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sábado, 28 de mayo de 2011

EL ORIGEN DEL UNIVERSO (I)



Para comprender mejor este artículo es aconsejable tener a mano el Concepto Rosacruz del Cosmos de Max Heindel o ver los diagramas de la Fraternidad Rosacruz respecto a los Planos Cósmicos y el Esquema de Siete Mundos.

LO ABSOLUTO: Según la información recibida de los Hermanos Mayores de la Fraternidad Rosacruz y de otras fuentes como las Jerarquías Creadoras que están por encima del hombre y de algunos miembros de la Fraternidad Blanca, el origen del universo es lo ABSOLUTO.
Lo Absoluto es “Todo lo manifestado y lo inmanifestado antes de Su manifestación”, no se puede decir que sea “El” o “La” puesto que nada se sabe de Ello. Sólo podemos sacar alguna conclusión basándonos en la creación y obra de nuestro Dios y pensar que es a imagen y semejanza de la creación de lo Absoluto; de ahí que uno de los axiomas más conocidos sea: “como es arriba es abajo y como es abajo es arriba” .




Lo Absoluto es la “Existencia inmanifestada que existe según Su propia conciencia o idea de la existencia”, es la totalidad de lo manifestado y de lo no manifestado. Es de suponer que lo Absoluto ejerce Su voluntad para concentrar y poner en actividad la Energía o Esencia Primordial para que lo que, aparentemente, es NADA se convierta en TODO pero aún inmanifestado para nosotros. Es decir, crea un vacío de presión o de luz infinita de donde surgirá la Substancia Raíz Cósmica donde el Ser Supremo (El Uno) con sus siete Jerarquías Creadoras (Siete Espíritus ante el Trono a nivel cósmico) dará origen a los siete Mundos Cósmicos con sus correspondientes subdivisiones. Por tanto, sabiendo que no tiene límites se dice que el centro de actividad de lo Absoluto está en todas partes y Su límite en ninguna.




Dado que nuestra conciencia e imaginación no están capacitadas para comprender este origen, nos tenemos que valer de algunos conceptos para que, a través de la meditación, podamos obtener una mínima compresión e idea, por tanto, yo aconsejo a quien esté interesado que medite sobre las siguientes definiciones: Lo Absoluto “Es la única y más pura existencia abstraída en sí misma”; “Es el Poder infinito no manifestado”; “Es el Seno Infinito de la Eternidad”; “Es el Verbo “Ser” vuelto sobre Sí mismo”; Es el Océano ilimitado de Luz Negativa.
Si aplicamos el axioma “Como arriba es abajo y como abajo es arriba” teniendo como base el conocimiento esotérico oculto, podremos imaginar que lo ABSOLUTO (el origen de toda manifestación) es en su propio seno lo que es Dios (nuestro Creador) antes de elegir el campo de actividad donde nosotros somos diferenciados, o lo que es lo mismo pero en una escala inferior, cuando nosotros estamos en un estado de inconsciencia en el Tercer Cielo antes de despertar para un nuevo renacimiento. La diferencia principal es que nosotros y Dios estamos dentro de Su manifestación, la que nos “presiona” para que desarrollemos los poderes del Espíritu a través de una actividad dinámica en los diferentes mundos, y lo mismo que el resultado de nuestra actividad al final de la evolución a través de los Períodos, repercute en la evolución de nuestro Dios (creador de nuestro sistema solar), así mismo es de suponer que al final de la manifestación de los Mundos Cósmicos, toda la evolución de las jerarquías y dioses repercutirán en El o Ello a través de lo que a continuación explicaré y que conocemos como el “Ser Supremo.




Como es lógico, no se sabe nada de Su origen, fin, motivo de manifestación, etc. Lo Absoluto manifiesta la Fuerza-Materia-Vida de donde surgirán los Éteres primarios Cósmicos y el Ser Supremo para que Éste los trasforme y construya los Planos Cósmicos con sus tres Aspectos o Poderes.
Por poner un ejemplo, sería algo así como si nosotros, como Espíritus creadores de nuestro cuerpo físico pero fuera de él, fuéramos lo absoluto respecto a las células de nuestro cuerpo que serían seres humanos que evolucionan. Para una célula del hígado sería incomprensible saber dónde se encuentra, cuál es el limite del cuerpo, porqué se ha desarrollado y mucho menos cuál es el origen del cuerpo y cómo se ha formado. Este mismo ejemplo lo podemos poner respecto a nosotros y al sistema solar dentro de los siete mundos y sus divisiones que ha creado nuestro Dios; nosotros estamos dentro de Él como Él está en nosotros, sin embargo su evolución pertenece al Plano Cósmico superior inmediato al de su creación.

