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sábado, 7 de diciembre de 2013

LA LEY DIVINA Y NUESTRAS NECESIDADES COTIDIANAS






La Ley de Consecuencia es, sin lugar a duda, la más fundamental de las leyes en el destino humano. Pero recordemos que no es una ley estática. Constantemente la utilizamos para poner en acción nuevas causas que crearán nuevo destino para equilibrar y mejorar lo antiguo traído del pasado. La Ley de Consecuencia está íntimamente ligada a la Ley de Renacimiento, llamada algunas veces Ley de Reencarnación. Todos hemos vivido muchas vidas en la Tierra en el pasado y habremos de vivir muchas más en el futuro. En cada una de estas vidas pasadas, hemos puesto en acción varias causas, algunas de las cuales ahora, en la vida presente, sólo están manifestando sus efectos, los que son llamados karma o deudas del destino. Así estamos pagando deudas y cosechando premios del pasado, dando a esto el nombre de mal o buen destino.
Lo primero que teneos que comprender es que carácter es destino. Destino es un reflejo del carácter y nuestro medio ambiente es un espejo en el cual lo vemos reflejado. Sin embargo, hay una excepción a esta regla general. Esta es que en nuestra última encarnación pudimos tal vez habernos reformado de modo tal que ahora tenemos lo que puede llamarse un buen carácter. No obstante, todavía podremos seguir teniendo penalidades o deudas en la vida presente a pesar de haber remodelado nuestro carácter. Esto se debe al hecho de haber traído deudas del pasado las cuales ahora estamos pagando y, como es bien sabido, cuando se hace esto, generalmente se encuentra que el proceso es restrictivo, limitado y desagradable. Pero se tiene el consuelo de que las deudas una vez pagadas no pueden ser pagadas de nuevo, y por tanto queda uno libre de ellas por todas las vidas futuras.
Los rasgos de carácter que con más frecuencia causan un “mal destino” son: la cólera, el temor, el orgullo, el odio, la venganza, sensualidad, el egoísmo, la envidia   e intolerancia. Por lo tanto lo primero que debemos hacer es analizar nuestros pensamientos habituales y ver si se muestra alguno de estos rasgos aunque sea en pequeña escala. Si es así, comencemos inmediatamente a laborar para eliminarlos. Los dos medios principales para lograrlo son un cambio de pensamientos y de acción, especialmente hacia los demás. El pensamiento es lo primordial y si lo corregimos, encontraremos que casi automáticamente nuestro modo de actuar marcha de acuerdo.
Esto nos guía a un factor más importante de la situación, o sea el poder creador del pensamiento. Este poder es el factor más potente y fundamental en la vida humana. El dicho “los pensamientos son cosa tangible” es una verdad indiscutible. Cada vez que pensamos en algo creamos una forma de pensamiento que puede consentirse en una fuerza viviente. Aflora en nuestra aura y se convierte en parte de nuestra atmósfera mental individual y por consiguiente en parte de nuestra propia vida.
El paso próximo es la actividad del pensamiento creador que se viste a sí mismo con la substancia del deseo y la emoción. Esto tiene dos efectos: primero, que puede conducirnos ala correspondiente acción. Segundo, las formas de pensamiento que no se ponen en acción inmediata se almacenan en la memoria como normas para uso futuro.
Tenemos acceso a ellas en cualquier tiempo; por lo tanto, pueden aparecer en el futuro como realidades físicas en nuestro medio ambiente, haciéndolo bueno o malo, de acuerdo con el pensamiento que las creó.
Por consiguiente, si usted desea cambiar su medio ambiente y su vida, cambie sus pensamientos. De este modo se está laborando a sí mismo un destino nuevo y mejor que a su tiempo aparecerá en su vida y se manifestará bien en forma de un trabajo mejor o una mayor facilidad para cubrir las necesidades de la vida.

Los deseos destructivos tales como la cólera, venganza, odio, resentimiento; pero muy particularmente la cólera, desfiguran y deshacen las buenas formas de pensamiento que hayamos formado previamente, retardándose su materialización. Cuando nos dejamos arrastrar por la cólera o la venganza, per ejemplo disipando alguna edificante creación mental, la configuración de la correspondiente forma de pensamiento tiene que esforzarse por su reconfiguración antes de que puede continuar su macha hacia la materialización de lo bueno que anhelamos. Esto requiere tiempo y demora y el período en que pueda ocurrir un cambio favorable en nuestra situación y en nuestro ambiente general.
Algunos dirán que cómo pueden evitar los malos pensamientos y deseos y mantenerlos alejados de su mente. Realmente parece imposible a veces evitar que se filtren en nosotros, pero la respuesta es la substitución de pensamientos. Esta práctica se basa en el hecho de que dos pensamientos no pueden ocupar la mente al mismo tiempo, y es similar al principio de física de que dos cuerpos no pueden ocupar el mismo espacio al mismo tiempo. Cuando usted sea perturbado por malos pensamientos de cualquier índole, simplemente substitúyalos por otros y concéntrese en el nuevo, tan positivamente que lo malo no pueda tener cabida. Es muy simple y sólo requiere práctica el comprobar la sencillez del tratamiento. Los malos deseos se excluyen de la mente por el mismo proceso.
El poder interno. La existencia de este poder es el próximo punto importante que debemos considerar. Esto es algo acerca de lo cual la mayoría de los seres humanos no tienen el menor conocimiento y de cuya existencia ni aún siquiera sospechan. Sin embargo, el Poder Interno es un estupendo factor en la vida humana y sobre el cual descansa primordialmente el éxito en la vida. El poder interno es el Ego, el Espíritu, el Yo Superior, la Vida que viene de Dios y el poder esencial que mantienen al ser humano activo. El Poder Interno es el Dios Interno, y este es parte del Poder Eterno, el Dios del Universo. El Poder Interno es el eslabón personal que nos une a Dios. Por lo tanto, reflexione cuán poderoso es este Yo Superior; es omnipotente porque es parte del Dios del Universo. Esta omnipotencia, no obstante, está latente más o menos en la humanidad ahora mismo. Es la función de la evolución para desarrollarala y convertirla en una positiva y dinámica omnipotencia. Esto es lo que gradualmente estamos aprendiendo a hacer en nuestra vida diaria por medio de sucesivos renacimientos.
Este Poder Interno afecta la personalidad y la vida cotidiana de la siguiente manera. El Dios Interno, que es omnipotente y que asimismo posee toda la sabiduría, está enviando constantemente mensajes a la mente consciente. Estos mensajes aparecen en forma de intuiciones, inspiraciones e ideas originales. Ellos nos dicen lo que nuestro Yo Superior, con su sabiduría desea que hagamos.
Si seguimos estas sugerencias y las ponemos en práctica, los resultados en nuestra vida serán constructivos. El fracaso se tornará en éxito, los obstáculos que se presenten gradualmente desaparecerán y encontraremos que todo comienza a actuar conjuntamente para el bien y para el éxito en todos los órdenes de nuestra vida. Si hacemos caso omiso de las intuiciones del Poder Interno y seguimos los propios deseos inferiores y extraviados de la personalidad, notaremos que nuestras dificultades aumentarán y nuestro paso por la vida será más difícil. Estos mensajes pueden percibirse más claramente, aquietando la mente consciente y muy particularmente estableciendo mementos de quietud absoluta para la meditación, a fin de que cuando la mente consciente esté tranquila, el Poder pueda hablarnos y nosotros oírlo. Sin embargo, ese Poder nos habla y nos envía mensajes en todo tiempo, a pesar de lo activo que estemos. La consciencia es otro de los mensajes del Poder Interno que haríamos bien en obedecer. Si solamente siguiéramos las sugerencias de este Poder, cada vez nos serían más claros sus notas, reformando gradualmente nuestras vidas y convirtiendo en éxito nuestros fracasos.

Debemos cultivar la creencia en la existencia del Poder Interno, en su habilidad para transformar nuestras vidas. Esta creencia es el cable, el circuito eléctrico que nos conecta con dicho Poder. Si establecemos una conexión clara entre dicho Poder y nuestra consciencia (mente consciente) los resultados serán mejores, porque entonces el Ego puede enviar sus mensajes con mayor claridad y efectividad. La negativa en creer estas cosas fundamentales impide la conexión y puede aún llegar a destruirla. Entonces se nos deja más o menos sin la guía y la sabiduría del Dios Interno, quedando al garete y expuestos a todos los fracasos. Vea como la creencia en este Poder es de gran importancia. Algunos lo llaman Fe, fe en Dios; pero es la misma cosa, o sea fe en el Dios Interno y su Poder, que es parte integrante del Dios Externo y su Omnipotencia.
