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sábado, 16 de octubre de 2010

HACIA LA PERFECCIÓN DE LOS CUERPOS (yIII)


Hasta aquí he descrito lo que podríamos denominar los primeros pasos en la búsqueda de la Verdad, lo que también se consigue por medio del sendero de devoción y, cada vez más, por el camino de las enseñanzas ocultas. El trabajo que se realiza y lo que se aprende por medio de estos conocimientos ocultos desarrollan los dos aspectos más importantes en el hombre que le llevarán a la liberación de una manera más rápida, estos son el corazón y la mente, es decir, el amor y el discernimiento. Esto a su vez, y gracias al conocimiento que se adquiere, le lleva a purificar sus cuerpos y, por último, a contactar con algún Maestro que le preparará para la iniciación, lo que le hará consciente de los mundos invisibles mientras duerme.
Veamos cuál es el trabajo a realizar sobre los cuerpos.


La purificación del cuerpo físico trata de mantenerle sano y puro y para ello es necesario tomar alimentos sanos y libres de toxinas, y eliminar todo aquello que pueda dominar la voluntad del hombre o llevarle a adquirir vicios y malas costumbres. Por otro lado y después de cierto progreso, la persona se hace vegetariana voluntariamente al comprender que comer animales es impedir que unos hermanos menores nuestros puedan evolucionar a través de sus cuerpos. No tenemos necesidad de matar animales para comer y mucho menos para otras cosas. La naturaleza nos ofrece todo lo necesario para poder estar bien alimentados por medio del mundo vegetal y de otros alimentos procedentes de los animales como la leche y los huevos. Lo mismo que vivieron grandes personajes de la historia y muchos místicos sin comer carne podemos vivir nosotros. Solo tenemos que interesarnos por la nutrición para ver que lo que necesitamos lo tenemos en cualquier supermercado sin necesidad de consumir animales.


La purificación del cuerpo de deseos es otro de los pasos que tenemos que dar como preparación para adquirir la iniciación en un futuro. Los deseos y pasiones animales, los instintos y los apetitos, y costumbres del cuerpo de deseos, suelen subyugar la voluntad y la mente del hombre haciéndole caer en vicios. Es el hombre con su voluntad y su discernimiento quien debe dirigir su destino, por tanto, debe dominar todos esos aspectos inferiores de la personalidad. Los deseos son necesarios también para el desarrollo espiritual pero para ello es necesario utilizar el discernimiento para elegir y desarrollar lo bueno mientras rechazamos lo malo. De esta manera, al no alimentar lo malo en nosotros, muere de inanición, a la vez que, deseando y teniendo buenos sentimientos reemplazamos los malos. Podríamos hablar de los pecados capitales, de las bienaventuranzas y de todo lo que predicó Cristo en el Sermón de la Montaña entre otras muchas cosas, pero nos podemos valer de infinidad de cosas para tener buenos sentimientos y deseos las 24 horas del día. En mi libro “Métodos esotérico prácticos para el desarrollo interno” doy algunos de los mejores técnicas para el desarrollo espiritual pero he de decir que el simple hecho de programarse cada mañana para hacer el bien y no caer en el mal, más la revisión de lo que hemos hecho durante el día al acostarnos para así rectificar, nos puede ayudar mucho.


El trabajo sobre el cuerpo mental también puede ser variado pero todo debe partir del conocimiento de que la mente está por encima de los deseos y, por tanto, no tenemos que hacer nada más que cambiar voluntariamente nuestros deseos, aspiraciones y anhelos para que éstos sean de naturaleza elevada, devocional o intelectual. Pero para conseguirlo lo primero que debemos aprender es a callar, a observar y a escuchar mientras meditamos para hablar poco pero de forma razonada, responsable y con la mejor voluntad de ayudar o ser constructivos. ¿Cómo podemos conseguir esto? o lo que es lo mismo, ¿Cómo podemos ver el lado bueno de los hechos? Hablando poco mientras razonamos para no escuchar los aspectos negativos, no fijarnos en esos mismos aspectos, y no decir o practicar lo malo. Es necesario fijarse en lo bueno, en lo que sea motivo para crear buenos sentimientos y pensamientos, en lo que satisfaga internamente, y en lo que nos aliente a seguir buscando a Dios en todo lo que nos rodea. Aconsejo la observación junto al discernimiento de lo que se observa, la meditación de lo que hacemos a diario y lo que somos, y la práctica de la oración y otros ejercicios espirituales.


Pero junto a esos deberes diarios tienen que estar como hábitos: El servicio desinteresado y amoroso al prójimo allá donde surja la ocasión; llevar una vida sencilla, humilde y ejemplar ética y moralmente; y ser un vivo ejemplo de Cristo ante los demás. Junto a lo anterior, pero una vez que ya se aprecia cierto progreso como es, por ejemplo, estar todo el día pendiente de que estamos haciendo lo correcto, hay otros aspectos complementarios que podemos llevar a la práctica. Éstos son algunos: La meditación sobre hechos o ideales elevados; la adoración; la contemplación; y todos los rituales donde se invoque, alabe o adore a Dios o tengan relación con lo divino y espiritual. Con estos ejercicios se desarrollan: La intuición, la inspiración, los sentimientos elevados, el discernimiento sobre temas abstractos y la moral. Esto a su vez, nos debe hacer humildes y hacer que rechacemos lo material, la búsqueda de engrandecimiento, el bienestar y la fortuna. Nos debe concienciar para superar toda clase de tentaciones y para ser un sacrificio viviente y consciente en todo momento; nos debe hacer cambiar el egoísmo y amor familiar por el amor y el servicio al prójimo; nos debe llevar a escuchar y a compadecernos de quienes necesitan ayuda; nos debe llevar a comer lo necesario para estar sanos y vivir y no vivir para comer; y nos debe llevar a ser verdaderos colaboradores de Cristo emitiendo vibraciones de amor hacia todo ser viviente.

