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miércoles, 25 de enero de 2017

LOS CENTROS DE PERCEPCIÓN DEL CUERPO DE DESEOS.





El Cuerpo de Deseos es el vehículo de los sentimientos y las emociones, los cuales están siempre cambiando de un momento a otro, irradiando todos los colores y matices que conocemos y muchos otros imposible de describir. Estos colores difieren en cada individuo de acuerdo a sus características y temperamento, pero existe un color básico que depende del planeta regente en el momento de su nacimiento.

            La persona que en su horóscopo es predominante el planeta Marte, tiene generalmente un color rojizo en su aura, si, por ejemplo, es Júpiter el planeta más fuerte, entonces el color predominante es el azulado, y así pasa con los demás planetas de nuestro sistema.

            Los centros de percepción del Cuerpo de Deseos, son los medios por los cuales el clarividente voluntario, debidamente desarrollado, puede ver e investigar en el Mundo del Deseo. Estos centros se hallan localizados de la siguiente forma: Uno en la glándula pineal; otro en el cuerpo pituitario; otro en la laringe; el mas grande en el hígado (vórtice central); en los órganos sexuales y en las rodillas.

            En el clarividente voluntario o positivo, los vórtices giran de izquierda a derecha, en la misma dirección de las manecillas de un reloj; mientras que en el clarividente negativo, estos vórtices giran de derecha a izquierda. Esto es, cuando se mira uno mismo su propio Cuerpo de Deseos. En este último,  son como espejos que reflejan lo que pasa ante él.

            El estudio del presente caso es en un estado pasivo, en la más completa relajación; como no hay ningún sentimiento o emoción, notamos que el movimiento de los vórtices de los centros de percepción del Cuerpo de Deseos es lento y no presenta otro color que no sea el blanco (como nubes ligeras); este color varía de gris a gris oscuro, de acuerdo con la vida del individuo.

            Como Max Heindel nos dice que la lógica es el mejor maestro en todos los mundos, deducimos que son nuestros sentimientos y emociones los que generan la intensidad vibratoria en la materia de deseos, y a su vez, esta intensidad vibratoria genera el color correspondiente de acuerdo al tipo de sentimiento. Teniendo en cuenta, como antes dije, el planeta predominante o regente en el momento de su nacimiento.

            Cuando por nuestro desarrollo espiritual podamos mantener en estado de vigilia, la misma intensidad vibratoria que presentan los vórtices en estado de relajación, podremos mantener la juventud de nuestro cuerpo físico por muchos años, a la vez que habremos alcanzado un alto grado de evolución. Así es como los Adeptos mantienen su cuerpo en buen estado por tantos años, además, ellos han creado una doble médula espinal, controlando así ambos hemisferios cerebrales, lo que les permite un doble campo de acción y proyección de la consciencia en el plano físico.

            Antes de la caída del hombre, las corrientes del Cuerpo de Deseos se dirigían hacia adentro, entonces estabamos más despiertos en el Mundo del Deseo que en el físico. Después, a medida que las corrientes fueron cambiando su dirección hacia fuera, empezamos a percibir el Mundo Físico, pero al mismo tiempo fuimos perdiendo contacto con el Mundo del Deseo.  A medida que vamos viviendo vidas de pureza y de servicio, vamos haciendo más pura la materia de nuestro Cuerpo de Deseos, y este vehículo se va ensanchando de tal manera, que el de un santo es un ovoide radiante  glorioso.

            Es un hecho real, que nosotros vivimos con fe casi en todos los momentos de nuestras vidas y que vemos todavía las cosas a través de un cristal empañado en este sentido, aceptamos las cosas que estudiamos en la Filosofía Rosacruz hasta que podamos tener ojos para “ver” y comprobar su verdad. Pero cuando en el curso de nuestro desarrollo espiritual, logramos ver nuestro Cuerpo de Deseos, con sus vórtices girando y fluyendo hacia fuera, entonces  estamos pasando de la fe al conocimiento. Ya no creemos porque lo hemos leído o nos lo han descrito, sino porque hemos visto.

            Cuando dirigimos nuestros pensamientos hacia un centro o un punto, aumentamos su poder, así como el poder de los rayos solares se aumentan cuando se enfocan en un punto por medio de una lupa. Hay persona que pueden quedarse tan absortas en un libro que no tienen consciencia de nada más, y el aspirante a la visión espiritual debe adquirir la facultad de absorberse en la idea sobre la que está concentrado, de manera que puede impedir la entrada del mundo de los sentidos en su consciencia y prestar toda su atención al mundo espiritual. Cuando aprende a hacerlo así, verá el lado espiritual de un objeto o idea  iluminado por la luz espiritual y, de esta manera, obtendrá el conocimiento de la naturaleza de las cosas, conocimiento con el que no ha soñado el hombre de mundo. 

