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sábado, 1 de febrero de 2014

VISIÓN Y PERCEPCIÓN ESPIRITUAL





Cuando hablamos de la visión espiritual no estamos hablando simbólicamente o de un algo vago, como un éxtasis o cosa semejante, sino de una facultad definida tan real como la vista física y tan necesaria para percibir los mundos espirituales y para percibir en verdad las condiciones suprafísicas como la vista física es indispensable para obtener una percepción inteligente de las cosas físicas.
La visión espiritual de que hablamos no debe ser confundida con la clarividencia que se desarrolla en los círculos espiritista. Esta última depende de un estado negativo d ela mente en el que los mundos internos se reflejan, así como un paisaje se refleja en un espejo. Ese método puede dar visión, pero la percepción sobre lo que se ve no existe en el clarividente negativo, así como tampoco existe en el espejo, pues se encontrará en situación análoga a la de un hombre atado a un caballo, sin riendas ni freno, que iría de acá para allá, a voluntad del animal. Esa facultad es una maldición. El clarividente debidamente desarrollado puede ver o no según quiera; tiene las riendas de su caballo y él es el dueño de su facultad y esta siempre le obedece.
Ciertas fases negativas de la clarividencia también se desarrollan tomando drogas, mirando en cristales, etc. En todos esos casos la facultad es un peligro y un perjuicio, pues no está dominada por el espíritu Las drogas tienen un efecto horriblemente destructor sobre los vehículos humanos. Pero el más peligroso de todos los ejercicios es el emplear prácticas respiratorias sin discreción. Muchas personas se encuentran hoy en los manicomios o han muerto debido a haber puesto en práctica ejercicios respiratorios de desarrollo en clases dirigidas por personas tan ignorantes como ellos mismos. Los ejercicios respiratorios, cuando son necesarios, jamás se dan en clases, porque cada discípulo está diferentemente constituido que cada uno  de los demás, y por consiguiente necesita ejercicios individuales, y ejercicios mentales diferentes también para acompañar a aquellos. Únicamente mediante instrucciones individuales dadas por un instructor competente se puede desarrollar la vista y la percepción espiritual con seguridad. Estas advertencias se aplican únicamente a los ejercicios respiratorios como medios de desarrollo oculto y no a los ejercicios de culturismo, que son excelente cuando se practican con moderación.
Entonces surge la pregunta:¿Cómo se pude encontrar un verdadero instructor y cómo puede diferenciársele de un charlatán?. Esta es una cuestión importantísima, porque cuando el aspirante ha encontrado tal maestro, está ya en seguridad y se le resguardará contra la gran mayoría de los peligros que acechan a los que, por ignorancia o por egoísmo buscan su propio camino persiguiendo poderes espirituales sin desarrollar su fibra moral.
Es una verdad axiomática que a los hombres se les conoce por sus frutos y como que el maestro esotérico exige a su discípulo desinterés de motivos es bien claro que el instructor debe poseer ese atributo en grado mayor. Así pues si una persona dice que es un instructor y ofrece sus conocimientos a un precio fijado, muestra con eso que está muy por debajo del desinterés que pida a sus discípulos. Decir que necesita dinero para vivir o dar escusas semejantes para cobrar por sus enseñanzas son todos  sofisma. Las leyes cósmicas cuidan de todos aquellos que trabajan con ellas, y cualquier enseñanza que se ofrezca sobre una base comercial no es conocimiento superior, pues este no se vende por la menor consideración material, pues en todos los casos llega al que lo recibe como un derecho como resultado de mérito, y aunque  el verdadero instructor  no deseará instruir a determinada  persona, se vería obligado por la ley de consecuencia a darle las instrucciones cuando fuera necesario. Sin embargo, tal actitud sería inconcebible, porque los Hermanos Mayores reciben una gran alegría al ver uno que empieza a caminar por el sendero que conduce a la vida eterna. Pero por otro lado, por deseosos que estén no  pueden revelar sus secretos a nadie antes de que haya probado su firmeza y su desinterés pues sólo así podrá convertirse en seguro custodio de inmensos poderes para el bien o para el mal. Si permitimos que nuestras pasiones corran desordenadas, si la avaricia o la vanidad son el resorte de nuestras acciones, obstaculizaremos en vez de ayudar al progreso de los demás, y hasta que hayamos aprendido a usar rectamente los poderes que tenemos, no estaremos en condiciones de hacer el trabajo mayor que se exige a los que han sido ayudados pro los Hermanos Mayores en el desarrollo de su visión espiritual y para conseguir la percepción espiritual, que es lo que da valor a aquella facultad como factor de la evolución.
