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martes, 15 de abril de 2014

SEXO DEL ALMA E INTERVALO ENTRE ENCARNACIONES




Un alma que nace mujer ¿sigue siendo siempre mujer en todas sus vidas? ¿no puede convertirse en hombre? Y ¿cuál es el intervalo entre dos encarnaciones?

  Respuesta: No, el espíritu es bisexual y generalmente se expresa en sus vidas sucesivas
alternativamente como hombre y como mujer. Hay, sin embargo, algunos casos en los que, de acuerdo con la Ley de Consecuencia, es preferible que un espíritu renazca varias veces con el mismo sexo. 


  La ley es ésta: Conforme el Sol se mueve hacia atrás por las doce constelaciones según el movimiento que llamamos precesión de los equinoccios, el clima de la Tierra, la flora y la fauna van cambiando lentamente, produciendo así un nuevo ambiente para la raza humana en cada sucesiva edad. El Sol tarda unos dos mil años en pasar por uno de los signos, siguiendo esa procesión y en ese tiempo el espíritu nace generalmente dos veces, una como hombre y otra como mujer. Los cambios que se producen en los mil años entre dos encarnaciones no son muy grandes, y así el espíritu puede extraer experiencias de ese alrededor ambiente desde ambos puntos de vista: el del hombre y el de la mujer. 


  Sin embargo, pueden existir casos en los que el tiempo cambia también. Ninguna de esas leyes son inflexibles como las de los Medos y Persas, sino que son aplicadas por Grandes Inteligencias para beneficio de la humanidad, así que las condiciones pueden modificarse para satisfacer las exigencias de los casos individuales. Por ejemplo en el caso de un músico. Este no puede encontrar el material requerido para formar su cuerpo en todas partes. Necesita una ayuda particular para construir los tres canales semicirculares, de su oído de tal manera que apunten tan exactamente como sea posible a las tres direcciones del espacio; también necesita un auxilio especial para formar las delicadísimas fibras de Corti, porque su capacidad para distinguir los tonos depende de ellas.


 En tal caso, cuando una familia de músicos con quien tenga relación se encuentre en situación de dar nacimiento a un niño, puede ser llevado a nacer allí, aunque su estadía en el Mundo Celeste no debiera terminar sino cien años después, porque quizás no pueda ofrecerse una oportunidad nueva en dos o trescientos años más, posteriormente al tiempo en el que debía nacer naturalmente. Entonces, por supuesto, ese hombre está más allá de su época, y no puede ser apreciado por la generación en la que vive. No es comprendido, pero aún esto es mucho mejor que al haber nacido más tarde de cuando debió nacer, porque entonces se habría encontrado detrás de los demás.  Así es como muy a menudo vemos genios no apreciados por sus contemporáneos, si bien son altamente estimados por las siguientes generaciones que pueden comprender su punto de vista.


martes, 1 de abril de 2014

PELIGRO DEL HIPNOTISMO






Dominar a los demás por el poder de la voluntad es un ataque mental, mucho más reprensible que un asalto o ataque en el plano físico de la acción. A este asalto mental se le llama “hipnotismo” y está calificado en sus efectos, lo mismo que el asalto en el mundo físico. Un hombre fuerte pueda dar una palmadita amistosa para hacer que otro haga su voluntad o puede darle un golpe que lo deje inconsciente. El vendedor hipnotista administra exactamente la fuerza necesaria para hacer que el cliente compre o adquiera algo que no necesita, o que no está al alcance de sus medios, y se ilusiona a sí mismo diciéndose que es un negocio legítimo.

Malo y despreciable como es esto, no es, por lo menos, tan malo como los efectos posteriores que produce la práctica de sumir a las personas en sueño hipnótico. La enormidad de este crimen, puede apreciarse únicamente cuando se pude ver el efecto sobre los cuerpos invisibles del sujeto.

Una característica de los cuerpos invisibles del ser humano es que operan bajo el impulso de la voluntad. Todo impulso que viene de adentro tiene su origen en la voluntad de cualquiera, mientras que los incentivos para la acción, surgen de fuentes externas, comúnmente llamadas “circunstancias” las que tienen su origen en la voluntad ajena. La diferencia entre la persona de carácter fuerte, bueno malo y el Hombre débil, estriba en que el primer está impulsado por su propia voluntad, actuando desde adentro, lo que le permite hacer sus cosas como determine sin tener en cuenta las circunstancias. 

Por otro lado, el débil, que no tiene voluntad, es el juguete inerme de las circunstancias, dominado por la voluntad de los demás, náufrago en el mar tempestuoso de la vida.

Ninguna persona de voluntad fuerte puede ser dominada por un hipnotizador en tal extensión que llegue a dominarse y los que mantienen una actitud mental positiva no pueden ser dominados. De ahí que a la confiada víctima se le diga primeramente que se ponga en actitud perfectamente negativa y que quiera dormir. Los pases del hipnotizador se dirigen entonces hacia la cabeza, golpeando la cabeza del cuerpo vital y arrancándola de la física, de tal manera que cuelgue como un collar de gruesos abalorios en torno del cuello, como si fuera un cuello arrugado.

De esta manera se corta la conexión entre el Ego y el cuerpo denso como en el sueño y los vehículos superiores se retiran. Pero ahora hay una condición distinta a la del estado de sueño. La cabeza del cuerpo vital no está en su debido lugar, envolviendo y compenetrando la cabeza física de la víctima. Está ahora interpenetrada por el éter del cuerpo vital del hipnotizador y de esta manera éste tiene poder sobre su víctima.

Si sabemos lo que significa interceptar una línea, tendremos la clave de la relación entre el hipnotizador y su víctima por lo menos en cierto grado. Si un hombre tiene un teléfono privado directo desde su casa a su oficina y alguien hace una conexión entre las dos casas, podrá interceptar los mensajes, enterarse de los asuntos del hombre de negocios, etc.. El hipnotizador hace algo semejante. Intercepta la línea de comunicación entre el Ego y el cuerpo denso de su víctima interponiendo parte de sí mismo en la línea y en virtud de ello, puede obligar al Ego a salir al mundo invisible y a obtener allí cualquier información que desee, en lo posible; o puede hacer que el cuerpo denso del sujeto haga locuras o ejecute actos criminales, de acuerdo con los deseos del hipnotizador. 

Pero no es esto lo peor del hipnotismo. El mayor peligro y más grave para la víctima está en el hecho de que una vez que parte del cuerpo vital del hipnotizador haya sido introducido en el de aquella, ya no puede arrojarlo completamente al despertar. Una pequeña parte del mismo permanece y forma un núcleo mediante el cual el hipnotizador puede obtener nuevamente ingreso y subyugar a su víctima más fácilmente la segunda vez, y en cada ocasión se agrega algo más a ese núcleo y así la víctima va quedando gradualmente impotente y desamparada, dirigida por la voluntad de su dominador e independientemente de la distancia, hasta que la muerte del uno o del otro acabe con toda conexión.


Este residuo del cuerpo vital del hipnotizador es también el almacén de las órdenes que deben ejecutarse en el futuro, implicando la realización de ciertos actos en determinado día y hora. Cuando llega el momento requerido, ese impulso obra en la misma forma que el resorte de un reloj despertador, y la víctima debe realizar la orden, aunque sea el asesinato, sin saber que está influenciada por otro. Al morir el hipnotizador, todas sus víctimas se liberan y ninguna sugestión subsiguiente podrá ya influenciarlas.

Se arguye algunas veces que el hipnotizador emplea su fuerza benéficamente para curar al bebedor y otros vicios, y se admite fácilmente que desde ese simple punto de vista material así debe ser. Pero desde el punto de vista de la ciencia oculta, está lejos de ser así. Como todos los demás deseos, la sed de alcohol está en el cuerpo de deseos y es deber del Ego dominarlo por su propio poder de voluntad. Por eso está en la escuela de experiencia que se llama la vida, y nadie puede hacer ese crecimiento moral por él, así como nadie puede digerir las comidas por otro. La naturaleza no tiene necesidad de que se la corrija; cada uno debe resolver sus propios problemas y dominar sus propios defectos mediante la propia voluntad. Por lo tanto, si el hipnotizador mejora el cuerpo de deseos de un borracho, El Ego en el borracho tendrá que aprender sus lecciones en una vida futura si muere antes que el hipnotizador. Si este último muere primero, el hombre volverá inevitablemente a beber de nuevo, pues entonces la parte del cuerpo vital del hipnotizador que tuvo refrenado el deseo de beber, gravitará de regreso a su curso normal y la curación se anulará. El único camino para dominar un vicio permanentemente es la propia voluntad. Aquel que usa su poder mental indignamente es el peor de los humanos; así como el más dañino de su clase.

El más engañoso de todos los males es aquel hecho sobre el plano mental de la acción, donde una persona bajo la apariencia de perfecta respetabilidad, a menudo bajo el manto de la benevolencia, puede marchitar la vida de otros, plegar sus voluntades a sus propios fines y no obstante aparecer como irreprochable y hasta ser considerado como un amigo y benefactor por su víctima.

Su transgresión es a menudo castigada durante la misma vida en la cual se comete, pero frecuentemente en las vidas posteriores, encuentra su expiación, en la deficiencia mental congénita. El crimen de determinados hipnotizadores es, en el hecho, una fase del “Pecado contra el Espíritu Santo” El mal espiritual del hipnotizador bien puede decirse que es el mayor crimen sobre la tierra y el mayor peligro para la sociedad.