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viernes, 24 de marzo de 2017

H.P. BLAVATSKY Y LA DOCTRINA SECRETA. ( II )






La Doctrina Secreta por Max Heindel:
Capítulo 1
La doctrina secreta es una de los libros más sobresalientes en el mundo. Me doy
cuenta cuán superiores a mis débiles poderes es la tarea de llevar a cabo una adecuada idea
de las enseñanzas contenidas en sus cubiertas. Contiene una historia, sin embargo, una
historia peculiarmente interesante para el estudiante quien de su tienda busca desgranar la
sabiduría en la cual, como el apóstol dijo, es como alimento adecuado solo para el fuerte.
Cómo llegó esto a ser escrito, y bajo qué circunstancias fue escrito, es el tema de este libro.
Debo esforzarme por utilizar un lenguaje simple y comprensible tanto como sea posible,
realizando un esquema del plan sobre el cual el trabajo fue construido y las enseñanzas que
revela. La naturaleza de la tarea es tal que estoy forzado a citar libremente la literatura
Teosófica, especialmente “Hojas de un antiguo diario” del Coronel Olcott,
“Reminiscencias” de la Condesa Wachmeister, “La Doctrina Secreta” en sí misma, y otros
trabajos.
Primeramente es necesario para nosotros hacer notar que Madame Blavatsky, o
como a ella le gustaba ser llamada, H.P.B., fue, como ella misma lo expresaba a menudo,
solo la compiladora del trabajo. Detrás de ella estaban los verdaderos Maestros, los
Guardianes de la Sabiduría Secreta de las eras, quienes le enseñaron todo el gran cúmulo de
conocimiento oculto que ella transmitió en sus escritos. Ella tenía una habilidad tripartita
que eminentemente la calificó para el trabajo. Primero, ella era capaz de asimilar el
conocimiento trascendental que venía a ella. Segundo, ella era un mensajero que se merecía
el respeto. Tercero, ella tenía una aptitud maravillosa para traducir pensamientos
metafísicos del Este abstractos en una forma inteligible para las mentes del Oeste, y para
verificar y comparar la Sabiduría del Este con la ciencia del Oeste. Ella también merecía el
gran crédito por su alto coraje moral para presentar al mundo pensamientos y teorías
completos en diferencia con la ciencia materialista. Muchas de estas enseñanzas han sido
verificadas por la ciencia desde entonces.
Capítulo 2
La raza humana siempre ha perseguido, torturado y matado a aquellos quienes en
pensamiento han sido más avanzados a su época. Witness Copernicus, de quien solo una
muerte natural lo salvó de un destino similar al que medio siglo después tomó a Bruno.
Galileo tuvo tormentos persistentes toda su vida, y finalmente cuando estaba viejo y
fatigado en su cuerpo y espíritu por el abuso del clérigo, fue forzado a retractarse sobre sus
rodillas de todas sus enseñanzas que fueron diferentes con los puntos de vista comúnmente
aceptados en su tiempo. El mismo destino fue compartido por muchos más. Sin embargo, la
semilla que estos hombres sembraron no solo fue indestructible, sino que creció y creció
hasta que un día el mundo despertó para encontrar que una vez más lo que se denunciaba
como una herejía había venido a ser la opinión comúnmente expresada. Entonces vino el
epílogo del drama, cuando un Thorwaldsen inmortalizado en marfil, el mismo Nicolás
Copernicus quien, una vez fue perseguido, fue orgullosamente aclamado como su hijo por
Rusia, o cuando en el medio de los aplausos de sus compatriotas fue levantada la estatua de
Giordano Bruno en el mismo lugar donde los monjes fanáticos habían danzado alrededor de
su pira funeral y quemaron al genio en el nombre de Dios.
Hubo un tiempo en la historia del Oeste, que los hombres fueron afligidos por el
interés de la religión Cristiana. Cuando la Cristiandad se hizo fuerte, intentaron suprimir la
ciencia, que era entonces inexperta. Sin embargo, la ciencia se fortaleció cada vez más,
gradualmente forzando a la Iglesia en su presente actitud llena de excusas. Entonces el
mundo lentamente se deprimió en un estado de ateísmo. Nada que no pudiera ser pesado o
medido era aceptado. Cualquiera que tuviera el coraje de declarar la existencia de algo
suprafísico era de una vez por todas catalogado como un impostor. La ciencia y la religión
competían entre sí en sus esfuerzos por colmar en lenguaje abusivo e infame a tales
individuos.
Con estos antecedentes en mente, podemos apreciar mejor el gran coraje moral de
H. P. B., y ver por qué ese coraje constituyó una de sus calificaciones como una de las
mensajeras de los Maestros.
En la misma actitud materialista del mundo de esos días se encuentra también la
razón de hacer uso del fenómeno. Muchas personas reflexivas han lamentado sinceramente
que esta parte del tema haya sido tomada por la Sociedad, pero H. P. B. siempre mantuvo
que en los primeros días de su trabajo estos procedimientos fueron absolutamente
necesarios. Esta opinión fue cambiada en los últimos años cuando el Maestro mismo le dijo
que el fenómeno ha sido un impedimento más que una ayuda a “La Doctrina Secreta” en
Europa y habría sido mejor si solo la filosofía se hubiera dado.
En 1884, era común el pensamiento entre los líderes de la Sociedad Teosófica, que
el tiempo había llegado para una revisión y una amplificación del primer libro de Madame
Blavatsky “Isis Develada”, y que ella iba a rescribirlo, con T. Subba Row como su coeditor.
Durante todo el año ellos recolectaron material. Entonces el Coronel Olcott y el Sr.
