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viernes, 2 de mayo de 2014

LA SENSATEZ DE UNA DIETA VEGETARIANA







Muchas personas creen que una comida sin carne está incompleta, ya que desde el tiempo inmemorial, se considera un hecho que la carne es el alimento más completo que existe. Todos los demás alimentos se han visto siempre como meros accesorios de una o más clases de carnes en el menú. Nada puede ser más falso; la ciencia ha comprobado con experimenteos que la nutrición que invariablemente se obtiene de los vegetales, tiene una mayor energía alimenticia, y la razón es fácil de comprender cundo  observamos esto desde el punto de vista oculto.
La Ley de la Asimilación es que “ninguna partícula de alimento se asimila si no es dominada por el espíritu morador. “ El Ego debe ser el indiscutible y absoluto soberano de su cuerpo, gobernando las células como un autócrata, y si no lo hiciera  así, todas se irían por su lado causando su destrucción, como cuando el Ego se desprende completamente del cuerpo físico.
Es evidente que cuanto más confusa es la conciencia de la célula, más fácil es subyugarla y mantenerla bajo sujeción. Los distintos reinos tienen distintos vehículos, y por lo tanto, una conciencia diferente. El mineral sólo posee un cuerpo denso, una consciencia como de un trance profundo. Por este motivo sería más fácil subyugar los alimentos tomados directamente del reino mineral y que serían retenidos un mayor tiempo, sin que hubiera la necesidad de comer a menudo, pero ya hemos descubierto que el organismo humano vibra tan rápidamente que es incapaz de asimilar de inmediato material inerte. La sal, así como las sustancias parecidas, pasan fuera del sistema inmediatamente, sin haber sido asimiladas. El aire, lleno de nitrógeno y el que necesitamos para reponer los desperdicios, sí lo respiramos en nuestro sistema, pero sin embargo no podemos asimilar este, ni ningún otro mineral, hasta que hay sido primeramente transformado en plantas en el laboratorio de la Naturaleza.
Las plantas tienen cuerpos denso y vital, lo que les permite hacer ese trabajo, su consciencia es profunda, de sueño sin ensueños, así que es fácil al Ego dominar las células vegetales, subyugándolas por largo tiempo, y he aquí el porqué de la gran energía alimenticia que contiene el vegetal. En el alimento animal, las células ya se han individualizado, pues el animal tiene un cuerpo de deseos que le da una naturaleza pasional. Se comprende fácilmente que cuando comemos carne, es más difícil dominar estas células que tienen consciencia animal parecida a la condición del sueño, y que éstas partículas no quedarían subyugadas por mucho tiempo. Es por este motivo que una dieta de carne, exige mayores cantidades y más frecuencia que una dieta de vegetales o frutas. Si fuéramos aún más allá y comiéramos la carne de los animales carnívoros, padeceríamos de hambre todo el tiempo, pues las células estarían extremadamente individualizadas y buscarían su libertad más rápidamente.
Es verdad que una alta cantidad de azúcar, almidón y grasa, hace daño al sistema orgánico, pero se exhalan por los pulmones como gas carbónico y agua por medio de los riñones y la piel. Sin embargo, un exceso de carnes, también se quema, pero deja en el sistema el venenoso ácido úrico. Cada día se va comprendiendo mejor el hecho de que ingerir menos carne es preferible para nuestra salud.
Es muy natural que deseemos la mejor alimentación, per cada cuerpo animal tiene el veneno de la descomposición ya en sí. La sangre venosa está llena de dióxido de carbono y otros productos nocivos que van ya en su curso hacia los riñones o los poros de la piel para ser expulsados como orina o sudor. Estas sustancias repugnantes están en cada porción de la carne y cuando comemos este alimento, estamos llenando nuestro cuerpo de venenos tóxico. Muchas de las enfermedades que padecemos se deben al uso de la alimentación carnívora.
Hay prueba abundante de que la dieta carnívora fomenta la agresividad. Podemos mencionar lal conocida fiereza de los animales de presa, mientras que la prodigiosa fortaleza y la naturaleza dócil del buey, el elefante y el caballo, muestra el efecto de la dieta herbívora en los animales.

