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martes, 28 de enero de 2014

EL VOTO DE CASTIDAD





La perversión sexual es una prueba de la afirmación que hacen los ocultistas de que una parte de la fuerza sexual construye el cerebro. El erotómano se convierte en un idiota, incapaz de pensar, debido a que ha exteriorizado no solamente la parte positiva o negativa de la fuerza sexual (según sea hombre o mujer) que se emplee normalmente por los órganos sexuales para la generación, sino también parte de la fuerza que organizaría el cerebro, haciéndolo apto para pensar; y de ahí las deficiencias mentales de aquel.
Por otro lado, si la persona se entrega a pensamientos espirituales, la tendencia a emplear la fuerza sexual para la propagación es muy débil, y cualquier parte de ella que no se use puede ser transformada en fuerza espiritual.
Por esta razón, el Iniciado, en cierto grado de desarrollo, hace el voto de castidad. No es un voto fácil de hacer ni puede ser hecho a la ligera por cualquiera que anhele desarrollo espiritual. Muchos hombres que no están todavía maduros para la vida superior se han encadenado a sí mismos sujetándose a una vida ascética. Son tan peligrosos para la comunidad por un lado como lo son los erotómanos imbéciles por el otro.
En el estado actual de la evolución humana, la función sexual es el medio por el cual se forman cuerpos a través de los cuales pueda el espíritu obtener experiencia. Las personas que son más prolíficas y que siguen los impulsos creativos sin  reservas, son las de clase inferior, así que es muy difícil para las entidades en vías de renacer, el encontrar buenos ambientes que les permitan desarrollar sus facultades de tal manera que se beneficien ellas mismas y también el resto de la humanidad, porque entre las clases pudientes que podrían suministrar condiciones más favorables, la mayoría de las familias tienen pocos hijos o ninguno. No es porque vivan una vida abstemia, sexualmente hablando, sino debido a razones totalmente egoístas, para estar más cómodas y poderse entregar a la pasión sexual ilimitadamente sin cargar con el peso de una familia. Entre la clase media, las familias están también restringidas pero en su caso es especialmente por razones económicas, para poder educar uno o dos niños y darles otras ventajas que no podrían proporcionarles si tuvieran cinco o seis.
De esa manera ejercita el ser humano su prerrogativa divina produciendo así el desorden en la Naturaleza.. Los Egos a punto de renacer tienen que aprovechar las oportunidades que se les ofrecen a veces bajo condiciones desfavorables. Los que no pueden hacer otro tanto, tienen que esperar hasta que la ocasión favorable se les presente. De esta suerte nos influimos unos a otros con nuestros actos, y también así los pecados de los padres caen sobre los hijos porque como el Espíritu Santo es la energía creadora de la Naturaleza, la energía sexual es su reflejo en el ser humano, y el mal uso o el abuso de este poder es un pecado que no se olvida, sino que debe expiarse en  menoscabo de la eficiencia de los vehículos , a fin de enseñarse que la fuerza creadora es santa.
Los aspirantes a la vida superior, ardiendo en deseos de vivir una vida noble espiritual, miran muy a menudo la función sexual con horror, debido a las miserias que su abuso ha proporcionado a la humanidad. Se vuelven con disgusto ante lo que consideran una impureza olvidando el hecho de que precisamente, las personas como ellas (que han puesto sus vehículos en buenas condiciones por medio de un apropiado alimento saludable, elevados y bondadosos pensamientos y vida espiritual) son los que están en mejores condiciones para generar los cuerpos densos necesarios para el desarrollo de las entidades que están esperando su renacer. Todos los ocultistas saben que, en perjuicio de la raza, muchos Egos elevados no pueden renacer actualmente, debido a que no pueden encontrar padres lo suficientemente puros como para proporcionarles los vehículos físicos necesarios.
Las personas que, por las razones ya mencionadas se abstiene de cumplir sus deberes para con la humanidad, están aumentando las manchas del Sol tanto, que se olvida de ver el Sol mismo. La función sexual tiene su lugar en la economía del mundo. Cuando se emplea debidamente, no hay mayor bendición para el Ego, porque entonces suministra a cuerpos fuertes y llenos de salud, tales como los que el ser humano necesita para su desarrollo; pero recíprocamente, cuando se abusa, no hay mayor desgracia, porque entonces se convierte en un verdadero manantial de todos los males que son la herencia de la carne.
Es una gran verdad el que “ningún hombre vive dentro de sí mismo”. Con nuestras palabras y obras estamos afectando a los demás constantemente. Obrando debidamente o descuidando nuestros deberes podemos ayudar o frustrar la vidas, primero, de aquellos que están a nuestro lado, y en segundo término, de todos los habitantes de la Tierra y quizá más allá. Nadie tiene el derecho de buscar la vida superior sin haber cumplido antes sus deberes para con su familia, su país y la raza humana. El dejar a un lado egoístamente todo lo demás y vivir únicamente para el propio desarrollo espiritual, es tan reprensible como el no ocuparse para nada de la vida espiritual. Aún más: es peor; porque aquellos que cumplen sus deberes en la vida ordinaria lo mejor que pueden, dedicándose al bienestar de aquellos que dependen de ellos, están cultivando la facultad esencial del deber. Y avanzarán ciertamente hasta tal punto que despertarán a las llamadas de la vida superior, y entonces encontrarán una gran ayuda en su trabajo, en el deber cumplido anteriormente. La persona que deliberadamente vuelve la espalda a sus presentes deberes para dedicarse a la vida espiritual, se verá forzado seguramente a volver al sendero del deber del cual se ha separado equivocadamente y no podrá escapar entonces h asta que haya aprendido la lección que ello encierra.
