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miércoles, 20 de abril de 2011

HACIA EL PROBACIONISMO



Es bien sabido por los estudiantes de ocultismo que la utilización de la forma por parte de la vida trae como respuesta el desarrollo de la conciencia. La humanidad lleva evolucionando muchos millones de años donde el alma y la vida que hoy utilizan el cuerpo físico, han sabido extraer las experiencias más positivas de cada renacimiento hasta haber desarrollado los diferentes cuerpos de expresión que utilizamos hoy. Cuando la mayoría de los espíritus reencarnantes que van a la cabeza de la evolución de la humanidad llegan a un grado de desarrollo como el actual, tienen que hacer un cambio radical en su forma de actuar, de pensar y de sentir.

A lo largo de la evolución todos hemos sido iniciados en diferentes etapas del camino, y la adquisición del germen de lo que hoy llamamos mente (razón) fue, a mi entender, la última. Antes de recibir ese germen, como cuando la tierra recibe una semilla para que se desarrolle, el hombre era similar al animal en su estado de conciencia y por tanto no podía decidir cuál camino escoger para acelerar su progreso. Así es que han tenido que pasar millones de años para que esa mente completará lo que hoy somos (una personalidad) previo conocimiento de que somos individuos autoconscientes. Al principio de esa etapa y hasta hace pocos miles de años, la humanidad ha pagado un precio muy alto para conseguir esa “razón” puesto que ha sido dominada por su cuerpo de deseos, un cuerpo donde los deseos, sentimientos y emociones se han mostrado, hasta no hace mucho, más como animal que como humano.

Pero tarde o temprano llega un momento en que aquel germen mental va desarrollándose y comienza a tomar decisiones gracias a lo experimentado y aprendido en renacimientos anteriores, y comienza a dirigir su destino imponiendo la razón sobre los bajos deseos y sentimientos del cuerpo de deseos y de la personalidad. Y es a partir de ahí cuando comenzamos a recorrer otra etapa que nos hará comprender que además de gobernar el cuerpo de deseos debemos gobernar la mente para centrarnos en el buen uso de la voluntad a través del discernimiento. Esa siguiente etapa es la que llega cuando el hombre comienza a interesarse por saber quién es, de dónde viene y hacia dónde va, y es en ese renacimiento cuando elegimos el camino del corazón (de la devoción) o el de la mente (el intelecto) para intentar averiguarlo. Es cierto que la humanidad anda entre esos dos caminos pero yo voy a tratar en este artículo de otro que aun siendo muy mental, lleva consigo el aspecto devocional, éste es el ocultismo.

Cuando un Alma, en determinada vida, llega a hacerse dichas preguntas es porque ha recorrido un buen trecho de su evolución como persona y necesita comenzar el camino que le llevará a gobernar esa personalidad como la mente debe gobernar el cuerpo de deseos para que éste no la tiente y no la haga caer en sus deseos y sentimientos más bajos. Es entonces cuando, de alguna manera ya preparada en los mundos superiores antes de renacer, conectará con alguna asociación, fraternidad, religión o escuela donde comenzará a encontrar respuestas a sus preguntas. Entonces, sea en esa vida o en la siguiente, descubrirá un nuevo sendero, un nuevo concepto de la vida y nuevos motivos que le estimularán a esforzarse aunque no sepa exactamente lo que busca ni dónde tiene que llegar.

En el sendero del ocultismo o filosofía oculta, hay una escuela que fue creada expresamente para esas Almas más avanzadas que decía anteriormente, esta escuela se llama Fraternidad Rosacruz Max Heindel. Y aunque escuelas, en el lenguaje más común, hay muchas, la Fraternidad Rosacruz se diferencia en que es una escuela iniciática. ¿Qué significa esto? Pues que, además de dar un conocimiento que hace progresar a cada miembro, como lo hacen algunas otras escuelas, la Fraternidad Rosacruz facilita (a quien se esfuerza y sacrifica lo suficiente) la iniciación, que es el siguiente paso o etapa que, lo mismo que en la anterior la mente nos facilitó la consciencia del mundo físico, en esta nos facilitará la consciencia del mundo etérico inmediatamente superior al nuestro o físico. Pero, como acabo de decir, para alcanzar eso debe haber una persistencia en el esfuerzo y en el sacrificio.

Cuando uno se hace miembro de una escuela como esta, además de adquirir un nuevo conocimiento hasta ahora oculto para él, obtiene otros que van en la línea de la devoción y del desarrollo del corazón. Es decir, está comenzando a construir el puente que le llevará a la iniciación o consciencia de los mundos superiores pero lo está haciendo desde los dos extremos a la vez, y cuando el corazón y la mente alcancen determinado grado de desarrollo estipulado por los Hermanos Mayores que guían los destinos de la humanidad, entonces habrá vencido la muerte porque lo mismo que es consciente aquí lo será allá y lo mismo que se comunica con los seres de aquí se comunicará con los de allá.

Los primeros sacrificios que hace un estudiante de ocultismo es vencer el deseo por fumar, beber alcohol y todos estos vicios que normalmente le dominan. A la vez, se esfuerza por hacer sus ejercicios espirituales, oraciones y demás métodos que le facilitan para avanzar despacio pero seguro. Por otro lado, el conocimiento oculto que adquiere le hace progresar en sus estudios hasta que llega el momento en que ya no necesitan más libros para leer respecto a dar el siguiente paso, y eso, en un estudiante que se esfuerza por avanzar, es aproximadamente cuando está preparado para comprometerse en el grado de “probacionista”. Hasta llegar aquí ha debido de demostrar persistencia, interés y esfuerzo en sus estudios, pero ahora llega la hora de la verdad porque se supone que ha madurado lo suficiente como para decidir voluntaria y conscientemente si desea dar este paso.

Los conocimientos adquiridos hasta ese momento le han hecho saber, entre otras muchas cosas que:

1º.- El cuerpo físico es de inmenso valor y hay que cuidarlo.
2º.- Que los animales son hermanos menores nuestros y que algún día serán humanos, como nosotros seremos similares a los Ángeles.
3º.- Que tenemos varios cuerpos pero que el objetivo inmediato es dominar el cuerpo de deseos y repetir toda una serie de oraciones y ejercicios para desarrollar el intelecto y el corazón.
4º.- Que existen otros mundos más sutiles donde tenemos que llegar a ser conscientes como lo somos en este.
5º.- Que la energía que utilizamos para procrear (energía sexual) para hablar y para pensar, está considerada como sagrada.
Así es que, sabiendo eso, es advertido de que el siguiente paso implica continuar el sacrificio para:

1º.- No ingerir carne, alcohol ni cualquier otra cosa que altere o domine la voluntad de la persona.
2º.- Que debe cumplir fielmente con una serie de obligaciones relacionadas con ejercicios espirituales y otros que debe intentar llevar a cabo en la vida cotidiana.
3º.- Que debe hacerse un servidor de la humanidad y representante de la obra y mensaje de Cristo en su vida diaria.
4º.- Que debe intentar transmutar el deseo del acto sexual por medio de olvidarse de él a la vez que pone su mente y su conciencia en las oraciones y ejercicios espirituales todo el tiempo que pueda. Está práctica evita que el deseo esté presente y domine a la mente para que piense en ello.
Y así es como un estudiante (en este caso de la Fraternidad Rosacruz) llega a enfrentarse a la decisión voluntaria y no forzada por nadie, de decidir si quiere dar el primer paso para alcanzar esa iniciación o no.

Cuando, como ocurre en la mayoría de los casos, la respuesta es afirmativa porque nuestro propio Yo superior así nos lo hace saber, es cuando nos comprometemos a cumplir esos requisitos ante nuestro propio Espíritu y ante el Hermano Mayor cuya evolución es tan elevada que le permite dirigir ciertos aspectos en la evolución de la humanidad. A partir de ahí el aspirante está en “prueba”, y si así lo cumple llegará a ser consciente de esa relación con su maestro y en los mundos invisibles. Pero para dar ese paso, es decir, para tener una pequeña prueba que satisfaga a esa personalidad (poquísimas personas tienen dudas) que ya lleva mucho tiempo preparándose consciente e inconscientemente, para ello, debe hacerse una pequeña ceremonia en la intimidad de uno mismo, una pequeña ceremonia que, con una mano en el pecho y con la otra en la Biblia, haga sentir la presencia de ese Hermano Mayor con el cual tendrá una relación. Los probacionistas y discípulos de un Hermano Mayor tienen prohibido hablar de las experiencias que puedan tener, por tanto, yo puedo contar algo de la ceremonia puesto que pasé por esa experiencia pero no puedo decir nada más al respecto. Pero lo que sí puedo decir es que, en ese momento (si se hace como se debe de hacer y previa preparación y desarrollo interno) se siente esa presencia de una manera especial y que nunca se olvida.

