Entradas populares

sábado, 26 de junio de 2010

LOS ANIMALES, NUESTROS HERMANOS MENORES (IV)


Entiendo que para el que comienza a estudiar el ocultismo sea complicado eso de que los animales evolucionan dentro de un Cuerpo-Alma hasta que se hacen humanos, pero para explicarlo, como deseo ahora, debo hacerlo de una forma generalizada y sin grandes especificaciones porque de otra forma sería muy largo. Veamos:
El origen de la vida que anima los cuerpos de los animales es el mismo que el nuestro, o sea, Dios. Dios diferencia de Él mismo una Chispa Divina o deidad que contiene todas las posibilidades de desarrollo de Dios Mismo pero en estado latente. Este Espíritu manifiesta tres aspectos como su propio Padre o Creador que son Voluntad, Amor o Conciencia, y Sabiduría o Actividad, y son estos tres Aspectos Divinos los que, desde el mundo inmediatamente inferior al de Dios, se manifiestan en los tres mundos que les siguen en sentido descendente. En cada uno de estos tres mundos sientan su base como un Triple Espíritu para mandar un rayo de sí mismo a los mundos donde evoluciona actualmente la humanidad, es decir, al mundo físico con su parte etérica, al mundo de deseos o astral, y a las regiones más concretas u objetivas del mundo mental de donde extraemos la materia para formar nuestro cuerpo mental que es lo que nos diferencia de los animales. Cuando esos rayos de Vida y Conciencia se apropian de un átomo especial de las regiones más elevadas de esos mundos es cuando se está preparando para existir y evolucionar en el mundo físico.


Cuando ese átomo especial llamado “permanente” se encuentra en una forma física mineral, progresa gracias a los impactos externos (golpes, frio, calor, etc.) hasta que, después de obtener cierto grado de conciencia gracias a sus muchísimas “encarnaciones”, está preparado para tomar otras formas más sensibles y elevadas. Lo mismo ocurre con los átomos del mundo de deseos y mental puesto que el átomo físico no solo despierta la conciencia sino que también hace lo mismo respecto a los sentimientos y deseos. Así es que estos átomos enviados y conectados a ese Triple Espíritu van evolucionando a través de los reinos mientras despiertan o desarrollan las cualidades que les llevan a tomar un cuerpo humano.


Los espíritus de la naturaleza (gnomos, ondinas, duendes, silfos….) bajo la dirección de los Ángeles son los que facilitan los cuerpos para que estas vidas puedan evolucionar a través de los cuerpos de los diferentes reinos, pero cuando esa vida alcanza el reino de los animales su evolución y conciencia dependerá más directamente de los Arcángeles. Aunque un Triple Espíritu (manifestado en los mundos inferiores por el propio Espíritu a su vez diferenciado En y Por Dios) esté evolucionando en cuerpos de animales no tiene conciencia propia como animal sino que su conciencia es grupal con todos los de la especie que guía un Arcángel. Este Arcángel o Espíritu-grupo sí lo es y es el que facilita los cuerpos y el que hace que la vida animal renazca en la especie y el lugar que más le beneficie en su desarrollo. Los animales no razonan por sí mismos pero algunos tienen un cerebro como resultado de su evolución y como paso previo a su individualización humana. Tampoco tienen voluntad propia para discernir puesto que no han obtenido el cuerpo mental pero son dirigidos en sus actividades por la sabiduría de los Espíritus-Grupos o Arcángeles según cada especie. Tampoco han alcanzado nuestro estado de conciencia de vigilia en el mundo físico, ellos ven en su interior de forma parecida a nosotros cuando soñamos y es de esa manera como les guían en su desarrollo Cuando dan el paso como humanos (como nosotros mucho antes de la época prehistórica) siguen siendo guiados por los Arcángeles como razas, subrazas, espíritus de nación, de castas o de familia, hasta que, como humanos y como pasó cuando estaban el Alma-grupo, se independicen tanto que den un nuevo paso donde no necesiten cuerpo físico y sigan su evolución como seres más que humanos.


