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viernes, 31 de mayo de 2013

FORO ROSANET "Causa y efecto" (VII)



Queridos amigos de Rosanet:


A propósito del intercambio de opiniones que han tenido como origen el mensaje de Julián, y en concreto la frase:

"Es cierto que no debemos hacer a los demás a los demás, lo que no queremos que nos hagan a nosotros, pero también es cierto que no debemos permitir que los demás nos hagan a nosotros lo que no seríamos capaces de hacerles a ellos"

Debo decir que disiento del contenido de las opiniones tanto de Paco como de Jorge, y que en ningún momento se me ocurrió interpretar la frase de Julián tal como lo han hecho estos dos amigos. Me ha llamado mucho la atención la respuesta de Paco -que como casi siempre no me ha dejado indiferente- y me ha parecido desmesurada tanto en cuanto a la forma como en cuanto al contenido.

Ya desde el principio dice Paco:

"Es una máxima peligrosísima y totalmente opuesta a la Filosofía Rosacruz, al pensamiento cristiano y hasta a la evolución".

A mí me produjo una especie de escalofrío este tremendismo expresivo. Sobre todo cuando en las siguientes frases me da la impresión de que no ha entendido el sentido de la frase que Julián transcribió, al menos como yo la entendí. Pregunta Paco: "¿Qué lugar tiene el perdón en esa filosofía?", dando a entender con ello que quien comparte la postura de Julián no perdona a los que le ofenden; y yo no he visto en ninguna parte de la frase que se aconseje no perdonar a quien logre ofendernos, a pesar de que intentemos evitarlo.

Sigue diciendo Paco: "Yo no debo erigirme en juez de lo que los demás deben hacer...", dando a entender otra vez que el que comparte aquel punto de vista está situándose a sí mismo en una posición juzgadora, peyorativamente hablando, del comportamiento ajeno. Y tampoco en este punto he visto que eso esté implícito en la frase de Julián; yo interpreto que usando el propio raciocinio, tenemos el derecho y el deber de discriminar tanto los actos propios que puedan afectar a otros, como los actos ajenos que puedan afectarnos a nosotros. Y cuando nuestra conclusión sea que un posible acto nuestro puede ser perjudicial para otro, evitarlo. Y cuando veamos que un acto de otro nos perjudica, procurar evitarnos ese perjuicio de una manera racional, civilizada y no necesariamente de una manera violenta o inapropiada.

Sigue diciendo Paco: "¿Cómo voy a pagar el Karma que necesariamente he de pagar?" y esto me parece una trampa tanto desde el punto de vista de la Filosofía Rosacruz, como del pensamiento cristiano y hasta de la evolución; porque el mensaje que parece desprender esta reflexión es que todas las cosas malas o buenas que me han de pasar están ya determinadas por una causa previa que está produciendo unas consecuencias actuales. Y sabemos que eso no es así. Es posible que el que me está perjudicando o intentando perjudicar, consciente o inconscientemente, esté poniendo en movimiento una serie de causas "epigénicas" -permitidme la palabra- que no tengan nada que ver con mi pasado.

También me parece muy sesgada la siguiente matización de Paco: "¿Respondiendo a la violencia con más violencia?". Tampoco he visto en la frase de Julián ninguna alusión a que se deba evitar el que otro nos dañe, por el método de emplear la violencia contra él.

Sigue citando Paco a las Escrituras cuando dice: "Mía es la venganza dice el Señor". Y esa venganza viene a través de la Ley de Retribución y no por medio de nuestra violencia." Lo cual está sugiriendo claramente que la frase de Julián recomiendo vengarse de quien nos ofende. Y tampoco he leído eso en la mencionada frase.

Luego sigue escribiendo Paco: "¿cómo quieres que el otro sepa lo que tú le harías y se adapte a ello?". Pues muy fácil: hablando se entiende la gente.

"y cómo le vas a impedir que te haga algo cuando aún no sabes lo que te va a hacer? ¿Vamos a ir por el mundo diciendo a los demás: oye, te voy a hacer tal cosa que te va a perjudicar, pero antes te quiero preguntar si tú me lo harías a mí?" Esta frase me parece una clara intención de caricaturizar, para así desvirtuar haciéndola grotesca, la intención de la frase de Julián.

"Por tanto, Julián, esa frase, si bien al leerla suena redonda, es el resumen de la llamada "ley de la selva", es insostenible por ilógica, por inaplicable y, sobre todo, por radicalmente opuesta a las Enseñanzas que se supone compartimos y defendemos". Mi opinión es que no se trata en absoluto de la ley de la selva, que no es insostenible, ni ilógica ni inaplicable y tampoco radicalmente opuesta a las Enseñanzas que se supone compartimos y defendemos. Es una actitud que aplicamos continuamente en nuestra vida cotidiana y que me parece además muy sana. Me refiero a lo que me sugiere la frase de Julián a mí, no lo que le sugiere a Paco, ya que evidentemente hemos hecho lecturas distintas de la misma.

Respecto a utilizar citas de la Biblia para sustentar mis argumentos en cualquier debate, nunca me ha gustado, porque pienso que eso coarta e intimida a mi interlocutor.

Un saludo. Manuel Padrón.


