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domingo, 22 de octubre de 2017

EL PAPEL DE LOS ÁTOMOS SIMIENTE EN NUESTRA EVOLUCIÓN ( I )







LOS ÁTOMOS EN LOS MUNDOS SUPERIORES

-CONFERENCIA PARA ESTUDIANTES DE OCULTISMO AVANZADOS-

Los estudiantes de filosofía oculta sabemos que nuestro sistema solar fue creado por Dios y que en su aspecto interno e invisible consta de 7 mundos incluyendo el propio Mundo de Dios. Durante mucho tiempo se ha dicho que lo manifestado tiene su origen en el inmanifestado o invisible espacio que los materialistas llaman “nada”, pero nosotros sabemos que esa “nada” es la materia virgen, oscura o antimateria que representa el polo negativo del Espíritu Universal y que cuando un Ser como nuestro Dios la compenetra con su aura y con su conciencia que representa el aspecto positivo, se produce una actividad interna donde, gracias a los tres aspectos o poderes del Dios Triuno, termina manifestándose un esquema de 7 Mundos cuya expresión física es el sistema solar con sus 7 planetas. Por tanto, este esquema evolutivo servirá para que diferentes oleadas o enjambres de Espíritus con todos los poderes y posibilidades latentes de Dios, desciendan a través de los mundos y adquieran los diferentes cuerpos necesarios para adquirir la conciencia de sí mismo. Una vez adquirida dicha conciencia comienza la evolución propiamente dicha para que cada Espíritu individual se convierta en Dios a imagen y semejanza de su Creador.

Por consiguiente, Dios cualifica, estructura y vitaliza el espacio elegido para su manifestación gracias a sus tres Aspectos o Poderes. Una vez estructurada y puesta en movimiento la materia de los mundos superiores es Su segundo aspecto de Sabiduría el que vivifica las diferentes clases de materia en los subplanos pero haciendo un trabajo especial en el primero y más elevado que es de donde se elegirán los átomos simiente para adherirlos al Triple Espíritu gracias a las Jerarquías. Este trabajo especial trata, entre otras cosas, de facilitar en forma latente todo lo necesario para que las entidades o vidas que reciban esos átomos sean capaces de desarrollar todas sus posibilidades de acuerdo al Plan y al Esquema evolutivo que Dios ha creado. El trabajo sobre la materia del resto de los subplanos trata de que esa materia pueda ser usada por los Espíritus en evolución hasta adquirir su perfección. Naturalmente que todo esto se produce gracias a la colaboración de las diferentes Jerarquías que despiertan a la existencia para colaborar con Dios. Así cuando despiertan el Primer Aspecto del Triple Espíritu en el Mundo del Espíritu Divino le adjudican un átomo simiente para que, en su momento, pueda formar el vehículo correspondiente al Mundo Físico. Eso mismo ocurre respecto a los otros dos Aspectos y a los átomos simiente de los dos siguientes mundos que se crearon en sentido descendente. No nos olvidemos que esos átomos son en realidad “ideas” o “arquetipos” diseñados por las jerarquías correspondientes en los que están latentes todo lo que el ser humano puede desarrollar con ellos de acuerdo a la idea que dicha jerarquía tiene sobre nuestra evolución en dichos cuerpos.

            El Espíritu Virginal no puede obtener su conciencia individual ni desarrollar sus posibilidades latentes sin unos vehículos de conciencia que le permitan estar en contacto con los mundos más densos que el suyo, por eso las jerarquías le facilitan los átomos simiente de la Tríada Superior para que él pueda estar representado con sus tres aspectos en los mundos inferiores. Los átomos no son un vehículo de conciencia pero contienen un gran poder latente que le facilitará los vehículos necesarios y el desarrollo de sus facultades latentes. Si un átomo físico es poderoso para el hombre, lo es más el átomo simiente para el ocultista porque gracias a ellos y a sus aspectos divinos sabe que puede convertirse en Dios.

En el principio o primer Período de Saturno, el espacio elegido por Dios para crear el sistema solar era obscuro y caliente porque antes de ser brillante una nebulosa debe ser obscura y porque para que haya calor debe haber movimiento como lo había gracias a la oleada o enjambre de Espíritus creados y diferenciados por Dios dentro de Él Mismo, y gracias a la actividad de sus jerarquías colaboradoras. Nosotros allí hacíamos el papel que hacen aquí los minerales pero siendo la materia que utilizábamos como vehículo inmensamente más sutil y no física. Allí la jerarquías llamada Señores de la Llama (la iglesia les lama Tronos) nos despertaron uno de los tres aspectos o poderes que tenemos y nos adhirieron un átomo simiente para que en un futuro desarrolláramos el cuerpo físico. Este átomo se relaciona con la subdivisión más elevada y pura del mundo del Espíritu Divino y fue diferenciado de los vehículos que la jerarquía mencionada utilizaba. Nuestro estado de conciencia era como la del sueño profundo sin ensueños, es decir, algo así como el que tiene la vida mineral. Por consiguiente, En el Período de Saturno las jerarquías despertaron el primer aspecto de Voluntad del Espíritu que desciende como una especie de rayo con sus poderes latentes para situarse en el Mundo del Espíritu Divino, y ahí le adjuntaron un átomo simiente para que en un futuro se guardara la esencia de las experiencias de donde se formaría el Alma Consciente. 

