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viernes, 5 de febrero de 2010

EL ASPIRANTE ESPIRITUAL Y EL PROBLEMA DEL SEXO (I)


El problema del sexo tiene su mayor significado e importancia ahora porque la humanidad está empezando a utilizar el discernimiento y la meditación para acelerar su propio desarrollo. Es el momento de enfrentarse a nuestro peor enemigo, el aspecto animal del cuerpo de deseos que, junto a los Ángeles Luciferes, es el que nos hizo caer en el uso y abuso de la función creadora para satisfacer los apetitos carnales. El hombre ha pervertido las facultades creadoras otorgadas por Dios para alcanzar sus objetivos egoístas y materialistas pero ya va siendo hora de que aprenda el verdadero sentido y propósito del sexo. Debe aprender el verdadero simbolismo de la relación sexual si quiere descubrir el aspecto espiritual de la vida y del ser. La Ley del Amor o de Atracción (del sexo) es la ley que relaciona la vida con la forma (lo superior con lo inferior) para que se cumpla el propósito de Dios sobre la creación. Por consiguiente, el sexo se considera una función sagrada y creadora como podemos ver en la vida de Dios sobre el sistema solar, la del Espíritu sobre la materia, la germinación de una planta o el nacimiento de un animal.
Es muy posible que cuando los gobiernos modernos y democráticos aprueban leyes para la educación de la sociedad, y más concretamente de la juventud, sobre el sexo, muchos conservadores y religiosos piensen que no es bueno porque se puede incitar a la práctica abusiva del mismo. La educación sexual hace un buen papel en sentido informativo y, sobre todo, en sentido de prevención de enfermedades, sin embargo, hay que dar la razón en parte a los que piensen que no es necesario ya que, por medio de esta información demasiado liberal, la práctica del sexo se ha hecho tan común como ir a divertirse y emborracharse o drogarse en el fin de semana. ¿Y todo por qué? Pues porque se educa en sentido de interpretar el sexo como un impulso biológico de la naturaleza al que hay que satisfacer de una forma natural y porque los propios educadores no saben nada del origen y naturaleza de la energía creadora que se está mal utilizando.
Por otro lado, se fomenta la relación sexual a través del cine, la televisión y de cualquier otro medio de comunicación y ocio sin saber tampoco que esa energía creadora, que también utilizamos para hablar y pensar, procede del mismo Dios y se debería utilizar de forma generadora y regeneradora en nuestra vida personal y más aún en sentido de la procreación puesto que es el medio por el cual nuestros hermanos en espíritu renacen para poder evolucionar. La verdad, sin embargo, es que hasta que el hombre no aprenda a transmutar o utilizar esa energía creadora por medio del pensamiento y del trabajo espiritual tendrá que sufrir la enfermedad y la muerte bajo la Ley de Consecuencia a modo de pago por pecar contra las Leyes Divinas y contra el Espíritu Santo que es el que tiene a su cargo la formación de los cuerpos físicos
Está bien la educación sexual como prevención de las enfermedades pero es que precisamente esas y otras enfermedades son el efecto del mal uso y del abuso de esa energía sexual, luego entonces, la solución estaría en educar a los padres para que sepan educar a los hijos respecto al sexo. Está claro que no es fácil en los tiempos que corren a no ser que los padres hayan alcanzado un grado de desarrollo espiritual que les permita comprender esto pero, aun así y sin que sepan nada de ocultismo, se les puede explicar poniendo como ejemplo a las personas que dedican su vida a Dios y a servir al prójimo, es decir a los sacerdotes, monjas, misioneros, etc. Cualquiera de estas personas que cumpla verdaderamente con sus deberes y con el compromiso o promesa que hizo, estará siempre ocupada con las cosas de Dios, por consiguiente, no podrá estar en las cosas del diablo. Cualquier aspirante espiritual ocultista sabe que toda acción tiene su origen en la mente porque, aunque proceda de un impulso o instinto, si se sabe razonar y controlar la mente se puede transformar, por tanto, quien tiene en su mente todo el día pensamientos elevados, oraciones, ideales espirituales para practicar, voluntad de servir allá donde pueda, etc., no puede albergar nada que le pueda estimular el deseo sexual. Es más, cuando se lleva a cabo estas prácticas se fortalece la voluntad y si tenemos una voluntad fuerte superaremos las tentaciones que puedan llevar al mal uso de la energía sexual que, en ese sentido, solo debería ser utilizada para crear cuerpos.
