Entradas populares

jueves, 15 de abril de 2010

LA FRATERNIDAD ROSACRUZ, UNA ESCUELA INICIÁTICA (IV)


BIOGRAFÍA DE MAX HEINDEL
Max Heindel nació el 23 de julio de 1865 en Aarhus (Dinamarca) en el seno de una familia real, Von Grasshofs, que estaban ligados a la Casa Real de Alemania durante la vida del Príncipe Bismark. Su padre, François L. Von Grasshoff emigró siendo joven a Copenhague, Dinamarca, donde se casa con una mujer perteneciente a la nobleza de Dinamarca. Tuvieron dos hijos y una hija; el mayor de ellos, Carl Louis Von Grasshoff, pasaría tiempo después a llamarse “Max Heindel” cuando emigró hacia los Estados Unidos.
Su padre fallece cuando él tenía seis años, dejando a su madre con tres niños pequeños y en circunstancias muy difíciles. Su infancia fue vivida con suma pobreza; su madre hizo un gran sacrificio para que el poco dinero que tenía le llegase para proporcionar profesores particulares a sus hijos. Era su intención darles una educación apropiada para qué pudiesen, algún día, ocupar el lugar que les correspondía por derechos de nacimiento como miembros de la nobleza.
A los dieciséis años, rechazando un futuro que le preparaba para estar dentro de la clase de la nobleza, dejó la casa materna para ingresar en los astilleros navales de Glasgow, Escocia. Allí aprendió la profesión de ingeniero, y pronto fue nombrado Ingeniero Jefe de un mercante comercial; esto le permitiría realizar largos viajes transoceánicos y así adquirir un gran conocimiento sobre las culturas y los pueblos de todo el mundo. Posteriormente, continuó siendo Ingeniero Jefe durante algunos años más en uno de los mayores barcos a vapor de pasajeros que existían entonces, el Cunard Line, que realizaba el trayecto entre Europa y América. De 1895 a 1901 ascendió a Ingeniero Consultor en el navío Nova Lorque sin tener demasiado éxito, y durante este tiempo tuvo un matrimonio casual que terminaría con la muerte de su esposa en 1905, y del que nacieron un niño y dos niñas.
Max Heindel se trasladó a Los Ángeles, California, en 1903 para encontrar trabajo. Mientras tanto, y debido al sufrimiento que padeció en su infancia, comenzó a tener problemas de salud. Nunca consiguió restablecerla, y los últimos acontecimientos y vicisitudes, como la muerte de su mujer y la situación financiera, minaron poco a poco su organismo. Es entonces cuando comienza a interesarse por el sufrimiento de las personas enfermas y de la humanidad en general, y se pregunta por las causas de dichos padecimientos.
Esto le lleva a estudiar metafísica, y presenciando unas conferencias del teósofo C. W. Leadbeater, pronto se adhiere a la Sociedad Teosófica de Los Ángeles, donde es nombrado vicepresidente durante los años 1904 y 1905. Se convierte en vegetariano e inicia también estudios de Astrología, con los que tiene acceso a la clave para desvelar los misterios de la naturaleza interna del Ser Humano. En ese momento conoce a Augusta Foss, que se interesaba por líneas similares en la búsqueda de los misterios a través de la Astrología; más tarde se convertiría en su segunda esposa.
No obstante, una sobrecarga de trabajo y algunas privaciones por las que atravesaba le provocaron un problema cardíaco severo que lo tuvo entre la vida y la muerte durante meses. Cuando se recuperó de ello, se dio cuenta que se encontraba más sensible que nunca a las necesidades de la humanidad. Se dice que mientras estuvo tan enfermo y se encontraba hospitalizado, pasaba la mayor parte del tiempo “fuera del cuerpo”, trabajando conscientemente en los llamados “planos invisibles”.
En 1906 y 1907 llevó a cabo por iniciativa propia una serie de conferencias con el fin de divulgar sus conocimientos de los mundos ocultos. Las primeras de ellas tuvieron lugar en San Francisco y Seattle, en Estados Unidos. Al terminar las últimas, se vio nuevamente forzado a ingresar en un hospital con otro problema cardíaco; pero tras su recuperación continuó trabajando y dando más conferencias en el noroeste del país.
