Entradas populares

sábado, 19 de julio de 2014

PREGUNTAS RELACIONADAS CON EL PURGATORIO Y EL ESTADO POST-MORTEN



El hombre que se suicida ¿permanece más tiempo en el Purgatorio que los que mueren naturalmente?

  Respuesta: Cuando el Ego está en vías de renacer desciende al Segundo Cielo. Allí lo ayudan las Jerarquías Creadoras a construir el arquetipo para su futuro cuerpo, e infunden en ese arquetipo una vida que durará cierto número de años. Esos arquetipos son espacios vacíos que tienen un movimiento vibratorio, sonante, que atrae la materia del Mundo Físico hacia ellos y pone a todos los átomos del cuerpo vibrando a tono con un pequeño átomo que está en el corazón, el que, como un diapasón, da el temple a todo el resto del material del cuerpo. Cuando toda la vida ha sido vivida en la tierra, cesan las vibraciones del arquetipo, el átomo simiente se retira, el cuerpo denso se disgrega y el cuerpo de deseos, en el que funciona el Ego en el Purgatorio y en el Primer Cielo, toma por sí
mismo la forma del cuerpo físico. Entonces el hombre comienza a expiar sus malos hábitos en el Purgatorio y a asimilarse el bien de su vida en el Primer Cielo.
  Lo antedicho describe las condiciones ordinarias cuando la obra de la Naturaleza sigue su curso, pero el caso del suicida es diferente. Se ha llevado consigo el átomo simiente, pero el arquetipo vacío permanece vibrando aún. Por lo tanto se siente el suicida como si es tuviera hueco y experimenta dentro una sensación que puede compararse a
un hambre intensísima. La materia necesaria para formar un cuerpo denso se encuentra a su alcance por doquier pero como le falta el tono o temple del átomo simiente no puede asimilársela. Esta espantosa sensación de vacío dura tanto como debió durar la vida ordinaria. De esta manera la Ley de Causa y Efecto enseña al suicida que no
es conveniente de ninguna manera el escaparse de la escuela de la vida y que si lo hace no puede hacerlo impunemente. Así que cuando en la próxima vida los obstáculos se interpongan en su camino, recordará los sufrimientos del pasado, producidos por el suicidio, y se decidirá a tomar las experiencias que impulsan el crecimiento anímico.


Un hombre bueno al pasar por el Purgatorio ¿está consciente de todo el mal que hay allí antes de que pase al Primero, Segundo y Tercer Cielos? Y en caso afirmativo, ¿no sería eso un castigo excesivo para él?

  Respuesta: El preguntante debe sacarse de la cabeza esa idea de castigo. No hay tal castigo. Cualquier cosa que le pueda ocurrir al hombre no es más que la consecuencia de leyes invariables, inmutables, y no hay tal Dios personal que recompense o castigue de acuerdo con su inexcusable voluntad o cualquier otro método. Cuando el Ego toma sus vehículos, o cuando los abandona, efectúa esto bajo el mismo principio y bajo las mismas leyes que gobiernan, por ejemplo, en el caso de un planeta. Cuando un planeta comienza a formarse en una nebulosa ígnea empieza a cristalizarse en los polos donde el movimiento es más lento. Esa materia cristalizada es arrojada por la fuerza centrífuga y vuela en el espacio porque es más pesado que el resto de la nebulosa. Por razones análogas
cuando el cuerpo del espíritu que es el más denso se ha cristalizado tanto que ya no lo puede emplear más el Ego para obtener experiencia el proceso de abandonarlo se realiza mediante la fuerza centrífuga. la que naturalmente elimina el cuerpo denso en primer lugar. Eso es lo que llamamos muerte. Entonces el espíritu se encuentra libre por un tiempo, pero la materia de deseos más densa que es la encarnación de las pasiones y deseos inferiores deben también arrojarse, y ese esfuerzo para separarse de los deseos inferiores es lo que produce el dolor en el Purgatorio, en donde la fuerza centrífuga de repulsión es más fuerte. Si un hombre tiene alguna materia de deseos densa en su cuerpo emocional naturalmente tendrá que ir al Purgatorio y sufrir el proceso de purificación antes de
que pueda entrar en el Primer Cielo. Allí la fuerza centrípeta de atracción atrae todo lo bueno de la vida hacia adentro, hacia el centro espiritual, donde se asimila convirtiéndose en poder anímico, que el espíritu puede emplear en su próxima vida terrestre como conciencia. Así que nuestra estadía en el Purgatorio depende de la cantidad de
materia densa de deseos que tenga el hombre, y un hombre bueno naturalmente tiene muy poca o ninguna

cantidad de esa clase de materia emocional. Por consiguiente apenas tendría existencia en el Purgatorio, pues pasara casi directamente por esas regiones al Primer Cielo.

No hay comentarios: