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sábado, 22 de julio de 2017

H.P. BLAVATSKY Y LA DOCTRINA SECRETA VI




Describe la condición del Absoluto Único durante el interludio entre las manifestaciones cósmicas y el primer alboroto de volver a generar actividad. Una consideración momentánea hará notar cuán difícil es describir tal etapa. Ya que es un estado de “Absolutividad per se”, no puede poseer los atributos específicos que sirven para describir objetos en términos positivos. Por lo tanto, el estado puede ser sugerido solo por negativos envolviendo la mayoría de todos los atributos negativos que los hombres sienten en vez de concebir como los límites remotos alcanzables por sus poderes de concepción. Somos informados por Stanza que: “El Padre eterno envuelto en sus vestimentas siempre invisibles había descansado otra vez por siete eternidades. El tiempo no existía, ya que él permanece inactivo en el infinito íntimo de duración. La mente Universal no existía, ya que no había Ah-Hi para contenerla. Los siete caminos para la dicha no existían. Las grandes causas de la miseria no existían, ya que no había nadie para producir y quedar entrampado por ellas. Solo la oscuridad llenaba el infinito, para el padre, madre e hijo era una vez más uno, y el hijo no había despertado todavía para el nuevo ciclo, y su peregrinaje sobre eso. Los siete señores sublimes y las siete verdades habían cesado de ser, y el Universo, el hijo de la Necesidad, estaba inmerso en Paranishpanna (El Absoluto), para tener descanso por aquello que es pero no es. La nada era. Las causas de la existencia habían sido desechadas; el visible que era, y el invisible que es, descansó en un eterno no-ser, el único ser. Sola la forma única de existencia estiró el infinito, sin causa, duerme sin sueños; y la vida pulsó inconsciente en el espacio universal, a través de Toda-presencia que es sensible por el ojo abierto del Dangma (el ojo espiritual interno del adivino, o El Tercer Ojo).

 Describe una etapa que para la Mente Oriental es muy parecido con el primero que para explicar la diferencia se requeriría un tratado en si mismo. Una comprensión de lo que contiene puede ser obtenido solo a través de la intuición y las facultades elevadas del estudiante. De hecho, debe de recordarse que todas las Stanzas apelan más a las facultades internas que al cerebro físico: “¿Donde estaban los Constructores, los Hijos luminosos de Max Heindel – H. P. Blavatsky y la Doctrina Secreta 26 Mavantaric Dawn * * * Los creadores de la forma a partir de la no forma, la raíz del mundo? * * * ¿Dónde estaba el silencio?. ¿Dónde las orejas para sentirlo?. No, no había ni silencio ni sonido; nada conserva el aliento eterno sin pausa, que no se conoce a sí mismo. La hora no había llegado todavía; el rayo no había relampagueado todavía en el Origen; la Matripadma (Madre – Lotus) no se había expandido. * * * El universo permanecía todavía en secreto en el Divino pensamiento y el regazo Divino.”

Describe el nuevo despertar del universo a la actividad después del descanso. Se aprecia la urgencia de los seres unicelulares desde su estado de absorción en lo interno del Uno. Así comienza la etapa primera y la más elevada en la formación de los mundos. El término “seres unicelulares” se puede aplicar al más vasto sistema solar y al átomo más pequeño. La Stanza dice: “La última vibración de la séptima eternidad produce vibraciones a través del infinito. La madre se levanta, expandiéndose desde lo interno hacia lo externo, como un botón de Lotus. La vibración se mueve de manera longitudinal, tocando con su rápido vuelo el universo todo y el origen que permanece en la oscuridad. La oscuridad que respira sobre las aguas dormidas de la vida. La oscuridad difunde luz, y la luz suelta un pequeño y solitario rayo dentro de la madre – envolvente. El rayo dispara a través del huevo virgen, el rayo ocasiona que el huevo virgen vibre, y suelte el germen no – eterno, condensándose en el mundo-huevo. * * * Padre – Madre teje una telaraña cuyo límite superior es asegurado para el espíritu, la luz de una oscuridad, y el límite inferior a su oscuro final, la materia; y esta telaraña es el universo prolongado de las dos sustancias hechas en una. * * * Este se expande cuando el aliento de fuego es sobre él; se contrae cuando el aliento de la madre lo toca. Entonces los hijos desasocian y dispersan, para regresar al regazo de su madre en el final del gran día, y volver a ser uno con ella. * * *.”