En el otoño de 1907, durante un período de conferencias muy ajetreado, viajó a Berlín, Alemania, con su amiga Alma Von Brandis, que durante meses le intentó persuadir para que asistiera a un ciclo de conferencias de un profesor ocultista llamado Rudolf Steiner. Durante su estancia en Alemania, Heindel experimenta una gran admiración por la personalidad de este conferenciante, como más tarde expresaría en su obra magna, pero sin embargo a la vez comprende que este profesor tiene poco que ofrecer. Decide volver a América para continuar el trabajo que había dejado pendiente, desilusionado por haberlo interrumpido. En ese momento, es visitado por un Ser Espiritual, según él mismo explica, que estaba envuelto en un “cuerpo vital”.
Este supuesto Ser se identifica posteriormente como un “Hermano Mayor” de la Orden Rosacruz. Tal y como Max Heindel menciona más tarde, este Hermano Mayor le instruye de forma lógica y concisa sobre cierta información para la que estaba preparado y que habría de escribir. Más adelante, llegaría a saber que durante la visita anterior fue puesto a prueba con el fin de determinar si era apto para poder ser mensajero de las “ENSEÑANZAS DE LA SABIDURÍA OCCIDENTAL”.
Cuenta que una vez superada esta prueba le serán dadas instrucciones de cómo alcanzar el Templo Etérico de la Rosacruz, situado en Baviera, Alemania, y cerca de la frontera con Bohemia. Una vez allí, Max Heindel se encuentra en comunicación directa y bajo la instrucción personal de los Hermanos Mayores de la Orden Rosacruz. Esta Orden está compuesta por doce Hermanos Mayores, reunidos en torno a un decimotercero que es el Jefe Invisible de la Orden. Estos Hermanos Mayores son grandes Adeptos, pertenecientes a la evolución humana y que han avanzado mucho y han sobrepasado la necesidad de renacer en este mundo. Gracias a este exaltado estado en que se encuentran, están en condiciones de guiar la evolución de la presente humanidad, y son descritos como los Seres Compasivos.
Su Obra magna
Heindel regresó a América en el verano de 1908 e inició inmediatamente la formulación de las Enseñanzas Rosacruces que, según él, había recibido de los Hermanos Mayores. Estas enseñanzas fueron publicadas en un libro titulado “CONCEPTO ROSACRUZ DEL COSMOS”. Es una obra de referencia práctica del CRISTIANISMO MÍSTICO dentro de la literatura de ocultismo, y es considerado como la base del Cristianismo Esotérico, es decir, bajo la perspectiva Rosacruz. Este libro contiene un esbozo detallado de los procesos de evolución del Ser Humano y el Universo, relacionando la Ciencia con la Religión.
De 1909 a 1919, sufriendo un grave problema de corazón y con una situación financiera adversa, Max Heindel consigue realizar una gran Obra para los Hermanos de la Rosacruz. Con el apoyo y la inspiración de Augusta Foss, con quien se había casado en 1910, dio muestras de gran sabiduría sobre las enseñanzas rosacruces, envió lecciones de correspondencia para los estudiantes que lo solicitaban, y que entre tanto habían formado grupos de estudio en las grandes ciudades. Escribió también otros libros que se encuentran traducidos a muchos idiomas, y por supuesto, fundó la FRATERNIDAD ROSACRUZ entre 1909 y 1911 en Mount Ecclesia, Oceanside, California. Más adelante publicó la revista de cristianismo esotérico “Rayos de la Rosacruz” en 1913, y creó el Servicio de Curación Espiritual de la Fraternidad Rosacruz. Es digno de mención que el trabajo iniciado y desarrollado por Max Heindel desde entonces, ha sido continuado por los estudiantes de las ENSEÑANZAS DE LA SABIDURÍA OCCIDENTAL que, en calidad de Auxiliares Invisibles de la Humanidad, ayudan y asisten a los Hermanos Mayores de la Orden Rosacruz en su trabajo de Curación Espiritual por todo el mundo. Este es denominado como un “trabajo especial” al cual la Orden Rosacruz está especialmente dedicada, siguiendo los Mandamientos de Cristo, que dicen “Predicad el Evangelio y curad a los enfermos”.
Fallece en Oceanside, California, el 16 de enero de 1919, dejando un tremendo legado espiritual, una gran Escuela Internacional de Esoterismo Cristiano y la base de la Sabiduría Occidental Esotérica que es difundida a una humanidad, en una forma completamente nueva, entendible para todos, cuando la mayor parte de occidente está apta para poder recibir esta enseñanza, que por otra parte existe desde siempre, pero nunca antes hasta ahora había sido así revelada.

MEMORIAS DE MAX HEINDEL SEGÚN SU ESPOSA
Fue al comienzo del año 1901 cuando Max Heindel se inscribió como miembro de la Sociedad Teosófica de Los Ángeles y resultó uno de los más entusiastas admiradores de Madame Blavatsky y su Doctrina Secreta. Aunque no estaba enteramente satisfecho con las Enseñanzas del Este y buscaba una doctrina filosófica Cristiana, en un corto tiempo fue elegido vice-presidente de la sociedad. Durante los tres años que duró su cargo como vice-presidente de la sociedad, un grupo de miembros se interesó por el estudio de la Astrología y Max Heindel fue uno de ellos; en un corto tiempo Max Heindel se volvió muy adelantado, su mente aguda busco el lado matemático de esta ciencia muy rápido.
En el verano de 1.905 se enfermó gravemente y por varios meses estuvo al borde de la muerte, con problemas cardíacos. Luego de esta enfermedad se retiró de la Sociedad Teosófica y en Abril de 1.906, partió hacia el norte del Estado. Llegó a San Francisco en la mañana del 17 de Abril, pero no contento consigo mismo, algo lo empujaba a partir inmediatamente hacia Seattle, lo cual hizo el 18 de Abril de 1.906. San Francisco fue escenario de un terremoto y fuegos desbastadores. Al llegar a Seattle, comenzó a enseñar Astrología, reencarnación, etc., pero su salud nuevamente se deterioró. Su pobre corazón continuaba con problemas; otra vez, pasó algún tiempo en el hospital, pero su voluntad inquebrantable le salvaba continuamente de tornarse un inválido crónico. Contra los consejos médicos, nuevamente comenzó sus conferencias y enseñanzas. Enseñó en Portland, Oregón, Seattle y Yakima, Washington y Duluth, Minesota; ciudades en las que tuvo gran aceptación.
Hacia esta época, una amiga, que estaba viajando por Alemania, se había contactado con el Dr. Rudolph Steiner y se volvió una gran entusiasta en las enseñanzas de este Doctor. En sus cartas sugería a Max Heindel que fuera a Alemania a ver a este hombre, pero Heindel estaba muy contento con su trabajo en el norte, además no tenía medios económicos para
emprender tal viaje. Pero esta amiga era tan persistente que volvió a América para persuadirlo en persona a que la acompañara de vuelta en Alemania, a ver a su Maestro. Su oferta de pagar al Sr.Heindel el viaje de ida y vuelta lo convenció al fin de dejar sus clases e ir a Alemania.
Este viaje lo realizó en el otoño de 1.907. Luego de asistir algunas de las clases del Dr. Steiner, se descorazonó, quedando desilusionado, pues sus conocimientos eran similares a los que ya poseía. Cuando le mencionó esto a su amiga, esta quedó muy resentida, lo que motivó la ruptura de su amistad con Heindel. El retornó a su habitación abatido y desilusionado, sintiendo que había abandonado un campo fértil de trabajo en América yendo a Europa, sólo para saber que no había encontrado lo que esperaba. Así comenzó los preparativos para retornar a América.