Por lo tanto, el Sendero de Preparación, precede al Camino de la Iniciación. La persistencia, la devoción, la observación y el discernimiento son medios de realización, como que esas cualidades sensibilizan al cuerpo vital. Mediante la persistencia y la devoción los éteres químico y vital se capacitan para cuidar de las funciones vitales del cuerpo durante  el sueño y se produce una desconexión entre estos dos éteres y   los dos superiores: el luminoso y el reflector. Cuando los dos últimos se han espiritualizado suficientemente mediante la observación y el discernimiento, una simple fórmula suministrada por el maestro permite al discípulo llevarse esos éteres junto con sus vehículos superior a voluntad. De esta suerte se encuentra entonces equipado con un vehículo de percepción y memoria. Cualquier conocimiento que posea del mundo material puede utilizarlo entonces en los dominios espirituales o puede llevar al cerebro físico el recuerdo  de las experiencias obtenidas fuera de su cuerpo denso. El cuerpo etérico es necesario para funcionar fuera del cuerpo denso con plena consciencia del Mundo Físico y del Mundo del Deseo a la vez, porque el cuerpo de deseos no está organizado todavía y si el cuerpo vital no  dejara sus impresiones en el cuerpo de deseos, al morir no podríamos tener consciencia en el Mundo del Deseo, durante la existencia post-morten.
Los ejercicios respiratorios no producen esa desconexión , sino que tienden a desconectar el cuerpo vital del denso. Y de esta manera, en algunos casos, las conexiones entre los centros de los sentidos etéricos y las células cerebrales se rompen y deforman dando por resultado la locura. En otros casos la desconexión se verifica entre los éteres vital y químico, y como el éter de vida es el material cimentador de la asimilación, y el conductor especial para la especialización de la energía solar, esa ruptura produce la consunción. Es sólo mediante los ejercicios apropiados que se verifica la desconexión requerida. Cuando la pureza de vida ha llevado la fuerza sexual generada por el éter de vida y aún no usada al corazón, esa fuerza sirve para mantener limitada la circulación sanguínea necesaria durante el sueño. De esta manera las funciones físicas y el desarrollo espiritual corren parejo siguiendo líneas armoniosas.
Ahí tenemos pues la razón del voto del celibato que hacen los que se dedican completamente a la vida superior. No es necesario que el principiante se convierta en un asceta; la castidad absoluta es sólo para los pocos. Actualmente, la unión sexual es el método de procreación. No hay otra forma de suministrar cuerpos a los Egos que quieren renacer y es un deber de todo el que es sano mental, moral y físicamente, el facilitar un vehículo y un ambiente apropiado a los muchos espíritus que quieren renacer, según sus medios y oportunidades lo permitan. Deberíamos realizar el acto de la procreación como un sacramento; no para gratificar los sentidos, sino con el espíritu de oración. La fuerza sexual se requiere muy pocas veces en la vida de cualquier persona para la generación; el resto es legítimamente aprovechada para el propio perfeccionamiento.
El discernimiento es la facultad que nos permite distinguir entre lo esencial y lo sin importancia, separando la realidad de la ilusión y lo duradero d elo efímero. En la vida corriente solemos pensar que somos el cuerpo que nos alberga. El discernimiento nos enseña que somos espíritus y que nuestros cuerpos nos son más que prisiones temporales; instrumentos a nuestra disposición. El carpintero emplea martillos y serruchos, que son herramientas utilísimas, pero nunca se le ocurre que él sea una herramienta. Tampoco debemos nosotros identificarnos con el cuerpo, sino aprender a discernir, considerándolo como un servidor valioso, siempre que obedezca fielmente a nuestras órdenes. Cuando lo consideremos así, veremos que podremos hacer fácilmente muchas cosas que antes nos eran imposibles. El discernimiento genera el alma intelectual y da al ser humano, el primer impulso hacia la vida superior.
