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sábado, 24 de abril de 2010

LA FRATERNIDAD ROSACRUZ, UNA ESCUELA INICIÁTICA (V)


Hay un antiguo dicho: "El hombre propone y Dios dispone" y éste fue sin duda el caso de Max Heindel cuando en la tarde del miércoles 1 de junio de 1.910 daba sus últimas clases de astrología en Los Ángeles. Había encomendado su clase de Filosofía del día siguiente a la Sra. Clara Giddings, pequeña y querida amiga que había trabajado con él en época pasadas en Los Ángeles. Ese mismo miércoles por la tarde, anunció que Augusta Foss continuaría con las clases de Astrología, también explicó que la misma había sido su maestra de Astrología lo que obviamente, logró el interés y unión de los alumnos.
Aquí es cuando el destino jugó su papel reteniendo a Max Heindel en Los Ángeles hasta que cierto trabajo fuera realizado, el que cambiaría de raíz sus planes, por lo que en la mañana siguiente del 2 de Junio, se enfermó muy gravemente de una seria deficiencia cardíaca, tan enfermo estaba que los médicos diagnosticaron el caso como sin ninguna esperanza. Tres médicos parados a cada lado de su cama, en el Hospital Angelus de Los Ángeles, pensando que estaba inconsciente, discutían su caso, todos declaraban y pronosticaban que no viviría otra noche más. Max Heindel, no estaba inconsciente, escuchó cada palabra hablada por los doctores, les escuchó pronunciar su sentencia. Dándose cuenta que se le había confiado por parte de los Hermanos Mayores el transmitir al mundo su hermoso mensaje y sintiendo la responsabilidad, entonces allí mismo y en ese instante, declaró que no moriría, burlando a los doctores.
Sólo cuatro días después de haberse pronosticado su muerte por parte de los doctores y en las mismas puertas de la muerte, estaba tan bien como siempre y subía las escaleras hasta su cuarto, luego caminaba a la casa de la familia Foss para almorzar con sus amigas . Las sorprendió al anunciarles que escribiría otro libro, que había recopilado muchas preguntas y respuestas en forma de libro, las que explicaban muchos problemas de la vida. Su intención era la de contratar un taquígrafo y dictarle su libro en las instalaciones de la Fraternidad Rosacruz de Los Ángeles, pero cuando arribó a la misma, la gente realmente estaba tan ansiosa de su llegada que no pudo encontrar privacidad. En consecuencia, tuvo que dictar su libro en la casa de la Sra. Foss. Como la habitación en la que trabajaba estaba cercana a la calle, con su voz clara muy a menudo atraía una multitud en la vereda. Los transeúntes estaban asombrados de ver a un hombre caminando y hablando con un papel en sus manos, que contenía una pregunta escrita por alguien que había atendido en una de sus clases. Contestaba las preguntas casi en forma instantánea, sin duda siquiera. La madre de quién escribe, la que era una de sus más ardientes seguidoras, decía que en toda su vida nunca había conocido a hombre alguno con tal mentalidad.
Este libro, la Filosofía Rosacruz en Preguntas y Respuestas, publicado en 1.910, es verdaderamente una mina de información; desentraña la Biblia como ningún otro libro lo ha hecho. Max Heindel trabajó en este libro por algunas semanas y una vez más la llamada del norte fue tan urgente que comenzó a arreglar sus pasajes rumbo a Seatle. Pudo comprar los pasajes pero los lugares estaban completos, por lo que esperó hasta que hubiera disponibles. Había, sin embargo, una misión incumplida demorando su partida. El destino le tenía en sus manos, un poderoso aspecto planetario de un Venus progresado en conjunción con una Luna radical en el Ascendente que debía ser considerada y así nació la idea de casamiento entre estos dos amigos y estudiantes, quiénes habían compartido sus conocimientos e intereses espirituales por más de nueve años, formándose un permanente lazo espiritual.
Max Heindel no había consultado al Maestro en relación al matrimonio y más tarde, durante su viaje hacia el norte, se preguntaba si había alguna desarmonía, pero el Maestro apareció ante él, le saludo con una sonrisa y le dijo que Augusta Foss había estado bajo su observación y tutela. Y siendo esto desconocido para ella, durante varios años y que el casamiento sería muy positivo espiritualmente y un salvavidas a su salud en relación a la protección que su alma le traería a él. La Sra. Augusta Foss de Heindel, fue desde ese entonces la representante de la zona sur de La Fraternidad Rosacruz.
La intuición de Max Heindel era viajar al norte y de ahí trabajar hacia el este desde la ruta norte, pero aquí el destino fue otra vez el maestro. Luego de conferenciar en Seatle y North Yakima, Washington, y en Portland, Oregon, por unas seis semanas, su pobre corazón se negó otra vez a trabajar y tuvo que suspender su viaje, y descansar, pero esta vez tenía a alguien que lo esperaría, y Augusta Heindel preparó uno de sus pequeños bungalós sobre la playa en Ocean Park para el retorno al hogar de su esposo enfermo. Confío su madre al cuidado de una hermana, pues su madre estaba muy preocupada y deseando compartir su hija con el enfermo aunque maravilloso yerno, pues había aprendido a amar a Max Heindel como a su hijo.
Esta pequeña casa de tres habitaciones fue remodelada y preparada para el recién llegado y afortunado huésped, pero apenas cruzó el umbral Max Heindel se desmayó cayendo enfermo al borde de la muerte. Luego por tres meses la Sra. Heindel estuvo con él día y noche. Había pagado el precio exacto de cada personaje público. El público, por su admiración a los realmente grandes, se acercan a ellos y a veces los matan. Para ese entonces el público sólo podía acercarse a él a través de la oficina de correos solamente y estas dos almas estaban al fin realmente libres para disfrutar su amistad. Esta fue una extraña pero dulce luna de miel, pues sus intereses fueron reunidos en un gran trabajo.
A pesar de la enfermedad de Max Heindel, no permitieron que el trabajo terminara, pues estando en Seatle, él había comprado una pequeña imprenta, una máquina impresora que reproducía las cartas escritas a máquina. Se manejaba bajando la manija sobre lo que se iba a imprimir, una vez acomodado. Cuando se recibió la imprenta fue puesta en funcionamiento por el mismo hombre que la había enviado de la compañía de carga. Luego, Augusta recibió las instrucciones sobre su funcionamiento, lo que hacía sentada desde la habitación de su esposo enfermo. Siendo naturalmente mecánica, era una aprendiz apta, pero su mayor problema era preparar la imprenta, pues debía hacerse en reversa para que la impresión en el papel fuera legible. Así, Augusta, sentada al lado de su esposo tuvo que tomar las primeras clases de puesta a punto de la nueva máquina, llevar la impresora a la pequeña cocina y luego colocarla en la imprenta, se debía también ajustar la cinta, pues la imprenta era tan antigua que requería de cintas.
La Fraternidad Rosacruz. La respuesta fue buena tanto de los estudiantes como de los probacionistas, estaban listos para las lecciones. Pido al lector haga una pequeña pausa y se detenga a pensar lo que esto significaba para una mujer sola con un hombre enfermo en sus manos, cocinar comidas, hacer las camas, barrer las habitaciones, preparar la imprenta, las impresiones y escribir direcciones en todos los sobres, tanto como para la correspondencia de los estudiantes, como las tantas cartas que se recibían de otros tantos estudiantes (pues solicitaban a Max Heindel consejo en la ayuda de sus problemas); y finalmente, llevar la correspondencia hacía y desde la oficina postal, la que estaba a seis cuadras. Bien, quién escribe, se retiraba a la noche con temibles dolores de cabeza, brazos y pies, se ajetreaba y sacudía en la noche cuando dormía, pero siguiendo a este hombre que tanto sufría y aún así, tan determinado. Tenía tanto para dar, a pesar de estar incapacitado físicamente y aún así nunca emitía una sola palabra de queja; su única aflicción era que su amada debía acarrear con muchas dificultades.
