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jueves, 2 de enero de 2014

CLARIVIDENCIA





La palabra “clarividencia” significa “visión clara” o la habilidad para ver en los mundos invisibles. Es una facultad latente en todos y finalmente será posesión de todo ser humano en el transcurso de su desarrollo espiritual. Desarrollando esta vista espiritual, uno puede investigar para uno mismo materias tales como el estado del espíritu humano antes del nacimiento, después de la muerte y la vida en los mundos invisibles.
Aunque esta facultad permanece latente en cada uno de nosotros, se requiere gran esfuerzo para desarrollarla positivamente. Muchos pagarían un alto precio por este poder si pudiera ser comprado, pero sin embargo muy pocos están dispuestos a vivir la vida que se requiere para despertarlo. Ese despertar surge únicamente a través de un esfuerzo paciente y persistente. No hay carretera ancha para adquirir este poder.
Hay dos tipos de clarividencia. La positiva, clarividencia voluntaria , es aquella en la que el individuo está capacitado a voluntad para ver e investigar los mundos internos, siendo dueño de si mismo y de lo que hace. Este tipo de clarividencia ese desarrolla a través de una vida pura y de servicio y el individuo debe ser entrenado cuidadosamente en su uso para su mayor efectividad y utilidad. La negativa, clarividencia involuntaria existe cuando la visión de los mundos internos le es presentada al individuo enteramente independiente de su voluntad, él solo ve lo que aparece ante su visión sin tener control de ella. Este tipo de clarividencia es peligrosa quedando el individuo abierto a la posesión de entidades desencarnadas, que si se les permite ir más allá de lo debido, existe la posibilidad de que su vida en este mundo y la próxima no sea literalmente la suya propia.
Existen en el cerebro dos pequeños órganos llamados el cuerpo pituitario y la glándula pineal. Es muy poco lo que la ciencia médica sabe sobre estas y le llaman a la glándula pineal “el tercer ojo atrofiado”, pero ni esta ni tampoco el cuerpo pituitario se están atrofiando. Esto deja perplejos a los científicos porque la naturaleza no retiene nada inservible. Por todo el cuerpo encontramos órganos que se están atrofiando o en desarrollo.
El cuerpo pituitario y la glándula pineal pertenecen aún a otro tipo de órganos; sin embargo, en el estado actual ni están en degeneración ni evolucionando, solo dormitando. En el lejano pasado, cuando el ser humano estaba en conexión con los mundos internos, estos órganos eran su medio de percepción y ellos estarán otra vez sirviendo a ese propósito al debido tiempo. Estaban conectados al sistema nervios simpático o involuntario. En los tiempos antiguos, (durante el período lunar y la parte final de la época lemúrica y al principio de la época atlante), el ser humano veía en los mundos internos; las imágenes se presentaban del todo independientemente de su voluntad. Los centros sensoriales del cuerpo de deseos giraban alrededor contrarios al reloj., como los médiums. Hasta estos días en casi todas las personas estos centros se encentran inactivos pero un buen desarrollo los pondría a girar como el reloj. Esta es la dificultad principal en el desarrollo de la clarividencia positiva.
El desarrollo de la clarividencia negativa o mediumnidad es más fácil porque es meramente el revivir de la función como el espejo, que poseyó el ser humano en el lejano pasado, en el que involuntariamente los mundos internos se reflejaban. Esta facultad la retuvieron aquellos que se casaban con miembros d ela misma familia. En los médiums de nuestros días, esta facultad es intermitente lo que explica por qué a veces a veces ellos ven y otras fallan al hacerlo sin explicación aparente.
En el cuerpo de deseos de un clarividente voluntario propiamente entrenado, las corrientes de deseos giran como el reloj brillando con esplendor sorprendente sobrepasando la luminosidad del cuerpo de deseos ordinario. Los centros de percepción del cuerpo de deseos alrededor del cual estas corrientes giran, brindan al clarividente voluntario el modo de percepción de las cosas en el mundo de deseos y el ve e investiga a su voluntad. Las personas cuyos centros giran contrario a la dirección del reloj son como un espejo, reflejando sólo lo que pasa al frente de él. Estas personas son incapaces de obtener por sí mismos alguna información.