Cuando comienza el probacionista a dar sus primeros pasos como tal, todo se le hace fácil y supera los impedimentos más comunes mencionados así como la crítica, la envidia, el rencor, etc. y los malos pensamientos en general. Por otro lado, cumple sus compromisos respecto a sus oraciones y demás ejercicios que le desarrollan el corazón y hacen ver que todo ser viviente tiene un mismo origen que es Dios, el cual, como todas las religiones afirman, es Amor. El probacionista debe ser consciente en todo momento de su compromiso o juramente y de que está en una escuela, o mejor dicho, en la escuela que representa su sendero de perfección, y por tanto, no solo debe cumplir sus obligaciones con el Maestro sino que también lo debe hacer con la escuela. Así es que, partiendo de esa base, el probacionista debe seguir esforzándose y sacrificándose por superar sus defectos y desarrollar nuevas virtudes ya que, en cualquier momento será tentado y puesto a prueba en sus puntos más débiles.

Entre los motivos que más se deben tener presente en la vida cotidiana de un probacionista está siempre el de ser un perfecto imitador de la vida y de las enseñanzas de Cristo, el cual no solo se sacrificó por la humanidad hace 2000 años sino que lo sigue haciendo anualmente para ayudarnos en nuestra evolución en general y en nuestro desarrollo espiritual en particular. Esto implica que el probacionista debe hacer de su vida un sacrificio para cambiar sus placeres materiales por la entrega de sí mismo para servir a la humanidad en todo momento que pueda y en pensamiento, palabra y obra. Y esto debe ser así hasta el punto de que se convierta en un hábito, en algo automático o instintivo.

Pero esa fortaleza, en muchos casos, se va apagando al cabo de un tiempo como se apaga el deseo de jugar de un niño con un juguete nuevo cuando se cansa de él, y es ahí cuando el probacionista suele caer en sus debilidades que ya creía haber superado. Es por eso por lo que la persistencia debe ir unida al sacrificio y esfuerzo con tal de que sus obligaciones no se conviertan en monotonía y algo aburrido. De ahí la importancia de no dejar de hacer los ejercicios recomendados por la escuela porque mientras se hagan de corazón y con la mejor voluntad no se perderá el apoyo y consuelo invisible del Hermano Mayor. Cuantas más pruebas y defectos se venzan más fuerte se debe hacer la voluntad y más satisfacción interna se siente, pero si se pierde el hábito de cumplirlos y de imitar a Cristo, y de servir al prójimo a la vez que se vuelve a antiguos hábitos contrarios al probacionismo, entonces se corre el peligro de volver a ser lo que se era y, por tanto, de perder la oportunidad de adelantar muchísimo en esta misma vida.


Veámos, como ejemplo, los preceptos que utiliza la Fraternidad Rosacruz Max Heindel para sus estudiantes:


PRECEPTOS PARA EL ESTUDIANTE ROSACRUZ

(Estos preceptos son los que el estudiante sincero de la Fraternidad Rosacruz debe intentar llevar a la práctica en su vida cotidiana)


Cristo-Jesús será su ideal.

Recordando la admonición de Cristo: “El más grande entre vosotros será el sirviente de todos”, se esforzará diariamente por servir a sus semejantes con amor, modestia y humildad en cualquier oportunidad que se le presente.

Teniendo fe inquebrantable en la Sabiduría y Bondad de Dios, trabajará de acuerdo con la evolución procurando hablar, actuar y ver solamente lo bueno en su diaria relación con los demás.

Siendo la verdad, la honradez y la justicia, cualidades fundamentales de la divinidad interna, intentará expresarlas en todos sus pensamientos, palabras y acciones.

Sabiendo que sus condiciones actuales son el resultado de sus acciones pasadas, y que puede construir su destino futuro mejorándolo por medio de sus actos presentes, no deberá envidiar a otros, sino que dedicará sus aspiraciones a ejercitar su divina prerrogativa de libre albedrío, sembrando buenas semillas para el mañana.

Considerando que el silencio, en verdad, es uno de los auxiliares más grandes para el crecimiento del alma, buscará siempre un medio ambiente de paz, equilibrio y quietud.

Siendo la confianza en sí mismo, virtud cardinal para el aspirante espiritual, hará lo posible para practicar esta virtud en sus pensamientos, al igual que en sus actos.

Conociendo que el Interno es el único tribunal real de la verdad, se esforzará por establecerlo, sometiéndole todos sus asuntos para su final jurisdicción.

Dedicará cierto tiempo cada día para meditar y orar, procurando elevarse en alas del amor y la aspiración sublime hasta el mismo trono de Dios.

Sabiendo que el fracaso está solamente en dejar de intentar ante cualquier obstáculo, continuará paciente y persistentemente, tratando de vivir los elevados ideales enseñados por Cristo.



Francisco Nieto

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