De esta manera las primeras oficinas centrales se hicieron realidad en Noviembre de 1.910, unas oficinas centrales que estarían destinadas a alimentar a los hambrientos de alma de todas las tierras, en todos los climas, en todos los idiomas. Estas dos almas trabajadoras, las que tuvieron gran peso y responsabilidad en semejante trabajo, no imaginaban siquiera cuales serían los frutos resultantes de su labor de amor y devoción al traer a existencia tan maravillosa creación, la Fraternidad Rosacruz, a la que Max Heindel a menudo llamaba su hijo espiritual.
Un doctor que fue consultado, luego de examinar a Max Heindel, dijo a la que escribe, que era muy probable que no viviera otro año, pero no podía ser aceptado su pronóstico tan pesimista. Ella sentía en su corazón, que con su esmerado cuidado, no se iría sin haber concluido su obra. Ella confiaba en los Hermanos Mayores, sintió que esta enfermedad era una lección a una gran alma que estaba por conocer a otra, su tercera iniciación; y con uno que tuviera una naturaleza tan vital y ambiciosa, el debía ser puesto en la frontera misma entre este mundo y los internos antes de recibir enseñanzas más elevadas. El ya había recibido durante enfermedades previas dos iniciaciones, y ella tenía la esperanza y fe de que los Hermanos le devolverían la salud, una vez de haber respondido a las enseñanzas superiores recibidas.
Sufrió durante unos tres meses de su debilidad cardíaca, pero gradualmente llegaron días en los que pudo vestirse y sentarse a hacer sus escritos. Pero no pudo contentarse hasta tanto no hiciera algo útil, por lo que a medida que ganara fuerzas ya comenzaba a planear la escritura de su quinto libro. Así contrató un estenógrafo a quien cada día le dictaba Los Misterios Rosacruces, un tratado elemental de Filosofía Rosacruz. Éste, de nuevo, era un trabajo para él que no necesitaba prepararse (sólo caminaba mientras dictaba al estenógrafo. (Se publicó en 1.911). Hasta ese entonces nadie se había dado cuenta en Ocean Park de su presencia, pero su voz tan alta al dictar podía ser oída por quiénes caminaban por la calle, especialmente por los vecinos. Allí vivía un doctor que no conocía a su vecino pero habiendo leído el Concepto Rosacruz del Cosmos, se tornó de lo más amable. Sin embargo, no era conveniente la visita de vecinos cuando el trabajo realmente era agotador. El dictado de este libro no tomó mucho tiempo y Max Heindel era el más feliz mientras trabajaba en el manuscrito, o bien escribía lecciones que serían publicadas e impartidas al mundo entero.
Luego de tres meses su salud mejoró por lo que pudo de nuevo estar activo en los negocios del Padre. Hasta aquí el señor y la señora Heindel casi no habían recibido visitas, pero un muy apreciado viejo amigo de Max Heindel, William Patterson, de Seatle, Washington, el hombre que lo había asistido financieramente en la publicación del Concepto Rosacruz del Cosmos y las veinte lecciones de Cristianismo Rosacruz, visitaba Ocean Park con su esposa. Él era entonces el secretario de la obra y comenzó a insistir en la necesidad de comprar tierras para el establecimiento futuro de las oficinas centrales, para las que deseaba contribuir financieramente. Luego de algún tiempo de búsqueda un terreno pequeño de unos cuarenta acres fue adquirido a través de una agencia. Este terreno se ubicaba sobre una ladera en Westwood, un distrito de moda y colindante con lo que es hoy el barrio cinematográfico de Hollywood.
El señor Patterson conservaría treinta acres y donaría diez a las oficinas centrales, el resto intentaría venderlo a miembros para la construcción de viviendas. De alguna manera esta no era la ubicación acertada, pues luego del pago de los primeros cien dólares fue necesaria la firma de tres herederos ausentes de esta propiedad. Mientras tanto se supo que una Institución sería erigida en la montaña aledaña a Westwood; naturalmente nuestro propio depósito fue el responsable de la difusión de esta información. El resultado fue que las propiedades lindantes fueron aumentadas al doble por sus agentes, esto llegó a oídos de los herederos en los estados del Este quiénes se negaron a firmar el trato. Hollywood era en ese entonces un pequeño suburbio de Los Ángeles y nos hemos preguntado a menudo si los Hermanos no sabrían entonces del futuro que deparaba este pequeño pueblo que ahora creció hasta transformarse en la capital mundial del cine.
La búsqueda de las oficinas centrales se reanudó y se decidió en considerar el próximo pueblo desconocido a los ciudadanos y procurar una tierra apartada. Quién escribe, en su frecuente paso por Oceanside cierto número de años atrás quedó impresionada por sus hermosos árboles y alrededores y ahora estas imágenes retornaban a su mente y fue lo que los guió allí. La prueba del extraño destino que jugó su papel en el trabajo que estas dos almas estaban por concluir y de la elección y búsqueda del mismísimo terreno, se hizo evidente en la forma en que fueron conducidos a su destino. Al comprar los pasajes de ida y vuelta a San Diego, nuestros dos viajeros habían pedido una parada en San Juan Capistrano, donde había una antigua misión y también por una parada en Oceanside. Fue un domingo en que se bajaron del tren y ni un alma a la vista había a no ser por el guarda del tren, luego fueron recibidos por un pequeño niño lleno de pecas llamado Tommy Draper de unos diez años.
-Hola, ¿qué es lo que quieren? (en inglés bien americano), fue el amistoso saludo.
Max Heindel tenía una debilidad por los niños y le contestó a este pequeño duende diciendo que querían comprar ciertas tierras ¿podrías vendernos algunas?
-Bueno! En sorpresiva respuesta un dedo apuntó a un hombre canoso cruzando un lote vacío de tierra, ahí viene el hombre que puede venderlos algunas.
El que venía era el señor Chauncey Hayes, que era el único agente inmobiliario en la pequeña aldea. Al comunicarle nuestra inquietud señaló a un hombre parado en la puerta a un establo ubicado a una corta distancia; mientras el hombre se acercaba el señor Hayes indicó al señor Couts que nos llevara a las tierras de la "reserva". En un corto lapso de tiempo este hombre apareció con dos caballo ensillados y en unos veinte minutos llegamos a un borde de una ladera y la vista sobre el valle de San Luis era maravillosa. Pero donde nos parábamos era un terreno árido de unos cuarenta acres, nada de abundante vegetación, había allí sólo una elevación poco agradable de una reserva, era lo que se veía hacia el noroeste. Eran la fuente donde Oceanside recibía toda el agua.
Estas reservas estaban situadas en los cuarenta acres sobre los que estaban parados el señor y la señora Heindel y su agente inmobiliario y a pesar de esto y de la aridez del terreno, vimos allí un panorama harto inspirador, con las montañas al noroeste y el océano al sudoeste justo como Max Heindel había descripto frecuentemente en las lecciones del Maestro. El señor Heindel sin vacilar remarcó: ¡"OH, ESTE ES EL LUGAR"!
Así el estéril terreno que había estado en manos del banco de Oceanside por veinticinco años había esperado un destino, el de convertirse en el centro mundial de "La Fraternidad Rosacruz", un lugar de sublime belleza al que uno vendría no solamente por la salud de su cuerpo sino también por la de su alma. Una vez escogida y concluída la elección del terreno de cuarenta acres, se decidió pasar la noche en San Diego, pero Max Heindel estaba tan entusiasmado con su elección que quiso buscar un banquero lo antes posible con el objeto de dejar el dinero de reserva por dicha tierra. Quién escribe pasó una difícil tarea al persuadirlo de esperar por eso hasta el siguiente lunes a la mañana, pues pensaba que alguien, de manera repentina podría aparecer y compra esta tierra que había estado en venta por el banco de Oceanside por veinticinco años sin comprador.