La meta a alcanzar es la conciencia del mundo físico, pero eso no se alcanza hasta que no se es humano, sin embargo, los impactos del exterior desde el propio reino mineral son los que harán que esa vida asimile lo que es el placer y el dolor y infinidad de vibraciones que culminarán en la identificación del yo respecto al no yo. Después, el yo se interioriza y va considerando su cuerpo y el mundo físico como no-yo pero sigue evolucionando hasta que comience a sentir atracción, repulsión e indiferencia (a obtener experiencias relacionadas con el cuerpo de deseos o astral) y así un simple átomo permanente físico se va desarrollando de tal manera que va despertando (atrayendo materia) en el Mundo de Deseos o emocional. Cuando el átomo permanente (vida) ocupa una forma vegetal desarrolla más cualidades relacionadas con el mundo de deseos, lo que es la base de un futuro cuerpo de deseos como el nuestro; de ahí que se diga que las plantas o los árboles “sientan” placer o dolor. Podríamos decir que cuando un árbol milenario muere, su átomo permanente ha desarrollado (en cierto grado) un cuerpo de deseos y ha atraído cierta cantidad de material mental gracias a las repercusiones humanas sobre él; entonces vuelve al Alma-grupo y deposita y comparte sus experiencia hasta que se separa para entrar en el reino animal.

El trabajo de la vida evolucionante como animal se centra en atraer materia mental puesto que en su anterior estado vegetal atrajo la materia para crear su cuerpo de deseos y en su estado mineral atrajo la materia para crear un cuerpo etérico como base del vegetal. Se trata de prepara el material necesario para cuando las Jerarquías le faciliten el germen de la mente que les hará pasar de animal a animal-humano y de ahí a humano y super humano. En el estado animal las experiencias son mayores y más importantes porque las vibraciones son muy variadas y el cuerpo de deseos las percibe muy fácilmente. Por tanto, la vida o Triple Espíritu manifestado en cuerpos y reinos acelera su proceso de independencia como conciencia individual (como un yo) de tal manera que se aísla de los otros Triples Espíritus dentro de un mismo Alma-grupo y se centra en una de las especies animales más evolucionados (perro, gato, caballo…) para terminar su ciclo animal y estar listo para pasar a humano. Cuando la vida animal se individualiza hasta cierto grado como paso previo para ser humanos, pasa un tiempo en el seno de su Alma-grupo para asimilar y fortalecer todo lo adquirido en su pasado, es decir, algo parecido a lo que hace el hombre antes de nacer respecto a su futuro y después de la muerte respecto a sus última vida física.

El paso de animal a humano o individualización también conlleva un proceso difícil y largo de explicar así es que lo resumiremos de la mejor manera posible. Cuando los átomos permanentes (una Tríada) ha obtenido el suficiente desarrollo como para estar listos para seguir evolucionando en un cuerpo humano, el Espíritu manifiesta una corriente vibratoria a través del Triple Espíritu (Voluntad, Amor y Sabiduría) de manera que el átomo permanente mental (el tercer aspecto de Sabiduría o actividad) situado en las regiones superiores del Mundo Mental rasga la envoltura del Alma-grupo y forma lo que llamamos el Cuerpo Causal que será donde se acumulen las experiencias como ser humano independiente y autoconsciente. Esa es la situación actual del ser humanos y a la que están llegando ya algunas especies de animales puesto que el objetivo es que el Triple Espíritu, como hombre (con sus cuerpos físico, etérico, de deseos y mental) se haga consciente en los mundos donde evoluciona (mundos físico, etérico, de deseos y mental) y no tenga que renacer en cuerpos físicos para no perder la conciencia en el momento de la muerte. De esta forma, el verdadero Espíritu diferenciado por Dios al principio de la evolución, se hace humano gracias a lo experimentado como vida (átomos permanentes reencarnantes o tríadas inferiores) mineral, vegetal y animal. A partir de ahí, el Cuerpo Causal mencionado que hace que el animal sea humano, se desarrollará y aumentará sus vínculos con los otros aspectos del Espíritu para así desarrollar sus poderes latentes y convertirlos en poderes dinámicos en cada uno de los mundos.


Así es que, cada átomo permanente acelera su vibración en cada forma o cuerpo que utiliza, es decir, obtiene más desarrollo, y es ese desarrollo el que se queda para sí mismo el Triple Espíritu (de ahí que se diga que la humanidad ha pasado por un estado mineral, vegetal y animal antes que humano, como se puede observar en las formas que se crean a partir de la unión entre el espermatozoide y el óvulo) Pero el desarrollo de cada átomo reencarnante se une a otros muchos átomos de las mismas cualidades, por tanto, los que están en sintonía se fortalecen y se comunican su desarrollo, pero llega un momento en que el desarrollo o experiencias de cada átomo es tan independiente y diferente que necesitan individualizarse como conciencia y es ahí cuando, las Jerarquías que han estado guiando su evolución les facilitan el germen de la mente que les hará humanos.

Así es que los animales tienen un Triple Espíritu que obtuvo sus átomos permanentes, los cuales evolucionaron a través del reino mineral y vegetal para después, cuando comenzaron a sentir la necesidad de tener deseos y emociones, encarnar en formas prehistóricas de animales. Desde entonces y hasta ahora, esos átomos han seguido utilizando formas de animales cada vez menos salvajes y más sensibles a la influencia humana a la vez que los humanos les vamos ayudando y favoreciendo (sobre todo actualmente) para que se humanicen, o sea, para que se preparen para renacer en cuerpo similares al nuestro. Por tanto, los Espíritus-Grupo son la acumulación de experiencias y desarrollo obtenido por esos átomos de Vida y Conciencia. Podemos comprender, a raíz de lo expuesto, que el desarrollo obtenido por estos átomos reencarnantes es lo que procura cuerpos cada vez más sensibles y perfectos, de lo que podemos extraer la conclusión de que es la vida encarnante la que desarrolla y crea las formas físicas según sus necesidades evolutivas y, a la vez, estas vidas encarnadas son las que desarrollan la conciencia del mundo físico (actualmente) y del mundo de deseos y mental después, en un futuro aún lejano.


Francisco Nieto

sábado, 12 de junio de 2010

LOS ANIMALES, NUESTROS HERMANOS MENORES (III)


Nosotros nos estamos haciendo maestros en el manejo de la materia física y eso nos ha facilitado el desarrollo de la mente, de los sentidos, de los deseos y sentimientos, etc., mientras que los animales están familiarizándose con la forma y con el mundo físico para obtener la base de lo que será su propio “ser”. Hay una gran diferencia en esto y es que el aprendizaje que los animales están haciendo hoy junto al ser humano es superior al que hizo el hombre cuando era aún un autómata puesto que el planeta no es igual ni las experiencias tampoco, por tanto y aunque el hombre ha impedido mucho el desarrollo de los animales como “conciencias”, éstos alcanzarán un grado superior al nuestro cuando obtengan el grado de “humanos”. Como podemos ya intuir claramente, somos (los animales y nosotros) unas vidas que a través de infinidad de cuerpos, especies, reinos, etc. y bajo la guía y tutela de otras Jerarquías creadas por Dios antes que la nuestra, estamos evolucionando a través de las formas materiales para que, gracias a los impactos externos y experiencias, desarrollemos una conciencia propia que nos facilite una voluntad que es la que nos permitirá trabajar para desarrollar las virtudes latentes que tenemos (como seres creados por Dios) en poderes dinámicos espirituales.

La evolución se demuestra en todas las cosas y en todos los reinos, hay minerales duros y menos duros y tierras de muy diversos grados de densidad; hay vegetales que se alimentan y viven sobre piedras, otros sobre tierra y otros incluso de otros vegetales; los animales, al igual que el hombre que se divide y evoluciona por medio de razas y subrazas, también evoluciona gracias a especies que van de las más salvajes a las domésticas. Sin embargo, todos evolucionamos sirviéndonos unos de otros incluso dentro del mismo reino, especie o raza. Así, el vegetal se sirve del mineral, el animal se sirve del vegetal, y el hombre se sirve de todos ellos gracias a que ha obtenido la voluntad y la mente, que le permiten ser libres para actuar como quieran pero responsables de todos sus actos ante las Leyes de Dios.