Ciertas tribus de la India hacen la siguiente división excelentísima de su vida. Los primeros veinte años los dedican a obtener la educación; de los veinte a los cuarenta años se dedican a crear una familia; y el resto lo dedican al desarrollo espiritual sin tener otro cuidado físico que incomode o distraiga a la mente.
Durante el primer período, el niño es mantenido por sus padres; durante el segundo período, el ser humano además de sustentar su propia familia, cuida de sus padres, mientras que estos es´tan dedicando su atención a cosas más elevadas; y durante el resto de su vida es a su ven mantenido por sus hijos.
Este es un buen método y es completamente satisfactorio en un país en el que todos , desde la cuna hasta la tumba, sienten necesidades espirituales en tal extensión que equivocadamente descuidan el desarrollo material, excepto cuando se ven impelidos por el látigo de la necesidad y donde los niños son sustentados cariñosamente por sus padres, teniendo estos la seguridad de que serán  a su vez sostenidos por aquellos y podrán dedicarse por completo a la vida superior después de haber cumplido sus deberes para con su propio país y para con la humanidad. En el mundo occidental, sin embargo, donde no se siente necesidad espiritual pues el ser humano medio está desarrollándose sólo materialmente, tal norma de vida sería imposible de realizar.
El deseo espiritual no llega nunca hasta que el tiempo esta maduro y siempre cuando se obtienen las condiciones particulares bajo las cuales debemos buscar su gratificación. Hay que soportar entonces cualquier deber que parezca una restricción. Si el cuidado d ela familia le impide a uno el consagrarse completamente a lo deseado, no estaría justificado dar todo su tiempo y energías a sus propósitos espirituales. Se debe hacer esfuerzos para satisfacer tales aspiraciones pero sin interferirlos con los deberes de familia.
Si el deseo de castidad nace en un apersona que mantiene relaciones matrimoniales con otra, las obligaciones de tales relaciones no pueden echarse al olvido. Sería un grave error hacer vida casta bajo tales circunstancias, tratando así de rehuir el apropiado cumplimiento del deber. En cuanto a lo que constituye un deber respecto al coito, sin embargo, hay una línea de conducta para los aspirantes a la vida superior, diferente a la de la persona normal y corriente.
La mayoría de la humanidad considera el matrimonio como la sanción de una licencia desenfrenada para gratificar sus deseos sexuales. A los ojos de las leyes humanas puede ser que así sea; pero a la Luz de la verdadera Ley no es así, pues ninguna ley hecha por los hombres pude regir este asunto. La ciencia oculta firma que la función sexual no debe usarse nunca para gratificar los sentidos sino para la propagación solamente. Por lo tanto, el aspirante a la vida superior debe negarse justificadamente al coito con su cónyuge, a menos que el objeto sea crear un niño, y con todo eso, cuando ambos gocen de perfecta salud, física moral y mentalmente, pues en caso contrario, la unión produciría un cuerpo débil o degenerado.
Cada persona posee su propio cuerpo y es responsable ante la ley de Consecuencia de cualquier mal uso resultante del abandono, por falta de voluntad, de su cuerpo a otro.
A la luz de lo precedente y contemplando el asunto desde el punto de vista de la ciencia oculta, es a la vez un deber y un privilegio (que debe ejecutarse con gratitud por la oportunidad) para toda persona sana de cuerpo y mente, el crear vehículos para tantas entidades como sea compatible son su salud y con su capacidad económica. Y, como indicamos anteriormente, debido a la purificación que sus vidas  han producido en sus cuerpos, están así más calificados que la media de la humanidad para generar vehículos puros. Haciéndolo así, permiten que entidades elevadas encuentren vehículos apropiados, pudiendo entonces ayudar ala humanidad facilitando a esos Egos las oportunidades necesarias para renacer y ejercer su influencia más pronto de lo que sería posible en caso contrario.
Si la fuerza sexual se emplea en la forma indicada, el coito tendrá lugar muy pocas veces en la vida, y prácticamente la fuerza sexual entera podrá ser empleada con fines espirituales. No es el uso sino el abuso el que produce todas las perturbaciones e interfiere con la vida espiritual, así que no hay necesidad alguna de abandonar la vida superior porque no se pueda ser casto. No es necesario ser estrictamente casto para pasar por las Iniciaciones Menores. El voto de absoluta castidad sólo tiene aplicación en las Grandes Iniciaciones, y aun entonces un sólo acto de fecundación puede ser necesario algunas veces como acto de sacrificio, como sucedió cuando se proveyó el cuerpo para Cristo.
Puede añadirse además, que es peor estar sufriendo el deseo abrasador y estar pensando constantemente y e vívidamente en la gratificación de los sentidos, que el vivir la vida matrimonial con moderación. Cristo enseñó que los pensamientos impuros son tan malos o quizá peores que los actos impuros porque los pensamientos pueden repetirse indefinidamente, mientras que en los actos siempre hay algún límite.
El aspirante a la vida superior puede triunfar solamente en proporción directa ala subyugación de su naturaleza inferior, pero debe guardarse muy bien de irse al otro extremo.