En 1.886 California tuvo un gran auge al que hoy día se llama el auge del papel. Esto se debía a que las transferencias de tierra no se escrituraban sino sólo se cedían en forma rudimentaria e informal sobre papeles, pues el auge aparente colapsaba repentinamente en un año o dos. Y así los compradores sólo pagaban algo más de los depósitos. La tierra que habíamos decidido adquirir era una de estas tierras en auge, en la que se habían trazado las calles pero sin casas construidas y el banco había adquirido estas tierras sobre contratos impagos. Oceanside estaba muerto y no tenía posibilidad de vender jamás estas tierras, debido a la falta de agua, el distrito entero estaba parado, estaba detenido. Quién escribe de repente comprendió el acierto de nuestra elección y concluyó que nadie pensaría en comprar tierras tan abandonadas, tan áridas y secas, donde no había mercado para vender cualquier producto resultante o producido en las mismas.
Así, tomamos el tren de la tarde a San Diego, y quién escribe sugirió a Max Heindel asistir a un espectáculo para ocupar la noche. Durante el show, Max Heindel murmuró: "Me pregunto si esa tierra estarán aún en venta, o si hubiéramos sólo dejado un depósito en esa tierra, de manera que nos la hubiéramos asegurado".
En la mañana del lunes los viajeros tomaron el primer tren a Oceanside y pagaron sus 100 dólares como depósito hasta tanto estuvieran los papeles. Esto fue hecho, pues Max Heindel había prometido a su amigo William Patterson que el ayudaría con la compra, la que fue consumada el 3 de mayo de 1.911 a las 3.30 hs. p.m, cuando William Patterson pagó los primeros 1.000 dólares y ordenó la firma de los papeles.
En Septiembre de 1.911, el Sr. Heindel y yo tomamos un tren para la costa oeste y el Sr. Heindel dio conferencias en San Francisco y Sacramento, California, Portland, Oregon, Seatle, y el Norte de Yakima, Washington. Fue una gran satisfacción anunciar desde el escenario que la Fraternidad había comprado una pequeña tierra en Oceanside en la que estarían las oficinas centrales permanentes y que el Sr. Williams Patterson, quién había tan gentilmente financiado la publicación de la primera edición del Concepto Rosacruz del Cosmos, había otra vez tomado la iniciativa de pagar los primeros Mil dólares.- por los cuarenta acres - .El resto de los pagos por valor de unos cuatro mil dólares serían cancelados en cuotas anuales.
El dinero para la construcción de las futuras oficinas e instalaciones no estaba en vista. En un principio se pensó que tomaría años empezar con las edificaciones, considerando las tan bajas contribuciones, pero una obra como La Fraternidad Rosacruz no podía depender de unos cuántos miles de dólares y así el destino jugó su papel una vez más e hizo posible continuar con la edificación. Un mes después de nuestro retorno del tour de conferencias dictadas en el Norte, una oportunidad inusual se presentó: Un pequeño bungaló, en el que las oficinas centrales habían funcionado, pertenecieron a la Sra. Heindel por muchos años, el que sumado a otro pequeño, en la parte trasera del lote, habían sido una buena entrada de dinero para ella.
Un día Max Heindel estaba en Los Ángeles a unos 36 Km de Oceanpark - quién escribe había recibido varias llamadas- dos mujeres y un hombre quiénes se entusiasmaron con la pequeña huerta y deseaban comprarla. Al principio se negó a venderla, preguntándose sin saber a dónde guardarían tantos libros y manuscritos acumulados durante los once meses desde que habían comenzado este lugar; aparte no quería aceptar la oferta sin consultar con Max Heindel. El precio que ofrecían era tan tentador y tan por encima de la valuación real del terreno, que pidió a los compradores le dejaran pensarlo hasta que su esposo estuviera de vuelta. En una hora él entró y tras pasar la puerta sus palabras fueron, bien tuviste una oportunidad para vender y ¿cuál fue la oferta? Cuando escuchó el precio tan seductor sin más habló: "Porque, querida, ésta es la real oportunidad que hemos estado esperando, Nos va a dar los medios para construir en Oceanside". Así, se consumó la venta y los compradores pagaron la suma de dos mil dólares en efectivo y dieron una garantía hipotecaria por el resto, pero debíamos dar posesión dentro de los diez días. Con la asistencia de la Sra. Ruth E. Beach de Portland, Oregon y de la Sra. Rachel M. Cunningham, de Los Ángeles, en ese mismo instante, comenzamos a empacar y nos reparamos para ir a Oceanside.
Llegaron a Oceanside en la noche y fueron llevados a una pequeña residencia de cuatro habitaciones muy modestamente decoradas, con los pisos cubiertos con alfombras. Las habitaciones habían estado desocupadas por bastante tiempo y naturalmente los insectos y ratones habían tomado posesión. El próximo era el día en el cual se izaría la bandera de La Fraternidad. El tren arribó a las doce de mediodía, trayendo a cuatro de nuestros miembros más leales: el Sr. Williams Patterson de Seatle, Washington; George Crámer de Pittsburgh, Pensilvania; John Adams y Rudolph Miller, miembros activos de la Central que La Fraternidad poseía en Los Ángeles; y la Sra. Anne R. Attwood de San Diego. Estos cinco sumados a nuestro grupo que consistía de la Sra. Ruth Beach y Raquel Cunningham y nosotros mismos, haciendo un total de nueve almas, nos dirigimos al árido terreno en dos carruajes, pues Oceanside era un pequeño pueblo con solo 600 habitantes, con establos y granjas que databan de las épocas más antiguas, con muchas cocherías de alquiler. Los automóviles eran poco comunes, por lo que el grupo se trasladó en carretas con objeto de llevar a cabo lo que años más tarde sería reconocida como la más vital ceremonia, el dar la palada de tierra inicial, erigir una cruz y plantar un rosal en el punto que sería el foco central de un gran trabajo.

jueves, 15 de abril de 2010

LA FRATERNIDAD ROSACRUZ, UNA ESCUELA INICIÁTICA (IV)


BIOGRAFÍA DE MAX HEINDEL
Max Heindel nació el 23 de julio de 1865 en Aarhus (Dinamarca) en el seno de una familia real, Von Grasshofs, que estaban ligados a la Casa Real de Alemania durante la vida del Príncipe Bismark. Su padre, François L. Von Grasshoff emigró siendo joven a Copenhague, Dinamarca, donde se casa con una mujer perteneciente a la nobleza de Dinamarca. Tuvieron dos hijos y una hija; el mayor de ellos, Carl Louis Von Grasshoff, pasaría tiempo después a llamarse “Max Heindel” cuando emigró hacia los Estados Unidos.
Su padre fallece cuando él tenía seis años, dejando a su madre con tres niños pequeños y en circunstancias muy difíciles. Su infancia fue vivida con suma pobreza; su madre hizo un gran sacrificio para que el poco dinero que tenía le llegase para proporcionar profesores particulares a sus hijos. Era su intención darles una educación apropiada para qué pudiesen, algún día, ocupar el lugar que les correspondía por derechos de nacimiento como miembros de la nobleza.
A los dieciséis años, rechazando un futuro que le preparaba para estar dentro de la clase de la nobleza, dejó la casa materna para ingresar en los astilleros navales de Glasgow, Escocia. Allí aprendió la profesión de ingeniero, y pronto fue nombrado Ingeniero Jefe de un mercante comercial; esto le permitiría realizar largos viajes transoceánicos y así adquirir un gran conocimiento sobre las culturas y los pueblos de todo el mundo. Posteriormente, continuó siendo Ingeniero Jefe durante algunos años más en uno de los mayores barcos a vapor de pasajeros que existían entonces, el Cunard Line, que realizaba el trayecto entre Europa y América. De 1895 a 1901 ascendió a Ingeniero Consultor en el navío Nova Lorque sin tener demasiado éxito, y durante este tiempo tuvo un matrimonio casual que terminaría con la muerte de su esposa en 1905, y del que nacieron un niño y dos niñas.