La Observación es el empleo de los sentidos como medio de obtener información respecto a  los fenómenos que ocurren en torno nuestro. La observación y la acción generan el alma consciente. Es de la mayor importancia para nuestro desarrollo el que observemeos todo cuanto hay en torno nuestro correctamente, pues de otra manera las imágenes de nuestra memoria consciente no coincidirían con los recuerdos automáticos subconscientes. El ritmo y la armonía del cuerpo denso se perturban proporcionalmente a la inexactitud de nuestras observaciones durante el día. Nuestras actividades durante el sueño restauran parcialmente la armonía; pero la lucha de vibraciones día tras día y año tras año es una de las causas que gradualmente destruyen y endurecen nuestro organismo hasta hacerlo inapropiado para su empleo por el espíritu, el cual tiene que abandonarlo y buscar nuevas oportunidades de crecimiento en un cuerpo nuevo y mejor. En proporción directa a la exactitud con que aprendamos a observar obtendremos salud y longevidad, también necesitaremos menos reposo y menos sueño. Esto último es un punto importantísimo, como se verá.
La devoción a elevados ideales subyuga los instintos animales y generan y desarrollan alma emocional. El cultivo de la devoción es esencial. Para algunas personas esta es la línea de menor resistencia, así son aptos para convertirse en místicos soñadores. Las energías del cuerpo de deseos se expresan entonces en las formas de entusiasmo y éxtasis religiosos. Hay otros que desarrollan anormalmente la facultad del discernimiento, lo que conduce a lo largo de líneas fríamente intelectuales o a la especulación metafísica. En ambos casos hay desequilibrio y es peligroso. El místico soñador, por estar dominado por la emoción, puede ser juguete de toda suerte de ilusiones. Al ocultista intelectual nunca podrá pasarle eso, pero muchos terminan en la magia negra si persiguen el sendero del conocimiento por el conocimiento y no para poder servir. El único medio seguro de desarrollar a la vez la cabeza y el corazón.
El ocultista se desarrolla a lo largo de líneas intelectuales, busca la verdad por la observación y el discernimiento. Observa y razona todo lo que ve. De esta manera obtiene el conocimiento, San Pablo empero dice: “el conocimiento hincha pero el amor construye”, y antes de que el conocimiento pueda ser utilizable en el desarrollo, hay que aprender a sentirlo, pues en caso contrario no se puede vivirlo. Cuando haya hecho esto, se es místico y ocultista a la vez.
El místico desarrolla particularmente la devoción. Siente la verdad sin necesidad de razonar. Sabe, pero no puede dar razones sobre su fe ni dar explicaciones que puedan ayudar a los demás. Es pues, necesario que desarrolle el lado intelectual de su naturaleza a fin de que pueda prestar la mayor utilidad posible en el mejoramiento y perfeccionamiento de la humanidad. Entonces el intelecto obra como regulador de las emociones y la devoción guía con seguridad al intelecto. Si vamos por una línea u otra exclusivamente, tendremos que tomar la otra en el futuro para poder así desarrollarnos armónicamente. Es mejor por lo tanto, tratar de desarrollar ahora la facultad que nos falta. En esta forma haremos progresos muy rápidos hacia la meta final con perfecta seguridad.
La claridad y nitidez de una fotografía dependen de cómo hayan sido enfocados los lentes por el fotógrafo. Una vez puesta ya quedará enfocada. Si la máquina tuviera vida y voluntad propias, si pudiera cambiar su dirección y su foco, las imágenes saldrían borrosas. La mente se encuentra en ese caso, mariposea sin objeto y resiste con fuerza cualquier imposición. Pero puede y debe ser dominada y la persistencia que es la clave para ello. En proporción directa al apaciguamiento de la mente, puede reflejarse el espíritu en el triple cuerpo según el mismo principio que hace que el Sol se refleje bien en un mar sereno, pero si este estuviera agitado por olas turbulentas, los rayos del sol no podrían reflejarse de verdad.
