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domingo, 5 de septiembre de 2010

NUESTRA RESPONSABILIDAD ANTE NUESTROS PROBLEMAS (yII)




Cuando el aspirante espiritual toma conciencia de que espiritualizando el carácter se superan mejor los problemas y se es más feliz interna y externamente, le es todo más fácil. Es cierto que para conseguirlo debe estar pendiente las 24 horas del día, de sí mismo, o sea, de cómo piensa, de cuáles son y qué intenciones tienen sus deseos, de cómo son sus sentimientos y emociones, de qué naturaleza son sus costumbres, y de su comportamiento respecto al prójimo respecto a si es egoísta, o es servicial, etc. Cuando al cabo de unos años de esfuerzo y oración, el estudiante se analiza, comprende que ha merecido la pena el esfuerzo porque ya no ve tantos ni tan graves problemas como al principio. Entonces ya casi se ha superado el temor y la desconfianza y se ha desarrollado la fe y la tranquilidad de que, si no se viene abajo, superará todas las aflicciones. Es cierto que habrá algunos karmas maduros (deudas inevitables) pero ya no afectarán igual que antes porque se sabe que, una vez pagada la deuda, ya no volverá más. Con este fortalecimiento interno, el estudiante debe asentar en su conciencia que nunca más será un perdedor porque la fuerza del Espíritu está con él y está preparado para hacer frente a sus responsabilidades y problemas del destino.



Si nos mentalizáramos de que nuestros problemas y pruebas del destino son oportunidades de desarrollo y ayuda por parte de los Ángeles del Destino, estaríamos convencidos y desarrollaríamos la confianza propia necesaria para afrontar el destino con la tranquilidad de que lo superaremos y de que vamos a dar grandes pasos en el sendero de perfección; si, por el contrario, tenemos dudas y temores, no alcanzaremos el grado de perfección previsto. Lo ideal sería aceptar con alegría los retos y no quejarnos por hechos que nosotros mismos hemos aceptado antes de renacer. Según va progresando el estudiante de ocultismo y una vez que ha fortalecido su voluntad y confianza propia, da un paso más en la manera de afrontar su destino. Entonces se dedica a analizar cuáles han sido o son los problemas y retos de su vida para intentar averiguar sus causas a la luz de la Ley de Consecuencia.


Sabiendo que cuando se maltrata o no se cuida como debe de ser el cuerpo físico, (el vehículo imprescindible para obtener desarrollo gracias a las experiencias en este mundo) de una forma u otra, éste se verá afectado por la enfermedad, el estudiante analizará sus enfermedades para corregir esa tendencia y eliminar ese karma de su destino. Eso mismo hará respecto a otros aspectos de su vida, por ejemplo si le engañan o estafan (es posible que él estafará en otra vida, por tanto, no debe hacerlo) si otras personas le traen complicaciones que él no ha creado (en otra vida las creó y debe experimentar lo que se siente) y así sucesivamente. Lo importante en estos casos es no actuar negativamente por nuestra parte y hacer el bien que podamos en esa situación o a la persona. Así, si nos parece que una persona tiene algo contra nosotros o tiene mal carácter, no debemos tratarle con recelo ni crear malos sentimientos hacia él, si no que le trataremos con amabilidad, con respeto y como a un verdadero hermano; es la manera de actuar responsablemente y superar los problemas.



No cabe la menor duda de que el ejercicio de la voluntad y la persistencia son sumamente importantes a la hora de cumplir con nuestras responsabilidades y superar las pruebas y obstáculos. Tiene que ser un karma maduro o un problema que no cojamos a tiempo para que no lo resolvamos con éxito si de verdad tenemos voluntad y persistencia. Habrá veces en que, aun esforzándonos, no conseguiremos controlar la situación como quisiéramos y nos puede parecer que fracasamos o que no obtenemos ningún progreso. En estos casos podemos estar seguros de que progresamos, siempre y cuando nuestros deseos y esfuerzos sean sinceros y nuestra voluntad buena. Un esfuerzo hecho con buena voluntad y sin ánimo de perjudicar a nadie ni a nada, por lo general, trae buenos resultados aunque no lo parezca.



No olvidemos que cuando decidimos formalmente acelerar nuestro desarrollo espiritual en una determinada vida, después de que en otras ya hayamos dado los primeros pasos, es muy posible que también esté “programado”, como posibilidad un contacto con algún Maestro o discípulo aceptado. Pero, de una forma u otra, lo que sí es cierto es que nuestros Hermanos Mayores que van a la cabeza de la evolución humana y otros muchos Maestros, siempre están observándonos deseosos de que tomemos la gran decisión de esforzarnos y sacrificarnos para alcanzar la primera iniciación. Ellos están siempre dispuestos a ayudarnos pero no lo pueden hacer si nosotros no acumulamos determinado poder interno por nuestros propios medios, y para eso no solo hay que ser más amorosos y altruistas sirvientes de los demás sino que también debemos orar a Dios. La mayoría de las personas solo rezan y piden a Dios cuando los problemas les superan, sin embargo, Dios y todos sus Ángeles y Jerarquías siempre están dispuestos a ayudarnos enviándonos una efusión de amor y de luz para fortalecernos internamente.


Evidentemente la espiritualización del carácter y la perfección no se alcanza ni siquiera con las primeras iniciaciones, son necesarias varias vidas para estar tan desarrollado espiritualmente como para no temer una caída en los defectos del pasado, hasta entonces somos tentados y puestos a prueba una y otra vez para estar seguro de que podemos dar otro paso. Las tentaciones resistidas y superadas representan progreso pero las caídas vuelven a traernos pruebas y problemas. Por muchas caídas que tengamos jamás seremos abandonados de la mano de Dios pues el amor, la bondad y la misericordia no cesan de descender hacia nosotros pero, al que mucho se le da mucho se le exigirá. Mucho se espera de los que andamos en las escuelas de ocultismo comenzando ya el sendero de perfección, precisamente porque mucho se nos da gratuitamente. Pero también la Ley de Consecuencia será más exigente y más dura con quienes, con estos privilegios, caen y vuelven a caer en el materialismo, en el disfrute de los placeres y sentidos, y en los más bajos deseos.



Si queremos cumplir con nuestras responsabilidades y superar el destino para adentrarnos en el Sendero de Santidad debemos levantarnos cada día con la intención de vivir la vida espiritual, con el corazón lleno de gratitud y amor a Dios, y nuestra voluntad y nuestra mente enfocadas en vivir las enseñanzas de Cristo.

Francisco Nieto

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