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miércoles, 2 de junio de 2010

LOS ANIMALES, NUESTROS HERMANOS MENORES (II)




Las Almas y Espíritus-grupo actúan con los animales de igual forma que lo hace nuestro verdadero Yo o Ego respecto a los cuerpos que utiliza para manifestarse como una personalidad, es decir Él les procura o forma sus cuerpos (con la ayuda de los Ángeles y otros colaboradores) para luego conectar esa vida a ellos y así evolucionar gracias a su expresión en el mundo físico y en las circunstancias que les rodeen. De esta manera y al igual que nuestro verdadero Yo y sus cuerpos de expresión (nosotros como personas) el Espíritu grupo evoluciona a la vez que lo hace esa vida que cada vez se hace más independiente. Es el Espíritu grupo quien, en cada cuerpo que renace esa vida, es responsable de su desarrollo y de procurarle los medios más convenientes para su adaptabilidad y progreso. También podemos asegurar que cada vida animal es una conciencia dentro del Alma-grupal, y por eso y en cierto modo, sienten el dolor que se les causa a los animales. Esta es la razón por la que todos los miembros de una misma especie se comportan de igual manera, es el Espíritu-grupo quien les guía. Es el Espíritu-grupo quien les conduce mediante una especie de sugestión para que obtenga el mayor provecho posible de las circunstancias.



El Espíritu-Grupo es el que hace que cada especie tenga determinado cuerpo, garras, pelo, uñas y todo lo demás; que se adapten a los climas, ambientes y circunstancias; los que guían para que construyan (hormigueros, conchas, nidos, etc.); los que hacen que vean o perciban el mundo físico desde su conciencia interna; los que hacen que se independicen y que tengan cada vez más conciencia propia gracias a la cada vez más diversidad de razas dentro de una misma especie; los que evolucionan ellos mismos gracias a las especies que guían cambiado su forma y conciencia como lo hacemos nosotros desde que nacemos hasta que morimos; es el Espíritu-Grupo quien advierte o hace presentir del peligro a un animal, y así sucesivamente hasta que el hombre tome conciencia de todo este conocimiento oculto y ayude al Espíritu-Grupo a acelerar el proceso de individualización de los animales.



Se dice que nosotros hemos obtenido la conciencia del mundo físico (de vigilia) gracias a un proceso similar con los otros cuerpos y en los mundos superiores y a la ayuda de las Jerarquías, y todo para adaptarnos a este mundo (como el ojo se adapta a la luz o a la oscuridad) y aprender a construir nuestros cuerpos para desarrollar una conciencia superior. Eso es exactamente lo que ocurre con los animales guiados por el Espíritu-Grupo con la diferencia de que nosotros hemos obtenido la autoconciencia y ellos están compenetrados por la conciencia de un Espíritu o Arcángel que es quien dirige su evolución. Por eso nosotros vemos las cosas directamente “desde dentro” y los animales lo perciben a través del Espíritu–Grupo (sin entrar dentro del cuerpo) como una conciencia pictórica similar a las imágenes de nuestros sueños; así, si el animal percibe algo que le causa miedo, el Espíritu hace que se proteja o defienda. La conciencia independiente del hombre permite cada vez menos influencias sugestivas, mientras que los animales son sugestionados constantemente por el Espíritu-grupo. Hasta que el animal no obtenga el germen de la mente y lo desarrolle hasta el punto de discernir no será igual que nosotros y eso será cuando el hombre sea superhumano, y los Ángeles sean Arcángeles y los vegetales animales. Llegará el día en que, como dice la Biblia, el león pastará con el cordero y el niño jugará con las serpientes, pero para eso debemos comenzar por dejar de maltratar a los animales, ayudarles de todas las formas posibles a nuestro alcance y, progresivamente, dejar de comer carne animal para evitar las matanzas que impiden su evolución.



El concepto de que los animales tienen Alma que en algunos países aún mantienen les diferencia enormemente de los que creen que no la tienen, y es que, la razón principal de esto, radica en que esos países aún mantienen la sabiduría antigua que hace que el ser humano sienta compasión por nuestros hermanos menores. Por ejemplo, la gran mayoría de los supervivientes atlantes fueron dirigidos hacia oriente donde, países como la India, todavía conservan muchas enseñanzas antiguas. Por el contrario, las razas y subrazas que han progresado más gracias a la investigación, manejo y transformación del mundo material, se olvidaron hace mucho de esa sabiduría antigua; así es que, es a partir de la edad media, cuando más poder tiene el cristianismo católico, cuando occidente se olvida totalmente de que el animal tiene esa especie de Alma y comienza a tratarle como a una especie de ser autómata.



