

viernes, 5 de febrero de 2010

EL ASPIRANTE ESPIRITUAL Y EL PROBLEMA DEL SEXO (I)


El problema del sexo tiene su mayor significado e importancia ahora porque la humanidad está empezando a utilizar el discernimiento y la meditación para acelerar su propio desarrollo. Es el momento de enfrentarse a nuestro peor enemigo, el aspecto animal del cuerpo de deseos que, junto a los Ángeles Luciferes, es el que nos hizo caer en el uso y abuso de la función creadora para satisfacer los apetitos carnales. El hombre ha pervertido las facultades creadoras otorgadas por Dios para alcanzar sus objetivos egoístas y materialistas pero ya va siendo hora de que aprenda el verdadero sentido y propósito del sexo. Debe aprender el verdadero simbolismo de la relación sexual si quiere descubrir el aspecto espiritual de la vida y del ser. La Ley del Amor o de Atracción (del sexo) es la ley que relaciona la vida con la forma (lo superior con lo inferior) para que se cumpla el propósito de Dios sobre la creación. Por consiguiente, el sexo se considera una función sagrada y creadora como podemos ver en la vida de Dios sobre el sistema solar, la del Espíritu sobre la materia, la germinación de una planta o el nacimiento de un animal.
Es muy posible que cuando los gobiernos modernos y democráticos aprueban leyes para la educación de la sociedad, y más concretamente de la juventud, sobre el sexo, muchos conservadores y religiosos piensen que no es bueno porque se puede incitar a la práctica abusiva del mismo. La educación sexual hace un buen papel en sentido informativo y, sobre todo, en sentido de prevención de enfermedades, sin embargo, hay que dar la razón en parte a los que piensen que no es necesario ya que, por medio de esta información demasiado liberal, la práctica del sexo se ha hecho tan común como ir a divertirse y emborracharse o drogarse en el fin de semana. ¿Y todo por qué? Pues porque se educa en sentido de interpretar el sexo como un impulso biológico de la naturaleza al que hay que satisfacer de una forma natural y porque los propios educadores no saben nada del origen y naturaleza de la energía creadora que se está mal utilizando.
Por otro lado, se fomenta la relación sexual a través del cine, la televisión y de cualquier otro medio de comunicación y ocio sin saber tampoco que esa energía creadora, que también utilizamos para hablar y pensar, procede del mismo Dios y se debería utilizar de forma generadora y regeneradora en nuestra vida personal y más aún en sentido de la procreación puesto que es el medio por el cual nuestros hermanos en espíritu renacen para poder evolucionar. La verdad, sin embargo, es que hasta que el hombre no aprenda a transmutar o utilizar esa energía creadora por medio del pensamiento y del trabajo espiritual tendrá que sufrir la enfermedad y la muerte bajo la Ley de Consecuencia a modo de pago por pecar contra las Leyes Divinas y contra el Espíritu Santo que es el que tiene a su cargo la formación de los cuerpos físicos
Está bien la educación sexual como prevención de las enfermedades pero es que precisamente esas y otras enfermedades son el efecto del mal uso y del abuso de esa energía sexual, luego entonces, la solución estaría en educar a los padres para que sepan educar a los hijos respecto al sexo. Está claro que no es fácil en los tiempos que corren a no ser que los padres hayan alcanzado un grado de desarrollo espiritual que les permita comprender esto pero, aun así y sin que sepan nada de ocultismo, se les puede explicar poniendo como ejemplo a las personas que dedican su vida a Dios y a servir al prójimo, es decir a los sacerdotes, monjas, misioneros, etc. Cualquiera de estas personas que cumpla verdaderamente con sus deberes y con el compromiso o promesa que hizo, estará siempre ocupada con las cosas de Dios, por consiguiente, no podrá estar en las cosas del diablo. Cualquier aspirante espiritual ocultista sabe que toda acción tiene su origen en la mente porque, aunque proceda de un impulso o instinto, si se sabe razonar y controlar la mente se puede transformar, por tanto, quien tiene en su mente todo el día pensamientos elevados, oraciones, ideales espirituales para practicar, voluntad de servir allá donde pueda, etc., no puede albergar nada que le pueda estimular el deseo sexual. Es más, cuando se lleva a cabo estas prácticas se fortalece la voluntad y si tenemos una voluntad fuerte superaremos las tentaciones que puedan llevar al mal uso de la energía sexual que, en ese sentido, solo debería ser utilizada para crear cuerpos.