Cuando los padres comprendan lo que intento explicar, como otros muchos lo han explicado, estarán algo preparados para enseñar a sus hijos pero, aun así, no sería suficiente. La energía creadora, como la que contiene cualquier semilla, es una substancia espiritual y cuando se utiliza de forma descontrolada y para satisfacer el deseo de placer más animal que humano, como el libertino o el depravado, se puede acabar estéril o con una problema mental. Esta energía fecundadora también es vida y, por tanto, longevidad, por ejemplo: El caballo semental se muestra intrépido e impaciente, mientras que un toro castrado es mucho más dócil; cuando un agricultor ve que un árbol va a dar mucha fruta procura quitar parte de ella para que la energía creadora (vida) se utilice en el crecimiento de la cantidad adecuada y no acorte la vida del árbol; la biblia misma viene a decir que el acto sexual físico, el fruto de la carne, es el que nos lleva a la muerte y a pecar contra el Espíritu Santo que es considerado el “Señor y Dador de Vida” a la vez que la castidad y la continencia, junto al trabajo espiritual, genera inmortalidad.
Pero claro, decir que hay que contener el deseo sexual es fácil y a la vez perjudicial si no se hace correctamente. El cuerpo, como tal, no es puro ni impuro, y respecto al sexo lleva consigo la posibilidad de la reproducción al igual que el de la nutrición y la conservación; así es que el sexo, desde el punto de vista físico, se puede interpretar como una función fisiológica. La pureza o impureza de una persona no radica en el acto mismo (que se puede controlar) sino en el cuerpo de deseos y en la mente, es decir, en que el hombre se deje dominar por sus deseos lujuriosos y pasionales y no sepa utilizar su mente para contrarrestar esa fuerza y vencerla gracias a la meditación y el discernimiento. Todo acto sexual que no sea hecho con la intención espiritual y pura de procrear para facilitar la venida de un Alma, se considera pecado o un acto impuro a la luz de las enseñanza ocultas, por el contrario, el acto hecho a modo de sacrificio (sin deseo físico), con oración y con la mente en Dios, es un acto puro y atraerá a un Alma elevada. Y es que, la unión entre dos personas debería servir solamente para facilitar cuerpos físicos a los Egos que están esperando una oportunidad para renacer, es necesario saber que cuanto más pureza en los padres, más elevado será el Ego que atraigan para renacer.
Como podemos ver, de una forma u otra y tanto a los padres más desarrollados como a los menos, se les puede educar y explicar cuál es la verdadera función del sexo. Éstos deben saber que esta energía espiritual puede utilizarse de tres diferentes formas a lo largo de nuestra vida, como generadora, (procreación, palabra hablada y pensamientos creadores), como degeneradora (sexo físico y pasional, malos pensamientos, injurias, críticas, etc.), y regeneradora, cuando el hombre que ha caído en cierto grado de degeneración, se regenera con la fuerza de la voluntad y del pensamiento. Quien se degenera atrae hacia sí mismo y hacia su aura todo lo que esté en sintonía con lo que es a la vez que irradia eso mismo, mientras que el que procura ser casto y contener los deseos de sexo elevando la energía creadora hacia la cabeza y al corazón está purificando sus cuerpos, despertando los poderes del Alma, prolongando su vida y atrayendo lo bueno y elevado de los mundos superiores. Una vez tenemos una pequeña idea de lo que es la energía creadora espiritual y el uso que debemos hacer de ella, en nosotros está saber elegir cómo y para qué utilizarla ya que de esto dependerán muchas cosas, tanto para la presente vida como para las futuras.
Si bien, para el mantenimiento de la vida, solo es necesario un aspecto o polo de esta energía, para crear son necesarios los dos polos, uno dinámico que se gasta y que debe encontrar un estado de equilibrio, y otro inerte y potencial que, encerrado en la forma, queda en libertad por medio del estímulo del primero. Esto es, el polo positivo o masculino estimula al negativo o femenino gracias al cual, este último, realiza la función creadora como es el caso del embarazo en la mujer, por tanto, donde quiera que esta acción y reacción se produzca (mundos, planos, cuerpos, etc.) esotéricamente se produce el sexo. Hay quien piensa que el Espíritu no tiene sexo, sin embargo, el ocultista sabe que tanto el Espíritu como el hombre y la mujer son bisexuales y aunque, con un aspecto latente, son completos en sí mismos. El cuerpo masculino tiene su contraparte femenina y lo mismo al contrario y eso mismo ocurre con los diferentes cuerpos desde el propio Ego hasta el físico según sea el polo del futuro cuerpo físico. Sin embargo, la futura humanidad no tendrá sexo desde el punto de vista físico como no lo tuvo en el pasado cuando se reproducía por medio de esporas, ya que, cuando el Ego absorba la personalidad y no necesite renacer como ahora, existirá la fuerza como doble polaridad pero no como forma física de hombre y mujer.
Francisco Nieto

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