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lunes, 15 de marzo de 2010

Introducción del libro de Francisco Nieto ¿LA MUERTE? ¡NO EXISTE!


INTRODUCCIÓN

No es mi intención al exponer estas enseñanzas basadas en la filosofía esotérica oculta, intentar convencer a los incrédulos de que la muerte no existe y que, por tanto, no hay que tener miedo a lo que pueda ocurrir en el más allá. Si un ciego o un sordo no quieren admitir que hay luz y sonido, por mucho que intentemos convencerles no lo conseguiremos, como tampoco se convencerán los escépticos y preferirán continuar con sus conceptos o ideas absurdas que, por mucho que se intenten explicar, no tienen ningún sentido. ¿Cómo podríamos explicar la belleza de los colores en la naturaleza a un ciego? No es nada fácil, como tampoco lo es demostrar que el hombre tiene varios cuerpos y que con algunos de ellos va cada noche a otro mundo. Sin embargo, cuando alguien desea analizar estas enseñanzas con una mente abierta y de forma razonada y lógica, comprenderá que es más fácil que todo esto sea mucho más cierto que lo que nos han contado hasta ahora las iglesias y la ciencia.
Nadie puede explicar cómo es un país lejano casi inexplorado más que el explorador que ha estado allí y ha estudiado a sus gentes, sus costumbres y su naturaleza en general; quien escuche lo que el explorador cuenta sólo podrá hacerse un pequeño bosquejo de la realidad. De la misma forma, solo unos pocos han tenido o tienen la posibilidad de ser conscientes en el más allá y otros de ser clarividentes hasta el punto de estudiar y comprender lo que ven. No todo el que escribe o habla de estos temas ha tenido la experiencia directamente, más bien diría que casi ninguno, por tanto, veamos quiénes son más dignos de crédito:

1º.- Hay muy pocos libros escritos por personas que tuvieron ese poder, pero esas personas existieron y dejaron una gran enseñanza y escuela; éstos son los más dignos de crédito.

2º.- Otros, en mayor número, que son o fueron sus discípulos y estudiantes sinceros que han recopilado y escrito con la intención de diseminar estas enseñanzas; algunos de ellos muy adelantados.

3º.- Otros tantos que han hecho lo mismo después de llevar a cabo toda una serie de ejercicios espirituales, meditaciones, etc. y que están en el Sendero de Probación ante un Maestro.

4º.- La gran mayoría, sin tener apenas idea de lo que dicen porque lo han copiado de cuatro libros que han caído en sus manos, se dedican a dar gran importancia a lo fenoménico y casi nada a lo espiritual; estos son los que menos credibilidad tienen.

Los conocimientos expuestos en esta obra están basados en lo que he aprendido de los más importantes ocultistas y en mis propios razonamientos, estudios, meditaciones y, en definitiva, experiencias en el mundo del ocultismo. Yo no puedo demostrar nada a nadie ni lo deseo, cada uno es libre de pensar lo que quiera, pero el lector debe tener claro que lo mismo que un niño de tres años no está preparado para aprender algebra, sí lo estará en un futuro y entonces lo comprenderá y se dará cuenta de lo útiles que son las matemáticas por muy abstractas e incomprensibles que sean. Estas enseñanzas las comprenderá quienes están preparados para ello y los que, buscando la Verdad con una mente libre de conceptos, creencias y dogmas, quieran razonar y comenzar a creer que hay algo más elevado que es mucho más importante que todo lo existente en la Tierra. Quienes crean en lo que aquí se expone y quieran ver su aspecto divino y espiritual, alcanzarán un grado en el que no necesiten que les demuestren nada porque ellos encontrarán las pruebas en su interior; entonces afirmarán lo que aquí se dice, pero tampoco podrán demostrar nada.
Cuando alguien escucha, busca o investiga alguna nueva enseñanza y lo hace pensando que, al ser diferente a lo ya conocido alguna nueva verdad descubrirá, está superando lo tradicional y habitual para enfocar su mente y su conciencia en un nivel más elevado. Cada uno de nosotros somos un mundo, algo así como un cristal de un determinado color según sea nuestro propio desarrollo, por tanto, el más desarrollado estará más cerca de la luz blanca mientras que los menos serán una mezcla de muchos colores que no podrán reflejar la Luz. Según vamos evolucionando nos hacemos más humanos, fraternales y serviciales, es decir, nos vamos centrando en un solo color primario, lo que facilita la compenetración y combinación con la “Luz de la Verdad”. El renacimiento ha sido un dogma fundamental en oriente desde hace muchos siglos, en la India, en Egipto, entre los Fariseos y Judíos y en escritos como la Biblia o el Zohar. Pero también en occidente desde hace cierto tiempo ha habido grandes investigadores o filósofos que han creído en esta enseñanza, podríamos hablar de Giordano Bruno, Paracelso, Jacobo Boheme, los alemanes Schopenhauer, Leibnitz, Hegel, Kant por la antropología; pensadores ingleses como Henry More y otros; todos ven en el renacimiento una solución para muchos problemas y una “hipótesis” cada vez más creíble. De aquí que, todos, en un futuro cercano o lejano, debamos admitir que la Luz de la Verdad con sus Leyes de Renacimiento y Consecuencia (entre otras) son la base de nuestra evolución; una evolución que hará que algún día reconozcamos en nuestro ser interno que nuestra procedencia es divina.
Como mi intención es dar una idea clara, concisa y razonada del proceso de la muerte y de lo que ocurre después de la misma, espero que cada cual saque la conclusión lógica y adecuada para poder pensar que no hay porqué tener miedo a la muerte puesto que hemos muerto muchas más veces y moriremos otras tantas más. Cuando seamos conscientes de que la muerte es el medio por el cual nos deshacemos del cuerpo porque ya no nos sirve para continuar con el desarrollo previsto, y que gracias a ella obtendremos un descanso en nuestro verdadero mundo, entonces enfocaremos la vida desde otro punto de vista. El hecho de ser ignorantes de esta transformación o cambio de estado de conciencia es la causa de nuestros sufrimientos por el hecho de “cortar” las relaciones con nuestros seres queridos. La muerte no cambia a las personas, en el otro mundo seguimos siendo iguales y seguimos haciendo las mismas cosas durante un tiempo, solo cambia el estado de conciencia y el hecho de que no tenemos cuerpo físico. Cada noche estamos aprendiendo a vivir y a conocer las leyes que rigen en el mundo donde vamos después de abandonar el cuerpo físico, allí tenemos los mismos deseos y sentimientos que aquí, por tanto es una continuación, un “pasar a otra clase” donde también tenemos experiencias de otra índole.
Espero y es mi deseo, que al final de esta obra el lector sea capaz de dar de lado todas esas costumbres que la sociedad aún sigue practicando respecto a los recién fallecidos, la muerte libera de la prisión del cuerpo y permite ir a un mundo donde se siente la felicidad y el gozo de vivir mucho más intensamente que aquí, por consiguiente, ¿Para qué sirve el luto y los dramas? La muerte es un originador de cambios de conciencia y de mundos y, si vivimos con la idea de que nuestro verdadero ser es inmortal, entonces nuestra vida será más placentera y nos olvidaremos de los miedos, los lutos, las caras largas y los recuerdos que solo traen tristezas. El problema de la muerte está fundado en el amor a la vida, a los seres y al aspecto material que nos rodea, sin embargo, cada vez hay más voces que predican y más oídos que escuchan que el origen del hombre es espiritual y que éste desciende a la materia para renacer intermitentemente hasta que esos cuerpos sean la expresión perfecta de la conciencia espiritual que los anima.
Cuando, no tardando mucho, se desarrolle la clarividencia en algunos individuos y éstos puedan describir que hay un cuerpo etérico que sale cada noche y en el momento de la muerte, o cuando las personas sean capaces de ver la cuarta dimensión con sus habitantes, la muerte no causará miedo porque sabremos que en esos momentos se está más vivo que antes. Ya va siendo hora de terminar con esas teorías y enseñanzas que hablan del infierno, de la aniquilación del Alma y de otras muchas cosas absurdas que lo único que hacen es que tengamos pánico a lo desconocido. La muerte no existe como no existiría el estado de conciencia que llamamos sueño si no necesitáramos descansar y regenerar el cuerpo. La muerte es un sueño y un olvido pero también una manera de evolucionar más rápidamente. De hecho, si no tuviéramos el estado de conciencia del sueño profundo (que es el mismo que la muerte) tendríamos una continuidad de conciencia desde el mundo físico hasta el más allá demostrando así que la muerte no existe. Después de la muerte se descubre que el mundo donde nos encontramos nos resulta familiar, y es que, la realidad es que morimos cada noche con la diferencia de que por las mañanas volvemos a nuestro cuerpo y a este mundo. Cuando la sociedad aprenda a vivir teniendo presente que es un Alma, cuando intente vivir como esa Alma desea, y cuando veamos el cuerpo como una forma que utilizamos para poder experimentar en el mundo físico, entonces desaparecerán los miedos y todas las antiguas creencias.
Toda la humanidad tendrá que conocer la Verdad algún día como todo niño debe pasar por la pubertad para llegar a ser adulto. La meta es la perfección espiritual y para ello necesitamos evolucionar a través del renacimiento, el cual, como cada día de clase de un niño en el colegio, nos llevará a la primera meta o fin de curso. Cuando alcancemos esa primera meta seremos conscientes del otro mundo (como muchos ya lo han sido) y entonces ya no necesitaremos pasar por el portal de la muerte porque seremos conscientes en él como lo somos aquí en el físico. Pero también en este camino de búsqueda de la Verdad hay Maestros como en el colegio, la mayoría de la humanidad ahora está como un niño en la guardería, pero tarde o temprano tendrá que ir a las clases serías donde un profesor le enseñará y le pondrá deberes. Así es que, todos, encontraremos a un Maestro el cual nos enseñará a funcionar en los mundos invisibles y a experimentar como lo hacemos aquí.
No pretendo exponer toda una serie de afirmaciones absurdas y mucho menos incitar a los lectores a que busquen el desarrollo de los poderes ni nada parecido, eso son los títulos que a cada estudiante le llegan a su tiempo por mérito propio, pues quien crea que obtener poderes es fácil está equivocado. Pero también he de advertir del peligro de buscarlos a través de la magia negra, del espiritismo o de cosas negativas similares, muchos que se han creído muy listos han terminado en hospitales. La verdad se abre paso por sí misma en cada persona cuando esa persona ha desarrollado su Espíritu y su intelecto en el grado adecuado, yo solo pretendo hacer “razonable” una pequeñísima parte de la Verdad para que el lector lo vea todo más lógico y probable. Me daría por satisfecho con saber que mis lectores lo enfocan y lo entienden así, ya que, a partir de ahí, todo les será más fácil y familiar si buscan sinceramente la Verdad. Por mucho que se nieguen estos conocimientos no conseguirán aislarlos ni destruirlos, es más, a partir de estos tiempos, occidente se tiene que familiarizar con ellos porque el desarrollo de muchas personas así lo requiere. Por tanto, como en la parábola del sembrador y como estudiante de ocultismo, aquí dejo mis semillas y, aunque algunas caigan en suelo estéril, estoy seguro de que otras muchas fructificarán.

Francisco Nieto

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