sábado, 18 de enero de 2014

EL TRABAJO DEL ASPIRANTE A LA VIDA SUPERIOR






Nadie tiene el privilegio de dotes especiales. Todos pueden adquirir el conocimiento de la verdad respecto al peregrinaje del espíritu a través de la materia, su método y su finalidad. Hay un sistema por el cual se puede adquirir este importante conocimiento y que permite si se sigue con persistencia, el desarrollo de poderes casi divinos.

El Ego tiene varios instrumentos que son un cuerpo denso, cuerpo vital, un cuerpo de deseos y una mente. Estas son las herramientas del Espíritu y de su cualidad y condición depende la cantidad de trabajo útil que se pueda hacer, para ganar experiencia en cada vida. Los arquetipos de estos vehículos son construidos antes de cada vida terrestre. Los vehículos mismos son buenos malos o indiferentes según lo que hayamos aprendido en experiencias pasadas respecto a su construcción. En la misma medida que uno trabaja con estos maravillosos instrumentos, ellos mejoran y aumentan en poder y eficacia. 

El tiempo necesario para terminar un desarrollo espiritual positivo varía con cada individuo y depende de su aplicación, su grado de evolución y la madurez de su destino para poder ser liquidado en alguna de sus vidas terrestres. Si alguien ha despertado de la letargia usual y tiene empeño de progresar, generalmente se pregunta a sí mismo sobre qué debe hacer. La contestación es que trabaje para perfeccionar sus vehículos y al mismo tiempo los emplee constantemente en servir  a los demás. La actividad que se despliega sobre los distintos cuerpos del ser humano, se hace simultáneamente. No es posible ejercer influencia sobre uno de estos cuerpos sin afecta al mismo tiempo a los demás; pero el trabajo principal en cualquiera  de nuestras vidas terrestres, se puede hacer sobre uno cualquiera de nuestros cuerpos.

