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jueves, 11 de febrero de 2010

EL ASPIRANTE ESPIRITUAL Y EL PROBLEMA DEL SEXO (II)


Según las enseñanzas ocultas, hace millones de años, en la Época Lemúrica, estaban activos los chacras situados por debajo del diafragma y que están relacionados con la conservación y la procreación de la especie, hoy, una gran mayoría, todavía sigue estimulándolos por medio de los sentimientos, deseos y pensamientos relacionados con el sexo. Estas tendencias fueron dadas hace millones de años, cuando nos dieron lo que hoy conocemos como mente, la cual apenas necesitaba energía para funcionar y por tanto se utilizaba más con la intención de crear cuerpos físicos fuertes. Pero hoy, sobre todo en los más adelantados, la fuerza vital debería ser dirigida y utilizada por el cerebro (que es el órgano de la mente) y en el cuerpo etérico para que haya una buena salud, vida larga y una búsqueda constante de la vida espiritual. Está demostrado que los que se dejan llevar por el sexo y dirigen la energía hacia los órganos de generación para satisfacer su instinto animal, terminan por desarrollar algún grado de idiotez, con problemas mentales y en el sistema nervioso, u obsesionados e influenciados por habitantes de los planos más bajos del Mundo de Deseos. Por el contrario, los que han desarrollado hasta cierto punto su Espíritu, cuyo impulso sexual es casi nulo, llegan a subyugar su naturaleza inferior hasta tal grado que son capaces de transmutar la energía creadora y decidir de una forma voluntaria qué hacer con ella. Esto no es supresión ni represión sino una manera de reorientar la energía para que no descienda a los chacras inferiores sino que activen los chacras del corazón y de la cabeza, o sea, dirigir y utilizar la energía en actividades de arte, ciencia, devocionales, abstractas, creadoras, altruistas y en todos los ideales relacionados con la espiritualidad.
Desde la última parte de la Época Lemúrica y los dos primeros tercios de la Atlante, el hombre, ya autoconsciente, ha estado utilizando parte de la energía sexual en la construcción del cerebro para poder extraer el beneficio de las experiencias y, a su vez, ser creador. La fuerza que se manifiesta con el propósito de crear otro nuevo ser es el Amor, pero el hombre, a diferencia de los Ángeles que manifiestan todo su Amor, solo exterioriza una pequeña parte de su amor puesto que lo demás lo utiliza para construir sus órganos internos (mejorarse a sí mismo) de aquí que ame interesadamente a otro para obtener su colaboración en la procreación a la vez que utiliza su mente para beneficio propio. La función sexual tiene como único objeto crear cuerpos para la supervivencia de la especie pero nunca la gratificación de los sentidos ni los deseos sexuales. Parte de la fuerza creadora en el ser humano, en su función de procrear cuerpos, está relacionada con Jehová y sus Ángeles que, con las fuerzas cristalizantes de la Luna, nos facilitan la formación y nacimiento de los niños; la otra parte de la energía creadora se relaciona con la actividad de los Ángeles Luciferes respecto al trabajo cerebral, ellos nos incitan para que pensemos con tal de evolucionar a través de nuestra experiencia, pero ahí está el peligro porque por ellos cayó el hombre en el pecado de “comer del Árbol del Conocimiento”.
Lo cierto es que en la actualidad, el sexo, tal y como lo entienden la mayoría de la humanidad, no se puede considerar una fuerza espiritualizadora porque, entre otras cosas, no hay muchas personas que sepan verdaderamente el significado de esa palabra como ya veremos después. El sexo esclaviza y crea enfermedad y muerte, pero también en su correcta interpretación y práctica, el sexo trae la libertad y el desarrollo espiritual; así es que no se trata de huir del problema sino de enfrentarse y resolverlo. Dios es creador, nosotros somos creadores y todo es creación pero “creación” es sexo en cualquier mundo o plano. Nada tiene que hacer como aspirante espiritual aquel que es dominado por el sexo físico y no siente el deseo de superarlo y salir de esa etapa pero, al contrario, aquel que lo comprende en su esencia y ve la pureza de una relación con la intención de procrear, está en el sendero del conocimiento y la rectitud. Cualquiera que sea la actitud que se tome frente al sexo implicará progreso o degeneración y el aspirante debe trabajar por lo primero a través de las artes, las ciencias, la devoción, las actividades mentales abstractas y los ejercicios espirituales o esotéricos. De esta manera se orientan y utilizan las energías generadoras para así ascender en la escala.
El hombre que derrocha su energía sexual termina con problemas mentales pero el intelectual, el pensador que utiliza su fuerza en crear pensamientos, en inventar y en meditar temas abstractos y el que eleva la energía al cerebro, no suele ser practicante del sexo. El niño utiliza su fuerza creadora para sí mismo, por eso tiene un gran crecimiento en los primeros años pero cuando, con la pubertad, se despierta el deseo y la pasión ya está preparado para crear otros cuerpos, sin embargo, el hombre considera que la unión de ambos sexos les autoriza al desenfreno en la gratificación de los sentidos. Por tanto, tanto en el caso del soltero como en el del casado, es necesario saber tomar una decisión correcta y actuar con precaución al respecto. Para la mayoría de las personas que andamos en el mundo del ocultismo no son buenas las prisas para obtener un control total del acto sexual puesto que eso puede traer peores consecuencias, como dijo san Pablo, “Es mejor casarse que quemarse”. De hecho, el voto de castidad solo se debe hacer a partir de que se tienen casi todas las iniciaciones menores, por tanto es preferible avanzar lenta y progresivamente que no llevar una vida ascética cuya represión puede terminar con un descontrol de la energía que le llevaría al interesado hacia el lado contrario de lo que desea conseguir.
