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lunes, 1 de agosto de 2016

EL PROBLEMA DE LA MEMORIA Y DEL RECUERDO






            Con la intensidad de su entusiasmo, al estudiar por primera vez las Enseñanzas de la Sabiduría Occidental de la Rosa Cruz, los estudiantes experimentan a menudo despertares breves en los planos internos de la naturaleza.

            Frecuentemente regresan al cuerpo por la mañana, después de una noche de trabajo en los planos internos con recuerdos confusos de haber visto allí al Maestro, o a los hermanos Legos; y, entre sus experiencias más comunes está la de habérseles mostrado líneas o páginas impresas, las cuales se esperaba que leyesen. Algunas veces esto se lee exactamente como se lee un libro con los ojos en el mundo físico, otras veces lo impreso desaparece, y el lector se encuentra viviendo él mismo la narración que había comenzado a leer en el mundo astral.

            Todo esto es excesivamente vívido y claro en el momento en que sucede, pero cuando despierta, comienza a desvanecerse en la memoria, hasta tal punto que algunas pocas veces tienen un esbozo muy pobre de lo que se vio, y a menudo ni aún eso. Otras veces la experiencia no se recordará del todo al despertar, y luego, en el curso del día, o tal vez días o semanas más tarde, se recuerda súbitamente que tal o cual acontecimiento tuvo lugar en el mundo del alma durante las horas en que el cuerpo estuvo dormido. El estudiante cree firmemente que cuando llegue a ser probacionista, su memoria será más brillante,  y que recordará todo lo que experimente en los planos internos.

            Ahora, es cierto que el “probacionista” que vive una vida intensamente devocional, al mismo tiempo que conserva su mente alerta y concentrada, descubrirá ciertamente que ha hecho algún progreso; pero aquí de nuevo se tiene que enfrentar con un disgusto al encontrar que la memoria y la conciencia están interrumpidas. Entonces puede desilusionarse y considerar que no puede alcanzar la meta en esta vida, y volverse a los caminos del mundo. Es bueno, por lo tanto, que el estudiante sepa que la memoria plena de la experiencia del mundo interno es muy rara vez alcanzada, y esto no tiene lugar sino hasta largo tiempo después de la Primera Iniciación; y que aún después de la Primera Iniciación, se tiene que hacer algún trabajo para alcanzar la plenitud del recuerdo del mundo del alma en el mundo físico.

            Max Heindel mismo nos habló acerca de esto en sus primeros escritos, y como éstos no son accesibles ni siquiera para la mayoría de los estudiantes de hoy, queremos aprovechar la oportunidad de copiar lo siguiente de la revista de la  Sede Central en Oceanside en California:

PREGUNTA: Como estudiante, algunas veces tengo recuerdos del trabajo que hago de noche en el Mundo del Deseo, pero me molesta no poder recordar siempre la experiencia completa. ¿Cuánto tiempo pasará antes de que pueda recordar todas las experiencias nocturnas?

RESPUESTA: “Esta aberración de la memoria del Alma continua hasta después de la Primera Iniciación, y aún por ese tiempo no es corregida inmediatamente.” Max Heindel relata, después de su Iniciación en Europa, que él encontró cierto número de Hermanos Legos presentes en el Servicio del Templo, en sus cuerpos almas, entre ellos un hombre a quien designa como Mr. X. Max Heindel continua: “Hablamos acerca de muchas cosas de común interés  y Mr. X dijo al que escribe que vivía en cierta ciudad de Norte América, y que esperaba que nos encontrásemos allí alguna vez. Esto fue cordialmente acogido por el que escribe, porque creía que cuando se encontrase con Mr. X en el cuerpo físico, dicho caballero le explicaría muchas cosas que él, siendo un joven neófito, no sabía, porque en ese tiempo no estaba entrenado para recordar todas sus experiencia del mundo invisible con la conciencia física.”

            Nótese que esta afirmación fue hecha después que Max Heindel había tomado su Primera Iniciación; él todavía se llamaba a sí mismo “un joven neófito”, y dijo que todavía no estaba entrenado para recordar todas sus experiencias en los planos internos. Esta capacidad

 
es adquirida a través de la práctica continua y la Primera Iniciación no confiere automáticamente la plena memoria continua de las experiencias tenidas fuera del cuerpo físico. Podemos aclararlo diciendo que el desarrollo de la Memoria total del Espíritu es parte del trabajo de la Iniciación. Pero la Iniciación no la adquirimos súbitamente, sino que es la culminación de una serie ascendente de experiencias con su lógico desarrollo espiritual.

            El estudiante de nuestra Filosofía Rosacruz, debe entender que la Iniciación es algo más que ser liberado del cuerpo por primera vez, esto es únicamente el primer paso de la Iniciación. Después viene mucho más trabajo, como, elevarse a planos más altos, y leer registros de la Memoria de la Naturaleza concernientes a la Época Polar y a la Revolución de Saturno de éste Período Terrestre. Esta lectura de la Memoria de la Naturaleza no se hace simplemente como un estudio de historia; hace surgir en la conciencia las fuerzas que trabajaron entonces en el ser humano y las hace utilizables una vez más, con la voluntad de vigilia del neófito. Debe también notarse que el simple hecho de salir fuera del cuerpo, aún con plena conciencia de vigilia, NO ES LA INICIACIÓN. La Iniciación consiste en hacer que el neófito salga fuera del cuerpo a voluntad y con plena conciencia. Hay algunos pocos que han sido iniciados en vidas anteriores y recuerdan cómo hacer esto, pero estos casos son pocos. 

            El recuerdo de los trabajos hechos en los planos internos por la noche es registrado en el átomo-simiente y es recordado enteramente después de la muerte cuando el Espíritu es liberado del cuerpo. Pero Max Heindel ha advertido muchas veces que el ser simplemente miembro de The Rosicrucian Fellowship no abrirá nunca, ni en esta ni en muchas vidas, las puertas de las facultades superiores, incluyendo ésta de tener un recuerdo ininterrumpido de las experiencias nocturnas en el Mundo del Deseo; debe hacerse un trabajo definido. Las facultades intelectuales e imaginativas deben ser entrenadas y la intuición espiritual que es el don del Espíritu del Cristo Interno, el Principio del Espíritu de Vida, debe ser conducido a cierto grado de madurez.

            Todo el trabajo que se hace, es hecho por el Espíritu Virginal, que es el verdadero Ser Humano, el Yo Soy, hecho a imagen y semejanza de Dios. Este Espíritu, como ya sabemos, tiene tres aspectos o principios que se activan en los planos superiores correspondientes a su naturaleza, y en cada uno de estos planos se revisten a sí mismo con lo que pueden ser llamadas “envolturas” de la substancia del plano, aunque la palabra envoltura no expresa acertadamente lo que se quiere decir.

            Estas tres potencias del Espíritu Virginal son el Espíritu Divino  (Voluntad), el Espíritu de Vida (Amor, Sabiduría) y el Espíritu Humano (Inteligencia Activa). De estos se ha dicho a veces en las Enseñanzas de la Sabiduría Occidental, que el Espíritu Humano trabaja en la mente bajo la forma de intuición y que el Espíritu Divino trabaja como Epigénesis, que es el poder creador de la Divinidad; el poder mediante el cual el Espíritu hace nacer nuevas iniciativas y desarrollos en la evolución.

            La epigénesis es la que hace posible que el Espíritu inicie nuevos trabajos de progreso y desarrollo. La epigénesis es la que capacita al hombre para “regir sus estrellas”. Así como el Espíritu Humano se manifiesta como Razón y el Espíritu de Vida como Amor e Intuición, el Espíritu Divino se manifiesta como Voluntad Creadora.

            En todo caso, la mente es el puente, y la esencia anímica de toda experiencia llega al Espíritu por la vía de ese puente. No hay otro camino dice Max Heindel.




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