El objeto del trabajo con los distintos vehículos es la unión con el Yo Superior. Por la más severa atención a la higiene y dieta, el cuerpo denso recibe un beneficio especial, y un ligero efecto es también producido sobre el Cuerpo Vital y el  de Deseos. A medida que el Cuerpo denso se llena de materia más pura y de mejor clase, sus partículas se envuelven también en una materia planetaria, etérea y de deseos, más pura. Pero si uno se fija exclusivamente en la alimentación y la higiene, el cuerpo vital y el de deseos, se quedarán casi lo mismo como antes, con la única diferencia de que la persona en cuestión tendrá un poquito más de facilidad para establecer el contacto con los mundos invisibles que en el caso en que empleara una alimentación más impura.

El desarrollo esotérico no empieza hasta que se inicie la actuación sobre el cuerpo vital. El principio fundamental de la construcción del Cuerpo Vital es la repetición. Es por consiguiente de la más alta importancia el que verdades espirituales sean repetidas contantemente, con un anhelo de expresar el Amor y el Altruismo de Cristo en la vida de todos los días. Los guías de la humanidad que desean ayudarnos por medio de ciertos ejercicios, instituyeron la oración como un medio para que pensamientos elevados pudiesen ejercer su poder sobre el cuerpo vital. Si oramos como debemos, nos elevaremos hacia Dios, actuando así sobre nuestro cuerpo vital y purificándolo.

La concentración es inestimable como ayuda para separar los dos éteres superiores de los dos inferiores, constituyendo entonces los dos primeros el cuerpo-alma.. Esta separación es necesaria antes de que el aspirante pueda viajar o funcionar conscientemente en los planos superiores. Sin embargo, cuando la oración está inspirada por una devoción pura y altruista en los más altos ideales, es mucho más eficaz que una concentración fría.

Muchas personas abandonas la vida física con casi el mismo temperamento que aquel con el cual nacieron. Pero el aspirante debe hacer más que esto; debe vencer sistemáticamente todas las tentativas del cuerpo de deseos, que tiende a lograr el predominio. Tiene que vencer igualmente con nobles aspiraciones, al amor egoísta que busca posesionarse de otro, y aplastar todo deseo de riqueza, poder o fama, que nace de motivos mezquinos personales. Un acceso de mal humor puede muy bien dañar  todo el sistema. Por esta razón, el aspirante debería cultivar un humor siempre igual en medio de las molestias y tribulaciones de la vida diaria.

La mente es uno de los más útiles instrumentos del espíritu, pero es también muy difícil de vigilar y manejar a voluntad, en el período actual del desarrollo del ser humano. Un estudio profundo y comprensivo del esquema de la evolución del Cosmos es de un valor inmenso para lograr dominio sobre la mente. Es  un entrenamiento de la mente en el pensamiento abstracto y la eleva sobre las cosas impuras de la existencia concreta ayudando así a la imaginación a remontarse por encima de los estrechos límites del interés egoísta.

La mente puede hacerse dócil a los dictados del espíritu por medio de los siguientes ejercicios: concentración, meditación, contemplación y finalmente adoración del Ser Supremo. Este último es el paso más alto posible, por el cual el ser humano se une con la fuente de todas las cosas; alcanzando por este acto el más alto idea posible, hasta el momento en que se logra la unión permanente al final de este gran Día de Manifestación. 