Muestra las diferencias del germen del universo dentro de la septenaria jerarquía del Poder Divino conciente que es la manifestación activa de la única energía suprema. Existen los constructores, los formadores, y finalmente los creadores de todo el universo manifestado en el único sentido en que el nombre Creador es inteligible. Ellos informan y lo guían. Ellos son seres inteligentes quienes ajustan y controlan la evolución, concretando en sí mismos esas manifestaciones de la única Ley que conocemos como la Ley de la Naturaleza. Esta etapa de evolución es llamada en la mitología la Creación de los Dioses, pero esta no es una creación de dioses en el sentido en que generalmente se entiende en el Oeste, sino un nuevo despertar a la actividad de los Seres quienes han obtenido sus inteligencias trascendentales en universos formados.

“El Siete Primordial, los Primeros Siete Alientos del Dragón de la Sabiduría, producen en su momento desde sus Santos Alientos en Espiral el Torbellino de Fuego.”

La stanza describe el proceso de formación del mundo; primero, difundir la materia cósmica, entonces el torbellino de fuego, la primera etapa en la formación de una nebulosa. Esta nebulosa se condensa, y después de pasar por varias condensaciones, y varias transformaciones forma un universo solar, una cadena planetaria, o un solo planeta, como el caso puede ser.

Indica las etapas subsecuentes en la formación de tal mundo, y trae su evolución al cuarto periodo, correspondiendo al periodo en que estamos ahora viviendo. “* * *

Él los construye en la resemblanza de antiguos ciclos, colocándolos en los Centros Imperecederos. ¿Cómo Fohat los construye?. Él colecciona las partículas de fuego. Él hace bolas de fuego, dispersándolas a través de ellos, y rodeándolos, insertando la vida, Max Heindel – H. P. Blavatsky y la Doctrina Secreta 27 entonces poniéndolos en movimiento; algunos en una manera, otros en otra manera. Ellos están fríos, él hace que se calienten. Ellos están secos, él hace que se humedezcan. Ellos están calientes, él sopla y los enfría. Así actúa Fohat de un amanecer al siguiente, durante Siete Eternidades. * * * Hacer sus cálculos, Lanoo, si tú aprendieras la edad correcta del ciclo más pequeño. Su cuarto rayo es nuestra madre. Alcanza el cuarto fruto de la cuarta ruta de conocimiento que lleva al Nirvana, y comprenderás, porque verás.”

“Observa cuidadosamente el comienzo de la vida sin forma con el poder de la percepción. * * * El único rayo multiplica los rayos pequeños. La vida precede a la forma, y la vida sobrevive al último átomo de la forma. A través de los incontables rayos procede el rayo de vida, el Único, como un filamento a través de muchas joyas. * * * La partícula de fuego se sostiene de la flama por el filamento más fino de Fohat. Viaja a través de los Siete Mundos de Maya. Para en el primero, y es un metal y una piedra; pasa al segundo y observa una planta; la planta gira a través de siete cambios y se convierte en un animal sagrado. De la combinación de los atributos de estos, Manu, el pensador es formado.

La séptima stanza continúa la historia, trazando el descenso de la vida hasta la apariencia humana, terminando así la descripción de la evolución cósmica como está en el primer volumen.

Para un resumen gráfico de las enseñanzas de “La Doctrina Secreta” en la cosmogonía de los sistemas de palabras a los que nosotros pertenecemos, sería difícil mejorar ese dado en un antiguo comentario del Libro de Dzyan. “Ocho casas fueron construidas por la Madre (Espacio). Ocho casas para sus Ocho Hijos Divinos (planetas); cuatro grandes y cuatro pequeñas. Ocho soles brillantes, de acuerdo a sus edades y méritos. Bal-i-lu (Marrtanda) (el octavo sol, el sol de nuestro sistema solar) no estuvo satisfecho, ya que su casa era la más grande. Él comenzó (a trabajar) como los enormes elefantes lo hacen. Él respiró (inhaló) hacia su estómago los aires vitales de sus hermanos. Él buscó de devorarlos. Los cuatro más grandes huyeron; lejos, a los márgenes de sus reinados (el sistema planetario). Ellos no fueron robados (afectados) ni burlados. Haga su mejor intento, Señor, no puede alcanzarnos, dijeron. Pero el más pequeño lloró. Ellos complacieron a la Madre. Ella exilió a Bal-i-lu al centro del Reino, desde donde el no se podría mover. (Desde entonces) él (solo) mira y amenaza.

Él continúa en su intento por agarrarlos, girando lentamente alrededor de sí mismo, ellos giran rápidamente alejándose de él, y él siguiéndolos desde la distancia en la dirección en que sus hermanos se mueven en la ruta que delimita sus casas. (El sol rota sobre su propio eje siempre en la misma dirección en que los planetas se mueven en sus respectivas órbitas. La astronomía nos lo enseña).”

Si hay en algún lugar un diagrama y una exposición más gráfica, me gustaría conocerla. La astronomía moderna también explica este fenómeno, aunque en algunos puntos difiere. La doctrina oculta niega la hipótesis (nacimiento de la teoría nebular) que los siete grandiosos planetas se formaron gradualmente de la masa central del sol, por lo menos de nuestro sol visible. La primera condensación de materia cósmica tomó lugar alrededor de un núcleo central, su padre sol, pero de acuerdo con las enseñanzas ocultas, el sol solo se separó a sí mismo antes que los otros, conforme la masa rotante se contraía, y es su hermano mayor y no su padre.

Cada uno de estos siete planetas en su momento es también asociado con otros seis planetas. Tal grupo es llamado una cadena planetaria. Cada una de estas cadenas planetarias Max Heindel – H. P. Blavatsky y la Doctrina Secreta 28 forma un campo de evolución para un cierto número de vidas unicelulares o almas. Hay muchas subdivisiones, pero no tenemos que estar interesados en ellas aquí.

La evolución de estas almas progresó a través de una serie de manifestaciones en una o más de estas cadenas, y al igual que esta tierra es el cuarto planeta y el más material de los siete globos que es el campo de su sistema especial de evolución, hacen esta completa cadena de mundos que ocupa el mismo lugar en el esquema más grande al cual pertenecemos; dicho sea de paso, el pulso vital que está ahora ciclando este periodo presente de evolución tuvo su inicio mucho antes que este. Ha habido tres periodos de evolución antes que este, y habrá tres más después que este haya pasado, antes de que la manifestación objetiva una vez más regrese al regazo del Infinito para un periodo de descanso.

Nuestra pequeña tierra y sus habitantes humanos reciben cierta consideración en el segundo volumen de “La Doctrina Secreta”. Para entenderlo no es tan simple como uno podría suponer cuando mira las pinturas representando la historia de la creación en algunas de las antiguas catedrales de Europa, donde dios aparece como un constructor de juguetes de Nuremburg, sosteniendo los planetas en el firmamento, o sentado con la pierna cruzada en una mesa con un gran par de tijeras delate, haciendo abrigos de piel para Adán y Eva.

Entendemos también que la constitución geológica de la tierra no puede ser contada por la teoría de la creación de los seis días o cualquier otra teoría de la creación, porque si dios creó el mundo de tal manera, también debemos suponer que él hizo girar las capas, guardó los fósiles entre ellas, vacío con pala los valles supuestos que han sido hechos por los glaciares, y ocasionó las marcas de erosión por agua, todo para Su propia gloria y para la mistificación del hombre.

“La Doctrina Secreta” enseña que el fuego-niebla que eventualmente condensa en lo que ahora es nuestra tierra, originalmente cubría un área tan grande que envolvía a la luna. Después fue calentada a tal grado que su consistencia se suavizó como la tierra húmeda; su agua y su aire fueron convertidos en vapor, y cuando el fuego-niebla se contrajo, la atmósfera y el agua siguieron al nuevo centro. Cuando la tierra se enfrío lo suficiente, el fuego-místico que la envolvía se condenso en nuestra agua y nuestro aire actuales, hasta el tiempo cuando la ola de vida llegó a la tierra desde Marte en el curso del presente periodo, la tierra se había enfriado tanto que el agua había llegado a ser tibia. En este tiempo, el primero de los cuatro grandes continentes, que existieron antes que la tierra asumiera su presente topografía, apareció en la región ahora conocida como el Ártico.

Max Heindel

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