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sábado, 18 de septiembre de 2010

HACIA LA PERFECCIÓN DE LOS CUERPOS (I)


Hace millones de años, cuando nació la especie humana, el cuerpo físico estaba compuesto de la materia más grosera y apenas era sensible a las vibraciones elevadas que le rodeaban excepto a lo que era similar a él. Para desarrollar el cuerpo físico es necesario afinar el sistema nervioso y el cerebro con tal de sensibilizarlos ante cualquier impresión que alcance a su poder vibratorio. Se trata de hacer un vehículo de conciencia activo y armónico para el Yo superior con la intención de que sea sensible a las vibraciones de los mundos internos, es decir, hacer que la personalidad sea un fiel servidor de su verdadero Yo y sea consciente de que existe gracias a él.


Según el Ego actúa libremente sobre la mente, el cerebro, y el sistema nervioso, expulsa la materia mental más grosera y atrae otra de más elevada vibración afín a su expresión. De esta forma aumenta la capacidad del cerebro para responder a lo superior a la vez que le hace más delicado; el sistema nervioso también se hace más dinámico en sus respuestas al cerebro (al Ego) y se hace más equilibrado. Es así como la personalidad, el hombre, va prestando más atención a su Yo superior y va abandonando sus intereses egoístas y costumbres terrenales. Si a partir de ese momento el hombre se dedica al estudio de estos conocimientos esotéricos y a la práctica de cualquier otro ideal elevado devocional, cada vez controlará más su mente y su cuerpo de deseos elevando así sus vibraciones.


Hacer del cuerpo de deseos un vehículo de conciencia lleva un proceso similar a lo dicho anteriormente. Desde que el hombre centró su conciencia en el cuerpo y en el mundo físico perdiendo así la consciencia de los mundos invisibles hasta ahora, solo algunos pocos han desarrollado la capacidad de ser autoconscientes allí y traerse el recuerdo de su estancia en el Mundo de Deseos. Algunos ni siquiera reciben las impresiones de los “objetos” existentes en ese mundo pero el común de la humanidad ya se está familiarizando y comienza a relacionar las impresiones que reciben con los objetos que la producen despertando así progresivamente la conciencia en ese mundo. Esto concede nuevas facultades a la mente del hombre, lo que le permitirá dominar el ambiente donde se encuentre y defenderse de los peligros que allí acechan; al final del desarrollo, el cuerpo de deseos será utilizado como lo es actualmente el cuerpo físico.


Además de lo dicho anteriormente sobre la mente, he de decir que su desarrollo como vehículo de conciencia entra ya en el sendero de perfección o iniciación cuando somos enseñados por los Maestros. Pero está claro que hasta entonces también podemos adelantar el proceso simplemente intentando controlar la mente, meditando, concentrándola voluntariamente en todo lo que estemos haciendo, y observando todo lo que nos rodea para ser conscientes de ello. Lo mismo que un recién nacido se va haciendo consciente del mundo físico según pasan los años, así el hombre, aunque no lo crea, está trabajando para que en un futuro pueda ser consciente en los mundos superiores.


Además de facilitar el trabajo para que el Ego pueda manifestarse en la personalidad tal y como queda dicho, el hombre puede acelerar ese proceso también por otros medios. Para ello intentará tener constantemente los cuerpos a disposición del Ego, es decir, cultivando pensamientos nobles y elevados, desarrollando y creando sentimientos relacionados con el amor fraternal y el altruismo y, en definitiva, llevando una vida devocional y libre de ataduras hacia los vicios y pasiones animales. La oración, la concentración, la meditación, la observación, la contemplación y otros ejercicios espirituales son de gran ayuda para el desarrollo del Alma.

Cuando un Ego va a renacer atrae la materia mental necesaria para crear su mente de acuerdo a su grado de desarrollo evolutivo. Como ocurre con los demás cuerpos, la materia mental se divide en grados que, en el hombre, suele manifestarse en tres clases que son: el poco desarrollado, el término medio como el hombre occidental actual, y el muy desarrollado.
El poco desarrollado atrae la materia de las subdivisiones inferiores del Mundo del Pensamiento, creando así un pequeño y desorganizado cuerpo mental. Estas personas de muy poco desarrollo intelectual se dejan dominar más por su cuerpo de deseos, tienen muy poca actividad interna y responden poco y lentamente a los estímulos externos, lo que retrasa el desarrollo de la mente. Los placeres, las pasiones, el miedo y cualquier otra vibración producen movimiento en el cuerpo de deseos y éste estimula a la mente para que responda con la razón. La repetición de impactos externos así como la acción del cuerpo de deseos iniciaron y desarrollan la imaginación y la memoria, lo que estimula lo interno y los sentidos para que haya acción y discernimiento para repetir lo que más gusta, sea bueno o malo.