Aunque la vida que anima los cuerpos de los animales fue “diferenciada” de Dios después que la nuestra su proceso de evolución es muy similar al nuestro, y por eso se dice que son nuestros hermanos menores como nosotros lo somos, al fin y al cabo, de los Ángeles. Cuando estas chispas divinas creadas por Dios comienzan a manifestarse en su descenso desde los mundos espirituales hacia el mundo físico (ver diagrama de los mundos) son ayudadas por determinadas Jerarquías para que obtengan unos cuerpos que les serán necesarios para poder evolucionar en dicho mundo. La humanidad tiene cuatro cuerpos de los cuales extrae el beneficio de las experiencias de cada vida para luego abandonarlos como el que abandona un traje porque está viejo o no le vale. El primer cuerpo y donde tenemos centrada nuestra conciencia es el físico que se relaciona con el mundo físico, el segundo es el cuerpo vital o etérico que es el que anima el cuerpo físico y se relaciona con los sentidos y la memoria, de él se habla como de un fantasma etérico o como un cuerpo magnético o aura; el tercero es un cuerpo de deseos, sentimientos y emociones y está compuesto de materia del Mundo de Deseos o emocional; el cuarto es la mente con la cual deberíamos gobernar el resto de los cuerpos correctamente para no caer en el aspecto animal ni en el materialismo que nos lleva a actuar con maldad, ésta está formada por materia del Mundo del Pensamiento.


Bien, los minerales solo tienen un cuerpo físico (no crecen, ni se reproducen, ni tienen sentimientos, ni razón…); los vegetales tienen un cuerpo físico y otro etérico, por eso crecen se reproducen y mueren cuando se les quita la vitalidad o vida; los animales, sin embargo, ya muestran una gran diferencia con los anteriores reinos, y es que además de esos mismos cuerpos también tienen el cuerpo de deseos que les permiten parecerse mucho a nosotros, es decir, que pueden desear, tener sentimientos y emociones, procrear, etc. A estos solo les falta el cuerpo mental que es lo que nosotros obtuvimos hace millones de años y que nos permitió tener voluntad y libre albedrío, es decir, ser humanos. Esto nos debe llevar a comprender que todo el bien que hagamos por los animales es una ayuda para que adquieran esa autoconciencia humana; mientras que las matanzas, los malos tratos y otros hechos malévolos son impedimentos para su desarrollo y evolución hacia nuestro estado de conciencia. Nosotros somos responsables ante la Ley de Consecuencia del mal que hagamos a los animales puesto que obtuvimos la voluntad, la razón y el libre albedrío para así poder acelerar nuestro proceso evolutivo pero, lo mismo que en nuestros primeros tiempos “caímos” en el mal, ahora seguimos cometiendo errores y haciendo maldades entre nosotros mismos y con los animales. Sin embargo, los animales, además de no hacer mal intencionadamente, no están bajo la Ley del Karma porque no son individuos acumuladores de experiencias que les lleve a renacer como tal, sino que están unidos a un Alma-Grupal donde el fruto de lo vivido en un cuerpo y especie se disuelve y engrandece lo vivido por todos los demás animales de esa especie. Cuando esa Alma-Grupal considera que esas vidas han evolucionado lo suficiente como para dar un paso más en la evolución, les prepara para obtener un cuerpo mental y los medios necesarios como para comenzar a caminar en un cuerpo y con una conciencia humana.


Al igual que ocurre en los colegios, institutos y universidades respecto a los niveles de aprendizaje, ocurre con los animales y ha ocurrido con los humanos y todas las Jerarquías o enjambres de Espíritus creados por Dios; siempre ha habido precursores y rezagados. Así, por ejemplo, en la oleada de Espíritus de los Ángeles se rezagaron los Luciferes y éstos ser sirvieron y se sirven de nosotros para continuar su desarrollo; en nuestra oleada o enjambre de Espíritus, los rezagados evolucionan en otras razas y subrazas excepto los primeros y más rezagados que hoy habitan los cuerpos de los antropoides. Entre los Ángeles los precursores están a nivel de los Arcángeles y más elevados aún, entre los humanos, los precursores están más allá del nivel de los Ángeles; entre los animales los adelantados están esperando ya la oportunidad (el siguiente cambio) de continuar su evolución como humanos. El ser humano siente la necesidad de renacer porque su Alma sabe que es a través de los diferentes cuerpos y de las experiencias como puede alcanzar la perfección espiritual, pero los animales no puesto que aún no tienen esa Alma (el yo) individual sino que son guiados a través de las especies (de más salvaje a más domésticas) hasta que lo acumulado por ese Alma-Grupo sea suficiente como para que sirva como base de la iniciación en el reino humano.