La palabra clave del método Rosacruz de desarrollo espiritual es “Servicio”. Repetición de buenos pensamientos, deseos, sentimientos y emociones, expresados por buenas obras (servicio altruista) es el camino más corto, más seguro y más gozoso hacia Dios. Así llegaremos a una realización consciente de la unidad de toda la vida, de todos con todos. En último término no podremos obtener del universo más de lo que demos, sólo lo lograremos si prestamos ayuda a  la humanidad.

jueves, 2 de enero de 2014

CLARIVIDENCIA





La palabra “clarividencia” significa “visión clara” o la habilidad para ver en los mundos invisibles. Es una facultad latente en todos y finalmente será posesión de todo ser humano en el transcurso de su desarrollo espiritual. Desarrollando esta vista espiritual, uno puede investigar para uno mismo materias tales como el estado del espíritu humano antes del nacimiento, después de la muerte y la vida en los mundos invisibles.
Aunque esta facultad permanece latente en cada uno de nosotros, se requiere gran esfuerzo para desarrollarla positivamente. Muchos pagarían un alto precio por este poder si pudiera ser comprado, pero sin embargo muy pocos están dispuestos a vivir la vida que se requiere para despertarlo. Ese despertar surge únicamente a través de un esfuerzo paciente y persistente. No hay carretera ancha para adquirir este poder.
Hay dos tipos de clarividencia. La positiva, clarividencia voluntaria , es aquella en la que el individuo está capacitado a voluntad para ver e investigar los mundos internos, siendo dueño de si mismo y de lo que hace. Este tipo de clarividencia ese desarrolla a través de una vida pura y de servicio y el individuo debe ser entrenado cuidadosamente en su uso para su mayor efectividad y utilidad. La negativa, clarividencia involuntaria existe cuando la visión de los mundos internos le es presentada al individuo enteramente independiente de su voluntad, él solo ve lo que aparece ante su visión sin tener control de ella. Este tipo de clarividencia es peligrosa quedando el individuo abierto a la posesión de entidades desencarnadas, que si se les permite ir más allá de lo debido, existe la posibilidad de que su vida en este mundo y la próxima no sea literalmente la suya propia.
Existen en el cerebro dos pequeños órganos llamados el cuerpo pituitario y la glándula pineal. Es muy poco lo que la ciencia médica sabe sobre estas y le llaman a la glándula pineal “el tercer ojo atrofiado”, pero ni esta ni tampoco el cuerpo pituitario se están atrofiando. Esto deja perplejos a los científicos porque la naturaleza no retiene nada inservible. Por todo el cuerpo encontramos órganos que se están atrofiando o en desarrollo.
El cuerpo pituitario y la glándula pineal pertenecen aún a otro tipo de órganos; sin embargo, en el estado actual ni están en degeneración ni evolucionando, solo dormitando. En el lejano pasado, cuando el ser humano estaba en conexión con los mundos internos, estos órganos eran su medio de percepción y ellos estarán otra vez sirviendo a ese propósito al debido tiempo. Estaban conectados al sistema nervios simpático o involuntario. En los tiempos antiguos, (durante el período lunar y la parte final de la época lemúrica y al principio de la época atlante), el ser humano veía en los mundos internos; las imágenes se presentaban del todo independientemente de su voluntad. Los centros sensoriales del cuerpo de deseos giraban alrededor contrarios al reloj., como los médiums. Hasta estos días en casi todas las personas estos centros se encentran inactivos pero un buen desarrollo los pondría a girar como el reloj. Esta es la dificultad principal en el desarrollo de la clarividencia positiva.
El desarrollo de la clarividencia negativa o mediumnidad es más fácil porque es meramente el revivir de la función como el espejo, que poseyó el ser humano en el lejano pasado, en el que involuntariamente los mundos internos se reflejaban. Esta facultad la retuvieron aquellos que se casaban con miembros d ela misma familia. En los médiums de nuestros días, esta facultad es intermitente lo que explica por qué a veces a veces ellos ven y otras fallan al hacerlo sin explicación aparente.
