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domingo, 27 de mayo de 2012

CONSCIENCIA Y AUTO-CONSCIENCIA (y III)



Aparentemente no es ni siquiera fácil comprender lo que significa “auto-recordarse uno mismo”, se va comprendiendo cada vez más según se desarrolla la auto-consciencia, por ejemplo, ahora mismo, al observar cómo escribe mi mano estas palabras y cómo pienso lo que voluntariamente quiero, estoy siendo consciente de ello o recordándome a mí mismo como “Ser”. Para acelerar este proceso o auto-consciencia es conveniente que se auto-recuerde por medio de la observación ―con la atención concentrada y silenciosa de la mente― en las cosas sencillas que más a menudo haga ―concentración y auto-observación en la respiración, el hecho de andar, impedir que la mente piense por sí misma, observar cómo trabajan nuestras manos, etc.― verá que con la práctica se va haciendo cada vez más consciente de sus hechos.



La falsa personalidad que quiere ser el verdadero Yo superior ―nuestros propios engaños, hábitos mentales, emociones negativas, rasgos, defectos, etc.― basa su existencia en las emociones y deseos negativos y en las asociaciones y el pensamiento equivocado de la mente; de hecho, si le quitaran las emociones negativas, deseos y tentaciones y se controlara la mente para utilizarla sólo cuándo y cómo queremos, se debilitaría casi totalmente. De acuerdo con esto, está claro que para dominar o eliminar a la personalidad es necesario auto-observarnos atenta y concentradamente para conocer nuestros rasgos y forma de sentir y, además, utilizar a la mente cómo una herramienta para pensar voluntaria y conscientemente. En este trabajo no cabe la justificación ni el engañarnos a nosotros mismos, no se la debe legitimizar para nada ni excusar en sus acciones; es necesario sacrificar la falsa personalidad para que florezca el Alma. Se trata de que la personalidad sea cada vez menos notable y persistente, de que cada vez se pueda manifestar menos en nuestras actividades diarias. La personalidad también tiene sus métodos de defensa, si una persona tiene por costumbre beber alcohol a determinadas horas del día o irse a la cama a las 12 de la noche y comienza a no beber o a irse a la cama a las 10 verá que la personalidad se manifiesta con cierto malestar, si se persiste puede haber otras manifestaciones peores. Pero es evidente que para debilitar a la personalidad hay que comenzar por esas actuaciones ya que de otra forma no conseguiríamos nada; con estas prácticas el yo superior se hace activo mientras que el yo inferior o personalidad se hace pasivo.


Es lógico que quien esté preparado para comprender esta enseñanza y quiera aplicarla a su vida piense que si la voluntad representa al Yo superior y éste apenas puede manifestarse, ¿de dónde sacamos fuerza o voluntad para comenzar la lucha? La voluntad en nosotros nace de un fuerte deseo de ahí que la mayoría de las personas confunden voluntad con voluntariedad u obstinación. La voluntad se desarrolla creando causas nuevas y utilizándola en la atención concentrada de la mente sobre el “sentir” y el “pensar”. La voluntad se desarrolla en gran medida cuando en una determinada vida una persona se dedica a hacer trabajos como los que aquí se explican entre otros. Cuantos más conocimientos de este tipo y más práctica más se desarrolla la voluntad. Las líneas de trabajo más importantes para llevar a cabo son: la observación del cuerpo de deseos ―deseos, sentimientos y emociones― para conocerlos y diferenciarlos del Yo superior; la observación de la mente para ver cómo y qué piensa y así saber que tampoco es el Yo superior; y la voluntad que se debe desarrollar respecto a lo anterior. La voluntad común del hombre es más bien “pequeñas voluntades esporádicas” que cambian muy a menudo. Los resultados de lo que llamamos voluntad están relacionados con el esfuerzo y el sacrificio por algo que deseamos, para lo cual se necesita conocimiento.


Con esto quiero decir que quien se esfuerce en trabajar por la auto-observación y la atención plena y consciente para recordarse a sí mismo en todo momento, estará desarrollado la voluntad. Pongamos un ejemplo: Una persona siente el impulso de la personalidad de hacer algo pero, si por medio de un chispazo de auto-consciencia advirtiendo que eso no es correcto decide “no hacerlo”, estaría auto-recordándose a sí mismo y desarrollando la voluntad. Recordarnos como un Yo superior no es algo abstracto o imaginativo, es un acto de voluntad; no es un pensamiento sino una acción voluntaria, ni tampoco repitiendo “yo soy yo” se consigue nada. Cada vez que nos auto-recordamos aumentamos el poder del Ego. Pensando conscientemente antes de actuar se desarrolla la voluntad, pero si nos esforzamos por hacer algo más y mejor cada día, a la vez cambiaremos la personalidad hacia un aspecto más positivo moral, intelectual y espiritual. En la vida se suele hacer lo que se puede pero si queremos cambiar hay que hacer más de eso.


El desarrollo de la auto-consciencia es muy importante también respecto a las decisiones. Las decisiones del común de la humanidad tienen poca validez, según se encuentre de ánimos o de deseos la voluntad así tomará decisiones en un momento dado pero al poco rato y según el nuevo estado emocional o mental puede cambiarlo. Las verdaderas decisiones son tomadas con consciencia y voluntad, nuestras decisiones más comunes son respuestas a los sucesos de nuestra vida. Mientras no nos esforcemos por ser por recordar, por no olvidar o no dejarnos llevar, y por realizar algo superior cada día, no conseguiremos nada. Para progresar es necesario tener presente estos ejercicios a diario, hay que analizarse uno mismo para ponerse a trabajar, hay que ver qué obstáculos hay que superar y qué virtudes desarrollar, hay que pensar correctamente y hay que tener voluntad del Alma y no deseo personal o cabezonería. Es necesaria una correcta coordinación entre el deseo, el sentimiento, la palara, el pensamiento y la acción a la hora de decidir dónde comenzar a trabajar para el propio desarrollo. A la vez, es aconsejable tener determinación para definir el objetivo a trabajar, preferiblemente fácil o cercano a o sobre nosotros. Si no fijamos en la mente claramente lo que queremos nada conseguiremos puesto que la mente anda siempre de un lado para otro. Los objetivos pueden ser muchos pero hasta que alcancemos cierto grado de autoconsciencia no conseguiremos mucho.


Francisco Nieto

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