Entradas populares

viernes, 11 de febrero de 2011

EL PECADO ORIGINAL (I)


Dado que no todos los que leen los artículos de mis blogs son estudiantes o entendidos de estas enseñanzas esotéricas, he de pedir a nos noveles que hagan un esfuerzo por leer este artículo con una mente abierta y que razonen y comparen la teoría que ellos tengan sobre este tema con la que yo expongo, seguramente que les parezca más razonable y más lógica.

Para comprender el verdadero significado de la caída del hombre, es decir, del “Pecado Original”, tenemos que situarnos en la época en que la humanidad daba sus primeros pasos en el esquema evolutivo que le ha llevado hasta la etapa actual. Así es que debemos considerar a Adán y Eva como representantes o símbolos de la humanidad que acababa de pasar de un estado de conciencia similar al animal a otro que, aunque humano, todavía no tenía el cerebro desarrollado como para razonar con la mente.

EL PECADO ORIGINAL

Por lo general, nuestra conciencia se rebela y se resiste a creer en el pecado original tal y como ha sido expuesto por las iglesias, algo nos dice que no es correcto, que es una injusticia y que es contrario a los sentimientos y a la razón. Pero, claro, si observamos la maldad y los errores de los hombres, es lógico que pensemos que algo tuvo que fallar o que pasar en nuestros primeros pasos como humanos para que “queriendo hacer el bien hagamos el mal.” Hace años se daba cierta credibilidad a la doctrina de la herencia, según la cual unos nacen para desarrollar virtudes y otros para desarrollar vicios, pero, como es lógico, no es fácil pensar que vivimos una sola vida y creer que Dios pueda dar un mal destino a alguien sin merecerlo. Muchos se preguntan si será posible encontrar una explicación racional que elimine en nosotros el concepto de injusticia del Pecado Original y nos devuelva la esperanza de que algún día eliminaremos el mal de nuestras vidas. Pues bien, aunque las enseñanzas ocultas o esotéricas se van haciendo comprensibles a partir de cierto grado de desarrollo mental y espiritual, espero que un buen número de los lectores de este artículo, estén preparados para comprender lo que, con mi mejor intención, voy a explicar al respecto. Es de suponer que los lectores hayan leído los pasajes bíblicos que tratan sobre este tema porque de esa forma se comprenderán mejor ciertos párrafos.

Adán, la humanidad de hace casi ochenta millones de años, era “especialmente inocente”, puro, casto, ignorante de conocimientos (como los que tiene hoy cualquier persona) porque no tenía medio de discernir ya que no lo necesitaba porque vivía interiormente, en una especie de sueño donde no necesitaba nada y donde todo era hermoso y fácil de hacer. Pero claro, este hombre era una especie de autómata sin conciencia propia que no salía de una serie de acciones y costumbres como ocurre con cada especie animal, por tanto era a-moral (no inmoral porque eso lleva consigo el mal) por no conocer el mal como tampoco lo reconoce un recién nacido. Así es que, Adán no fue responsable directo de caer en el mal puesto que no lo conocía ni podía discernir porque no tenía su cerebro aún formado (evolutivamente hablando) como tampoco puede discernir un niño recién nacido.

Naturalmente que Adán y Eva son mitos pero los mitos enseñan más que la historia misma puesto que simbolizan una Verdad Espiritual o una enseñanza necesaria para el desarrollo del hombre. El error ha estado siempre en no saber interpretar ese símbolo o mito ya que, cuando se estudian los detalles y se discierne sobre el asunto, se obtiene inspiración o sugestiones que nos ponen las ideas más claras. Y es que según Orígenes, hablando de las escrituras hebreas, dice que éstas tienen un cuerpo, en sentido externo, dirigido a los ignorantes e incultos de donde se puede extraer una enseñanza superficial, y otro cuerpo interno para despertar el discernimiento de la persona inteligente para que busque el sentido más profundo de la historia. Esto es fácil de comprende si, por ejemplo, vemos que a Adán y Eva les castigan por hacer el mal sin saber distinguir el bien y el mal, puesto que lo conocieron después de comer el “fruto prohibido del Árbol del Conocimiento”. Otra cosa es que veamos a Adán y Eva como humanidad evolutiva que se encuentra en un grado de conciencia similar a los animales actuales, los cuales, no pueden ser responsables de lo que hacen.

Lo cierto es que hay que enfocar a Adán y Eva como vidas separadas o Espíritus creados por Dios para que, después de una involución hacia el mundo físico donde a su vez obtuvieran unos cuerpos, hay una evolución de esas vidas gracias al renacimiento en cuerpos de diferente pero cada vez más perfección espiritual. La vida de Dios, nuestro Espíritu diferenciado En y Por Dios, evolucionó a través de las formas (cuerpos) hasta obtener una forma similar al mono y en ese estadio los Ángeles separaron los sexos (Adán y Eva) y después les facilitaron el cerebro para que pudieran expresarse y ser creadores. Por eso Adán y Eva no conocían el mal (como veremos más adelante) ni eran responsables de sus actos hasta comer del Árbol del Conocimiento. De aquí que si estudiamos a ese hombre-animal después de su “caída” vemos que comienza a degenerase (como aún hoy algunos salvajes lo demuestran) más que los animales. El hombre, entonces, se convirtió en un depravado, cruel y violento ser con tal de conseguir lo que deseaba, de hecho, los animales domésticos están más elevados que el hombre de aquella época. ¿Cuál es la diferencia? Que el animal de hoy no es egoísta salvo por su instinto de supervivencia, por amor a su progenie, etc., sin embargo es noble y amigo servicial del hombre, mientras que aquel hombre-animal comenzaba a utilizar su rudimentaria inteligencia egoístamente y con astucia. Este es el motivo por el que Dios tuvo que dar unos Mandamientos.