Fue entonces cuando un Maestro, un Hermano Mayor de la Orden Rosacruz, uno de los Hierofantes de los Misterios, vino a él y le ofreció impartir las enseñanzas que tanto deseaba, a condición que las mantuviera en secreto. Max Heindel había buscado por años y rezado con fin de encontrar algo con que aplicar la sed del alma del mundo. Habiendo sufrido y vivido las ansias de su corazón por estas verdades, no pudo prometer esto al Hermano Mayor y se rehusó a aceptar nada que no pudiera ser transmitido a sus hermanos deseosos de conocimientos y verdades. El Maestro entonces lo dejó. ¿Puede alguien imaginar el sentimiento que sobrevendría a un hombre moribundo, privado de alimentos por algún tiempo y luego de ofrecerle un pedazo de pan, antes de poder probarlo, se le quitara? Su última condición sin duda fue más desdichada que la primera. Así ocurrió con Max Heindel, su desilusión, al recorrer una distancia tan grande para reunirse con alguien que le había dado a entender que era un gran amigo, tenía una nueva enseñanza oculta (mucho más profunda) que darle, más encontrando que estaba equivocada, lo que hacía a sus sentimientos más intensos aún.
Se sentó durante horas quedando ciertamente aturdido luego de haber partido el Maestro. En su desilusión, teniendo que volver a América y comenzar en donde había dejado, sintiendo que había perdido tiempo y dinero yendo a Alemania, pasó varios días de infelicidad. Luego el Maestro volvió a su habitación otra vez y le comunicó que había pasado la prueba. Le dijo que si hubiera aceptado la propuesta o condición específicamente, la de mantener las enseñanzas en secreto al mundo, él, el Hermano Mayor, no hubiera vuelto. Se le comunicó también que el candidato en principio elegido, el que estuvo bajo instrucción durante algunos años y quién de hecho había resultado ser el mismo que fue usado como atracción a propósito que Max Heindel fuera a Berlín, utilizando a una amiga con fin de inducirlo a ir -había fracasado en pasar la prueba en 1.905 y también, que él, Max Heindel, había estado bajo observación de los Hermanos Mayores por un número de años como el mejor sustituto en caso de fallar el primero. Por último le fue comunicado que sus enseñanzas debían ser difundidas al público antes de concluir la primera década del siglo, lo que sería hacia el fin de Diciembre de 1.910.
En esta última entrevista con el Maestro, le fueron dadas instrucciones de cómo llegar al Templo de la Rosa Cruz. En el Templo Max Heindel pasó algo más de un mes en directa comunicación con y bajo instrucción personal de los Hermanos Mayores, quienes le impartieron gran parte de las enseñanzas del Concepto Rosacruz del Cosmos. Fue su sueño el de afiliarse y trabajar con una orden humanitaria, pero nunca aspiró al liderazgo. Pero si creemos en el lenguaje de los planetas y observamos el horóscopo del Sr. Heindel notando que el sexto grado de Leo en el Ascendente con el Sol, la Luna, Mercurio y la Parte de la Fortuna, todos posicionados en la primera. casa, encontramos su condición de líder, uno que no puede ser seguidor, pues su mentalidad y personalidad le traerían gran ilustración y elocuencia.
Por naturaleza, Max Heindel no era dominador, tampoco de los que buscan estar siempre aventajando a los demás, era una persona a quién se consideraba ilustrada, alguien en quién se podía confiar. Naturalmente tal persona sería impulsada a posiciones de responsabilidad y autoridad. El Sol y la Luna unidos en el Ascendente impelen a este nativo al frente. También Max Heindel tenía un muy bien aspectado Venus en la casa de los amigos. Esto siempre le trajo amigos fieles y confiables que fueron responsables para cooperar en la obra. Venus indica especialmente amigas mujeres y un ejemplo es esta señora por quien él viajó a Alemania, allí, de la manera más inesperada, toma contacto con los Hermanos Mayores de la Orden Rosacruz.
La mayor desventaja de Max Heindel era su cuerpo enfermo, tan inestable y problemático. Así, al llegar a edad madura, luego de vivir una vida de gran actividad y trabajo duro, su corazón no soportó tanto esfuerzo y una pérdida en una válvula fue el resultado. Por supuesto que sufrió intensamente y en unos pocos meses su cuerpo se rebeló, compeliéndole a estar en la cama. Consecuentemente, mucho de ese tiempo, luego de repasar la gran cantidad de trabajos para corregir de la Fraternidad, estando él en cama apoyado en almohadas, con los papeles sobre una pieza de cartón, con su pluma continuaba afanosamente escribiendo las cartas mensuales y las lecciones tan esperadas por tantos estudiantes y probacionistas en el mundo entero.
Cuando llegó al Templo de la Hermandad Rosacruz, tal como le fue indicado, él estaba extrañamente sorprendido pues previamente se había figurado este edificio como una hermosa y gran estructura, resultando ser bastante diferente. El fue hospedado en lo que aparentemente era una modesta pero espaciosa casa de un gentil hombre de campo, un edificio que nadie hubiera imaginado que podía ser la sede de un tan antiguo y poderoso grupo de místicos. Cientos de curiosos, hombres y mujeres, habían indagado en Alemania en sus ansias de encontrar este edificio, pero ellos, como Max Heindel, se lo habían imaginado siempre como un noble y gran templo. Y así lo encontró él, cuando sus ojos fueron abiertos para percibir el Templo espiritual compenetrando y atravesando la estructura física.
Allí, como ya se dijo, los Hermanos Mayores le impartieron las enseñanzas de ese maravilloso libro, el Concepto Rosacruz del Cosmos, que debía ser el principal texto de estudio de la Asociación que Max Heindel quería formar -La Fraternidad Rosacruz-. Ellos también le habían dicho que las 350 o más páginas de sus manuscritos deberían ser ampliadas y reescritas cuando llegara a la atmósfera tan eléctrica de América. Max Heindel dudaba de esto, pues estaba tan convencido y exaltado por las enseñanzas que había recibido de los Hermanos Mayores que no se imaginaba reescribiéndolas, pero este era el caso. El llegó a Nueva York con muy poco dinero pero con el espíritu en alto y alquiló una pequeña habitación en el primer piso de una casa. Aquí trabajó durante los calurosos días del verano, desde muy temprano en la mañana hasta muy tarde en la noche, sin siquiera tomarse el tiempo necesario para una correcta alimentación y mantenerse sano. Después de algunas semanas de intenso calor, él dejó Nueva York con rumbo a Búfalo, donde intentó dar lecciones para solventar sus gastos, pues su dinero comenzaba a acabarse. Pero no fue recibido con mucho interés aquí, por lo que continuó viaje a Columbus, Ohio, donde encontró gran interés por sus enseñanzas y el apoyo necesario para continuar con su libro. El dio su primera lección en esta ciudad en la tarde del 14 de noviembre de 1.908. Una artista, la señora Mary Rath Merrill, y su hija, le ofrecieron amablemente dibujar los diagramas necesarios para explicar ciertos temas que él había escrito.
Esto fue en Columbus, Ohio, donde Max Heindel compró una máquina mimeográfica de segunda mano y comenzó la reproducir las veinte lecciones de Cristianismo Rosacruz. Así pasó horas trabajando hasta muy tarde en la noche, para hacer copias mimeográficas de cada lección, las que daba al concluir las clases a cada asistente. Formó aquí un pequeño grupo que continuó difundiendo sus lecciones una vez que partió a Seattle. Su único ruego era con objeto de lograr que el "Concepto Rosacruz del Cosmos" fuera impreso, pero las pequeñas contribuciones que recibía por sus enseñanzas apenas le alcanzaban para su simple comida y el alquiler de una pequeña habitación. Al fin, juntó lo suficiente para pagarse el pasaje de tren, viajando el día entero en última clase, pues no podía pagarse camarote.