Si nosotros oímos y obedecemos las sugerencias y consejos que emanan del Poder Interno, el temor y la ansiedad desaparecen por completo y obtenemos equilibrio, factor indispensable en el éxito. Perdemos todo temor a la vida y a la misma muerte. Sabemos que todo está ordenado con sabiduría y que el resultado será bueno.
Podemos aun aumentar los buenos resultados orando al Poder Interno, hablándole, teniendo conversaciones con El , porque lo tenemos aquí mismo a nuestro alcance, más cerca que nuestro propio aliento. El nos escuchará y nos dará la respuesta correcta. Esto es lo que llamamos “rogar a Dios”. Orando laboramos por nuevos y positivos efectos para neutralizar las deudas malas de nuestras años y vidas anteriores. Cuando hable al Poder Interno mental o audiblemente, cuéntele sus ideales, ambiciones o anhelos, lo que usted desea lograr, lo que desea tener. Pero después deje el resultado enteramente al Poder Interno. No cometa el error de exigir esto o aquello. Cuando haya terminado su conversación, usted habrá construido la forma de pensamiento y a su debido tiempo lo que desea se materializará por el Espíritu en tal forma y grado que El considere más sabio, particularmente si usted lo repite de vez en cuando.  Conténtese con esto sabiendo que ello es producto de la más elevada sabiduría.
Esto es vivir por la fe. Vivir serenamente en el conocimiento d ela existencia de este Poder Interno y creyendo con fe que los resultados en nuestra vida serán perfectos, todo temor y ansiedad sobre el futuro desaparecerá gradualmente y nos sentiremos confiados, equilibrados y calmados. Entonces podremos afrontar con éxito situaciones que antes nos habían defraudado y nos habían hecho fracasar. Por consiguiente, vivir con Fe no sólo aumenta nuestro éxito material, sino que nos hace mucho más felices.
El Banco Universal. Esta es una invisible institución dirigida por los Señores del Destino, y es el próximo tópico de vital importancia que deseamos someter a su consideración. En esta importantísima institución, estamos haciendo depósitos continuamente. Cada buen pensamiento, sentimiento y acción noble hace aquí su depósito. Toda nuestra labor constructiva, nuestra propia disciplina, los servicios a los demás y en fin, todas las acciones que están en armonía con la Voluntad Divina, hacen depósitos en el Banco Universal. Estos depósitos son la fuente de la cual giramos nuestro propio destino, nuestra buena fortuna y oportunidades. El Director Invisible de este Banco junto con los Agentes del Destino, mantienen un fiel extracto de su cuenta.
De vez en cuando, el Directo declara un dividendo en forma de oportunidad, éxito, buena suerte o fortuna inesperada. Aunque nada sucede por casualidad, la mayoría cree que estas cosas ocurren más o menos por que sí. Pero eso es un error. No hay tal casualidad o accidente, todo es el resultado de la Ley. El Poder Interno dentro de cada uno de nosotros es un alto funcionario del Banco y tiene mucho que ver con la declaración de dividendos.
Puesto que el Banco Universal está respaldado por el Universo, nunca puede fallar o fracasar. Usted nunca podrá perder o ser defraudado de algo que realmente sea suyo. “ Lo suyo vendrá a usted”. No hay nunca errores en el crédito con  el cual opera y trabaja este banco sus operaciones. Si su destino y su éxito no son lo que usted quisiera que fueran, es sin duda porque su crédito en el Banco Universal se ha agotado temporalmente. En tal caso, no queda otro remedio que apresurase a hacer nuevos depósitos. Como ya hemos dicho, los depósitos a su crédito se hacen por medio de labor constructiva, servicio y propia disciplina. Usted puede estar seguro que su diligencia en este sentido pronto mejorará las oportunidades y las circunstancias. Así ve usted cómo su destino es creado por usted mismo, que la suerte y casualidad son solamente aparentes y en realidad fueron creadas por usted en el pasado. Usted está envuelto en la materialización de sus propios actos y pensamientos. El vencer rasgos indeseables y reconstruir y reformar su carácter es el medio más patente de hacer depósitos en el Banco Universal.

El “suministro universal” del cual hablan tan frecuentemente los estudiantes de metafísica es meramente otro de los nombres del Banco Universal. Muchos estudiantes parecen creer que ellos pueden obtener un suministro completo de todo lo que necesitan con sólo repetir algunas afirmaciones. Pero se equivocan al creer que pueden gira contra el banco sin hacer antes los depósitos necesarios. Esto equivale a tratar de obtener las cosas gratis. Nadie debe exigir la materialización de un deseo específico sino que debe dejarlo en manos del Señor que sabe cómo actuar sabiamente. Nosotros no podemos ni el derecho ni la Sabiduría suya, porque si exigimos la materialización de algunos de nuestros pensamientos, estamos expuestos a equivocarnos y obtener algo que verdaderamente no deseamos.
Algunas personas no obtienen éxito porque inconsciente o ignorantemente violan la Ley suprema de dar y recibir. Hay ciertamente una ley cósmica administrada por Fuerzas Invisibles que decreta que para poder recibir es necesario dar primero. Compartiendo lo que tenemos, abrimos el canal que nos permite una inundación de cosas deseables en nuestras vidas. El Maestro enseña la existencia de esta ley en el Evangelio de San Lucas cuando dice: “ Dad y se os dará, medida  buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro seno; porque con la misma medida que midiereis, se os medirá” (6:38). La comprensión y aceptación de esta ley, y un esfuerzo inteligente por obedecerla traerá con el tiempo un cambio favorable en todos nuestros asuntos.
La Regla de Oro (Lucas 6:31), “Y como queréis que os hagan los hombres, así hacedles también vosotros”, también contiene un importante principio psicológico. Esta regla es inequívoca, ella nos dice que hagamos siempre el bien a los demás, bajo todas las circunstancias a despecho de lo que ellos nos hagan a nosotros. La regla es impersonal; la conducta del otro no tiene nada que ver en nuestro caso. So se desatiende esta regla, indefectiblemente que obtendremos malos resultados. Poniendo en práctica la ley, con el tiempo nos traerá un decidido mejoramiento en nuestro ambiente y nuestras condiciones materiales. Nos da una personalidad magnética, que nos hace atractivos a los demás y al mismo tiempo no nos faltará la ayuda y la cooperación en la realización de nuestros proyectos. Crea una fuerza magnética que es un medio de aumentar el éxito en todos los conceptos. No debemos nunca permitir que el rencor por alguna mala acción que se nos haya hecho nos impida hacer lo que quisiéramos que otros nos hicieran a nosotros.
Hay otros dos o tres principios metafísicos o psicológicos que debemos conocer y que acrecentará nuestra personalidad y nuestro éxito en materia de trabajo y en el abastecimiento de nuestras necesidades materiales. Perseguir el bien en todas las cosas y en todas las situaciones, a pesar de lo adverso que sean las apariencias, es uno de ellos. El hecho de buscar la bueno construye una forma de pensamiento que con el tiempo se convertirá en un bien mayor, mayor éxito, condiciones más favorables, etc. Buscar lo bueno es como comenzar una bola de nieve que crece en tamaño a medida que desciende de un aloma; esa es también la propiedad de toda forma de pensamiento.  Todas las de una misma índole se combinan y crecen rápidamente. Esto se aplica al buscar el bien en todo nuestro medio ambiente, que puede aumentarse definitivamente por la práctica de este principio. La alabanza es una extensión del mismo; un rayo del sol o la luz del alma. Promueve el buen deseo y el éxito. Elogie todo lo bueno que encuentre en los demás aunque sea un motivo baladí y sobre todo, no se olvide de alabar y dar gracias al Poder Interno caa día por su vida, su guía y el abastecimiento de todas sus necesidades. Todo viene de ese Poder.
El perdón es otra práctica que no debemos olvidar. El perdonar es científico; trae a juego las fuerzas de los planos invisibles que nos rodean. Disuelve las formas de pensamiento de odio, venganza y mala voluntad e impide su materialización en una suerte adversa. El rencor, la envidia y la venganza a menudo se convierten en alguna de las condiciones más desdichadas de la vida.
El odio es la fuerza más destructiva del Universo y el rencor y la venganza son fases del odio. La venganza es la más mortal de las pasiones; con toda seguridad impide el éxito. A pesar de lo que ocurra, no se debe mantener rencor ni ceder a pensamientos de venganza. Usted puede estar seguro de que si alguien lo ha tratado con injusticia , la Ley Invisible le traerá a él la retribución que se merezca.

La Biblia dice: “ Amados, no os venguéis de por sí... yo recompensaré a cada cual como se merezca, dijo el Señor.” No tome la venganza en su manos porque lo único que usted logrará será poner en acción fuerzas psicológicas que más tarde o más temprano reaccionarán sobre usted, con gran desventaja. La regla dice: “Perdónelo todo y manténgase perdonando siempre a despecho de toda inclinación personal, y así no perderá, como erróneamente pudiera pensar”.