Las Leyes Divinas y las Jerarquías Creadoras de Dios son las que han hecho que la evolución nos haya llevado hasta lo que somos como igualmente ocurre con los animales. Pero para que nosotros hayamos alcanzado el nivel evolutivo actual hemos pasado por unas etapas que, desde el punto de vista de la conciencia, bien podríamos llamar mineral, vegetal y animal; es decir, cuando apenas teníamos conciencia de nada como el mineral, cuando nuestra consciencia comenzó a percibir algo similar al estado de sueño, cuando nuestra conciencia era como la de los animales (como cuando se sueña) y por último, la conciencia de vigilia actual. Sabiendo pues, que hemos llegado a ser como los animales (en estado de conciencia) y que hemos llegado al estado actual gracias a las Jerarquías Divinas que nos preceden ¿cuál debería ser nuestra actitud respecto al reino animal que nos sigue en la escala evolutiva? En nuestro estado animal, antes de desarrollar la mente y la autoconciencia de una forma definida, éramos egoístas, astutos, crueles y más animales que humanos pero, aunque es cierto que nosotros hicimos nuestra parte, fue gracias a esas Jerarquías como nos elevamos sobre el estado animal para poder razonar y utilizar el libre albedrío y la voluntad para el bien. Nosotros estamos domesticando a los animales, estamos ayudando a las Jerarquías que dirigen su evolución a que los animales puedan progresar de acuerdo a nuestra forma de vida y estado actual de planeta, pero si todo el mundo fuera consciente de quienes son verdaderamente los animales, seríamos una ayuda imprescindible para dichas Jerarquías y para nuestros hermanos menores.


Nosotros y los animales tenemos en común la utilización de los mismos cuerpos excepto la mente pero, aun así y puesto que tenemos un cuerpo de deseos similar, hay una diferencia y es que el animal siente el dolor y el sufrimiento que se le causa pero no puede utilizarlo como un medio para evolucionar. Cuando el hombre vence un aspecto animal se eleva en su conciencia, y si se esfuerza por desarrollar la virtud o polo opuesto correspondiente, se elevará más aún porque ha sabido utilizar su propia voluntad. Pero el animal no lo puede hacer porque su conciencia es grupal y no tiene razón ni voluntad, por eso también son dignos de compasión. Deberíamos recordar que en nuestro propio pasado ocurrió lo mismo y que el mal que hemos seguido haciendo hasta nuestros días repercute en ellos e impide su normal ritmo evolutivo; de ahí la necesidad de erradicar los malos tratos a los animales y de transformar la compasión en ayuda para que no tengan esa impotencia de no extraer un provecho de su sufrimiento.


Actuado así, no solo ayudaremos a nuestros hermanos menores sino que, además, no tendremos que hacer frente a ese karma en nuestro destino futuro. De lo que sí extraen un beneficio los animales es de las vibraciones que captan cuando están cerca de nosotros, cuando les damos cariño, les cuidamos y les alimentamos, pero esto (en muchos casos) no es nada más que el resultado temporal del antojo de un niño. Mientras no comprendamos que nosotros somos lo que somos, en gran parte gracias a los animales, no podremos comenzar a devolverles la deuda kármica que tenemos con ellos. Es deber de la humanidad tratar con cariño a los animales, ayudarles en su desarrollo, utilizarles cuando se deba como ayuda pero darle su alimento y cuidado y, en definitiva, ayudarles a evolucionar sin ninguna clase de sufrimiento.

Francisco Nieto

miércoles, 2 de junio de 2010

LOS ANIMALES, NUESTROS HERMANOS MENORES (II)




Las Almas y Espíritus-grupo actúan con los animales de igual forma que lo hace nuestro verdadero Yo o Ego respecto a los cuerpos que utiliza para manifestarse como una personalidad, es decir Él les procura o forma sus cuerpos (con la ayuda de los Ángeles y otros colaboradores) para luego conectar esa vida a ellos y así evolucionar gracias a su expresión en el mundo físico y en las circunstancias que les rodeen. De esta manera y al igual que nuestro verdadero Yo y sus cuerpos de expresión (nosotros como personas) el Espíritu grupo evoluciona a la vez que lo hace esa vida que cada vez se hace más independiente. Es el Espíritu grupo quien, en cada cuerpo que renace esa vida, es responsable de su desarrollo y de procurarle los medios más convenientes para su adaptabilidad y progreso. También podemos asegurar que cada vida animal es una conciencia dentro del Alma-grupal, y por eso y en cierto modo, sienten el dolor que se les causa a los animales. Esta es la razón por la que todos los miembros de una misma especie se comportan de igual manera, es el Espíritu-grupo quien les guía. Es el Espíritu-grupo quien les conduce mediante una especie de sugestión para que obtenga el mayor provecho posible de las circunstancias.



El Espíritu-Grupo es el que hace que cada especie tenga determinado cuerpo, garras, pelo, uñas y todo lo demás; que se adapten a los climas, ambientes y circunstancias; los que guían para que construyan (hormigueros, conchas, nidos, etc.); los que hacen que vean o perciban el mundo físico desde su conciencia interna; los que hacen que se independicen y que tengan cada vez más conciencia propia gracias a la cada vez más diversidad de razas dentro de una misma especie; los que evolucionan ellos mismos gracias a las especies que guían cambiado su forma y conciencia como lo hacemos nosotros desde que nacemos hasta que morimos; es el Espíritu-Grupo quien advierte o hace presentir del peligro a un animal, y así sucesivamente hasta que el hombre tome conciencia de todo este conocimiento oculto y ayude al Espíritu-Grupo a acelerar el proceso de individualización de los animales.



Se dice que nosotros hemos obtenido la conciencia del mundo físico (de vigilia) gracias a un proceso similar con los otros cuerpos y en los mundos superiores y a la ayuda de las Jerarquías, y todo para adaptarnos a este mundo (como el ojo se adapta a la luz o a la oscuridad) y aprender a construir nuestros cuerpos para desarrollar una conciencia superior. Eso es exactamente lo que ocurre con los animales guiados por el Espíritu-Grupo con la diferencia de que nosotros hemos obtenido la autoconciencia y ellos están compenetrados por la conciencia de un Espíritu o Arcángel que es quien dirige su evolución. Por eso nosotros vemos las cosas directamente “desde dentro” y los animales lo perciben a través del Espíritu–Grupo (sin entrar dentro del cuerpo) como una conciencia pictórica similar a las imágenes de nuestros sueños; así, si el animal percibe algo que le causa miedo, el Espíritu hace que se proteja o defienda. La conciencia independiente del hombre permite cada vez menos influencias sugestivas, mientras que los animales son sugestionados constantemente por el Espíritu-grupo. Hasta que el animal no obtenga el germen de la mente y lo desarrolle hasta el punto de discernir no será igual que nosotros y eso será cuando el hombre sea superhumano, y los Ángeles sean Arcángeles y los vegetales animales. Llegará el día en que, como dice la Biblia, el león pastará con el cordero y el niño jugará con las serpientes, pero para eso debemos comenzar por dejar de maltratar a los animales, ayudarles de todas las formas posibles a nuestro alcance y, progresivamente, dejar de comer carne animal para evitar las matanzas que impiden su evolución.



El concepto de que los animales tienen Alma que en algunos países aún mantienen les diferencia enormemente de los que creen que no la tienen, y es que, la razón principal de esto, radica en que esos países aún mantienen la sabiduría antigua que hace que el ser humano sienta compasión por nuestros hermanos menores. Por ejemplo, la gran mayoría de los supervivientes atlantes fueron dirigidos hacia oriente donde, países como la India, todavía conservan muchas enseñanzas antiguas. Por el contrario, las razas y subrazas que han progresado más gracias a la investigación, manejo y transformación del mundo material, se olvidaron hace mucho de esa sabiduría antigua; así es que, es a partir de la edad media, cuando más poder tiene el cristianismo católico, cuando occidente se olvida totalmente de que el animal tiene esa especie de Alma y comienza a tratarle como a una especie de ser autómata.



