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miércoles, 17 de febrero de 2010

EL ASPIRANTE ESPIRITUAL Y EL PROBLEMA DEL SEXO (III)


Una vez comprendido todo lo anteriormente expuesto y viendo la importancia que tiene la energía creadora, cabe preguntarse ¿Debe hacer el voto de castidad el aspirante espiritual? Algunas de las claves o soluciones para el aspirante es comprender la pureza del acto sexual tal y como se produce en todas las cosas y mundos; ver al sexo contrario como hermano/a, como madre y como padre; ver la belleza de la procreación y de las formas o cuerpos como tal; utilizar la energía creadora elevándola al cerebro para pensar en cosas elevadas y abstractas; utilizar la energía en sentido devocional en forma de oración, ejercicios devocionales y meditaciones; en servir, en amar, en hacer ejercicios físico; en la invención en todos los sentidos; y en hacer los ejercicios que aconseje la escuela iniciática o el Maestro cuando se tiene contacto consciente con Él. Pero de una forma u otra el aspirante debe estar en armonía con las Leyes Divinas ya que si no lo hace solo encontrará limitaciones, enfermedades y defectos mentales o físicos. La energía creadora que se utiliza para crear cuerpos actúa como tal y de acuerdo a las Leyes de Jehová, pero la que se derrocha en el placer acorta la vida e impide el crecimiento espiritual puesto que aumenta los éteres químico y vital del cuerpo etérico haciendo lo contrario respecto al Cuerpo Alma. Cuando el aspirante lleva a cabo el mandato del Apóstol de “conservar la semilla dentro de uno mismo” y cumple los consejos dados anteriormente, está espiritualizando sus cuerpos y su carácter, alargando la vida, desarrollando la mente superior y fortaleciendo la voluntad.
El sexo también es un problema para las personas casadas y más aun para el aspirante espiritual. Podríamos definir el matrimonio como el acuerdo entre dos Almas que deciden unirse en una vida para saldar ciertas deudas y para convivir de manera que se ayuden mutuamente en su desarrollo moral, intelectual y espiritual. Pero además de eso, también se unen para cumplir el mandamiento divino de “creced y multiplicaos”; para lo que tendrán que hacer el acto sexual puesto que la unión de los cuerpos es circunstancial y complementaria a la vez. Por tanto y aunque algunos piensen lo contrario, el matrimonio es una institución de y para el Alma aunque haya que perfeccionar algunos de los componentes y aspectos. Siempre ha habido personas que han querido mantener el celibato y por eso han rechazado el matrimonio, como ejemplo de ello, los que se retiran a los monasterios o se aíslan del mundo, pero no todos lo hacen por rechazar el matrimonio y el sexo, algunos lo hacen por miedo a ser dominados por el deseo carnal o por dejarse llevar por las tentaciones del mundo. Sin embargo, muchos, aún aislados, cayeron en el deseo y se dieron cuenta de que todo radica en los resultados de la lucha existente entre los deseos más bajos y la mente, es decir, en si el hombre es capaz de controlar su mente para que no piense en nada relacionado con el sexo y, por el contrario, lo haga en las cosas del Espíritu.
Hay personas que interpretan incorrectamente eso de ser célibes ya que lo hacen desde un punto de vista egoísta, pensando solamente en su desarrollo espiritual. Esas personas no tienen en cuenta la Ley del Sacrificio por la cual deberían pensar en sus hermanos que esperan renacer. Hay parejas de un elevado desarrollo espiritual que no hacen sexo ni siquiera para tener hijos sin darse cuenta que podrían traer a muy evolucionados espíritus. Jesús fue concebido así, como un sacrificio, por unos padres muy evolucionados y de la forma más pura porque no hubo deseo ni atracción carnal y sí un pensamiento centrado en los mundos de los Divino. Esa es la gran diferencia entre lo puro y lo impuro, ya que esto último se basa en el concepto de lujuria, de inmoralidad, de degradación de la mente y de satisfacción de la pasión de los sentidos; es decir en el hombre-animal.
También hay estudiantes de ocultismo que, aunque con buena intención pero por ignorancia, opinan o creen que para ser discípulo de un Maestro o por el simple hecho de obtener una iniciación, no deben casarse porque las relaciones sexuales entorpecerían su desarrollo espiritual. Aunque esta opinión puede estar basada en culturas de ciertos países o en reglas de algunas iglesias y, por supuesto, de los monasterios y conventos, lo cierto es que ni es así ni hay que confundir una cosa con otra. Dios ordenó que hombre y mujer vivieran juntos y que, como matrimonio procrearan, por tanto, es falso y anormal que una persona evite el matrimonio al igual que pensar que el celibato acelera el desarrollo espiritual. De hecho y como ocurre con el resto de tentaciones del mundo, el casado desarrolla y fortalece más su voluntad y puede elevar antes la energía del chacra sacro que otro cualquiera porque por cada tentación superada más poder desarrollado. El hombre ya fue dominado (aunque de forma instintiva) por el sexo por medio de la actividad del centro sacro hace millones de años pero, actualmente y para acelerar su desarrollo, debe trabajar con el corazón y más aún con la mente. La relación sexual debe existir:
1º.- Para procrear cuerpos que necesitan nuestros hermanos de Espíritu para descender y continuar su evolución.
2º.- Para ir acabando con el aspecto animal de las parejas que hace que conciban en momentos de lujuria y pasión; de esta manera se crearán cuerpos mucho más perfectos y se irá acentuando la relación entre hombres y Jerarquías superiores.