Esto nos recuerda un principio de vital interés sobre el éxito: “Hacer la voluntad de otro es el ácido para probar el amor”. La Biblia reafirma esto cuando dice: “Haz la paz con tu adversario sin demora”. La voluntad propia es el amor propio y el amor propio es una fase del odio hacia los demás. La aplicación de este principio es particularmente valiosa, cuando deseamos evitar pleitos y terminar los que se han comenzado. Naturalmente que no debemos hacer la voluntad de otro si ello implica una injusticia para nosotros o para otros. Debemos sacrificar las inclinaciones y nuestras ventajas todo lo posible para avenirnos a las ideas de nuestro antagonista y satisfacer su sentido de justicia. Por este medio lo convertiremos en un amigo. Hacer nuestra voluntad siempre obstruye el éxito que la cooperación amistosa establece.
Se ha hablado mucho sobre la confesión. Es probable que usted no le conceda a eto ninguna importancia. Usted sin duda habrá pensado que confesar nuestras malas acciones a un sacerdote o a un ministro no tiene ningún efecto. Sin embargo, hay un muy importante principio metafísico oculto detrás de la confesión, y es que principalmente la confesión disipa la fuerza emocional constituida en formas de pensamiento sobre nuestras faltas del pasado; nos libera y nos ayuda a restaurar el equilibrio y la calma. Cuando se comete una falta que produce temor, vergüenza, cólera, etc., esa forma de pensamiento penetra profundamente en la mente subconsciente y allí fermenta. Muy especialmente si el mal no se ha subsanado a su debido tiempo. Formas de pensamiento de esta naturaleza pueden fermentar en el subconsciente durante años y con el tiempo generar lo que se conoce por “complejos”. Si tenemos bastantes de estos complejos enterrados en el subconsciente, gradualmente perdemos el equilibrio y nos convertimos en nervioso, neuróticos. Aquí en donde actúa la confesión. Ella libera la energía emocional de estos complejos haciéndolos evaporarse para siempre.
Desde luego, que no es necesario hacer la confesión a un sacerdote. Puede hacerse directamente a la persona a quien se ha perjudicado, o también a otra persona de nuestra entera confianza. También puede hacerse a nuestro Yo superior. Nosotros llamamos a estas propias confesiones “Retrospección”. Debe hacerse así al acostarse todas las noches, comenzando por analizar los últimos hechos realizados en el día hasta llegar a los primeros de la mañana. Para que la Retrospección sea efectiva debe hacerse con el mayor sentimiento de contrición, puesto que por este acto purificamos y nos deshacemos de la fuerza emocional contenida   en los complejos ocultos. Gran número de personas ha encontrado en la confesión un alivio increíble y siempre es seguida por un notable aumento de éxito en la vida.
Resulta una idea excelente extender el principio de la confesión o retrospección a los años anteriores a fin de aclarar los complejos que se han grabado en el subconsciente y que nos impide el éxito. Este proceso puede llamarse retrospección retardada y la mejor manera de efectuarla es por escrito. Siéntese y escriba en líneas generales los sucesos de su pasado que le hayan causado temor, cólera, vergüenza, etc. Haga todo lo posible hasta que haya revisado toda su vida. Gradualmente se notará un maravilloso alivio mental y emocional que a su vez se reflejará en un mejoramiento de las condiciones materiales. Est escritura debe hacerse en secreto y naturalmente los nombres deben omitirse. Al terminarse esta confesión, debe destruirse.

En la vida no puede lograrse un éxito verdadero si no tenemos un grado razonable de salud, por lo que debemos considerar la salud como un factor importante para el logro de nuestras necesidades materiales. Debemos darnos cuenta siempre que la fuerza de la vida emana de nuestro Poder Interno, el Ego. Si algo se interpone a la afluencia de esta vida hacia nuestro cuerpo y nuestra personalidad, el resultado será poca salud. Es posible aprisionar al Ego detrás de una nube de erróneas formas de pensamiento, falsas creencias, etc. de manera que la corriente constructiva de la fuerza de vida del Ego, se reduzca decididamente. Si creamos formas de pensamiento destructivas, tales como temor, cólera, sensualidad, etc., que nos limitan, y si nos permitiremos creer en el poder del mal sobre nosotros, todo esto tiende encarcelar al Ego, y como cree que está limitado en su vida, realmente lo estará.
Para la salud es necesario que la personalidad, la mente y la voluntad cooperen con el Ego, y rechacen toda forma de pensamiento restrictivo. Es además posible forjar un instrumento con el que se pueda cortar y destruir la actual nube pensamientos. Este instrumento consiste en nuevas formas de pensamiento de fe, fortaleza y confianza en la omnipotencia del Poder Interno; de optimismo, éxito y la seguridad de que todas las cosas buenas se pueden obtener. Si creamos nuevas formas de pensamientos en este sentido, ellas se combinarán entre sí constituyendo una forma de pensamiento de gran potencia y fortaleza. Este será el instrumento para destruir la nube mental y relevar al Ego.
Debemos darnos cuenta que solamente los pensamientos incorrectos pueden obstruir ese poder. Por lo tanto, cambiemos nuestros pensamientos y ese poder nos liberará y obrará milagros en nuestra vida. Restaurará nuestra salud y cambiará nuestra condición mental. Podemos usar nuestra imaginación para forjarnos imágenes mentales de abundante salud, del gran poder del Ego Interno y estas imágenes se mezclarán con otras formas de pensamiento de fortaleza y valor, convirtiéndose en parte del instrumento de liberación. Entonces descubriremos que hemos dejado de ser esclavos de la mala salud. Comprenderemos que la salud es el complemento normal del reposo y una equilibrada condición emocional. Con la salud vendrá una mayor facilidad para el éxito en el trabajo y lo que sea de orden mental.
La felicidad sólo reside en la mente. Las condiciones externas tiene influencia en la felicidad solamente hasta donde se les permita afectar las formas de pensamiento a través d ela mente. Las formas de pensamiento tienen la propiedad de cubrirse co esa substancia del plano invisible que conocemos como emoción. Si pensamos en optimismo y felicidad, la sustancia emocional de felicidad invade la mente y somos felices no importa cuáles sean las condiciones materiales y corporales.
Si por el contrario, formamos formas de pensamientos de temor y fracaso; ellas construyen en la mente sustancia emocional de infelicidad y seremos desgraciados aunque tengamos todas las riquezas del mundo y una salud perfecta. Queda demostrado que la felicidad sólo reside en la mente y que por el control y sustitución de pensamientos, tenemos para siempre la clave de la felicidad y el éxito.
Por último, daremos aquí tres pequeñas fórmulas para ayuda propia que están basadas en sanos principios metafísicos y que han demostrado su mérito.
Primero. Pensamiento positivo. Mantener la mente habitualmente positiva, no inmóvil e inerte. El pensamiento positivo cierra automáticamente el tropel de pensamientos y deseos que flota en la atmósfera mental. Cuando estos pensamientos se eliminan, cesan de ser una influencia en la vida y nuestras creaciones mentales mejoran grandemente con indudable aumento en la materialización de los deseos de la vida.
Segundo. La Llave de Oro. Cuando haya problemas de  temor de perder dinero, amigos, trabajo; cuando algo de valor se pierde bajo ningún concepto hay que mantener los pensamientos forma sobre esta pérdida. Esto solamente contribuirá a una depresión genera. Invirtamos el proceso y pensemos en Dios. Dios incluye todas las cosas que son deseables. Si rehusamos pensar en la desgracia y pensamos constantemente en Dios, estaremos construyendo pensamientos de fortaleza, bondad y éxito en forma de bien, y la calamidad que temíamos se habrá impedido.

Tercero. El Poder del Deber. El deber cumplido día adía, tiene poder de crear suficiente bien para pasar todo el día. Mañana será otro día durante el cual se puede repetir el proceso. Los deberes cumplido con amor son el camino d ela liberación. Es una clave vital para lograr el éxito en cualquiera época de nuestra vida. El éxito que se obtiene como resultado del deber cumplido no será siempre como lo hubiéramos escogido, pero sí será el verdadero éxito bajo el punto de vista del Espíritu y esto es lo importante. Aún más, a su debido tiempo se convertirá en un patrón de éxito que será fácilmente reconocido y aceptado como el mejor. Mientras tanto nos veremos libres del temor y la ansiedad, porque sabremos que al final todo saldrá bien. Así, por medio del poder del deber cumplido, nos capacitaremos para vivir por la fe en el Poder Interno, que es el secreto fundamental del éxito en nuestra vida, incluyendo el desempeño de las labores y el suministro de la necesidades materiales.

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