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domingo, 23 de septiembre de 2012

INFLUENCIA DE LOS RAYOS EN NUESTRO ESQUEMA EVOLUTIVO (III)



(Madrid, mayo de 1993)

RAYO DEL EGO: Según evoluciona el hombre puede percibir poco a poco a qué rayo pertenece, y cuando esto ocurre, es conveniente ponerse a trabajar en lo que representa cada rayo. El trabajo sería el siguiente:


1º Rayo, Voluntad - Poder: Se debe fortalecer y concentrar la voluntad con todo propósito para anular todos los obstáculos y abrir un canal para que el Ego pueda manifestarse en su vida.

2º Rayo, Amor – Sabiduría: Se debe trabajar de manera sabia, expansiva y amorosa para incluir en nuestras vidas a todos los seres que nos rodean sabiendo que todos somos hermanos en Dios y que todos, según su nivel de desarrollo, debe ayudar al que le sigue.

3º Rayo, Inteligencia – Actividad: Este rayo trata de la adaptación y asimilación de todos los conocimientos y medios para alcanzar la meta; el discernimiento, la concentración, la observación y la meditación son las herramientas más al alcance de nuestras posibilidades.

4º Rayo, Armonía: Trata sobre la comprensión interna de la belleza y la armonía, es una manera de buscar nuestra armonía y equilibrio con lo que nos rodea. Se manifiesta a través de toda clase de arte.

5º Rayo, Conocimiento concreto: Trata de la aplicación intensa del intelecto para ayudar, de la manera más elevada posible, al desarrollo de la humanidad, de esta forma y a la vez, alcanzaremos el conocimiento superior.

6º Rayo, Devoción – Sacrificio: Trata de la meditación y la concentración amorosa hacia algún Ser o ideal elevado. Es el sacrificio voluntario y amoroso por los demás que servirá para la anulación de la personalidad.

7º Rayo, Magia Ceremonial: Trata de la comprensión devocional de que todo lo material es fruto de la voluntad de Dios. Nos inclina a actuar en el mundo físico como medios para la elevación de la forma hacia los mundos espirituales, a espiritualizar nuestros vehículos, y ayudar a hacer lo mismo respecto a los demás.


RAYO DE LA PERSONALIDAD: El rayo de la personalidad es un subrayo del rayo del Ego o Individualidad. El Ego evoluciona a través de su propio Rayo y los subrayos de las encarnaciones, esto hace que se forme y perfeccione el cuerpo causal. Ejemplo: Cuando uno de nosotros observa que es muy devoto, significa que en su anterior vida pudo haber trabajado con el segundo Rayo del Ego, lo ideal en este caso sería trabajar en la utilización de esa devoción por medio de otro Rayo.

Además de estos Rayos y subrayos, recibimos (seamos conscientes o no) las energías de los Rayos principales que parten de los Logos planetarios. Estos son:

El Rayo Monádico, con el cual no podemos establecer contacto todavía debido a nuestra poca evolución interna.

Un Rayo que estimula y eleva las nobles tendencias de la vida espiritual a través del Ego.

Un Rayo que estimula y eleva las tendencias creadoras del cuerpo mental.

Un Rayo que estimula y eleva las características espirituales del cuerpo de deseos.

Un Rayo que determina la expresión del cuerpo físico.

Un Rayo que coordina y relaciona los rayos de la personalidad para su elevación.


EXPRESIÓN A TRAVÉS DE LOS RAYOS. Según el Rayo, las personas nos deberíamos de expresar:

Los de Primer Rayo: Voluntad. Con dominio propio y con firmeza ante las circunstancias y sucesos de la vida. Su vida estará dedicada a actuar con voluntad y positivamente en todos los sentidos y no a la indiferencia, a la pasividad y al ocio. Su anhelo será sentirse hermano en igualdad de condiciones que los demás. Su ideal será vivir la vida interna del espíritu. Su voluntad estará dirigida hacia el cumplimiento de todas las metas. Debe adquirir sabiduría para no perder el tiempo con las cosas que no sean del espíritu. No deseará bienes materiales y no se deprimirá ante el fracaso y la muerte. Deben desarrollar la concentración mental.


Los del Segundo Rayo: Amor. A través del amor, deben estimular la conciencia de los que les rodean. Deben tener iniciativas y fomentar las actividades fraternales en interés del prójimo y de ellos mismos. Deben ser imitadores de las enseñanzas y actitudes de Cristo. Sus elevados sentimientos deben hacer olvidar los más bajos e indeseados deseos. Sus ideales deben ser de hacer el bien sin mirar si el objetivo es digno o no y sin esperar nada a cambio. Deben desarrollar la meditación.


Los del Tercer Rayo: Inteligencia. Estas personas deben ser sensibles a las cosas que les rodean, como lo hacen los del Primer Rayo respecto a ellos mismos. Deben sentir felicidad a través de la comprensión y el conocimiento. Su anhelo será obtener conciencia para satisfacer la sed de conocimientos que tiene el Ego para así acelerar su desarrollo. Deben organizar sus vidas y ser previsores. Deben desarrollar la contemplación para tener un más elevado punto de vista. Deben disciplinar su mente.


Los del Cuarto Rayo: Armonía. Estas personas deben buscar el equilibrio entre lo interno y lo externo. Deben practicar sus ideas y sus acciones, deben constituir un ideal elevado. Su conciencia debe manifestar que son hijos de Dios y armonizar lo interno con lo externo. Su felicidad debe estar basada en la manifestación diaria de su vida interna. Deben saber utilizar los tres aspectos de Voluntad, Amor e Inteligencia para ver la belleza y la unidad en todo lo que nos rodea.


Los Rayos 5º, 6º, 7º, son devocionales y se caracterizan por la obediencia en su búsqueda de la unión con el Yo superior.


Los del Quinto Rayo: Conocimiento. Deben dedicar su manera de pensar a conectar con la Mente Universal donde está el propósito de Dios sobre lo que debe alcanzar la humanidad. Este Rayo inclina a admirar las leyes de la naturaleza y a creer en la inmortalidad de la misma. La devoción por el conocimiento de la verdad y la ciencia les tiene que llevar a esforzarse por mejorar el mundo material. Su meta es trabajar con las leyes de la naturaleza. Este Rayo eleva a las personas por medio de la mente, la devoción y la fe.


Los del Sexto Rayo: Sentimiento. La fe debe llevar a estas personas a ver el amor que hay en el mundo y a hacer de él su ideal. Deben ver lo bueno que hay en todo lo que llamamos malo, puesto que viene de Dios. Deben dar gracias por todo porque ven a Dios en ello. Su valor espiritual está en su devoción, su sencillez y en su anhelo de descubrir lo bueno en todo lo que le rodea.


Las personas del 5º Rayo ven el Divino pensamiento en todas las cosas, los del 6º sienten devoción por la manifestación del Amor de Dios en el mundo, y los del 7º deben colaborar con la belleza de la naturaleza.


Los del Séptimo Rayo: Belleza y Arte. Este rayo hace que el individuo imite a la naturaleza en su manifestación de la belleza y el equilibrio. La persona es feliz contemplando las obras de Dios y reproduciendo su belleza en todas las cosas. Su trabajo está relacionado con la purificación del cuerpo físico, la armonización de su cuerpo de deseos y la elevación de sus pensamientos.


Francisco Nieto

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