El cuerpo vital es como un espejo, o más bien, como una película, refleja igualmente el mundo sin estar de acuerdo con nuestra facultad de observación y las ideas que brotan del espíritu interno, están de acuerdo con la claridad y el ejercitar de la mente. La devoción y el discernimiento o en otras palabras, la emoción y el entendimiento, deciden nuestra actitud sobre esas imágenes y el equilibrio entre ambos conduce al desarrollo completo. Cuando han llegado a cierto punto de desarrollo inevitablemente producen un proceso de purificación. El ser humano comprenderá que para alcanzar la meta debe dejar a un lado todo cuanto obstaculice la rueda del progreso. A todo buen mecánico le agradan las buenas herramientas y trata de conservarlas en perfecto estado, pues sabe de cuánta utilidad le son en sus trabajos. Nuestros cuerpos son las  herramientas del espíritu y en proporción a lo obstaculizadas que se encuentren impedirán también su manifestación. El discernimiento nos enseña qué es lo que obstaculiza y la devoción a la vida superior nos ayuda a eliminar los hábitos o rasgos de carácter no deseables, sobreponiéndonos al deseo.
La carne, que se obtiene a costa de la vida y sufrimientos de otros seres, y que está impregnada por sus deseos y pasiones, además de encontrarse en estado de putrefacción, no es un alimento puro; ningún verdadero aspirante a los poderes superiores debiera elegir semejante alimento para su cuerpo. Debe estudiar lo necesario para satisfacer las necesidades de su cuerpo con alimentos puros. Comprenderá la importancia de mantener su cerebro despejado para que su consciencia de vigilia esté siempre del todo abierta a la influencia espiritual, y dejará de utilizar el tabaco y el alcohol que dañan el cerebro y lo adormecen. La moderación es un equívoco respecto al empleo del alcohol. Todo empleo de esta bebida es excesivo y desastroso para la conquista de lo espiritual.
La ira, la pérdida del propio dominio es también perjudicial para el desarrollo interno, a la par que disipa la energía en enorme escala, energía que podría ser empleada provechosamente, y que envenena al cuerpo, lo destruye y obstaculiza enormemente para el desarrollo espiritual.
Los pensamientos de crítica igualmente nos perjudican y el aspirante debe abstenerse de ellos todo cuanto le sea posible. El discernimiento nos enseña impersonalmente lo que es bueno y lo que es malo, pero no nos produce el menor sentimiento sobre ello, y esto es un punto muy importante. El examen de un hecho, de una idea o de un objeto, decidiendo respecto a su valor es necesario y no debe suprimirse, pero los pensamientos hirientes deben evitarse pues determinan pensamientos-forma que cuando salen al exterior obstruyen e impiden el flujo de los buenos pensamientos que irradian constantemente de los Hermanos Mayores y que son atraídos por todos las personas de buena fe.
En el sendero de la preparación se dan al aspirante dos ejercicios específicos. Ambos conducen al desarrollo de la visión y de la percepción espirituales. El uno lleva por una vía directa y agradará más al ocultista intelectual, pero es de gran valor para el místico, porque le desarrollará la cualidad que más le falta: el intelecto. Ese ejercicio se llama concentración y produce poder mental. El otro produce un resultado similar de una manera armoniosa. Agradará más al místico, pero es indispensable al ocultista intelectual, porque le dará el sentimiento de la verdad que está más allá de su razón. Ese ejercicio denomínase retrospección y desarrolla el poder de la devoción. Y ambos son necesarios para asegurarse un desenvolvimiento armónico y completo.
La filosofía de la adquisición de la visión y percepción espiritual es obligar al cuerpo de deseos a realizar el mismo trabajo dentro del cuerpo denso, mientras éste está completamente despierto, positivo y consciente, como cuando aquel está fuera durante el sueño o en el estado post-morten. Hay ciertas corrientes en el cuerpo de deseos que son fuertes, bien definidas y forman siete grandes vórtices en los clarividentes, pero son débiles, discontinuas y sin vórtices en la persona normal que no puede “ver”. El desarrollo de esas corrientes y de los vórtices conduce a la visión espiritual. Durante el día, mientas estamos embarcados en nuestros asuntos materiales, esas corrientes permanecen adormecidas; pero tan pronto como se sale en el cuerpo de deseos durante el sueño y comienza el trabajo de restauración, esas corrientes reviven, se forman los vórtices y fulguran, porque el cuerpo de deseos está en su elemento nativo, libre del peso obstaculizado del cuerpo denso.