Cuando los padres comprendan lo que intento explicar, como otros muchos lo han explicado, estarán algo preparados para enseñar a sus hijos pero, aun así, no sería suficiente. La energía creadora, como la que contiene cualquier semilla, es una substancia espiritual y cuando se utiliza de forma descontrolada y para satisfacer el deseo de placer más animal que humano, como el libertino o el depravado, se puede acabar estéril o con una problema mental. Esta energía fecundadora también es vida y, por tanto, longevidad, por ejemplo: El caballo semental se muestra intrépido e impaciente, mientras que un toro castrado es mucho más dócil; cuando un agricultor ve que un árbol va a dar mucha fruta procura quitar parte de ella para que la energía creadora (vida) se utilice en el crecimiento de la cantidad adecuada y no acorte la vida del árbol; la biblia misma viene a decir que el acto sexual físico, el fruto de la carne, es el que nos lleva a la muerte y a pecar contra el Espíritu Santo que es considerado el “Señor y Dador de Vida” a la vez que la castidad y la continencia, junto al trabajo espiritual, genera inmortalidad.
Pero claro, decir que hay que contener el deseo sexual es fácil y a la vez perjudicial si no se hace correctamente. El cuerpo, como tal, no es puro ni impuro, y respecto al sexo lleva consigo la posibilidad de la reproducción al igual que el de la nutrición y la conservación; así es que el sexo, desde el punto de vista físico, se puede interpretar como una función fisiológica. La pureza o impureza de una persona no radica en el acto mismo (que se puede controlar) sino en el cuerpo de deseos y en la mente, es decir, en que el hombre se deje dominar por sus deseos lujuriosos y pasionales y no sepa utilizar su mente para contrarrestar esa fuerza y vencerla gracias a la meditación y el discernimiento. Todo acto sexual que no sea hecho con la intención espiritual y pura de procrear para facilitar la venida de un Alma, se considera pecado o un acto impuro a la luz de las enseñanza ocultas, por el contrario, el acto hecho a modo de sacrificio (sin deseo físico), con oración y con la mente en Dios, es un acto puro y atraerá a un Alma elevada. Y es que, la unión entre dos personas debería servir solamente para facilitar cuerpos físicos a los Egos que están esperando una oportunidad para renacer, es necesario saber que cuanto más pureza en los padres, más elevado será el Ego que atraigan para renacer.
Como podemos ver, de una forma u otra y tanto a los padres más desarrollados como a los menos, se les puede educar y explicar cuál es la verdadera función del sexo. Éstos deben saber que esta energía espiritual puede utilizarse de tres diferentes formas a lo largo de nuestra vida, como generadora, (procreación, palabra hablada y pensamientos creadores), como degeneradora (sexo físico y pasional, malos pensamientos, injurias, críticas, etc.), y regeneradora, cuando el hombre que ha caído en cierto grado de degeneración, se regenera con la fuerza de la voluntad y del pensamiento. Quien se degenera atrae hacia sí mismo y hacia su aura todo lo que esté en sintonía con lo que es a la vez que irradia eso mismo, mientras que el que procura ser casto y contener los deseos de sexo elevando la energía creadora hacia la cabeza y al corazón está purificando sus cuerpos, despertando los poderes del Alma, prolongando su vida y atrayendo lo bueno y elevado de los mundos superiores. Una vez tenemos una pequeña idea de lo que es la energía creadora espiritual y el uso que debemos hacer de ella, en nosotros está saber elegir cómo y para qué utilizarla ya que de esto dependerán muchas cosas, tanto para la presente vida como para las futuras.
Si bien, para el mantenimiento de la vida, solo es necesario un aspecto o polo de esta energía, para crear son necesarios los dos polos, uno dinámico que se gasta y que debe encontrar un estado de equilibrio, y otro inerte y potencial que, encerrado en la forma, queda en libertad por medio del estímulo del primero. Esto es, el polo positivo o masculino estimula al negativo o femenino gracias al cual, este último, realiza la función creadora como es el caso del embarazo en la mujer, por tanto, donde quiera que esta acción y reacción se produzca (mundos, planos, cuerpos, etc.) esotéricamente se produce el sexo. Hay quien piensa que el Espíritu no tiene sexo, sin embargo, el ocultista sabe que tanto el Espíritu como el hombre y la mujer son bisexuales y aunque, con un aspecto latente, son completos en sí mismos. El cuerpo masculino tiene su contraparte femenina y lo mismo al contrario y eso mismo ocurre con los diferentes cuerpos desde el propio Ego hasta el físico según sea el polo del futuro cuerpo físico. Sin embargo, la futura humanidad no tendrá sexo desde el punto de vista físico como no lo tuvo en el pasado cuando se reproducía por medio de esporas, ya que, cuando el Ego absorba la personalidad y no necesite renacer como ahora, existirá la fuerza como doble polaridad pero no como forma física de hombre y mujer.
Francisco Nieto