Estos son algunos de los requisitos necesarios para poder pensar en la posibilidad de ser discípulo de un Maestro.

.- Lo mismo que debemos ser responsables con el cumplimiento de nuestros deberes familiares, laborales, sociales, etc., así mismo el aspirante debe tener siempre presente la vida espiritual y trabajar para obtener la conciencia del Ego, su Yo superior. Esto lleva implícito el desarrollo del discernimiento para saber diferenciar lo que es real y parte del Espíritu de lo que no lo es y pertenece al mundo material. La mente debe estar centrada en las cosas celestiales y no en asuntos terrenales que de nada sirven porque, si no es así, no superará las tentaciones, las tensiones ni las pruebas. Es así como el aspirante desarrolla la indiferencia hacia lo superfluo y cómo utiliza y da importancia a lo material en su justa medida.

.- El control de la mente y su fortalecimiento junto a la voluntad es otro de los requisitos. El aspirante no debe perder el tiempo pensando cosas que no sirven para nada ni dejar la mente suelta puesto que, controlándola, nos podemos beneficiar mucho nosotros y más aún a la humanidad. A la vez que se controla la mente hay que poner orden y disciplina en el cuerpo de deseos, es decir, hay que eliminar los más bajos y groseros sentimientos y deseos puesto que son ellos los que nos tientan y nos hacen caer en el mal. La observación de nosotros mismos y del mundo que nos rodea hará que nos conozcamos mejor y que podamos luchar contra lo que entorpece el desarrollo deseado. La oración o repetición de mantras espirituales es preferible a dar rienda suelta a la mente, esto es una manera de controlarla y de fortalecerla en la devoción y en los ideales espirituales. La concentración mental como ejercicio será de mucha ayuda a la hora de controlar la personalidad. La meditación, también como ejercicio diario en los ratos libres, ayudará a hacer un correcto uso de los diferentes cuerpos evitando la búsqueda y el disfrute de los placeres terrenales. Cuanto mayor control y desarrollo positivo de la mente mayor obediencia de los demás cuerpos; más quietud mental; mejor conducta en las relaciones; más control de la palabra y de los deseos; menos fanatismo; más paciencia; menos resentimiento; más fe en lo superior; y más confianza propia.

.- El desarrollo de la tolerancia es necesario desde el mismo momento en que sabemos que todos somos hermanos e hijos de Dios, aunque cada uno tengamos diferente grado de evolución. Lo mismo respecto a la comprensión porque los errores de los demás (entre otras cosas) son nuestros errores, bien porque los tengamos, bien porque los hayamos tenido, o bien porque quizás los tengamos en el futuro.


.- La paciencia también es muy importante respecto a los demás y a lo que nos traiga el destino porque, por muy malo que sea, su origen está en nosotros. Todo lo que nos ocurre y lo que traemos como personalidad es la cosecha de lo que sembramos ayer, así es que, la paciencia es una virtud que nos ayudará a alcanzar nuestra meta.

Estos requisitos traerán la paz y el equilibrio necesarios para trabajar a favor de nuestro Yo superior a la vez que abandonamos los malos hábitos de nuestra mente y de nuestros cuerpo de deseos. Los cambios en la manera de pensar y en la nueva vida harán que nazca un gran anhelo por el desarrollo espiritual, por la liberación y por la unión con nuestro verdadero Yo. Cuando esta sed espiritual ya no se puede apagar con lo material es cuando se está preparado para ser un discípulo. Sin embargo, si el esfuerzo y la actitud son enfocados desde la posición del Ego, veremos todo con su conciencia y cada vez se tendrá menos deseos inferiores y materiales; el Ego también representa el mundo del Amor, por tanto, actuar en su nombre implica dar Amor.

Actualmente, gran parte de la humanidad actúa y piensa egoístamente, dirigiendo sus fuerzas hacia adentro. Quien desee ser verdaderamente un aspirante a discípulo y a la iniciación debe hacer lo contrario, es decir, dirigir su atención y sus fuerzas hacia el exterior y actuar fraternal y altruistamente en pensamiento, palabra y obra. Este servicio a la humanidad debe aumentar según se desarrolle espiritualmente el aspirante y más aun cuando se despierte algún poder. A partir de que el aspirante o discípulo obtiene algún poder, por pequeño que sea, éste no solo no debe contarlo sino que, además, no debe utilizarlo para beneficio propio, para satisfacer curiosidades, o para producir fenómenos ni actuar públicamente. Lo mismo que en la vida física debemos ser responsables y cumplir con nuestros deberes, también debe ser así respecto a nuestros deseos, sentimientos y pensamientos, o sea, debemos colaborar con el Ego en su trabajo de influenciar positivamente a la mente para que pueda vencer el aspecto grosero y animal del cuerpo de deseos. Si de verdad queremos actuar como lo haría el Ego, debemos elevar la conciencia del Mundo de Deseos al Mundo del Pensamiento, sólo así seremos dueños de nuestros propios cuerpos y les podremos gobernar a voluntad y para el bien.

Francisco Nieto

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