La represión del deseo no es buena ni lo más correcto porque cuanto más se piensa en la manera de controlar el deseo carnal más fortalecemos ese deseo, los instintos sexuales se pueden acallar por algún tiempo pero si el trabajo no es el correcto, resurgirán como un vendaval o como un deseo irrefrenable y poderoso difícil de controlar. La solución es darles otra dirección para ser empleados también de forma creadora como hemos dicho anteriormente, no es fácil y hay que tener tanta paciencia como persistencia. El matrimonio y el sexo es un problema para los aspirantes espirituales y para los que quieren ser célibes, por eso y para comenzar a orientar la energía creadora hacia el lado generador y regenerador, debemos estar las 24 horas en oración, con la mente centrada en lo espiritual y elevado, y no permitir dejarnos llevar por todo aquello que pueda suponer una tentación a través de imágenes, amigos, hechos y circunstancias que, por otro lado, pueden ser una prueba. Sin embargo, a pesar de todas las pruebas y tentaciones que puedan surgir, el matrimonio es una bendición.
Son muchos los estudiantes de las escuelas de ocultismo los que piden consejo o se encuentran en un mar de dudas a causa de la relación sexual en la pareja o matrimonio, y una de las mejores respuestas que se suelen dar es que vaya olvidándose lenta pero progresivamente de la práctica para que, no pensando en el sexo no haya deseo y, por tanto, haya cada vez menos práctica. Pero, en el matrimonio, la mejor consejera es la experiencia razonada porque razonando la práctica que se haga del sexo es como se puede extraer una buena decisión. Tan perjudicial puede ser la satisfacción total como la represión porque ambos perjudican al que más deseo de sexo tenga al igual que al aspirante espiritual, pero respecto a este último pueden producirse dos cosas: En el caso de la represión total, el aspirante puede verse traicionado o dominado en el mundo del deseo; y en el caso de satisfacción plena producirá una falta de energía vital que entorpecerá el trabajo oculto y por tanto el progreso de la creación del cuerpo-alma. Lo ideal es que la pareja sea estudiantes de ocultismo y aspirantes espirituales porque de esa manera habrá comprensión y cooperación para alcanzar el objetivo, de esta manera y sabiendo el verdadero y oculto significado del sexo conseguirán mantener la energía creadora dentro al menos durante gran parte de su vida.
Sabemos que el cuerpo físico es, actualmente, el más perfecto y valioso instrumento para la experiencia y que gracias a él se evoluciona, se forma el Cuerpo-Alma en el cuerpo etérico y se purifica el cuerpo de deseos cuando hacemos un correcto uso de la mente. Por tanto, es deber del aspirante cuidar del cuerpo físico, no derrochar la energía vital del cuerpo etérico y desarrollar deseos y sentimientos que tengan relación con las regiones superiores del mundo del deseo, pero todo ello por medio del control de la mente y su aplicación a los ejercicios espirituales y a la práctica de los ideales más elevados que se pueden tener. Pero, claro, de nada serviría todo esto si a lo largo del día o de vez en cuando, el aspirante cae en los deseos sexuales y se deja dominar para satisfacer su apetito sexual. Cuando se cede una vez se ha entorpecido el trabajo y el esfuerzo de todo lo logrado. Pero de los errores también se aprende y, si cuando se cede ante el deseo de sexo hay, a continuación, verdadero arrepentimiento, proposición de superación, pesar y dolor, también se obtiene purificación y crecimiento anímico. Aunque sabemos que el pecado contra el Espíritu Santo no tiene perdón y nos trae enfermedades crónicas, mentales, degenerativas e impedimentos para el correcto uso del cuerpo físico, también sabemos que después de la vida se imprimirán los resultados en la conciencia para que, en el futuro, su voz sea más poderosa. Esta grabación junto a la del átomo-simiente del cuerpo físico, son los que, aun después de fracasar, dan un impulso para poder seguir esforzándose y luchando por alcanzar la perfección.
Cuando el aspirante espiritual llega a una edad madura y se ha esforzado por purificar sus cuerpos y por acelerar el proceso que le llevará a la iniciación, es decir, cuando ha tenido una vida regenerada y se encuentra casi en la vejez, entonces es cuando más valora su pasado y se hace propuestas a sí mismo para seguir luchando por la vida superior. La fuerza del arrepentimiento por sus errores del pasado hace que en esta última etapa consiga más éxitos e incluso (al contrario de lo que normalmente ocurre) que alargue su vida, entonces y si ha controlado para bien la energía creadora, conseguirá sus objetivos y habrá acumulado muchos tesoros en el cielo y muchas posibilidades de hacerse un iniciado en la próxima vida. La regeneración engrandece el Yo superior, manifiesta sutilidad mental, simpatía, jovialidad, amor, comprensión, atracción, etc. Pero, también, el hombre regenerado no se ve tentado por el deseo de relaciones sexuales, no se interesa por ver nada relacionado con el sexo y no permite que su mente piense en nada que le pueda despertar o tentar respecto al sexo. Este hombre descansa sobre su lucha del pasado, siente la verdadera naturaleza del amor y de la devoción, responde como un verdadero hermano fraternal ante los demás y acelera su búsqueda de lo divino pero, aún así, no está libre de peligros. Peligros que pueden confundir el amor fraternal con el personal, que pueden traer tentaciones por medio de otras personas o pareja, pruebas que convierten el esfuerzo de regeneración en expresiones de naturaleza inferior e incluso el descubrimiento de que el amor que tenía hacia su pareja era amor carnal. Cuando el hombre regenerado se ha liberado de las pasiones y deseos inferiores del cuerpo de deseos, es cuando la mente gobierna bajo la dirección de la voluntad del Alma, entonces se puede decir que está caminando por el sendero de iniciación y de Dios.

Francisco Nieto

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