Esta es una de las diferencias fundamentales entre el médium y un clarividente propiamente entrenado. Es imposible para muchos distinguir entre ambas, pero existe un regla infalible que puede ser seguida por cualquiera: ningún clarividente genuinamente entrenado ejercitará su facultad por dinero o su equivalente, ni la usará para gratificar su curiosidad; la usará solamente para ayudar a la humanidad. El gran peligro para la sociedad que podría resultar del uso indiscriminado por un individuo indigno del poder de la clarividencia voluntaria para investigar y ver a voluntad puede entenderse fácilmente. El podría leer los pensamientos más secretos. Por lo tanto, el aspirante a la verdadera visión espiritual debe antes que nada dar prueba de su sinceridad. El iniciado está atado al más solemne voto de que no usará este poder para servir sus intereses personales en el más mínimo grado.
La clarividencia entrenada es la clase usada para la investigación de estas verdades ocultas y es la única de utilidad para ese propósito. Por lo tanto, el aspirante debe sentir no el deseo de gratificar su curiosidad sino el sagrado y desinteresado deseo de servicio a la humanidad. Hasta que no exista ese deseo no habrá ningún progreso en el logro de la clarividencia positiva.
Para obtener contacto con los planos internos es necesario establecer la conexión de la glándula pineal y el cuerpo pituitario con el sistema nervioso cerebro-espinal y reactivar el cuerpo pituitario y la pineal. Cuando eso se cumpla en el ser humano, poseerá de nuevo la facultad de la percepción en los mundos superiores pero en mayor escala que lo que fue en el pasado, porque estar´ña en conexión con el sistema nervioso voluntario y bajo el control de su voluntad. A través de esta facultad de percepción todas las advenidas del conocimiento estarán abiertas teniendo a su disposición el modo de adquirir información comparado que comparado con los demás son los restantes como juego de niños.
El despertar de estos órganos es llevado a cabo por entrenamiento esotérico como sigue. En la mayoría de la gente, la mayor parte de la fuerza sexual que legítimamente puede ser usada a través de los órganos generadores es gastada para la gratificación de sus sentidos. Cuando el aspirante a la vida superior comienza a refrenar esos excesos y dedicar su atención a pensamientos y esfuerzos espirituales, la fuerza sexual no utilizada comienza a ascender subiendo en volumen cada vez mayor atravesando el corazón y la laringe o la espina dorsal y la laringe o ambos y luego pasando directamente entre el cuerpo pituitario y la glándula pineal hacia el punto de la raíz d ela nariz donde el espíritu tiene su templo. Estas corrientes, no importa cuan grandes sean, deben ser cultivadas en gran extensión antes de que el verdadero entrenamiento esotérico pueda comenzar. Esto no es solamente un paso necesario sino un pre-requisito para un buen trabajo consciente en los mundos internos. Una vida moral dedicada a pensamientos espirituales debe ser vivida por el aspirante durante cierto tiempo antes de que sea posible comenzar el trabajo que le dará el principio del conocimiento del dominio suprafísico y le permita llegar a ser, en el sentido más cierto, un ayudante de la humanidad.
Cuando el candidato ha vivido ese tipo de vida por un tiempo suficiente como para establecer la corriente de fuerza espiritual y se le encuentra merecedor y cualificado para recibir las instrucciones esotéricas, se le enseña cierta clase de ejercicios para poner el cuerpo pituitario en vibración. Esa vibración hace que el cuerpo pituitario choque sobre la línea de fuerza más cercana y la desvíe suavemente, la que a su vez choca sobre la línea próxima a ella y así el proceso continúa hasta que la fuerza de la vibración ha sido consumida.
Cuando las líneas de fuerza han sido desviadas lo suficiente como para alcanzar la glándula pineal, el trabajo se ha completado ya que la distancia entre ambos órganos se ha solventado con un puente. Este es el puente entre el mundo de los sentidos y el mundo del deseo. Entonces es cuando verdaderamente el ser humano se convierte en clarividente, capaz de dirigir su mirada hacia donde desee. Los objetos sólidos se ven por dentro y por fuera. Solidez y espacio, como obstáculos para la observación han casado de existir.
Aun no es un clarividente entrenado pero sí un clarividente voluntario. La suya es una facultad muy diferente a la que posee el médium. La persona en la cual se ha construido este puente, está siempre en seguro contacto con los mundos internos y la conexión se establece y se rompo a voluntad. Por grados, el observador aprende a controlar la vibración del cuerpo pituitario de manera que le permite hacer contacto con cualquiera de las regiones de los mundos internos que desee visitar. La facultad está completamente bajo el control de su voluntad. No es necesario para él,  entrar en trance o hacer cualquier cosa anormal para levantar su consciencia hasta el mundo del deseo. El simplemente desea ver y ve.
Habiendo logrado esta facultad, sin embargo, el neófito debe aprender cómo interpretar lo que ve en el mundo del deseo. Muchos creen que al llegar a ser un clarividente, toda la verdad estará a su alcance y que al ver, puede conocer todo lo relacionado con los mundos superiores. Esto es un grave error. Sabemos que aquellos de nosotros que hemos sido capaces de ver cosas físicas alrededor nuestro en el mundo físico durante toda nuestra vida, estamos lejos de tener un conocimiento universal de ellas. Se requiere mucho estudio y aplicación para conocer siquiera una infinitésima parte de las cosas físicas que manejamos a diario.
En el mundo físico, los objetos son densos, sólidos y no cambian den un abrir y cerrar de ojos. En el mundo del deseo estos cambian d ela manera más errática. Esta es la fuente de una confusión sin fin para el clarividente involuntario y aún para el neófito que entra bajo la dirección de un maestro. Las enseñanzas que el neófito recibe, pronto le llevarán aun punto donde el pueda percibir la vida que causa los cambios en la forma, conociéndola por lo que es, a pesar de todos los posibles cambios.
Por eso , los clarividentes deben ser entrenados antes de que sus observaciones sean de algún valor verdadero y mientras más eficientes se conviertan más modestos serán para decir lo que venan, y mientras más difieran d ela versión de los demás conocerán lo mucho que les falta por aprender, concluyendo lo poco que un simple investigador puede abarcar de todos los detalles incidentales a sus investigaciones.
Esto también cuenta para las versiones diferentes sobre los mundos superiores que son para la gente superficial un argumento en contra de la existencia de esos mundos. Ellos argumentan que si esos mundos existen, los investigadores tienen necesariamente que hacer descripciones idénticas. Pero así   como en  el mundo físico, si veinte personas hacen descripciones de una ciudad, se originarían veinte versiones diferentes, teniendo cada una su propia peculiaridad de mirar las cosas y pueden describir lo que ven únicamente desde su punto de vista. Sus relatos pueden diferir de uno a otro aunque todos pueden ser igualmente fiables desde el punto de vista de cada observador.
Ademas hay otra distinción importante que hacer. El poder que le permite a uno percibir los objetos de un mundo, no es idéntico al poder que se da para entrar y funcionar en él. El clarividente voluntario, aunque puede haber recibido algún entrenamiento, y puede distinguir lo real de lo falso, en el mundo del deseo, está prácticamente en la misma relación como el prisionero detrás de las rejas mirando el mundo exterior, que solo lo ve sin poder funcionar en él . Luego, a su debido tiempo, le serán dados al aspirante los ejercicios necesarios para proveerle un vehículo en el cual pueda funcionar en los mundos internos de una manera perfecta de conciencia propia.
La facultad de clarividencia indica una conexión floja ente el cuerpo vital y el cuerpo de deseos. Durante las épocas de la historia de nuestra Tierra, en la que todos los seres humanos eran clarividentes involuntarios, esta conexión era lo que los hacía así. Desde esa época, el cuerpo vital se ha ido uniendo más firmemente con el cuerpo denso en la mayoría de gente, pero en los más  sensitivos está flojo. Esta flojedad es la que marca la diferencia entre la persona psíquica y la ordinaria, que está inconsciente de todo menos del contacto de las vibraciones de sus cinco sentidos. Todos los seres humanos tienen que pasar por este período de estrecha conexión de los vehículos y experimentar las limitaciones consecuentes de la conciencia.

Hay dos clases de sensitivos; los que no han entrado tontamente en la materia (como las razas menos desarrolladas y aquellos que han practicado la endogamia) y los que están en la vanguardia de la evolución. Los últimos están divididos en dos clases: voluntarios e involuntarios. Cuando la conexión entre el cuerpo denso y el cuerpo vital está un tanto floja, el individuo puede ser un sensitivo a las vibraciones espirituales y si es positivo podrá por su propia voluntad desarrollar sus facultades espirituales, vivir una vida espiritual y a su tiempo, recibir las enseñanzas necesarias para convertirse en un clarividente entrenado y dueño de su facultad en todo momento, libre de ejercerla cuando quiera y desee.
Si una persona tiene esta conexión ligera entre el cuerpo denso y el vital y es de temperamento negativo, está expuesto a ser presa de los espíritus desencarnados como el médium. Cuando la conexión entre el cuerpo físico y el vital es muy floja, de manera que pueda ser interrumpida, y la persona es positiva, puede convertirse en un auxiliar invisible capaz de tomar los dos éteres superiores de su cuerpo denso a voluntad y usarlos como vehículos para la percepción de sentidos y memoria. Entonces funcionará conscientemente en el mundo espiritual trayendo un recuerdo de todas las cosas que hizo allí de manera que al dejar su cuerpo por las noches, comienza su trabajo en los mundos invisibles de una manera totalmente consciente como lo hacemos al despertar y llevar acabo nuestras tareas mundanas.
Cuando una persona tiene esta floja conexión entre el cuerpo vital y el cuerpo denso y es una persona de temperamento negativo, las entidades errabundas que están buscando manifestarse aquí, pueden retir su cuerpo vital a través del bazo y temporalmente usar el éter de que es´ta compuesto para materializar formas espirituales y luego regresan el éter al médium cuando la sesión termina.
Como el cuerpo vital es el vehículo a través del cual se especializan las corrientes solares que nos dan vitalidad, el cuerpo del médium al momento de materialización, algunas veces se encoge a la mitad de su tamaño normal porque ha sido privado del principio vitalizador. Su cuerpo físico se queda débil y la chispa de la vida arde muy floja. Al terminar la sesión el médium es despertado a su consciencia normal y experimenta una terrible sensación de cansancio. El gran peligro a la mediumnidad ha sido tratado en detalle en otros escritos rosacruces. Baste decir que es extremadamente dañino para cualquier individuo volverse tan negativo que sus vehículos y facultades puedan ser tomadas por entidades desencarnadas que es lo que ocurre cuando un médium está “trabajando”. La entidad puede ejercer su control sobre el individuo hasta el punto donde el individuo no tenga otra alternativa que vivir sola vida que disponga tal entidad. Este control puede continuar durante la vida del individuo hasta después de la muerte, cuando su cuerpo de deseos pueda ser poseído por tal entidad. Es extremadamente difícil zafarse de estas entidades una vez esto ha ocurrido.
En adición a estos varios tipos de clarividencia, todos los niños son clarividentes por lo menos durante su primer año de vida. El tiempo que dure su facultad depende de su espiritualidad y también del ambiente, porque muchos niños comunican todo lo que ven a los mayores y su facultad de clarividencia es afectada por su actitud. Frecuentemente los niños son ridiculizados por decir cosas que los mayores creen son el resultado de su “imaginación” y pronto aprenden a callarse las escenas que engendran tal ridículo o al menos las reservan para sí.
Así vemos que ambas clarividencias existen (positiva y negativa) y que solo a través de la positiva, el individuo puede correctamente ver e investigar en los mundos internos y alcanzar el sendero d ela evolución. La negativa no puede ser contada como una herramienta confiable de investigación, a menudo causa situaciones altamente desagradables con control personal de origen exterior causando por lo menos una regresión en la evolución entre la gente del mundo occidental en el individuo en cuestión.


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