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sábado, 1 de mayo de 2010

LA FRATERNIDAD ROSACRUZ, UNA ESCUELA INICIÁTICA (VI)


Las oficinas centrales se habían iniciado y crecerían hasta expandirse alrededor del mundo entero; así nacía Mount Ecclesia en un terreno seco, árido e infértil, en el que no podían verse ni árboles, ni zonas verdes. Se trajo desde Ocean Park una cruz color negra con las letras C R C en los tres brazos; y una pala con la que se removería la primera tierra. La siguiente escritura fue enviada por Max Heindel a los nueve presentes en cuerpo físico, y los tres Hermanos Mayores presentes en sus cuerpos vitales.
(Parte de La descripción de Max Heindel de los presentes a continuación).

"El Cristo dijo: "donde dos o tres se reúnan en mi nombre, ahí estaré entre ellos" y como siempre, cuando El hizo esta declaración, había una expresión de la más profunda voluntad divina. Esta afirmación responde a una ley natural que es tan inmutable como el mismo Dios. Cuando los pensamiento de dos o tres están concentrados sobre cualquier objeto o persona particular, se genera un poderoso pensamiento forma, como expresión definida de sus mentes y el cual es proyectado instantáneamente hacia al objetivo. El efecto posterior depende de la naturaleza del pensamiento y de quién sea que deba recibirlo, de la misma manera que una nota hace vibrar en el diapasón a cuerdas de la misma afinidad.
"Si pensamientos de naturaleza baja y egoísta son proyectados, sólo responderán criaturas bajas y de similar naturaleza a dichos pensamientos. Ese tipo de ruegos jamás podrían llegar al Cristo, de la misma manera que el agua no podría ir cuesta arriba. Estos gravitan hacia demonios y elementales, los que permanecen totalmente apartados de las elevadas aspiraciones generadas por quienes se congregan en el nombre de Cristo.”
"Así como estamos hoy día reunidos en este lugar y listos a remover la tierra para la Sede Central de la Asociación Cristiana, podemos estar bien seguros que así como la gravedad atrae la piedra hacia el centro de la tierra, el fervor emanado de nuestras aspiraciones unidas, atraerán la atención del fundador de nuestra fe (Cristo), el que estará con nosotros. Así como cuerdas del mismo tono vibran en afinidad, así debería la augusta cabeza de la Orden Rosacruz (Christian Rosenkreuz) presenciar en esta ocasión la fundación de la Fraternidad Rosacruz. El Hermano Mayor que ha sido la inspiración de este movimiento está presente y es visible, al menos para algunos de nosotros. En este momento están presentes y directamente interesados en los procedimientos, miembros que reúnen un total del perfecto número 12. Esto es, hay tres líderes invisibles que están por encima de la humanidad ordinaria, y nueve miembros de La Fraternidad Rosacruz.”
Nueve es el número de Adam o el hombre. De estos, cinco, impar, número masculino, son hombres, y cuatro, par, femenino, son mujeres, mientras que los tres superhombres invisibles, representan a la divinidad que no tiene sexo. Este número no fue de ninguna manera preparado por el que hablaba. Las invitaciones fueron enviadas a muchas personas, pero sólo nueve respondieron y como no creemos en la casualidad, los asistentes deben haber sido regulados en concordancia con los designios de nuestros líderes "invisibles" y puede ser interpretado como una expresión del poder espiritual que hay detrás de este movimiento, y si fueran necesarias más pruebas del tan fenomenal crecimiento de las enseñanzas Rosacruces, basta ver cómo han sido acogidas en cada país de la tierra en los últimos años, provocando gran acogida y admiración, el amor de corazón de todas las clases y condiciones de personas, particularmente entre los hombres.
"Ha sido explicado ya en varias partes en nuestra literatura, la forma en la que los espíritus libres se sumergen y encapsulan en la materia por la intervención de los espíritus Luciferes, a los que Cristo define como falsas luces. Esto fue en la feroz Lemuria, por lo que Lucifer podría entonces llamarse el Genio de la época Lemúrica."
"El efecto completo de esta guía errada no se hizo enteramente aparente sino hasta la Era de Noé comprendiendo los periodos de la antigua Atlántida y nuestro presente Ariano. El arco iris, que no podría haber existido bajo las condiciones atmosféricas de los períodos previos al nuestro, apareció como pintado entre las nubes como una señal mística cuando la raza humana entró en la era de Noé, en la que la ley de los ciclos que se alteran trae flujo y reflujo, verano e invierno, nacimiento y muerte. Durante esta época el espíritu no puede escapar en forma permanente del cuerpo de muerte generado por la pasión satánica inculcada por Lucifer. Sus repetidos intentos de escapar a su hogar celestial son frustrados por la ley de la periodicidad, pues cuando el espíritu se ha liberado por medio de la muerte, es impelido a renacer cuando el ciclo ha concluido."
"El fraude, el engaño y la ilusión, no pueden perdurar por siempre, así apareció el Redentor para limpiar la sangre llena de pasión, para predicar la verdad que nos hará libres de este cuerpo de muerte, para inaugurar la inmaculada concepción a lo largo de líneas indicadoras de las ciencias eugénicas, para profesar la nueva era, el nuevo cielo y una nueva tierra, de la cual Él, la verdadera Luz, es el Genio, una era en la que prevalecerá el amor y la rectitud que tan desesperadamente está buscando el mundo entero".
"Todo esto y el modo de obtenerlo están simbolizados en la rosa cruz ante nosotros." "La rosa, en la que la savia de la vida duerme en invierno y se activa en verano, ilustra claramente el efecto de la ley de ciclos alternativos. El color de la flor, su órgano regenerativo, se asemeja a nuestra sangre, aunque la savia que contiene la flor es pura y su semilla se genera en una manera inmaculada, libre de toda pasión."
"Cuando nos atengamos a la pureza de vida simbolizada aquí, nos habremos liberado de la cruz de la materia, y las etéreas condiciones del milenio habrán llegado. Es el propósito de La Fraternidad Rosacruz el de apurar ese tan dichoso día en el que la pena, el dolor, el pecado y la muerte habrán cesado y habremos sido redimidos de las ilusorias e intricadas ataduras de la materia, despertando a la suprema verdad de la realidad del espíritu. Que Dios apure y haga prósperos nuestros esfuerzos."
El clima era ideal como usualmente lo es en el sur de California y luego de los servicios, los cinco hombres y las cuatro mujeres volvieron a la pequeña granja en Oceanside, a lo que era la residencia de los Sr. y Sra. Heindel, con las dos señoras que ayudaron durante la construcción del primer edificio. Aquí se sirvió luego un frugal almuerzo tras lo cual los visitantes retornaron a sus respectivos hogares dejando a las cuatro cansadas pero esperanzadas almas, libradas a un descanso nocturno y a una batalla contra los mosquitos y ratones.
En la mañana siguiente, brillante y muy temprano, Max Heindel reunió a los carpinteros y pidió al hombre baqueano que lo llevara a las tierras, distante una milla y media, en donde el trabajo de la construcción debía iniciarse. Al día siguiente apareció el primer miembro de La Fraternidad ofreciendo sus servicios en la construcción. Rollo Smith, quién había estado en la lista de curación durante unos meses por un problema de pulmones, ahora se ofrecía a ayudar en el trabajo de construcción, y una habitación fue alquilada para él en el vecindario. Así Max Heindel y Rollo Smith se mantenían ocupados todo el día en las tierras de la Sede Central, mientras las tres señoras permanecían en la granja trabajando contra reloj hasta el límite, con objeto de responder las muchas cartas y los pedidos de libros.
Sumado a la pesada carga, durante este tiempo en particular, los conocimientos de embarque fueron remitidos desde Ocean Park donde la primera edición de "Los Misterios Rosacruces" y la segunda edición del "Concepto Rosacruz del Cosmos " habían arribado; estos libros habían ido hasta Los Ángeles y de ahí transferidos a Oceanside. Estos libros se habían demorado en la impresión y las órdenes se habían estado acumulando durante tres meses; cómo manejar cuatro mil tomos de libros en camino en una casa de tan solo cuatro habitaciones, todas ocupadas por personas, tal era el problema que enfrentaba la Sra. Heindel.
Cuando las pesadas cajas de los libros llegaron, fueron guardados en un cobertizo, distante una cuadra y al que se accedía a través de un pasillo conectado al jardín de la casa. Así las cajas fueron abiertas por las señoras y los libros fueron transportados una cuadra tan rápido como era embalados para enviarse por correo. Una vez embalados una gran cantidad de libros, era necesario transportarlos a la oficina postal, lo que se hacía en uno de esos vehículos antiguos con asiento alto tirados por un caballo. Un día fueron cargados envíos urgentes y la Sra. Heindel tuvo que acompañar a un hombre mayor (el conductor) a la oficina postal, sentada a su lado, en el asiento alto. Una vez que todos los paquetes habían sido descargados en la oficina de expresos postales del ferrocarril de Santa Fe, el pobre empleado, que nunca antes había manejado tantos paquetes, se alteró y excitó tanto que la Sra. Heindel tuvo que hacer su trabajo registrando los paquetes en el Libro de Expresos, por temor se extraviasen los mismos.
Estos libros eran el medio de interesar a los habitantes de Oceanside sobre el trabajo que debía ser realizado en su ciudad. Hasta este entonces nadie había imaginado el tipo de trabajo que estaba comenzando, pero cuando, tanto la Oficina Postal como la Oficina de Expresos empezaron a inundarse de correspondencia que iba y venía, entonces los más curiosos debían investigar, pues los extranjeros en Oceanside no eran muchos y tampoco eran bienvenidos. El pueblo había crecido alrededor de unas cuantas familias que se casaban entre ellas y cuando uno no tenía conexión con ellas, ese era el motivo simplemente) porqué no eran bienvenidos en el pueblo. Este espíritu lo expresó un día un comerciante local cuando uno de los recién llegados le pregunto: "Bien, ¿no es bueno el que haya extranjeros, que vengan y se establezcan"? El comerciante le respondió: "Oh no, no queremos extranjeros en nuestras tierras, era tan hermoso cuando todos se conocían, sentíamos que éramos una gran familia". Así, este era el pueblo en el que Max y Augusta se encontraban a sí mismos no bienvenidos y forasteros.
Las tres señoras continuaron llevando a cabo el trabajo en Oceanside, mientras Max Heindel (quién había hecho arreglar y contaba nuevamente con Bedalia, su viejo automóvil) y Rollo Smith, con sus almuerzos empacados en una valija, iban hacia los campos a dirigir la construcción de la Sede Central para todo el mundo un puesto de avance de la Antigua Hermandad Rosacruz.
Max Heindel, usando un traje marrón de corderoy barato, el que había pagado diez dólares, trabajaba a la par de los carpinteros como uno más de ellos. Fue afortunado por el hecho de que en esta etapa su corazón no le traía demasiados problemas, a la vez, este era el tiempo en el que su gran energía y ambición le hacían excepcionalmente aptos para el trabajo. Estaba tan entusiasmado y con tal ambición que trabajaba con los carpinteros, pintores y cavaba ocho horas cada día, por lo que en la noche volvía hambriento y cansado, pero lleno de alegría. La naturaleza de Max Heindel era particularmente excepcional, pues a toda hora irradiaba alegría y buen ánimo, sin importar lo cansado que estuviera podía cantar con su grandiosa voz musical.