En el cuerpo de deseos de un clarividente voluntario propiamente entrenado, las corrientes de deseos giran como el reloj brillando con esplendor sorprendente sobrepasando la luminosidad del cuerpo de deseos ordinario. Los centros de percepción del cuerpo de deseos alrededor del cual estas corrientes giran, brindan al clarividente voluntario el modo de percepción de las cosas en el mundo de deseos y el ve e investiga a su voluntad. Las personas cuyos centros giran contrario a la dirección del reloj son como un espejo, reflejando sólo lo que pasa al frente de él. Estas personas son incapaces de obtener por sí mismos alguna información.
Esta es una de las diferencias fundamentales entre el médium y un clarividente propiamente entrenado. Es imposible para muchos distinguir entre ambas, pero existe un regla infalible que puede ser seguida por cualquiera: ningún clarividente genuinamente entrenado ejercitará su facultad por dinero o su equivalente, ni la usará para gratificar su curiosidad; la usará solamente para ayudar a la humanidad. El gran peligro para la sociedad que podría resultar del uso indiscriminado por un individuo indigno del poder de la clarividencia voluntaria para investigar y ver a voluntad puede entenderse fácilmente. El podría leer los pensamientos más secretos. Por lo tanto, el aspirante a la verdadera visión espiritual debe antes que nada dar prueba de su sinceridad. El iniciado está atado al más solemne voto de que no usará este poder para servir sus intereses personales en el más mínimo grado.
La clarividencia entrenada es la clase usada para la investigación de estas verdades ocultas y es la única de utilidad para ese propósito. Por lo tanto, el aspirante debe sentir no el deseo de gratificar su curiosidad sino el sagrado y desinteresado deseo de servicio a la humanidad. Hasta que no exista ese deseo no habrá ningún progreso en el logro de la clarividencia positiva.
Para obtener contacto con los planos internos es necesario establecer la conexión de la glándula pineal y el cuerpo pituitario con el sistema nervioso cerebro-espinal y reactivar el cuerpo pituitario y la pineal. Cuando eso se cumpla en el ser humano, poseerá de nuevo la facultad de la percepción en los mundos superiores pero en mayor escala que lo que fue en el pasado, porque estar´ña en conexión con el sistema nervioso voluntario y bajo el control de su voluntad. A través de esta facultad de percepción todas las advenidas del conocimiento estarán abiertas teniendo a su disposición el modo de adquirir información comparado que comparado con los demás son los restantes como juego de niños.
El despertar de estos órganos es llevado a cabo por entrenamiento esotérico como sigue. En la mayoría de la gente, la mayor parte de la fuerza sexual que legítimamente puede ser usada a través de los órganos generadores es gastada para la gratificación de sus sentidos. Cuando el aspirante a la vida superior comienza a refrenar esos excesos y dedicar su atención a pensamientos y esfuerzos espirituales, la fuerza sexual no utilizada comienza a ascender subiendo en volumen cada vez mayor atravesando el corazón y la laringe o la espina dorsal y la laringe o ambos y luego pasando directamente entre el cuerpo pituitario y la glándula pineal hacia el punto de la raíz d ela nariz donde el espíritu tiene su templo. Estas corrientes, no importa cuan grandes sean, deben ser cultivadas en gran extensión antes de que el verdadero entrenamiento esotérico pueda comenzar. Esto no es solamente un paso necesario sino un pre-requisito para un buen trabajo consciente en los mundos internos. Una vida moral dedicada a pensamientos espirituales debe ser vivida por el aspirante durante cierto tiempo antes de que sea posible comenzar el trabajo que le dará el principio del conocimiento del dominio suprafísico y le permita llegar a ser, en el sentido más cierto, un ayudante de la humanidad.
Cuando el candidato ha vivido ese tipo de vida por un tiempo suficiente como para establecer la corriente de fuerza espiritual y se le encuentra merecedor y cualificado para recibir las instrucciones esotéricas, se le enseña cierta clase de ejercicios para poner el cuerpo pituitario en vibración. Esa vibración hace que el cuerpo pituitario choque sobre la línea de fuerza más cercana y la desvíe suavemente, la que a su vez choca sobre la línea próxima a ella y así el proceso continúa hasta que la fuerza de la vibración ha sido consumida.
Cuando las líneas de fuerza han sido desviadas lo suficiente como para alcanzar la glándula pineal, el trabajo se ha completado ya que la distancia entre ambos órganos se ha solventado con un puente. Este es el puente entre el mundo de los sentidos y el mundo del deseo. Entonces es cuando verdaderamente el ser humano se convierte en clarividente, capaz de dirigir su mirada hacia donde desee. Los objetos sólidos se ven por dentro y por fuera. Solidez y espacio, como obstáculos para la observación han casado de existir.
Aun no es un clarividente entrenado pero sí un clarividente voluntario. La suya es una facultad muy diferente a la que posee el médium. La persona en la cual se ha construido este puente, está siempre en seguro contacto con los mundos internos y la conexión se establece y se rompo a voluntad. Por grados, el observador aprende a controlar la vibración del cuerpo pituitario de manera que le permite hacer contacto con cualquiera de las regiones de los mundos internos que desee visitar. La facultad está completamente bajo el control de su voluntad. No es necesario para él,  entrar en trance o hacer cualquier cosa anormal para levantar su consciencia hasta el mundo del deseo. El simplemente desea ver y ve.
Habiendo logrado esta facultad, sin embargo, el neófito debe aprender cómo interpretar lo que ve en el mundo del deseo. Muchos creen que al llegar a ser un clarividente, toda la verdad estará a su alcance y que al ver, puede conocer todo lo relacionado con los mundos superiores. Esto es un grave error. Sabemos que aquellos de nosotros que hemos sido capaces de ver cosas físicas alrededor nuestro en el mundo físico durante toda nuestra vida, estamos lejos de tener un conocimiento universal de ellas. Se requiere mucho estudio y aplicación para conocer siquiera una infinitésima parte de las cosas físicas que manejamos a diario.
En el mundo físico, los objetos son densos, sólidos y no cambian den un abrir y cerrar de ojos. En el mundo del deseo estos cambian d ela manera más errática. Esta es la fuente de una confusión sin fin para el clarividente involuntario y aún para el neófito que entra bajo la dirección de un maestro. Las enseñanzas que el neófito recibe, pronto le llevarán aun punto donde el pueda percibir la vida que causa los cambios en la forma, conociéndola por lo que es, a pesar de todos los posibles cambios.
Por eso , los clarividentes deben ser entrenados antes de que sus observaciones sean de algún valor verdadero y mientras más eficientes se conviertan más modestos serán para decir lo que venan, y mientras más difieran d ela versión de los demás conocerán lo mucho que les falta por aprender, concluyendo lo poco que un simple investigador puede abarcar de todos los detalles incidentales a sus investigaciones.
Esto también cuenta para las versiones diferentes sobre los mundos superiores que son para la gente superficial un argumento en contra de la existencia de esos mundos. Ellos argumentan que si esos mundos existen, los investigadores tienen necesariamente que hacer descripciones idénticas. Pero así   como en  el mundo físico, si veinte personas hacen descripciones de una ciudad, se originarían veinte versiones diferentes, teniendo cada una su propia peculiaridad de mirar las cosas y pueden describir lo que ven únicamente desde su punto de vista. Sus relatos pueden diferir de uno a otro aunque todos pueden ser igualmente fiables desde el punto de vista de cada observador.
Ademas hay otra distinción importante que hacer. El poder que le permite a uno percibir los objetos de un mundo, no es idéntico al poder que se da para entrar y funcionar en él. El clarividente voluntario, aunque puede haber recibido algún entrenamiento, y puede distinguir lo real de lo falso, en el mundo del deseo, está prácticamente en la misma relación como el prisionero detrás de las rejas mirando el mundo exterior, que solo lo ve sin poder funcionar en él . Luego, a su debido tiempo, le serán dados al aspirante los ejercicios necesarios para proveerle un vehículo en el cual pueda funcionar en los mundos internos de una manera perfecta de conciencia propia.
La facultad de clarividencia indica una conexión floja ente el cuerpo vital y el cuerpo de deseos. Durante las épocas de la historia de nuestra Tierra, en la que todos los seres humanos eran clarividentes involuntarios, esta conexión era lo que los hacía así. Desde esa época, el cuerpo vital se ha ido uniendo más firmemente con el cuerpo denso en la mayoría de gente, pero en los más  sensitivos está flojo. Esta flojedad es la que marca la diferencia entre la persona psíquica y la ordinaria, que está inconsciente de todo menos del contacto de las vibraciones de sus cinco sentidos. Todos los seres humanos tienen que pasar por este período de estrecha conexión de los vehículos y experimentar las limitaciones consecuentes de la conciencia.