Tenía una querida amiga en Portland, la señora Mildred Kyle, a la que había estado enviando el manuscrito del libro que estaba escribiendo. Estaba alborozada por este trabajo tan maravilloso y comenzó a usar estas lecciones en sus clases. También se procuró dos experimentados lectores de confianza para ayudarla a leer y hacer las correcciones necesarias a medida que recibía el manuscrito. Ella fue la que lo alentó a volver a la costa oeste. También le había prometido a Max Heindel que una vez terminado su libro, ella interesaría a diez de sus amigas para donar cien dólares con vistas a imprimir un trabajo tan valioso.
Otro amigo de Max Heindel era William Patterson, de Seattle, cuando leyó el manuscrito su primera impresión fue que los conocimientos que contenía eran muy avanzados para el mundo de entonces. Aconsejó esperar veinte años hasta que el mundo estuviera más preparado, pero cuando conoció los planes de la gente de Portland, en el acto se ofreció a pagar la impresión y también llevó a Max Heindel a Chicago. Esto fue hecho, y así estos dos hombres pasaron algún tiempo mientras M.A. Donohue & Co. imprimió las dos mil copias de la primera edición. Antes que la copia de su libro fuera dada a la editorial, fue necesario que Max Heindel retipeara el libro entero, pues lápices de cuatro colores distintos habían sido usados por quienes lo habían ayudado tan gentilmente a preparar el manuscrito. Un trabajo muy valioso fue hecho por Tessie Brewster y Kingsmill Commander en la cuidadosa edición. Max Heindel reescribió entonces las 536 páginas de su maravilloso manuscrito. Luego se le agregaron los índices y algún que otro material, la lista de palabras y el índice por temas fue escrito por él para facilitar a los lectores un estudio sistemático de cada tema. Tanto la primera como la segunda copia de este gran libro fueron hechas por Max Heindel en una pequeña y anticuada máquina de escribir Blickensderfer.
Con vistas a tener una estación central de distribución, cuando la primera edición de dos mil copias del Concepto Rosacruz del Cosmos fue terminada en Noviembre de 1.909, una mujer que manejaba una editorial Teosófica en Chicago se ofreció para clasificar todos los pedidos que debían ser enviados. Ambas, la primera y la segunda ediciones de este maravilloso libro fueron vendidas en la pequeña suma de tan sólo un dólar. Editoriales del este comenzaron a interesarse en él y los pedidos eran cada vez más frecuentes. Max Heindel, en su gran y honesto corazón nunca desconfió de esta mujer, para él cada hombre o mujer eran honestos hasta que se probara lo contrario. La infeliz sorpresa vino cuando Max Heindel, luego de unos seis meses, se enteró que la primera edición se había agotado, a pesar de que él había recibido tan sólo quinientas copias, según le habían dicho.
Desafortunadamente, la verdad finalmente aprendida fue que esta mujer con quien él tenía depositadas sus quinientas copias estaba endeudada con todos los editores que le habían confiado sus libros. Cuando fue presionada a pagar esas numerosas cuentas, ofreció en pago de cada deuda la correspondiente cantidad de libros Concepto Rosacruz del Cosmos, lo que rápidamente agotó la primera edición. Así, cuando Max Heindel requería libros para satisfacer los pedidos de la zona noroeste de América, esta señora era incapaz de enviarlos.
Se hizo necesario entonces colocar una orden urgente para una nueva reimpresión, y financiarla era el verdadero problema. La que escribe, pudo aportar una pequeña suma con el fin de posibilitar los primeros pagos de esta segunda edición. Esta pérdida que al comienzo pareció una calamidad, resultó luego ser una verdadera bendición, pues la editorial que había aceptado los primeros libros en pago, se había interesado en venderlos. Esta fue la manera de ampliar magníficamente el horizonte, de lograr un campo de trabajo más amplio y de llevar los libros ante el público de una manera mucho más rápida de la que había pensado Max Heindel que podía lograrse a través del pequeño grupo de miembros. Así, lo que en principio parecía una desgracia se tornó al fin en una bendición. Luego de haber concluido Max Heindel su parte en el trabajo con su editor de Chicago, dictó cursos y clases en Seatle y North Yakima, Washington, y en Portland, Oregón, en donde encontró un campo fértil, y en el que atrajo a muchos miembros.