Cooper-Oakley formularon un plan, anunciando que el trabajo sería publicado en veinte
partes de aproximadamente setenta y siete páginas cada uno. Pero el 8 de enero de 1885, el
Maestro de H. P. B. le comunicó el esquema de “La Doctrina Secreta”, y como resultado,
los planes originales fueron abandonados.
Sin embargo, pronto el problema de corazón que sufría Madame Blavatsky se
convirtió muy serió que su doctor, el Dr. Mary Scharlich, insistió sobre su salida de India si
quería salvar su vida. Actuando acerca de este consejo, H. P. B. dejó Adyar, el lugar que
ella más amaba en la tierra, en la primavera de 1885. Entonces la encontramos instalada en
un pequeño hotel económico en la pendiente septentrional de Vesubio. El cuarto está casi
desamueblado, el piso es de piedra. A través de las grietas en las ventanas y el piso se
colaba el viento frío que agravaba el reumatismo de la pobre “vieja dama” mientras se
encontraba sentada escribiendo en su destartalada mesa vieja lejos de sus amigos, sola en
un país extranjero con un lenguaje extraño, enferma, y desgastada bajo la injusticia hecha a
ella por esos a quienes había ofrecido su amistad. Así, en circunstancias tan adversas, se
realizaba el primer trabajo sobre “La Doctrina Secreta”.
En el otoño de 1885, ella fue al fabuloso pueblo antiguo alemán de Wurzburg. Para
que asociaciones este nombre rememora los pensamientos de Martín Lutero, el decidido y
valiente reformador quien juró contra los sacerdotes romanos aunque los tejados de la
ciudad estuvieran cubiertos con demonios.
Él no fue más fuerte y valiente que esta nueva reformadora, quien con persistencia
tenaz, despecho de enfermedad y críticas adversas, se fatigó en su escritorio de día en día
cuando ella debería haber estado mejor y más confortable.
Capítulo 3
Algún tiempo después que Madame Blavatsky llegó a Wurzburg ella estaba
acompañada por la Condesa Wachmeister, quien lealmente y amorosamente le ayudaba en
su gran trabajo. El número de visitantes ocasionó que H. P. B. escribiera en una carta a un
amigo que la ciudad se había convertido en una Medina filosófica. Continuando, ella
escribió: “Estoy solo en la mitad de la parte uno, pero debo enviarte en un mes las primeras
seis secciones. Tomo de ISIS solo partes, dejando fuera todo en la forma de la disertación,
ataques sobre Cristianidad y Ciencia, todo lo que no es útil, y todo aquello que ha perdido
su interés. Solo mitos, símbolos y dogmas, explicados desde el punto de vista esotérico.
Esto es de hecho nuevo completamente. Los ciclos son explicados desde el punto oculto.”
Su penetración en los problemas de filosofía, orígenes raciales, bases fundamentales
de las religiones, y claves de los antiguos símbolos eran fenomenales; sin embargo esto no
era el resultado del estudio, nunca fue una estudiante más excéntrica y sin descanso. Ella no
tenía facultad literaria estudiada. Ella escribió bajo inspiración; los pensamientos llegaban a
su mente a través de su cerebro como meteoros. Escenas a menudo se dibujaban en su
visión mental y morían cuando solo había captado la mitad. Debido a su excesivo uso de
paréntesis, muchas sentencias eran extraordinariamente largas. Como Shakespeare y otros
genios, ella tomaría material donde ella lo encontrara, y lo trabajaría dentro del mosaico
acerca del cual ella ponía la estampa de su propia individualidad, y alrededor del cual ella
tejió la dorada telaraña de sus propios poderes elevados.
En una de sus cartas ella anunció que el enorme volumen de la unidad introductoria,
el primer capítulo sobre el Período Arcáico y Cosmogonía, estaba listo. “Pero ahora”, ella
continua, “¿cómo enviarlos a Adyar?. ¡Imagina si se pierden!. ¡No recuerdo una palabra,
una palabra acerca de estos y como se escribiría de nuevo!. Bueno, los he leído dos veces y
he comenzado a hacerlo por tercera ocasión. Él no ha encontrado una parte para ser
corregida en el inglés, y dice que es increíble cómo la gigantesca erudición y el trabajo bien
hecho de esto, muestra el esoterismo de la Biblia y sus incesantes paralelos con los Veda y
Brahamanas. Este es un poco más maravilloso que ISIS, que corregiste y Wilder sugirió.
Ahora, estoy absolutamente sola con mi silla y tintero y sin libros de referencia. En cerca de
cuatro horas escribí una sección completa y la introducción de una unidad completa (cerca
de 40 páginas) sin libros alrededor mío. Simplemente escuchando, poniendo atención”.
¿Podemos darnos cuenta de lo que esto significa?. Ella era solo una escritora a la
que se le transmitía a través de la clarividencia, como el Coronel Olcott y otros lo han
constatado día a día. En vista de esto, está la respuesta a los traductores quienes la han
acusado de plagio. Yo estoy satisfecho de que nunca en una instancia ha sido ella culpable
de haberse apropiado de manera conciente de los escritos de otro. Sin embargo, ella pudo
haberlo hecho de manera espiritual, o haberlos recibido de segunda mano de ese gran
almacén de productos mentales y pensamientos humanos, la Akash, donde, como gotas
están mezclados en el océano, engendros de pensamientos personales están perdidos en la
Mente infinita, guardados para aquellas inteligencias más avanzadas quienes pueden contar
los granos de la arena o las gotas en el océano y entresacan los átomos en sus vórtices.

Max Heindel

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