Algunos filósofos griegos no llegaron a afirmar que el animal tenga un Alma como la nuestra pero sí les consideraban animados por una especie de espíritu que les hace evolucionar. Pero el mismo materialismo que puso a occidente en la cabeza de la investigación y desarrollo del mundo físico, también hizo que olvidara una sabiduría antigua que hubiera sido un complemento ideal para su desarrollo espiritual. Así tenemos que oriente mantiene al reino animal como algo espiritual creado por Dios, mientras que en occidente se les considera un grado inferior al nuestro creyendo que eso nos da derecho a hacer lo que queramos con ellos. Esa es la gran diferencia de conservar o no dicha sabiduría y occidente ya olvidó esa enseñanza hace mucho tiempo, sin embargo, hay que reconocer que ya están manifestándose las primeras voces en defensa de los animales como fruto de su evolución espiritual y aun sin ser conscientes de esa sabiduría antigua.


Pero ¿Cuál es el motivo principal por el que occidente ha llegado a tal materialismo que haya actuado así respecto a los animales? Pues ni más ni menos que el materialismo que hace que nos fijemos en lo externo y no en lo interno. Es cierto que un animal de una especie es igual (en la forma) a otro de la misma especie pero, como todo en el universo y en nuestro planeta, hay una evolución que termina llevando a esa vida a ser algo más que un autómata, o sea a ser hombre. Dentro de una misma especie de perros hay perros más evolucionados (buenos, obedientes, inteligentes…) que otros y eso, como en el ser humano, no es fruto de que Dios diga: “A éste le voy a dar una vida plenamente dichosa mientras que a otro le haré un desgraciado toda su vida.” No estoy diciendo que los animales tengan una vida basada en el karma de sus anteriores vidas pero sí que los espíritus que guían a los animales lo hacen de manera que aprendan todo lo que puedan en cada vida para que, en algún momento de su evolución futura como vida, pueda obtener una autoconciencia y convertirse en un “Yo”, en un ser humano. Y es que la evolución, como los niños en guarderías, colegios, institutos y universidades, lleva a las vidas evolucionantes que habitan los reinos inferiores a desarrollarse a través de las formas y como conciencias.


Si nos fijáramos en el aspecto interno de los animales veríamos que lo que algunos llaman automatismo no es otra cosa que cierta sabiduría interna. Nosotros tenemos que esforzarnos por aprender a ser constructores con la materia física mientras que ellos parece que ya traen la lección aprendida, y si no, ¿dónde y cómo aprende la abeja, el castor, la hormiga, etc., a hacer todo lo que saben hacer? El hombre es capaz de construir máquinas que trabajan con gran precisión porque es un Alma individual pensante que lleva evolucionando como tal millones de años, pero algunos animales son muy precisos y aparentemente inteligentes en sus trabajos desde que nacen sin ser aún un alma independiente ¿cuál es la diferencia? El hombre también pasó por una etapa similar a la de los animales antes de reconocerse a sí mismo como un Yo independiente (antes de, como señor, introducirse dentro de su cuerpo físico) también hacía cosas precisas como un autómata y también aprendía del mundo externo y de las experiencias pero no fue consciente de ello hasta que llegó a tal grado de desarrollo (como vida evolucionante a través de diferentes cuerpos) de “conciencia” que, los seres que le habían guiado y otros superiores, le facilitaron el germen de la mente y se auto reconocieron como una conciencia individual.



Las fuerzas internas o “sabiduría” que decimos que tienen los animales también las tuvo el hombre, pero en vez de utilizarlas como ahora las puede utilizar una abeja para construir su colmena, el hombre las utilizó para autoconstruirse internamente, es decir, para hacer los trabajos necesarios que le permitieran andar erguido, hablar y pensar; y todo esto sin dejar de ser una vida evolucionante guiada por otros Espíritus (jerarquías: Ángeles, Arcángeles…) como lo son los animales ahora. Así podemos comprender que nosotros hemos aprendido y seguimos aprendiendo por propio esfuerzo individual pero conservando la sabiduría internamente vida tras vida, mientras que los animales están aprendiendo a identificase y a experimentar en el mundo físico para compenetrarse con la forma y desarrollar una conciencia que en el futuro les hará humanos como nosotros.




Francisco Nieto