Max Heindel se trasladó a Los Ángeles, California, en 1903 para encontrar trabajo. Mientras tanto, y debido al sufrimiento que padeció en su infancia, comenzó a tener problemas de salud. Nunca consiguió restablecerla, y los últimos acontecimientos y vicisitudes, como la muerte de su mujer y la situación financiera, minaron poco a poco su organismo. Es entonces cuando comienza a interesarse por el sufrimiento de las personas enfermas y de la humanidad en general, y se pregunta por las causas de dichos padecimientos.
Esto le lleva a estudiar metafísica, y presenciando unas conferencias del teósofo C. W. Leadbeater, pronto se adhiere a la Sociedad Teosófica de Los Ángeles, donde es nombrado vicepresidente durante los años 1904 y 1905. Se convierte en vegetariano e inicia también estudios de Astrología, con los que tiene acceso a la clave para desvelar los misterios de la naturaleza interna del Ser Humano. En ese momento conoce a Augusta Foss, que se interesaba por líneas similares en la búsqueda de los misterios a través de la Astrología; más tarde se convertiría en su segunda esposa.
No obstante, una sobrecarga de trabajo y algunas privaciones por las que atravesaba le provocaron un problema cardíaco severo que lo tuvo entre la vida y la muerte durante meses. Cuando se recuperó de ello, se dio cuenta que se encontraba más sensible que nunca a las necesidades de la humanidad. Se dice que mientras estuvo tan enfermo y se encontraba hospitalizado, pasaba la mayor parte del tiempo “fuera del cuerpo”, trabajando conscientemente en los llamados “planos invisibles”.
En 1906 y 1907 llevó a cabo por iniciativa propia una serie de conferencias con el fin de divulgar sus conocimientos de los mundos ocultos. Las primeras de ellas tuvieron lugar en San Francisco y Seattle, en Estados Unidos. Al terminar las últimas, se vio nuevamente forzado a ingresar en un hospital con otro problema cardíaco; pero tras su recuperación continuó trabajando y dando más conferencias en el noroeste del país.
En el otoño de 1907, durante un período de conferencias muy ajetreado, viajó a Berlín, Alemania, con su amiga Alma Von Brandis, que durante meses le intentó persuadir para que asistiera a un ciclo de conferencias de un profesor ocultista llamado Rudolf Steiner. Durante su estancia en Alemania, Heindel experimenta una gran admiración por la personalidad de este conferenciante, como más tarde expresaría en su obra magna, pero sin embargo a la vez comprende que este profesor tiene poco que ofrecer. Decide volver a América para continuar el trabajo que había dejado pendiente, desilusionado por haberlo interrumpido. En ese momento, es visitado por un Ser Espiritual, según él mismo explica, que estaba envuelto en un “cuerpo vital”.
Este supuesto Ser se identifica posteriormente como un “Hermano Mayor” de la Orden Rosacruz. Tal y como Max Heindel menciona más tarde, este Hermano Mayor le instruye de forma lógica y concisa sobre cierta información para la que estaba preparado y que habría de escribir. Más adelante, llegaría a saber que durante la visita anterior fue puesto a prueba con el fin de determinar si era apto para poder ser mensajero de las “ENSEÑANZAS DE LA SABIDURÍA OCCIDENTAL”.
Cuenta que una vez superada esta prueba le serán dadas instrucciones de cómo alcanzar el Templo Etérico de la Rosacruz, situado en Baviera, Alemania, y cerca de la frontera con Bohemia. Una vez allí, Max Heindel se encuentra en comunicación directa y bajo la instrucción personal de los Hermanos Mayores de la Orden Rosacruz. Esta Orden está compuesta por doce Hermanos Mayores, reunidos en torno a un decimotercero que es el Jefe Invisible de la Orden. Estos Hermanos Mayores son grandes Adeptos, pertenecientes a la evolución humana y que han avanzado mucho y han sobrepasado la necesidad de renacer en este mundo. Gracias a este exaltado estado en que se encuentran, están en condiciones de guiar la evolución de la presente humanidad, y son descritos como los Seres Compasivos.
Su Obra magna
Heindel regresó a América en el verano de 1908 e inició inmediatamente la formulación de las Enseñanzas Rosacruces que, según él, había recibido de los Hermanos Mayores. Estas enseñanzas fueron publicadas en un libro titulado “CONCEPTO ROSACRUZ DEL COSMOS”. Es una obra de referencia práctica del CRISTIANISMO MÍSTICO dentro de la literatura de ocultismo, y es considerado como la base del Cristianismo Esotérico, es decir, bajo la perspectiva Rosacruz. Este libro contiene un esbozo detallado de los procesos de evolución del Ser Humano y el Universo, relacionando la Ciencia con la Religión.
De 1909 a 1919, sufriendo un grave problema de corazón y con una situación financiera adversa, Max Heindel consigue realizar una gran Obra para los Hermanos de la Rosacruz. Con el apoyo y la inspiración de Augusta Foss, con quien se había casado en 1910, dio muestras de gran sabiduría sobre las enseñanzas rosacruces, envió lecciones de correspondencia para los estudiantes que lo solicitaban, y que entre tanto habían formado grupos de estudio en las grandes ciudades. Escribió también otros libros que se encuentran traducidos a muchos idiomas, y por supuesto, fundó la FRATERNIDAD ROSACRUZ entre 1909 y 1911 en Mount Ecclesia, Oceanside, California. Más adelante publicó la revista de cristianismo esotérico “Rayos de la Rosacruz” en 1913, y creó el Servicio de Curación Espiritual de la Fraternidad Rosacruz. Es digno de mención que el trabajo iniciado y desarrollado por Max Heindel desde entonces, ha sido continuado por los estudiantes de las ENSEÑANZAS DE LA SABIDURÍA OCCIDENTAL que, en calidad de Auxiliares Invisibles de la Humanidad, ayudan y asisten a los Hermanos Mayores de la Orden Rosacruz en su trabajo de Curación Espiritual por todo el mundo. Este es denominado como un “trabajo especial” al cual la Orden Rosacruz está especialmente dedicada, siguiendo los Mandamientos de Cristo, que dicen “Predicad el Evangelio y curad a los enfermos”.
Fallece en Oceanside, California, el 16 de enero de 1919, dejando un tremendo legado espiritual, una gran Escuela Internacional de Esoterismo Cristiano y la base de la Sabiduría Occidental Esotérica que es difundida a una humanidad, en una forma completamente nueva, entendible para todos, cuando la mayor parte de occidente está apta para poder recibir esta enseñanza, que por otra parte existe desde siempre, pero nunca antes hasta ahora había sido así revelada.

MEMORIAS DE MAX HEINDEL SEGÚN SU ESPOSA
Fue al comienzo del año 1901 cuando Max Heindel se inscribió como miembro de la Sociedad Teosófica de Los Ángeles y resultó uno de los más entusiastas admiradores de Madame Blavatsky y su Doctrina Secreta. Aunque no estaba enteramente satisfecho con las Enseñanzas del Este y buscaba una doctrina filosófica Cristiana, en un corto tiempo fue elegido vice-presidente de la sociedad. Durante los tres años que duró su cargo como vice-presidente de la sociedad, un grupo de miembros se interesó por el estudio de la Astrología y Max Heindel fue uno de ellos; en un corto tiempo Max Heindel se volvió muy adelantado, su mente aguda busco el lado matemático de esta ciencia muy rápido.