En el siguiente estado de ese espacio en manifestación y cristalización llamado Período Solar, la esfera ya era luminosa y en forma de gas pero ya con cierto grado de sensibilidad hacia todo lo que se ponía en contacto con ella. Como en el anterior período, los átomos simiente fueron dados “de” y “por” las jerarquías creadoras a modo de pensamiento germinal que llevaba incluido todas las posibilidades de desarrollo de sus correspondientes cuerpos. En este estado los espíritus se expresaban en formas o “cuerpos” gaseosos ígneos y allí los Señores de la Sabiduría les dieron el átomo simiente del cuerpo vital. En cada período las jerarquías mejoran los futuros vehículos que se van formando gracias a los átomos simiente haciendo que se puedan compenetrar mutuamente en el futuro (Período Terrestre) y que puedan desarrollar todos los órganos que conocemos y todo lo que representan los vehículos o cuerpos superiores. Aquí alcanzó nuestra oleada de Espíritus el Mundo del Espíritu de Vida y el estado de conciencia de sueño con ensueños. En el Período Solar las jerarquías despertaron el segundo aspecto del Espíritu llamado “Sabiduría” para que desarrollara sus poderes con las experiencias y para que asimilara la quintaesencia del cuerpo vital que se trasformará en el Alma Intelectual.

En esta etapa llamada Período Lunar los Espíritus descendieron hasta la región superior del Mundo del Pensamiento y alcanzaron un estado de conciencia de sueño con ensueños que es la que tienen los animales actuales. La esfera era húmeda como resultado del contacto del núcleo ígneo con el espacio frío, este vapor que ascendía y una vez frío descendía en forma de agua fue el paso previo para que hubiera vida y para que se fuera cristalizando parte de esa esfera. Allí los Señores de la Individualidad despertaron el tercer aspecto o poder del Espíritu (Actividad) y le adjudicaron el átomo simiente de donde se formaría el futuro cuerpo de deseos. Naturalmente, las jerarquías mejoraron y reestructuraron los átomos y vehículos e hicieron los trabajos necesarios para que esos cuerpos pudieran compenetrarse mutuamente a la vez que estaban relacionados con los tres aspectos del Triple Espíritu. Hasta aquí los Espíritus Virginales habían velado su conciencia divina con la materia de cinco mundos pero ya habían conseguido formar unos cuerpos deformes de materia todavía sutil con sus órganos embrionarios incluyendo los sentidos.

Las Jerarquías más elevadas que nos facilitaron los átomos simiente se retiraron para que fueran las relacionadas con los mundos donde ahora estamos evolucionando las que continuaran ayudándonos con la perfección de nuestros cuerpos y con la manera de extraer el beneficio de cada renacimiento. Los Señores de la Forma, los de la Mente, los Arcángeles y los Ángeles son expertos en la manipulación de la materia que forman nuestros cuerpos físico, vital, de deseos y de la mente. Ahora renacemos en el mundo físico pero después hacemos diferentes trabajos en la región etérica de los Ángeles, en el Mundo de Deseos de los Arcángeles y en el Mundo del Pensamiento de los Señores de la Mente. Todavía siguen ayudándonos estas jerarquías así como los Señores de Mercurio y de Venus y todo para que podamos crear los futuros vehículos o Almas que nos permitirán llevarnos el fruto de todos los renacimientos y de la evolución que tenemos que hacer en esos mundos superiores.

Así, en el más próximo Período futuro llamado de Júpiter, los poderes resultantes de la evolución del cuerpo físico se incorporarán al cuerpo vital; en el Período de Venus, los poderes del cuerpo vital y físico se incorporarán al ya perfeccionado cuerpo de deseos; y en el Período de Vulcano los poderes del cuerpo físico, vital y de deseos se agregarán al cuerpo mental ya perfecto. Es decir, el Alma Consciente resultado de la evolución del átomo simiente del cuerpo físico será absorbida por el Espíritu Divino en el Período de Júpiter; el Alma Intelectual, resultado del desarrollo del átomo simiente del cuerpo vital, será absorbida por el Espíritu de Vida en el Período de Venus; El Alma Emocional, resultado del desarrollo y experiencia del átomo simiente del cuerpo de Deseos, será absorbida por el Espíritu Humano en el Período de Vulcano.

En el período de Saturno o primera esfera fue trabajado y desarrollado en parte el primer aspecto o Espíritu Divino y un estado embrionario del futuro cuerpo físico, habiendo descendido entonces hasta las regiones superiores del Mundo del Pensamiento. En el Período Solar descendimos hasta el Mundo de Deseos después de haber recibido la ayuda de las jerarquías respecto al cuerpo vital y al segundo Poder o Aspecto del Espíritu. En el Período Lunar se desarrolló y se trabajo el Tercer Aspecto del Espíritu y el cuerpo de deseos, y descendimos hasta la región etérica del Mundo físico que es el Mundo de los Ángeles. Y en el Período Terrestre donde obtuvimos el cuerpo físico y se formaron las primeras razas descendimos hasta la región química del mundo físico. En el futuro terminaremos siendo maestros en el manejo de la materia física para luego pasar al Período de Júpiter donde haremos lo mismo con la materia etérica y siendo ya capaces de dar vida a las formas físicas. En el Período de Venus nos haremos maestros creadores con la materia de Deseos y seremos capaces de dar cuerpo de deseos (deseos y emociones) a las formas vivientes anteriores. Y en el Período de Vulcano, habiendo perfeccionado la mente al máximo, seremos capaces de dar una mente a las formas vivientes y emocionales creadas anteriormente. Por último, al final del Período de Júpiter el Espíritu Humano será absorbido por el Espíritu Divino; al final del Período de Venus el Espíritu de Vida será absorbido por el Espíritu Divino; y al final del Período de Vulcano la mente será absorbida por el Espíritu Divino.

 Francisco Nieto

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