Es la asimilación del fruto de las experiencias después de cada renacimiento lo que ha desarrollado la “conciencia” en cada individuo de la humanidad, y es esa conciencia la que nos advierte y corrige cada vez que intentamos hacer el mal o lo hemos hecho diciéndonos que ese pecado ya lo cometimos y por eso sufrimos sus consecuencias. El hombre de aquella época no conocía las Leyes Divinas, no era consciente de ellas ni las podía comprender como no comprende un perro nuestras leyes judiciales o morales. Es violándolas o incumpliéndolas como recibe en cada vida y después de la misma, los resultados y el sufrimiento de lo que ha hecho para que conozca y grave en su conciencia lo que es el bien y el mal. Solo haciendo el mal conocemos lo que es el bien y lo guardamos en la memoria y en la conciencia como base para seguir evolucionando y buscando el bien. La práctica del bien desarrolla las virtudes espirituales que nos llevarán a confraternizar como hermanos en Espíritu y a amarnos y a servirnos como está previsto por Dios; y solo cuando nace en nosotros el resplandor de la Verdad y de las Leyes Divinas comenzamos seriamente a dirigirnos hacia la Luz y el Amor de Dios. De esta manera pasamos de un estado y después, en el futuro, a un grado superior o de perfección espiritual.

Si nos guiamos por lo que consta en la Biblia respecto al pecado original, no nos queda más remedio que hacernos algunas preguntas como las siguientes ¿Por qué el hecho de comer una manzana va a hacer que Dios nos castigara a todos con la enfermedad, el parto doloroso y la muerte? ¿Por qué han dicho siempre los teólogos y ciertas religiones que debemos sufrir porque nuestros primeros padres pecaron? ¿Cómo puede un Dios de amor y sabiduría decretar ese castigo? Estas son algunas de las respuestas que se pueden dar en mi opinión: El error de la traducción, la interpretación materialista de la Biblia, la ignorancia de las enseñanzas ocultas, y la falta de desarrollo y evolución necesario que trae consigo el verdadero descubrimiento o significado oculto y simbólico de la Biblia.

Es necesario, antes que nada, comentar algunos aspectos respecto a la traducción de la Biblia y a este tema. Sin querer profundizar mucho hasta qué punto es la verdadera palabra de Dios y hasta qué punto fue inspirada tal y como la conocemos, nos conformaremos con decir que contiene una enseñanza simbólica y oculta pero que, sin embargo, tiene varias y diferentes interpretaciones según el desarrollo evolutivo de cada persona que la lea. El verdadero ocultista e iniciado puede ver la parte original y por eso no observa las contradicciones y confusiones que muchos otros no entienden.

La Biblia fue escrita en hebreo y en el año 280 A. C. se hizo una traducción al griego llamada la “Septuagésima” y no fue hasta el año 500 D. C. cuando apareció el primer texto parecido a la que conocemos. Es importante tener en cuenta que en el lenguaje de los hebreos las palabras se escribían todas seguidas y no separadas como ocurre con las actuales donde hay “comas” y “puntos”; por otro lado, tenían la costumbre de extraer las vocales, lo que significa que se podían hacer varias interpretaciones dependiendo de dónde se intercalaran éstas. Por otro lado, en la versión tan conocida del Rey Jaime, hubo 47 traductores de los que solo tres eran eruditos del hebreo y dos de ellos murieron antes de terminar los Salmos.

Si a todo lo anterior añadimos que los traductores tenían la obligación de adaptar la traducción a sus propias creencias y normas morales y sociales para no crear escándalos, comprenderemos la dificultad de saber hasta qué punto es una traducción correcta y qué partes son originales y cuáles no. Tampoco se puede considerar totalmente fiable la versión de Martín Lutero puesto que no hizo la traducción partiendo del texto original hebreo sino que la hizo de una versión exacta, (como afirman) eso significaría que tendría los mismos errores que los originales. Como es de suponer y lógico, los iniciados que escribieron los textos originales tampoco querían dar unas enseñanzas claras sobre la Verdad y por eso la Biblia tiene varias versiones ocultas al común de la humanidad, digamos que cada palabra tiene un elevado significado y también un misterio sublime; si de verdad hubieran querido hacer un libro narrando los hechos de que se habla, no lo hubieran hecho tan complicado y difícil de comprender en muchos aspectos. Por tanto, solo los iniciados pueden descubrir las verdades ocultas existentes tras simples frases, sin embargo, los aspirantes espirituales de las Escuelas de Misterios sí están preparados para entresacar algún conocimiento. Como decía San Pablo: A los niños se les da leche (enseñanzas básicas y comprensibles de la biblia) mientras que a los adultos se les da carne (la enseñanza oculta)

Veamos un ejemplo con lo que dice la Biblia respecto a la creación de Eva a partir de la costilla de Adán. La palabra “costilla” es Tsad pero sabiendo lo que sabemos sobre el hebreo y las vocales, leída de otra forma, o sea, cambiado las vocales, esa palabra significa Tsela que es “lado”; la palabra “lado” tiene más sentido común como veremos a continuación. La misma ciencia admite que la humanidad del pasado (en su origen) era bisexual y que, después de comenzar a predominar un sexo, hemos llegado a una separación en dos cuerpos de diferente sexo a la vez que, (en cada persona) el sexo opuesto (lado) queda también pero de forma embrionaria, con lo que podemos decir que en realidad somos bisexuales.


Francisco Nieto

No hay comentarios: