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lunes, 2 de enero de 2012

EL AUTOCONOCIMIENTO QUE LLEVA A LA REALIDAD (II)


Desde que obtuvimos la auto-consciencia hace millones de años hasta ahora, hemos perfeccionado hasta cierto punto nuestros cuerpos, nuestro mundo, y a nosotros mismos en general, y todo ha sido gracias al conocimiento obtenido del mundo físico que perciben nuestros sentidos. Sin embargo, tiene que llegar el momento en que el desarrollo de la humanidad en general esté basado en el trabajo interno, y para ello no tendremos más remedio que poner manos a la obra según las enseñanzas que nos lleguen en ese momento. Para alcanzar ese desarrollo interno o despertar a otro nivel de conciencia superior por medio del ocultismo solo es necesario —preferiblemente— pertenecer a una escuela iniciática como, por ejemplo, la Fraternidad Rosacruz; los devotos, religiosos, etc. solo deben servir y amar al prójimo y a Dios; y los científicos llegarán a unir la ciencia y la religión como, de hecho, algunos afirman ya que este mundo ha debido ser creado por un Ser como el que normalmente llamamos Dios. Ahora bien, si el siguiente paso en nuestra evolución es contactar con ese Yo superior o Ego, que contiene toda la sabiduría de nuestro propio pasado y que es nuestra más cercana meta de perfección ¿Hay alguna práctica que sirva a todo el mundo por igual y que nos facilite ese contacto y la correspondiente elevación de conciencia? A lo que habría que responder ¡Sí!

¿Qué es lo que impide el contacto con nuestro ser interno? ¡La personalidad! ¿Y qué es la personalidad? La personalidad está compuesta por: Los sentimientos o emociones; los deseos; los hábitos; la mente creadora de todos nuestros pensamientos; el conocimiento y las enseñanzas recibidas en esta vida; las preocupaciones, problemas, prejuicios y demás aspectos de la vida que nos dominan; y todo aquello que haga que nuestra mente, voluntad y consciencia estén enfocados en el mundo físico y en nosotros mismos como personas. Siendo así ¿Cómo eliminamos todo eso y nos identificamos con ese Yo superior? La mejor manera sería: observándonos, conociéndonos y estando atentos constante y conscientemente a todo lo que hacemos y que nos rodea. Naturalmente que, a modo de complemento de esta filosofía de vida, no hay que dejar de lado el aspecto espiritual o devocional que tiene íntima relación con nuestro Espíritu.

Si de verdad queremos hacer una “limpieza” y un orden en la personalidad para que podamos percibir a nuestro Ser interno, lo primero que debemos hace es admitir que el mundo de los sentidos no es el mudo del Espíritu. Es cierto que este mundo físico es necesario para adquirir conocimiento, para experimentar y para desarrollar nuestras facultades mentales y espirituales; pero no es lo mismo dejarse dominar por todo lo que nos rodea como si de verdad fuera nuestro mundo que “ser conscientes” de lo que hacemos en cada momento y así, mediante la observación consciente, utilizar la voluntad y el libre albedrío para elegir lo correcto y actuar de acuerdo a lo que la conciencia nos dicte.

Lo que para nosotros es el estado de conciencia de vigilia —estar despiertos en este mundo— para nuestro Yo superior o Alma es como un sueño, por eso hay quien opina que nosotros aquí, en nuestra vida cotidiana, estamos dormidos. Con esto se quiere diferenciar la actuación automática, instintiva, imaginativa, en forma de hábitos y cualquier otra forma inconsciente de lo que debería ser una actividad consciente en el “siempre ahora” o presente. Este hecho también lo podríamos llamar “soñar despierto” ya que, por ejemplo: Alguien nos puede hablar mientras escuchamos música o vemos la televisión —pensando en esos momentos incluso en otra cosa— y no somos conscientes de ello; por no decir que muchas veces estamos con la vista puesta en algo y terminamos sin mirar a nada —mirada perdida— y la mente pensando en cualquier otro asunto que nosotros no hemos elegido voluntariamente.

Otra manera de explicar que estamos dormidos porque nos dejamos llevar por cualquier cosa es cuando dejamos que nos afecte y obsesione cualquier problema, preocupación, ofensa, crítica, etc. Esto, además de hacernos sufrir innecesariamente, nos pone bajo su yugo y no nos damos cuenta —no somos conscientes en esos momentos, es decir, estamos fuera de nuestra realidad— de que si estuviéramos atentos a todo eso que nos domina y ejercitáramos la voluntad de una forma consciente, estaríamos limpios de tanta influencia dominante. Otra forma de comprender a qué llaman estar dormido o ser inconscientes de la realidad es cuando somos dominados por los deseos —tabaco; egoísmo; alcohol; materialismo; vicio de televisiones, sexo, etc. — sentimientos —odio, venganza, rencor, envidia, celos, etc. — y pensamientos —crítica, malos pensamientos en general, y el hecho de que la mente esté pensando constantemente sin que seamos conscientes de ello ni le prestemos atención—

Así es que si queremos transformar y limpiar la personalidad para ser y actuar como el verdadero Yo, una de las primeras cosas que debemos hacer es admitir que todo lo mencionado y que nos domina, es como estar fuera de la realidad en la que deberíamos estar, o sea, es estar dormidos ante los ojos del Alma. Es necesario hacer una limpieza de lo negativo para quedarnos solamente con los deseos, sentimientos y forma de pensar positiva pero, a la misma vez, por no decir antes, nuestra obligación debería ser desechar toda la basura de pensamientos que siempre tiene la mente y que, a su vez, no la deja descansar. Esto lo deberíamos tener ya claro, pero para conseguirlo debemos observarla de una forma voluntaria y consciente, entonces será cuando podamos prohibir todos aquellos pensamientos que nos perjudican y que nos distraen; solo a partir de entonces podremos decir que estamos despertando o siendo conscientes de lo que hacemos, pensamos, sentimos y hablamos.

Habrá muchas personas que opinen que esto no sirve para nada y prefieran seguir pensando e imaginando posibles hechos del futuro; o también es posible que no les importe guardar rencor o sufrir por lo que le hizo un jefe o un compañero, o su pareja… sin darse cuenta de que los hechos que nos roban la felicidad sólo nos afectan si nosotros queremos; o quizás teniendo resentimiento o remordimientos del pasado; o en otras muchas cosas del subconsciente que nos hacen sufrir o tener miedos y fobias; o dejándose dominar por su mente inestable o cambiante que les lleva al mundo de la imaginación fantástica; o simplemente prefieran seguir viviendo satisfaciendo sus deseos pensando que todo lo que consiga se lo van a llevar después de la muerte; o quizás también prefiera vivir en tensión por dejarse dominar por las ofensas, críticas y malestares que le puedan causar; etc. etc. etc. Estas personas no saben que todo eso se puede superar y eliminar hasta conseguir:

1º.- Pensar sólo en lo que se desee
2º.-Admitir o rechazar todo deseo, tentación, prueba o sentimiento
3º.-Hablar sólo lo que debamos y con sentido de la responsabilidad
4º.- Y como consecuencia, pasar a la acción cuando sea necesario de manera consciente y voluntariamente controlada.

Cuando no somos conscientes de nuestras expresiones y actividades internas, suele ocurrir que de un simple pensamiento podemos desarrollarlo infinitamente y terminar de la manera más negativa o absurda, y todo ello sin darnos cuenta ni dar importancia a lo que estamos planificando. El hecho de ver a alguien hacer algo malo puede llevar a nuestra mente y a la imaginación a criticarle, juzgarle y sacrificarle incluso delante de otras personas. Sin embargo el que está consciente —está despierto— no se hubiera fijado en el hecho o le disculparía, no le criticaría ni le juzgaría, etc. etc. Limpiar la basura de la mente no es solamente impedir que la mente piense de forma automática para que no dé pié a la creación de deseos y sentimientos negativos, también es crear pensamientos positivos consciente y voluntariamente para crear sentimientos y deseos elevados. Pongamos un ejemplo sobre esto, supongamos que un hombre de los que el deseo por el sexo le domina se fija en una bella mujer, si está en el estado que llamamos “dormido” comenzará a mirarla con ojos de deseo carnal, pensará e imaginará mil cosas mientras se deja llevar por los bajos y pasionales deseos y emociones; esto a su vez estimulará más aún al cuerpo de deseos y éste, también a su vez, hará lo mismo con la mente repercutiendo como estímulo físico en los órganos sexuales. Bien, este mismo caso en una persona que ha conseguido ser consciente de todo lo que hace la mayor parte del día, no hubiera ocurrido porque:

1º.- No hubiera pensado nada sobre la mujer
2º.- Como mucho y voluntariamente, hubiera observado la belleza de ese cuerpo como quien observa a una rosa o a una hermana desde el punto de vista fraternal y espiritual.
3º.- Esa actuación no hubiera estimulado ningún bajo deseo, emoción, pensamiento y mucho menos los genitales.
4º.- Tendría la posibilidad de crear toda una serie de pensamientos, deseos y sentimientos elevados mientras la observa, siendo consciente de que los buenos deseos y pensamientos alcanzan y benefician a la otra persona y a él mismo como efecto y como creador de ellos.

                                Francisco Nieto

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