El tiempo que necesita el cuerpo de deseos para restaurar y restablecer el ritmo de los cuerpos vital y denso, depende de la manera en que hayamos empleado el cuerpo denso durante el día. Si lo hemos hecho agitarse, la falta de armonía se producirán en mayor cantidad y el cuerpo de deseos necesitará emplear la mayor parte de la noche para restaurar la armonía y el ritmo. De este modo estamos ligados al cuerpo día y noche. Pero cuando se aprende a descansar en la acción, se domina las energías durante el día y cesa de malgastarla en palabras o actos innecesarios; comienza a dominar su genio, a impedir las desarmonías en las observaciones y entonces el cuerpo de deseos no necesitará trabajar durante toda la noche para restaurar al cuerpo denso. Parte de la noche podrá entonces emplearse para trabajar fuera. Si los centros de los sentidos del cuerpo de deseos están suficientemente desarrollados, como suelen estarlo en la mayoría de las personas inteligentes, puede estirar el cable y viajar en el Mundo del Deseo. Entonces ve y oye allí cosas que generalmente no recordará hasta que se haya efectuado la desconexión entre la parte superior e inferior del cuerpo vital, según ya se explicó.
Vemos pues, la gran importancia de la observación correcta, de la devoción a elevados ideales, de la alimentación pura, etc. Todo ello tiende armonizar las vibraciones internas y externas. El tiempo necesario para la restauración se acortará en proporción directa a la realización de esas cualidades y por lo tanto tendremos más tiempo libre para trabajar en el Mundo del Deseo. 

EL EJERCICIO VESPERTINO.
Este ejercicio, la retrospección, es de mayor eficacia que cualquier otro método para que el aspirante avance en el sendero del logro. Tiene tan gran efecto que le permite a uno aprender ahora, no ya las lecciones de esta vida, sino también lecciones ordinariamente reservadas para las vidas futuras.
Después de acostarse por la noche, se relaja el cuerpo y el aspirante comienza a examinar los sucesos del día en orden invertido, empezando por los sucesos de la noche, siguiendo con los de la tarde, el mediodía y la mañana. Debe tratar de imaginarse cada escena con la mayor fidelidad posible, tratar de reproducir ante su ojo mental todo cuanto tuvo lugar en cada escena, con el objeto de juzgar sus actos y comprobar si sus palabras significaban lo que él quería decir o si dieron falsas impresiones, si exageró o se reprimió al decir  experiencias a los demás. Debe examinar su actitud moral en relación con cada escena. En las comidas: ¿comió para vivir o vivió para comer? ¿O lo hizo para gratificar su paladar? Debe juzgarse a sí mismo criticándose si así lo merece y alabándose si lo hecho fuera digno de elogio.
Los probacionistas encuentran a veces difícil permanecer despiertos hasta que hayan acabado el ejercicio. En tales casos puede permitirse el que se sienten en el lecho, hasta que les sea posible seguir el método ordinario.
El valor de la retrospección es enorme, inmenso, más allá de todo lo imaginable. En primer lugar, nosotros realizamos el trabajo de restauración y armonización conscientemente y en menor tiempo de lo que el cuerpo de deseos precisaría para hacerlo durante el sueño, quedando así una mayor porción de la noche aprovechable para trabajar fuera. En segundo lugar, se vive en el Purgatorio y el Primer Cielo, cada noche disolviendo en el Espíritu el sentimiento de rectitud, como esencia de las experiencias del día. De esta manera se elude al Purgatorio después de la muerte y también se ahorra el tiempo que se gasta en el Primer Cielo, y por último( pero no menos importante) habiendo extraído día a día la esencia de sus experiencias que producen el crecimiento anímico, y habiendo disuelto aquella esencia en el Espíritu, está viviendo en una actitud mental y desarrollándose a lo largo de lineas que estaban reservadas para vidas futuras. Realizando fielmente ese ejercicio expulsamos diariamente los sucesos desagradables de nuestra memoria subconsciente así que nuestros pecados quedan borrados y nuestras auras comienzan a brillar con el oro espiritual extraído mediante la retrospección de las experiencias de cada día, y en esa forma atraemos sobre nosotros la atención del Maestro.