Desde el punto de vista espiritual y respecto a nuestro desarrollo, sexo es la relación existente entre el Yo superior y la naturaleza inferior o personalidad. La naturaleza inferior, cuyo dominio es casi principalmente del cuerpo de deseos, lleva millones de años practicando el sexo físico más por instinto animal que por amor, pero cuando esta relación sea elevada a los mundos espirituales, la relación “matrimonial” será pura tanto en sentido físico como del verdadero amor. El sexo físico es la representación inferior de la doble polaridad interna que algún día deberemos convertir en unidad por medio del desarrollo espiritual y de la conciencia. La energía creadora o sexual procede de los mundos superiores y, aunque en el mundo físico se muestra como atracción física sexual, en realidad es una energía cuya fuerza hace que al Espíritu atraiga a la personalidad inferior, es decir, es el trabajo y esfuerzo que hace el Ego para espiritualizar al hombre. El hombre cayó en el pecado del uso y abuso de la energía creadora cuando se le agregó el cuerpo de deseos o emocional y fue el descubrimiento del placer que ese acto le causaba el que le hizo caer cada vez más, pero hoy, gracias a la mente, el hombre debe trabajar con fuerza de voluntad y persistencia para buscar una solución que le libere de sus ataduras sexuales. Al igual que la religión y los místicos, el hombre debería trabajar con la Ley de Atracción desde la posición del Yo superior para fecundar a la personalidad o polo negativo.
Una solución, entre otras, viene dada por la nueva actitud consciente y voluntaria que deben tomar los intelectuales y aspirantes para minimizar la influencia emocional del cuerpo de deseos. No será fácil dada la perversión de la mente imaginativa, la prostitución, la homosexualidad y todos los vicios que hay hoy al respecto, pero la conciencia espiritual comunitaria y planetaria, la acción de los jueces y la respuesta moral e intelectual de otros muchos, traerán la solución a este problema que tanto perjudica en sentido kármico a la humanidad. Estamos en un momento crucial para los que comienzan a descubrir que hay un mundo superior, estamos entre el salvaje que practica sexo ignorante de ciertas leyes y por tanto no culpable como el animal, y el que lleva vidas en el sendero de santidad y controla el deseo y el instinto para no hacer un mal uso de la energía creadora. Pero si el aspirante desea verdaderamente alcanzar el nivel del autentico “homosexual”, el hermafrodita o andrógino divino que todos debemos desarrollar, no sólo debe eliminar la naturaleza animal de sus vidas sino que también debe trabajar como un Yo superior para atraer a lo inferior y contraer el matrimonio puro y casto que se debe formar para que nazca el hijo Cristo.
Desde el punto de vista físico, la unión sexual no solo es lo contrario a lo que debe ser según el Plan de Dios, sino que también es un caos. Lo más parecido a la verdadera unión que deben hacer un hombre y una mujer debería ser la unión armónica, equilibrada y más elevada en sentido espiritual de los tres cuerpos (físico, de deseos y mental) relacionados con sus respectivos mundos. Sin embargo y por lo general, las uniones suelen ser de lo más variado, uniones puramente físicas, frías, desinteresadas o forzadas, emocionales pero no mentales o lo contrario, etc. Esto es importante, como ya digo en otro párrafo, porque la unión voluntaria y consciente de los tres cuerpos es una puerta abierta para que renazcan otros Egos de manera más adecuada, con mejores planes para su desarrollo e incluso más elevados.
Está claro que si queremos adelantarnos a nuestro tiempo y poner nuestra voluntad al servicio del Espíritu para dominar el deseo de sexo carnal, tenemos que posicionarnos en el lado de los conocimientos ocultos. Amor y sexo representan lo mismo y expresan el significado de la Ley de Atracción, es decir, representan la relación e interacción de lo superior sobre lo inferior (Dios y su universo, el Yo superior y la personalidad, el Espíritu y el Ego, etc.) En el hombre, las energías superiores también actúan sobre las inferiores, cierto tipo de energías superiores le impulsan a la actividad por medio de los siete principales chacras etéricos, los cuales se dividen en dos grandes grupos: Los que están por debajo del diafragma y los que están por encima. Todos los verdaderos ocultistas saben y aconsejan no hacer ninguna actividad ni ejercicio de ningún tipo respecto a la energía de los dos chacras inferiores porque traería muy malas consecuencias sobre la salud física y mental del practicante. Pero también coinciden en que esa energía está relacionada con la actividad sexual y en que se puede transmutar y elevar hacia arriba, por tanto, esto es lo que debe interesar a los buscadores de la Verdad y a los aspirantes espirituales.


Francisco Nieto

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