Con el paso del tiempo y viendo el hombre los resultados de su acción, aún poco razonada, comienza a atraer materia de las regiones siguientes del Mundo del Pensamiento y a expulsar la más grosera de su cuerpo mental. De esta forma, en cada renacimiento adquiere más posibilidades de hacer un más correcto uso de su razón por medio del discernimiento. Así, el hombre que no ha llegado al término medio de su evolución y que es aún esclavo de sus deseos pasionales, mantiene una gran lucha interna.

El hombre medianamente desarrollado tiene un cuerpo mental más grande y más organizado compenetrando su cabeza física, su materia suele proceder de la segunda, tercera y cuarta subdivisión del Mundo del Pensamiento. La mayoría de nosotros vigorizamos nuestra mente gracias a la imaginación, la razón, el discernimiento y, en general, gracias a todo hecho donde pongamos interés. Sabiendo esto podemos decir que en cada uso específico de la mente modificamos lo que era hasta ese momento y, por el contrario, que cuando hay inacción y desinterés intelectual y nos dejamos llevar por el cuerpo de deseos, la mente se va atrofiando. Cuanto más se repiten ciertos aspectos o vibraciones mentales más desarrollo obtiene la región con que se corresponda, mientras que la materia que no vibra al unísono es reemplazada por otra.


Es conveniente interesarse por aprender y experimentar en todos los sentidos meditando sobre lo que somos y lo que deseamos conseguir pero siempre de manera equilibrada para que ni haya plétora ni atrofia u obstáculos. Cuando uno desea estudiar y esforzarse por aprender algo, la mente intenta esquivar la acción porque no está acostumbrada a esa clase de vibraciones, la cuesta adaptarse y por eso hay que planificarlo para conseguirlo sin prisas pero sin pausa. La persistencia y la repetición son la clase para que la mente se familiarice con esa clase de vibraciones mentales y comience a responder positivamente a la vez que transforma y expulsa la materia antigua e inservible.


Naturalmente que si una persona así se deja llevar por deseos y pasiones que interfieran o sean contrarios a las metas que desea conseguir, terminará abandonado, mientras que si persiste y lucha terminará atrofiando y expulsando las vibraciones que se correspondan con esos deseos y pasiones del cuerpo de deseos. La meta inmediata del hombre actual es obtener un cuerpo mental formado por la materia de las cuatro regiones inferiores y controlar su mente fortaleciendo su voluntad para que ésta no se deje llevar por el cuerpo de deseos.


Francisco Nieto

domingo, 5 de septiembre de 2010

NUESTRA RESPONSABILIDAD ANTE NUESTROS PROBLEMAS (yII)




Cuando el aspirante espiritual toma conciencia de que espiritualizando el carácter se superan mejor los problemas y se es más feliz interna y externamente, le es todo más fácil. Es cierto que para conseguirlo debe estar pendiente las 24 horas del día, de sí mismo, o sea, de cómo piensa, de cuáles son y qué intenciones tienen sus deseos, de cómo son sus sentimientos y emociones, de qué naturaleza son sus costumbres, y de su comportamiento respecto al prójimo respecto a si es egoísta, o es servicial, etc. Cuando al cabo de unos años de esfuerzo y oración, el estudiante se analiza, comprende que ha merecido la pena el esfuerzo porque ya no ve tantos ni tan graves problemas como al principio. Entonces ya casi se ha superado el temor y la desconfianza y se ha desarrollado la fe y la tranquilidad de que, si no se viene abajo, superará todas las aflicciones. Es cierto que habrá algunos karmas maduros (deudas inevitables) pero ya no afectarán igual que antes porque se sabe que, una vez pagada la deuda, ya no volverá más. Con este fortalecimiento interno, el estudiante debe asentar en su conciencia que nunca más será un perdedor porque la fuerza del Espíritu está con él y está preparado para hacer frente a sus responsabilidades y problemas del destino.



Si nos mentalizáramos de que nuestros problemas y pruebas del destino son oportunidades de desarrollo y ayuda por parte de los Ángeles del Destino, estaríamos convencidos y desarrollaríamos la confianza propia necesaria para afrontar el destino con la tranquilidad de que lo superaremos y de que vamos a dar grandes pasos en el sendero de perfección; si, por el contrario, tenemos dudas y temores, no alcanzaremos el grado de perfección previsto. Lo ideal sería aceptar con alegría los retos y no quejarnos por hechos que nosotros mismos hemos aceptado antes de renacer. Según va progresando el estudiante de ocultismo y una vez que ha fortalecido su voluntad y confianza propia, da un paso más en la manera de afrontar su destino. Entonces se dedica a analizar cuáles han sido o son los problemas y retos de su vida para intentar averiguar sus causas a la luz de la Ley de Consecuencia.