            Cuando ha llegado a este punto, los centros de los sentidos del Cuerpo de Deseos comienzan a girar lentamente dentro del cuerpo Físico y, poco a poco, se irán haciendo sitio por sí mismos. Esto se irá haciendo, con el tiempo, más y más definido y se necesitarán cada vez menos esfuerzos para producir tal estado. Nótese que el girar de los centros de los sentidos del Cuerpo de Deseos y “hacerse sitio” es una parte del proceso para lograr las condiciones más apropiadas para trabajar en una sola dirección; no quiere decir que el lograr “acomodar” o “hacerse sitio” a los centros, se logra el cambio de dirección de estos.

            Cuando alcanzamos el estado de relajación apropiado para enfocar nuestros sentidos espirituales en los centros de percepción del Cuerpo de Deseos, notaremos primeramente el fluir de la materia de deseos a través de los distintos vórtices, con un sonido espiritual parecido al que produce una pequeña tubería cuando tiene un escape de vapor, o una especie de zumbido.

            Como nuestra cabeza es el asiento de nuestra conciencia, percibimos más claramente los vórtices de la parte superior de nuestro cuerpo, en especial el gran vórtice del hígado; los dos de la cabeza (glándula pineal y cuerpo pituitario) y el de la laringe, los de los órganos sexuales y las rodillas no son bien percibidos en la posición indicada, por el motivo antes mencionado y salvo algunas excepciones.

            Notamos que los vórtices giran con un movimiento hacia nuestro lado izquierdo (cuando nos miramos nuestros propio Cuerpo de Deseos) puesto que estamos ahora tratando de dominar este vehículo. Observamos que al aplicar una mínima fuerza mental, presionando los vórtices hacia nuestro lado derecho, automáticamente estos tornan hacia esa dirección, como en el clarividente positivo, pero cuando esa pequeña fuerza mental decae, los vórtices vuelven a girar de nuevo hacia el lado izquierdo. 

            ¿Cuál es el proceso para que podamos hacer girar permanentemente estos centros de percepción hacia la derecha y convertirnos así en clarividentes positivos? Todo depende de tres factores muy importantes: 1º. De nuestra aplicación y persistencia; 2º. Del estado evolutivo; 3º. Del destino maduro.

            Avanzamos a paso seguro en el sendero espiritual a medida que vamos purificando nuestras vidas  sirviendo a nuestros hermanos en sus necesidades. Recordemos las palabras de Cristo: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida; nadie viene al Padre, sino es por Mí.” Cristo debe ser, en todo momento, nuestro más elevado ideal. Cuando de esta forma, nos esforzamos en el estudio e investigación en las enseñanzas Rosacruces, nos desarrollaremos a través de poderosas líneas de fuerza vibratoria, custodiados por verdaderos instructores compasivos, quienes cuidan en todo momento de nosotros.

            Mientras más pesado es un objeto, más difícil se hace levantarlo del suelo o dominarlo; así también para hacer girar o dominar los vórtices del Cuerpo de Deseos, es necesario sutilizar o refinar la materia de deseos, a través de una vida pura, alcanzando de esta manera un control aceptable sobre nuestro Cuerpo de Deseos. Con el tiempo, el Cuerpo-Alma, o sea los éteres Luminoso y Reflector se han estado desarrollando, tomando fuerza espiritual junto al Cuerpo de Deseos, su compañero radiante de vuelo. El individuo entonces ha conseguido desarrollar una poderosa Fuerza – Voluntad espiritual, la cual se esparce como un torrente por todos los vehículos, quedando cada átomo de la materia de deseos bajo su control. Como esta es una fuerza positiva, todo lo que está bajo su control debe vibrar o girar en una forma positiva y, como los centros de percepción no son una excepción, los vórtices que brotan de ellos giran positivamente, o sea hacia el lado derecho, convirtiéndose el individuo en un clarividente positivo.

            Muchas veces, al leer estas cosas lanzamos un suspiro de impotencia, esto se debe a que estamos todavía considerando las cosas desde el punto de vista de nuestra vida en el plano físico. En este sentido, es necesario que nos demos cuenta de que estamos trabajando y construyendo los cimientos para nuestra próxima vida. Y digo que es necesario que nos demos cuenta, porque hay una diferencia entre como son las leyes de la Naturaleza, y como nos parecen ser, debido a nuestro limitado estado de conciencia. Debemos tener siempre presente que los dones espirituales no se dan a nadie, sino que son el producto del mérito, aquí no hay privilegios, sino que los resultados son el producto de nuestros esfuerzos en el desarrollo espiritual.

            Procuremos ser cada día más sinceros en nuestros esfuerzos por purificar nuestras vidas, sirviendo con nuestra habilidad de imitar a Cristo en todos nuestros actos y teniendo siempre presente sus palabras: “Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a dios.” Max Heindel escribió: “No nos burlemos de las lamparas pequeñas, pues no todos podemos ser estrellas, cumplamos con nuestra obligación brillando precisamente donde nos encontremos.”

                                                                       Un Amigo

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