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lunes, 20 de julio de 2015

EL PODER CREADOR DEL PENSAMIENTO









El Poder Creador del Pensamiento



Cuando el Ego entró por primera vez en posesión de sus vehículos en la Época Lemúrica, no poseía ni cerebro ni laringe. Para suplir esta deficiencia, una mitad de la fuerza creadora sexual que anteriormente había sido empleada solamente para la propagación, fue dirigida entonces hacia arriba con objeto de construir estos órganos, por medio de los cuales pudieran producirse el pensamiento, y la razón, y ser comunicado a otros el pensamiento. De este modo vemos que el pensamiento es creador, ya que fue derivado por medio de la instrumentalización de la fuerza creadora. Igualmente es creadora la voz; es decir, la palabra hablada tiene el poder de crear por la misma razón; porque tiene su origen en la fuerza creadora. Puede deducirse de esto, que si conservamos la fuerza sexual, tendremos una mayor cantidad de poder aprovechable para el proceso del razonamiento, y nuestras mentes serán mucho más poderosas que en el caso de las personas que malgastan la fuerza creadora. Esta fuerza, no obstante, debe ser empleada en su trabajo constructivo mental o físico, o transmutada en el servicio de la raza; de otro modo causaría perturbación. Si meramente permanece “embotellada”, con el tiempo producirá desarreglos y padecimientos mentales, emocionales o nerviosos.

 
El acto de pensar es un procedimiento muy complicado que envuelve no solamente el empleo del cerebro físico, sino también el del cerebro etéreo, el cuerpo de deseos y la mente o cuerpo mental. El proceso se verifica como sigue: Nosotros mismos, como Egos, funcionamos directamente en la Región del Pensamiento Abstracto, que hemos especializado dentro de nuestra aura. Aquí observamos el mundo externo por medio de nuestra cadena de vehículos y sus facultades, a los que llamamos sentidos. De las imágenes así formadas sacamos nuestras conclusiones, relacionando las cosas observadas, cuyas conclusiones con ideas. Por el poder de la voluntad proyectamos una idea a través de la mente, en donde toma forma concreta como pensamiento–forma, atrayendo a su alrededor material mental de la región del Pensamiento Concreto. Este Pensamiento–forma ordinariamente se envuelve en materia de deseos, obtenida del cuerpo de deseos, que le añade vida. Este compuesto pensamiento–forma queda entonces hábil para accionar sobre el cerebro etéreo, e impulsar la fuerza vital, por medio de los indispensables centros y nervios del cerebro, a los músculos voluntarios que producen la acción. Por consiguiente, el pensamiento es el resorte principal de toda actividad.

 
El efecto de los pensamientos de temor y de inquietud sobre el cuerpo de deseos es muy perjudicial para el desarrollo del alma. La inquietud es una condición bajo la cual las corrientes de deseo no se desarrollan en grandes líneas curvas como lo efectúan bajo condiciones normales, sino que causan que este vehículo esté lleno de remolinos, y nada más que remolinos en los casos extremos. Esta última condición a menudo impide a la persona tomar una resolución que pudiera corregir lo que le está causando temor e inquietud. Tal estado puede compararse al del agua próxima a congelarse bajo la acción de una temperatura muy baja. El temor que se expresa a sí mismo como escepticismo, cinismo y pesimismo, puede compararse a la misma agua cuando está congelada, porque los cuerpos de deseos de las personas que habitualmente albergan estos pensamientos, están inmóviles, y nada puede uno hacer o decir que parezca tener el poder de alterar su condición.

 
Cada vez que se tolera uno de estos pensamientos, ello ayuda a congelar las corrientes del cuerpo de deseos y a formar una coraza de color azul-acero, en la cual la persona que habitualmente tolera pensamientos de miedo y de inquietud, algún día se encuentra encerrada y privada del amor, simpatía y ayuda de todo el mundo. De aquí que nos sea necesario esforzarnos por ser alegres y optimistas, aún bajo circunstancias adversas, o nos encontraremos en una severa condición ahora y en el futuro.