“Los puros verán a Dios”, dijo Cristo, y el instructor abrirá prontamente nuestros ojos cuando estemos preparados para entrar en el Templo del Saber, el Mundo del Deseo, donde obtendremos nuestras primeras experiencias de vida consciente sin el cuerpo denso. 

EL EJERCICIO MATINAL.
La concentración, el segundo ejercicio, se realiza por la mañana, apenas se despierta el aspirante. No hay necesidad de levantarse ni de ejecutar ningún otro acto innecesario. Si el cuerpo se siente confortable, se debe inmediatamente relajarlo y comenzarse a concentrar. Esto es muy importante, porque como el Espíritu acaba de venir del Mundo del Deseo en el momento de despertarse, entonces puede obtenerse contacto consciente con ese mundo con mucha mayor facilidad que en cualquier otro momento del día. Si el cuerpo no está confortable, el aspirante debe levantarse para librarse de lo que le incomode en su ejercicio, pero con esa demora se pierde en buna parte su eficacia.
Ya se ha dicho que durante el sueño las corrientes del cuerpo de deseos fluyen y sus vórtices se mueven girando con enorme rapidez. Pero tan pronto como entra en el cuerpo denso, sus corrientes y vórtices casi se paran y detienen por la materia densa y por las corrientes nerviosas del cuerpo vital que traen y llevan mensajes de y al cerebro. El objeto del ejercicio es calmar al cuerpo denso hasta el mismo grado de inercia e insensibilidad que adquiere durante el sueño, pero manteniendo el espíritu dentro perfectamente despierto, alerta y consciente. De esta manera nos ponemos en condiciones tales que los órganos de los sentidos del cuerpo de deseos puedan comenzar a girar dentro del cuerpo denso.
Concentración es una palabra enigmática para muchos y sólo significa algo para los pocos, así que trataremos de dilucidar su significado. El diccionario da varias definiciones aplicables todas a nuestra idea. Una dice: “Fluir hacia un centro”, otra química, dice: “reducir algo a su extrema pureza y fuerza, sacando todas las impurezas”. Aplicando a nuestro problema una de las mencionadas definiciones, veremos que si dirigimos todos nuestros pensamientos hacia un centro, un punto, aumentamos su poder, así como el poder de los rayos solares se aumentan cuando se enfocan en un punto por medio de un vidrio de aumento. Eliminando de nuestra mente, en ese momento, todos los demás asuntos, todo nuestro poder mental es aprovechable para la realización del objeto o para la resolución del problema sobre el que estemos concentrados. Y llegaremos a absorbernos tanto en nuestro asunto que si se dispara un cañón sobre nuestras cabezas no lo oiríamos. Hay personas que pueden quedarse tan absortas con un libro que no tienen consciencia de nada más y el aspirante a la visión espiritual debe adquirir la facultad de absorberse en la idea sobre la que está concentrado, de manera que pueda impedir la entrada del mundo de los sentidos en su consciencia y prestar toda su atención al mundo espiritual. Cuando aprende a hacerlo así, verá el lado espiritual de un objeto o idea iluminado por la luz espiritual y de esta manera obtendrá el conocimiento de la naturaleza íntima de las cosas, conocimiento con el que no ha soñado siquiera el hombre de mundo.
Cuando ha llegado a ese punto de abstracción, los centros de los sentidos del cuerpo de deseos comienzan a girar lentamente dentro del cuerpo denso y poco a poco se irán haciendo sitio por sí mismos. Esto se irá haciendo con el tiempo más y más definido y se necesitará cada vez menos esfuerzos para producir tal estado.
El asunto de la concentración puede ser un dulce y elevado ideal, pero preferiblemente debiera ser de naturaleza tal que saque al aspirante de las cosas ordinarias y lo lleve más allá del tiempo y del espacio; no hay quizá mejor fórmula que los primeros cinco versículos del Evangelio de San Juan. Tomándolos como base, sentencia por sentencia, una mañana tras otra, a su debido tiempo darán al aspirante una percepción admirable del principio de nuestro universo y del mérito de la creación; una percepción que está más allá de cuanto podamos aprender en los libros.
Después de algún tiempo, cuando el aspirante haya aprendido a mantener ante si sin vacilaciones, durante aproximadamente cinco minutos, la idea sobre la cual está concentrado,  puede tratar de echarla fuera de la mente repentinamente y dejar ésta en blanco. No se piense nada, espérese simplemente a ver si entra algo en el vacío. Cuando el aspirante ha llegado a este punto, puede querer que tal o cual cosas se presente ante él. Y esta vendrá y entonces podrá investigarla y examinarla.
El punto esencial, sin embargo, es que siguiendo las mencionadas instrucciones el aspirante se va purificando a sí mismo y su aura comienza a brillar, lo que infaliblemente atraerá hacia él la atención del Maestro, quien prestará la ayuda necesaria para dar el próximo paso de desarrollo cuando llegue el momento. Aun cuando pasen meses o años sin producir ningún resultado visible, estemos seguros de que no nos hemos esforzado en vano, y de que los Grandes Instructores están viendo y apreciando nuestros esfuerzos. Están tan deseosos de ayudarnos como nosotros de trabajar. Pero pueden ver que hay ciertas razones que impidan que nosotros emprendamos ese trabajo por la humanidad en esta vida o en otro momento. Pero tan pronto como las condiciones obstaculizadoras  pasen, seremos admitidos en la luz desde la cual podremos ver por nosotros mismos.
Una antigua leyenda dice: “el que busca tesoros debe hacerlo en la calma de la noche y en perfecto silencio; hablar una palabra antes de haber encontrado el tesoro, lo hará desaparecer”. Esta es una parábola mística que tiene referencia a la adquisición de iluminación espiritual. Si charlamos o contamos a otros las experiencias de nuestros momentos de concentración, las perdemos, pues no pueden soportar expresiones verbales y se disolverán en la nada, hasta que por medio de la meditación hayamos extraído de ellas un conocimiento completo sobre las leyes cósmicas subyacentes. Entonces la experiencia en sí misma no se tendrá en cuenta, porque se verá que no era más que la cáscara que ocultaba la nuez. La ley es de valor universal, y esto se hace evidente en seguida, porque explica los hechos de la vida y nos enseña aprovecharnos de determinadas condiciones así como evitar otras. La ley puede comunicarse libremente de acuerdo con la discreción de su descubridor para beneficio de la humanidad. La experiencia que revelaba la ley aparecerá entonces en su verdadera luz como una cosa pasajera que no merece tenerse en cuenta. Por lo tanto, el aspirante debe considerar todo cuanto le ocurra durante la concentración como sagrado y debe guardarlo estrictamente para sí mismo.
Finalmente guardémonos de mirar esos ejercicios como tarea fastidiosa y estimémoslos en su verdadero valor, pues son nuestros privilegios más elevados. Únicamente cuando se los considera así podemos hacerles justicia y recoger todo el beneficio que ellos pueden darnos.
En la Fraternidad Rosacruz, los Hermanos Mayores distinguen tres clases.
Primera. Los estudiantes o sea aquellos que simplemente están estudiando su filosofía. Hay muchas personas de varias denominaciones, que entran en instituciones educativas, tales como las universidades y estudian allí Psicología, Teología, etc. sin los prejuicios inherentes a su afiliación religiosa. Los estudiantes pueden inscribirse en la Fraternidad Rosacruz bajo la misma base. Cualquiera puede ser aceptado siempre que no se hipnotizador, o médium quiromántico o astrólogo profesional.
Segunda. Los Probacionistas, quienes son estudiantes que aspiran al conocimiento directo preparándose para el servicio. Para aquellos, el secretario general les suministrará un formulario en el que el aspirante promete ante sí mismo el realizar fielmente los dos ejercicios y llevar una nota diaria de su realización enviándola mensualmente a la Sede Central. El termino de prueba es por lo menos de cinco años y tiene por objeto comprobar la aptitud y persistencia del aspirante y darle una oportunidad para purificarse a sí mismo antes de poner en práctica los métodos más directos de desarrollo correspondientes al Discipulado. Este informe mensual tiene también por objeto ayudar al aspirante en la realización de sus ejercicios. Es muy humano el tratar de hacer las cosas bien cuando se sabe que hay que mostrarlas, y el aspirante  tratará entonces de hacer sus ejercicios lo mejor posible, sabiendo que su trabajo será inspeccionado.