Hay dos clases de sensitivos; los que no han entrado tontamente en la materia (como las razas menos desarrolladas y aquellos que han practicado la endogamia) y los que están en la vanguardia de la evolución. Los últimos están divididos en dos clases: voluntarios e involuntarios. Cuando la conexión entre el cuerpo denso y el cuerpo vital está un tanto floja, el individuo puede ser un sensitivo a las vibraciones espirituales y si es positivo podrá por su propia voluntad desarrollar sus facultades espirituales, vivir una vida espiritual y a su tiempo, recibir las enseñanzas necesarias para convertirse en un clarividente entrenado y dueño de su facultad en todo momento, libre de ejercerla cuando quiera y desee.
Si una persona tiene esta conexión ligera entre el cuerpo denso y el vital y es de temperamento negativo, está expuesto a ser presa de los espíritus desencarnados como el médium. Cuando la conexión entre el cuerpo físico y el vital es muy floja, de manera que pueda ser interrumpida, y la persona es positiva, puede convertirse en un auxiliar invisible capaz de tomar los dos éteres superiores de su cuerpo denso a voluntad y usarlos como vehículos para la percepción de sentidos y memoria. Entonces funcionará conscientemente en el mundo espiritual trayendo un recuerdo de todas las cosas que hizo allí de manera que al dejar su cuerpo por las noches, comienza su trabajo en los mundos invisibles de una manera totalmente consciente como lo hacemos al despertar y llevar acabo nuestras tareas mundanas.
Cuando una persona tiene esta floja conexión entre el cuerpo vital y el cuerpo denso y es una persona de temperamento negativo, las entidades errabundas que están buscando manifestarse aquí, pueden retir su cuerpo vital a través del bazo y temporalmente usar el éter de que es´ta compuesto para materializar formas espirituales y luego regresan el éter al médium cuando la sesión termina.
Como el cuerpo vital es el vehículo a través del cual se especializan las corrientes solares que nos dan vitalidad, el cuerpo del médium al momento de materialización, algunas veces se encoge a la mitad de su tamaño normal porque ha sido privado del principio vitalizador. Su cuerpo físico se queda débil y la chispa de la vida arde muy floja. Al terminar la sesión el médium es despertado a su consciencia normal y experimenta una terrible sensación de cansancio. El gran peligro a la mediumnidad ha sido tratado en detalle en otros escritos rosacruces. Baste decir que es extremadamente dañino para cualquier individuo volverse tan negativo que sus vehículos y facultades puedan ser tomadas por entidades desencarnadas que es lo que ocurre cuando un médium está “trabajando”. La entidad puede ejercer su control sobre el individuo hasta el punto donde el individuo no tenga otra alternativa que vivir sola vida que disponga tal entidad. Este control puede continuar durante la vida del individuo hasta después de la muerte, cuando su cuerpo de deseos pueda ser poseído por tal entidad. Es extremadamente difícil zafarse de estas entidades una vez esto ha ocurrido.
En adición a estos varios tipos de clarividencia, todos los niños son clarividentes por lo menos durante su primer año de vida. El tiempo que dure su facultad depende de su espiritualidad y también del ambiente, porque muchos niños comunican todo lo que ven a los mayores y su facultad de clarividencia es afectada por su actitud. Frecuentemente los niños son ridiculizados por decir cosas que los mayores creen son el resultado de su “imaginación” y pronto aprenden a callarse las escenas que engendran tal ridículo o al menos las reservan para sí.
Así vemos que ambas clarividencias existen (positiva y negativa) y que solo a través de la positiva, el individuo puede correctamente ver e investigar en los mundos internos y alcanzar el sendero d ela evolución. La negativa no puede ser contada como una herramienta confiable de investigación, a menudo causa situaciones altamente desagradables con control personal de origen exterior causando por lo menos una regresión en la evolución entre la gente del mundo occidental en el individuo en cuestión.