 
La mente subconsciente es un factor muy importante en el desarrollo del hombre. Con cada aliento que tomamos, el aire que inspiramos lleva consigo una exacta y detallada pintura de lo que nos rodea. El más ligero pensamiento, sentimiento o emoción, es transmitido a los pulmones, y allí es  inyectado en la sangre. La sangre es uno de los más elevados productos del cuerpo vital. Las imágenes que contiene se imprimen en los átomos negativos del cuerpo vital, para servir como árbitros del destino del hombre en el estado post-morten. Si una persona crea un pensamientos-forma, ya sea de naturaleza constructiva o destructiva, y lo proyecta en el mundo, cuando su trabajo se ha efectuado o su energía se ha gastado en tentativas inútiles para lograr su objeto, vuelve gravitando hacia su creador, llevando consigo el indeleble recuerdo del viaje. Su éxito o su fracaso se imprime en los átomos negativos del éter reflector, y forma parte del archivo de vida y acción del pensador, archivo al que debemos hacer frente en el futuro.

 
El pensamiento destruye tejidos en el cuerpo denso, y es bien sabido por la ciencia que los negativos pensamientos destructivos, tales como los de enojo, temor, sexualidad y sensualidad, destruyen el poder de resistencia del cuerpo, dejándolo de este modo, expuesto a enfermedades. Una persona de buena y jovial naturaleza o una que es devotamente religiosa, que tiene fe y confía en la providencia divina, no con frecuencia crea pensamientos negativos y como resultado posee una más grande vitalidad y mejor salud que las sujetas a inquietud. Por medio de pensamientos de amor, benevolencia y bondad, despertamos cualidades semejantes en otros, y nos atraemos personas que poseen dichas cualidades. Este sutil y potente poder del pensamiento, puede ser empleado también para curar las enfermedades. Por otra parte, es por medio del pensamiento abstracto que el hombre está capacitado para elevarse a sí mismo del mundo material y entrar en contacto con Dios.

 
Si emitimos pensamientos de optimismo, de bondad, de benevolencia, de utilidad y de servicio, estos pensamientos gradualmente colorearán de tal modo nuestra atmósfera, que vendrá a expresar fielmente estas cualidades y virtudes. Y como nuestros cuerpos son construidos por la mente en una expresión de nuestra actitud mental, los pensamientos cercanos reaccionarán sobre nuestros cuerpos físicos, lo mismo que en nuestro medio ambiente, trayéndonos salud y bienestar material. Esto ilustra el poder creador del pensamiento. Es solamente un medio para probar la verdad del dicho de Cristo: “Si buscamos el reino de Dios y su justicia, todas las demás cosas serán añadidas.”

miércoles, 1 de julio de 2015

LA CIENCIA DEL MORIR




       


     La expresión “muerte” se refiere tan sólo a la forma, el espíritu no conoce la muerte. También nacimiento y muerte son términos relativos: lo que nosotros llamamos muerte es realmente un nacimiento en el mundo espiritual, y lo que llamamos nacimiento es temporalmente una muerte en el mundo espiritual.

            Cada vez que hemos agotado las posibilidades de una vida particular, se hace necesario el que pasemos a esferas superiores por medio del procedimiento del morir, que se teme sin razón. En el corazón se halla depositado lo que es conocido como el átomos simiente del cuerpo físico. Este Atomo simiente se llama en lenguaje Rosacruz el Libro de Dios porque todas las experiencias pasadas están inscritas en él. La muerte se ocasiona por la ruptura de la unión entre el átomo simiente y el corazón, después de lo cual las fuerzas inherentes del átomo simiente, a la vez que los vehículos superiores, es decir, el cuerpo vital, el de deseos y la mente, salen fuera por la bóveda de la cabeza. Sin embargo, un contacto con el cuerpo es mantenido por medio del cordón de plata durante aproximadamente tres días y medio.

            El cordón de plata es triple, un segmento se compone de éter, otro de materia de deseos y otro de materia mental y estos segmentos están unidos a los átomos simientes correspondientes. La ruptura de la unión entre el átomo simiente denso y el corazón produce el efecto que el corazón cesa de latir, pero el cuerpo no está muerto todavía, ni lo está hasta que no se rompe el cordón de plata.

            En  este lapso de tiempo un proceso importante tiene lugar, que es la revista retrospectiva del panorama de la vida pasada y la operación de grabar en el cuerpo de deseos las imágenes contenidas en este panorama. Durante la vida el éter reflector del cuerpo vital obra como una placa sensitiva, en la cual están recordados todos los pensamientos, emociones, incidentes y escenas de la vida. El éter que se aspira con la respiración lleva consigo estas imágenes y por medio de la sangre se imprimen en el cuerpo vital. Ellas constituyen la base de las experiencias después de la muerte.

            Durante un período de aproximadamente tres días y medio después de la muerte, el ego está ocupado en concentrarse sobre este panorama que está desarrollándose delante de él hacia atrás; es decir, los incidentes de la última parte de la vida son los primeros que aparecen en el panorama. Si la concentración del ego es profunda y no estorbada por ruidos o molestias de ninguna clase, la grabación  se hace  de un modo profundo y limpio, y en la vida después de la muerte el ego estará en situación de asimilar la totalidad del valor espiritual de la vida que acaba de terminar. Pero si el ego es molestado por emociones, llantos y lamentaciones de los parientes o el tumulto de un campo de batalla, su concentración es interrumpida y las experiencias de la vida pasada se graban sólo muy ligeramente  o dejan de grabarse totalmente en el cuerpo del deseo. El resultado es que la vida pasada se pierde prácticamente, es decir, las cualidades espirituales que normalmente hubieran debido haberse adquirido no las asimilamos. Por esta razón deberíamos tener mucho cuidado para que alrededor de una persona que acaba de morir haya una gran tranquilidad; de manera que esta vida retrospectiva del panorama de su vida no quede perturbada en vista de que de esto depende el desarrollo de la conciencia y la tendencia hacia una buena conducta en las vidas futuras.

            No es recomendable dar estimulantes a los moribundos porque producen considerable dolencia al ego y ningún bien, esto es sólo respecto a los casos en que se ve claramente que la vida no puede prolongarse más que algunas horas o días. Los estimulantes hacen volver violentamente dentro del cuerpo a los vehículos superiores y mantienen la agonía del individuo durante horas y días mientras que de otro modo pudiera extinguirse relativamente con poco sufrimiento.

            Después de la muerte, el cuerpo debería ser mantenido en frío durante un período de no menos de tres días y medio. 

            Se debería evitar el embalsamamiento porque interfiere con la retrospección panorámica, igualmente se debería evitar la cremación durante este período porque el ego está aún en contacto con el cuerpo por medio del cordón de plata y, hasta cierto punto aunque limitado, nota dolor como resultado de cualquier mutilación del cuerpo. Una cremación prematura disipa los éteres y destroza el recuerdo panorámico que contienen, sin embargo, después del período de tres días y medio la cremación es de aconsejar porque desintegra el cuerpo físico y los dos éteres inferiores con su magnetismo de residuo, dejando así al ego en libertad completa para pasar en seguida a los mundos suprafísicos.

            En el enterramiento, el magnetismo del cuerpo y de los éteres inferiores tienen al ego ligado a la tierra durante un tiempo variable, generalmente hasta que la descomposición ha llegado a un estado avanzado y está completa. Así, en algunos casos, se ocasiona para el ego un retraso de años.

            Conociendo los hechos que se refieren a la muerte según lo determina la ciencia oculta y utilizando este conocimiento podemos prestar un gran servicio a aquellos de nuestros amigos y conocidos que mueren antes que nosotros. Igualmente podremos dejar instrucciones para que cuando nos toque morir se nos preste el mismo servicio a nosotros.