Sabiendo que cuando se maltrata o no se cuida como debe de ser el cuerpo físico, (el vehículo imprescindible para obtener desarrollo gracias a las experiencias en este mundo) de una forma u otra, éste se verá afectado por la enfermedad, el estudiante analizará sus enfermedades para corregir esa tendencia y eliminar ese karma de su destino. Eso mismo hará respecto a otros aspectos de su vida, por ejemplo si le engañan o estafan (es posible que él estafará en otra vida, por tanto, no debe hacerlo) si otras personas le traen complicaciones que él no ha creado (en otra vida las creó y debe experimentar lo que se siente) y así sucesivamente. Lo importante en estos casos es no actuar negativamente por nuestra parte y hacer el bien que podamos en esa situación o a la persona. Así, si nos parece que una persona tiene algo contra nosotros o tiene mal carácter, no debemos tratarle con recelo ni crear malos sentimientos hacia él, si no que le trataremos con amabilidad, con respeto y como a un verdadero hermano; es la manera de actuar responsablemente y superar los problemas.



No cabe la menor duda de que el ejercicio de la voluntad y la persistencia son sumamente importantes a la hora de cumplir con nuestras responsabilidades y superar las pruebas y obstáculos. Tiene que ser un karma maduro o un problema que no cojamos a tiempo para que no lo resolvamos con éxito si de verdad tenemos voluntad y persistencia. Habrá veces en que, aun esforzándonos, no conseguiremos controlar la situación como quisiéramos y nos puede parecer que fracasamos o que no obtenemos ningún progreso. En estos casos podemos estar seguros de que progresamos, siempre y cuando nuestros deseos y esfuerzos sean sinceros y nuestra voluntad buena. Un esfuerzo hecho con buena voluntad y sin ánimo de perjudicar a nadie ni a nada, por lo general, trae buenos resultados aunque no lo parezca.



No olvidemos que cuando decidimos formalmente acelerar nuestro desarrollo espiritual en una determinada vida, después de que en otras ya hayamos dado los primeros pasos, es muy posible que también esté “programado”, como posibilidad un contacto con algún Maestro o discípulo aceptado. Pero, de una forma u otra, lo que sí es cierto es que nuestros Hermanos Mayores que van a la cabeza de la evolución humana y otros muchos Maestros, siempre están observándonos deseosos de que tomemos la gran decisión de esforzarnos y sacrificarnos para alcanzar la primera iniciación. Ellos están siempre dispuestos a ayudarnos pero no lo pueden hacer si nosotros no acumulamos determinado poder interno por nuestros propios medios, y para eso no solo hay que ser más amorosos y altruistas sirvientes de los demás sino que también debemos orar a Dios. La mayoría de las personas solo rezan y piden a Dios cuando los problemas les superan, sin embargo, Dios y todos sus Ángeles y Jerarquías siempre están dispuestos a ayudarnos enviándonos una efusión de amor y de luz para fortalecernos internamente.


Evidentemente la espiritualización del carácter y la perfección no se alcanza ni siquiera con las primeras iniciaciones, son necesarias varias vidas para estar tan desarrollado espiritualmente como para no temer una caída en los defectos del pasado, hasta entonces somos tentados y puestos a prueba una y otra vez para estar seguro de que podemos dar otro paso. Las tentaciones resistidas y superadas representan progreso pero las caídas vuelven a traernos pruebas y problemas. Por muchas caídas que tengamos jamás seremos abandonados de la mano de Dios pues el amor, la bondad y la misericordia no cesan de descender hacia nosotros pero, al que mucho se le da mucho se le exigirá. Mucho se espera de los que andamos en las escuelas de ocultismo comenzando ya el sendero de perfección, precisamente porque mucho se nos da gratuitamente. Pero también la Ley de Consecuencia será más exigente y más dura con quienes, con estos privilegios, caen y vuelven a caer en el materialismo, en el disfrute de los placeres y sentidos, y en los más bajos deseos.



Si queremos cumplir con nuestras responsabilidades y superar el destino para adentrarnos en el Sendero de Santidad debemos levantarnos cada día con la intención de vivir la vida espiritual, con el corazón lleno de gratitud y amor a Dios, y nuestra voluntad y nuestra mente enfocadas en vivir las enseñanzas de Cristo.

Francisco Nieto