EL SER SUPREMO: Es el UNO, el Primero que nace del “0” o Inmanifestado. Es un Ser de inconmensurable poder y creador de los 7 Grandes Planos Cósmicos. Este Ser utiliza sus tres principios o aspectos, llamados Poder, Verbo y Movimiento, para crear el esquema evolutivo donde continuarán su evolución cierto número de Seres y Jerarquías ya diferenciadas en otro “Día de Manifestación”, así como los nuevos espíritus que serán diferenciados “en” y “por” los Dioses (como es el caso de nuestro Dios respecto a nosotros)




Sabemos que (como dice la Biblia) “En Dios vivimos, nos movemos y tenemos nuestro ser”, lo que significa que nosotros estamos evolucionando dentro de un esquema creado por Dios como las células están haciendo lo mismo en nuestros cuerpos físicos que nosotros hemos creado. Por consiguiente el Ser Supremo es el Ser que “ocupa” o “crea” toda la manifestación dentro de sí mismo y el que facilita todo lo necesario para que las Jerarquías que colaboran en Su obra lleven a cabo la diferenciación de los Planos Cósmicos y todo lo que en ellos pueda existir. En nuestro caso, sería algo así como que el Ego o Yo Superior es el que ocupa y crea todos los cuerpos a través de los cuales se va a expresar en cada renacimiento como personalidad. Por tanto es una Entidad Consciente dotada de todos los poderes necesarios para que de sus entrañas nazca, evolucione y muera todo lo existente en Su gran obra.




La meta final de todo ser diferenciado es el Ser Supremo, porque lo mismo que nosotros abandonamos los cuerpos para que la materia vuelva a su origen a la vez asimilamos el fruto de la vida, y lo mismo que nuestro Creador hace que el material inservible se desintegre mientras Él absorbe en su conciencia el resultado de Su creación y expresión, así mismo llegará el momento (inimaginable para nosotros) en que el Ser Supremo asimile el resultado de Su manifestación cósmica y haga desaparecer los Planos Cósmicos con sus muy variados grados de “materia”. Es decir, “como arriba es abajo”, nosotros nos llevamos (después de cada vida) la quintaesencia de nuestras experiencias, pero eso ocurre gracias también a las “vidas” y seres que han intervenido en nuestro destino gracias a las cuales evolucionamos (tanto de nuestro propio cuerpo como de los reinos que nos siguen y de las jerarquías que están por encima de nosotros pero que colaboran para nuestro propio desarrollo)




El Ser Supremo “imagina” Su Obra Cósmica antes de comenzar su manifestación activa por medio del Primer Aspecto de Poder. En esta obra están incluidos los Planos Cósmicos, los Mundos y las Grandes Jerarquías que habitarán dichos Planos y Mundos con sus correspondientes siete subdivisiones. Este primer impulso es comparable a lo que nosotros llamamos “voluntad” y que, a su vez, forma la “idea” que se cristalizará hasta llegar a ser lo que está preconcebido. Por tanto, lleva consigo la Fuerza que cristaliza y reabsorbe la manifestación cuando ésta llegue a su fin.




A continuación pone en actividad el Tercer Aspecto de “Movimiento” para preparar la Substancia Raíz Cósmica (Esencia Primordial o Primaria) despertándola de su estado de inercia (tal y como la manifiesta lo Absoluto) haciendo girar sobre sus propios ejes los átomos inseparables para que desde diferentes ángulos se puedan obtener una infinita variedad de combinaciones y vibraciones. Esta actividad es la base (el material) para la creación de los Siete Grandes Planos Cósmicos y, en base a esta actividad, las siete Jerarquías colaboradoras del Ser Supremo forman las diferentes subdivisiones y demás manifestaciones. El Tercer Aspecto se manifiesta como una fuerza de “atracción” y “cohesión” que facilita toda clase de combinaciones para que se pueda moldear la Substancia Raíz Cósmica y así formar las diferentes figuras o arquetipos de determinada vibración según el fin de las mismas en cada Plano Cósmico y en sus subdivisiones.




De esta forma vemos como es el Ser Supremo quien facilita todo lo necesario para formar los Arquetipos o Mundos que después serán copiados y desarrollados por las innumerables Jerarquías Creadoras gracias a las cuales, los Dioses como el nuestro, también se manifiestan y evolucionan gracias a sus creaciones.






Francisco Nieto

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