Cuando el estudiante de las enseñanzas Rosacruces, por lo menos durante dos años se ha compenetrado con las verdades contenidas en ellas, de manera que está en condiciones de cortar su conexión con las demás órdenes religiosas u ocultistas excepto las iglesias cristianas o las órdenes fraternales (Masonería), puede asumir la obligación que lo admite al grado de Probacionista.
No queremos insinuar, en manera alguna, por la clausula antedicha que las demás escuelas de ocultismo no sirvan- lejos de ello-muchos caminos conducen a Roma, pero llegaremos a ella con menos esfuerzo si seguimos un sólo camino que si zigzagueamos de un sendero a otro. Nuestro tiempo y energía están limitados en primer término, y lo están aún más por los deberes sociales o de familia, que no podemos descuidar para entregarnos a nuestro propio desarrollo. Con objeto de conservar esa pequeña energía que podemos emplear legítimamente para nosotros mismos , y a fin de no malgastar los pocos momentos, los Guías insisten en que hay que renunciar a las demás órdenes.
El mundo es un agregado de oportunidades, pero para que podamos aprovechar algunas de ellas, es necesario que seamos útiles en  determinada línea de esfuerzos. El desarrollo de nuestros poderes espirituales nos permitirá ayudar o a perjudicar a nuestros hermanos más débiles, y sólo se justifica cuando la eficiencia en el servicio de la humanidad es su objeto.
El método de realización Rosacruz, difiere de todos los demás sistemas en un punto especial: lleva desde el mismo principio a emancipara al estudiante de toda dependencia de los demás, a hacerlo confiado en sí mismo en el grado más elevado, para que pueda mantenerse sólo bajo cualquier circunstancia y en todas las direcciones. Únicamente uno que se encuentre tan bien fortalecido puede auxiliar al débil.
Cuando cierto número de personas se reúnen en un círculo para desarrollarse según líneas negativas, se obtiene resultados generalmente en poco tiempo pues es mucho más fácil dejarse llevar que luchar contra la corriente. El médium no es dueño de sus actos, sino esclavo del espíritu que lo domina. De ahí que esas reuniones deban ser rechazadas por los Probacionista. Los Hermanos Mayores no aconsejan siquiera ni las reuniones en las que se mantiene una actitud mental positiva porque entonces los poderes latentes de todos los asistentes se suman y a veces uno de ellos puede obtener visiones de los mundos internos debido en parte a las facultades de los demás. El calor de un carbón colocado en el centro del fuego es sostenido y aumentado por el de los carbones que lo rodean, y la clarividencia producida en un círculo, por positiva que sea, es un logro dependiente de los demás y no de uno mismo.
Por lo tanto, cada Probacionista de la Fraternidad Rosacruz, debe llevar a cabo sus ejercicios en la reclusión privada de su habitación. Quizás se obtengan con este método resultados más lentos, pero cuando aparezcan se manifestarán como poderes cultivados por uno mismo, que podrán emplearse independientemente de los demás Por otra parte, los métodos Rosacruces forman el carácter al mismo tiempo que desarrollan las facultades espirituales y de esta manera salvaguardan al discípulo contra la tentación de prostituir sus poderes divinos empleándolos para adquisiciones materiales.
Lo ya mencionado no quiere decir que el candidato deba dedicar todo su tiempo a esfuerzos espirituales. Si no dispone de tiempo, bastarán cinco minutos por la mañana y quince por la noche. En verdad, dedicar al desarrollo de facultades espirituales un tiempo que debe ser empleado en los asuntos materiales legítimos, sería decididamente un error. Debemos cumplir todos nuestros deberes en el mundo material antes de aspirar a servir en los dominios espirituales. Cualquiera que no cumpla con sus deberes terrenales no puede esperar el cumplir su deberes espirituales.
Cuando se han enviado sesenta informes consecutivos (cinco años), el candidato puede solicitar instrucciones individuales, las que se le darán siempre que las merezca.
Tercera. Los Discípulos, que habiendo completado el término de prueba quedan aceptados por los Hermanos Mayores y reciben instrucciones individuales. La enseñanza es gratuita.

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