Tan pronto adoptemos la dieta vegetariana, encaparemos de una de las más serias amenazas a la salud: la putrefacción de las partículas de cane enclavadas entre los dientes. Las frutas, cereales  y vegetales, son por naturaleza muy lentos en deteriorarse; cada partícula contiene una enorme cantidad de éter que nos mantiene vivos y fragantes por largo tiempo, mientras que el éter que interpenetra la carne y compone el cuerpo vital del animal se va con el Espíritu a la hora de la muerte. Por lo tanto, el peligro de infección por medio de la alimentación de vegetales es muy poco, además de que muchos de ellos son verdaderamente antisépticos en alto grado. Podemos aplicar esto particularmente a la frutas cítricas: naranjas, limones, mandarinas, limas, etc, sin omitir a la reina de los antisépticos, la piña, que se ha usado muy a menudo con éxito total como una cura para la difteria. De modo, que en lugar de envenenar el sistema con restos putrefactos como los que contiene la carne, las frutas limpian y purifican el sistema y la piña es una de las mayores ayudas del la digestión que pueda conocerse. Es muy superior a la pepsina y no hay necesidad e recurrir a la crueldad para obtenerla.
Existen doce sales en nuestro organismo que son muy importantes y representan los doce signos del zodíaco. Estas sales son necesarias para edificar el cuerpo. No son sales minerales como se cree generalmente; son vegetales. El mineral no tiene cuerpo vital, y es solamente por medio del cuerpo vital que se lleva a efecto la asimilación. Por la o tanto, estas sales tenemos que obtenerlas por medio del reino vegetal. Hoy día la ciencia médica cree estar haciéndolo así, pero ignora que el fuego que se usa en el proceso, arroja y destruye el cuerpo vital de la planta, dejando solamente las partículas minerales. Si deseamos renovar el abastecimiento de sales en nuestros cuerpos, debemos obtenerlo de la planta sin cocer y es así como debe ser administrada al enfermo.
No debemos, sin embargo, llegar precipitadamente a la conclusión, que todos sin excepción debemos dejar de comer carne y vivir enteramente de vegetales crudos. En nuestro presente estado de evolución, hay muy pocos que pueden hacerlo así. Debemos tener mucho cuidado, de no elevar las vibraciones de nuestro cuerpo muy rápidamente, porque para poder continuar nuestra labor en las presentes condiciones, debemos tener cuerpos adecuados.
Los ocultistas saben que hay una llama en el cráneo, en la base del cerebro. Brilla continuamente en la médula oblonga, en la parte superior de la médula espinal y es de origen divino. Esta llama, emite un sonido como el del zumbido de una abeja, que es la nota clave del cuerpo físico. Construye y une todo el conjunto de células que se conoce como “nuestro cuerpo”.
La llama brilla, viva o débil, clara o borrosa, se acuerdo a como la alimentemos. Hay un fuego en todo en la naturaleza, excepto en el reino mineral. Este no tiene cuerpo vital y por lo tanto no hay puerta para que ingrese el Espíritu de Vida, el fuego. Abastecemos  este fuego sagrado con las energías del Sol entrando en el cuerpo vital por medio de su equivalente etérico, el bazo, y de aí pasa el plexo solar donde toma color y es conducido hacia arriba directamente por la sangre. También alimentamos este fuego, d ela llama viva que absorbemos del alimento sin cocinar que comemos y asimilamos.
Examinando el caso de la alimentación carnívora desde el punto de vista ético, está en contra del elevado concepto de no matar para comer. Tenemos una deuda muy considerable que pagar a estas humildes criaturas de quienes como los homicidas, cuando por el contrario, deberíamos ser sus mentores. La buena ley, que siempre trabaja para corregir abusos, vendrá  a su debido tiempo a relegar el hábito de comer animales asesinados, al basurero de las prácticas  obsoletas.
El ser humano, en sus primeras etapas de desarrollo, eran en ciertos aspectos como la bestia de presa. Sin embargo, va a ser una Divinidad, por lo que debe de cesar de destruir y comenzar a crear. En el pasado, el alimento carnívoro, ha fomentado una inventiva humana de forma inferior, sirviendo un propósito d nuestra evolución; pero ahora estamos ante el umbral d ela Nueva Era, cuando el autosacrificio y el servicio traerán el crecimiento espiritual a la humanidad. La evolución d ela mente conllevará una sabiduría más allá de nuestro mayor concepto; pero antes de que sea factible que se nos pueda confiar esa sabiduría, tenemos que convertirnos en mansas palomas. De otra forma, podríamos convertirla en propósitos egoístas y destructivos que sería una increíble amenaza para nuestro prójimo. Para evitar esto, debe adoptarse una dieta vegetariana.

Aún desde el punto de vista puramente práctico, la diete vegetariana es de gran ventaja. Los costos cada vez más prohibitivos de la carne , han hecho que los consumidores hayan  buscando sustitutos y son muchos los que están aprendiendo poco a poco que hay otros tipos de alimentos mucho más sanos. Muchas personas que han estado alimentándose de frutas y vegetales, han visto que su salud ha aumentando y en muchos casos esta mejoría física ha venido acompañada de mejoría mental y moral.
Se ha deducido que se necesitan doce acres de pasto para proveer carne suficiente para una sola persona. Si estos campos se usaran como huertos, producirían lo suficiente para alimentar varias familias de tamaño medio.. Con el aumento de población el mundo, pronto se hará necesario descontinuar la crianza de ganado y se dedicarán los campos al sembrado de vegetales y cereales.
En estos tiempos de cambios, cuando las cualidades mentales de la población más joven están tan fuertemente desarrolladas, una nueva raza de vegetarianos está naciendo, especialmente en la costa Oeste de Estados Unidos. La época venidera, será una era vegetariana  y todos los que sigan con el progreso han de adherirse a ella. Los demás quedarán atrás entre los rezagados de la humanidad.

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