Luego reescribió la primera edición de Astrología Científica Simplificada (1.910), la que era un escrito de 40 páginas. Pero su corazón siempre le impelió a regresar a la parte sur de California, adonde había tenido su primer contacto con el ocultismo. En sus primeros tiempos en Los Ángeles, durante los tres primeros días en los que había estado trabajando en Teosofía, había hecho muy buenos amigos y su compañera de estudios más cercana fue a la que más estimaba. Regresó a Los Ángeles al comienzo de Noviembre, 1.909, y sus pasos lo guiaron directo a la casa de su amiga Augusta Foss y su hermosa y anciana madre, a la que había aprendido a amar como a su propia madre. Había estado lejos de sus amigos por dos años y a pesar de no haberse comunicado con ellos, estos conocían bien los importantísimos contactos que había logrado y el trabajo literario que había hecho.
Durante estos dos años, Augusta Foss, había sido también sometida a varias pruebas, una de ellas fue una muy severa enfermedad que pareció ser una neumonía doble, la que la acerco a las mismas puertas de la muerte y la dejó en un muy débil estado de salud con problemas de pulmón. Dio entonces de baja su afiliación a la Sociedad Teosófica y fue incapaz de salir al aire libre en la noche. A pesar de esto, cuando su amigo Max Heindel le manifestó la propuesta de su intención de dar una serie de lecciones en Los Ángeles, ella desafió los deseos de su madre y ofreció su ayuda a Max Heindel en esas lecciones.
Así comenzó un intenso período de escrituras y enseñanzas. Max Heindel enseñaba en salones, agrupando 800 o más personas, tres noches por semana. El resto de las noches formaba grupos y enseñaba tanto astrología como filosofía. Su primera clase de Astrología consistía de 125 alumnos. Se formó entonces en el Centro de la Fraternidad un grupo muy entusiasta, y los profesores estaban preparados para llevar adelante el trabajo si Max Heindel debía partir, por lo que prometió a sus amigos en Seatle que regresaría a ellos una vez que su trabajo hubiera terminado en Los Ángeles.
Con el fin de bajar y ahorrar costos de publicidad y lograr la máxima posible, Max Heindel envió ordenar cientos de carteles en cartones de ocho pies por diez, e imprimió en ellos las direcciones de los lugares de conferencia, así como los días y temas de las mismas. Luego con sus carteles en mano, clavos y martillo, recorría kilómetros caminando y a la vez clavando los mismos en lugares que fueran visibles al público. Parecían dar buen resultado, pues jamás dio conferencia en la que los salones no estuvieran llenos. Especialmente luego de su primera conferencia, los amigos traían a su vez a sus amigos hasta llenar completamente los salones, lo que obligó a entregar o repartir entradas, que se daban al ingresar. Estas entradas eran la admisión a la próxima conferencia con asiento asegurado.
No puedo resistir el hecho de compartir con mis lectores, el maravilloso cambio que este hombre experimentó luego de haber contactado a los Hermanos Mayores de la Rosa Cruz durante los dos años que pasó fuera de Los Ángeles. Había sido una estudiante de astrología por 4 años cuando convencí a Max Heindel a creer en esta antigua ciencia y un día cuando pasaba una tarde en su casa preguntó si su horóscopo indicaba que él sería un conferencista. En estas tempranas épocas, habló con un decidido acento danés y pensé que esto sería un obstáculo y respondí a su pregunta que sería un eximio escritor pero que quizás conferenciar no era su fuerte. Al observar en él los cambios que se produjeron luego de dos años de viajar y enseñar y escuchando dar las clases más motivadoras, era sin duda una sorpresa. Y lo más maravilloso y fascinante era que, luego de cada lección con mucha facilidad contestaba las más complejas y técnicas preguntas, con total elocuencia y exactitud. La que escribe le preguntó una tarde, luego de una conferencia en la que había respondido a preguntas realmente difíciles, de donde había obtenido los conocimientos que desplegaba en sus charlas. Luego de sonreír dijo: "Bien, sólo contesté lo que mi Yo Superior me dictó".

No hay comentarios: