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domingo, 9 de mayo de 2010

LA FRATERNIDAD ROSACRUZ, UNA ESCUELA INICIÁTICA (VII)


GRADOS DE ESTUDIO Y DESARROLLO


Sabiendo ya que la Fraternidad Rosacruz es la Escuela Iniciática que representa a la Orden Rosacruz, diré que esta Filosofía es la más lógica y razonable desde el punto de vista científico y espiritual y que, por lo tanto, es la filosofía relacionada con el futuro desarrollo interno de occidente. Esta Escuela tiene varios grados por medio de los cuales todo ser que se esfuerce lo suficiente y persista en su acción podrá conseguir la “Iniciación”, después de esto y aún sabiendo que no se consigue en una sola vida, se puede llegar aún mucho más lejos. Doy a continuación los Grados que existen en la Escuela Rosacruz desde que una persona se interesa por su filosofía.

1º. “Estudiante preliminar”: Es cualquier persona que se interesa por estudiar nuestro primer curso de filosofía basado en el “Concepto Rosacruz del Cosmos”

2º. “Estudiante Regular”: Este grado corresponde a los dos años siguientes del curso preliminar y durante él se reciben cartas de tendencia espiritual para practicar en la vida diaria junto a unas lecciones de filosofía.

3º. “Probacionista”: Es cuando a partir del grado “Regular” la persona se compromete ante su propio Espíritu, y sin que nadie le obligue, a seguir una serie de reglas y a no comer carne, beber alcohol, fumar y no utilizar pieles para vestir. Durante este período los estudiantes reciben instrucciones particulares por medio de cartas durante al menos 5 años. El Hermano Mayor enseña al Probacionista a defenderse de ciertos peligros del Mundo del Deseo, y antes de admitirle para el siguiente grado le hace una gran prueba.


4º. “Discípulo”: En esta etapa el estudiante es preparado para la iniciación por los Hermanos Mayores quienes le dan ciertas instrucciones individuales que no pueden revelar. Tanto en el grado de “Probacionista” como en éste se recibe una enseñanza basada en nuestra necesidad y desarrollo según el rayo, signo astrológico, Ascendente y cualidades y defectos con los que más debemos trabajar. Este es el primer contacto de una persona comprometida seriamente con un Maestro o Hermano Mayor, por eso hay que dudar de todas esas afirmaciones que circulan por ahí de supuestos contactos con Maestros sin más ni más. Es cierto que puede haber algún probacionista que sea consciente de sus actividades en el Mundo de Deseos por las noches, y por lo tanto, pueda tener algún contacto con su Maestro, pero los Maestros no se aparecen de manera individual a cualquier persona ni por cosas tan simples y absurdas como algunos dicen.

5º. “Hermano Lego”: Estos han recibido varias iniciaciones y pueden salir conscientemente del cuerpo físico para asistir a los servicios del Templo y colaborar con las actividades de la Orden y de la Fraternidad.


6º.”Adepto”: Son los que han adquirido las 9 Iniciaciones Menores y no necesitan renacer como niños para obtener un cuerpo físico, sino que ellos mismos pueden formarlo. Este cuerpo puede durar siglos y estar siempre joven.

7º. “Hermano Mayor”: Estos son los únicos que tienen derecho a llamarse “Rosacruces” porque han obtenido las 9 Iniciaciones Menores y las 4 Mayores.

Cristián Rosacruz es la Cabeza de la Orden y el eslabón entre la Orden y el Consejo Central Superior compuesto por Hierofantes de los Misterios Mayores quienes no tratan con la humanidad.

LA INICIACIÓN


Las Ordenes Ocultas han existido siempre, hace siglos, sus miembros eran elegidos y preparados para el trabajo interno, sin embargo, hoy tienen sus Escuelas Preparatorias (como la Fraternidad Rosacruz) para que todo aquel que quiera, pueda prepararse para la Iniciación. Pero, tanto antes como ahora, se ocultan las enseñanzas hasta que el aspirante no esté lo suficientemente maduro como para demostrar al Maestro que no va a hacer mal uso de los poderes que le otorguen.
Lo que hoy llamamos “Artes y Ciencias” así como el desarrollo de la voluntad y otros muchos aspectos humanos fueron en su día motivo de “preparación e Iniciación.” Lo mismo que un salvaje puede progresar por medio de una enseñanza, así mismo los que buscan algo superior a la vida cotidiana, también pueden obtener la iniciación o expansión de conciencia y un desarrollo de los poderes latentes. Todos, en algún momento de nuestro desarrollo, sentimos la necesidad de obtener un nuevo conocimiento que satisfaga al corazón y a la mente, algo que esté basado en leyes eternas e inmutables y que explique el misterio de la Vida y del Universo de una manera lógica y razonada.
Cuando una persona sufre y busca consuelo, no se le puede decir que es la voluntad de Dios aunque Dios les considera sus hijos, las personas no entienden eso y necesitan una explicación intelectual y científica y, esa explicación la da las dos principales Leyes. Sin embargo, el conocimiento de estas leyes y todo lo demás no es lo más importante con todas las grandes ventajas que tiene, lo más importante es la toma de conciencia de que el aspirante se debe convertir en un servidor de la humanidad.
Todas las Jerarquías Superiores han estado y están sirviendo a la humanidad, así mismo, la humanidad debe hacerse “servidora” porque, en el momento de la muerte no van a valorar el conocimiento sino el servicio amoroso y altruista que hemos hecho, entonces comprenderemos las palabras de Cristo: “Bien hecho, tú bueno y fiel sirviente, entra en el goce de tu Señor. Porque yo estaba hambriento y me diste de comer...Yo tuve sed y me diste de beber.” Por eso la F. R. enseña el evangelio del “Servicio” para que sus estudiantes sean un ejemplo digno de crédito; somos conscientes del sentido de la frase: “Por sus frutos les conoceréis.” Algunos humanos llevan varias vidas en el Sendero de preparación o iniciación y, cuando conectan con su Escuela, despiertan fácilmente algún poder y asimilan y reconocen rápidamente las enseñanzas.
Existen dos principales caminos: El del místico devoto que no pregunta y sólo ama porque le basta con su Fe. Y el del ocultista que quiere saber y necesita respuestas desde el punto de vista del conocimiento. El místico busca un estado elevado de sentimiento por medio del cual se sentirá unido a Dios, y el ocultista busca un estado de conocimiento en el que obtendrá una realización de la Verdad, sin embargo, para adquirir una verdadera realización, deberían llevar a la práctica ambos senderos, y eso es precisamente lo que hace la F. R.
La Escuela Preparatoria espiritualiza el carácter, desarrolla la voluntad y la mente, y pone en actividad el Cuerpo Pituitario y la Glándula Pineal, esto hace que el aspirante se haga un cooperador de Dios en la Tierra.
Cuando alguien se sacrifica por purificar sus cuerpos a través de esfuerzos mentales, morales y físicos, emite una luz en los mundos invisibles y crea unos poderes internos; llega un momento en que alcanza cierto grado en que necesita desarrollar activamente ese poder y es entonces cuando aparece el Maestro para enseñarle a utilizarlo, esta demostración se llama Iniciación. Esto puede ser en un Templo etérico y con ceremonia o quizás no –según- pero debe quedar claro que ninguna ceremonia concede la iniciación. La iniciación es la culminación de la vida del Discípulo y es el resultado inevitable del mérito. Nunca se vende por dinero. El candidato no lo sabe y suele vivir su vida normal de una manera servicial y amorosa hasta que un día aparece un instructor –Hierofante de los Misterios Menores- desde entonces le enseñan a desarrollar las facultades latentes, sus poderes adormecidos y le enseñan a desarrollarlos por medio de despertar la energía estática y transformarla en poderes dinámicos.
Podríamos definir la iniciación en pocas palabras como que no es un acto lleno de fastuosidad; que no se obtiene previo pago de dinero; que en ella no hay vestidos llamativos, ni personas con espadas u objetos similares; ni se hacen cosas espectaculares; ni se dan en un gran templo físico, ni que tampoco se facilita por el hecho de ser un personaje famoso o que colabora mucho económicamente con la escuela; pero eso no es suficiente.
Los espíritus virginales se dividen y descienden hacia el mundo físico a través de alguno de los 7 rayos que dependen de alguno de los 7 Espíritus ante el Trono (Jerarquías Creadoras) y aunque en los diversos mundos nos mezclamos, cada una de las personas puede pertenecer a un Rayo-Padre diferente. Cuando buscamos el sendero de la vida superior para dirigirnos a la iniciación, lo tenemos que hacer a través de la escuela o logia que represente a nuestro Rayo, de ahí que haya 7 escuelas iniciáticas y que Jesús dijera a sus discípulos (del mismo rayo) “Vuestro padre y el mío”
No se dan iniciaciones espirituales en el mundo físico, se dan en los mundos espirituales que es donde están los que están capacitados para darlas
. Los primeros iniciados de la humanidad la adquirieron a principios de la época Aria y fue para que tomaran el puesto de los Señores de Venus, así estos iniciados son los únicos mediadores entre el hombre y Dios; al final de nuestra época aparecerá el Gran Iniciador que será nuestro guía. La iniciación es una expansión de conciencia para “iniciar” una nueva etapa de desarrollo. Por su medio nos dan la oportunidad de desarrollar las facultades o poderes superiores en muy corto tiempo pero a base de trabajar severamente –así adquirimos la conciencia del Período de Júpiter- Hay 9 estratos hasta llegar al centro de la tierra (10) que es el corazón central, y los Misterios menores son el camino que lleva allí porque por cada grado penetramos un estrato, cuando llegamos al centro penetramos en las iniciaciones mayores que son 4, estas son:

1ª. Todo lo que el hombre puede conocer en el Período Terrestre

2ª. Conocimiento que habremos obtenido en el Período de Júpiter

3ª. La perfección del Período de Venus

y la 4ª. Termina el actual plan evolutivo, o sea, el Período de Vulcano.


Cuando una persona se ha esforzado por vivir la vida superior y ha purificado sus cuerpos por el esfuerzo y el sacrificio en todos los sentidos, emite una luz en los mundos invisibles significando para cualquier clarividente o ser superior que ha acumulado un poder interno. Es esa luz la que atrae la atención del Maestro y, a partir de ahí, éste le prepara para la iniciación ¿Por qué en ese momento y no antes o después? Porque ese poder interno necesita una salida y un uso en los planos internos pero, lo más importante de todo, es que no puede haber iniciación si no hay un desarrollo previo, si no hay unas pruebas y si no se es discípulo de un Maestro.
Tanto el probacionista de una Escuela de Misterios como cualquier persona devota y que lleva una vida pura y de servicio amoroso, puede ser puesto a prueba por un Maestro. Será probado en sus puntos más débiles en su vida cotidiana para que, si falla, se dé cuenta y se corrija. Esta persona estará lista para la iniciación cuando lleve una vida sincera de servicio inegoísta y cuando su carácter se fortalezca con las pruebas y el Maestro crea que puede depositar su confianza en ella. La iniciación trata de mostrar al candidato cómo hacer uso del poder interno que ha acumulado por medio de sus buenas obras pero debe quedar claro que nadie puede iniciar a una persona si no ha desarrollado ese poder interno.
Todos, según vamos evolucionando, llegamos a un estado de desarrollo en que vemos la luz y decidimos dirigirnos a ella por el camino de la iniciación. Esto es como el camino que rodea a la montaña para llegar a la cima y el camino directo o de iniciación que cruza por diferentes sitios el camino de evolución. Cuanto más desarrollamos el poder interno, más cerca vemos la luz de la cima de la montaña y más fuerza obtenemos para seguir esforzándonos; tarde o temprano encontraremos a los Hermanos Mayores.
La idea generalizada que se tiene acerca de la iniciación es que no es más que una ceremonia que convierte a uno en miembro de una sociedad secreta, cosa que, por otro lado, puede conferirse con tal de que se pague cierto precio, una suma de dinero en la mayoría de los casos. Y si bien es cierto que en la llamada “iniciación” en las órdenes fraternales o en la mayoría de las seudo-ocultas sucede así, es completamente erróneo cuando se aplica a las iniciaciones en los varios grados de los verdaderas Fraternidades Ocultas, como lo aclarará un tanto la comprensión de los requisitos realmente exigidos.
En primer lugar, el oro no es en manera alguna la llave del Templo; el mérito espiritual cuenta, pero no el dinero. El mérito espiritual no se adquiere en un día, pues es el producto acumulado de las buenas acciones pasadas. El candidato para la iniciación, generalmente está inconsciente de que es candidato, y vive su vida en la comunidad sirviendo a su prójimo durante días y años sin ningún pensamiento ulterior, hasta que un buen día aparece en su vida un instructor, un Hierofante de los Misterios Menores, apropiado al país en el que resida el candidato. Hasta ese momento éste ha estado cultivando en sí ciertas facultades y acumulando ciertos poderes mientras servía y ayudaba, acerca de los que habrá estado generalmente inconsciente y los que no sabe cómo usar debidamente. La tarea del iniciador es entonces, y por tanto, muy sencilla: muestra al candidato sus facultades latentes, sus poderes adormecidos, y lo inicia en su empleo; le explica o demuestra por vez primera cómo puede despertar esa energía estática para convertirla en poderes dinámicos.
La iniciación, en suma, podrá realizarse por medio de una ceremonia o no, pero obsérvese de forma particular que, siendo la Iniciación la culminación inevitable de prolongados esfuerzos espirituales, sean éstos conscientes o no por parte del candidato, de ninguna manera puede tener lugar sino hasta que el requerido desenvolvimiento interno haya acumulado los poderes latentes que la Iniciación enseña a emplear dinámicamente, del mismo modo a como el apretar el gatillo de una pistola descargada no puede o podría producir explosión alguna. Tampoco debe existir temor alguno a que el instructor no se fije en quien haya alcanzado el grado de desarrollo espiritual al efecto. Toda acción buena y desinteresada aumenta la luminosidad y el poder vibrante del aura del candidato enormemente, y de igual modo que el imán atrae a la aguja, así también la brillantez del aura luminosa atraerá al correspondiente instructor.
La iniciación es un proceso espiritual y, como tal, se realiza por medios espirituales y no físicos porque ni las ceremonias ni los juramentos pueden convertir a un pecador en santo ni conceder la experiencia interna que se vive en ese momento. La iniciación cambia toda la vida de una persona porque derrama luz sobre todo su ser. Si no hemos desarrollado el poder del Alma que se requiere no nos puede iniciar nadie como tampoco nadie nos lo puede negar. La iniciación trata de ayudar a alguien que previamente no ha percibido el mundo espiritual así como a cambiar su conciencia para que la centre en lo invisible y en el Alma a la vez que retiene lo que ve en el mundo espiritual. El Maestro se aparece siempre cuando la persona está despierta y le dice que ha desarrollado el vehículo necesario para funcionar en los mundos internos. Entonces le ofrece hacer su primer viaje astral con seguridad y lo hace estando perfectamente consciente fuera del cuerpo físico.
La iniciación amplía la liberación del Ego del cuerpo del pecado y de la muerte para que pueda trabajar en los mundos invisibles y volver a su cuerpo cuando quiera. Naturalmente que, para que esto ocurra, el Hermano Mayor enseñará a disolver la unión existente entre el vehículo etérico y el físico (sobre todo en manos, pies y cabeza)
Las iniciaciones que dan determinadas y algunas famosas escuelas, sociedades secretas o iglesias no tienen relación alguna con la verdadera iniciación procedente de una escuela iniciática u Orden de Misterios. La verdadera iniciación es una experiencia interna que no se puede revelar si no se vive. El proceso es el siguiente: Cuando el discípulo ha desenvuelto ciertos poderes latentes internos, el iniciador, con conciencia pictórica del Período de Júpiter fija su atención y voluntad sobre ciertas verdades cósmicas y el discípulo (que vibra en esa sintonía de rayo y en esos cuadros de verdades cósmicas) ve en su conciencia lo que le dice el Maestro y responde a esas imágenes, vibra con esos ideales y, entonces, el poder latente se convierte en energía dinámica, elevándose la conciencia un grado más en la escala de iniciación. La iniciación se hace en templos particularmente preparados para que vibren en determinada octava con la cual está identificado el discípulo o discípulos.
Las iniciaciones menores permiten penetrar en los estratos de la Tierra donde se enseña todo cuanto el hombre puede conocer respecto a las revoluciones y épocas de nuestro actual Período Terrestre. Hasta la 5ª iniciación conocemos todo lo que es y será el Período Terrestre antes de pasar a la Noche Cósmica, las 4 restantes son una forma de iluminar al iniciado sobre esos mismos temas. Después de 1ª la iniciación se le enseña a funcionar en los mundos internos, a seguir a un ego durante dos vidas para ver cómo es la reencarnación, a investigar en la memoria de la naturaleza, a comprender el mecanismo del renacimiento y la ley de consecuencia, a juzgarse a sí mismo y a tener confianza propia y entusiasmo en la devoción. Pero recordemos que el desarrollo interno comienza en el cuerpo vital cuya nota clave es la repetición, porque gracias a ella aprovechamos al máximo cualquier asunto y interiorizamos los aspectos espirituales que necesitamos para progresar en el sendero de santidad.
Los Misterios Menores tratan únicamente con la evolución de la humanidad durante el Período Terrestre. En las tres revoluciones y media primeras de la oleada de vida en torno de los siete globos, los Espíritus Virginales aún no habían adquirido la conciencia de sí mismos, por lo que debido a ello ignoramos cómo hemos llegado a ser lo que somos. Tiene, pues, que iluminarse al candidato sobre el asunto; así que, bajo el impulso del Hierofante, durante el primer período de iniciación en el primer grado, su conciencia se dirige hacia la página de la memoria de la Naturaleza que contiene los recuerdos de la primera revolución, en la que recapitulamos el desarrollo del Período de Saturno. De esta forma, él aún está en plena posesión de su conciencia diaria, sabe y recuerda perfectamente los hechos de la vida del siglo XXI, pero ahora está observando de manera consciente los progresos de la evolucionante hueste de espíritus virginales, hueste de la que él era una unidad en la Revolución de Saturno. De esa forma aprende cómo se dieron los primeros pasos en el Período Terrestre hacia la meta de realización, la que le será revelada en un grado superior.
Tras haber aprendido la lección de forma práctica, el candidato habrá adquirido conocimiento directo sobre el asunto a la vez que habrá tomado contacto con las Jerarquías Creadoras en su obra sobre la humanidad, por lo que podrá no sólo apreciar su actuación beneficiosa en el mundo, sino ponerse hasta cierto punto la línea con ellas y convertirse de hecho en un nuevo, activo y consciente colaborador.
Llegado el tiempo para el aspirante de acceder al segundo grado, se le facilita que dirija su atención a las condiciones de la segunda Revolución del Período Terrestre, o Solar, tal y como se encuentran registradas en la memoria de la Naturaleza, observando entonces con plena conciencia los progresos hechos en ese tiempo por los Espíritus Virginales. En el tercer grado, por supuesto, el discípulo estudia la evolución de la tercera Revolución, o Lunar, y, en el cuarto, ve los progresos efectuados en la primera mitad de la cuarta o presente Revolución, primera mitad que acabamos de concluir. Hay además otro paso en cada grado: el discípulo ve, además de la labor ejecutada en cada revolución, la obra realizada en la Época correspondiente a cada Revolución o Período anterior, durante nuestra actual estancia en el globo D de la Tierra. Así: durante el primer grado, estudiará la obra de la Revolución de Saturno, que es una recapitulación del período del mismo nombre, además de su última consumación o replicación a través de la Época Polar. En el segundo grado, verá la obra de la Revolución Solar, en cuanto recapitulación del período de igual nombre, además de la réplica obtenida por medio de la Época Hiperbórea. Durante el tercer grado observará la obra llevada a cabo en la tercera revolución, o Lunar, así como lo que fue la base de la vida en la Época Lemúrica. Durante el cuarto grado verá la evolución de la primera media parte de la cuarta revolución con su correspondiente período de tiempo en nuestra estancia sobre la Tierra. Precisamente, la primera mitad de la Época Atalante se corresponde a cuando desapareció la densa neblina de la atmósfera y el sol comenzó a brillar sobre la tierra y el mar; entonces terminó también la noche de inconsciencia, los ojos del Ego interno se abrieron por completo y pudo dirigir la luz de la razón acerca del problema de cómo conquistar el mundo. Ese fue el tiempo en que el hombre nació tal y como hoy lo conocemos.
Cuando en los antiguos sistemas de iniciación se oye la narración acerca de que se sumergía el candidato en trance durante un período de tres días y medio, ello no hace referencia sino a esa parte de la iniciación que acabamos de describir, - primera parte de la Época Atalante incluida - por lo que los tres días y medio se refieren a estados pasados, no siendo de ninguna manera días de veinticuatro horas, puesto que el tiempo requerido varía en función del candidato. En todo caso, se le conduce inconsciente a través del desarrollo de la humanidad durante las revoluciones pasadas, y, cuando se dice que “despierta” al nacer el sol del cuarto día, ello se corresponde con la forma mística de expresar que su iniciación es obra de la carrera involucionaria del hombre, la cual cesó cuando el sol se levantó por fin sobre la atmósfera ya clara de la Atlántida. En ese momento es cuando el candidato “despierta” y es proclamado “primogénito”.
Por tanto, una vez familiarizado con el camino que hemos transitado por el pasado, el quinto grado conduce al discípulo al final del Período Terrestre, tiempo en el que la humanidad gloriosa recoge los frutos de este Período y se los lleva consigo desde los siete globos, sobre los que evolucionamos en cada Día de Manifestación, al primero de los cinco “globos oscuros” que constituyen nuestra habitación durante cada Noche Cósmica, el más denso de los cuales ha de encontrarse en la Región del Pensamiento Abstracto, en realidad el Caos de que hablamos en las páginas pertenecientes a este respecto. Este globo es también el Tercer Cielo, por lo que, cuando San Pablo habló acerca de que fue llevado al Tercer Cielo - donde vio cosas que no podía decir - en verdad se estaba refiriendo a las experiencias equivalentes a las del quinto grado de los Misterios Menores o Misterios Rosacruces actuales.
Al concluir el quinto grado, el candidato iniciático queda familiarizado con los progresos que se lograrán durante las tres revoluciones y media que restan del Período Terrestre; y, desde el sexto al noveno, están dedicados a ilustrarle sobre el asunto. Por medio de la percepción así adquirida, el candidato podrá cooperar de forma inteligente con los Poderes que trabajan para Dios, pudiendo ayudar de esa manera a apresurar el día de nuestra emancipación terrestre.
De otra parte, no porque alguien se haya graduado en la Escuela de Misterios Rosacruces puede llamarse Rosacruz, pues los graduados en las diversas escuelas de misterios menores pasan a las cinco de misterios mayores. En las cuatro primeras pasan por las cuatro Grandes Iniciaciones, hasta que por último llegan al Liberador, de quien reciben conocimientos concernientes a otras evoluciones, dándoseles la posibilidad de elegir entre quedarse aquí, para asistir a la humanidad, o entrar en otra evolución en calidad de auxiliares de aquélla. A quienes eligen quedarse aquí, se les dan diversas tareas de acuerdo con sus gustos, temperamentos e inclinaciones naturales. Los Hermanos de la Rosa Cruz se encuentran entre estos compasivos, por lo que es absolutamente indebido utilizar esa denominación a sí mismo cuando no somos más que meros estudiantes de sus hermosas y sapientísimas doctrinas.


Francisco Nieto

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