Al cabo de veintiocho días de trabajo el primer edificio estaba listo como para que los cinco trabajadores se mudaran. Gran parte del mobiliario había sido hecho por Rollo Smith. Había armado las mesas y escritorios para la oficina y el comedor; también las mesas de las habitaciones de Max y Augusta Heindel eran de tablas de madera de pino gigantesco de California. Solo casi un año antes las finanzas les habían permitido adquirir un buen mobiliario, aunque mucho de los antiguos muebles debieron ser retenidos por un número de años.
Estos cinco trabajadores estaban felices por el hecho de mudarse a la casa terminada parcialmente pero limpia (aunque parcialmente terminada), ya libre de insectos y roedores. El día previo al de Acción de Gracias (1.911), las paredes estaban aún sin pintar y las ventanas fueron colocadas sólo en las habitaciones en las que los trabajadores dormían; el resto de la construcción estaba aún abierta - sin puertas ni ventanas. La maravillosa luz de luna atravesaba en las noches las ventanas desnudas de los cuartos, a la vez que nos convertíamos en espectadores de los más hermosos cantos de los coyotes de la zona, los que en grupos de hasta quince o veinte aullaban a la luz de la luna. Estos son una especie de lobo pequeño del oeste de Norte América, rara vez atacan a humanos, pero son muy destructivos de animales domésticos pequeños.
De ahora en más los líderes de La Fraternidad Rosacruz debían comenzar su edificio verdadero "espiritual ", y como al fundar un edificio, debían comenzar cavando profundo en el trabajo arduo del verdadero pionero. El Sr. Rollo Smith debió partir hacia Los Ángeles, antes de terminar la edificación. Sin embargo, la misma pudo ser habitada por Max Heindel, quién escribe y dos señoras que estaban colaborando. Como oficina se había diseñado una larga habitación y la parte este del edificio poseía dos pequeñas habitaciones con grandes guardarropas entre ambas. Las camas eran del tipo rebatibles, que al no estar en uso podían ser guardadas por medio de un sistema de resortes, lo que economizaba en gran medida el espacio. Estas camas podían ser guardadas en dichos armarios desde ambas habitaciones. Durante la noche estos cuartos eran usados por el Sr. y la Sra. Heindel como dormitorios y durante el día como salas de recepción y de trabajo, como el estudio en el que recibían visitas y en el cual hacían gran parte de sus escritos.
Había un baño conectado a la habitación del Sr. Heindel, con una puerta que también lo conectaba al comedor. Pero en estas tierras apartadas no había ni gas, ni electricidad, por lo que el agua debía ser calentada en una estufa de gasolina y transportada desde la cocina a través del comedor y al baño cada vez que alguno de los residentes de las nuevas oficinas centrales deseaba tomar un baño. La parte central de esta larga construcción estaba ocupada por un comedor y una cocina y el primer piso estaba dividido en cinco habitaciones inconclusas, cada una con una cama, un lavabo casero y un vestidor sencillo.
Los muebles de la oficina habían sido hechos por el Sr.Smith, fueron teñidos todos de marrón de un colorante que había quedado de la pintura de la parte exterior. El edificio entonces fue ocupado el día previo al de "Acción de gracias. "Ambas ayudantes, tanto la Sra. Ruth Beach, como Rachel Cunningham, partieron en la mañana del día de "Acción de gracias" para estar con amigos y familiares, mientras que el Sr. y la Sra. Heindel permanecieron para comer una sopa de vegetales, pues la comida en ese entonces era realmente escasa. Esto se debía a que su automóvil Bedalia estaba nuevamente en reparaciones y el almacenero local se negaba a enviar provisiones tan lejos tierra adentro, por lo que a veces estábamos realmente limitados en la elección de alimentos. Así pasaron estas dos almas tan enérgicas el día de "Acción de gracias ", pintando adornos de madera y arreglando mobiliario casero con fin de comenzar nuevamente la labor el lunes temprano una vez vueltos las dos ayudantes.

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