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sábado, 22 de febrero de 2014

LA FRATERNIDAD ROSACRUZ ES UN CENTRO ESPIRITUAL






   El 28 del mes pasado hizo un año que excavamos el terreno para la construcción del primer edificio en Mount Ecclesia. Fue un glorioso día de sol, típico en California, sin una nube que empañase el cielo, cuyo azul intenso rivalizaba con el azulado del Océano Pacifico, visible hasta más de cien millas desde donde estábamos, sobre los terrenos de la Sede Central. Éramos un pequeño núcleo de nueve, la mayoría miembros visitantes. AI dirigir nuestra vista hacia el verde valle de San Luis Rey, en dirección de las grandes montañas cubiertas de nieve en el Este y contemplar las blancas paredes, el techo de rojas tejas y la cúpula dorada de la Misión de San Luis Rey, donde los Padres Franciscanos tanto trabajaron enseñando a mejicanos e indios durante siglos, nos pareció de buen augurio.
   Aquí estábamos unos cuantos entusiastas sobre una corta extensión de terreno árido, en el que todosaspirábamos a establecer un Centro Espiritual. Aquellos antiguos Padres se encontraron en situación parecida, mejor tal vez en algunos casos y peor en otros. Los medios de locomoción y de transportes modernos, nos permiten llegar hoy día a todas las partes del mundo, y en cambio el campo de acción de ellos se limitaba entonces a las inmediatas proximidades.
    Ellos se vieron obligados a labrar la tierra y también las almas de sus rebaños para obtener sus medios de vida. Solicitaron de sus feligreses el esfuerzo físico a la vez que ellos extendían los planos, y mediante los esfuerzos combinados se erigió un templo en el que todos pudieran entregarse al culto y adoración. En este particular aspecto estaban mucho mejor situados que nosotros; toda la asociación en pleno estaba presente en el lugar donde se llevaban a cabo las operaciones, prontos a la ayuda física para la construcción de la Misión, que era para ellos lo que nuestro Centro General será para la Fraternidad Rosacruz. Pero nosotros no tenemos ningún pupilo, no reclamamos autoridad y repudiamos la interferencia con la libertad individual por ser diametralmente opuesta a las enseñanzas Rosacruces, que son las más altas del mundo.
"Si tú eres Cristo, ayúdate a ti mismo", esto es lo que se le dice al candidato que pasa por la iniciación y gime bajo el peso de la prueba. Nadie que sea un inválido puede, a la vez, ser auxiliar; cada cual debe aprender a sostenerse por sí solo.
   Nuestra sociedad cuenta hoy con un número de asociados cuatro veces mayor que hace un año, y por consiguiente, el trabajo ha aumentado considerablemente, aunque el sistema y la maquinaria nos capacita a tres de nosotros que trabajamos en las oficinas a hacer el trabajo de un grupo nutrido de empleados, verificándose los trabajos caseros y el de jardinería por gente asalariada. A pesar de todo esto, el trabajo usual de la preparación de cartas en las variadas clases, examen y corrección de lecciones, el envío mensual de unas 1.500 cartas individuales para ayudar a nuestros estudiantes a solventar sus dificultades, además de las clases por correspondencia, nos agobia algunas veces y parece que no podamos admitir más solicitudes por falta de ayuda para efectuar la parte mecánica del trabajo. Pero al parecer, milagrosamente, se despeja el cielo de pronto, inventamos un método nuevo de llevar a cabo una cierta parte del trabajo con mayor rapidez o menos esfuerzo, poniéndonos en situación de hacer frente a un nuevo aumento de trabajo, y como ya dejamos dicho, hacemos hoy cuatro veces más de lo que hacíamos hace un año, con menos ayuda y menos trabajo. Pero mientras la Fraternidad en su mayor parte ha podido ser atendida, el Centro General en si ha sufrido alguna negligencia. La propuesta Escuela de Curación, el Sanatorio y lo más importante de todo ello, la Iglesia -donde la Panacea debe ser preparada y en donde los poderosos servicios de curación esparcirán sobre todo el mundo la salud física y moral -, todo esto hasta ahora sólo son ideas en germen. Como el grito de dolor de la humanidad doliente llega a nosotros por medio de millares de cartas, nuestro anhelo por la realización de los planes de los Hermanos Mayores se hace más intenso y tan agudo, en efecto, que parece ser que vaya envuelto en él el ansia concentrada de todos los que han apelado a nosotros que están tristes y enfermos.
   Nuestra fraternidad está desparramada por todo el planeta. Nosotros no podemos seguir el ejemplo de losmisioneros españoles y rogar a nuestros estudiantes que hagan ladrillos físicos y los vayan colocando en la pared, ladrillo sobre ladrillo, en señal de trabajo de amor. Por mi parte tampoco he solicitado un centésimo de nadie -eltrabajo de la Fraternidad Rosacruz ha venido siendo
soportado absolutamente con donativos voluntarios y elmodesto ingreso reunido por la venta de mis libros - nitampoco haré un llamamiento para cubrir el fondo para laconstrucción de un edificio; todo esto debe salir delcorazón de los amigos si lo habremos de reunir de algúnmodo; pero sintiendo como sentimos aquí en laResidencia el intenso latido de dolor del mundo, meimpele el buscar los medios de realizar el plan "deconvertir a la Residencia de la Fraternidad Rosacruz enun Centro espiritual lo más eficaz posible".
   Hace un año yo escribí a los estudiantes diciéndoles el momento crítico que romperíamos el terreno en Mount Ecclesia y pedí a todos que entrasen en su cuarto reservado y estuviesen con nosotros en oración, si no podían estarlo personalmente, siendo maravilloso el ver el impulso estimulante que notamos de aquel esfuerzo espiritual colectivo, por cuyo estimulo se ha adelantado el trabajo durante el pasado año en un grado apreciable y, por lo tanto, otra vez me siento inclinado a invocar la ayuda de todos bajo las mismas líneas.
   Los afiliados al movimiento llamado Ciencia Cristiana nos "demuestran", cuando lo quieren, el modo de levantar edificios con el dinero que afluye a sus arcas; los prosélitos del Pensamiento Nuevo envían una "demanda", y los cristianos de todas las denominaciones "suplican" fondos. Todos ellos usan un método fundamental, pero emplean nombres diferentes. Todos desean magníficos pilares de piedra y cristal y ellos los consiguen.
   Yo sé que es necesario un lugar y un edificio apropiado a la dignidad de nuestro trabajo, pero a pesar denecesitarlo tanto, yo no puedo rogar por columnas y piedras ni puedo pedir a los estudiantes que ellos lohagan; pero sí puedo, quiero y hago el suplicarles a todos y cada uno que se me unan en la oración que elevo de que "la Residencia de la Fraternidad Rosacruz pueda llegar a ser un Centro espiritual lo más eficaz y poderoso". Ore con toda su alma para que los trabajadores de la Residencia se vean bendecidos por la gracia para poder llevar adelante el trabajo, haga de ellos el foco de sus amorosos pensamientos para que también seamos capaces de irradiar esa gracia hacia el mundo hambriento por tal limosna de amor. En nosotros mismos somos débiles, pero por sus oraciones y la gracia de Dios nosotros podremos ser una poderosa fuerza en el mundo, y si buscamos el Reino de Dios, tales menudencias, como edificios necesarios para el trabajo, surgirán en el momento oportuno con el decurso de los tiempos sin que degrademos la oración convirtiéndola en medios de adquirir posesiones materiales.

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