Algunos filósofos griegos no llegaron a afirmar que el animal tenga un Alma como la nuestra pero sí les consideraban animados por una especie de espíritu que les hace evolucionar. Pero el mismo materialismo que puso a occidente en la cabeza de la investigación y desarrollo del mundo físico, también hizo que olvidara una sabiduría antigua que hubiera sido un complemento ideal para su desarrollo espiritual. Así tenemos que oriente mantiene al reino animal como algo espiritual creado por Dios, mientras que en occidente se les considera un grado inferior al nuestro creyendo que eso nos da derecho a hacer lo que queramos con ellos. Esa es la gran diferencia de conservar o no dicha sabiduría y occidente ya olvidó esa enseñanza hace mucho tiempo, sin embargo, hay que reconocer que ya están manifestándose las primeras voces en defensa de los animales como fruto de su evolución espiritual y aun sin ser conscientes de esa sabiduría antigua.


Pero ¿Cuál es el motivo principal por el que occidente ha llegado a tal materialismo que haya actuado así respecto a los animales? Pues ni más ni menos que el materialismo que hace que nos fijemos en lo externo y no en lo interno. Es cierto que un animal de una especie es igual (en la forma) a otro de la misma especie pero, como todo en el universo y en nuestro planeta, hay una evolución que termina llevando a esa vida a ser algo más que un autómata, o sea a ser hombre. Dentro de una misma especie de perros hay perros más evolucionados (buenos, obedientes, inteligentes…) que otros y eso, como en el ser humano, no es fruto de que Dios diga: “A éste le voy a dar una vida plenamente dichosa mientras que a otro le haré un desgraciado toda su vida.” No estoy diciendo que los animales tengan una vida basada en el karma de sus anteriores vidas pero sí que los espíritus que guían a los animales lo hacen de manera que aprendan todo lo que puedan en cada vida para que, en algún momento de su evolución futura como vida, pueda obtener una autoconciencia y convertirse en un “Yo”, en un ser humano. Y es que la evolución, como los niños en guarderías, colegios, institutos y universidades, lleva a las vidas evolucionantes que habitan los reinos inferiores a desarrollarse a través de las formas y como conciencias.


Si nos fijáramos en el aspecto interno de los animales veríamos que lo que algunos llaman automatismo no es otra cosa que cierta sabiduría interna. Nosotros tenemos que esforzarnos por aprender a ser constructores con la materia física mientras que ellos parece que ya traen la lección aprendida, y si no, ¿dónde y cómo aprende la abeja, el castor, la hormiga, etc., a hacer todo lo que saben hacer? El hombre es capaz de construir máquinas que trabajan con gran precisión porque es un Alma individual pensante que lleva evolucionando como tal millones de años, pero algunos animales son muy precisos y aparentemente inteligentes en sus trabajos desde que nacen sin ser aún un alma independiente ¿cuál es la diferencia? El hombre también pasó por una etapa similar a la de los animales antes de reconocerse a sí mismo como un Yo independiente (antes de, como señor, introducirse dentro de su cuerpo físico) también hacía cosas precisas como un autómata y también aprendía del mundo externo y de las experiencias pero no fue consciente de ello hasta que llegó a tal grado de desarrollo (como vida evolucionante a través de diferentes cuerpos) de “conciencia” que, los seres que le habían guiado y otros superiores, le facilitaron el germen de la mente y se auto reconocieron como una conciencia individual.



Las fuerzas internas o “sabiduría” que decimos que tienen los animales también las tuvo el hombre, pero en vez de utilizarlas como ahora las puede utilizar una abeja para construir su colmena, el hombre las utilizó para autoconstruirse internamente, es decir, para hacer los trabajos necesarios que le permitieran andar erguido, hablar y pensar; y todo esto sin dejar de ser una vida evolucionante guiada por otros Espíritus (jerarquías: Ángeles, Arcángeles…) como lo son los animales ahora. Así podemos comprender que nosotros hemos aprendido y seguimos aprendiendo por propio esfuerzo individual pero conservando la sabiduría internamente vida tras vida, mientras que los animales están aprendiendo a identificase y a experimentar en el mundo físico para compenetrarse con la forma y desarrollar una conciencia que en el futuro les hará humanos como nosotros.




Francisco Nieto

1 comentario:

Victor Jiménez Sepúlveda dijo...

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