En el verano de 1.905 se enfermó gravemente y por varios meses estuvo al borde de la muerte, con problemas cardíacos. Luego de esta enfermedad se retiró de la Sociedad Teosófica y en Abril de 1.906, partió hacia el norte del Estado. Llegó a San Francisco en la mañana del 17 de Abril, pero no contento consigo mismo, algo lo empujaba a partir inmediatamente hacia Seattle, lo cual hizo el 18 de Abril de 1.906. San Francisco fue escenario de un terremoto y fuegos desbastadores. Al llegar a Seattle, comenzó a enseñar Astrología, reencarnación, etc., pero su salud nuevamente se deterioró. Su pobre corazón continuaba con problemas; otra vez, pasó algún tiempo en el hospital, pero su voluntad inquebrantable le salvaba continuamente de tornarse un inválido crónico. Contra los consejos médicos, nuevamente comenzó sus conferencias y enseñanzas. Enseñó en Portland, Oregón, Seattle y Yakima, Washington y Duluth, Minesota; ciudades en las que tuvo gran aceptación.
Hacia esta época, una amiga, que estaba viajando por Alemania, se había contactado con el Dr. Rudolph Steiner y se volvió una gran entusiasta en las enseñanzas de este Doctor. En sus cartas sugería a Max Heindel que fuera a Alemania a ver a este hombre, pero Heindel estaba muy contento con su trabajo en el norte, además no tenía medios económicos para
emprender tal viaje. Pero esta amiga era tan persistente que volvió a América para persuadirlo en persona a que la acompañara de vuelta en Alemania, a ver a su Maestro. Su oferta de pagar al Sr.Heindel el viaje de ida y vuelta lo convenció al fin de dejar sus clases e ir a Alemania.
Este viaje lo realizó en el otoño de 1.907. Luego de asistir algunas de las clases del Dr. Steiner, se descorazonó, quedando desilusionado, pues sus conocimientos eran similares a los que ya poseía. Cuando le mencionó esto a su amiga, esta quedó muy resentida, lo que motivó la ruptura de su amistad con Heindel. El retornó a su habitación abatido y desilusionado, sintiendo que había abandonado un campo fértil de trabajo en América yendo a Europa, sólo para saber que no había encontrado lo que esperaba. Así comenzó los preparativos para retornar a América.
Fue entonces cuando un Maestro, un Hermano Mayor de la Orden Rosacruz, uno de los Hierofantes de los Misterios, vino a él y le ofreció impartir las enseñanzas que tanto deseaba, a condición que las mantuviera en secreto. Max Heindel había buscado por años y rezado con fin de encontrar algo con que aplicar la sed del alma del mundo. Habiendo sufrido y vivido las ansias de su corazón por estas verdades, no pudo prometer esto al Hermano Mayor y se rehusó a aceptar nada que no pudiera ser transmitido a sus hermanos deseosos de conocimientos y verdades. El Maestro entonces lo dejó. ¿Puede alguien imaginar el sentimiento que sobrevendría a un hombre moribundo, privado de alimentos por algún tiempo y luego de ofrecerle un pedazo de pan, antes de poder probarlo, se le quitara? Su última condición sin duda fue más desdichada que la primera. Así ocurrió con Max Heindel, su desilusión, al recorrer una distancia tan grande para reunirse con alguien que le había dado a entender que era un gran amigo, tenía una nueva enseñanza oculta (mucho más profunda) que darle, más encontrando que estaba equivocada, lo que hacía a sus sentimientos más intensos aún.
Se sentó durante horas quedando ciertamente aturdido luego de haber partido el Maestro. En su desilusión, teniendo que volver a América y comenzar en donde había dejado, sintiendo que había perdido tiempo y dinero yendo a Alemania, pasó varios días de infelicidad. Luego el Maestro volvió a su habitación otra vez y le comunicó que había pasado la prueba. Le dijo que si hubiera aceptado la propuesta o condición específicamente, la de mantener las enseñanzas en secreto al mundo, él, el Hermano Mayor, no hubiera vuelto. Se le comunicó también que el candidato en principio elegido, el que estuvo bajo instrucción durante algunos años y quién de hecho había resultado ser el mismo que fue usado como atracción a propósito que Max Heindel fuera a Berlín, utilizando a una amiga con fin de inducirlo a ir -había fracasado en pasar la prueba en 1.905 y también, que él, Max Heindel, había estado bajo observación de los Hermanos Mayores por un número de años como el mejor sustituto en caso de fallar el primero. Por último le fue comunicado que sus enseñanzas debían ser difundidas al público antes de concluir la primera década del siglo, lo que sería hacia el fin de Diciembre de 1.910.
En esta última entrevista con el Maestro, le fueron dadas instrucciones de cómo llegar al Templo de la Rosa Cruz. En el Templo Max Heindel pasó algo más de un mes en directa comunicación con y bajo instrucción personal de los Hermanos Mayores, quienes le impartieron gran parte de las enseñanzas del Concepto Rosacruz del Cosmos. Fue su sueño el de afiliarse y trabajar con una orden humanitaria, pero nunca aspiró al liderazgo. Pero si creemos en el lenguaje de los planetas y observamos el horóscopo del Sr. Heindel notando que el sexto grado de Leo en el Ascendente con el Sol, la Luna, Mercurio y la Parte de la Fortuna, todos posicionados en la primera. casa, encontramos su condición de líder, uno que no puede ser seguidor, pues su mentalidad y personalidad le traerían gran ilustración y elocuencia.
Por naturaleza, Max Heindel no era dominador, tampoco de los que buscan estar siempre aventajando a los demás, era una persona a quién se consideraba ilustrada, alguien en quién se podía confiar. Naturalmente tal persona sería impulsada a posiciones de responsabilidad y autoridad. El Sol y la Luna unidos en el Ascendente impelen a este nativo al frente. También Max Heindel tenía un muy bien aspectado Venus en la casa de los amigos. Esto siempre le trajo amigos fieles y confiables que fueron responsables para cooperar en la obra. Venus indica especialmente amigas mujeres y un ejemplo es esta señora por quien él viajó a Alemania, allí, de la manera más inesperada, toma contacto con los Hermanos Mayores de la Orden Rosacruz.
La mayor desventaja de Max Heindel era su cuerpo enfermo, tan inestable y problemático. Así, al llegar a edad madura, luego de vivir una vida de gran actividad y trabajo duro, su corazón no soportó tanto esfuerzo y una pérdida en una válvula fue el resultado. Por supuesto que sufrió intensamente y en unos pocos meses su cuerpo se rebeló, compeliéndole a estar en la cama. Consecuentemente, mucho de ese tiempo, luego de repasar la gran cantidad de trabajos para corregir de la Fraternidad, estando él en cama apoyado en almohadas, con los papeles sobre una pieza de cartón, con su pluma continuaba afanosamente escribiendo las cartas mensuales y las lecciones tan esperadas por tantos estudiantes y probacionistas en el mundo entero.
Cuando llegó al Templo de la Hermandad Rosacruz, tal como le fue indicado, él estaba extrañamente sorprendido pues previamente se había figurado este edificio como una hermosa y gran estructura, resultando ser bastante diferente. El fue hospedado en lo que aparentemente era una modesta pero espaciosa casa de un gentil hombre de campo, un edificio que nadie hubiera imaginado que podía ser la sede de un tan antiguo y poderoso grupo de místicos. Cientos de curiosos, hombres y mujeres, habían indagado en Alemania en sus ansias de encontrar este edificio, pero ellos, como Max Heindel, se lo habían imaginado siempre como un noble y gran templo. Y así lo encontró él, cuando sus ojos fueron abiertos para percibir el Templo espiritual compenetrando y atravesando la estructura física.
Allí, como ya se dijo, los Hermanos Mayores le impartieron las enseñanzas de ese maravilloso libro, el Concepto Rosacruz del Cosmos, que debía ser el principal texto de estudio de la Asociación que Max Heindel quería formar -La Fraternidad Rosacruz-. Ellos también le habían dicho que las 350 o más páginas de sus manuscritos deberían ser ampliadas y reescritas cuando llegara a la atmósfera tan eléctrica de América. Max Heindel dudaba de esto, pues estaba tan convencido y exaltado por las enseñanzas que había recibido de los Hermanos Mayores que no se imaginaba reescribiéndolas, pero este era el caso. El llegó a Nueva York con muy poco dinero pero con el espíritu en alto y alquiló una pequeña habitación en el primer piso de una casa. Aquí trabajó durante los calurosos días del verano, desde muy temprano en la mañana hasta muy tarde en la noche, sin siquiera tomarse el tiempo necesario para una correcta alimentación y mantenerse sano. Después de algunas semanas de intenso calor, él dejó Nueva York con rumbo a Búfalo, donde intentó dar lecciones para solventar sus gastos, pues su dinero comenzaba a acabarse. Pero no fue recibido con mucho interés aquí, por lo que continuó viaje a Columbus, Ohio, donde encontró gran interés por sus enseñanzas y el apoyo necesario para continuar con su libro. El dio su primera lección en esta ciudad en la tarde del 14 de noviembre de 1.908. Una artista, la señora Mary Rath Merrill, y su hija, le ofrecieron amablemente dibujar los diagramas necesarios para explicar ciertos temas que él había escrito.
Esto fue en Columbus, Ohio, donde Max Heindel compró una máquina mimeográfica de segunda mano y comenzó la reproducir las veinte lecciones de Cristianismo Rosacruz. Así pasó horas trabajando hasta muy tarde en la noche, para hacer copias mimeográficas de cada lección, las que daba al concluir las clases a cada asistente. Formó aquí un pequeño grupo que continuó difundiendo sus lecciones una vez que partió a Seattle. Su único ruego era con objeto de lograr que el "Concepto Rosacruz del Cosmos" fuera impreso, pero las pequeñas contribuciones que recibía por sus enseñanzas apenas le alcanzaban para su simple comida y el alquiler de una pequeña habitación. Al fin, juntó lo suficiente para pagarse el pasaje de tren, viajando el día entero en última clase, pues no podía pagarse camarote.
Tenía una querida amiga en Portland, la señora Mildred Kyle, a la que había estado enviando el manuscrito del libro que estaba escribiendo. Estaba alborozada por este trabajo tan maravilloso y comenzó a usar estas lecciones en sus clases. También se procuró dos experimentados lectores de confianza para ayudarla a leer y hacer las correcciones necesarias a medida que recibía el manuscrito. Ella fue la que lo alentó a volver a la costa oeste. También le había prometido a Max Heindel que una vez terminado su libro, ella interesaría a diez de sus amigas para donar cien dólares con vistas a imprimir un trabajo tan valioso.
Otro amigo de Max Heindel era William Patterson, de Seattle, cuando leyó el manuscrito su primera impresión fue que los conocimientos que contenía eran muy avanzados para el mundo de entonces. Aconsejó esperar veinte años hasta que el mundo estuviera más preparado, pero cuando conoció los planes de la gente de Portland, en el acto se ofreció a pagar la impresión y también llevó a Max Heindel a Chicago. Esto fue hecho, y así estos dos hombres pasaron algún tiempo mientras M.A. Donohue & Co. imprimió las dos mil copias de la primera edición. Antes que la copia de su libro fuera dada a la editorial, fue necesario que Max Heindel retipeara el libro entero, pues lápices de cuatro colores distintos habían sido usados por quienes lo habían ayudado tan gentilmente a preparar el manuscrito. Un trabajo muy valioso fue hecho por Tessie Brewster y Kingsmill Commander en la cuidadosa edición. Max Heindel reescribió entonces las 536 páginas de su maravilloso manuscrito. Luego se le agregaron los índices y algún que otro material, la lista de palabras y el índice por temas fue escrito por él para facilitar a los lectores un estudio sistemático de cada tema. Tanto la primera como la segunda copia de este gran libro fueron hechas por Max Heindel en una pequeña y anticuada máquina de escribir Blickensderfer.
Con vistas a tener una estación central de distribución, cuando la primera edición de dos mil copias del Concepto Rosacruz del Cosmos fue terminada en Noviembre de 1.909, una mujer que manejaba una editorial Teosófica en Chicago se ofreció para clasificar todos los pedidos que debían ser enviados. Ambas, la primera y la segunda ediciones de este maravilloso libro fueron vendidas en la pequeña suma de tan sólo un dólar. Editoriales del este comenzaron a interesarse en él y los pedidos eran cada vez más frecuentes. Max Heindel, en su gran y honesto corazón nunca desconfió de esta mujer, para él cada hombre o mujer eran honestos hasta que se probara lo contrario. La infeliz sorpresa vino cuando Max Heindel, luego de unos seis meses, se enteró que la primera edición se había agotado, a pesar de que él había recibido tan sólo quinientas copias, según le habían dicho.
Desafortunadamente, la verdad finalmente aprendida fue que esta mujer con quien él tenía depositadas sus quinientas copias estaba endeudada con todos los editores que le habían confiado sus libros. Cuando fue presionada a pagar esas numerosas cuentas, ofreció en pago de cada deuda la correspondiente cantidad de libros Concepto Rosacruz del Cosmos, lo que rápidamente agotó la primera edición. Así, cuando Max Heindel requería libros para satisfacer los pedidos de la zona noroeste de América, esta señora era incapaz de enviarlos.
Se hizo necesario entonces colocar una orden urgente para una nueva reimpresión, y financiarla era el verdadero problema. La que escribe, pudo aportar una pequeña suma con el fin de posibilitar los primeros pagos de esta segunda edición. Esta pérdida que al comienzo pareció una calamidad, resultó luego ser una verdadera bendición, pues la editorial que había aceptado los primeros libros en pago, se había interesado en venderlos. Esta fue la manera de ampliar magníficamente el horizonte, de lograr un campo de trabajo más amplio y de llevar los libros ante el público de una manera mucho más rápida de la que había pensado Max Heindel que podía lograrse a través del pequeño grupo de miembros. Así, lo que en principio parecía una desgracia se tornó al fin en una bendición. Luego de haber concluido Max Heindel su parte en el trabajo con su editor de Chicago, dictó cursos y clases en Seatle y North Yakima, Washington, y en Portland, Oregón, en donde encontró un campo fértil, y en el que atrajo a muchos miembros.
Luego reescribió la primera edición de Astrología Científica Simplificada (1.910), la que era un escrito de 40 páginas. Pero su corazón siempre le impelió a regresar a la parte sur de California, adonde había tenido su primer contacto con el ocultismo. En sus primeros tiempos en Los Ángeles, durante los tres primeros días en los que había estado trabajando en Teosofía, había hecho muy buenos amigos y su compañera de estudios más cercana fue a la que más estimaba. Regresó a Los Ángeles al comienzo de Noviembre, 1.909, y sus pasos lo guiaron directo a la casa de su amiga Augusta Foss y su hermosa y anciana madre, a la que había aprendido a amar como a su propia madre. Había estado lejos de sus amigos por dos años y a pesar de no haberse comunicado con ellos, estos conocían bien los importantísimos contactos que había logrado y el trabajo literario que había hecho.
Durante estos dos años, Augusta Foss, había sido también sometida a varias pruebas, una de ellas fue una muy severa enfermedad que pareció ser una neumonía doble, la que la acerco a las mismas puertas de la muerte y la dejó en un muy débil estado de salud con problemas de pulmón. Dio entonces de baja su afiliación a la Sociedad Teosófica y fue incapaz de salir al aire libre en la noche. A pesar de esto, cuando su amigo Max Heindel le manifestó la propuesta de su intención de dar una serie de lecciones en Los Ángeles, ella desafió los deseos de su madre y ofreció su ayuda a Max Heindel en esas lecciones.