Dicho esto, me creo en la necesidad de volver al tema suscitado por la frase de Teresa, replicada por Julián y Néstor e ilustrada por Mario con nuevas preguntas.

Si se repasa atentamente todo lo que hemos expuesto en los últimos días entre todos, se llega a la conclusión de que, en el fondo, todos estamos diciendo lo mismo.

Estudiemos concentradamente la frase aportada por Julián (no de Julián) y que dice: "...no permitir que los demás nos hagan lo que no seríamos capaces de hacerles a ellos."

Como dije ya, la frase es muy redonda, pero inaplicable. Veámoslo con un ejemplo que puede ser el robo. La frase, entonces, quedaría así: "...y no permitir que los demás me roben, porque yo no soy capaz de robar".

Queda muy bien. Pero ¿cómo evito que me roben (o que me insulten o me secuestren o me maltraten o me exploten)?

Porque, yo no sé que me van a robar (o a lo que sea) hasta que me lo hacen. Por tanto, no puedo "evitar" que me lo hagan. Y la norma de conducta aconsejada no se puede aplicar.

Sigamos el análisis, concentrados en el tema. Partimos de la base, que todos aceptamos, de que no somos perfectos, lo cual quiere decir que cometemos errores y eso, en nuestra Filosofía, quiere decir que perjudicamos a otros con nuestros pensamientos, palabras u obras.

Bien. Yo no soy perfecto. Supongamos, pues, que tengo el vicio o el hábito o la tendencia de calumniar. ¿Cómo podrán mis víctimas, aplicando como norma de vida la frase que estudiamos, evitar que los calumnie, si no saben si lo voy a hacer, ni cuándo?

Y, si mi defecto fuera también el de matar, ¿cómo podrán evitarlo si no saben que voy a hacerlo?

Pero es que, si profundizamos más y soy yo el que aplico esa norma de conducta, trataré de evitar que me "golpeen" o que me "insulten" o me "secuestren" (porque eso yo no lo haría a los demás), pero no evitaré que me calumnien o me maten, porque esas dos cosas yo sí que las haría, según hemos visto arriba.

Por tanto, si cada uno nos convertimos en los que deciden lo que deben hacernos los demás, en función de lo que nosotros les haríamos (con todas nuestras imperfecciones, que todos aceptamos), estaremos, como yo decía, en la "ley de la selva".: cada uno hace lo que él "cree" que puede hacer y no permite que le hagan lo que él "cree" que no deben hacerle.

Por eso es precisa una norma general de carácter superior e impersonal, que sirva para todos, aunque cada uno - y ahí está el problema - la interprete según sus luces y su nivel evolutivo.

Y en eso estamos: Hay una norma superior y general (las leyes naturales, los mandamientos) y, para cuando nuestras luces no nos permiten llegar al mínimo exigido para la convivencia pacífica, están el código penal, civil, etc.

Y es en base a esas otras leyes como podemos luchar contra quienes pretenden atacarnos, pero sólo cuando lo sabemos de antemano o estamos siendo víctimas, pues antes de saberlo, es imposible.

Ya dije en un correo anterior que es perfectamente lícito y aún obligatorio el denunciar los delitos, y lo es la persecución de los delincuentes, etc. Como lo es la legítima defensa.

Todo eso en los campos civil y penal. Pero en el nuestro, en el moral, debemos ejercer esos derechos con amor, con comprensión, sin odio, sabiendo que el otro es un hermano ofuscado y equivocado y que su salvación (su evolución) la desea tanto Dios como la nuestra. O quizá más, a juzgar por la parábola del Buen Pastor.

De todos modos, dado que cada hombre es una especie, habrá siempre distintas sensibilidades. Y cada uno sabrá en cuál de ellas quiere - o puede - situarse. Para ilustrar esto, referiré una historia muy gráfica y aclaratoria:

"Cuentan que un hombre muy santo vio en un estanque a un escorpión ahogándose en el agua. Sin dudarlo, metió la mano en ella y lo sacó para salvarlo. Pero el escorpión le picó en la mano y le hizo retirarla, con lo que aquél volvió a caer al agua. El Hombre santo volvió a repetir la operación y el escorpión volvió a picarle con el mismo resultado. Y, cuando ya había repetido tres veces todo el proceso, un observador que había presenciado la escena le dijo:

- ¿Por qué intenta salvarlo si le pica cada vez?

Y el hombre santo respondió:

- En su naturaleza está el picarme. Pero en la mía está el salvarlo."

Tenemos ahí varias posturas. La mayor parte de los hombres hubieran dejado ahogarse al escorpión. El que preguntó admitía que se intentase salvarlo, pero una vez. Y el hombre santo estaba dispuesto a salvarlo "setenta veces siete". Cada uno, pues, tiene derecho a situarse en la postura que más le cuadre a su modo de ser, a su nivel evolutivo. Pero a nosotros, estudiantes de lo oculto, aspirantes a lo más sublime a que el hombre puede aspirar, se nos exige lo máximo, bien entendido que "el Sendero es angosto y empinado" y que nadie nos ha obligado a hollarlo. Pero que, una vez decididos a hacerlo, no podemos volver la vista atrás y alabar las posturas de los que no han tomado esa decisión.

Por lo menos, esta es mi visión del asunto.

Que las rosas florezcan en vuestras cruces. Paco

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