Así comenzó un intenso período de escrituras y enseñanzas. Max Heindel enseñaba en salones, agrupando 800 o más personas, tres noches por semana. El resto de las noches formaba grupos y enseñaba tanto astrología como filosofía. Su primera clase de Astrología consistía de 125 alumnos. Se formó entonces en el Centro de la Fraternidad un grupo muy entusiasta, y los profesores estaban preparados para llevar adelante el trabajo si Max Heindel debía partir, por lo que prometió a sus amigos en Seatle que regresaría a ellos una vez que su trabajo hubiera terminado en Los Ángeles.
Con el fin de bajar y ahorrar costos de publicidad y lograr la máxima posible, Max Heindel envió ordenar cientos de carteles en cartones de ocho pies por diez, e imprimió en ellos las direcciones de los lugares de conferencia, así como los días y temas de las mismas. Luego con sus carteles en mano, clavos y martillo, recorría kilómetros caminando y a la vez clavando los mismos en lugares que fueran visibles al público. Parecían dar buen resultado, pues jamás dio conferencia en la que los salones no estuvieran llenos. Especialmente luego de su primera conferencia, los amigos traían a su vez a sus amigos hasta llenar completamente los salones, lo que obligó a entregar o repartir entradas, que se daban al ingresar. Estas entradas eran la admisión a la próxima conferencia con asiento asegurado.
No puedo resistir el hecho de compartir con mis lectores, el maravilloso cambio que este hombre experimentó luego de haber contactado a los Hermanos Mayores de la Rosa Cruz durante los dos años que pasó fuera de Los Ángeles. Había sido una estudiante de astrología por 4 años cuando convencí a Max Heindel a creer en esta antigua ciencia y un día cuando pasaba una tarde en su casa preguntó si su horóscopo indicaba que él sería un conferencista. En estas tempranas épocas, habló con un decidido acento danés y pensé que esto sería un obstáculo y respondí a su pregunta que sería un eximio escritor pero que quizás conferenciar no era su fuerte. Al observar en él los cambios que se produjeron luego de dos años de viajar y enseñar y escuchando dar las clases más motivadoras, era sin duda una sorpresa. Y lo más maravilloso y fascinante era que, luego de cada lección con mucha facilidad contestaba las más complejas y técnicas preguntas, con total elocuencia y exactitud. La que escribe le preguntó una tarde, luego de una conferencia en la que había respondido a preguntas realmente difíciles, de donde había obtenido los conocimientos que desplegaba en sus charlas. Luego de sonreír dijo: "Bien, sólo contesté lo que mi Yo Superior me dictó".

martes, 6 de abril de 2010

LA FRATERNIDAD ROSACRUZ, UNA ESCUELA INICIÁTICA (III)


LA FRATERNIDAD ROSACRUZ
La mayor parte de la Humanidad está siendo cuidada por la religión públicamente impartida en su país de residencia. Pero siempre hay avanzados, cuya precocidad exige nuevas enseñanzas y nuevas explicaciones que consuelen su sed de conocimientos, a ellos se dirige una doctrina más profunda impartida por medio de la Escuela de Misterios de su país o continente. Cuando hay sólo unos pocos preparados para esas enseñanzas preparatorias, se les imparten privadamente, pero cuando crecen en número, la enseñanza se da más públicamente como es el caso de la Fraternidad Rosacruz, que es lo que está ocurriendo ahora en el mundo occidental. No obstante, los Hermanos de la Rosa Cruz le dieron a Max Heindel la Filosofía, tal como fue publicada en el Concepto Rosacruz del Cosmos, y sancionaron la creación de la Fraternidad Rosacruz para difundirla. Su finalidad es la de poner a los aspirantes en contacto con el Maestro cuando, mediante el servicio aquí en el Mundo Físico, han demostrado su sinceridad y han dado suficientes garantías de que emplearán sus poderes espirituales para el servicio amoroso y desinteresado, tanto en este como en el otro mundo, particularmente cuando hayan sido iniciados. El método científico de desarrollo anímico propiciado por los Hermanos Mayores está siempre dirigido a beneficiar a quien lo practica y, nunca, por ningún concepto, puede perjudicar a nadie.
Las sectas y religiones han sido siempre necesarias según el progreso y evolución de cada raza. Éstas van siendo modificadas por los Ángeles para que todas las personas encuentren satisfacción en alguna de ellas, pero tal como en el caso de occidente, cuando se ha alcanzado el punto más alto, se da a conocer una Escuela de Misterios representante de un Rayo-Padre que atraerá a los más avanzados para prepararles y guiarles para la iniciación.
Antes de que se forme la escuela se forma en privado a los que necesitan saber la verdad, pero cuando hay muchos aspirantes, se forma una escuela como la rosacruz con el fin de facilitar la iniciación a quien esté dispuesto y la merezca. Sin embargo, algún día, la usurpación del poder y la instauración de leyes por algunas personas causará la cristalización y desintegración de la Fraternidad, pero también, algo nuevo volverá a surgir y será mucho más grande.
La Fraternidad Rosacruz Pertenece a un Rayo-Raíz o Padre como nosotros en nuestro origen como espíritus virginales, el cual se nos dará a conocer cuando alcancemos la última de las iniciaciones menores. También tenemos un rayo individual derivado del anterior que lo suelen dar a conocer los maestros cuando somos sus discípulos y que retenemos durante todas las vidas; por último está el rayo astrológico que lo podemos ver en el Ascendente y su regente. Pues bien, cada uno de nosotros está unido a un Rayo-Padre y, por lo general, en occidente la mayoría está unido al Rayo-Raíz que representa la Fraternidad Rosacruz por medio de su Orden.
La Fraternidad Rosacruz tiene el propósito de enseñar la sabiduría occidental a occidente, anteriormente la Orden hizo este trabajo a través de varias sociedades secretas de Europa y después se amplió a Norteamérica. La Fraternidad Rosacruz se fundó para dar la más reciente y moderna versión de las enseñanzas rosacruces en términos científicos y de una forma simple y clara exenta de abstracciones y tecnicismo. La Fraternidad Rosacruz también disemina las doctrinas esotéricas de la religión cristiana puesto que la filosofía rosacruz está considerada cristiana-esotérica, la cual está destinada a ser la religión universal ya que Cristo tiene a su cargo la evolución humana durante el presente gran año sideral (25.000 años) Fue creada para las personas que sienten el impulso o necesidad de buscar la Luz de la Verdad por encima de lo vulgarmente conocido, para mostrarles el camino de la liberación, para ayudarles a construir su Cuerpo-Alma, y para que desarrollen los poderes que les permitan obtener el conocimiento directo. Sus métodos son definidos, científicos y religiosos y su práctica está basada en la imitación de Cristo, por eso, el estudiante puede adquirir un gran crecimiento espiritual en esta vida.
Cuando Max Heindel con la ayuda de los Hermanos Mayores una noche pudo ver lo
que hay en la cuarta región del Mundo del Pensamiento o mundo de los arquetipos físicos, se sorprendió al ver la maravillosa obra de la Fraternidad Rosacruz y su método de curación (para ir a este plano se necesitan al menos cuatro iniciaciones) Los Hermanos Mayores le dieron el conocimiento para hacer un templo de curación y la fórmula para que su influjo espiritual fuera la base para el trabajo de curación unido a la colaboración de los probacionistas en el servicio de curación y de los auxiliares invisibles por las noches. Hay casos de curaciones milagrosas.
La Fraternidad Rosacruz fue encargada por los Hermanos Mayores con la misión de predicar el evangelio de la edad de Acuario y de llevar a cabo una campaña de educación e iluminación para que el mundo pueda estar preparado para esa época. El método científico del desarrollo del Alma recomendado por los Hermanos Mayores de la Orden Rosacruz no puede sino beneficiar a los que le practican y es imposible que nunca pueda causar el menor daño a nadie.
La Fraternidad Rosacruz es una Asociación Internacional de Cristianos Místicos. Fue fundada por Max Heindel el 9 del 9 de 1909 después de pasar una gran prueba en la cual se le proponía que guardara silencio sobre toda la enseñanza que podría recibir, a lo cual respondió que si él lo recibía sería para darlo a la humanidad y no para guardárselo. Max Heindel fue un Hermano Lego y obtuvo cuatro iniciaciones menores, además de la enseñanza recibida de los Hermanos Mayores, se dedicó a investigar los mundos internos para luego diseminar todo su conocimiento como Filosofía Rosacruz. Los Hermanos Mayores no han dado nada más que una filosofía para difundir, por lo tanto, el esto, o son copiadas o son fruto de investigaciones de otros ocultistas. La Fraternidad Rosacruz no juzga ni critica otras filosofías, tampoco retiene ni obliga a nada a sus estudiantes, pensamos que el que esté listo para venir vendrá y lo hará por sus propios medios y de corazón. Por consiguiente, la Fraternidad Rosacruz no tiene ninguna relación con otra escuela, sea Rosacruz o no. Sus enseñanzas son y han sido siempre gratuitas porque de no ser así, se identificarían como falsos “rosacruces_” y la única regla que tienen con respecto a las personas interesadas en estudiar su filosofía es que no imparten sus cursos a las personas que tengan ánimo de lucro, a profesionales, ni a todo aquel que esté en contacto con grupos espiritistas o similares.
Con el objeto de promulgar esta enseñanza, se ha formado la Fraternidad Rosacruz, cualquiera puede inscribirse como estudiante escribiendo al Secretario General, siempre que no sea hipnotista, médium, vidente, quiromántico o astrólogo profesional. No hay cuotas iniciales, ni compromisos. El dinero no puede comprar esas enseñanzas; el avance depende del mérito.
Cuando el estudiante de las enseñanzas rosacruces se ha compenetrado de la verdad de ella y está ya preparado para cortar toda relación con cualquier otra orden oculta o religiosa (excepto las Iglesias Cristianas y las Ordenes Fraternales) puede asumir la obligación que lo admite en el grado de Probacionista.
No queremos insinuar en manera alguna, con la cláusula anterior, que las demás escuelas de ocultismo no sirvan - lejos de ello -; muchos caminos conducen a Roma, pero llegaremos con menos esfuerzos si seguimos uno solo de ellos, que si zigzagueamos de un sendero a otro. Nuestro tiempo y energía son limitados, en primer término, y están aun más escatimados por nuestros deberes de familia y sociales, que no debemos descuidar para atender al propio desenvolvimiento. Con el objeto de malgastar al mínimo las energías que tenemos a nuestra disposición, y para evitar el perder los pocos momentos de que disponemos, los Guías insisten en que cortemos la relación con las demás órdenes.
El mundo es un agregado de oportunidades, pero para aprovecharnos de ellas es necesario que tengamos suficiencia en cualquier línea de esfuerzos. El desarrollo de nuestros poderes espirituales nos capacitará para ayudar o perjudicar a nuestros hermanos más débiles. Cuando el objeto es únicamente el Servir a la humanidad, esa eficiencia es justificable.
El método de realización rosacruz difiere de otros sistemas en un punto especial: persigue, desde el mismo comienzo, emancipar al discípulo de toda dependencia de los demás, hacerlo confiado en sí mismo en el más alto grado, de manera que pueda permanecer solo en todas las circunstancias y luchar con todas las condiciones. Únicamente el que está tan bien equilibrado puede ayudar al débil.
Cuando cierto número de personas se reúnen en una clase o círculo con objeto de desarrollo, siguiendo métodos "negativos" se obtienen resultados en poco tiempo, porque es más fácil dejarse llevar por la corriente que luchar contra ella. Sin embargo, el médium, no es dueño de sus actos, sino el esclavo del espíritu que lo domina. De ahí que esas reuniones deban ser rehuidas por los Probacionistas.
Aun las reuniones en que se mantenga una actitud mental positiva no son aconsejadas por los Hermanos Mayores, porque los poderes latentes de todos los miembros están mezclados y a veces se obtienen visiones de los mundos internos, debidas en parte a las facultades de los demás. El calor de un carbón en el centro de una hoguera queda aumentado por el de los carbones que lo rodean, y el clarividente producido en un círculo, aunque sea positivo, es una planta de invernadero, demasiado sumiso el mismo como para que se le confíe el cuidado de los demás.
Por lo tanto todo Probacionista de la Fraternidad Rosacruz ejecuta sus ejercicios en la soledad de su habitación. Los resultados se obtendrán más lentamente siguiendo este sistema, pero cuando aparezcan, se manifestarán como poderes cultivados por uno mismo emplearles independientemente de los demás. Además los métodos Rosacruces construyen el carácter al mismo tiempo que desarrollan las facultades espirituales, y de esta manera resguardan al discípulo de la tentación de prostituir sus poderes divinos por prestigios mundanos.
Cuando el Probacionista ha cumplido con los requisitos exigidos y completado el término de prueba, puede solicitar instrucciones individuales de los Hermanos Mayores por medio del Secretario General.

LA SEDE INTERNACIONAL DE LA FRATERNIDAD ROSACRUZ: Habiéndose constituido THE ROSICRUCIAN FELLOWSHIP (La Fraternidad Rosacruz) con el propósito de promulgar las enseñanzas impartidas en “El Concepto Rosacruz del Cosmos” y para ayudar a los aspirantes en el sendero de realización, se hizo necesario hallar una residencia permanente y facilitar los medios para efectuar la labor. Con este objeto fue comprado un amplio solar en la ciudad de Oceanside (California), situado a noventa millas al sur de Los Ángeles y a cuarenta millas al norte de San Diego, la ciudad más al sudoeste de los Estados Unidos.
Dicho terreno ocupa un sitio prominente, teniendo por el lado oeste una de las más maravillosas vistas del Océano Pacífico y al este hermosas montañas de nevadas cimas. La parte sur de California es una región que ofrece excepcionales oportunidades para el desarrollo espiritual debido a que el éter de su atmósfera es más denso que en ninguna otra parte del mundo, y Mount Ecclesia, como se denomina la sede central de la Fraternidad Rosacruz, está particularmente favorecida a ese respecto.
Entre otras actividades, la Fraternidad Rosacruz mantiene un curso por correspondencia de cartas e instrucciones mensuales, para los estudiantes. Estas lecciones van en forma de pequeños folletos. Además se edita en inglés una revista de mérito excepcional, titulada The Rosicrucian Magazine. En las cartas se consideran y desarrollan algunos puntos de la instrucción, la que, de esta manera, se imprime perfectamente en la mente del estudiante.
Hay también un curso avanzado por correspondencia para los probacionistas, para ayudarles a obtener el mayor beneficio posible de sus ejercicios y para apresurar su marcha en el sendero hacia el discipulado.
El secretario General de la Fraternidad Rosacruz, enviará a quien lo pida un formulario solicitud para el curso por correspondencia elemental. Una vez llenado debidamente dicho formulario y devuelto, su nombre y dirección se escribirán en la lista de correspondencia de estudiantes y se recibirán las cartas e instrucciones a su debido tiempo.
Estas lecciones no se venden; es contrario a los principios rosacruces dar auxilios materiales en cambio de valores espirituales; pero se confía en que aquellos que reciben esta ayuda, enseñanza o dirección, esperando que contribuyan, en la medida de sus posibilidades, a sufragar los gastos que se originan. Y en la misma proporción en que cumplan con esa obligación moral, se beneficiarán moralmente de nuestros esfuerzos en su favor.
En la actualidad, las direcciones postales para los españoles interesados son las siguientes:
SEDE CENTRAL EN OCEANSIDE:
The Rosicrucian Fellowship. 2222 Missión Avenue P. O. Box 713.
Oceanside, CA – 92049 – 0713. USA

CENTRO DE MADRID: Fraternidad Rosacruz Max Heindel. C/ Mayor nº 6, 3º, local 6
28013 Madrid